jueves, 11 de junio de 2026

NOVENA A LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DE GRANADA

 



NOVENA DE MARÍA SANTÍSIMA DE LAS ANGUSTIAS


PATRONA DE LA CIUDAD Y REINO DE GRANADA


Por un devoto de María Santísima.

En Granada:

 Con las licencias necesarias.Por Nicolás Moreno.


APROBACIÓN DEL PADRE DON SALVADOR GARCÍA TALAVERANO

De la Congregación de San Felipe Neri de Granada, Maestro en Filosofía, Examinador Sinodal de este Arzobispado y Prepósito que ha sido diversas veces de dicha Congregación y de la de Málaga.

Habiendo visto, por orden del Señor Don Miguel de Carmena, del Consejo de Su Majestad, Oidor de la Cancillería de esta Ciudad de Granada y Juez Privativo de Imprentas de este Reino, una Novena de María Santísima de las Angustias, Patrona de la Ciudad y Reino de Granada, a expensas de un devoto de dicha Santísima Imagen, no le he hallado reparo alguno que pueda impedir su impresión. Antes bien, la considero muy útil para avivar la devoción de tan sagrado simulacro y para despertar en los fieles la memoria tan oportuna, y aún necesaria, de la Pasión de Nuestro Redentor y compasión dolorosa de su Santísima Madre y Señora Nuestra; y que nada contiene que desdiga de los dogmas católicos, ni que se oponga a las regalías de Su Majestad el Rey Nuestro Señor. Así lo siento, salvo mejor parecer, etc. 

Granada, y febrero 8 de 1761.

Salvador García Talaverano


Mediante la aprobación arriba dada, doy licencia para que se imprima.

Carmena.


EXHORTACIÓN 

Para mejor alcanzar de Dios lo que cada cual pidiere por medio de María Santísima, se ha de hacer al principio de esta Novena una confesión bien hecha, y el día último se ha de volver a confesar y recibir el Santísimo Sacramentado del Altar. También en cada uno de los días de la Novena se ha de procurar hacer, en reverencia de los Dolores de Nuestra Señora, alguna mortificación de los sentidos, como ayuno, etc., o cualquiera obra de misericordia, como la limosna, etc.

Estando en presencia de alguna imagen de María Santísima, y hecha la señal de la Cruz, se dice todos los días el Acto de Contrición siguiente:


ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, os amo de todo corazón, y porque os amo, me pesa de haberos ofendido. ¡Oh Bondad infinita! ¡Quién siempre os hubiera agradado con pensamientos, palabras y obras! Yo, Dios mío, propongo, ayudado de vuestra divina gracia, nunca más pecar, apartarme de toda ocasión de culpa y hacer una buena confesión de todas las que he cometido. Espero, Señora, en vuestra infinita misericordia, que mirando a vuestros méritos santísimos y a mi corazón contrito, me habéis de perdonar y dar gracia para vivir y perseverar en vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Purísima Señora, Virgen Santísima y Madre del Unigénito Hijo de Dios hecho Hombre; Madre la más dolorida de todas las madres y Señora la más afligida de todas las mujeres: yo, humildemente postrado a vuestros sagrados pies, os suplico que, si el favor que os pido en esta Novena es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma, me lo alcancéis de su divina liberalidad y clemencia; y si no, enderezad mi petición para que en todo se cumpla lo que fuere del mayor agrado divino y bien de mi alma. Amén.

-Aquí se rezan siete Padrenuestros y siete Avemarías gloriados.


PRIMER DÍA 

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que estuvisteis viendo azotar tan cruelmente a vuestro Hijo Santísimo, donde cada azote era para vuestro amante corazón una aguda espada de dolor que lo penetra y traspasaba; siendo cada herida que hacían los sayones en Jesús, manyas más que la pena hacía en vuestro angustiado interior. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, que yo viva resignado en la voluntad de Dios, y que consiga un total aborrecimiento a toda culpa, para que, fortalecido con tan santa meditación, viva siempre como quien ha de morir. Y también, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma.


-Ahora se le pide a María Santísima lo que cada cual necesite, teniendo manya confianza en la Señora.



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS A CRISTO SEÑOR NUESTRO

Jesús mío y amor mío crucificado por mí, no permitáis, Señor, que ningún hombre se condene, sino que todos con su buena y cristiana vida cooperen a vuestros santísimos designios. Estos son: que todos se salven, conozcan vuestra bondad sin límite y lo que padecisteis para que todos consiguieran el fin para el que fueron criados; y a quienes pusisteis a la sombra de vuestra Santísima Madre como a hijos de sus dolores y adoptados entre sus lágrimas al pie de la Cruz, yo os suplico, Redentor mío, me deis gracia para que mi vida sea siempre ajustada a vuestros divinos mandamientos, y me concedáis una buena muerte por vuestra santísima muerte; principalmente a los que juntos celebramos esta Novena en agradecida memoria de las Angustias de vuestra dulcísima Madre y Abogada nuestra. Amén.



DÍA SEGUNDO

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que viendo a vuestro Santísimo Hijo Jesús tan llagado con los azotes, visteis también que como a rey fingido lo coronaban de espinas, le ponían una frágil caña por cetro, y que con malas palabras y peores acciones lo despreciaban, de modo que el Señor estaba siendo el oprobio de los hombres y el desprecio de la plebe. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por este vivísimo dolor que padeció vuestro corazón, que me alcancéis gracia para que yo, despreciando toda vanidad y soberbia, consiga una humildad perfecta. Con ella podré conocer lo malo que soy y lo manyo que debo a mi Dios y Redentor, y mortificar mis potencias y sentidos por su amor. Y también, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA TERCERO

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen, Madre de Dios, que anegada en penas fuisteis en seguimiento de vuestro amantísimo Hijo Jesús, el cual, como un verdadero Isaac, caminaba al Monte Calvario con la Cruz a cuestas; cargado de prisiones, descalzo, vilipendiado por la gente y conducido entre facinerosos escribas, fariseos y verdugos. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por este tan penetrante dolor que sintió vuestra afligidísima alma, y por el aumento de esta vuestra pena cuando, encontrándoos en la Calle de la Amargura, derramaron vuestros ojos tantas lágrimas por ver en tal estado a vuestro amado Hijo; que me alcancéis de Dios un corazón contrito de mis pecados, y que yo camine siempre por el camino de los divinos mandamientos, despreciando todo humano respeto. Y también, Señora, os suplico me concedáis lo que os pido en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA CUARTO

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que habiendo llegado al Monte Calvario, estuvisteis con invencible fortaleza viendo desnudar a vuestro Santísimo Hijo Jesús para enclavarlo en la Cruz, y lo estuvisteis viendo enclavar de pies y manos; cuyo dolor hizo tanto eco en vuestro dulce corazón, que quedasteis al primer golpe del martillo como muerta por el excesivo dolor con que de nuevo se traspasó vuestro espíritu. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por esta pena que sentisteis, que me alcancéis una pureza de vida que sea agradable a los divinos ojos. Y para que así sea, concededme, Señora, que mientras la Divina Providencia me tuviere en este mundo, abrace yo, desnudo de apetitos y de pasiones, la cruz de la mortificación, como el camino seguro del Cielo; y también, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA QUINTO

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que perseverando constante junto al árbol de la Cruz, viendo a vuestro Santísimo Hijo Jesús que ya estaba para expirar, os atravesaron el corazón aquellas palabras tan dulces para nosotros y tan tristes para Vos: yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por estos tan acerbos dolores, que yo imite vuestras virtudes para que Vos me admitáis por hijo adoptivo vuestro. Y también, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA SEXTO

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que al pie de la Cruz estabais oyendo tantos vituperios, injurias y blasfemias como le decían a vuestro Santísimo Hijo Jesús, y con que lo ultrajaban sus enemigos; siendo cada palabra descompuesta un penetrante cuchillo que, al paso que lastimaba vuestros purísimos oídos, con mayor dolor hería vuestro santísimo corazón. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por esta pena tan continuada que padecisteis, que me alcancéis gracia para que yo refrene mi lengua, absteniéndome de toda palabra descompuesta, ya de indecencia, ya de murmuración, maldición o de cualquier otro modo que sea ofensivo a Dios; acordándome frecuentemente de que he de dar cuenta a Su Majestad aún de una palabra ociosa, por pequeña que sea. Y también, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA SÉPTIMO 

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que, fijos vuestros purísimos ojos en vuestro Santísimo Hijo Jesús, estabais observando que, fatigado por la violencia de las agonías de la muerte, se apagaba aquella vida de donde procede toda vida; se eclipsaban sus divinos ojos y, últimamente, inclinando su cabeza, lo visteis morir, muriendo por consiguiente todo vuestro consuelo, sin que con la muerte del Redentor del mundo se acabase el encono y mala voluntad de sus enemigos. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, que me alcancéis de vuestro Santísimo Hijo una buena muerte por su santísima muerte, y que yo viva como querría haber vivido en aquella hora; en la que os ruego encarecidamente, Madre y Abogada mía, no me desparéis, sino que hagáis que sea dulce, santa y preciosa en los ojos de Dios. Y también, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA OCTAVO

ORACIÓN

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que habiendo visto agonizar y morir a vuestro Santísimo Hijo Jesús, visteis que José y Nicodemo, varones justos, bajaron de la Cruz su sacrosanto cadáver; y Vos, después de recibir en vuestras manos aquellos sangrientos despojos de la muerte en la Corona y los Clavos, recibisteis también en vuestros brazos, como en depósito, el cuerpo de vuestro Unigénito, sirviendo vuestro regazo de funesto solio a tanta Majestad. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por esta pena tan aguda para vuestro corazón, que yo medite con fruto y aprovechamiento de mi alma en la Sagrada Pasión de nuestro Redentor Jesús. También, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.


DÍA NOVENO

ORACIÓN 

Angustiadísima Virgen y Madre de Dios, que, habiendo contemplado en el cadáver de vuestro Santísimo Hijo Jesús todas las heridas y tormentos de su Pasión, finalmente ayudasteis Vos misma a amortajarle para que fuese enterrado; a lo que asististeis con inexplicable dolor y amargura, por quedar ya en una triste y penosa soledad. Yo os suplico, amada Madre de Dios y Virgen Santísima de las Angustias, por este tan profundo dolor, que me alcancéis un vivo arrepentimiento de mis culpas y de mi poco cristiana vida, para ser contado en el número de los predestinados; y para conseguirlo, a Vos, piadosísima Señora y Abogada mía, me acojo. Rogad, Reina Soberana, por mí, para que goce yo por una eternidad de mi Dios y Redentor. También, Señora, os pido me concedáis lo que os suplico en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.





ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...