lunes, 23 de agosto de 2021

SIETE DOMINGOS A LA INMACULADA CONCEPCION


PIADOSA DEVOCIÓN DE LOS SIETE DOMINGOS A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

 

Tomado del manual “Florecitas y Aromas del vergel de María” compuesto por el Pbro. Dr. Jacinto Espinosa y Morón, párroco y vicario foráneo de San Pedro de Cholula

 

Puebla de los Ángeles

Talleres de la imprenta “La Enseñanza Objetiva”

 

Año de 1917

 

Indulgencias: Siete años y siete cuarentenas en cada uno de los domingos, plenaria en el séptimo domingo, confesando, comulgando, visitando una Iglesia u oratorio público y rogando allí por la intención del Papa. Es aplicable a las almas del Purgatorio.

 

MODO

Se pueden empezar en cualquier tiempo del año, o el domingo después del 19 de octubre, para terminarlos el día anterior a la fiesta. Deben ser consecutivos y rezarse las oraciones aquí presentadas.

 

L/: Dios mío ven en mi auxilio

R/: Señor, date prisa en socorrerme

 

L/: Ave María Purísima

R/: Sin pecado concebida

 

Abrid Señor mis labios, para bendecir vuestro Santo Nombre, purificad también mi corazón de todo pensamiento vano, perverso y distraído, iluminad mi entendimiento, inflamad mi voluntad, para que de un modo digno pueda yo alabar, venerar y honrar el misterio de la Inmaculada Concepción de la excelsa Virgen María. Oídme Señor, os ruego.  Que todas mis acciones y oraciones de este día, sean vivificadas por vuestra gracia y para vuestra gloria. Amen.

 

AVE MARIS STELLA

Salve, estrella del mar,

Madre santa de Dios

y siempre Virgen,

feliz puerta del cielo.

 

Aceptando aquel «Ave»

de la boca de Gabriel,

afiánzanos en la paz

al trocar el nombre de Eva.

 

Desata las ataduras de los reos,

da luz a quienes no ven,

ahuyenta nuestros males,

pide para nosotros todos los bienes.

 

Muestra que eres nuestra Madre,

que por ti acoja nuestras súplicas

Quien nació por nosotros,

tomando el ser de ti.

 

Virgen singular,

dulce como ninguna,

líbranos de la culpa,

haznos dóciles y castos.

 

Facilítanos una vida pura,

prepáranos un camino seguro,

para que, viendo a Jesús,

nos podamos alegrar para siempre contigo.

 

Alabemos a Dios Padre,

glorifiquemos a Cristo soberano

y al Espíritu Santo,

y demos a las Tres personas un mismo honor.

 

L/: Virgen Santa, hazme digno de cantar tus alabanzas

R/: Dame fuerzas para combatir contra tus enemigos.

 

ORACIÓN: Te pedimos Señor, nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y de cuerpo, y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de las tristezas presentes y gocemos de la eterna alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.   Amén.

-Se rezan tres Aves Marías en honra de la Santísima Trinidad y luego la siguiente para finalizar:

 

ORACIÓN

Quisiera Virgen María

Madre de Dios muy amada,

tener mi alma abrasada

en vuestro amor noche y día.

 

Oh dulce Señora mía

quien tuviera tal fervor,

que aventajasen en amor

a los serafines todos,

amándoos de cuantos modos

invento el divino ardor.


RECETA DE SAN LIBORIO


RECETA DE SAN LIBORIO

ABOGADO CONTRA LAS ENFERMEDADES DE LOS RIÑONES Y CÁLCULOS RENALES

 

L/: Dios mío ven en mi auxilio

R/: Señor, date prisa en socorrerme

 

-Gloria Patri…

 

ORACIÓN

Santo mío Liborio, a quien Dios ah dado maravilloso poder contra los dolores cólicos, de ijada, de piedra, de riñones, y contra cualquiera otra enfermedad: yo os suplico, me mantengáis siempre en el numero de vuestros devotos, y me libréis de estos males a mayor gloria del Señor. Esta es una gracia señala, es verdad, pero yo no la quiero sino acompañada de otra gracia inestimable. Todos estos dolores y enfermedades son infelices efectos del pecado, y aso os suplico, que os dignéis interceder por hacia Dios, para que yo sea por vuestro medio, libre de todo pecado en el alma, para poder ser felizmente en el cuerpo de todas estas enfermedades y dolores. Amen.

-Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

HIMNO

Supremo Sacerdote

de la Iglesia de Cristo,

Liborio por nosotros

suplica de continuo.

 

No sea que por la culpa

nos veamos oprimidos,

del mal de piedra aciago

y al hombre tan nocivo.

 

Los ángeles del cielo

nos socorran benignos,

para que de esta vida

pasemos al empíreo.

 

L/: Ruega por nosotros, Padre piadosísimo Liborio.

R/: Para que merezcamos ser libres de los dolores de piedra.

 

OREMOS: ¡Oh Dios! que a tu obispo el bienaventurado Liborio, honraste entre otros muchos milagros, con la gracia especial de curar los dolores de arenas y piedra, concédenos te suplicamos, que libres por su intercesión de estos males, merezcamos los gozos eternos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.

domingo, 22 de agosto de 2021

AURORA MEXICANA


PIADOSA DEVOCIÓN A MARÍA SANTÍSIMA DE GUADALUPE PARA EL ALBA

MODO DE OFRECER LAS TRES AVES MARÍAS AL LEVANTARSE LA AURORA

 

-Se rezan piadosamente tres Aves Marías y luego se ofrecen con lo siguiente:

Pues con tanta propiedad

¡Oh María! Aurora te nombras,

disipa este día mis sombras

con tu hermosa claridad.

 

Y haz que cual racional ave

contenta y agradecida,

dándote la bienvenida

tus perfecciones alabe.

 

ORACIÓN

Seas bienvenida, celestial y divina aurora, María Santísima de Guadalupe, seas bienvenida a alegrar con tu presencia este hemisferio nuestro. Bendita sea para siempre la bondad inmensa de aquel Señor, que te envió para consuelo nuestro ¡Que risueño, que alegre, que claro nos ha amanecido el día de la gracia luego que tu apareciste! Has sido para este reino, Aurora, porque has disipado las tinieblas de la idolatría, y has ahuyentado a los lobos infernales, pues continúa siendo Aurora, que aleje de nuestros corazones las sombras del pecado, y haga rayar en ellos la luz de la gracia y amistad de Dios. Continúa siendo Aurora, que el rocío de los auxilios celestiales fertilice nuestro espíritu y le disponga para dar frutos de virtud y santidad. Continúa siendo Aurora, que con sus fulgores desvanezca las tinieblas de nuestras viciosas costumbres y desordenados apetitos. Yo te veo con las manos puestas ante el pecho, en ademan de quien pide y ruega, y me lleno de consuelo, persuadido de que estas abogando por mí, pues ruega por mí, y como madre que eres mía, no cesare de pedir hasta conseguir, que después de la noche de esta vida, me amanezca el día que no anochece en la gloria. Amen.

TRIDUO A SAN JUDAS TADEO


TRIDUO A SAN JUDAS TADEO

 

Por el Presbítero José Cantú Corro.

Impreso por Librería Guadalupana, Calle Donceles No. 92.

México. Año 1925.

 

ORACIÓN PREPARATORIA

         Me postro ante el acatamiento de Dios, oh San Judas Tadeo, para adorarlo por todos sus beneficios y pedirle, por tu intercesión, el perdón de mis pecados, su gracia santificante y el remedio de mis necesidades. Quiero en este triduo, meditar las virtudes que practicaste para imitarlas, honrar tu memoria y pedirte tu protección. Concédemela, bienaventurado apóstol. Si lo que solicito de Dios, en estos tres días, no se opone a mi eterna salvación, alcánzamelo, como te lo ruego con veneración y confianza. Ojalá que después de morir entone en tu compañía la salmodia de dicha eterna. Amén.

 

 

DÍA PRIMERO

MEDITACIÓN

VENCEDOR DE SÍ MISMO

         PUNTO PRIMERO. Tenía San Judas, como todos los hombres, inclinaciones al pecado, tendencias malignas, dificultades para hacer el bien, pero logró con la gracia, vencerse a sí mismo que es la mayor victoria que debemos obtener.

 

         Se venció,

a)     Con la oración que practicaba constantemente con fervor y confianza.

b)    Con la renuncia de sus apetitos y la mortificación de su carne.

c)     Con la consagración que hizo de cuanto tenía en aras del amor divino.

 

 

PUNTO SEGUNDO. ¿Vences tus pasiones? La oración, los sacramentos y la huida de las ocasiones te darán el triunfo.

 

         FRUTO. Combatir contra el demonio, el mundo y la carne.

 

         ASPIRACIÓN. Coloca sobre mis sienes, oh Jesús inmortal, la corona de eterno triunfo.

 

 

ORACIÓN FINAL

         V. Se oirá por toda la tierra el eco de tus palabras.

         R. Y de un confín del mundo al otro confín resonará su voz.

 

OREMOS: Oh Dios que nos concediste la gracia de que llegásemos a conocer tu santo nombre, mediante la predicación de tus Apóstoles San Simón y San Judas Tadeo: concédenos que adelantemos en la virtud cuando celebremos la gloria de ellos y que celebremos su gloria al adelantar en la virtud. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.

-Tres Padre Nuestros, Ave Marías y Gloria.

 

 

DÍA SEGUNDO

MEDITACIÓN

VENCEDOR AL VIVIR

         PUNTO PRIMERO. La vida de San Judas fue de combate y de triunfos, peleó como soldado de Jesucristo y venció con la gracia.

 

a)     A los enemigos de la Religión: gentiles, herejes y judíos, coaligados contra él.

b)    A los pecadores renuentes que creían en Cristo, pero no cumplían la ley.

c)     A los tibios que por sus exhortaciones y ejemplos ascendieron en el camino de la virtud.

 

 

PUNTO SEGUNDO. ¿Qué obstáculos has vencido para probar al Señor tu fidelidad? ¿Atraes las almas o las escandalizas?

 

         FRUTO. Conquistar a otros para Jesucristo.

 

         ASPIRACIÓN. Que mi vida, Señor, sea fecunda en obras meritorias.

 

 

 

DIA TERCERO

MEDITACIÓN

VENCEDOR EN LA IGLESIA

         PUNTO PRIMERO. Es San Judas no un capitán que derrama sangre, ni conquistador profano que tenga espada, sino triunfador pacífico, que domina rebeldías, y consigue victorias espirituales. Desde el cielo continúa siendo vencedor.

 

a)     Por la gracia que consigue de Dios en favor de sus devotos par que se venzan a sí mismos.

b)    Por los ejemplos de su vida admirable y que muchos imitan.

c)     Por su protección a la Iglesia en las dificultades y amenazas de sus enemigos.

 

PUNTO SEGUNDO. ¿Cantarás el himno glorioso del triunfo eterno?

 

         FRUTO. Cooperar al triunfo de la Religión según nuestras posibilidades.

 

         ASPIRACIÓN. Quiero ser, oh Jesús, soldado de tus cruzadas redentoras, no me desprecies por indigno.

 

 

-Colaboracion de Carlos Villaman 

TRIDUO A SAN MIGUEL ARCANGEL

 

TRIDUO A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 

Librería Centro de Propaganda Franciscana.

Calle Mercedes No. 309, Santo Domingo,

República Dominicana. Año 1985.

 

Por la señal † de la Santa Cruz, de nuestros † enemigos líbranos Señor † Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo † y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Tú que no quieres la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, mírame postrado a tus pies, lleno de arrepentimiento por la multitud de mis pecados. Yo los detesto con toda mi alma, porque al cometerlos me separo de Dios y podría perder el cielo, sino más bien, porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno, a un Padre tan amable, a tu infinita Majestad. ¡Oh Dios mío, dame un profundo dolor por haberte ofendido; te pido perdón e imploro tu misericordia. En adelante, con la ayuda de tu divina gracia, el auxilio de la Santísima Virgen y de mi defensor, San Miguel Arcángel, quiero no volver a ofenderte, perseverar en tu servicio y en el de mis hermanos. Amén.

 

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Glorioso Arcángel de los cielos, milagroso San Miguel, que, por los méritos de tu humildad, el Señor te concedió encadenar al espíritu del mal, que en su rebeldía dijo: ¿Quién es como yo?, y tú, indignado por tanta soberbia, dijiste: ¿Quién como Dios?, echando con tu espada al soberbio luzbel a los abismos. Bendito seas, San Miguel, que nos enseñas esta gran virtud de la humildad, ayúdame para que crezca en mi alma esta virtud tan agradable a Dios, que me permitirá entrar en el cielo. Alcánzame la contrición perfecta de mis pecados, aleja de mí al enemigo, y en la hora de mi muerte defiéndeme con tu grata y luminosa presencia. Tú, que estás tan cerca de Dios, presenta ante la Divina Misericordia mi oración, y así, por tus ruegos me conceda del Señor la gracia que te pido: (nombrar la gracia).

 

 

PRIMER DÍA

ORACIÓN

Oh bienaventurado San Miguel Arcángel, contigo adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Te ruego no desoigas mi plegaria y con tus benditas alas, acorta la distancia que existe entre el cielo y la tierra, acércate a mí y cúbreme con tu protección, concediéndome la Divina Providencia la gracia que te pido, pues es de mucha necesidad para la paz de mi alma; espero que antes que llegue el tercer día de esta oración, consiga lo que deseo si es la voluntad de Dios, y si no, consuélame y dame resignación y fuerza para sufrir y poderlo ofrecer con humildad a nuestro Padre Celestial. Amén.

-Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.

 

INVOCACIÓN: San Miguel Arcángel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, defiéndenos y ruega por nosotros. Amén.

 

 

 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN

San Miguel Arcángel, contigo adoro a la Santísima Trinidad. Te ruego para que me ilumine y pueda ver bien a fondo mis pecados. Dame el dolor de haber ofendido a un Dios tan bueno. Preséntame ante la Majestad soberana de Dios y como eres gran ministro en el cielo, líbrame de las tribulaciones de la tierra y ampárame en la presente que estoy sufriendo. Amén.

-Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.

 

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN

Oh querido San Miguel Arcángel, contigo adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Atiéndeme en esta súplica, pues no puedo luchar solo contra las contrariedades de esta vida. En este mundo tan corrompido y hostil a Dios, necesito tu ayuda. Hoy, en el último día de este triduo, te ruego presentes al Altísimo mis peticiones, y por los méritos de tu humildad, consígueme de Dios el favor que te pido. Creo con toda la fe de mi alma; espero con toda confianza y amo con toda la fuerza de mi corazón. Amén.

-Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.


-Colabracion de Carlos Villaman 

sábado, 21 de agosto de 2021

VISITA AL SEÑOR DEL CACAO

PIADOSA VISITA A JESÚS NAZARENO

BAJO LA ADVOCACIÓN DEL SEÑOR DEL CACAO

 

Venerado en la S. I. Catedral Metropolitana de México

 

Compuesto por el P. José Cantú Corro

México, 1920

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Te adoro, Mártir Divino, en tus sufrimientos inenarrables, en tu infinita desolación, en los dolores que sufriste para redimir al mundo. Eres Dios, en el Getsemaní, en la calle de la Amargura, en el Calvario y en el sepulcro. Amando y padeciendo, al hacer milagros y enmedio de los oprobios, te bendigo y te adoro como a Dios Verdadero. Quiero meditar en las amarguras de tu corazón y en los suplicios de tu cuerpo sacratísimo, quiero meditar en tu Pasión para amarte más y más, agradecer tu obra, imitar tus virtudes y servirte con toda la fidelidad de que soy capaz. Perdona mis pecados, los detesto con todo mi corazón. Ilumina mi mente, comunica, a mi voluntad afectos de compasión, lléname de tu gracia para sacar todo el fruto espiritual de esta meditación. Te lo pido por las horas de tribulación que padeciste, te lo pido por tu misericordia infinita y por las lágrimas de María, tu Madre amorosísima y María, tu Madre amorosísima y Madre también de los pobres pecadores. Óyeme, Señor, y ten piedad de tu siervo.

-Padre Nuestro. Ave María.

 

MEDITACIÓN

Cristo sufrió en sus miembros, delicados y santísimos, cruenta flagelación.

Los verdugos eran fuerte s y se sucedían alternándose para azotar a Jesús, atado a la columna. Látigos, varas, cordeles con asperezas e instrumentos de suplicio despedazaban la carne virginal de Jesucristo y lo cubrían de sangre. Lo azotaron los infames hasta fatigar sus fuerzas. Cayó la víctima como cordero entre lobos carniceros. Isaías, que lo vió en intuición profética, decía: "no hay hermosura en su rostro ni le queda parte sana, nuestros ojos no lo conocieron, estaba para no mirarse". (LIII, 2.) Al saltar las carnes de Jesús, se le contaban sus huesos descoyuntados y sangrientos. (Ps. XVI, 18) A los dolores inauditos de su cuerpo hay que añadir las torturas de su espíritu. La flagelación humilló a Cristo hasta abismos espantosos. Lo trataron no como a hombre, sino como a bestia feroz, como animal repulsivo. Despreciado fue y considerado el último de los nacidos (Isa. LUI, 3) el oprobio de los hombres, la abyección de la plebe (Ps. XXI, 7). Llegó a ser para los esbirros fanáticos gusano que se arrastrara, inmundo reptil, la escoria de los vivientes. (Ps. XXX, 12.) Cristo soportó esa afrenta, esos infinitos ultrajes con resignación, con mansedumbre…

¿Aceptas las humillaciones? ¿Te amedrentan las burlas? ¿Qué has hecho para imitar a Cristo?

 

FRUTO: Resignarse con los padecimientos que Dios nos envíe.

 

ASPIRACION: Castígame, Señor, en esta vida, pero no en la otra

 

DEPRECACION

Vengo ante tus pies, ¡oh Jesús escarnecido! para compadecerte, adorarte y amarte sobre todas las criaturas. Atado a la columna, lleno de oprobios, aborrecido por los fariseos y expuesto, en el balcón de Pilatos, a las miradas de la multitud, te venero con todo el rendimiento de mi corazón. Si hubo verdugos que te azotaron, protervos que ultrajaron tu nombre y te cubrieron de vergüenza, hubo y Hay almas que te ensalzan, espíritus que se consagran a tí, hijos que te protestan vasallaje y adoración. Inocente, santísimo, digno de todo honor y gratitud, soportaste azotes cruelísimos que desgarraron tu carne, derramaron tu sangre y te llenaron de laceraciones mil. Y sufriste esos tormentos inauditos por amor a los culpables, porque deseabas redimir al hombre y mostrarle los excesos de tu predilección.  El amor te amarró a la columna, ciño tu frente con corona de espinas puso en tu mano un cetro de burlas, te llevo al litóstrotos infamante y te constituyo mártir entre todos los mártires. El amor selló tus labios, delineó en tus sienes halos de suavidad, vació en tu boca almíbar para consolar, y en tu espíritu acongojado, torrentes de dulzura. Allí, en la flagelación, fuiste, como en todas partes, Maestro, Redentor y el Hombre-Dios que infinitamente amaba. Quiero imitarte, Santo Rabí de Galilea, quiero sufrir contigo; que mi cuerpo sea ofrendado ante tu Majestad y que mi corazón y mi ser todo sean sagrario en donde habites y te recrees por las tribulaciones que yo padezco en tu nombre. Concédeme, amoroso Salvador, la dicha de seguirte en tus dolores para merecer la plenitud de tus alegrías sempiternas por los siglos de los siglos. Amén

-Se rezan tres Credos y luego los siguiente:

 

MISERERE

Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia: Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones.

Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.

Porque yo reconozco mis rebeliones; Y mi pecado está siempre delante de mí.

A ti, a ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos: Porque seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

He aquí, en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre.

He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo: Y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría.

Purifícame con hisopo, y será limpio: Lávame, y seré emblanquecido más que la nieve.

Hazme oír gozo y alegría; Y se recrearán los huesos que has abatido.

Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades.

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio; Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.

Vuélveme el gozo de tu salvación; Y el espíritu libre me sustente.

Enseñaré a los prevaricadores tus caminos; Y los pecadores se convertirán a ti.

Líbrame de homicidios, oh Dios, Dios de mi salud: Cantará mi lengua tu justicia.

Señor, abre mis labios; Y publicará mi boca tu alabanza.

Porque no quieres tú sacrificio, que yo daría; No quieres holocausto.

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado: Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Haz bien con tu benevolencia á Sión: Edifica los muros de Jerusalén.

Entonces te agradarán los sacrificios de justicia, el holocausto u ofrenda del todo quemada: Entonces ofrecerán sobre tu altar becerros.

 

ORACIÓN FINAL

¡Oh Dios! de quien Judas recibió el castigo de su pecado, y el ladrón el premio de su confesión: haznos sentir los efectos de tu misericordia para que, así como Nuestro Señor Jesucristo, en su Pasión, dio a entrambos sus merecidos, así, destruido el error del hombre viejo, nos conceda la gracia de resucitar gloriosamente con él, que contigo vive y reina. Amén.

 

-Señor, pequé, pecamos y nos pesa de haberte ofendido.

 

-Bendita y alabada sea la sagrada Pasión de Jesucristo y bendita su sangre con la que nos redimió.

VEINTICUATRO DE MES A SAN JUAN DE LA CRUZ


EJERCICIO PARA EL DÍA 24 DE CADA MES A NUESTRO PADRE SAN JUAN DE LA CRUZ

Tomado del libro “Devocionario Carmelitano”, por un Devoto Carmelita. Impreso en la Tipografía del Monte Carmelo, Burgos, España. Año 1921


Arrodillado ante la imagen del Santo Padre y persignado devotamente, se dirá el Acto de contrición y después la siguiente:

 

ORACIÓN PREPARATORIA

¡Oh glorioso y amantísimo Padre mío San Juan de la Cruz, a quien el Todopoderoso destinó para compartir con la Santa Madre Teresa las tribulaciones y trabajos ocasionados por la Reforma de la Orden Carmelitana, hasta poblar a España de numerosos monasterios de la Descalcez que enaltecieron vuestro nombre e hicieron veneranda vuestra memoria! Yo, vuestro hijo y devoto, admirado de vuestra grandeza, vengo a rendiros hoy el homenaje de mi veneración y amor, a la par que a tributaros mi más entusiasta felicitación por la dicha inefable que el Señor os concedió, reservándoos para  una empresa de tanta gloria suya como beneficiosa para las almas, rogándoos al propio tiempo, ¡oh Santo Padre mío!, que os dignéis aceptar benévolamente este devoto ejercicio con que me propongo honraros en este día a Vos consagrado, y que me alcancéis de su Divina Majestad la práctica de las virtudes que voy a solicitar en las siguientes deprecaciones para que amando y sirviendo a Dios en esta vida mortal, me haga acreedor a gozarle después con Vos en la eterna bienaventuranza. Amén.

 

I.                   Amorosísimo San Juan de la Cruz, que, por vuestra fe inquebrantable, esperanza firmísima y ardiente caridad, fuisteis ejemplar admirable para todos vuestros hijos y devotos: os suplico me alcancéis de Dios estas tres importantes virtudes, para que amándole como Vos le amasteis y cumpliendo su santísima voluntad en todas las cosas, me haga digno de gozarle eternamente.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

II.                Humildísimo San Juan de la Cruz, cuyo único deseo fue siempre ser despreciado y vilipendiado por todos; haced que el recuerdo de vuestros heroicos ejemplos y vuestro ardiente amor a la humildad, reina de todas las virtudes, me induzca a imitaros, para que reconociendo mis muchas faltas y miserias, me humille profundamente, me sujete a los castigos que mis pecados merecen y logre las divinas misericordias.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

III.             Pacientísimo San Juan de la Cruz, vuestros grandísimos trabajos, enfermedades y persecuciones me dicen que fuisteis un mártir en el cuerpo, y vuestras penas interiores, sequedades y desolaciones de espíritu me aseguran que los fuisteis también en el alma: haced que, imitando vuestro ejemplo, acepte resignado las tribulaciones que Dios tuviere a bien enviarme, para que luego pueda gozar de las santas y perpetuas alegrías.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

IV.            Purísimo San Juan de la Cruz, a quien Nuestro Señor y su Madre Santísima concedieron la gracia singular de reprimir los movimientos y deseos impuros de los que os miraban: dignaos alcanzarme la hermosa virtud de la castidad en que tanto resplandecisteis, para que viviendo limpio de cuerpo y de inteligencia, y rechazando valerosamente las asechanzas del enemigo infernal, persevere en la gracia de mi Dios hasta la muerte.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

V.               Obedientísimo San Juan de la Cruz, inspiradme una perfecta abnegación y una obediencia santa a todos mis superiores, aunque para ello tenga que declarar la guerra a todos mis sentidos y sostener luchas continuas contra las pasiones, a fin de que, imitándoos en esta virtud, me haga merecedor de la recompensa que Dios tiene reservada a los verdaderos obedientes.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

VI.            Grandísimo amador de la pobreza, San Juan de la Cruz, dignaos encender en mi alma un ardiente amor a la pobreza evangélica y un total abandono en la Divina Providencia, para que, desligando por completo mi corazón de todo afecto a los bienes terrenos, y aceptando gustoso y satisfecho las privaciones y escaseces, sirva con perfección al Señor y llegue a la posesión de los bienes celestiales.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

VII.         Extático San Juan de la Cruz, que por vuestra altísima oración y contemplación sublime merecisteis el renombre de Doctor Iluminado, y luz especialísima para elevar las almas a Dios y hacerlas vivir de continuo en su presencia, alumbrad la mía con las luces de vuestra celestial doctrina e inclinadla al santo ejercicio de la oración, para que desprendiéndose del amor a las criaturas se eleve más y más hacia el Creador.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

VIII.      Penitentísimo San Juan de la Cruz, que movido del espíritu de mortificación de que fuisteis dotado, refrenasteis constantemente vuestra carne con durísimas penitencias, de tal modo, que llegaron a causar asombro aún a la misma Santa Madre Teresa: infundid en mi alma este espíritu de penitencia, para que sujetando todos mis sentidos a la ley divina y alcanzando completa victoria sobre todos sus enemigos, quede completamente purificada de todos sus pecados.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

IX.            Dichosísimo San Juan de la Cruz, que llevado al más ardiente amor a la cruz de Cristo, hasta en vuestra preciosa muerte renunciasteis a los alivios y consuelos que a todo moribundo suelen prodigarse, prefiriendo morir desamparado de todo humano auxilio, para más asemejaros al Divino Modelo: alcanzadme un grande amor a las tribulaciones y a las cruces, para que si un día  fuese preguntado por Dios, qué es lo que quiero en recompensa de mis trabajos, pueda responder como Vos respondisteis: “Señor, padecer y ser despreciado por Vos”.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

CONSAGRACIÓN A NUESTRO PADRE SAN JUAN DE LA CRUZ

         A vos, ¡oh benditísimo Padre mío San Juan de la Cruz!, os elijo en este día por mi protector abogado, y a Vos me consagro con todas las fuerzas de mi alma poniéndome por completo bajo vuestra amorosa tutela y especialísimo amparo: os elijo también por maestro y guía en el sendero de la vida espiritual que resueltamente quiero emprender, a cuyo fin imploro humildemente vuestro poderoso valimiento para que pueda seguirlo animoso sin vacilaciones ni retrocesos, pues estoy firmemente persuadido de que teniéndoos por intercesor ante el trono de Dios, lo habré de lograr seguramente, ya que en vida fue siempre vuestro más ferviente anhelo la salvación de las almas; y si este deseo tuvisteis entonces, ¡cuánto mayor habrá de ser el que tendréis ahora, sobre todo, tratándose de vuestros hijos y devotos! Así, pues, confiadamente espero, ¡oh amorosísimo Padre mío!, que interesándoos por la salvación eterna de mi alma, con solicitud verdaderamente paternal, atenderéis mi ruego y aceptaréis benigno la consagración solemne que os hago de mi corazón, de mi alma y de todo mi ser; y para que yo no quede defraudado en la ilimitada confianza que en Vos he puesto al elegiros por mi especial protector, dispensadme Vos vuestro excelso patrocinio, y así no podré dudar de que os ha sido grata la elección que de Vos he hecho. Amén.


-Colaboración de Carlos Villaman

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...