domingo, 23 de enero de 2022

NOVENA A SAN CARALAMPIO


NOVENA AL GLORIOSO PRESBÍTERO Y MÁRTIR SAN CARALAMPIO

 

PRIMER ABOGADO CONTRA LA PESTE Y AIRE CONTAGIOSO

SEÑALADO POR EL MISMO JESUCRISTO NTRO. SR.

 

Librería de la Vda. De Ch. Bouret

Año de 1896

 

 

ADVERTENCIA

En todo tiempo es conveniente encomendarse a Dios y sus Santos, porque surcando el mar ¿Quién dirigirá con acierto nuestro pobrecito bajel, sino Aquél a quien obedecen las tempestades y los truenos? Y ¿qué mejores pilotos que los mismos que han navegado tan dudosos mares, habiendo arribado tan felizmente al punto deseado de la salvación? Dios a cuya voz se humillan las potestades, ha de ser nuestro norte, y los Santos que conocieron los escollos y sirtes de la vida, son los prácticos pilotos que gobernando nuestras acciones con el ejemplo que nos dejaron e intercediendo con el Todopoderoso; nos ha de conducir a la bienaventuranza. De aquí es que, en cualquier tiempo, en cualquier hora en que nos encontremos afligidos, debemos recurrir al Señor poniéndole por medianeros a los Santos, y así también que en todo tiempo conviene hacer esta novena, pero habiendo sido el 10 de febrero el día en que el glorioso mártir San Caralampio fue a gozar de la visión beatifica, parece muy oportuno comenzarla el dos del mismo, para concluirla el 10 y se hará y con mucho más fruto confesando y comulgando el primer día, pues sin la gracia no pueden hacerse obras meritorias.

 

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Dios misericordioso, Dios de infinita bondad, ¿Cómo sufres Señor, tanta iniquidad y malicia? Postrado yo delante de Ti innumerables voces te he prometido con todas las veras de mi corazón no volver a ofenderte jamás: y, ¿he cumplido mi palabra? ¡Ay de mí, que infeliz y perverso; he multiplicado con mis pasos horrorosos crímenes! Toda mi vida la he gastado en maldades; y ahora que ya pronto se debilitará mi espíritu, se abreviaran mis días y sólo resta el sepulcro. ¿Aún usas conmigo de misericordia? ¿Quién es el hombre para que así lo ensalces? ¿Por qué has hecho el blanco de tu amor? ¡Oh, Dios mío! Yo he abusado de tanta bondad e indulgencia; peque, peque muchísimas veces delante de Ti; y que haré yo para desagraviar al protector de los hombres. Ya estará conmigo el castigo; no hay sanidad en mi carne al considerar tu enojo: no hay paz entre mis huesos al recordar la multitud de mis culpas; mis iniquidades se han elevado sobre mi cabeza: se pudrieron y están corrompidas mis cicatrices: me he hecho miserable a mí mismo, me hallo por todas partes atormentado y estoy afligido y humillado hasta el extremo. Pero no es ¡Oh, Señor!, el miedo de estas penas el que me contrista: es solo tu bondad agraviada la que atormenta mi corazón: quisiera padecer más y más, desenojarte y lograr tu rostro risueño y satisfecho. ¡Oh! ¿Quién dará agua a mí cabeza y una fuente perenne de lágrimas a mis ojos, para llorar día y noche mí desgracia? Yo me arrepiento, Señor, de todas mis culpas, y mi alma sedienta te desea a Ti, mi Dios, que eres la fuente viva como el siervo desea el manantial de aguas.  Perdón, perdón imploro rendido y confío en tu misericordia que lo he de alcanzar de todos mis pecados, para que así justificados, logre gozarte eternamente en el cielo. Amén    

-Padre Nuestro y Ave María con Gloria Patri.

 

 

DÍA PRIMERO

ORACION

Esforzado predicador de la fe de Jesucristo, San Caralampio, que despreciando los edictos del impío Severo, que te mandaba sacrificar a los ídolos, enseñabas a los hombres el camino seguro de la salvación, dándoles a conocer el Dios verdadero, único objetivo de nuestro amor, reconocimiento, y sólo digno de todo sacrificio: nosotros te suplicamos, que intercediendo con el todopoderoso nos alcances una fe viva para confesar en todas partes los altos misterios de nuestra santa religión, haciéndonos superiores con la gracia, a los dicterios y burlas de los impíos que intentan ridiculizar los usos más sagrados de los cristianos. Te suplicamos también que interpongas tus ruegos para que nos conceda el Señor lo que en esta novena te pedimos, si es de su gusto y ha de aprovechar a nuestras almas, las que por tu intercesión esperamos que libres de los lazos de la carne, gozarán de la bienaventuranza en tu compañía en el cielo. Amén.

 

 

HIMNO

Invicto Caralampio; que siguiendo

Al único Hijo del eterno Padre,

Verdecidos tus contrarios del Empíreo

Victorioso disfrutas y triunfante:

 

Alcánzanos por fruto de tu ruego

De nuestras culpas deshacer el reato

Líbranos del tedio de la vida

Y de todo mortífero contagio.

 

Ya de tu Santo Cuerpo las prisiones

Se desataron en feliz momento.

Rompe, pues, con la gracia las cadenas

Con que el mundo nos tiene prisioneros.

 

Sea la gloria a Dios, Padre Omnipotente

Désele igual a su Unigénito Hijo,

Del parasito Espíritu en consorcio.

Ahora y también por sempiternos

Siglos. Amén.

 

L/: Ruega por nosotros San Caralampio

R/: Para que seamos dignos de las promesas que te hizo Nuestro Señor Jesucristo

 

 

ORACIÓN FINAL

PARA TODOS LOS DIAS

         Eterno Dios y Señor de todo lo creado que siempre fiel a tus promesas has colmado a los hombres de beneficios por la intercesión de los Santos; nosotros te suplicamos humildemente que, porque veneramos la memoria de tu ínclito mártir San Caralampio, nos libre del hambre, de la peste y de todo aire contagioso como se lo tienes prometido y dándome tu gracia para imitar sus virtudes, logramos después de la muerte alabarte por eternos siglos en su compañía en la gloria. Amen.

 

 

 

SEGUNDO DIA

ORACION

Generoso y pacientísimo héroe del cristianismo, San Caralampio, que después que los verdugos Porfirio y Bapto por mandato del Presidente cebaron con garfios de hierro su crueldad en tu inocente cuerpo, si nos es conveniente les diste las gracias porque te lo habías renovado, convirtiéndoles tu mansedumbre a la fe de Jesucristo, la que defendieron valerosos hasta conseguir la corona del martirio nosotros te rogamos nos alcances del Señor lo que pedimos en esta novena, y de su agrado: y arrepentimiento verdadero de nuestras culpas para que, imitando a aquellos afortunados verdugos en su conversión, merezcamos alabar y gozar eternamente en tu compañía Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.  

 

 

TERCER DIA

ORACION

Admirable y milagroso Presbítero San Caralampio ¿Qué no demos esperar de tu protección cuando tienes en tu mano la Omnipotencia Divina? Ella castigo a los impíos que osaron ultrajar tu cuerpo arrancando las manos al capitán Lucio y torciendo la cara al Presidente Luciano; los que lograron por tus oraciones después que se rindieron una salud completa, Confiados, pues en tu valimiento para con el Altísimo, te rogamos nos consigas una salud robusta del alma y cuerpo el arrepentimiento de nuestras culpas con todas las veras de tu corazón, y lo que pedimos en esta novena, si ha de ser para gloria de Dios y beneficio de nuestras almas. Amen

 

 

CUARTO DIA

ORACION

Humildísimo y esclarecido Sacerdote San Caralampio, que habiéndote herido con agudos calvos todo tu cuerpo y atado de tu venerable barba, te condujeron de Magnesia a Antioquia los crueles soldados del Emperador severo, sin que abrieses tus labios para quejarte o para defenderte de tan inicuo proceder, y por un prodigio singular prorrumpió en elegíos un caballo un caballo con voz clara y perceptible: rendidamente te rogamos eleves al Señor nuestras oraciones y alcances de su bondad nos de paciencia para sufrir por tu amor las adversidades de este mundo y gracia para desatar nuestra lengua en sus alabanzas y en actos fervorosos de contrición; impétranos lo que pedimos en esta novena, si fuese de su beneplácito, y la bienaventuranza de la gloria. Amén.

 

 

QUINTO DIA

ORACION

Ínclito Mártir de Jesucristo, San Caralampio que sentenciado por el tirano a que te quemases a fuego lento, se apagó está a tu presencia, quedando Tú más robusto y vigoroso suplícale a nuestro Señor Dios y Señor, que probados con las adversidades tentaciones, salgamos sin mancha como el oro acrisolado e el juego: que nos de tu santísima gracia para resistirlas y nos conduzca al feliz puerto de la salvación. Impetrados también, Santo mío, nos conceda lo que pedimos en esta novena, su fuere así su voluntad, a la que gustosos nos sometemos en todo, púes somos sus hijos y reconocidos esclavos; marcados con la sangre del Cordero Cristo Jesús, por cuyos méritos esperamos gozar la vida eterna. Amén.

 

 

SEXTO DIA

ORACION

Ínclito atleta de la religión cristiana, San Caralampio, que habiéndote mandado el César curases a un endemoniado, luego que estuvo en tu presencia el espíritu de contradicción, temiendo tu eximia santidad, te rogó no le castigases, prometiendo abandonar a aquel hombre a quien por treinta y cinco años había atormentado, como lo ejecutó luego que se lo ordenaste; nosotros te rogamos humildemente nos alcances del Señor, que por tu intercesión seamos libres de los lazos que nos tiende Satanás, quien nos rodea como león rabioso que quiere devorarnos; guíanos Santo bendito por la estrecha senda de virtud, para que consigamos después de la muerte entonar en tu compañía dulcísimos himnos al Supremo Autor de la gracia, en los eternos palacios de la gloria. Amén

 

 

SEPTIMO DIA

ORACION

Ilustre defensor de la fe de Jesucristo San Caralampio, que después de haber liberado del demonio a aquel infeliz a quien había atormentado treinta y cinco años, para probar más, el Emperador tu virtud y poder, hizo te presentasen un joven que llevaba tres días de muerto, para que lo resucitaras, y orando a Dios le devolviste la vida, con admiración de los circunstantes, Nosotros te pedimos interpongas tu valimiento con el Todopoderoso para que nos resucite de la muerte del pecado, volviéndonos a la venturosa vida de la gracia, ¡Ah, Santo mío, y cuanto necesitamos de toda tu protección! Pero ¿Cómo hemos de dudar de tu favor, siendo tu anhelo cuando vivías en el mundo la salvación de los hombres? Consíguenos, pues del Señor así, que pedimos en esta novena, como también un auxilio eficaz para arrepentirnos de todas nuestras culpas, y lavar nuestras almas en la saludable fuente de la penitencia, para lograr de este modo acompañarte en la gloria. Amén.

 

 

OCTAVO DIA

ORACION

Poderoso San Caralampio, que convirtiendo a los habitantes de Antioquia con la multitud de prestigios que obrabas a su vista, te atraes con los hechos su veneración, al mismo tiempo que la indignación del César, quien mandó apedreasen tus carrillos y pasasen cerca de su rostro teas encendidas, pero respetándolo las llamas se apartaron de su dirección natural, dirigiéndose a los circunstantes quemaron a sesenta soldados. Por todos estos prodigios que obró el cielo en tu defensa, rendidamente te suplicamos enciendas en nuestros corazones en fuego de la caridad, para que consuma con sus llamas la impureza y mancha que encuentre en nosotros, que purificados así logremos por tu mediación lo que pedimos en esta novena y después de las delicias de la bienaventuranza. Amen

 

 

NOVENO DIA

ORACION

Gloriosísimo Mártir San Caralampio, que al aguardar sobre tu cabeza el golpe decisivo de la espada que había de consumar la ilustre carrera, a vista de toda concurrencia se abrieron repentinamente los cielos y Jesucristo desde su Trono te llamo para premiarte por lo q habías padecido por su nombre; y ordenándote le pidieses cuanto quisieras, seguro de que te lo concedería, le rogaste que los que conservasen la memoria de tu martirio fuesen libres de hambre, peste y aire contagioso. Nosotros, desde luego, te elegimos por nuestro Patrón y abogado; y supuesto que veneramos la memoria de tus heroicos hechos, haz que se cumpla en nosotros tan liberal promesa, dándonos lo preciso para nuestra subsistencia: una salud perfecta del alma y cuerpo; y lo que pedimos en esta novena, si es para gloria de Dios, alcanzándonos también de Su Majestad una muerte dichosa, para que en tu compañía le alabemos eternamente en el cielo. Amén.

 

 

INDULGENCIAS

CONCEDIDAS POR VARIOS SEÑORES ARZOBISPOS Y OBISPOS

El Ilmo. Sr.D.Fr. Joaquín Campani, Arzobispo de Valencia. Caballero de la Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III, concede ochenta días de indulgencia a todos los que rezaren un Padre Nuestro, Ave María y Gloria Patri delante de la imagen de San Caralampio, rogando por los fines de la Santa Madre Iglesia.

 

El Ilmo. Sr. D. Pedro José de Fonte concede ochenta días de indulgencia a todas las personas que, antes de rezar la oración que esta al fin, hicieren un acto de contrición. Consta por su decreto de 4 de diciembre de 1820.

 

El Ilmo. Sr. D. José María Luciaso Becerra y Jiménez, dignísimo Obispo de esta diócesis, concede cuarentena días de indulgencia a todas las personas que devotamente rezaren la oración del Santo Mártir San Caralampio.

 

San Cristóbal de Chiapas,

Agosto 8 de 1850

 

 

-Colaboración de Miguel Morales

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA


NOVENA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

BAJO LA DULCE ADVOCACIÓN DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

 

CON QUE SE VENERA EN LA IGLESIA DE LA PARROQUIA RECTORAL DE SAN SEBASTIÁN

 

ESCRITA POR LA SRITA. DOLORES PACHECO

 

IMPRESA CON AUTORIZACIÓN ECLESIÁSTICA

GUATEMALA DE LA ASUNCIÓN

AÑO DE 1886

 

 

AUTORIZACIÓN ECLESIÁSTICA

Nos el licenciado Ricardo Casanova y Estrada, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo de esta Santa Iglesia Metropolitana de Santiago de Guatemala. Por cuanto: habiéndose leído de nuestra orden la Novena de la Santísima Virgen María, bajo la invocación de Nuestra Señora de la Esperanza, escrita por la Srta. Dolores Pacheco, y lejos de encontrarse en ella cosa alguna contraria a la fé, se ha juzgado a propósito para fomentar el culto de la Santísima Virgen, Nuestra Señora, bajo ese título, por tanto, concedemos licencia para que pueda imprimirse.

Dado en nuestro Palacio Arzobispal de Guatemala, a veintitrés de octubre de mil ochocientos ochenta y seis.

 

F. – Ricardo

Arzobispo de Guatemala

 

Por mandato de S. S, Ilma. Ldo. José María Ramírez Colom

Secretario.

 

 

PRÓLOGO

Habiendo sido venerada por nuestros antepasados la sagrada imagen de la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esperanza ¿no es natural y muy debido que nosotros tributemos a la Reina Soberana de los Ángeles y de los hombres nuestros homenajes, e imploremos su auxilio con una denominación tan simpática y halagüeña? Si bien es cierto que son ya innumerables los títulos con que veneramos a María, Madre de Dios, también lo es que son mayores nuestras necesidades espirituales y temporales, y que nos sentimos consolados acudiendo a ella y clamándola bajo todas las advocaciones que ha sabido discurrir la piedad cristiana.

Para hacerlo por esta tan dulce de la Esperanza, podemos, contritos de corazón y animados de los más vivos deseos de agradarla, rezar esta novena en cualquier tiempo del año, y especialmente para prepararnos para su fiesta, que, en el Tercer Domingo de noviembre, se celebra en la Iglesia Parroquial de San Sebastián, en esta Ciudad, donde su santa Imagen se venera.

Por no haber ya ejemplares de la antigua novena, que se compuso e imprimió en el siglo pasado, y por la instancia y solicitud de muchas personas devotas que desean rezarla, me he resuelto a componer la presente, sin las condiciones necesarias de mi parte, para que supla la falta de aquella, mientras una persona competente escriba otra, que sea más digna de dedicarse a tan laudable objeto.

Como la palabra Esperanza se compone de nueve letras, y nueve son también los días que consagramos al culto de María bajo esta invocación, cada uno de los días de esta novena comienza por una de las letras de aquel nombre, que es inicial a su vez del nombre de uno de los principales atributos que corresponden a esta Virgen Inmaculada.

En el día primero, la consideramos como estrella que guía nuestros pasos, en el segundo como soberana de los ángeles y de los hombres, etc. Hasta completar los nueve grandes atributos, cuyos nombres empiezan por las iniciales, que juntas y puestas en orden, forman la palabra Esperanza.

Pero esta tierna y bondadosa madre nuestra no atiende a la forma, talvez casual, de nuestros cultos, sino a la humildad y fervor con que debemos tributárselos. Por esto esperamos de su bondad y misericordia, que nos alcances las gracias que necesitamos para encaminar nuestras peticiones y deseos, según la voluntad de Dios y la suya propia.

Con tales sentimientos leeremos con todo recogimiento y devoción, la novena que hoy ofrezco a la piedad de los fieles.

 

Guatemala, septiembre 8 de 1886

 

Dolores Pacheco

 

 

ORACIÓN PREPARATORIA

¡Oh Dios eterno, inmortal y omnipotente! Gracias os sean dadas, porque de la nada creasteis el universo visible e invisible, y porque de una porción de barro disteis vida al género humano, en la primera persona de nuestro padre Adán, sirviéndoos de una de sus costillas para formar a la hermosa Eva, que disteis para ser compañera suya y madre de todo el género humano. Celoso el demonio del alto fin y soberano destino del hombre, que era servir y amar a Dios en esta vida, para después gozarle eternamente en la otra, tomó la forma de serpiente para seducir y prevaricar a nuestros primeros padres, y con esto logró que se nos cerrasen para siempre las puertas del cielo, que es la patria de los justos. Entonces vos ¡Oh clementísimo y bondadosísimo Padre! Compadecido de esta raza perversa y degradada, provisteis a su remedio con la Encarnación del Divino Verbo en las purísimas entrañas de la siempre virgen María, que fue preservada del pecado original y adornada de todas las gracias y virtudes que, la hicieron digna morada del Hijo de Dios, del Cordero Inmaculado. Este Dios consumó a los treinta y tres años de su edad el misterio de nuestra redención, dando su vida en el Gólgota como víctima de expiación por la salud de los hombres, para aplacar la infinita justicia, rescatarnos del poder del demonio y franquearnos la entrada a la celestial Jerusalén. En vista de estos y de otros innumerables beneficios ¿Qué podrías esperar de nosotros ¡Oh Dios misericordioso! Sino amor, gratitud y respetuosa obediencia? ¿y qué es lo que recibís en lugar de todo esto, sino ofensas, desvíos y horribles ingratitudes? … Compadeceos de nosotros, ¡Oh Dios de clemencia! Muda nuestros corazones, inspiradnos sentimientos de contrición verdadera, para que, con dolor y arrepentimiento de nuestras culpas, podamos decir: Señor ¡pecamos! Pero en el alma nos pesa de haberos ofendido, tened piedad de nosotros, y perdonadnos por los méritos y por la intercesión de nuestra Señora de la Esperanza. Amén.

 

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Acordaos ¡Oh celestial Princesa! ¡Oh bellísima María! ¡Oh Madre nuestra de la Esperanza! Que os veneramos con este título, por el ardiente deseo en que os abrasabais, y por las fervorosas plegarias que al Todopoderoso dirías desde el fondo de vuestro corazón purísimo, para pedirle, como a Padre amoroso y compasivo, que apresurase el día dichoso de nuestra redención. Acordaos también ¡Oh soberana Emperatriz de la gloria! De aquel instante supremo en que, inundada de dolor y de amargura, escuchasteis la expresión de la última voluntad de vuestro moribundo Hijo, que, ya para expirar en la Cruz, os dio a San Juan por hijo, y en el a todos nosotros. Acordaos ¡Oh Madre nuestra! Que por mil títulos os pertenecemos, y que en voz tenemos cifrada toda nuestra esperanza. No apartéis de nosotros vuestra maternal mirada, no desechéis nuestras tibias oraciones, sino, suplid más bien lo que les falta, y presentadlas por nosotros a vuestro Hijo adorable, para que por muestra mediación poderosa, nos conceda una dichosa muerte y que para siempre cantemos vuestras alabanzas en la gloria. Amén.

 

 

DÍA PRIMERO

Estrella sois que nos guía

A la patria prometida,

Y al terminar nuestra vida

Nos presentáis al Creador.

El perdón apetecido

Vuestro ruego nos alcanza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

Así como una estrella milagrosa guió a los magos al pesebre de Belén, para que adorasen al Rey de los reyes, y le presentasen sus ofrendas, así nosotros, infelices desterrados en este valle de lágrimas y miserias, se nos ofrece la Inmaculada Virgen María, como luminosa y resplandeciente estrella, para conducirnos, no a un pobre y humilde portal, sino al brillante y suntuoso trono de la Trinidad Beatísima. En ese solemne momento, sed nuestra protectora ¡Oh Virgen Santa! Obtenednos el perdón de nuestros pecados, para que, en el temible día del juicio final, podamos escuchar aquellas consoladoras palabras: “Venid benditos de mi Padre, a gozar del reino que os está preparado.”

 

-Se rezan tres Aves Marías de la forma siguiente:

 

-Dios te salve, Oh María, Hija de Dios Padre, la más poderosa, alcanzadnos Señora, la virtud de la fé.  Ave María.

 

-Dios te salve, Oh María, Madre de Dios Hijo, la más sabia, alcanzadnos Señora, la virtud de la esperanza. Ave María.

 

-Dios te salve, Oh María, esposa de Dios Espíritu Santo, la más pura y amable, alcanzadnos Señora, la virtud de la caridad. Ave María.

 

OFRECIMIENTO

¡Oh Señora nuestra de la Esperanza! Os ofrecemos estas tres aves Marías, en memoria de vuestras principales excelencias y virtudes, y por ellas humildemente os suplicamos, que no nos abandones en el tremendo trance de la muerte, sino que, en compañía de vuestro amado Hijo, Jesús, y de vuestro castísimo esposo José, nos asistáis y endulcéis esa amarguísima hora. Amén.

 

-Aquí pide cada uno de los que hacen esta novena, la gracia particular que desea, y luego se reza lo siguiente:

 

ORACIÓN

Llenos de confianza os pedimos, Oh Soberana Reina de los Ángeles y de los hombres, por la paz, prosperidad y engrandecimiento de nuestra Santa Madre, la Iglesia Católica, por el Sumo Pontífice, por nuestro prelado diocesano, por todos los sacerdotes seculares y regulares, y por todos los demás individuos que componen la jerarquía eclesiástica. También os pedimos, por la paz, tranquilidad y progreso de Centroamérica, y muy en particular por esta República. ¡Oh Madre de la Esperanza! Siendo tan consolador y prometiéndonos tanto este vuestro dulce y suave título, emblema de felicidad ¿Qué podemos temer al pediros mucho, si grandes cosas nos tenéis prometidas, si sois dispensadora de los tesoros del Omnipotente, y gustáis derramarlos en vuestros hijos? Confiados en esto de Vos, esperamos Señora, el remedio de nuestras necesidades espirituales y temporales, la conversión de los pecadores, el alivio y eterno descanso de las almas del purgatorio, y la gracia que en especial solicitamos en esta novena. ¡Oh dulce y misericordiosa María! Pronunciad ahora a favor nuestro aquel mismo fiat que trocó nuestro destino, y que nos trajo del cielo la redención y la vida. Amén.

 

 

DÍA SEGUNDO

Soberana y reina sois

De la celestial morada,

Hija, Madre, Esposa amada

De la Augusta Trinidad.

Sois alegría y contento

De la bienaventuranza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

Siendo vos, Soberana de la gloria y dispensadora de todas las gracias, ¿podéis dejar de derramarlas en nosotros, que somos hijos vuestros? ¡Oh! Jamás, vuestra ternura sin límites se anticipa a nuestros deseos, y si nos apartamos de vos, desvanecidos por el falso brillos y vano oropel del mundo, cual solícita pastora, vais en pos de la errante y descarriada oveja hasta restituirla al divino redil. Gracias os damos ¡Oh generosa protectora nuestra! Gracias os damos por vuestra maternal ternura, y os rogamos humildemente ¡Oh divina Señor! nos obtengáis de vuestro Santísimo Hijo, las gracias y luces que necesitamos para ejercitar las virtudes que vos poseísteis en grado tan sublime. No nos la rehuséis ¡Oh madre nuestra! ¡Refugio de pecadores! Porque si no luchamos con asiduo empeño y verdadera constancia en vencer nuestras pasiones ¿Cómo podremos aspirar legítimamente al galardón eterno, que es la bienaventuranza?

 

 

 

DÍA TERCERO

Puerta sois del alto cielo

Para el mísero mortal,

Vuestro afecto maternal

No le rechaza jamás.

Amoroso desvanece

Nuestra duda y desconfianza.

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

Cuando consideramos ¡Oh Divina María! Como puerta de la Ciudad de Dios, no puede menos de alentarse nuestra esperanza y fortalecer nuestro débil corazón, un bálsamo consolador. Si sois vos ¡Oh dulce María! Océano de ternura y compasión, si no apartáis vuestras benignas miradas del que gime bajo el peso de la desgracia, si conocéis nuestra frágil naturaleza, siempre dispuesta al mal, y casi nunca al bien, si vuestro deseo más ardiente es la salvación de vuestros amados hijos ¿Qué nos resta ¡oh Madre nuestra! Sino abandonarnos del todo a Vos, reanimar nuestra lánguida esperanza, y confiar con viva fe en que siempre compasiva nos franquearéis la entrada al Reino de vuestro Hijo, donde os alabaremos eternamente? Amén.

 

 

DÍA CUARTO

Escala firme y segura

Sois vos también ¡Oh María!

La Trinidad se gloría

Viendo en vos tal perfección.

Se goza en su obra sublime

Sin igual ni semejanza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

Al consideraros en este día, como Escala, no podemos menos que recordar aquellas quince gradas que subiste en el Templo del Señor, cuando solo tenías tres años, y aun en tan tierna edad, erais maestra en la oración y celosa servidora de la casa de Dios. Por todas las virtudes con que enriquecisteis vuestra santa infancia, os suplicamos ¡Oh Madre de la Esperanza! Despertéis en nuestros corazones fervoroso celo por la gloria y honra de Dios, obediencia ciega para hacer gustoso su santísima voluntad, y la docilidad necesaria para dejarnos guiar por esa divina escala que debe conducirnos a la gloria. De nuevo os rogamos ¡Oh Madre de Misericordia! Nos deis posesión de ella cuando abandonemos este mísero destierro. Os pedimos esta gracia por el Sacratísimo Corazón de vuestro adorable Hijo.

 

 

DÍA QUINTO

Rosa mística os clama

La Iglesia regocijada,

Y doquiera sois llamada

Vida y esperanza nuestra.

Fuente de paz y consuelo

De ventura y bienandanza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

¡Oh fragantísima rosa! Cuyo celestial aroma perfuma el universo entero y deleita los sentidos del que tiene la dicha de aspirarle. Haced ¡Oh purísima Señora! ¡Oh bellísima flor del jardín de la gloria! Que vuestro suave olor conforte nuestra débil naturaleza, purifique el aire impuro que emponzoña nuestra alma y le haga, sino recobrar su inocencia primitiva, a lo menos la pureza a que puede aspirar, si mediante una verdadera contrición obtiene el perdón que implora en el tribunal de la penitencia. Si la rosa natural cura algunas enfermedades físicas ¡cuán eficaz medicina tenemos en lo espiritual! Siendo vos ¡Oh hermosísima María! La rosa mística del catolicismo, salud de los enfermos y auxilio de los cristianos. Por todos estos títulos os rogamos nos otorguéis la gracia de vivir santamente, a fin de poder ofreceros nuestras virtudes cual un ramillete aromático, para que vuestra maternal ternura le presente al Eterno, supliendo lo que falta en tan mezquina ofrenda, pues ya pasando por vuestras purísimas manos, puede ser agradable a sus divinos ojos y aceptarle como débil tributo de nuestro eterno amor.

 

 

DÍA SEXTO

Aurora sois ¡Oh María!

Que nos anuncias el sol,

Que con fulgente arrebol

Colora la inmensidad.

Alegra los corazones

Ansiosos por su tardanza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

¡Oh bellísima María! Alegre y risueña aurora, que aparecisteis apacible y serena, para regocijar a los mortales, disipar las tinieblas en que yacía el mundo, convertido en lóbrego caos, y dar paso al divino sol, que debía alumbrarle con su presencia y hacer nacer en él la antorcha del cristianismo. Gracias os damos ¡Oh esclarecida Reina! Por todos los beneficios que nos habéis dispensado, y os suplicamos humildemente, que ilustréis nuestro entendimiento, para que, conociendo vuestras excelencias, podamos amaros y serviros como dignos esclavos vuestros, durante nuestra peregrinación en este mundo, y después gozaros en la gloria. Amén.

 

 

DÍA SÉPTIMO

Nave que surcáis los mares

Prodigando mil favores

A los pobres pecadores,

Que buscan amiga playa,

Y que navegan seguros

Poniendo en vos su confianza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

Ensalzada seáis ¡Oh Madre y Señora! ¡Áncora de salvación! Vos sois ¡Oh María! Segura nave que nos conduce al puerto deseado de nuestra verdadera patria, auxiliadnos cual tierna y amorosa madre, precaviendo los peligros de un mar embravecido, alentándonos en las borrascas, mostrándonos a Jesús como faro luminoso, que nos evita tropecemos en algún arrecife u otro cualquier escollo, que pueda ser causa de nuestro naufragio, derramando en fin en nuestros corazones, el bálsamo consolador de la esperanza. No permitáis ¡Oh misericordiosísima Señora! Que nuestra docilidad, ingratitud y mala correspondencia sean obstáculos para que arribemos al dichoso puerto, sino que, por nuestro favor, y cual otros israelitas, veamos la tierra prometida. No, Madre nuestra de la Esperanza, no nos abandonéis a nosotros mismos, porque de seguro pereceremos, antes bien, acompañadnos en esta vida, y en la hora de nuestra muerte, tomad nuestra alma y conducidla al paraíso. Amén.

 

 

 

DÍA OCTAVO

Zarza que ardéis en amor

De aquel Dios tres veces santo,

No desoigáis nuestro canto

Que emana del corazón.

Acogedle Virgen pura,

Digna de toda alabanza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

¡Oh Madre nuestra amantísima! Dignaos comunicarnos los ardores en que os abrazáis, emanados del divino amor que encendía vuestro corazón, amor perfecto y sublime, digno de todo de todo un Dios que era quién os le inspiraba, amor que crecía en vehemencia, conforme vuestro amado Hijo crecía en edad, amor acendrado e incomparable, cuya magnitud es incomprensible a toda humana inteligencia, amor infinito y tan ardoroso, que una sola chispa basta para abrazar nuestros corazones. Enviádnosla, amorosísima Señora, haced que esta divina chispa encienda nuestros afectos, extinga la indiferencia y frialdad en que estamos aletargados, y podamos cumplir el dulce precepto de amar a Dios sobre todas las cosas. ¡Oh tierna y amorosa Madre! En vos confiamos. Otorgadnos este don en recompensa de nuestra esperanza. Amén.

 

 

DÍA NOVENO

Arca inmaculada y pura,

En donde el Verbo habitó

Al acceder vos, bajó

El misterio a consumar,

Y a traernos la paz y dicha

Y suspirada bonanza:

Ampáranos ahora y siempre

¡Oh Virgen de la Esperanza!

 

ORACIÓN

¡Oh Virgen admirable! ¡Oh encantadora María! Arca purísima, única digna de albergar a todo un Dios. Preciosa habitación, decorada primorosamente con vuestras virtudes, sin igual en pureza, incomparable en perfección, pulcra, bella, grande y humilde a la par, conjunto de los más sublime y grandioso, y obra maestra de la Santísima Trinidad. ¿Qué podrá deciros mi balbuciente lengua, ¡Oh divina María! Sino que Dios trino y uno se glorió en vos y gozó en haberos formado? Cuando solo merecíamos el infierno, nos presenta un don maravilloso, este don es María, y no nos la da solo como reina, para que le sirvamos como humildes y sumisos esclavos suyos, sino que también nos la da como madre, para que la amemos con la confianza, ternura y acendrado amor de hijos. ¡Oh Madre nuestra de la Esperanza! Aceptad nuestro filial amor, los pequeños obsequios que os hemos presentado, y las tibias oraciones que os hemos dirigido durante este novenario. Aceptadle tierna madre, y jamás apartéis de nosotros vuestros ojos misericordiosos. Cubridnos con vuestro sagrado manto, libradnos de los peligros, y protegednos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

-Colaboración del Prof. Miguel Morales

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...