sábado, 23 de mayo de 2026

NOVENA A LA VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

 


NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA ABUNDANCIA

Venerada en el Convento de pobres Madres Capuchinas de la Villa de Agullent.

Ordenada por una religiosa de esta Comunidad:


CON APROBACIÓN ECLESIÁSTICA

MODERNAS GRÁFICAS GUTENBERGALICANTE


PRÓLOGO AL PIADOSO LECTOR

Es ya muy sabido que la Santísima Virgen María es el amparo seguro de los que a Ella recurren. No en vano la Comunidad de Madres Capuchinas de la católica Villa de Agullent ha confiado en el auxilio de la bendita Madre de Jesús con el consolador Título de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA; puesto que hallándose muy necesitadas y empeñadas por ser sumamente pobres y sin recursos materiales por pertenecer a una orden mendicante; y estando muy subidos los comestibles, para subvenir a la vida, la madre Abadesa prometió con fé a la Santísima Virgen de la ABUNDANCIA, que si podía salir de deudas, sin faltar a las necesidades de su pobre Comunidad, haría celebrar la Novena y una Misa cantada con sermón; cuya gracia no se hizo esperar de la generosidad de la Santísima Virgen: puesto que, en el primer año de su Trienio ya pudo devolver lo prestado, y recibió después, de los bienhechores muchas limosnas, con las que pudo remediar y atender las necesidades de las religiosas. 

Mas no sólo se ha mostrado generosa en lo humano y material la excelsa Madre de Dios, sino en lo que es más, en lo espiritual; porque se han visto muy claras las gracias extraordinarias que ha dispensado a esta Comunidad, que agradecida, se complace en venerarla con el glorioso y hermosísimo Título de la ABUNDANCIA, ya que sobreabunda en toda clase de gracias espirituales y corporales, y se digna derramarlas con generosidad sobre cuantos a Ella recurren seguros de alcanzarlas.Por esto estas humildes religiosas, entusiastas amantes e hijas predilectas de María, le han compuesto y dedicado esta pequeña Novena, que si no es tan hermosa y sublime como ellas desearían, es por incapacidad, no por falta de amor y cariño a su buena Madre y excelsa Bienhechora.


ADVERTENCIA

La Novena de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, aprobada y bendecida por la Autoridad Eclesiástica de este Arzobispado de Valencia, en 9 de Febrero de 1923, puede hacerse en cualquier tiempo del año, según las necesidades lo reclamen. Procure cada uno estar en estado de gracia de Dios y recibir los Santos Sacramentos, si es posible, los nueve días o al menos, al empezar o terminar la Novena.


Por la señal…


ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Dulcísimo amor mío! Porque sois la suma bondad, belleza infinita y santidad por esencia, me pesa tanto de haberos ofendido, que quisiera Señor, morir de dolor. Ayudadme, Jesús mío con vuestra divina gracia, para que jamás os ofenda. Amén Jesús.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios omnipotente y eterno! que te has dignado preparar con la sobreabundancia de tus misericordias el cuerpo y el alma de la gloriosa e inmaculada Virgen María, para que sea Templo sacratísimo de tu augustísima Majestad, Madre purísima del Verbo divino encarnado, y refugio seguro de todos los necesitados; concédenos cuanto te pedimos, ya que tenemos la dicha y honra de glorificarla en este novenario con la consoladora advocación de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, merezcamos por la imitación de sus virtudes cantar en su compañía tus divinas alabanzas, en el Cielo. Amén.


DÍA PRIMERO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como dignísima Madre de Dios y de los hombres.

CONSIDERACIÓN 

I.—María ha sido preparada desde la eternidad, para ser digna Madre de Dios, y asociada a la grande obra de la clemencia divina, realizada por el Verbo encarnado en sus purísimas entrañas, de redimir al mundo. ¡Qué dignidad y qué gloria! ¡Qué respeto, qué admiración y qué alabanzas deben tributarle todas las criaturas!

II. — María Santísima ha recibido de Dios un corazón piadosísimo por haber sido constituida Madre tiernísima de todos los hombres. ¡Oh! ¡Cuánto nos ama! ¡Cuánto debemos amarla nosotros! ¡Y cuán grande confianza debe inspirarnos siempre su maternal generosidad!


ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Con sumo respeto nos postramos en vuestra presencia para veneraros como Madre dignísima de Dios, y con singular gozo, os invocamos para que nos socorráis y amparéis como tierna Madre nuestra. En Vos, Señora, colocamos toda nuestra esperanza y no dudamos que por vuestra intercesión y por los méritos de vuestro dulcísimo Hijo, nuestro Padre celestial, nos concederá cuanto pedimos y nos abrirá un día las puertas del cielo. Amén Jesús.


TRES PETICIONES PARA TODOS LOS DÍAS

Petición 1.ª ¡Madre mía! Por la infinita alegría que inundó vuestra purísima alma, en la Encarnación del Hijo de Dios, os pedimos, Señora, para toda la Comunidad o familia, el don del santo silencio con la caridad fraterna y todas las demás virtudes.

-Dios te salve, María, Virgen purísima antes del parto, llena eres de gracia etc…


Petición 2.ª ¡Reina mía! Por la alegría inmensa que inundó vuestra purísima alma, al ver por primera vez a Jesús e imprimir en su frente divina el casto beso de vuestros purísimos labios, os pedimos Señora, para toda la Comunidad o familia, el cumplimiento de las Constituciones o deberes con la abnegación de la propia voluntad.

-Dios te salve, María, Virgen purísima en el parto, llena eres de gracia…


Petición 3.ª ¡Dulce esperanza mía! Por el sumo gozo que sintió vuestro purísimo Corazón al ver resucitado a vuestro santísimo Hijo, y ser reclinada por Él sobre su amante pecho; os pedimos, Señora, para toda la Comunidad o familia, la fiel observancia de la santa regla y obligaciones aún en las cosas más menudas con la práctica de todas las virtudes y la perseverancia final en el amor y servicio de Dios Nuestro Señor.

-Dios te salve, María, Virgen purísima después del parto, llena eres de gracia etc... y Gloria etcétera…

(Pídase ahora la gracia particular que se desea)


JACULATORIA. — Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra: socorrednos y amparadnos ahora y en la hora de nuestra muerte.

OBSEQUIO.. — Hacer muchos actos de fé y rogar a Dios por las necesidades de la Iglesia.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acordaos, ¡oh nuestra Señora de la ABUNDANCIA! del poder sin límites que el Padre Eterno os ha conferido sobre todo lo creado. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, venimos a implorar vuestra protección. ¡Oh soberana Señora de la ABUNDANCIA! A vos, que sois la Tesorera y depositaria de todas nuestras gracias, os suplicamos, Señora, nos socorráis en todo lo necesario para que podamos vivir según las Reglas o deberes que hemos profesado, sin los afanes de los trabajos materiales; y únicamente nos preocupemos en amar y servir a vuestro Hijo y a Vos, Señora. Amén Jesús.

-Un Credo al Niño Jesús


GOZOS

Pues queréis ser venerada

De estas pobres Capuchinas,

¡OH VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

SED DE TODAS LA ALEGRÍA!


El Título de ABUNDANCIA

Os cae, Virgen, muy bien;

Por llevar en vuestros brazos

Al que en los cielos y tierra

Tiene riqueza infinita.

Al que creó todo ser.


Vos cuidáis como una Madre

De aquesta Comunidad,

Procurando no nos falte

El sustento material,

Ni el pasto espiritual.

Que proporcionáis Vos misma


Os mandan hacer pintar

Por disposición divina,

Por una doncella humilde,

Que en pinturas no entendía:

Y quisisteis que os sacara

Con tanta gracia que admira.


Ya que sois tan buena Madre,

Os pedimos nos concedas

Paz y unión en abundancia

Y alegría verdadera,

Y nos quites la afición

A las cosas de esta vida.


En Vos ponemos, Señora,

El corazón, vida y alma,

Pues con tal Madre y tal Hijo,

No nos puede faltar nada.

Dadnos la perseverancia,

En la caridad divina.


Sois Vos espléndida aurora,

De los cielos hermosura,

Fuente de gracia y dulzura,

Del mundo Corredentora.

De Agullent habéis de ser

Especial Señora y guía.


PUES OS MOSTRÁIS TAN AMABLE

CON ESTAS POBRES MONJITAS

OH VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

SED DE TODAS LA ALEGRÍA


V. Ora pro nobis etc

R. Ut digni eficiamur


OREMUS

Grátiam tuam, quæsumus Domine, méntibus nostris infunde; ut qui, Angelo nuntiante, Christi Filii tui incarnatiónem cognovimus, per passiónem ejus et crucem ad resurrectiónis glóriam perducamur. Per eúmdem Christum Dominum nostrum. Amén.


DÍA SEGUNDO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina y modelo de Pureza

CONSIDERACIÓN

I. - María desde los primeros pasos de su vida, consagró a Dios su virginidad; y fué su pureza e integridad corporal y espiritual, que admiró a los Cielos y aventajó a los mismos Ángeles. Por conservar intacto el lirio de su pureza virginal hubiera renunciado a la misma dignidad de Madre de Dios. ¡Oh! Y ¿cómo nos enseña a amar y practicar esta angelical virtud! ¡Cuán grande es la dicha y la gloria de las almas vírgenes y puras.

II.—La pureza virginal de María junto con la profunda humildad y demás heróicas virtudes que embellecieron su alma, agradó tanto a Dios, que la escogió para Madre suya, obrando en Ella uno de los prodigios más grande de su Omnipotencia, cual fué juntar la virginidad más perfecta con la divina maternidad. ¡Bendito sea el Señor, que así ha enriquecido y sublimado a María¡ Y bendita sea esta Virgen Inmaculada e incomparable.


ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Vos sois, Señora, el único lirio inmaculado del Jardín de Dios-Trino, cuya celestial fragancia alegra los Cielos y la tierra y cuya hermosura atrajo a vuestro virginal seno al Unigénito del Padre. Concédenos a todos los que te obsequiamos en esta Novena un amor grande a la santa pureza del cuerpo y del alma, y ayudándonos a alcanzarla y conservarla, velando atentamente sobre nosotros y sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones, para que tengamos la dicha de ser participantes de la misma gloria que gozáis en el cielo. Amén-Jesús.

JACULATORIA. — Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. (300 días de indulgencia).

OBSEQUIO. —Ofrece hoy tu corazón a María, pero adornado de un ramillete de actos de virtudes, que irás practicando todo el día.


DÍA TERCERO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Madre de la Divina Gracia.

CONSIDERACIÓN

I.—María, es, principalmente Madre de la divina gracia; porque es Madre de Jesucristo, Hijo de Dios, en el cual y por el cual han sido hechas todas las cosas; fuente y origen de todo bien, y con el cual nos ha dado el Eterno Padre, juntamente todos sus tesoros y todas sus gracias. ¡Cuanto debemos a esta benditísima Virgen! ¡Cuánto debemos amarla y honrarla!

II. — María es el acueducto por donde Dios comunica a los hombres todas sus gracias. Su divina Majestad ha querido que todas las gracias nos vengan por medio de su amantísima Madre. ¡Qué consuelo para nosotros, pobres y desvalidos! ¡Con qué confianza y con cuanto fervor debemos llamar cada día y cada hora a las puertas de su misericordia, para alcanzar el remedio de todas nuestras necesidades y la vida y salvación de nuestras almas!

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Venimos hoy, Señora, llenos de confianza a Vos que sois Madre de la divina gracia y de la misericordia, vida, dulzura y esperanza de los miserables, pobres y necesitados.Dignáos inclinar vuestros oídos benignísimos hacia nosotros; haced que el celestial rocío de la divina piedad vivifique nuestros corazones; hablad al Corazón amabilísimo de Jesús en favor de todos los pecadores, y abridnos en fin a todos para siempre las puertas del Cielo. Amén Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María, Madre de la divina gracia y fuente de toda piedad! Defendednos de nuestros enemigos y amparadnos en la hora de nuestra muerte.

OBSEQUIO. — Oír la santa misa y, si se puede comulgar sacramental o espiritualmente en honra de la Santísima Virgen.


DÍA CUARTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como asiento de la Sabiduría.

CONSIDERACIÓN

I.—María, es la criatura más rica en dones celestiales, en gracias y en virtudes. Es la más santa, la más sublimada y la más agradable a Dios, de todas las criaturas. Es un espejo clarísimo de las divinas perfecciones, y modelo de la más elevada santidad. ¡Oh! Y ¿cómo glorifica al Señor más que todas las otras criaturas juntas! ¡Bendi-Page 1618to seais para siempre, oh Altísimo Señor, que tantas maravillas habéis obrado en la Virgen María!

II. — María fué constituida verdadero Trono y silla de la Sabiduría increada, cuando el Verbo divino se encarnó en sus purísimas entrañas y reposó en su virginal corazón. María alcanza de Dios para las almas el conocimiento de los divinos misterios y las hace llegar a la visión beatífica de Dios. Sin María las almas permanecerían siempre en tinieblas. ¡Oh Maestra Soberana! iluminadnos, enseñadnos la ciencia de la salvación y llevadnos a la patria de la verdadera luz y de la eterna claridad.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Recurrimos en este día a Vos, que sois la Maestra soberana de todos los hombres, y os suplicamos humildemente, Señora, que ahuyentéis las tinieblas de nuestra ignorancia, y nos iluminéis con los resplandores de la verdadera sabiduría, para que busquemos de veras en ella nuestra verdadera felicidad, que consiste en servir siempre a nuestro divino Salvador Jesús en esta vida, guardando bien su ley santísima para llegar, como por su misericordia y vuestra intercesión lo esperamos, a gozar de su divina presencia y alabarle con Vos eternamente en el Cielo. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María! Enseñadnos la verdadera sabiduría, que consiste en amar a Dios de veras para salvar nuestras almas.

OBSEQUIO. —Visitar a Jesús Sacramentado con frecuencia y evitar las visitas y tertulias, en las que hay peligro de ofender a Dios.


DÍA QUINTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Puerta del Cielo.

CONSIDERACIÓN

I. — María es la Puerta del Cielo, porque el rey de la Gloria, al tomar posesión de su castísimo seno, la constituyó en abogada y guía nuestra que nos acompañe durante nuestra peregrinación y nos introduzca en el Cielo, abriéndonos Ella las puertas del celestial paraíso. ¡Cuán grande honor debemos tributarla!

II. — María es también Puerta del Cielo, porque con el ejemplo de sus virtudes nos enseña el medio único de entrar en el Cielo, porque solamen-Page 1820te por Ella conocemos a Jesús, Hijo de Dios y Salvador del mundo; y porque, según San Bernardo, nadie se salva sino por María. ¡Cómo debemos imitarla y hacernos dignos de su protección! ¡Oh María, Madre mía! Si soy vuestro verdadero devoto, estoy seguro de alcanzar mi eterna salvación.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Os suplicamos, Señora, que llenéis nuestro corazón de fervorosos y eficaces deseos de ir al Cielo, que nos hagáis imitadores de vuestras virtudes, y constantes hasta la muerte en el amor y servicio de vuestro divino Hijo; y en fin, que al salir nuestra alma de este mundo, la recibáis Vos, ¡oh piadosísima Madre! la presentéis en el tribunal del Juez supremo, la defendáis de sus enemigos, y la introduzcáis en las eternas moradas del paraíso. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María! No me abandonéis nunca hasta verme salvo en el Cielo.

OBSEQUIO. —Hacer alguna limosna a los pobres y desprenderse de alguna cosa a que esté apegado el corazón.


DÍA SEXTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Refugio de los pecadores.

CONSIDERACIÓN

I.—María es verdadero Refugio de pecadores, porque Dios le ha dado el poder de dispensar las divinas misericordias a quien quiere, como quiere y cuando quiere. Ningún pecador se pierde por grandes que sean sus pecados, si la santísima Virgen le protege. ¡Dichosos nosotros, pecadores, si acudimos de todo corazón a buscar en la protección de esta nuestra amantísima Madre, el perdón de todas nuestras culpas y el remedio de nuestras necesidades!

II. — María cumple perfectamente este oficio consolador de Refugio de pecadores, pues Dios le ha dado un corazón tan benigno y compasivo, que no sabe ni puede dejar de socorrer prontamente a cualquiera que le invoca con verdadero deseo de enmendarse. Se apresura a socorrernos y aun muchas veces se adelanta a nuestras súplicas como tierna y cariñosa Madre. ¡Oh Reina de la Misericordia! Vos sois nuestra esperanza, nuestro Refugio, nuestro consuelo y remedio y toda nuestra alegría.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Acordaos, Señora, que jamás se ha oido decir que vos hayáis desamparado a ningún pecador que invocó vuestra protección. Llenos de confianza, alegría y de consuelo, nosotros también nos postramos en vuestra presencia soberana, y os suplicamos ¡oh dulce y único Refugio nuestro! que nos saquéis del abismo de nuestras miserias y nos alcancéis de vuestro divino Hijo la gracia, la esperanza en su divino favor y la constancia en su santo servicio. Amén Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María! Vuestro corazón piadosísimo sea mi Refugio, mi esperanza y remedio y toda mi alegría.

OBSEQUIO. — Hoy se tendrá especial cuidado en mortificar las pasiones y sentidos; sobre todo la lengua y la vista.


DÍA SÉPTIMO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Auxilio de los cristianos.

CONSIDERACIÓN

I.—María santísima es Auxilio de los cristianos porque es Reina, y como tal ha recibido un poder muy grande para cumplir este altísimo cargo. María es la que defiende a la Iglesia de todos sus enemigos, y la que vela sin cesar por la exaltación de la santa Fe Católica. ¡Cuán gloriosas victorias ha alcanzado y alcanza cada día! ¡Con qué tierna solicitud vuela a defender a la Iglesia santa y a salvarla de los peligros! ¡Oh invicta Capitana del pueblo cristiano! Salva también ahora a la Iglesia y humilla a todos sus enemigos.

II.—María, no solamente es Auxilio de la Iglesia sino de todos y de cada uno de los cristianos. Su cualidad de reina y madre nuestra, enciende en su compasivo corazón un vehementísimo celo de la salvación de todos sus vasallos e hijos. Nunca deja de acudir en defensa de los que la invocan. Su amor maternal está siempre vigilante por todos y cada uno. Con sólo invocar su dulcísimo Nombre, tiemblan y huyen nuestros enemigos. ¡Oh, con cuánto amor y gratitud debemos corresponder a los desvelos de tan buena Madre!

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Vos sois, Señora, aquella misteriosa e inexpugnable Torre de David, en la cual Dios haPage 2224puesto innumerables escudos de gracias eficaces, para que con ellas salvéis a todos vuestros hijos y verdaderos devotos. Sin Vos, ¡oh Reina sapientísima y poderosísima! no sabemos ni podemos ni pelear ni vencer. Ayudadnos, y alcanzaremos gloriosa victoria de todos nuestros enemigos y la corona de gloria en el Cielo, en donde eternamente agradecidos cantaremos vuestras misericordias y las divinas alabanzas por todos los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María! Ven en nuestro auxilio, socórrenos pronto en nuestras necesidades, porque si nó pereceremos.

OBSEQUIO. —Ayunar hoy en honra de la santísima Virgen, o hacer otra mortificación, según se pudiere.


DÍA OCTAVO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina de los Ángeles.

CONSIDERACIÓN

I. — María fué desde la eternidad destinada por el Altísimo para ser Reina de los Ángeles. Y asíPage 2325estos soberanos espíritus la sirvieron y asistieron fidelísimamente durante su vida mortal en la tierra. ¡Gocémonos de esta gloria de nuestra benditísima Madre, y aprendamos de los santos Ángeles a venerarla y servirla con todo nuestro afecto y fidelidad constante!

II. — María fué exaltada en el cielo sobre todos los coros de los ángeles. Todos aquellos soberanos espíritus se alegraron íntimamente de verla en trono de tanta gloria, a la derecha de su divino Hijo, y la bendicen con entusiasmo y la obedecen con puntualidad. ¡Oh Reina soberana! También nosotros queremos bendeciros, veneraros y obedeceros siempre.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Os damos mil parabienes por vuestra exaltación en el Cielo sobre todos los Coros de los Ángeles. Oh clementísima Reina; enviad a esos espíritus soberanos que son vuestros vasallos fidelísimos, a defender la santa Iglesia; a su Cabeza visible, a todos los Obispos y Sacerdotes, religiosos de uno y otro sexo y cada uno en particular. Haced, Señora, que con los santos Ángeles cantemos todos vuestras glorias eternamente. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María gloriosa, Reina de los Ángeles! Defended a la santa Iglesia nuestra madre, y destruid el poder de todos sus enemigos.

OBSEQUIO. —Rezar la corona angélica (nueve Ave Marías), y hacer detenidamente examen de conciencia.


DÍA NOVENO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina de todos los Santos.

CONSIDERACIÓN

I.—María ha merecido ser Reina de todos los Santos, porque recibió todas las gracias y aún más gracias que todos los Santos juntos; porque tuvo las virtudes de todos los Santos y con mucha más perfección que todos y cada uno de ellos; porque su dignidad, sus méritos, su poder y su gloria es superior a la de todos ellos; y porque todos los Santos han recibido la gracia y la gloria por medio de esta celestial Reina y amabilísima Madre.

II. —María, el día de su gloriosa Asunción aPage 2527los Cielos, recibió la Corona de Reina universal de todas las criaturas. El Padre la coronó como a su Hija predilecta, con la corona de omnipotencia; el Hijo, como a su Madre purísima, con la corona de la sabiduría, y el Espíritu Santo, como a su fidelísima Esposa, con la corona del amor. Desde entonces ejerce un imperio universal en el cielo, en la tierra y en los abismos. Todos los moradores de la celestial Jerusalén se felicitan de ser sus vasallos y obedecerla en todo; y la misma beatísima Trinidad se complace en la gloria y hermosura de esta incomparable Reina. Alegrémonos también nosotros de ser sus humildes siervos, procurando servirla y honrarla fielmente en esta vida, para que nos haga participantes de la gloria en el Cielo. Amén-Jesús.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Sois la Reina gloriosísima de todos los Santos y de todas las criaturas. Vuestra hermosura, Señora, alegra la ciudad de Dios, y vuestra piedad y clemencia consuela a todos los mortales. Admitidnos para siempre por vuestros vasallos, reinad como única Señora en nuestro entendimiento y en nuestra voluntad, defendednos de todos nuestros enemigos; libradnos de todos los peligros y llevadnos a vuestro reino inmortal, dondePage 2628con los Ángeles y Santos os glorifiquemos y ensalcemos por todos los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María, Reina de toda la Creación! Defiéndenos y sálvanos, pues queremos ser vuestros siervos.

OBSEQUIO. —Hacer una dolorosa confesión y comulgar con particular fervor; procurando pasar el día en santo recogimiento según la Ley de Dios.


ACTO DE CONSAGRACIÓN

¡Oh María, Reina clementísima, abogada y refugio de los mortales! Llenos de confianza, acudimos a Vos en este último día del Novenario que bajo el Título de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, os hemos dedicado, para demostraros nuestro eterno reconocimiento por las mercedes que nos habéis concedido y atendido tan maternalmente a todas nuestras necesidades. Desde ahora para siempre nos consagramos a Vos y ponemos en vuestras soberanas manos nuestras almas y cuerpos, todas nuestras esperanzas y consuelos; todas nuestras penas y miserias esperando nos seguiréis siempre socorriendo en esta vida para que alcancemos la eterna gloria. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María, Madre de la divina clemencia y Reina de la Misericordia! Defiéndenos Tú de nuestros enemigos, y protéjenos en la hora de la muerte. Dadnos, ¡Oh Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!, ahora y entonces, vuestra bendición, como prenda segura de que nos la da vuestro divino Hijo que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén-Jesús.

-Una Salve por la conversión de los pecadores y salvación de tus devotos.


DEVOCIONARIO A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


PEQUEÑO DEVOCIONARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

VISITA, TRIDUO, NOVENA, VISITA DOMICILIARIA Y NOVENA DE ENFERMOS

Compuesto por el R. P. Lorenzo de Santa Teresa, O. C. D.

TERCERA EDICIÓN

Editado por la Cofradía del Carmen de Ávila


Nihil obstat

Fr. Secundus a Jesu

Imprimatur:

Sanctus, Episcopus Abulensis

10-Mayo-1962.

Fr. Joseph Antonius a Puero Jesu

Reimprimi potest 

10-Mayo-1962


VISITA SEMANAL A LA VIRGEN DEL CARMEN

Por la Señal, etc.

Acto de Contrición

ORACIÓN PREPARATORIA

Quiero amarte, Virgen del Carmen, y porque quiero amarte, he venido a tus plantas para que tú me enseñes el verdadero camino que me lleve a tu amor.Jesús te hizo mi Madre, cuando pendiente de la cruz estaba esperando sus últimos momentos, y tú recogiste ese sagrado legado con todo el cariño; por ello vengo animado a tus plantas porque, aunque soy un alma pecadora, tu corazón no me ha de rechazar.Yo quiero que todo mi ser sea tuyo: mis pensamientos, mis palabras, mis acciones, mi cuerpo y mi alma; porque siendo tuyo sé que soy todo de Jesús y Jesús me dio todo el ser que tengo. ¡Madre mía! No consientas nunca que el pecado manche mi alma y mate en mí tu amor. ¿Qué puedo hacer yo sin Ti, sin tu gracia, sin tu amistad? No me abandones, mírame siempre con ojos de misericordia que necesito de Ti como el hijo pequeñito necesita de su madre. ¡Virgen del Carmen! No me abandones nunca, dame tu amor.


DOMINGO

MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD

Jesús decía a sus Apóstoles y en ellos a todos nosotros: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Y el Apóstol del amor, no hacía más que repetir: Amaos los unos a los otros.El amor es el lazo que une los corazones, que los compenetra, que los hace una misma cosa. Porque el Verbo divino nos amó, se unió a nuestra naturaleza humana, elevándola hasta su Divinidad. Porque nos amó quiso quedarse en la Eucaristía para que le recibiéramos y al mismo tiempo nos hiciéramos una misma cosa con Él. ¡Qué grande fue el amor de Jesús! Por amor a los hombres se hizo semejante a ellos.¡Ah! Tengo la obligación de amar a mis hermanos; de sobrellevar sus miserias, sus impertinencias. Jesús me lo ha mandado y mi Madrecita del cielo así lo quiere, pues todos somos sus hijos.Sé muy bien que si no amo a mis prójimos en vano digo que amo a Dios, pues el amor que tengo a Dios he de manifestarlo en el que tenga a mis hermanos.¡Virgen Santísima del Carmen! Con tu gracia propongo cumplir este mandamiento de Jesús.


JACULATORIAS

¡Virgen del Carmen, Madre de Jesús! Haz que siempre viva en su amor.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre de la Divina Gracia! Concédeme la gracia de perseverar en la amistad de Jesús.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre pura y casta! Contra las tentaciones de mis enemigos defiende la pureza de mi alma.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre toda de amor! Tu corazón de Madre esté siempre abierto para mí, pobre pecador.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Refugio de pecadores! No me niegues el perdón cuando vuelva a Ti en busca de misericordia.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Reina de cielos y tierra! Extiende tu poder de Madre y Reina sobre mi corazón.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Reina y Hermosura del Carmelo! Tu Escapulario santo sea mi amparo en vida y prenda de salvación en la muerte.

-Padre nuestro, Avemaría, Gloria. 


ORACIÓN FINAL

¡Amorosísima Reina del Carmelo! Confiado en tu maternal protección me retiro de tu dulce presencia; llevo el corazón prendado de tu cariño y en mis labios tu nombre bendito.¡Sí, Madre mía! Quiero estar siempre en tu maternal regazo. Quiero amarte. Quiero ser siempre tu hijo cariñoso y bueno.Aunque llevado por las pasiones muchas veces te haya ofendido, bien lo sabes, Madre, que no ha sido por odio sino por la flaqueza de mis fuerzas naturales. Tu gracia de Madre tiene que alentarme en la lucha contra los que me quieren apartar de Ti y de Jesús. No me lo niegues, Madre, y recibe como despedida mi última plegaria:

-Dios te salve Reina y Madre... etc.


Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial princesa,

Virgen Sagrada, María,

te ofrezco desde este día

alma, vida y corazón,

mírame con compasión,

no me dejes Madre mía.

Ave María purísima. Sin pecado concebida



LUNES

MEDITACIÓN SOBRE LA PUREZA

Dios es todo pureza y tanto será un alma más pura cuanto más cerca esté en Dios. Por eso la Santísima Virgen ha sido la criatura más pura, porque tenía que ser la Madre de Jesús y por consiguiente la que más se había de acercar a Dios. María era todo hermosa, según canta la Iglesia, por la pureza de su vida, y de sus costumbres. Nada manchado pudo encontrarse en Ella, que había de aplastar la cabeza de la serpiente infernal, hollándola con su planta de Virgen Inmaculada. Todo el ser de María brillaba por la pureza: Su cuerpo y su alma, sus pensamientos, y sus sentidos, sus deseos y acciones llevaban el sello de la más virginal pureza. También tú, alma cristiana, tienes la obligación de ser pura. A imitación de María no debes consentir ni un pensamiento que manche tu pureza, ni una palabra que pueda herir los castos oídos de tu Madrecita del cielo, ni una acción que degrade tu cuerpo y manche tu alma. Piensa delante de la Madre de toda pureza si tus costumbres en el pensar, en el hablar, en el vestir y en todo lo que haces son dignas de una hija de la Santísima Virgen del Carmen que graciosamente se cubre con la capa blanca en señal de pureza. Besa con fervor el Santo Escapulario cuando te acometan las tentaciones contra esta santa virtud de la pureza e invócala a Ella, a la Santísima Virgen con esta sencilla oración:

Dulce Reina del Carmelo

de los cielos alegría,

con tu Santo Escapulario

guarda pura el alma mía.


MARTES

MEDITACIÓN SOBRE LA HUMILDAD

Porque Dios miró la humildad de la Santísima Virgen, la engrandeció tanto que la elevó a la más alta dignidad, a ser Madre de Dios.No consiste la humildad en despreciar los dones de la gracia y de la naturaleza, sino en reconocer en ellos la bondad de Dios y ver en ellos la miseria que de vosotros mismos tenemos.Todo es de Dios, mío no es nada. Si mi alma está en gracia, si la adornan las virtudes, si tengo inteligencia, si tengo amor, todo se lo debo a Dios. Lo que soy en el cuerpo y en el alma de su bondadosa mano lo he recibido. Gracias, Dios mío, yo no tengo más que miseria, corrupción y pecado. He nacido del polvo y polvo soy. ¡Madre mía del Carmen! Reconozco lo que soy y te pido que me des la humildad para que sepa dar gracias a Dios por todos los dones que me ha concedido. La soberbia desterró del paraíso a nuestros primeros padres y les hizo indignos de morar en aquella mansión de bienestar: la soberbia puede hacerme hijo de Satanás perdiendo la alegría de morar en la casa de mi Dios. No, Virgen del Carmen, quiero morar en la casa de mi Padre y para ello te pido conservar mi alma limpia del pecado de la soberbia y adornada con la virtud de la humildad.


MIÉRCOLES 

MEDITACIÓN SOBRE LA CONFIANZA

Tengo la obligación de salvarme, Dios me lo pide y ese es mi destino. La salvación es el problema que tengo que dejar resuelto en el plazo más o menos breve, según los días que cuente de vida. Si muero y no he asegurado mi salvación me condeno. ¡Infeliz de mí entonces, para siempre lejos de Dios y de María; nunca jamás podría volver a llamarla Madre! Pero si he asegurado mi salvación, para siempre con Jesús y con María. ¡Qué felicidad! Pero mis fuerzas en la lucha que tengo que sostener en este valle de lágrimas y de contradicción son muy pequeñas. ¿En quién debo esperar? ¿Quién me dará la confianza de mi salvación? Jesús me ha prometido su gracia, y esta gracia la tengo que recibir de las manos de María. A ella tengo que acudir con la misma confianza con que el niño pequeño corre al regazo de su madre para que le defienda de sus enemigos. ¡Virgen del Carmen! Eres mi Madre y en Ti pongo toda mi esperanza. Quiero unir mi esfuerzo a tu gracia de Madre para tener confianza de mi salvación.


JUEVES

MEDITACIÓN SOBRE LA PERSEVERANCIA

Comenzar a ser buenos es una cosa muy fácil desde el momento en que la gracia de Dios nos levanta del pecado, pero perseverar en el bien es algo más difícil. No todo aquel que comienza el camino del bien lo termina y esto no es por falta de gracia divina, que Dios nos la da a todos porque quiere que nos salvemos sino, por falta de cooperación de nuestra voluntad a esa misma gracia de Dios. Yo sé que soy débil y flaco y por eso debo pedir a Dios su gracia para defenderme de mis enemigos espirituales. Pero si yo me niego a luchar ¿cómo he de vencer? Solo al que lucha se le dará el premio de la victoria.¡Madre mía del Carmen! Yo quiero ser bueno, pero ¡son tantos y tan malos mis enemigos! Vuelve hacia mí esos tus ojos de misericordia para que ellos me ayuden a perseverar en la lucha contra mis pasiones, contra la concupiscencia de la carne, contra el demonio, contra el mundo. ¡Cuántas veces he comenzado el camino de la virtud! Pero también ¡cuántas veces he vuelto a caer en el pecado! Madre mía del Carmen, ya no quiero ser más tiempo ingrato a Ti que eres mi Madre.


VIERNES

MEDITACIÓN SOBRE LOS DOLORES DE MARÍA

Por mí, Jesús sufrió terribles tormentos. Yo, pecador, no podría limpiarme del pecado si Jesús no hubiera vencido al demonio sobre el Ara de la Cruz. Ya estoy rescatado por los tormentos de Jesús y por los dolores de María que quiso unir su sacrificio al de Jesús para redimirme. María ve a su hijo sufrir y como Madre, sufre Ella también agudos dolores en su alma. Los clavos traspasan su corazón, las espinas se clavan en su alma, las ofensas que le hacen llegan hasta Ella para hacerla sufrir. Y todo por mí, por mi alma, para que pueda volar un día al cielo si he sabido aprovecharme de estos dolores y sufrimientos de Jesús y de María. Aquí a tus plantas, Virgen Santísima del Carmen, pienso que he sido ingrato y que no he sabido aprovecharme de tus sufrimientos para purificarme de mis pecados. Al contrario, he vuelto a renovar tus dolores, con mis impurezas, con mis desobediencias, con mi falta de amor al prójimo, con mis pecados que se clavan cual espinas en la frente de Cristo y en tu corazón de Madre. No quiero más ofenderte, Madre mía del Carmen. Ayúdame a no pecar más. 


SÁBADO

MEDITACIÓN SOBRE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

La verdadera devoción consiste en imitar las virtudes de las personas o ser a quien se profesa. María es para mí el Ser más amado y venerado después de Dios. Con mucha frecuencia digo que la amo y a pesar de todo no la imito. Esto quiere decir que no la profeso la debida devoción.Si ella es humilde, mi alma debe ser humilde; si Ella es pura, yo debo brillar en esta angelical virtud; si Ella es amable, yo no debo ser desabrido con mis semejantes. Tener verdadera devoción no es sólo rezar, no es sólo venir a visitarla, no es vestir su Escapulario, ni llevar al pecho muchas medallas, ni emblemas. Es hacernos uno con Ella por amor, y esto no se consigue sino es haciendo lo que Ella hace, pensar como piensa y amar como Ella ama. ¡Qué diferente es mi conducta! Ella humilde, yo soberbio; Ella caritativa, yo egoísta; Ella pura, yo manchado con la impureza de mis pensamientos, de mis palabras, de mis deseos; Ella toda bondad, yo todo ingratitud a Dios. ¡Virgen Santísima del Carmen! Yo prometo imitarte en todas las virtudes.



TRIDUO Y NOVENA A LA STMA. VIRGEN DEL CARMEN

ADVERTENCIAS. —Con el fin de que los fieles amantes de la Santísima Virgen del Carmen puedan hacer con verdadera devoción esta novena ponemos aquí estas advertencias.

1.ª Las personas que solo deseen hacer el TRIDUO pueden hacerlo muy bien tomando los tres primeros días de la Novena con las oraciones correspondientes.

2.ª La Novena puede comenzarse cualquier día del año, aunque el tiempo más propio para hacerla es el mes de julio, a Ella consagrado, comenzando el día 8 para terminar el 16.

3.ª Es muy conveniente confesar antes de comenzar la Novena o triduo y comulgar durante los días que se hace la Novena para tener más propicia a la Santísima Virgen en orden a la gracia que de Ella se desea alcanzar.

4.ª Puede hacerse la Novena en casa o en la iglesia, según lo permitan las obligaciones de cada persona, y ante la imagen, cuadro o estampa de la Santísima Virgen del Carmen.Por la señal, etc.


ORACIÓN PREPARATORIA

Dios mío y Señor mío, postrado delante de tu Majestad Soberana con todo mi ser, te reconozco por mi Dios y mi Señor. En Ti creo y creo firmemente en todos los misterios de nuestra Santa Fe Católica. En Ti espero el perdón de todas mis culpas y la gracia de nunca más volverte a ofender. A Ti deseo amar sobre todas las cosas. Pésame de haber pecado. Pésame de haberte ofendido, pésame de haber perdido tu gracia y amor. Yo propongo enmendarme en lo venidero y te pido, mi Señor y mi Dios, me concedas la gracia de hacer con fervor esta Novena (triduo) para honra y gloria de la Santísima Virgen del Carmen y bien de mi alma. Amén.


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Madre mía Santísima, Virgen del Carmen! Siempre he encontrado en tu corazón de Madre el cariño que mitiga mis sufrimientos, penas y dolores. Vengo a Ti, dulcísima Reina, con la confianza que me da tu bondad y ser mi Madre para pedirte tu amparo en la lucha contra mis enemigos interiores y exteriores. Bien sé yo que por mis ingratitudes y pecados no merezco tu protección, pero, Madre, no has de mirar a mis méritos sino a tu bondad y a los deseos que Jesús tuvo al hacerte Madre de los pobres pecadores. Confiando en tu bondad, Virgen del Carmen, te pido consuelo en mis penas, una mirada de clemencia y de amor, y la gracia que deseo alcanzar en esta Novena (triduo) si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Así lo espero, dulcísima Madre, y confiado en tu amparo maternal te saludo con los ángeles y los santos diciendo las siguientes deprecaciones:


¡Virgen santa del Carmen! Cuando la débil barquilla de mi alma parezca naufragar en el mar alborotado de la vida, mírame con ojos de piedad y ellos me salvarán.

-Dios te salve, María.. etc.


¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando las tentaciones, las dificultades y los sufrimientos envuelvan mi alma con la tristeza, sean tus manos de Madre las que disipen las tristezas de mi alma.

-Dios te salve, María... etc.


¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando mis ojos se tengan que cerrar para siempre y mis labios ya no puedan pronunciar ninguna palabra, con tu dulce nombre y el de Jesús recoge mi último aliento.

-Dios te salve, María... etc.


(Pídase la gracia que se desee conseguir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen).

Estas deprecaciones y las dos oraciones precedentes se dirán todos los días de la Novena. Después se reza la oración propia de cada día.


DÍA PRIMERO

ORACIÓN 

¡Virgen Santísima del Carmen! Yo te bendigo bajo este título tan hermoso con que quisiste ser honrada y manifestarnos tu protección y amparo en cuantas necesidades nos encontramos en la vida. Aquí postrado ante tu imagen, quiero encomendarte mi alma, para que la libres de todas las asechanzas del demonio, del mundo y de la carne que me quieren llevar al pecado. No permitas, Madre mía, que me arrastre por el fango de la maldad. Así lo espero, como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA SEGUNDO

ORACIÓN 

¡Amorosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por esa bondad con que honraste a los Carmelitas al darles tu Santo escapulario como señal de protección contra los enemigos que los perseguían; que tu escapulario santo sea para mí una prenda de protección y un escudo que me defienda contra las malas inclinaciones de la carne, contra las asechanzas del demonio y contra las ilusiones del mundo para que nunca pierda la gracia que me dio mi Señor Jesucristo. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA TERCERO

ORACIÓN 

¡Amabilísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la amorosa condescendencia que tuviste para con todos los que visten tu Santo Escapulario al prometerles tu protección en todos los peligros de la vida. ¡Cuántos peligros nos rodean, Madre amantísima! ¡Cuántos enemigos nos acechan! Solo tu cariño de Madre puede librarnos de todos ellos. Confiado en tu misericordia espero que nunca me has de abandonar ya que llevo en mi pecho tu Santo Escapulario. Así lo espero dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 


DÍA CUARTO

ORACIÓN 

¡Poderosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por ese inmenso poder que el Señor te ha concedido para que puedas protegernos en todos los peligros de la vida, alejando de nosotros toda suerte de males, dándonos el consuelo y la paz en nuestras tribulaciones y llenando nuestras almas de gracias espirituales para vencer a nuestros enemigos en la lucha contra nuestras pasiones. Tu Santo Escapulario seame un escudo fuerte contra todo lo que me quiera apartar del verdadero camino de la virtud. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve Reina y Madre…


DÍA QUINTO

ORACIÓN 

¡Ternísima Virgen del Carmen! ¡Cuánto necesita mi alma de las dulzuras de tu consuelo maternal! Son muchas las espinas y dificultades que encuentro en mi vida, muchas las torturas y dolores morales que vienen sobre mí. Tú sólo puedes ser mi aliento en las penas y tribulaciones a que se ve sometida mi alma. Por eso con todo el cariño de hijo tuyo, te pido, Madre mía del Carmen, que no me abandones aunque algunas veces yo ingrato a tus bondades, quiera apartarme de Ti. Así lo espero, dulce Madre mía así como también tu intercesión poderosa para que me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 


DÍA SEXTO

ORACIÓN 

¡Santísima Virgen del Carmen! Al entregarnos el Santo Escapulario nos prometiste tu protección para que no nos viéramos envueltos por las llamas del infierno. Quiero hacerme partícipe de este privilegio con una vida verdaderamente cristiana, cumpliendo las obligaciones de mi estado, y atendiendo con solicitud a todo lo que se refiere al bien espiritual de mi alma. Pido, Madre, tu aliento en esta empresa de mi salvación, para vencer todas las dificultades que pueda encontrar en el camino. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre...


DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN 

¡Amantísima Virgen del Carmen! Bien sé que debo amarte con todas las fuerzas de mi alma, en correspondencia al grande amor que tú me has tenido y manifestado en todos los momentos de mi vida. Sí, Madre mía, quiero ser un verdadero hijo tuyo entregándome todo a tu servicio y amor, para que no apartándome nunca de tu corazón materno me vea siempre al abrigo de los peligros que me acechan para condenarme. El alma que se aparta de Ti está en peligro de perderse para siempre, por eso, Madre mía, quiero estar junto a Ti para que mires por mí como una verdadera Madre.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA OCTAVO

ORACIÓN 

¡Misericordiosísima Virgen del Carmen! Tu misericordia es para nosotros un consuelo durante la vida y de una manera especial en la hora de la muerte. ¡Ay, Madre mía! Cuando mis labios no acierten a pronunciar una sola palabra, cuando mis ojos estén próximos a cerrarse a la luz de este mundo, cuando mis oídos no puedan escuchar a los que me rodeen, cuando todo me vaya a faltar en el momento de mi muerte, no me dejes entre las angustias de aquel terrible tormento, sino que tus brazos maternales recojan mi alma para llevarla al cielo.Así lo espero, dulce Madre mía así como también la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre...


DÍA NOVENO

ORACIÓN 

¡Divina Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la singular prerrogativa concedida a los que visten tu Santo Escapulario de librarles del Purgatorio el sábado después de su muerte. Hasta ese lugar de penas llega tu cariño de Madre para con tus hijos. Esta es una bondad más de tu corazón, la que nunca sabremos agradecer bastante. Quisiera, Madre mía, hacerme digno de esta prerrogativa y para ello te pido que me asistas en todos los momentos de mi vida para que nunca me aparte de tu maternal cariño.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 



NOVENA DE LOS ENFERMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

Esta novena se hará para pedir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la curación de alguna enfermedad, en ella debe tomar parte no solo toda la familia sino, si le es posible, el mismo enfermo. 

ADVERTENCIA: Todos los días se rezan las oraciones que hemos puesto en la novena ordinaria, excepto la Oración a la Virgen del Carmen y las Deprecaciones, que son como sigue:


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Madre mía amantísima del Carmen! Siempre hemos encontrado en tu bondadoso corazón el alivio y curación de nuestras penas; con la confianza que nos da tu cariño maternal venimos a Ti, a pedirte con todo el fervor de nuestras almas el alivio y curación de esta enfermedad. Todo lo esperamos de Ti porque eres nuestra Madre. Cuando tu Divino Hijo vivía entre los mortales, con singular amor curaba toda clase de enfermedades, y nosotros confiamos en Ti, que eres la Madre de Jesús, para que le pidas también la salud perdida, desterrando la enfermedad, si conviene para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Así lo esperamos, dulce Madre nuestra, y para más mover tu corazón de Madre te saludamos con todo el fervor diciendo con cariño las siguientes Deprecaciones:


DEPRECACIONES

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres Madre, con solicitud maternal cura la enfermedad que nos aflige.

-Avemaría, etc.

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres reina, con el poder que tu divino Hijo te ha dado, líbranos de la enfermedad.

-Avemaría, etc.

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres la Madre de Dios, y confiamos en tu misericordia, nos has de alcanzar de Él la salud que te pedimos.

-Avemaría, etc.


V/ Ave María purísima.

R/ Sin pecado concebida.



VISITA DOMICILIARIA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

ADVERTENCIAS. —En muchas localidades se encuentra establecida la Visita Domiciliaria de la Santísima Virgen del Carmen, siendo un consuelo para las familias poder tener un ratito en su casa la imagen de la Santísima Virgen del Carmen, y derramando Ella abundantes bendiciones sobre los que de este modo la bendicen. Para mayor facilidad de los fieles ponemos aquí esta Visita Domiciliaria con el fin de que puedan saludar y despedir a la Reina del Carmen, tanto al entrar como al salir de sus domicilios. Téngase en cuenta las siguientes advertencias:

1.ª La Virgen ha de ser recibida con toda devoción y puesta en lugar de preferencia, encendiéndola, a poder ser, una lamparilla de aceite.

2.ª No debe retenerse la capilla más del tiempo señalado, pues la capilla tiene que recorrer en el mes treinta casas y si alguna persona la retiene, trastorna el orden y hace que algunas familias no la puedan recibir.

3.ª Todos los miembros de la familia deben esmerarse en obsequiar con oraciones y sacrificios a la Santísima Virgen del Carmen durante el tiempo que la capilla esté en su casa.


SALUTACIÓN

Por la señal... etc.

Señor mío Jesucristo... etc.

¡Oh Virgen del Carmen! Con cuánta devoción te recibimos en estos momentos en que vienes a honrarnos con tu graciosa presencia. Eres nuestra Madre, buena y cariñosa, pues aquí tienes a tus hijos, que postrados a tus plantas quieren saludarte y darte la bienvenida por venir a nuestra casa.Quisiéramos que en nuestros corazones se formara un trono de amor para Ti donde pudiera estar complacida y amorosa; quisiéramos que este hogar fuera para Ti una mansión de delicias donde nuestros obsequios, oraciones y sacrificios pudieran recrearte; quisiéramos nunca separarnos de Ti, porque sabemos que en tu cariño de Madre está nuestro consuelo, nuestra alegría, nuestra paz, nuestro amor.


SALUTACIONES

Seas bienvenida, dulcísima Virgen del Carmen, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la paz.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, santa Madre nuestra, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu amor.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Reina del cielo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu protección.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Estrella del mar, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la luz que nos guíe por entre los peligros de la vida.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Virgen Inmaculada, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros los blancos destellos de tu pureza.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Santa Madre de Dios, a nuestra morada, con tu visita vengan a nosotros el Reino de tu bendito Hijo Jesús.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, hermosura del Carmelo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la hermosa blancura de la gracia de Dios.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.


ANTÍFONA 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos siempre de todos los peligros, oh, Virgen gloriosa y bendita..


V/ Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.


ORACIÓN

Oh Dios, que adornaste a la Orden del Carmen con el título singular de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos propicio que los que la veneramos en la tierra, amparados con su poderosa protección, merezcamos llegar a los gozos sempiternos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.


V/ Ave María purísima.

R/ Sin pecado concebida



DESPEDIDA

Lo que sigue se leerá puesto de rodillas delante de la Santísima Virgen del Carmen antes de trasladarla a otro domicilio.


Por la señal…

Señor mío Jesucristo…

Aquí venimos, oh Reina y Madre de nuestros corazones para darte gracias por las singulares bendiciones que habrás derramado sobre esta casa. Quisiéramos que nuestros corazones hubieran sido un digno trono para tu corazón de Madre, ese ha sido nuestro deseo y por eso con confianza de hijos te pedimos nos bendigas y nos dejes tu gracia y tu amor.¡Oh Virgen del Carmen! Aunque tenemos que separarnos de esta tu imagen, nunca queremos separarnos de Ti. ¡Cuando el alma se separa de tu maternal regazo, qué triste es su vivir! Por eso, Madre nuestra, un día y otro día volveremos nuestra mirada hacia tu maternal cariño para que nunca nos abandones. Necesitamos de tu protección y amparo, y en todas nuestras dificultades, en nuestras penas, en nuestros dolores, sufrimientos, en nuestras tentaciones.Antes de abandonar nuestra casa, Virgen Santísima del Carmen, llénala de tus bendiciones celestiales, para que en ella haya paz, tranquilidad y amor.


JACULATORIAS

¡Oh, Virgen del Carmen! no nos abandones en nuestros sufrimientos.

-Avemaría, etc.

¡Reina y Hermosura del Carmelo!, llénanos de tus celestiales gracias.

-Avemaría, etc.

Inmaculada Virgen del Carmen, deja en nuestros corazones destellos de tu pureza inmaculada.

-Avemaría, etc.

-Bendita sea tu pureza, etc.

ORACIÓN

¡Oh, Virgen del Carmen, Madre de Jesús y Madre nuestra! Postrados a tus plantas te pedimos la gracia de perseverar siempre en tu amor para que cuides de nosotros con maternal solicitud. Queremos despedirte con la promesa de que nunca te hemos de ofender con el pecado; para ello pedimos tu gracia, y con el corazón prendado de tu bondad te despedimos con todo el fervor de nuestras almas.

-Dios te salve, Reina y Madre…








viernes, 22 de mayo de 2026

SEPTENARIO A LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DEL CAMINO

 


SEPTENARIO A NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS DEL CAMINO


PARA CONSEGUIR VICTORIA CONTRA LOS SIETE VICIOS CAPITALES, Y PARA ALCANZAR POR SU INTERCESIÓN EL BUEN LOGRO Y EXITO DE CUALQUIERA NECESIDAD.


CON LICENCIA:

Reimpreso en Cádiz, en Casa de Don Juan Ximénez Carreño, Calle de San Miguel. 

Año de 1791.

MODO DE HACER ESTE SEPTENARIO

Aunque en cualquier tiempo del año es muy provechoso este exercicio para obligar la Divina Clemencia, ha parecido conveniente hacerlo en publico, en el Sagrado Templo donde se venera el Soberano y milagroso Simulacro de MARÍA Santísima de las ANGUSTIAS del Camino. Y para el mayor culto y devoción, se ejercitará en las siete tardes del Septenario que la muy ilustre, y fervorosa Hermandad de esta Soberana Señora le consagra todos los años, y dará principio en el día de la Fiesta de dedicación que se hizo del Smo. Rosario, o en el que se señalare por nuestra Hermandad, y para conseguir el fruto de tan admirable devoción, se ha de procurar la observanciade la Virtud contraria a el Vicio, que a cada día corresponde. Asímismo se ha de confesar, y comulgar con la mejor disposición que sea posible, uno de ellos, que podrá ser el día en que se empiece el Septenario, o el Domingo inmediato, así mismo se ejercitarán algunas obras de Misericordia, como dar alguna limosna, visitar enfermos, enseñar la Doctrina Cristiana, con cuyos medios no hay duda, que por la intercesión y ruegos de tan poderosa Señora conseguiremos todo cuanto no se oponga a nuestra salvación, que es lo principal que debemos pedir.


SEPTENARIO

Por la señal de la Sta. Cruz…

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, te amo sobre todas las cosas, y me pesa en el alma de haberos ofendido, por ser quien sois, propongo la enmienda y confesarme; y espero me habéis de perdonar por vuestra misericordia. Pequé, Señor. Amen.


ORACIÓN PARA TODOS LOS SIETE DÍAS

Soberano Señor, Redentor de nuestras almas, humillados ante vuestra Divina presencia llenos de confusión conocemos lo errados que hasta aqui hemos andado en el camino que Vos mismo nos enseñasteis de las virtudes siguiendo ciegos el de los vicios; pero ya resueltos, Padre amorosísimo a seguiros e imitar vuestra Sacrosanta vida, os suplicamos lleneis nuestros corazones de un tierno amor vuestro, y uno dio eficaz de nuestros pecados, no se malogre la sangre que derramasteis, la Muerte que padecisteis, y la Doctrina que nos enseñasteis. Mirad, Jesus mío, que vuestra Augustísima Madre os lo pide, por aquellas terribles ansiasque padeció en vuestra Pasión nos mireis como hijos vuestros, socorriéndonos con los auxilios de vuestra gracia, para que en adelante solo para Vos vivamos caminando, y subiendo de grado en grado a las Virtudes, y tambien si conviene la merced particular que pedimos en este Septenario, a mayor honra y gloria vuestra, y de vuestra Santísima Madre. Amén.


DÍA PRIMERO

ORACIÓN

¡Virgen Purísima, la más Angustiada! Nosotros os suplicamos que por la terrible angustia que padecisteis quando habiendo ofrecido a vuestro precioso Hijo en el Templo, vuestro humildísimo corazon fué traspasado, nos alcanceis una profunda humildad, en imitación de la que ejercitásteis obedeciendo al Eterno Padre, y resignándoos en la dolorosa Profecia del Santo Sacerdote Simeón, para que nos sirva del más poderoso escudocontra el detestable vicio de la Soberbia, para que imitándoos perfectamente, alcancemos la Gloria Eterna. Amén.

Para conseguir esta virtud se rezarán siete Padres nuestros, y siete Ave marías, con Gloria Patri.


ORACIÓN PARA TODOS LOS SIETE DÍAS

Soberana Señora, Madre de Dios, y Señora nuestra de las ANGUSTIAS, postrados ante vuestra Soberana Clemencia, humildemente os suplicamos, que por todas las penas, y Angustias que padeció vuestra Santísima Alma, y amantisimo Corazón en el discurso de la Sacrosanta Vida Pasión, y Muerte de vuestro Hijo Jesus nuestro Redentor, y Maestro, y especial cuando habiendolo bajado del Árbol de la Cruz, le visteis difunto en vuestros amantísimos brazos: por este tan terrible desconsuelo nos alcanceis de la Divina piedad, que en el articulo de la muerte seamos socorridos, y ayudados de eficacisimos auxilios de una final penitencia, un total olvido de las cosas de esta vida, con una segura confianza de vuestra poderosa intercesión, para conseguir la Vida eterna y mientras la Divina voluntad fuere servido tenernos en este Valle de lagrimas, no aparteis, Madre Clementísima de nosotros vuestros misericordiosos ojos, inclinando nuestros deseos a la mayor observancia de la Divina Ley: aqui, Madre mía, os ofrezco mi corazon y deseos; y si la necesidad que os rogamos en este Septenario no es del agrado de Dios, apartad, Señora, de nosotros lo que no importa, y solo si busquemos la Vida Eterna. Amén.


Para finalizar se reza el versículo que está en latín.


V. Tuam ipsius animam doloris gladius pertransivit. 

R. Ut revelentur ex multis cordibus cogitationes


OREMUS

Interveniat pro nobis quæsumus Domine Jesu Christe, nunc, in hora mortis nostræ apud tuam clementiam beata Virgo Maria, Mater tua: cujus Sacratisimam, animam in hora tuæ passionis doloris gladius pertransivit. Pe te Jesu Chiste Salvator mundi, qui cum Patre, & Spiritu Sancto vivis, et regnas in sæcula sæculorum. Amen


(Versículo y oración traducidos al español)


L/: Tu misma alma una espada de dolor atravesó.

R/: Para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.


ORACIÓN 

Te rogamos, Señor Jesucristo, que interceda por nosotros ante tu clemencia, ahora y en la hora de nuestra muerte, la bienaventurada Virgen María, tu Madre; cuya antiquísima y sacratísima alma fue atravesada por una espada de dolor en la hora de tu pasión. Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


DÍA SEGUNDO 

ORACIÓN

Madre, y Señora de las ANGUSTIAS, nosotros os suplicamos, que por la que tuvisteis huyendo del cruel Herodes en el penoso camino a Egipto, mostrándoos liberal, por amor devuestro Hijo Santisimo, dejando Patria, Casa, y Parientes, nos alcances un total desasimiento de fingidos bienes de esta vida, y huyamos del abominable vicio de la Avaricia, consigamos vuestra perfecta imitación, medio para conseguir la Gloria eterna. Amén.


DÍA TERCERO

ORACIÓN 

¡Oh Señora y Reyna de toda pureza! Nosotros os suplicamos, que por aquella turbación y angustia que padecísteis en la perdida de vuestro Hijo nos consigais, que haviéndole perdido por el torpe vicio de la Lujuria, le hallemos por la Angelica virtud de la Castidad, la que en Vos imitamos, como medio para laVida eterna. Amén. 


DÍA CUARTO 

ORACIÓN 

¡Oh Afligidisima Madre! Nosotros os suplicamos, que por la Angustia que afligió vuestro amantisimo Corazón, viendo a vuestro Hijo con la Sta. Cruz sobre sus delicados hombros, y atropellado de la rabiosa Ira de los Sayones, nos alcanceis contra este Vicio, la serena virtud de la Paciencia, con que imitemos a vuestro Hijo, y vuestro medio para la Vida eterna. Amén.


DÍA QUINTO

ORACIÓN 

¡Oh Amantísima Señora! Nosotros os suplicamos por aquella Angustia que padecisteis viendo dar a vuestro suavisimo Hijo la hiel y vinagre, nos alcanceis la virtud de la Templanza, para con ella vencer el voraz vicio de la Gula, imitando a nuestro Redentor, medio para conseguir la Gloria eterna. Amén.


DÍA SEXTO

ORACIÓN 

¡Oh Dolorosisima Madre! Nosotros os suplicamos que por la Angustia gravísima que sentisteis, viendo crucificado a vuestro Hijo, por la feroz Envidia Judaica, nos alcanceis aquella Caridad, con que vuestro Hijo pidió por los que le sacrificaban, para que imitandole, y a Vos, consigamos la Vida eterna. Amén.


DÍA SEPTIMO

ORACIÓN 

¡Oh Immenso Mar de amargura y la mas triste y angustiada Madre! Nosotros os suplicamos por aquella Angustia, y agonía que padecisteis al pie de laCruz, cuando recibisteis en los brazos a vuestro Hijo difunto, alcanceis la eficaz virtud de Diligencia, con que venzamos nuestra tibieza y pereza, y solícitos lleguemos a conseguir el principal fin, que es la Vida Eterna. Amén.




SEPTENARIO AL CORAZÓN DOLOROSO DE MARÍA

 


SEPTENARIO AL CORAZÓN DOLOROSO DE MARÍA SANTÍSIMA


Sacado a la luz por el Doctor Don Juan de Ricaurte y Terreros, Juez Cura y Vicario Eclesiástico de la Ciudad de Vélez en el Nuevo Reino de Granada. 


Con licencia. 

En Santa Fe de Bogotá: En la Imprenta de la Compañía de Jesús. Año de 1738. 



INTRODUCCIÓN

Siendo verdad que cualquier ejercicio de devoción y culto a María Santísima es el más suave y poderoso atractivo para una alma cristiana, entre todos juzgo que ninguno es más agradable a esta Señora ni más provechoso a una alma que aquel en que se hace y conserva la memoria de sus Dolores. Porque, si estos al pie de la cruz la hicieron Madre adoptiva de los hombres en fuerza de aquellas amorosísimas palabras que le dijo su Santísimo Hijo Jesús: He ahí a tu hijo. Y aquel amante Corazón de María, inmenso para amar a su Dulcísimo Hijo y capaz infinitamente de padecer para solicitar su gloria, al pie de la Cruz fue lleno de amarguras y dolores: me llenó de amargura, a fin de ser, para gloria de su Hijo, madre de los hombres; ¿cuánto le agradará a esta Señora aquel espíritu que con tierna y amante memoria venera y agradece los inmensos dolores que padeció el Corazón de María para adoptarlo y tenerlo por hijo suyo? Y siendo el título de madre el motivo más eficaz y la razón más poderosa a un corazón humano para beneficiar a sus hijos, ¿cuántos beneficios, cuántas gracias y mercedes conseguirá de esta Piadosísima Señora el alma que con afecto y amor de hijo venera, adora y solicita el Corazón suavísimo de María? Por eso, en agradecida memoria de sus dolores, se dispuso este breve septenario consagrado a su Corazón, sacando lo principal de las obras del Padre Juan Pinamonti de la Compañía de Jesús, para que pueda el alma devota ejercitarlo en los siete días de la semana, o al menos en siete viernes, haciendo en cada día, en culto y reverencia de sus Dolores, alguna especial mortificación o ejercitando algunos actos de virtud.



Postrado de rodillas ante la imagen de María Santísima Dolorosa, hará el acto de contrición siguiente:


Eterno y Soberano Dios, uno en la Esencia y Trino en Personas, a quien amo, adoro y confieso por mi Dios, creyendo, como firmemente creo, que sois sumamente Santo, Justo y Remunerador, digo con toda el alma que me pesa de haberos ofendido por ser vos quien sois, y porque con mis culpas y pecados fui la causa de vuestra pasión y muerte, me arrepiento y me pesa de haberlas cometido; y espero de vuestra misericordia y bondad que, como infinitamente poderoso, me habéis de perdonar y dar vuestra gracia para enmendarme en adelante. Y con ella propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones de ofenderos; así lo propongo y así lo espero por los méritos de mi Señor Jesucristo y por los Dolores que traspasaron el amantísimo y purísimo Corazón de mi Señora la Virgen María, que todos los abrazó y ofreció al pie de la Cruz para remedio de los pecadores. 


DÍA PRIMERO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima y purísima Señora, vuestro afligido Corazón, de cuya sangre purísima formó el Espíritu Santo el cuerpo de mi Señor Jesucristo para que fuerais verdadera Madre de Jesús y Madre de los pecadores. Para cuyo remedio el Eterno Padre os hizo Madre de su mismo Hijo y Madre de sus miembros místicos, para que así, como él por medio de sus penas, dolores y tormentos nos mereció la gracia, así vos, Señora, por medio de vuestros dolores, solicitarais para gloria suya el remedio de nuestras almas. Yo, Señora, alabo y engrandezco vuestro amante Corazón, que, abrasado en el amor de Dios, quiso ser afligido y atormentado por mí. Yo os suplico me concedáis un verdadero dolor de mis culpas y un encendido amor vuestro, para que en todo os mire como mi Madre y sienta vuestros dolores.

-Se rezan Siete Avemarías..


ORACIÓN

¡Oh gran Reina del cielo y de la tierra, sumamente afligida por mis culpas! Yo me postro profundamente en obsequio de vuestro amante y doloroso Corazón, y me alegro con vos del inmenso amor con que amasteis y correspondisteis, más que las criaturas todas, al Señor que os escogió para Madre suya. Quisiera juntar en mi alma toda la alegría y gozo que por este motivo han tenido en la suya vuestros verdaderos devotos; y si este amor os pudiera faltar alguna vez, quedara satisfecho de ser aniquilado por conservároslo siempre. Mas un pecador tan lleno de ingratitudes y culpas como yo, ¿con qué rubor y confusión debe ponerse en vuestra presencia? Bien veis, Señora, que mis pecados, así pasados como presentes, son sin número; mas no por esto podrán vencer vuestro amor y caridad para que no se compadezca de mí y me quiera ayudar. Confieso, Señora, que no lo merezco, pero tanto más confío de poderlo alcanzar por vuestro medio cuanto será mayor la gloria de vuestra misericordia cuanto es mayor mi miseria. ¡Ea pues, afligida Señora y Madre mía!, fijad uno de vuestros ojos en este pobrecito, ni lo apartéis de mí hasta que me dispongais para mudarme en otro. Yo os presento este mi corazón lleno de culpas para que lo santifiquéis; porque es inmundo, lo podéis con vuestra intercesión purificar; y estando lleno de pecados, me podéis alcanzar tantas lágrimas que quede por ellas lavada toda mancha. Grandes cosas pido, Señora, mas las pido a vos, que con las penas y dolores de vuestro Corazón las merecisteis todas, y para favorecer a este desvalido e miserable, no habéis de gastar más que vuestros ruegos. Estos me dan confianza de adquirir el favor esperado por medio vuestro: el perdon de todas mis culpas y el vivir en adelante tan apartado de volver a cometerlas, que pueda después, muriendo, ir a daros las gracias para siempre en el cielo.

-Se reza una Salve.



DÍA SEGUNDO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro amante y afligido Corazón, que asistiendo al pie de la Cruz a nuestro amantísimo Redentor al tiempo de morir en la Cruz, le oísteis que os dejaba como en testamento recomendada a los hombres, y en lugar suyo os dejaba a los hombres por hijos; siendo esta conmutación un agudo y penetrante dolor para vuestro Corazón; pues en lugar de un hijo que era la misma santidad y bondad suma, os daba por hijos a los hombres, cuya ingratitud y pecados eran la causa de su muerte. Pero ya Señora, que San Juan, en persona de todos, os recibió desde aquella hora por Madre para con todo afecto y amor acompañaros y serviros en vuestros dolores y penas: dadme, Señora y Madre mía, aquella ternura, aquel afecto y aquel filial amor con que él os miró, para que yo os ame, sirva y os acompañe en vuestras penas, sintiendo con verdadero dolor mis culpas y pecados.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Madre de mi Señor Jesucristo!, que de vuestra inmensa dignidad sacáis motivos más fuertes para amar tiernamente a los pecadores: yo adoro humildísimamente vuestro sagrado Corazón tan dilatado, que iguala con el mérito el grado altísimo que gozáis de Madre de Dios. ¿Cómo, Señora, no hallaré yo también lugar en este mismo Corazón cuando vos recogéis en él tan amorosamente a los pecadores todos? Con ser Madre de mi Redentor, sois también Madre mía, y habéis duplicado aquellas llamas de caridad que antes ardían tan altamente en vuestro pecho. Como Madre os invoco, representándoos los méritos infinitos de vuestro Primogénito Jesús, que dio para mi bien todos los pasos, todos los momentos y todas las penas de su vida mortal. Esta es la herencia que me hace rico delante de Dios; ¿y cómo será posible que mis deudas me quiten la posesión en vuestra presencia? ¿Cómo podrá ser que teniendo en el cielo una Madre a quien el mismo Dios obedece como Hijo, quede yo siempre mendigo? ¿Cómo este mi corazón, tan lleno de deseos terrenos, no concebirá alguna vez alguna centella de verdadero amor vuestro y de vuestro Divino Hijo? ¡Oh gran Señora!, que amáis siempre la verdad, aun en los labios de un pecador. Confieso que no soy digno de esta gracia, confieso que merezco todo castigo, y que en vez de nuevos favores, debiera ser despojado de todo el bien que he recibido hasta ahora; mas por eso recurro en una causa tan desesperada a una Madre tan piadosa. Ya está hecho lo más, Señora: ya mi Redentor y vuestro Hijo Jesús ofreció el valor de su sangre para merecerme todos los bienes. No falta otra cosa sino que este mérito se me aplique; todo se conseguirá con una sola palabra vuestra en favor mío. ¡Oh Madre mía, mil veces más que madre para nosotros!, no os dejéis vencer de mi malicia, deshacedla con la bondad de vuestro Corazón, alcanzadme el perdón de todas mis negligencias en serviros, concededme entrar en el número de vuestros verdaderos y amantes hijos, haced que ame yo tanto a vuestro Dios y mío cuanto le ofendí por lo pasado, y así, libre por vuestros dolores de toda culpa, llegue a exaltar y engrandecer vuestra misericordia eternamente en la gloria.

-Salve



DÍA TERCERO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro amante y afligido Corazón, que viendo en la Cruz morir por justicia a vuestro Hijo y Redentor mío Jesús, para con sus dolores y muerte satisfacer a su Eterno Padre y merecernos que por medio de la gracia nos adoptara por hijos suyos: aquellos dolores y penas que anegaron vuestro Corazón como un mar inmenso de amarguras, no pudieron con sus avenidas apagar la caridad y fuego de amor con que, mirando a la salud de los hombres, ofrecisteis constante la vida de vuestro amado Jesús para nuestro bien. Por ellos, Señora, os pido hagáis que se logre en mi corazón y alma la caridad y gracia que nos mereció.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Madre de la gracia!, que no tenéis sobre vos otro que Dios, y debajo de vos miráis con una distancia casi interminable las criaturas todas. Si vuestro resplandor eclipsa la luz de todos los demás Santos, ¿qué pareceré yo, tan miserable, a vista de vuestra Grandeza? Mas aunque soy tan desdichado, no me despreciaréis cuando recurro a vos para conseguir aquella gracia de que estáis felizmente llena, no solo para vos misma, mas también para nosotros. Yo me abato hasta el centro de mi nada en obsequio y veneración de vuestro Corazón purísimo, que es un abismo de perfecciones donde no halló fondo sino aquel Dios que para muestra de su poder y bondad lo ha tomado. Por esto glorifico en vos a este mismo Señor, y quisiera tener mil vidas y darlas todas de un golpe para glorificarlo más, y a vos también, su Madre excelsa; sois digna de toda honra. Conozco la pobreza de mi corazón para desear tanto como se os debe; mas para suplir esta pobreza me alegro de cuantas alabanzas habéis recibido y recibís de los hombres y de los Ángeles, en el tiempo y en la eternidad. Yo me gozo de ser vuestro esclavo, tanto que no trocara esta suerte con todas las grandezas imaginables de la tierra. Mas pues tenéis la llave de todos los tesoros de vuestro divino Hijo, y si vos misma sois su mayor tesoro, no os olvidéis de mis miserias en el colmo de vuestra felicidad. Volved a mí los ojos de vuestra misericordia mientras esta alma mía, vuestra esclava, tiene levantados a vos los suyos para ser oída. No os pido bienes temporales, no os pido honras, no delicias; dadme aquello que estimáis sobre todo bien creado, que es la gracia de mi Señor. ¿Cómo podréis negarme lo que os pido, pues siendo Madre de mi Salvador, lo sois también de mi salud? Ni era menester que tuvierais tanto interés en la salvación de las almas si hubierais con ellas de ser menos liberal y negarles vuestras intercesiones para con vuestro Divino y Unigénito Hijo, que no les negó su sangre. Sobre esto me confío para obtener en esta vida el serviros, y para llegar a amaros y daros gracias eternamente en la otra, donde reináis por todos los siglos.

-Salve.



DÍA CUARTO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido Corazón, que viendo después de muerto en la Cruz a vuestro tan amado Hijo, que un soldado con una lanza abrió su sagrado pecho para que de la sangre y agua que brotó de su difunto Corazón se formara la Iglesia y sus Sacramentos; quedó patente y descubierto para que en él se retratara vuestro purísimo Corazón, siendo aquella herida y golpe sumamente dolorosa y sensible a vuestro Corazón; para que con ella fuerais desde entonces Madre de la Iglesia, y que tuviera el Corazón difunto de vuestro Hijo en vuestro pecho y en vuestro Corazón, a quien sustituir y encomendar en su muerte la Iglesia. Yo os pido, Señora, que me miréis como miembro de la iglesia Militante, y que, alimentándome con sus Sacramentos, merezca pasar el fruto de vuestro corazón.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Emperatriz del universo, hija, Madre y esposa del Altísimo! Vos sois la criatura más amada de Dios y del Corazón de Jesús, porque vuestro purísimo Corazón es el más bello fruto que de sus fatigas, dolores y muerte cogió en el árbol de la Cruz. Yo, Señora, os reconozco por lo que sois, y me postro e inclino a la tierra para venerar vuestro Corazón celestial, como el más semejante al amabilísimo Corazón de Jesús, tan lleno de sus virtudes y perfecciones, que en atención a él fuisteis predestinada para ser una copia, la más viva de él, que se puede hallar entre las cosas creadas. Me alegro, Señora, de vuestra suma felicidad, bendiciéndoos a vos y aquel gran Señor que solo pudo y quiso glorificarse tan altamente en vos. Por eso me congratulo también conmigo mismo; pues siendo tan cercana a mi Salvador, tenéis con él comunes los intereses de mi salvación. ¿No sería yo enemigo de mí mismo si dejara de recurrir a vos, y más cuando vuestro Hijo me ha encomendado que recurra a vos como a Madre y que venga a vuestros pies como a Tribunal de pura misericordia? ¡Veis aquí mi corazón que os presento, mas, oh, cuán desemejante al vuestro, todo lleno de Dios! A vos os toca el mudarlo en otro, desterrando de él toda soberbia, toda impureza y todo afecto terreno. Vuestro dominio no se extiende solo sobre los cuerpos, se dilata también sobre los corazones; ejercitadlo conmigo para que aprenda a obedeceros para siempre. ¿Qué se pierde, Señora, en oír a este pobrecito que viene a vuestra presencia y confiado solo en los méritos de mi Redentor para suplicaros? Conozcan todos cuánto amáis a vuestro Hijo cuando de limosna, por amor suyo, a quien es tan indigno de ella no sabéis negarla. Si tenéis por costumbre el conceder más de lo que se os pide, ahora no seréis escasa conmigo. Y si nunca habéis abandonado a alguno que haya recurrido a Vos, ¿cómo seré yo el primero que experimente vuestro desvío? Lleno por eso de una esperanza tan bien fundada, comienzo ahora a daros gracias para no acabar jamás en todos los siglos. Amén.

-Salve



DÍA QUINTO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido y amante Corazón, que recibiendo en vuestros brazos el difunto y deshecho cuerpo de vuestro tan amable y hermoso Hijo, a quien afearon mis culpas, deshicieron mis ingratitudes y mudaron su hermosura y gracia en la triste palidez de la muerte, siendo objeto de dolor y lágrimas aun a los mismos Ángeles del cielo; solo vuestro amante Corazón, que en él adoraba la deidad toda de vuestro Hijo, lo recibió para entrañarlo más en vuestro pecho y ofrecerlo en agradable víctima al Eterno Padre para remedio de los hombres, por cuyo amor había dado la vida. Yo os pido, amantísimo corazón de María, que me deis a sentir alguna centella de aquel fuego de amor divino, para que a vuestro hijo y a vuestro afligido corazón corresponda el mío, amándoos hasta la muerte.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Madre del Santo amor, prodigio de la naturaleza y de la gracia, tesoro de la tierra y del cielo! Vuestro Corazón felicísimo es el reino de la caridad creada, y vos por él sois la más amante de Dios, la más amada, la más amable de las criaturas todas. Así lo confieso a gloria vuestra, gran Señora, y me confieso por vuestro, no solo por la condición de la naturaleza, pero mucho más por la elección de la voluntad, entregándome todo en vuestras manos. De esto me glorio más que de todos los señoríos de la tierra, y querría tener una voz tan sonora que se oyera por todo el universo a fin de publicar por todas partes vuestras alabanzas. Quisiera poder penetrar en todas las mentes y corazones de todos los hombres a fin de estimaros y amaros cuanto merecéis. Cuantas honras, cuantas estimaciones hay repartidas en el mundo, todas las junto, y quitándoles toda imperfección y deformidad, os las ofrezco por tributo de vuestra grandeza. En lo pasado he sido tan frío en serviros y tan omiso en obsequiaros, que he dejado perder las ocasiones de hacer lo que me habéis dado; y para suplirlo ahora, quisiera saberos amar y honrar cuanto os han amado y honrado vuestros devotos. Mas ¿cómo podéis, oh soberana Reina, estimar estas mis ofertas cuando salen de un corazón lleno de amor para sí mismo? Así es verdaderamente, no tengo cara para negarlo. Pero ¿quién lo puede mudar en otro conforme en todo al de vuestro Divino Hijo sino vos? Cuyos ruegos tienen fuerza en el tribunal del cielo como si fuesen mandatos. Mirad, Señora, si hay miseria igual a la mía, en tener un corazón tan duro para con vos, que sois nuestra seguridad y la única esperanza nuestra después de Jesús. Ea, socorredme, oh Dolorosa Madre, libertadme de mí mismo, que soy mi mayor enemigo. Bendita sea la hora en que me hicisteis tanto bien y fuisteis conmigo la que sois para con todos aquellos que os invocan llena de piedad y de compasión. Esta hora espero ya para comenzar a serviros y amaros de veras, y no acabar más hasta que llegue a veros en el trono de vuestra gloria.

-Salve



DÍA SEXTO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido y casi difunto Corazón, que viendo sepultar el cuerpo difunto de vuestro Hijo, la prenda más amada de vuestro Corazón y el único consuelo que podíais tener para alivio en vuestras penas y dolores; aquella losa que cubrió su cuerpo y el sepulcro en que se depositó el tesoro de vuestro amor, os dejó viva para el sentimiento y con alma para el dolor, para que en aquellos tres días sintierais amargamente la falta y ausencia de su vista. Haced, Señora, que muera yo a todo amor creado, y que, sepultando mis pasiones y afectos en el sepulcro de un perpetuo dolor, os acompañe en vuestras penas, para que merezca algún día ver triunfante y glorioso a mi Redentor.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¿Con qué fuerte de confusión es debido que yo me presente delante de vos, oh dolorosa Virgen, si tanta parte he tenido en vuestros tormentos y en los de mi Redentor? Mas si me habéis sufrido cuando pequé, ¿cómo puedo temer no hallar en vos compasión cuando os busco arrepentido? Oh Corazón de la Reina de los Mártires, sumergida en una avenida de penas superiores a todo entendimiento creado, ¿qué hubiera sido de mí si no hubierais aprendido de mi Salvador a volver bien por mal y a interceder por el perdón de quien no merecía sino castigo? Yo os doy gracias con el afecto de todas las criaturas y os ofrezco en recompensa aquellas alabanzas, aquellos obsequios que en honra de vuestro nombre gozáis en el cielo y en la tierra, y aquella obediencia misma que os rindió vuestro amado Jesús como a su Madre. Quisiera tener un corazón que valiera por todos los corazones para amaros en lugar de aquellos infelices que no os aman. Quisiera una lengua que valiera por todas las lenguas para publicar en todo el mundo vuestra grandeza. Si poseyera yo todas las riquezas de la tierra, todas las empleara voluntariamente en levantaros nuevos templos, en solemnizar más vuestras fiestas, en socorrer con más caridad vuestros devotos los pobres. Si tuviera todos los señoríos y reinos, los haría todos tributarios de vuestro dominio; y si pudiera lícitamente gozar de todas las delicias, de todas me privara por daros gusto. A esto, y mucho más, me habéis obligado con vuestras lágrimas derramadas tan copiosamente por mí en la muerte de vuestro amado Hijo Jesús. Oh lágrimas preciosas, que os unisteis a la sangre de mi Redentor para lavar las manchas de un mundo entero, purificad este mi corazón tan inmundo, ablandad su dureza dándole una contrición igual a mis culpas. Yo lo extiendo para recibir en todo la compasión que han tenido de vos los fieles y todo aquel dolor que han concebido todos los verdaderos penitentes, deseando por este camino no ser del todo ingrato a la Madre de mi Señor y a su muerte, dolores y penas. Oíd pues, Madre mía, mis súplicas y concededles como podéis. Si tanto os doléis de los corazones ingratos, librad el mío de su ingratitud y desterrad esta parte tan odiosa a vuestra presencia. ¿De qué me servirá haber sido tan amado de vos si no llego a corresponderos? ¿De qué me servirá vuestro llanto si quedo endurecido en mis pecados? Ah, Señora, que no sois severa sino con los soberbios; y así, mientras yo me viere tan miserable, no perderé la confianza que tengo puesta en vos. Sé a quién me acojo cuando imploro vuestra intercesión; y así, esperando la gracia de poder llorar mientras viviere las injurias que os he hecho a vos y a vuestro difunto Hijo, esperaré daros las gracias por una eternidad en el cielo. Amén.

-Se dice la Salve



DÍA SÉPTIMO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido Corazón, que padeciendo las penas y dolores que con nuevos tormentos quitaron la vida a vuestro muy amado Jesús por el bien de los hombres, conociendo cuántos por su malicia e ingratitud se habían de perder eternamente y malograr el fruto de la pasión y muerte de todo un Dios. Esta consideración era un penetrante dolor para vuestro Corazón, que solo era capaz de consuelo y alivio con la salvación de los hombres y fruto de aquella sangre derramada por todos con tanto amor. Haced, Señora, que en mí se logre una muerte tan costosa como la de mi Redentor, y unas penas tan sensibles como las de vuestro Corazón, para que así entre yo a la parte de vuestro consuelo, como lo he ido de vuestras penas y dolores.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Abogada universal del género humano! ¡Oh Madre de piedad! ¡Oh Refugio de pecadores! Mirad la bella ocasión que tenéis de contentar a vuestro Corazón tan amoroso con remediar mi miseria. Vos sois la Primogénita de mi Redentor, la primera de todos los predestinados en su eternidad, la compañera fiel de sus fatigas, la copia más viva de todas sus virtudes: vos sola entre todas las criaturas habéis sido la primera en dar al Criador, dándole aquel ser creado que no tenía. Vos habéis suplido abundantemente por toda la ingratitud de los hijos de Adán, y en vuestro Corazón felicísimo habéis preparado un paraíso tan delicioso al Verbo Divino, que del seno de su Padre descendió para habitar en el vuestro, y os ha constituido el primer personaje después de sí. ¿Y acaso por ser tan sublime os habéis olvidado de nuestra miseria? ¿O vuestro Corazón, del todo semejante al de vuestro Hijo, aborrece a aquellos ríos que para sí solos quieren todas las riquezas? A vos os agrada dobladamente vuestra felicidad porque podéis darnos parte a nosotros, miserables criaturas de quienes os compadecéis tanto, que si vuestro estado os lo permitiera, sentiríais más vivamente nuestros males que los sentimos nosotros mismos. Veis aquí, Señora, que lleno de confianza me presento ante vos y os ofrezco mi corazón, no como tributo digno de vuestra grandeza, mas como un desierto de espinas infructuoso que no sabe hacer más que sacar mal del bien, volver ingratitudes por el amor y compensar los beneficios con pecados. Mudadlo, Señora, en un lugar de amenidad donde pueda venir a recrearse vuestro Divino Hijo. Vos lo puedes hacer con una sola palabra. Mas ¿porque para hacer tanto habéis menester mi voluntad? Yo protesto aborrecer sobre todo mal las traiciones que he hecho con mis culpas a mi Dios, y que si pudiera con esto deshacerlos, de modo que jamás hubieran sido, eligiera aun el aniquilarme y no ser más en el mundo. Con esto deseo que vuestro Corazón, lleno de todas las virtudes, me sirva de escudo para reparar los golpes de la Divina Justicia; para este fin yo lo adoro y reverencio con todos los Bienaventurados del cielo y con todos vuestros devotos de la tierra, a fin de confesar con ellos plenamente que sois digna de toda honra, y a fin de dedicarme con ellos a vuestro obsequio de tal suerte, que yo esté siempre pronto a dar la vida en defensa de vuestra dignidad incomparable, de vuestra pureza virginal y de todos vuestros dones; porque seréis reverenciada por toda la eternidad de los escogidos, y espero en vuestra intercesión ser uno de ellos en la gloria. Amén.

-Salve

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...