Mostrando entradas con la etiqueta Via Crucis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Via Crucis. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de junio de 2021

VIA CRUCIS DEL SAGRADO CORAZÓN


 

ESTACIONES DEL VIA CRUCIS

CON QUE EL DEVOTO CORAZÓN DEL CRISTIANO DEBE ACOMPAÑAR AL CORAZÓN CRUCIFICADO DE JESÚS

 

Conforme lo instituyó la V. M. María de la Antigua

Dispuestas por un religioso de N. S. P. San Francisco

 

En estas estaciones se guarda el mismo orden que en las otras del Calvario.

Impresa en Puebla de los Ángeles, en la Oficina de D. Pedro de la Rosa, en el Portal de las Flores. Año de 1744

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Altísimo Señor y Dios Eterno, ante vuestro divino acatamiento, se postra mi corazón malvado, lleno de iniquidades, con deseo firme de agradaros y serviros, acompañando el corazón tierno y lastimado de vuestro benditísimo Hijo, mi Señor Jesucristo, haced dueño y criador mío, que mi corazón sea limpio de toda culpa, con el llanto de un arrepentimiento verdadero, con el afecto de un amor grande, tierno y compasivo a los trabajos del Corazón de mi Redentor Jesús, y finalmente, con la conformidad de vuestra sacratísima voluntad, en todo y por todo, para que así merezca vuestra gracia, y las que los sumos Pontífices han concedido a los que meditan la Sagrada Pasión, las aplico por su intención, por el bien de la Iglesia y alivio de las Benditas Almas del Purgatorio, y para disponerme a vuestro agrado, digo, que me pesa de haberos ofendido, y protesto de todo corazón, morir primero que volveros a ofender. Ahí tenéis mi corazón, mudadlo de lo malo en bueno, por el bendito, santo, dulce y fino amante Corazón de mi buen Jesús, que vive y reina con vos, por todos los siglos de los siglos. Amén.

 

PRIMERA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla el Corazón amante de Jesús, como previniendo que iba a morir, discurrió como quedarse con nosotros en el Santísimo Sacramento del Altar, aun viendo el corazón del malvado Judas, que ya le había vendido. Mira que el Corazón de Jesús, tan divino, que crucificado de dolor de ver que se había de despedir de su dulcísima Madre y de sus discípulos, y que había de sudar Sangre en el Huerto al contemplar su Muerte, y que después le habían de prender como si fuera un salteador facineroso, no obstante, fue su corazón tan fino, que le hizo ejecutar tan gran fineza, no atendiendo sus mismas injurias. Alienta tu corazón, y múdalo, si hasta aquí ha sido corazón de lobo sangriento, sea ya de manso cordero, acompañando al humilde y fino Corazón de Jesús, con amoroso y constante afecto.

 

ORACIÓN

Dulcísimo y amorosísimo Jesús, yo adoro, alabo y bendigo tu Santísimo, tierno y adolorido Corazón: dadme Señor un corazón fino, por la fineza de tu corazón, dadme Señor un corazón amante, por el amor de tu Corazón, dadme un corazón tierno, por la compasión de tu Corazón, para que así te imite, perdonando a mis enemigos, a quienes de todo corazón perdono, y deseo todo bien. No permitas Señor, que mi corazón te sea traidor, hazlo fiel, y por el dolor que sintió tu Corazón, con la traición de Judas, haz que yo sienta las que contra ti eh cometido, para que así sea mi corazón conforme con el tuyo. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

JACULATORIA: Bendito sea el Corazón de Jesús, que tanto padeció por nosotros, Señor, mueve nuestros corazones, por tu bendito Corazón. Amén.

 

 

SEGUNDA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla al Corazón de Jesús en la casa del Pontífice Anás, donde por una respuesta sana y mansa, recibió su Majestad aquella cruel y desvergonzada bofetada, y mira cual quedaría su amante corazón con tal afrenta.

 

ORACIÓN

Finísimo Jesús, Padre y Señor mío, postrado adoro vuestro humildísimo y afrentado Corazón, y quisiera Señor, que llorara eternamente mi corazón a las bofetadas que os ha dado, con tanta desvergüenza, abusando de vuestra paciencia ¡Oh Señor! como no mueve mi corazón con tal dolor ¡Oh Señor! perdóname y trueca mi corazón en manso y agradecido, para que acompañe en sus afrentas a tu Corazón lastimado, y me libre de la afrenta eterna que merece mi maldito corazón. Amén.

 

 

TERCERA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla lo que padecería el Corazón de Jesús, con las injurias, baldones y blasfemias que oyó en casa de Caifás, y sobre todo, el dolor que tendría de ver tan trocado el corazón de su amado Apóstol San Pedro, a quién había hecho cabeza de su Iglesia, que le negó una, dos y tres veces.

 

ORACIÓN

Amorosísimo Jesús, por las injurias que sufrió tu Corazón en casa de Caifás, y por la congojosa fatiga que le apretó mucho más, con la infidelidad del Apóstol San Pedro, te pedimos que, tiernos y sentidos nuestros corazones, siempre sean fieles, siempre te confiesen como Santa Libertad a vista del mundo, y sin hacer caso de sus juicios y errados pareceres, para que, acompañándote en esta pena, merezcamos unirnos a tu Corazón Santo, a tu Corazón fiel por toda la eternidad. Amén.

 

 

CUARTA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla, como estaría el Inocentísimo Corazón de Jesús en pie, ante el Cónsul Pilatos, acusado y calumniado como reo, y el Juez muy sentado, examinando las falsas acusaciones.

 

ORACIÓN

Sapientísimo Jesús, tu Santo Corazón acusado como reo, habiendo siempre sido el bienhechor de todos ¡Oh Corazón dulce! ¡Oh Jesús Santo! tu Señor, no nos castigue tu justicia, que tenemos corazones reos de maldad, que hemos cometido contra ti, sino por esta aflicción, que atravesó tu Corazón Santísimo, perdona las malicias de nuestros corazones, y estampa en ellos tu inocencia, para que te amemos, y cuando nos juzgues, tengas misericordia de nosotros. Amén.

 

 

QUINTA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla la irrisión, mofa y escarnio con que el torpe rey Herodes, trató a nuestro bien Jesús, mandándole poner una vestidura blanca como a simple y fatuo, y cual sería la aflicción de aquel candidísimo corazón.

 

ORACIÓN

Humildísimo Jesús, cuyo Corazón es depósito de la Eterna Sabiduría, por esta tan malvada afrenta, que humilles a nuestros soberbios corazones, y que solo sepamos amarte, servirte y agradecerte estas penas tan amargas, que por nosotros sufriste y que jamás se aparte de tu compañía nuestro corazón, sintiendo tus penes y conociendo nuestra ingratitud, para que así merezcamos la estola blanca de la gracia. Amén.

 

 

SEXTA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla al Corazón de Jesús, cual estaría de afligido, con las demandas y respuestas de los jueces y del pueblo, cuando vuelto a casa de Pilatos, este le mostró a la ventana y después le mandó azotar, donde quedó desmayado sobre su misma Sangre.

 

ORACIÓN

¡Oh dulcísimo Corazón de Jesús, ya sin aliento y fuerzas a la dura crueldad de tus sangrientos enemigos! por el lastimoso desmayo que padeciste, que alientes nuestros corazones a contemplar con eficacia tus trabajos, para que, en nuestro corazón, no haya otra cosa, que esta tierna memoria con que, despreciando al mundo eternamente, te acompañemos. Amén.

 

 

SÉPTIMA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla, cuan lleno de congojas estaría el Corazón de Jesús, coronada de espinas su Santísima Cabeza, mofado, escupido, gargajeado y todo hecho burla, y entretenimiento de aquella maldita gente.

 

ORACIÓN

Jesús bendito, Rey Eterno y verdadero, por aquella pena que padeció tu humildísimo Corazón en estos pasos, te suplicamos nos des un corazón resuelto, para imitar tus trabajos, y llorarlos de corazón, con que podamos satisfacer lo mucho que debemos, y merezcamos reconocerte Reyen la Eternidad, donde siempre asistes y vives glorioso. Amén.

 

 

OCTAVA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla el Corazón de nuestro bien, Jesús, que vergonzoso y tierno, al mostrarle segunda vez a la ventana, tan lastimado, sangriento y desecho, que el mismo Juez fue necesario que dijese: “Este es el Hombre” para que le conociesen.

 

ORACIÓN

Pacientísimo Jesús, Hombre y Dios juntamente, las apretadas penas que en aquella ocasión sintió vuestro amantísimo Corazón, que nos reconozcáis por hombres hechos a imagen y semejanza de Dios, en fe de lo cual os ofrecemos nuestros corazones, con los cuales saludamos, reconocemos y confesamos vuestra Humanidad Santísima, unida a la Divinidad, y os pedimos que, como Hombre y Dios, nos salvéis y hagáis que nuestros corazones sean de Dios para amaros siempre. Amén.

 

 

NOVENA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla al Corazón de Jesús, que afligido, que solo, que desamparado, al oír la formidable sentencia de muerte, que con tanto desacato se fulminó y pregonó contra su Majestad.

 

ORACIÓN

¡Oh Santísimo Jesús! cuyo Corazón obedeció la sentencia de muerte, conforme con la voluntad del Eterno Padre, por el pecado del hombre ¡Oh corazones los nuestros, que esperamos! ¡en que nos fiamos a vista de nuestro sentenciado Corazón! Señor, alumbrad nuestros corazones, para que, llorando esta pena, borren nuestras lágrimas la sentencia que merecemos, lo cual, por este dolor de vuestro Santísimo Corazón os pedimos. Amén.

 

 

DÉCIMA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla al Corazón de Jesús con la Cruz a cuestas, al encuentro de su Santísima Madre, las afrentas del vulgo, caídas del camino, los desmayos, y, sobre todo, como se verían aquellos dos finísimos corazones de Hijo y Madre.

 

ORACIÓN

¡Oh Corazón gallardo! ¡Oh Corazón Deífico! hasta donde llega tu ardor y fineza ¡Oh dulce Jesús! quien será capaz de saber la pena de tu Corazón y el de tu Purísima Madre ¡Oh que purísimos Corazones! que tristes, que afligidos, y que atormentados ¡Oh corazones duros los nuestros, que no lloramos tanta lastima por nosotros padecida! Señor, ablanda nuestros corazones por tu tierno Corazón y por el de María Purísima. Amén.  

 

 

UNDÉCIMA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla al Corazón de Jesús, cuando puesto su Majestad en el Monte Calvario, le desnudaron, le tendieron y Crucificaron de pies y manos.

 

ORACIÓN

Jesús benigno, Jesús Santo, Jesús Esposo, por la humildad de tu Santísimo Corazón, con que, obedeciendo a los verdugos, te tendiste en la Cruz para recibir tan cruel martirio, que hagas Señor, a nuestros corazones crucificados, conforme con tus preceptos y llenos de obediente humildad, con que te imitemos, y crucifiquemos todos nuestros deseos y voluntad desordenada. Amén.

 

 

DUODÉCIMA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla al palpitante Corazón de Jesús, cuando ya colgado en la Cruz, habló su Majestad aquellas siete palabras, y como despidiéndose de nosotros, dio las últimas lágrimas y murió.

 

ORACIÓN

¡Oh Jesús mío! Padre y dueño mío y vida mía: corazones tenemos Señor, más duros que peñascos y peores que basiliscos, pues nos alegramos a vista de nuestro muerto Corazón. ¡Oh Congoja de Jesús! Murió su Corazón noble, su Corazón Santo, su Corazón amigo, su Corazón fino, su Corazón tierno, y murió por nuestro corazón: Señor, nosotros os damos nuestro corazón, desde ahora, con todas las vetas hasta la tremenda hora que esperamos del morir, recibidlos por vuestro Corazón. Amén.

 

 

DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla, que dolorido estaría el Corazón de María Purísima, cuando recibió en sus brazos el destrozado cuerpo de Jesús con su difunto Corazón.

 

ORACIÓN

¡Oh Inocentísimo y Purísimo Corazón de María! nuestros corazones pertinaces mataron y repiten cada día la muerte de ese yerto y frío corazón, por las penas acerbas que os causó ver a vuestro Hijo tan desecho, os suplicamos se deshagan en llanto nuestros corazones, como agresores de tal delito, tened Señora piedad de nosotros, y recibid nuestros corazones, donde estampéis ese estrago, esa lastima, para acompañaros en tanta pena. Amén.

 

 

DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN

CONSIDERACIÓN

Contempla, Sepultado al Cuerpo de Jesús, y su Corazón, sin el más mínimo aliento, encerrado en su cuerpo hecho pedazos: el Corazón, solo, triste y merláchico, de su Santísima Madre y acompañada de Corazón en su terrible soledad.

 

ORACIÓN

¡Oh Dios Santo! ¡Oh Corazón de Jesús! ¡Oh triste Corazón de la Purísima María! quedó sola sin el Corazón de su Hijo, que era la vida, la alegría y el descanso de su Corazón. Soberana Reina, aquí están nuestros corazones, aunque indignos para deposito de vuestro difunto Corazón: haced Madre y Señora nuestra, que como en vuestro Corazón quedó estampada la lastimosa tragedia del Corazón de Jesús, en los nuestros se estampe con íntima compasión de sus trabajos, que no pensemos otra cosa que no ocupe nuestro corazón cosa del mundo, de la carne y del diablo, sino solo tenga al Corazón de Jesús, nuestro hermano, nuestro Maestro, nuestro Redentor, y nuestro Glorificador, para que en la amarga despedida de esta vida, nos favorezca vuestra compañía ¡Oh Madre nuestra! Vos Señora, quedasteis para nuestro refugio en este destierro, dadnos verdadero corazón para llorar deveras nuestras culpas, que tanto afligieron vuestro Corazón. Ya nos pesa de todo corazón, pecamos, y ya proponemos no más pecar, socorred nuestros corazones por el Bendito Corazón de Jesús, que sea alabado, ensalzado, y glorificado eternamente. Amén.

 

 

BENDICIONES

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que tanto padeció por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que se formó por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que nació por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, circuncidado por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús Niño, desterrado por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que se perdió por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que caminó, conversó y predicó por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que se transfiguró por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que ayunó cuarenta días por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que instituyó el Santísimo Sacramento de la Eucaristía por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que le vendieron en tan poco precio por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que oró y sudó sangre por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que le prendieron por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, que le juzgaron, escupieron y burlaron por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, abofeteado por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, azotado por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, sentenciado a muerte por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, afrentado por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, cargando con la Cruz por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, desnudo y crucificado por mí.

-Bendito sea el Corazón de Jesús, muerto y sepultado por mí.

 

Bendito sea tan Santo y tan bendito Corazón, oficina de los mayores males por nuestros mayores bienes, bendito sea tan sabio, humilde y manso Corazón, depósito de tanta pena para nuestra mayor gloria: Jesús, os doy mi corazón, y así hasta aquí no ha sido mi corazón vuestro, de todo mi corazón os lo doy, para que estampéis en el vuestro Sacratísimo, dulcísimo, amorosísimo Nombre. Viva en mi corazón Jesús, pues yo estoy en su Corazón. Viva Jesús, corazón mío, Viva Jesús, Corazón de Jesús, Viva Jesús y María en nuestros corazones, ahora y siempre y por toda la eternidad. Amén.

Un Credo por la intención de los bienhechores.

 

LAVS DEVS

jueves, 18 de febrero de 2021

VIA CRUCIS DEL PADRE FELIPE DE ALFARO


MÉTODO BREVE Y UTILÍSIMO PARA REZAR EL SANTO VIA CRUCIS

 

Compuesto por el Ven. S. de Dios M. R. P. D. Luis Felipe Neri de Alfaro

Con Licencia de la Autoridad Eclesiástica

Reimpreso en León, 1899

 

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Amabilísimo Jesús, por ser quién eres, digno de todo amor, siento haber pecado, me pesa de haberte ofendido: propongo enmendar mi vida, confesar mis culpas, cumplir la penitencia que se me impusiere: asísteme con tu divina gracia para cumplirlo, y recibe en satisfacción de mis maldades tu precocísima Sangre, Vida, Pasión y Muerte, los merecimientos de mi Señora la Virgen María y de todos tus escogidos. Espero confiado en tu infinita bondad, he de ser perdonado. Misericordia Dios mío.

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Soberano señor: ofrecemos a vuestra Majestad Divina cuanto en este santo ejercicio rezáremos y meditáremos, que á tí sea agradable y a nosotros por tu bondad de algún mérito. Es nuestra intención, unir nuestro pobre corazón y alma, á el Alma Purísima y Sacratísimo corazón de mi Señora la Virgen María y al de todos tus escogidos, con el mismo espíritu de verdad de nuestra Madre la Santa Iglesia; pediros por la intención de los Sumos Pontífices; aplicar las indulgencias por las benditas Animas, según el orden de caridad, que á vos más agradable fuere y de nuestra mayor obligación. Amén.

 

 

I. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, Benignísimo Jesús sentenciado a muerte por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros.

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Benignísimo Jesús, con los Ángeles te adoramos sentenciado a muerte: rendidos te pedimos oír después de nuestra muerte, la dichosa sentencia de eterna vida.

 

 

II. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, amabilísimo Jesús, recibiendo en tus delicados hombros la Santa Cruz.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Amabilísimo Jesús, con los Arcángeles te adoramos, recibiendo la Santa Cruz: rendidos te pedimos gracia, para seguirte hasta la muerte con la de nuestro estado.

 

 

III. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, piadosísimo Jesús, caído en tierra por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Piadosísimo Jesús, con los Tronos te adoramos caído en tierra por nuestro amor: rendidos te pedimos nos perdones los pecados de malos pensamientos, pues nos hallamos arrepentidos.

 

 

IV. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, dulcísimo Jesús, afligido de ver á tu triste Madre en la calle de la amargura.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Dulcísimo Jesús, Con las Dominaciones te adoramos afligido de ver a tu triste Madre en la calle de la amargura: rendidos te pedimos que por su intercesión se logre en nosotros tu infinita misericordia.

 

 

V. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, Clementísimo Jesús, asistido del Cirineo por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Clementísimo Jesús, con los Principados te adoramos asistido del Cirineo: rendidos te pedimos nos hagas participantes de los tesoros de este sagrado madero.

 

 

VI. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, amantísimo Jesús, retornando el obsequio de la piadosa Verónica.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO.

Amantísimo Jesús, con las Potestades te adoramos, imprimiendo tu Divino Rostro en las tocas de la piadosa Verónica: rendidos te pedimos lo imprimas en las telas de nuestro pobre corazón, para que toda nuestra vida lloremos tu dolorosa pasión.

 

 

VII. ESTACIÓN

L/: Adorámoste Afligidísimo Jesús, caído en tierra por el peso de la Cruz.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Afligidísimo Jesús, con las Virtudes te adoramos caído en tierra con la Santa Cruz: rendidos te pedimos nos perdones los pecados de malas palabras, pues nos hallamos arrepentidos.

 

 

VIII. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, benignísimo Jesús, consolando a las piadosas mujeres en la calle de la amargura.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Benignísimo Jesús, con los Querubines te adoramos consolando a las piadosas mujeres: tendidos te pedimos abundantes lágrimas de verdadera contrición, para llorar sin cesar el haber ofendido tantas veces a tu Divina Majestad.

 

 

IX. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, Humildísimo Jesús, caído en tierra, y vilipendiado de los judíos.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Humildísimo Jesús, con los Serafines te adoramos caído en tierra y vilipendiado de los judíos: rendidos te pedimos nos perdones los pecados de malas obras, y reincidencias, con que te hemos ofendido, pues de corazón estamos arrepentidos.

 

 

X. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, honestísimo Jesús, desnudo por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Honestísimo Jesús, con los Patriarcas y Profetas te adoramos desnudo, rendido: Te pedimos nos vistas con la estola cándida de tu gracia, y no permitas que probemos la hiel amarga de la culpa.

 

 

XI. ESTACIÓN

L/: Adorámoste Pacientísimo Jesús, crucificado por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Pacientísimo Jesús, con los Apóstoles y Evangelistas te adoramos crucificado: rendidos te pedimos constantes aciertos de perseverancia en los divinos y Eclesiásticos preceptos, y gracia para cumplir con las obligaciones de nuestro estado.

 

 

XII. ESTACION.

L/: Adorámoste, Obedientísimo Jesús, agonizando y muriendo por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria y en cruz al fin de cada uno se dice: mi Jesús por tu Santísima muerte. R/: Danos buena muerte.

 

OFRECIMIENTO

Oh Benditísimo Jesús, con los Mártires te adoramos agonizando y muriendo, por nuestro amor: rendidos te pedimos por cuanto padeciste escarpado, principalmente por el último instante en que tu alma benditísima se apartó de tu sagrado cuerpo, y por el agudísimo dolor que sintió tu Santísima Madre al verte espirar, mires compasivo a nuestra Iglesia Santa, al Sumo Pontífice con todo el estado Eclesiástico, nuestros Gobernantes y ministros de Justicia, con todo el estado Secular, a los agonizantes y benditas Animas; y no desampares a esta nuestra pobrecilla alma cuando se aparte de esta carne mortal.

 

L/: Madre llena de dolores, haced que cuando espiremos.

R/: Nuestras almas entreguemos en las manos del Señor.

 

L/: Señor San Juan, amado de Jesús y de María.

R/: Ruega por nosotros.

 

L/: San Dimas y Santa María Magdalena, alcanzadnos con vuestra intercesión.

R/: Una verdadera contrición.

 

 

XIII. ESTACIÓN

L/: Adorámoste, amabilísimo Jesús, yerto cadáver en los brazos de tu Santísima Madre.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Amabilísimo Jesús, con los Confesores te adoramos yerto cadáver en los brazos de tu Santísima Madre: rendidos te pedimos por su intercesión nos tengas en los brazos de su protección para no caer en la culpa, y que en la hora de nuestra muerte nos asista propicia.

 

 

XIV. ESTACIÓN

L/: Adorámoste amantísimo Jesús, sepultado

por nuestro amor.

R/: Ten misericordia de nosotros

Padre nuestro, Ave María y Gloria

 

OFRECIMIENTO

Amantísimo Jesús, con las Vírgenes y penitentes mujeres te adoramos sepultado, y por el inmaculado corazón de tu Santísima Madre de dolor traspasado por tan aguda pena, te pedimos buena disposición para recibirte, en vida y muerte, Sacramentado.

 

 

ÚLTIMO OFRECIMIENTO

Benignísimo Jesús, con mi Señora la Virgen María, tus siete Príncipes, Bienaventurados y Justos, te bendigo, amo, alabo, adoro y reverencio: me conduelo de tus penas, te agradezco cuanto por nuestro amor hiciste y padeciste. Todo te lo ofrecemos con el conjunto de las penas, dolores y merecimientos de tu Santísima Madre y de todos tus escogidos, por sus benditas manos, en satisfacción de nuestros pecados, por el remedio de las necesidades de nuestra Santa Madre Iglesia, agonizantes y benditas ánimas, para que nos concedas por su virtud a todos, el perdón de culpas, aumento de gracia y gloria eterna. Amén.

 

Se rezará la Estación mayor, y se ofrecerá con la siguiente:

 

ORACIÓN

Jesús mío dulcísimo, que de vuestros infinitos merecimientos nos dejaste en tu Iglesia un socorro para los vivos y difuntos; concede a los Príncipes cristianos unión y victoria contra los enemigos de nuestra santa fe, a vuestra Iglesia paz y aumento, a las benditas Animas del Purgatorio descanso, y a los que vivimos en este destierro gracia, para que todos te alabemos en la Gloria por todos los siglos. Amén.

domingo, 22 de marzo de 2020

VIA CRUCIS DE SAN ALFONSO


VIA CRUCIS SEGÚN SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

DE: MILES CHISTI 


ORACIÓN INICIAL
Señor mío Jesucristo, Vos anduvisteis con tan grande amor este camino para morir por mí, y yo os he ofendido tantas veces apartándome de Vos por el pecado; más ahora os amo con todo mi corazón, y porque os amo, me arrepiento sinceramente de todas las ofensas que os he hecho. Perdóname, Señor, y permíteme que os acompañe en este viaje. Vais a morir por mi amor, pues yo también quiero vivir y morir por el vuestro, amado Redentor mío. Si, Jesús mío, quiero vivir siempre y morir unido a Vos.
            
   

ESTACIÓN I
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
       
℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo Jesucristo, después de haber sido azotado y coronado de espinas, fue injustamente sentenciado por Pilato a morir crucificado.
      
Adorado Jesús mío: mis pecados fueron más bien que Pilato, los que os sentenciaron a muerte. Por los méritos de este doloroso paso, os suplico me asistáis en el camino que va recorriendo mi alma para la eternidad. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade. Todo cuanto os agrade, esto me es acepto.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
Tú, Redentor, víctima de la caridad,
Te encaminas hacia el Gólgota;
Siguiendo tus huellas,
Elijo morir contigo.
Perdón y gracia imploro,
Gimiendo entre dolores.





ESTACIÓN II
JESÚS ES CARGADO CON LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
        
Considera cómo Jesús, andando este camino con la Cruz a cuestas, iba pensando en ti y ofreciendo a su Padre por tu salvación la muerte que iba a padecer.

Amabilísimo Jesús mío: abrazo todas las tribulaciones que me tenéis destinadas hasta la muerte, y os ruego, por los méritos de la pena que sufristeis llevando vuestra Cruz, me deis fuerza para llevar la mía con perfecta paciencia y resignación. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    



ESTACIÓN III
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ BAJO LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera esta primera caída de Jesucristo debajo de la Cruz. Sus carnes estaban despedazadas por los azotes; su cabeza coronada de espinas, y había ya derramado mucha sangre, por lo cual estaba tan débil, que apenas podía caminar; llevaba al mismo tiempo aquel enorme peso sobre sus hombros y los soldados le empujaban; de modo que muchas veces desfalleció y cayó en este camino.
      
Amado Jesús mío: más que el peso de la Cruz, son mis pecados los que os hacen sufrir tantas penas. Por los méritos de esta primera caída, libradme de incurrir en pecado mortal. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mi mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    




ESTACIÓN IV
JESÚS ENCUENTRA CON SU AFLIGIDA MADRE

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera el encuentro del Hijo con su Madre en este camino. Se miraron mutuamente Jesús y María, y sus miradas fueran otras tantas flechas que traspasaron sus amantes corazones.
      
Amantísimo Jesús mío: por la pena que experimentasteis en este encuentro, concededme la gracia de ser verdadero devoto de vuestra Santísima Madre. Y Vos, mi afligida Reina, que fuisteis abrumada de dolor, alcanzadme con vuestra intercesión una continua y amorosa memoria de la Pasión de vuestro Hijo. Os amo, ¡Oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    





ESTACIÓN V
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRINEO A LLEVAR LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
         
Considera cómo los judíos, al ver que Jesús iba desfalleciendo cada vez más, temieron que se les muriese en el camino y, como deseaban verle morir de la muerte infame de Cruz, obligaron a Simón el Cirineo a que le ayudase a llevar la Cruz.
      
Dulcísimo Jesús mío: no quiero rehusar la Cruz, como lo hizo el Cirineo, antes bien la acepto y la abrazo; acepto en particular la muerte que tengáis destinada para mí, con todas las penas que la han de acompañar, la uno a la vuestra, y os la ofrezco. Vos habéis querido morir por mi amor, yo quiero morir por el vuestro y por daros gusto; ayudadme con vuestra gracia. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    



ESTACIÓN VI
VERÓNICA ENJUGA CON UN SUDARIO EL ROSTRO DE JESÚS

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo la santa mujer Verónica, al ver a Jesús tan fatigado y con el rostro bañado en sudor y sangre, le ofreció un lienzo, y limpiándose con él nuestro Señor, quedó impreso en éste su santa imagen.
        
Oh Jesús mío: en otro tiempo vuestro rostro era hermosísimo; más en este doloroso viaje, las heridas y la sangre han cambiado en fealdad su hermosura. ¡Ah Señor mío! También mi alma quedó hermosa a vuestros ojos cuando recibí la gracia del bautismo, más yo la he desfigurado después con mis pecados. Vos sólo, ¡oh Redentor mío!, podéis restituirle su belleza pasada: hacedlo por los méritos de vuestra Pasión. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    

    

ESTACIÓN VII
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ BAJO LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera la segunda caída de Jesucristo debajo de la Cruz, en la cual se le renueva el dolor de las heridas de su cabeza y de todo su cuerpo al afligido Señor.
         
Oh pacientísimo. Jesús mío. Vos tantas veces me habéis perdonado, y yo he vuelto a caer y a ofenderos. Ayudadme, por los méritos de esta nueva caída, a perseverar en vuestra gracia hasta la muerte. Haced que en todas las tentaciones que me asalten, siempre y prontamente me encomiende a Vos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío! más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    

    



ESTACIÓN VIII
JESÚS SE DIRIGE A LAS MUJERES DOLIENTES

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo algunas piadosas mujeres, viendo a Jesús en tan lastimoso estado, que iba derramando sangre por el camino, lloraban de compasión; más volviéndose les dijo: “No lloréis sobre mí, sino sobre vosotras mismas y sobre vuestros hijos.
         
Afligido Jesús mío: lloro las ofensas que os he hecho, por los castigos que me han merecido, pero mucho más por el disgusto que os he dado a Vos, que tan ardientemente me habéis amado. No es tanto el Infierno, como vuestro amor, el que me hace llorar mis pecados. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
    




ESTACIÓN IX
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ BAJO LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera la tercera caída de Jesucristo. Extremada era su debilidad y excesiva la crueldad de los verdugos, que querían hacerle apresurar el paso, cuando apenas le quedaba aliento para moverse.
       
Atormentado Jesús mío: por los méritos de la debilidad que quisisteis padecer en vuestro camino al Calvario, dadme la fortaleza necesaria para vencer los respetos humanos y todos mis desordenados y perversos apetitos, que me han hecho despreciar vuestra amistad. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
    



ESTACIÓN X
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDOS

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo al ser despojado Jesús de sus vestiduras por los verdugos, estando la túnica interior pegada a las carnes desolladas por los azotes, le arrancaran también con ella la piel de su sagrado cuerpo. Compadece a tu Señor y dile:
      
Inocente Jesús mío: por los méritos del dolor que entonces sufristeis, ayudadme a desnudarme de todos los afectos a las cosas terrenas, para, que pueda yo poner todo mi amor en Vos, que tan digno sois de ser amado. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    
    





ESTACIÓN XI
JESÚS ES FIJADO CON CLAVOS A LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo Jesús, tendido sobre la Cruz, alarga sus pies y manos y ofrece al Eterno Padre el sacrificio de su vida por nuestra salvación; le enclavan aquellos bárbaros verdugos y después levantan la Cruz en alto, dejándole morir de dolor sobre aquel patíbulo infame.
        
Oh despreciado Jesús mío. Clavad mi corazón a vuestros pies para que quede siempre ahí amándoos y no os deje más. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido: no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez: haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    





ESTACIÓN XII
JESÚS MUERE EN LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo Jesús, después de tres horas de agonía en la Cruz, consumido de dolores y exhausto de fuerzas su cuerpo, inclina la cabeza y entrega su espíritu.

Oh difunto Jesús mío. Beso enternecido esa Cruz en que por mí habéis muerto. Yo, por mis pecados, tenía merecida una mala muerte, más la vuestra es mi esperanza. Ea, pues. Señor, por los méritos de vuestra santísima muerte, concededme la gracia de morir abrazado a vuestros pies y consumido por vuestro amor. En vuestras manos encomiendo mi alma. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, y me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    





ESTACIÓN XIII
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo, habiendo expirado ya el Señor, le bajaron de la Cruz dos de sus discípulos, José y Nicodemo, y le depositaran en los brazos de su afligida Madre, María, que le recibió con ternura y le estrechó contra su pecho traspasado de dolor.
      
Oh Madre afligida. Por el amor de este Hijo, admitidme por vuestro siervo y rogadle por mí. Y Vos, Redentor mío, ya que habéis querido morir por mí, recibidme en el número de los que os aman más de veras, pues yo no quiero amar nada fuera de Vos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    

    



ESTACIÓN XIV
JESÚS ES CONDUCIDO AL SEPULCRO

℣. Adorámoste, oh Cristo, y bendecímoste.
℟. Porque por tu santa Cruz redimiste al mundo.
       
Considera cómo los discípulos llevaron a enterrar al Redentor, acompañándole también su Santísima Madre afligida, que le depositó en el sepulcro con sus propias manos. Después cerraron la puerta del sepulcro y se retiraron.
    
Oh Jesús mío sepultado. Beso esa losa que os encierra. Vos resucitasteis después de tres días; por vuestra resurrección os pido y os suplico me hagáis resucitar glorioso en el día del juicio final para estar eterna-mente con Vos en la Gloria, amándoos y bendiciéndoos. Os amo, ¡oh Jesús, amor mío!, más que a mí mismo, me arrepiento de todo corazón de haberos ofendido; no permitáis que vuelva a separarme de Vos otra vez; haced que os ame siempre y disponed de mí como os agrade.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
    


ORACIÓN A NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO CRUCIFICADO
Miradme, ¡oh mi amado y buen Jesús!, postrado en vuestra presencia: Os ruego, con el mayor fervor, imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de Fe, Esperanza y Caridad, verdadero dolor de mis pecados y firmísimo propósito de jamás ofenderos; mientras que yo, con el mayor afecto y compasión de que soy capaz, voy considerando y contemplando vuestras cinco llagas, teniendo presente lo que de Vos, ¡oh buen Jesús!, dijo el profeta David: «Han taladrado mis manos y mis pies; se pueden contar todos mis huesos» (Salmo 21,17-18). Amén.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.



ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...