sábado, 23 de mayo de 2026

DEVOCIONARIO A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


PEQUEÑO DEVOCIONARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

VISITA, TRIDUO, NOVENA, VISITA DOMICILIARIA Y NOVENA DE ENFERMOS

Compuesto por el R. P. Lorenzo de Santa Teresa, O. C. D.

TERCERA EDICIÓN

Editado por la Cofradía del Carmen de Ávila


Nihil obstat

Fr. Secundus a Jesu

Imprimatur:

Sanctus, Episcopus Abulensis

10-Mayo-1962.

Fr. Joseph Antonius a Puero Jesu

Reimprimi potest 

10-Mayo-1962


VISITA SEMANAL A LA VIRGEN DEL CARMEN

Por la Señal, etc.

Acto de Contrición

ORACIÓN PREPARATORIA

Quiero amarte, Virgen del Carmen, y porque quiero amarte, he venido a tus plantas para que tú me enseñes el verdadero camino que me lleve a tu amor.Jesús te hizo mi Madre, cuando pendiente de la cruz estaba esperando sus últimos momentos, y tú recogiste ese sagrado legado con todo el cariño; por ello vengo animado a tus plantas porque, aunque soy un alma pecadora, tu corazón no me ha de rechazar.Yo quiero que todo mi ser sea tuyo: mis pensamientos, mis palabras, mis acciones, mi cuerpo y mi alma; porque siendo tuyo sé que soy todo de Jesús y Jesús me dio todo el ser que tengo. ¡Madre mía! No consientas nunca que el pecado manche mi alma y mate en mí tu amor. ¿Qué puedo hacer yo sin Ti, sin tu gracia, sin tu amistad? No me abandones, mírame siempre con ojos de misericordia que necesito de Ti como el hijo pequeñito necesita de su madre. ¡Virgen del Carmen! No me abandones nunca, dame tu amor.


DOMINGO

MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD

Jesús decía a sus Apóstoles y en ellos a todos nosotros: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Y el Apóstol del amor, no hacía más que repetir: Amaos los unos a los otros.El amor es el lazo que une los corazones, que los compenetra, que los hace una misma cosa. Porque el Verbo divino nos amó, se unió a nuestra naturaleza humana, elevándola hasta su Divinidad. Porque nos amó quiso quedarse en la Eucaristía para que le recibiéramos y al mismo tiempo nos hiciéramos una misma cosa con Él. ¡Qué grande fue el amor de Jesús! Por amor a los hombres se hizo semejante a ellos.¡Ah! Tengo la obligación de amar a mis hermanos; de sobrellevar sus miserias, sus impertinencias. Jesús me lo ha mandado y mi Madrecita del cielo así lo quiere, pues todos somos sus hijos.Sé muy bien que si no amo a mis prójimos en vano digo que amo a Dios, pues el amor que tengo a Dios he de manifestarlo en el que tenga a mis hermanos.¡Virgen Santísima del Carmen! Con tu gracia propongo cumplir este mandamiento de Jesús.


JACULATORIAS

¡Virgen del Carmen, Madre de Jesús! Haz que siempre viva en su amor.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre de la Divina Gracia! Concédeme la gracia de perseverar en la amistad de Jesús.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre pura y casta! Contra las tentaciones de mis enemigos defiende la pureza de mi alma.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre toda de amor! Tu corazón de Madre esté siempre abierto para mí, pobre pecador.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Refugio de pecadores! No me niegues el perdón cuando vuelva a Ti en busca de misericordia.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Reina de cielos y tierra! Extiende tu poder de Madre y Reina sobre mi corazón.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Reina y Hermosura del Carmelo! Tu Escapulario santo sea mi amparo en vida y prenda de salvación en la muerte.

-Padre nuestro, Avemaría, Gloria. 


ORACIÓN FINAL

¡Amorosísima Reina del Carmelo! Confiado en tu maternal protección me retiro de tu dulce presencia; llevo el corazón prendado de tu cariño y en mis labios tu nombre bendito.¡Sí, Madre mía! Quiero estar siempre en tu maternal regazo. Quiero amarte. Quiero ser siempre tu hijo cariñoso y bueno.Aunque llevado por las pasiones muchas veces te haya ofendido, bien lo sabes, Madre, que no ha sido por odio sino por la flaqueza de mis fuerzas naturales. Tu gracia de Madre tiene que alentarme en la lucha contra los que me quieren apartar de Ti y de Jesús. No me lo niegues, Madre, y recibe como despedida mi última plegaria:

-Dios te salve Reina y Madre... etc.


Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial princesa,

Virgen Sagrada, María,

te ofrezco desde este día

alma, vida y corazón,

mírame con compasión,

no me dejes Madre mía.

Ave María purísima. Sin pecado concebida



LUNES

MEDITACIÓN SOBRE LA PUREZA

Dios es todo pureza y tanto será un alma más pura cuanto más cerca esté en Dios. Por eso la Santísima Virgen ha sido la criatura más pura, porque tenía que ser la Madre de Jesús y por consiguiente la que más se había de acercar a Dios. María era todo hermosa, según canta la Iglesia, por la pureza de su vida, y de sus costumbres. Nada manchado pudo encontrarse en Ella, que había de aplastar la cabeza de la serpiente infernal, hollándola con su planta de Virgen Inmaculada. Todo el ser de María brillaba por la pureza: Su cuerpo y su alma, sus pensamientos, y sus sentidos, sus deseos y acciones llevaban el sello de la más virginal pureza. También tú, alma cristiana, tienes la obligación de ser pura. A imitación de María no debes consentir ni un pensamiento que manche tu pureza, ni una palabra que pueda herir los castos oídos de tu Madrecita del cielo, ni una acción que degrade tu cuerpo y manche tu alma. Piensa delante de la Madre de toda pureza si tus costumbres en el pensar, en el hablar, en el vestir y en todo lo que haces son dignas de una hija de la Santísima Virgen del Carmen que graciosamente se cubre con la capa blanca en señal de pureza. Besa con fervor el Santo Escapulario cuando te acometan las tentaciones contra esta santa virtud de la pureza e invócala a Ella, a la Santísima Virgen con esta sencilla oración:

Dulce Reina del Carmelo

de los cielos alegría,

con tu Santo Escapulario

guarda pura el alma mía.


MARTES

MEDITACIÓN SOBRE LA HUMILDAD

Porque Dios miró la humildad de la Santísima Virgen, la engrandeció tanto que la elevó a la más alta dignidad, a ser Madre de Dios.No consiste la humildad en despreciar los dones de la gracia y de la naturaleza, sino en reconocer en ellos la bondad de Dios y ver en ellos la miseria que de vosotros mismos tenemos.Todo es de Dios, mío no es nada. Si mi alma está en gracia, si la adornan las virtudes, si tengo inteligencia, si tengo amor, todo se lo debo a Dios. Lo que soy en el cuerpo y en el alma de su bondadosa mano lo he recibido. Gracias, Dios mío, yo no tengo más que miseria, corrupción y pecado. He nacido del polvo y polvo soy. ¡Madre mía del Carmen! Reconozco lo que soy y te pido que me des la humildad para que sepa dar gracias a Dios por todos los dones que me ha concedido. La soberbia desterró del paraíso a nuestros primeros padres y les hizo indignos de morar en aquella mansión de bienestar: la soberbia puede hacerme hijo de Satanás perdiendo la alegría de morar en la casa de mi Dios. No, Virgen del Carmen, quiero morar en la casa de mi Padre y para ello te pido conservar mi alma limpia del pecado de la soberbia y adornada con la virtud de la humildad.


MIÉRCOLES 

MEDITACIÓN SOBRE LA CONFIANZA

Tengo la obligación de salvarme, Dios me lo pide y ese es mi destino. La salvación es el problema que tengo que dejar resuelto en el plazo más o menos breve, según los días que cuente de vida. Si muero y no he asegurado mi salvación me condeno. ¡Infeliz de mí entonces, para siempre lejos de Dios y de María; nunca jamás podría volver a llamarla Madre! Pero si he asegurado mi salvación, para siempre con Jesús y con María. ¡Qué felicidad! Pero mis fuerzas en la lucha que tengo que sostener en este valle de lágrimas y de contradicción son muy pequeñas. ¿En quién debo esperar? ¿Quién me dará la confianza de mi salvación? Jesús me ha prometido su gracia, y esta gracia la tengo que recibir de las manos de María. A ella tengo que acudir con la misma confianza con que el niño pequeño corre al regazo de su madre para que le defienda de sus enemigos. ¡Virgen del Carmen! Eres mi Madre y en Ti pongo toda mi esperanza. Quiero unir mi esfuerzo a tu gracia de Madre para tener confianza de mi salvación.


JUEVES

MEDITACIÓN SOBRE LA PERSEVERANCIA

Comenzar a ser buenos es una cosa muy fácil desde el momento en que la gracia de Dios nos levanta del pecado, pero perseverar en el bien es algo más difícil. No todo aquel que comienza el camino del bien lo termina y esto no es por falta de gracia divina, que Dios nos la da a todos porque quiere que nos salvemos sino, por falta de cooperación de nuestra voluntad a esa misma gracia de Dios. Yo sé que soy débil y flaco y por eso debo pedir a Dios su gracia para defenderme de mis enemigos espirituales. Pero si yo me niego a luchar ¿cómo he de vencer? Solo al que lucha se le dará el premio de la victoria.¡Madre mía del Carmen! Yo quiero ser bueno, pero ¡son tantos y tan malos mis enemigos! Vuelve hacia mí esos tus ojos de misericordia para que ellos me ayuden a perseverar en la lucha contra mis pasiones, contra la concupiscencia de la carne, contra el demonio, contra el mundo. ¡Cuántas veces he comenzado el camino de la virtud! Pero también ¡cuántas veces he vuelto a caer en el pecado! Madre mía del Carmen, ya no quiero ser más tiempo ingrato a Ti que eres mi Madre.


VIERNES

MEDITACIÓN SOBRE LOS DOLORES DE MARÍA

Por mí, Jesús sufrió terribles tormentos. Yo, pecador, no podría limpiarme del pecado si Jesús no hubiera vencido al demonio sobre el Ara de la Cruz. Ya estoy rescatado por los tormentos de Jesús y por los dolores de María que quiso unir su sacrificio al de Jesús para redimirme. María ve a su hijo sufrir y como Madre, sufre Ella también agudos dolores en su alma. Los clavos traspasan su corazón, las espinas se clavan en su alma, las ofensas que le hacen llegan hasta Ella para hacerla sufrir. Y todo por mí, por mi alma, para que pueda volar un día al cielo si he sabido aprovecharme de estos dolores y sufrimientos de Jesús y de María. Aquí a tus plantas, Virgen Santísima del Carmen, pienso que he sido ingrato y que no he sabido aprovecharme de tus sufrimientos para purificarme de mis pecados. Al contrario, he vuelto a renovar tus dolores, con mis impurezas, con mis desobediencias, con mi falta de amor al prójimo, con mis pecados que se clavan cual espinas en la frente de Cristo y en tu corazón de Madre. No quiero más ofenderte, Madre mía del Carmen. Ayúdame a no pecar más. 


SÁBADO

MEDITACIÓN SOBRE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

La verdadera devoción consiste en imitar las virtudes de las personas o ser a quien se profesa. María es para mí el Ser más amado y venerado después de Dios. Con mucha frecuencia digo que la amo y a pesar de todo no la imito. Esto quiere decir que no la profeso la debida devoción.Si ella es humilde, mi alma debe ser humilde; si Ella es pura, yo debo brillar en esta angelical virtud; si Ella es amable, yo no debo ser desabrido con mis semejantes. Tener verdadera devoción no es sólo rezar, no es sólo venir a visitarla, no es vestir su Escapulario, ni llevar al pecho muchas medallas, ni emblemas. Es hacernos uno con Ella por amor, y esto no se consigue sino es haciendo lo que Ella hace, pensar como piensa y amar como Ella ama. ¡Qué diferente es mi conducta! Ella humilde, yo soberbio; Ella caritativa, yo egoísta; Ella pura, yo manchado con la impureza de mis pensamientos, de mis palabras, de mis deseos; Ella toda bondad, yo todo ingratitud a Dios. ¡Virgen Santísima del Carmen! Yo prometo imitarte en todas las virtudes.



TRIDUO Y NOVENA A LA STMA. VIRGEN DEL CARMEN

ADVERTENCIAS. —Con el fin de que los fieles amantes de la Santísima Virgen del Carmen puedan hacer con verdadera devoción esta novena ponemos aquí estas advertencias.

1.ª Las personas que solo deseen hacer el TRIDUO pueden hacerlo muy bien tomando los tres primeros días de la Novena con las oraciones correspondientes.

2.ª La Novena puede comenzarse cualquier día del año, aunque el tiempo más propio para hacerla es el mes de julio, a Ella consagrado, comenzando el día 8 para terminar el 16.

3.ª Es muy conveniente confesar antes de comenzar la Novena o triduo y comulgar durante los días que se hace la Novena para tener más propicia a la Santísima Virgen en orden a la gracia que de Ella se desea alcanzar.

4.ª Puede hacerse la Novena en casa o en la iglesia, según lo permitan las obligaciones de cada persona, y ante la imagen, cuadro o estampa de la Santísima Virgen del Carmen.Por la señal, etc.


ORACIÓN PREPARATORIA

Dios mío y Señor mío, postrado delante de tu Majestad Soberana con todo mi ser, te reconozco por mi Dios y mi Señor. En Ti creo y creo firmemente en todos los misterios de nuestra Santa Fe Católica. En Ti espero el perdón de todas mis culpas y la gracia de nunca más volverte a ofender. A Ti deseo amar sobre todas las cosas. Pésame de haber pecado. Pésame de haberte ofendido, pésame de haber perdido tu gracia y amor. Yo propongo enmendarme en lo venidero y te pido, mi Señor y mi Dios, me concedas la gracia de hacer con fervor esta Novena (triduo) para honra y gloria de la Santísima Virgen del Carmen y bien de mi alma. Amén.


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Madre mía Santísima, Virgen del Carmen! Siempre he encontrado en tu corazón de Madre el cariño que mitiga mis sufrimientos, penas y dolores. Vengo a Ti, dulcísima Reina, con la confianza que me da tu bondad y ser mi Madre para pedirte tu amparo en la lucha contra mis enemigos interiores y exteriores. Bien sé yo que por mis ingratitudes y pecados no merezco tu protección, pero, Madre, no has de mirar a mis méritos sino a tu bondad y a los deseos que Jesús tuvo al hacerte Madre de los pobres pecadores. Confiando en tu bondad, Virgen del Carmen, te pido consuelo en mis penas, una mirada de clemencia y de amor, y la gracia que deseo alcanzar en esta Novena (triduo) si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Así lo espero, dulcísima Madre, y confiado en tu amparo maternal te saludo con los ángeles y los santos diciendo las siguientes deprecaciones:


¡Virgen santa del Carmen! Cuando la débil barquilla de mi alma parezca naufragar en el mar alborotado de la vida, mírame con ojos de piedad y ellos me salvarán.

-Dios te salve, María.. etc.


¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando las tentaciones, las dificultades y los sufrimientos envuelvan mi alma con la tristeza, sean tus manos de Madre las que disipen las tristezas de mi alma.

-Dios te salve, María... etc.


¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando mis ojos se tengan que cerrar para siempre y mis labios ya no puedan pronunciar ninguna palabra, con tu dulce nombre y el de Jesús recoge mi último aliento.

-Dios te salve, María... etc.


(Pídase la gracia que se desee conseguir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen).

Estas deprecaciones y las dos oraciones precedentes se dirán todos los días de la Novena. Después se reza la oración propia de cada día.


DÍA PRIMERO

ORACIÓN 

¡Virgen Santísima del Carmen! Yo te bendigo bajo este título tan hermoso con que quisiste ser honrada y manifestarnos tu protección y amparo en cuantas necesidades nos encontramos en la vida. Aquí postrado ante tu imagen, quiero encomendarte mi alma, para que la libres de todas las asechanzas del demonio, del mundo y de la carne que me quieren llevar al pecado. No permitas, Madre mía, que me arrastre por el fango de la maldad. Así lo espero, como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA SEGUNDO

ORACIÓN 

¡Amorosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por esa bondad con que honraste a los Carmelitas al darles tu Santo escapulario como señal de protección contra los enemigos que los perseguían; que tu escapulario santo sea para mí una prenda de protección y un escudo que me defienda contra las malas inclinaciones de la carne, contra las asechanzas del demonio y contra las ilusiones del mundo para que nunca pierda la gracia que me dio mi Señor Jesucristo. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA TERCERO

ORACIÓN 

¡Amabilísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la amorosa condescendencia que tuviste para con todos los que visten tu Santo Escapulario al prometerles tu protección en todos los peligros de la vida. ¡Cuántos peligros nos rodean, Madre amantísima! ¡Cuántos enemigos nos acechan! Solo tu cariño de Madre puede librarnos de todos ellos. Confiado en tu misericordia espero que nunca me has de abandonar ya que llevo en mi pecho tu Santo Escapulario. Así lo espero dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 


DÍA CUARTO

ORACIÓN 

¡Poderosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por ese inmenso poder que el Señor te ha concedido para que puedas protegernos en todos los peligros de la vida, alejando de nosotros toda suerte de males, dándonos el consuelo y la paz en nuestras tribulaciones y llenando nuestras almas de gracias espirituales para vencer a nuestros enemigos en la lucha contra nuestras pasiones. Tu Santo Escapulario seame un escudo fuerte contra todo lo que me quiera apartar del verdadero camino de la virtud. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve Reina y Madre…


DÍA QUINTO

ORACIÓN 

¡Ternísima Virgen del Carmen! ¡Cuánto necesita mi alma de las dulzuras de tu consuelo maternal! Son muchas las espinas y dificultades que encuentro en mi vida, muchas las torturas y dolores morales que vienen sobre mí. Tú sólo puedes ser mi aliento en las penas y tribulaciones a que se ve sometida mi alma. Por eso con todo el cariño de hijo tuyo, te pido, Madre mía del Carmen, que no me abandones aunque algunas veces yo ingrato a tus bondades, quiera apartarme de Ti. Así lo espero, dulce Madre mía así como también tu intercesión poderosa para que me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 


DÍA SEXTO

ORACIÓN 

¡Santísima Virgen del Carmen! Al entregarnos el Santo Escapulario nos prometiste tu protección para que no nos viéramos envueltos por las llamas del infierno. Quiero hacerme partícipe de este privilegio con una vida verdaderamente cristiana, cumpliendo las obligaciones de mi estado, y atendiendo con solicitud a todo lo que se refiere al bien espiritual de mi alma. Pido, Madre, tu aliento en esta empresa de mi salvación, para vencer todas las dificultades que pueda encontrar en el camino. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre...


DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN 

¡Amantísima Virgen del Carmen! Bien sé que debo amarte con todas las fuerzas de mi alma, en correspondencia al grande amor que tú me has tenido y manifestado en todos los momentos de mi vida. Sí, Madre mía, quiero ser un verdadero hijo tuyo entregándome todo a tu servicio y amor, para que no apartándome nunca de tu corazón materno me vea siempre al abrigo de los peligros que me acechan para condenarme. El alma que se aparta de Ti está en peligro de perderse para siempre, por eso, Madre mía, quiero estar junto a Ti para que mires por mí como una verdadera Madre.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA OCTAVO

ORACIÓN 

¡Misericordiosísima Virgen del Carmen! Tu misericordia es para nosotros un consuelo durante la vida y de una manera especial en la hora de la muerte. ¡Ay, Madre mía! Cuando mis labios no acierten a pronunciar una sola palabra, cuando mis ojos estén próximos a cerrarse a la luz de este mundo, cuando mis oídos no puedan escuchar a los que me rodeen, cuando todo me vaya a faltar en el momento de mi muerte, no me dejes entre las angustias de aquel terrible tormento, sino que tus brazos maternales recojan mi alma para llevarla al cielo.Así lo espero, dulce Madre mía así como también la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre...


DÍA NOVENO

ORACIÓN 

¡Divina Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la singular prerrogativa concedida a los que visten tu Santo Escapulario de librarles del Purgatorio el sábado después de su muerte. Hasta ese lugar de penas llega tu cariño de Madre para con tus hijos. Esta es una bondad más de tu corazón, la que nunca sabremos agradecer bastante. Quisiera, Madre mía, hacerme digno de esta prerrogativa y para ello te pido que me asistas en todos los momentos de mi vida para que nunca me aparte de tu maternal cariño.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 



NOVENA DE LOS ENFERMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

Esta novena se hará para pedir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la curación de alguna enfermedad, en ella debe tomar parte no solo toda la familia sino, si le es posible, el mismo enfermo. 

ADVERTENCIA: Todos los días se rezan las oraciones que hemos puesto en la novena ordinaria, excepto la Oración a la Virgen del Carmen y las Deprecaciones, que son como sigue:


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Madre mía amantísima del Carmen! Siempre hemos encontrado en tu bondadoso corazón el alivio y curación de nuestras penas; con la confianza que nos da tu cariño maternal venimos a Ti, a pedirte con todo el fervor de nuestras almas el alivio y curación de esta enfermedad. Todo lo esperamos de Ti porque eres nuestra Madre. Cuando tu Divino Hijo vivía entre los mortales, con singular amor curaba toda clase de enfermedades, y nosotros confiamos en Ti, que eres la Madre de Jesús, para que le pidas también la salud perdida, desterrando la enfermedad, si conviene para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Así lo esperamos, dulce Madre nuestra, y para más mover tu corazón de Madre te saludamos con todo el fervor diciendo con cariño las siguientes Deprecaciones:


DEPRECACIONES

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres Madre, con solicitud maternal cura la enfermedad que nos aflige.

-Avemaría, etc.

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres reina, con el poder que tu divino Hijo te ha dado, líbranos de la enfermedad.

-Avemaría, etc.

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres la Madre de Dios, y confiamos en tu misericordia, nos has de alcanzar de Él la salud que te pedimos.

-Avemaría, etc.


V/ Ave María purísima.

R/ Sin pecado concebida.



VISITA DOMICILIARIA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

ADVERTENCIAS. —En muchas localidades se encuentra establecida la Visita Domiciliaria de la Santísima Virgen del Carmen, siendo un consuelo para las familias poder tener un ratito en su casa la imagen de la Santísima Virgen del Carmen, y derramando Ella abundantes bendiciones sobre los que de este modo la bendicen. Para mayor facilidad de los fieles ponemos aquí esta Visita Domiciliaria con el fin de que puedan saludar y despedir a la Reina del Carmen, tanto al entrar como al salir de sus domicilios. Téngase en cuenta las siguientes advertencias:

1.ª La Virgen ha de ser recibida con toda devoción y puesta en lugar de preferencia, encendiéndola, a poder ser, una lamparilla de aceite.

2.ª No debe retenerse la capilla más del tiempo señalado, pues la capilla tiene que recorrer en el mes treinta casas y si alguna persona la retiene, trastorna el orden y hace que algunas familias no la puedan recibir.

3.ª Todos los miembros de la familia deben esmerarse en obsequiar con oraciones y sacrificios a la Santísima Virgen del Carmen durante el tiempo que la capilla esté en su casa.


SALUTACIÓN

Por la señal... etc.

Señor mío Jesucristo... etc.

¡Oh Virgen del Carmen! Con cuánta devoción te recibimos en estos momentos en que vienes a honrarnos con tu graciosa presencia. Eres nuestra Madre, buena y cariñosa, pues aquí tienes a tus hijos, que postrados a tus plantas quieren saludarte y darte la bienvenida por venir a nuestra casa.Quisiéramos que en nuestros corazones se formara un trono de amor para Ti donde pudiera estar complacida y amorosa; quisiéramos que este hogar fuera para Ti una mansión de delicias donde nuestros obsequios, oraciones y sacrificios pudieran recrearte; quisiéramos nunca separarnos de Ti, porque sabemos que en tu cariño de Madre está nuestro consuelo, nuestra alegría, nuestra paz, nuestro amor.


SALUTACIONES

Seas bienvenida, dulcísima Virgen del Carmen, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la paz.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, santa Madre nuestra, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu amor.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Reina del cielo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu protección.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Estrella del mar, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la luz que nos guíe por entre los peligros de la vida.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Virgen Inmaculada, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros los blancos destellos de tu pureza.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Santa Madre de Dios, a nuestra morada, con tu visita vengan a nosotros el Reino de tu bendito Hijo Jesús.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, hermosura del Carmelo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la hermosa blancura de la gracia de Dios.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.


ANTÍFONA 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos siempre de todos los peligros, oh, Virgen gloriosa y bendita..


V/ Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.


ORACIÓN

Oh Dios, que adornaste a la Orden del Carmen con el título singular de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos propicio que los que la veneramos en la tierra, amparados con su poderosa protección, merezcamos llegar a los gozos sempiternos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.


V/ Ave María purísima.

R/ Sin pecado concebida



DESPEDIDA

Lo que sigue se leerá puesto de rodillas delante de la Santísima Virgen del Carmen antes de trasladarla a otro domicilio.


Por la señal…

Señor mío Jesucristo…

Aquí venimos, oh Reina y Madre de nuestros corazones para darte gracias por las singulares bendiciones que habrás derramado sobre esta casa. Quisiéramos que nuestros corazones hubieran sido un digno trono para tu corazón de Madre, ese ha sido nuestro deseo y por eso con confianza de hijos te pedimos nos bendigas y nos dejes tu gracia y tu amor.¡Oh Virgen del Carmen! Aunque tenemos que separarnos de esta tu imagen, nunca queremos separarnos de Ti. ¡Cuando el alma se separa de tu maternal regazo, qué triste es su vivir! Por eso, Madre nuestra, un día y otro día volveremos nuestra mirada hacia tu maternal cariño para que nunca nos abandones. Necesitamos de tu protección y amparo, y en todas nuestras dificultades, en nuestras penas, en nuestros dolores, sufrimientos, en nuestras tentaciones.Antes de abandonar nuestra casa, Virgen Santísima del Carmen, llénala de tus bendiciones celestiales, para que en ella haya paz, tranquilidad y amor.


JACULATORIAS

¡Oh, Virgen del Carmen! no nos abandones en nuestros sufrimientos.

-Avemaría, etc.

¡Reina y Hermosura del Carmelo!, llénanos de tus celestiales gracias.

-Avemaría, etc.

Inmaculada Virgen del Carmen, deja en nuestros corazones destellos de tu pureza inmaculada.

-Avemaría, etc.

-Bendita sea tu pureza, etc.

ORACIÓN

¡Oh, Virgen del Carmen, Madre de Jesús y Madre nuestra! Postrados a tus plantas te pedimos la gracia de perseverar siempre en tu amor para que cuides de nosotros con maternal solicitud. Queremos despedirte con la promesa de que nunca te hemos de ofender con el pecado; para ello pedimos tu gracia, y con el corazón prendado de tu bondad te despedimos con todo el fervor de nuestras almas.

-Dios te salve, Reina y Madre…








viernes, 22 de mayo de 2026

SEPTENARIO A LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS DEL CAMINO

 


SEPTENARIO A NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS DEL CAMINO


PARA CONSEGUIR VICTORIA CONTRA LOS SIETE VICIOS CAPITALES, Y PARA ALCANZAR POR SU INTERCESIÓN EL BUEN LOGRO Y EXITO DE CUALQUIERA NECESIDAD.


CON LICENCIA:

Reimpreso en Cádiz, en Casa de Don Juan Ximénez Carreño, Calle de San Miguel. 

Año de 1791.

MODO DE HACER ESTE SEPTENARIO

Aunque en cualquier tiempo del año es muy provechoso este exercicio para obligar la Divina Clemencia, ha parecido conveniente hacerlo en publico, en el Sagrado Templo donde se venera el Soberano y milagroso Simulacro de MARÍA Santísima de las ANGUSTIAS del Camino. Y para el mayor culto y devoción, se ejercitará en las siete tardes del Septenario que la muy ilustre, y fervorosa Hermandad de esta Soberana Señora le consagra todos los años, y dará principio en el día de la Fiesta de dedicación que se hizo del Smo. Rosario, o en el que se señalare por nuestra Hermandad, y para conseguir el fruto de tan admirable devoción, se ha de procurar la observanciade la Virtud contraria a el Vicio, que a cada día corresponde. Asímismo se ha de confesar, y comulgar con la mejor disposición que sea posible, uno de ellos, que podrá ser el día en que se empiece el Septenario, o el Domingo inmediato, así mismo se ejercitarán algunas obras de Misericordia, como dar alguna limosna, visitar enfermos, enseñar la Doctrina Cristiana, con cuyos medios no hay duda, que por la intercesión y ruegos de tan poderosa Señora conseguiremos todo cuanto no se oponga a nuestra salvación, que es lo principal que debemos pedir.


SEPTENARIO

Por la señal de la Sta. Cruz…

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, te amo sobre todas las cosas, y me pesa en el alma de haberos ofendido, por ser quien sois, propongo la enmienda y confesarme; y espero me habéis de perdonar por vuestra misericordia. Pequé, Señor. Amen.


ORACIÓN PARA TODOS LOS SIETE DÍAS

Soberano Señor, Redentor de nuestras almas, humillados ante vuestra Divina presencia llenos de confusión conocemos lo errados que hasta aqui hemos andado en el camino que Vos mismo nos enseñasteis de las virtudes siguiendo ciegos el de los vicios; pero ya resueltos, Padre amorosísimo a seguiros e imitar vuestra Sacrosanta vida, os suplicamos lleneis nuestros corazones de un tierno amor vuestro, y uno dio eficaz de nuestros pecados, no se malogre la sangre que derramasteis, la Muerte que padecisteis, y la Doctrina que nos enseñasteis. Mirad, Jesus mío, que vuestra Augustísima Madre os lo pide, por aquellas terribles ansiasque padeció en vuestra Pasión nos mireis como hijos vuestros, socorriéndonos con los auxilios de vuestra gracia, para que en adelante solo para Vos vivamos caminando, y subiendo de grado en grado a las Virtudes, y tambien si conviene la merced particular que pedimos en este Septenario, a mayor honra y gloria vuestra, y de vuestra Santísima Madre. Amén.


DÍA PRIMERO

ORACIÓN

¡Virgen Purísima, la más Angustiada! Nosotros os suplicamos que por la terrible angustia que padecisteis quando habiendo ofrecido a vuestro precioso Hijo en el Templo, vuestro humildísimo corazon fué traspasado, nos alcanceis una profunda humildad, en imitación de la que ejercitásteis obedeciendo al Eterno Padre, y resignándoos en la dolorosa Profecia del Santo Sacerdote Simeón, para que nos sirva del más poderoso escudocontra el detestable vicio de la Soberbia, para que imitándoos perfectamente, alcancemos la Gloria Eterna. Amén.

Para conseguir esta virtud se rezarán siete Padres nuestros, y siete Ave marías, con Gloria Patri.


ORACIÓN PARA TODOS LOS SIETE DÍAS

Soberana Señora, Madre de Dios, y Señora nuestra de las ANGUSTIAS, postrados ante vuestra Soberana Clemencia, humildemente os suplicamos, que por todas las penas, y Angustias que padeció vuestra Santísima Alma, y amantisimo Corazón en el discurso de la Sacrosanta Vida Pasión, y Muerte de vuestro Hijo Jesus nuestro Redentor, y Maestro, y especial cuando habiendolo bajado del Árbol de la Cruz, le visteis difunto en vuestros amantísimos brazos: por este tan terrible desconsuelo nos alcanceis de la Divina piedad, que en el articulo de la muerte seamos socorridos, y ayudados de eficacisimos auxilios de una final penitencia, un total olvido de las cosas de esta vida, con una segura confianza de vuestra poderosa intercesión, para conseguir la Vida eterna y mientras la Divina voluntad fuere servido tenernos en este Valle de lagrimas, no aparteis, Madre Clementísima de nosotros vuestros misericordiosos ojos, inclinando nuestros deseos a la mayor observancia de la Divina Ley: aqui, Madre mía, os ofrezco mi corazon y deseos; y si la necesidad que os rogamos en este Septenario no es del agrado de Dios, apartad, Señora, de nosotros lo que no importa, y solo si busquemos la Vida Eterna. Amén.


Para finalizar se reza el versículo que está en latín.


V. Tuam ipsius animam doloris gladius pertransivit. 

R. Ut revelentur ex multis cordibus cogitationes


OREMUS

Interveniat pro nobis quæsumus Domine Jesu Christe, nunc, in hora mortis nostræ apud tuam clementiam beata Virgo Maria, Mater tua: cujus Sacratisimam, animam in hora tuæ passionis doloris gladius pertransivit. Pe te Jesu Chiste Salvator mundi, qui cum Patre, & Spiritu Sancto vivis, et regnas in sæcula sæculorum. Amen


(Versículo y oración traducidos al español)


L/: Tu misma alma una espada de dolor atravesó.

R/: Para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.


ORACIÓN 

Te rogamos, Señor Jesucristo, que interceda por nosotros ante tu clemencia, ahora y en la hora de nuestra muerte, la bienaventurada Virgen María, tu Madre; cuya antiquísima y sacratísima alma fue atravesada por una espada de dolor en la hora de tu pasión. Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


DÍA SEGUNDO 

ORACIÓN

Madre, y Señora de las ANGUSTIAS, nosotros os suplicamos, que por la que tuvisteis huyendo del cruel Herodes en el penoso camino a Egipto, mostrándoos liberal, por amor devuestro Hijo Santisimo, dejando Patria, Casa, y Parientes, nos alcances un total desasimiento de fingidos bienes de esta vida, y huyamos del abominable vicio de la Avaricia, consigamos vuestra perfecta imitación, medio para conseguir la Gloria eterna. Amén.


DÍA TERCERO

ORACIÓN 

¡Oh Señora y Reyna de toda pureza! Nosotros os suplicamos, que por aquella turbación y angustia que padecísteis en la perdida de vuestro Hijo nos consigais, que haviéndole perdido por el torpe vicio de la Lujuria, le hallemos por la Angelica virtud de la Castidad, la que en Vos imitamos, como medio para laVida eterna. Amén. 


DÍA CUARTO 

ORACIÓN 

¡Oh Afligidisima Madre! Nosotros os suplicamos, que por la Angustia que afligió vuestro amantisimo Corazón, viendo a vuestro Hijo con la Sta. Cruz sobre sus delicados hombros, y atropellado de la rabiosa Ira de los Sayones, nos alcanceis contra este Vicio, la serena virtud de la Paciencia, con que imitemos a vuestro Hijo, y vuestro medio para la Vida eterna. Amén.


DÍA QUINTO

ORACIÓN 

¡Oh Amantísima Señora! Nosotros os suplicamos por aquella Angustia que padecisteis viendo dar a vuestro suavisimo Hijo la hiel y vinagre, nos alcanceis la virtud de la Templanza, para con ella vencer el voraz vicio de la Gula, imitando a nuestro Redentor, medio para conseguir la Gloria eterna. Amén.


DÍA SEXTO

ORACIÓN 

¡Oh Dolorosisima Madre! Nosotros os suplicamos que por la Angustia gravísima que sentisteis, viendo crucificado a vuestro Hijo, por la feroz Envidia Judaica, nos alcanceis aquella Caridad, con que vuestro Hijo pidió por los que le sacrificaban, para que imitandole, y a Vos, consigamos la Vida eterna. Amén.


DÍA SEPTIMO

ORACIÓN 

¡Oh Immenso Mar de amargura y la mas triste y angustiada Madre! Nosotros os suplicamos por aquella Angustia, y agonía que padecisteis al pie de laCruz, cuando recibisteis en los brazos a vuestro Hijo difunto, alcanceis la eficaz virtud de Diligencia, con que venzamos nuestra tibieza y pereza, y solícitos lleguemos a conseguir el principal fin, que es la Vida Eterna. Amén.




SEPTENARIO AL CORAZÓN DOLOROSO DE MARÍA

 


SEPTENARIO AL CORAZÓN DOLOROSO DE MARÍA SANTÍSIMA


Sacado a la luz por el Doctor Don Juan de Ricaurte y Terreros, Juez Cura y Vicario Eclesiástico de la Ciudad de Vélez en el Nuevo Reino de Granada. 


Con licencia. 

En Santa Fe de Bogotá: En la Imprenta de la Compañía de Jesús. Año de 1738. 



INTRODUCCIÓN

Siendo verdad que cualquier ejercicio de devoción y culto a María Santísima es el más suave y poderoso atractivo para una alma cristiana, entre todos juzgo que ninguno es más agradable a esta Señora ni más provechoso a una alma que aquel en que se hace y conserva la memoria de sus Dolores. Porque, si estos al pie de la cruz la hicieron Madre adoptiva de los hombres en fuerza de aquellas amorosísimas palabras que le dijo su Santísimo Hijo Jesús: He ahí a tu hijo. Y aquel amante Corazón de María, inmenso para amar a su Dulcísimo Hijo y capaz infinitamente de padecer para solicitar su gloria, al pie de la Cruz fue lleno de amarguras y dolores: me llenó de amargura, a fin de ser, para gloria de su Hijo, madre de los hombres; ¿cuánto le agradará a esta Señora aquel espíritu que con tierna y amante memoria venera y agradece los inmensos dolores que padeció el Corazón de María para adoptarlo y tenerlo por hijo suyo? Y siendo el título de madre el motivo más eficaz y la razón más poderosa a un corazón humano para beneficiar a sus hijos, ¿cuántos beneficios, cuántas gracias y mercedes conseguirá de esta Piadosísima Señora el alma que con afecto y amor de hijo venera, adora y solicita el Corazón suavísimo de María? Por eso, en agradecida memoria de sus dolores, se dispuso este breve septenario consagrado a su Corazón, sacando lo principal de las obras del Padre Juan Pinamonti de la Compañía de Jesús, para que pueda el alma devota ejercitarlo en los siete días de la semana, o al menos en siete viernes, haciendo en cada día, en culto y reverencia de sus Dolores, alguna especial mortificación o ejercitando algunos actos de virtud.



Postrado de rodillas ante la imagen de María Santísima Dolorosa, hará el acto de contrición siguiente:


Eterno y Soberano Dios, uno en la Esencia y Trino en Personas, a quien amo, adoro y confieso por mi Dios, creyendo, como firmemente creo, que sois sumamente Santo, Justo y Remunerador, digo con toda el alma que me pesa de haberos ofendido por ser vos quien sois, y porque con mis culpas y pecados fui la causa de vuestra pasión y muerte, me arrepiento y me pesa de haberlas cometido; y espero de vuestra misericordia y bondad que, como infinitamente poderoso, me habéis de perdonar y dar vuestra gracia para enmendarme en adelante. Y con ella propongo firmemente nunca más pecar y apartarme de las ocasiones de ofenderos; así lo propongo y así lo espero por los méritos de mi Señor Jesucristo y por los Dolores que traspasaron el amantísimo y purísimo Corazón de mi Señora la Virgen María, que todos los abrazó y ofreció al pie de la Cruz para remedio de los pecadores. 


DÍA PRIMERO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima y purísima Señora, vuestro afligido Corazón, de cuya sangre purísima formó el Espíritu Santo el cuerpo de mi Señor Jesucristo para que fuerais verdadera Madre de Jesús y Madre de los pecadores. Para cuyo remedio el Eterno Padre os hizo Madre de su mismo Hijo y Madre de sus miembros místicos, para que así, como él por medio de sus penas, dolores y tormentos nos mereció la gracia, así vos, Señora, por medio de vuestros dolores, solicitarais para gloria suya el remedio de nuestras almas. Yo, Señora, alabo y engrandezco vuestro amante Corazón, que, abrasado en el amor de Dios, quiso ser afligido y atormentado por mí. Yo os suplico me concedáis un verdadero dolor de mis culpas y un encendido amor vuestro, para que en todo os mire como mi Madre y sienta vuestros dolores.

-Se rezan Siete Avemarías..


ORACIÓN

¡Oh gran Reina del cielo y de la tierra, sumamente afligida por mis culpas! Yo me postro profundamente en obsequio de vuestro amante y doloroso Corazón, y me alegro con vos del inmenso amor con que amasteis y correspondisteis, más que las criaturas todas, al Señor que os escogió para Madre suya. Quisiera juntar en mi alma toda la alegría y gozo que por este motivo han tenido en la suya vuestros verdaderos devotos; y si este amor os pudiera faltar alguna vez, quedara satisfecho de ser aniquilado por conservároslo siempre. Mas un pecador tan lleno de ingratitudes y culpas como yo, ¿con qué rubor y confusión debe ponerse en vuestra presencia? Bien veis, Señora, que mis pecados, así pasados como presentes, son sin número; mas no por esto podrán vencer vuestro amor y caridad para que no se compadezca de mí y me quiera ayudar. Confieso, Señora, que no lo merezco, pero tanto más confío de poderlo alcanzar por vuestro medio cuanto será mayor la gloria de vuestra misericordia cuanto es mayor mi miseria. ¡Ea pues, afligida Señora y Madre mía!, fijad uno de vuestros ojos en este pobrecito, ni lo apartéis de mí hasta que me dispongais para mudarme en otro. Yo os presento este mi corazón lleno de culpas para que lo santifiquéis; porque es inmundo, lo podéis con vuestra intercesión purificar; y estando lleno de pecados, me podéis alcanzar tantas lágrimas que quede por ellas lavada toda mancha. Grandes cosas pido, Señora, mas las pido a vos, que con las penas y dolores de vuestro Corazón las merecisteis todas, y para favorecer a este desvalido e miserable, no habéis de gastar más que vuestros ruegos. Estos me dan confianza de adquirir el favor esperado por medio vuestro: el perdon de todas mis culpas y el vivir en adelante tan apartado de volver a cometerlas, que pueda después, muriendo, ir a daros las gracias para siempre en el cielo.

-Se reza una Salve.



DÍA SEGUNDO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro amante y afligido Corazón, que asistiendo al pie de la Cruz a nuestro amantísimo Redentor al tiempo de morir en la Cruz, le oísteis que os dejaba como en testamento recomendada a los hombres, y en lugar suyo os dejaba a los hombres por hijos; siendo esta conmutación un agudo y penetrante dolor para vuestro Corazón; pues en lugar de un hijo que era la misma santidad y bondad suma, os daba por hijos a los hombres, cuya ingratitud y pecados eran la causa de su muerte. Pero ya Señora, que San Juan, en persona de todos, os recibió desde aquella hora por Madre para con todo afecto y amor acompañaros y serviros en vuestros dolores y penas: dadme, Señora y Madre mía, aquella ternura, aquel afecto y aquel filial amor con que él os miró, para que yo os ame, sirva y os acompañe en vuestras penas, sintiendo con verdadero dolor mis culpas y pecados.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Madre de mi Señor Jesucristo!, que de vuestra inmensa dignidad sacáis motivos más fuertes para amar tiernamente a los pecadores: yo adoro humildísimamente vuestro sagrado Corazón tan dilatado, que iguala con el mérito el grado altísimo que gozáis de Madre de Dios. ¿Cómo, Señora, no hallaré yo también lugar en este mismo Corazón cuando vos recogéis en él tan amorosamente a los pecadores todos? Con ser Madre de mi Redentor, sois también Madre mía, y habéis duplicado aquellas llamas de caridad que antes ardían tan altamente en vuestro pecho. Como Madre os invoco, representándoos los méritos infinitos de vuestro Primogénito Jesús, que dio para mi bien todos los pasos, todos los momentos y todas las penas de su vida mortal. Esta es la herencia que me hace rico delante de Dios; ¿y cómo será posible que mis deudas me quiten la posesión en vuestra presencia? ¿Cómo podrá ser que teniendo en el cielo una Madre a quien el mismo Dios obedece como Hijo, quede yo siempre mendigo? ¿Cómo este mi corazón, tan lleno de deseos terrenos, no concebirá alguna vez alguna centella de verdadero amor vuestro y de vuestro Divino Hijo? ¡Oh gran Señora!, que amáis siempre la verdad, aun en los labios de un pecador. Confieso que no soy digno de esta gracia, confieso que merezco todo castigo, y que en vez de nuevos favores, debiera ser despojado de todo el bien que he recibido hasta ahora; mas por eso recurro en una causa tan desesperada a una Madre tan piadosa. Ya está hecho lo más, Señora: ya mi Redentor y vuestro Hijo Jesús ofreció el valor de su sangre para merecerme todos los bienes. No falta otra cosa sino que este mérito se me aplique; todo se conseguirá con una sola palabra vuestra en favor mío. ¡Oh Madre mía, mil veces más que madre para nosotros!, no os dejéis vencer de mi malicia, deshacedla con la bondad de vuestro Corazón, alcanzadme el perdón de todas mis negligencias en serviros, concededme entrar en el número de vuestros verdaderos y amantes hijos, haced que ame yo tanto a vuestro Dios y mío cuanto le ofendí por lo pasado, y así, libre por vuestros dolores de toda culpa, llegue a exaltar y engrandecer vuestra misericordia eternamente en la gloria.

-Salve



DÍA TERCERO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro amante y afligido Corazón, que viendo en la Cruz morir por justicia a vuestro Hijo y Redentor mío Jesús, para con sus dolores y muerte satisfacer a su Eterno Padre y merecernos que por medio de la gracia nos adoptara por hijos suyos: aquellos dolores y penas que anegaron vuestro Corazón como un mar inmenso de amarguras, no pudieron con sus avenidas apagar la caridad y fuego de amor con que, mirando a la salud de los hombres, ofrecisteis constante la vida de vuestro amado Jesús para nuestro bien. Por ellos, Señora, os pido hagáis que se logre en mi corazón y alma la caridad y gracia que nos mereció.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Madre de la gracia!, que no tenéis sobre vos otro que Dios, y debajo de vos miráis con una distancia casi interminable las criaturas todas. Si vuestro resplandor eclipsa la luz de todos los demás Santos, ¿qué pareceré yo, tan miserable, a vista de vuestra Grandeza? Mas aunque soy tan desdichado, no me despreciaréis cuando recurro a vos para conseguir aquella gracia de que estáis felizmente llena, no solo para vos misma, mas también para nosotros. Yo me abato hasta el centro de mi nada en obsequio y veneración de vuestro Corazón purísimo, que es un abismo de perfecciones donde no halló fondo sino aquel Dios que para muestra de su poder y bondad lo ha tomado. Por esto glorifico en vos a este mismo Señor, y quisiera tener mil vidas y darlas todas de un golpe para glorificarlo más, y a vos también, su Madre excelsa; sois digna de toda honra. Conozco la pobreza de mi corazón para desear tanto como se os debe; mas para suplir esta pobreza me alegro de cuantas alabanzas habéis recibido y recibís de los hombres y de los Ángeles, en el tiempo y en la eternidad. Yo me gozo de ser vuestro esclavo, tanto que no trocara esta suerte con todas las grandezas imaginables de la tierra. Mas pues tenéis la llave de todos los tesoros de vuestro divino Hijo, y si vos misma sois su mayor tesoro, no os olvidéis de mis miserias en el colmo de vuestra felicidad. Volved a mí los ojos de vuestra misericordia mientras esta alma mía, vuestra esclava, tiene levantados a vos los suyos para ser oída. No os pido bienes temporales, no os pido honras, no delicias; dadme aquello que estimáis sobre todo bien creado, que es la gracia de mi Señor. ¿Cómo podréis negarme lo que os pido, pues siendo Madre de mi Salvador, lo sois también de mi salud? Ni era menester que tuvierais tanto interés en la salvación de las almas si hubierais con ellas de ser menos liberal y negarles vuestras intercesiones para con vuestro Divino y Unigénito Hijo, que no les negó su sangre. Sobre esto me confío para obtener en esta vida el serviros, y para llegar a amaros y daros gracias eternamente en la otra, donde reináis por todos los siglos.

-Salve.



DÍA CUARTO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido Corazón, que viendo después de muerto en la Cruz a vuestro tan amado Hijo, que un soldado con una lanza abrió su sagrado pecho para que de la sangre y agua que brotó de su difunto Corazón se formara la Iglesia y sus Sacramentos; quedó patente y descubierto para que en él se retratara vuestro purísimo Corazón, siendo aquella herida y golpe sumamente dolorosa y sensible a vuestro Corazón; para que con ella fuerais desde entonces Madre de la Iglesia, y que tuviera el Corazón difunto de vuestro Hijo en vuestro pecho y en vuestro Corazón, a quien sustituir y encomendar en su muerte la Iglesia. Yo os pido, Señora, que me miréis como miembro de la iglesia Militante, y que, alimentándome con sus Sacramentos, merezca pasar el fruto de vuestro corazón.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Emperatriz del universo, hija, Madre y esposa del Altísimo! Vos sois la criatura más amada de Dios y del Corazón de Jesús, porque vuestro purísimo Corazón es el más bello fruto que de sus fatigas, dolores y muerte cogió en el árbol de la Cruz. Yo, Señora, os reconozco por lo que sois, y me postro e inclino a la tierra para venerar vuestro Corazón celestial, como el más semejante al amabilísimo Corazón de Jesús, tan lleno de sus virtudes y perfecciones, que en atención a él fuisteis predestinada para ser una copia, la más viva de él, que se puede hallar entre las cosas creadas. Me alegro, Señora, de vuestra suma felicidad, bendiciéndoos a vos y aquel gran Señor que solo pudo y quiso glorificarse tan altamente en vos. Por eso me congratulo también conmigo mismo; pues siendo tan cercana a mi Salvador, tenéis con él comunes los intereses de mi salvación. ¿No sería yo enemigo de mí mismo si dejara de recurrir a vos, y más cuando vuestro Hijo me ha encomendado que recurra a vos como a Madre y que venga a vuestros pies como a Tribunal de pura misericordia? ¡Veis aquí mi corazón que os presento, mas, oh, cuán desemejante al vuestro, todo lleno de Dios! A vos os toca el mudarlo en otro, desterrando de él toda soberbia, toda impureza y todo afecto terreno. Vuestro dominio no se extiende solo sobre los cuerpos, se dilata también sobre los corazones; ejercitadlo conmigo para que aprenda a obedeceros para siempre. ¿Qué se pierde, Señora, en oír a este pobrecito que viene a vuestra presencia y confiado solo en los méritos de mi Redentor para suplicaros? Conozcan todos cuánto amáis a vuestro Hijo cuando de limosna, por amor suyo, a quien es tan indigno de ella no sabéis negarla. Si tenéis por costumbre el conceder más de lo que se os pide, ahora no seréis escasa conmigo. Y si nunca habéis abandonado a alguno que haya recurrido a Vos, ¿cómo seré yo el primero que experimente vuestro desvío? Lleno por eso de una esperanza tan bien fundada, comienzo ahora a daros gracias para no acabar jamás en todos los siglos. Amén.

-Salve



DÍA QUINTO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido y amante Corazón, que recibiendo en vuestros brazos el difunto y deshecho cuerpo de vuestro tan amable y hermoso Hijo, a quien afearon mis culpas, deshicieron mis ingratitudes y mudaron su hermosura y gracia en la triste palidez de la muerte, siendo objeto de dolor y lágrimas aun a los mismos Ángeles del cielo; solo vuestro amante Corazón, que en él adoraba la deidad toda de vuestro Hijo, lo recibió para entrañarlo más en vuestro pecho y ofrecerlo en agradable víctima al Eterno Padre para remedio de los hombres, por cuyo amor había dado la vida. Yo os pido, amantísimo corazón de María, que me deis a sentir alguna centella de aquel fuego de amor divino, para que a vuestro hijo y a vuestro afligido corazón corresponda el mío, amándoos hasta la muerte.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Madre del Santo amor, prodigio de la naturaleza y de la gracia, tesoro de la tierra y del cielo! Vuestro Corazón felicísimo es el reino de la caridad creada, y vos por él sois la más amante de Dios, la más amada, la más amable de las criaturas todas. Así lo confieso a gloria vuestra, gran Señora, y me confieso por vuestro, no solo por la condición de la naturaleza, pero mucho más por la elección de la voluntad, entregándome todo en vuestras manos. De esto me glorio más que de todos los señoríos de la tierra, y querría tener una voz tan sonora que se oyera por todo el universo a fin de publicar por todas partes vuestras alabanzas. Quisiera poder penetrar en todas las mentes y corazones de todos los hombres a fin de estimaros y amaros cuanto merecéis. Cuantas honras, cuantas estimaciones hay repartidas en el mundo, todas las junto, y quitándoles toda imperfección y deformidad, os las ofrezco por tributo de vuestra grandeza. En lo pasado he sido tan frío en serviros y tan omiso en obsequiaros, que he dejado perder las ocasiones de hacer lo que me habéis dado; y para suplirlo ahora, quisiera saberos amar y honrar cuanto os han amado y honrado vuestros devotos. Mas ¿cómo podéis, oh soberana Reina, estimar estas mis ofertas cuando salen de un corazón lleno de amor para sí mismo? Así es verdaderamente, no tengo cara para negarlo. Pero ¿quién lo puede mudar en otro conforme en todo al de vuestro Divino Hijo sino vos? Cuyos ruegos tienen fuerza en el tribunal del cielo como si fuesen mandatos. Mirad, Señora, si hay miseria igual a la mía, en tener un corazón tan duro para con vos, que sois nuestra seguridad y la única esperanza nuestra después de Jesús. Ea, socorredme, oh Dolorosa Madre, libertadme de mí mismo, que soy mi mayor enemigo. Bendita sea la hora en que me hicisteis tanto bien y fuisteis conmigo la que sois para con todos aquellos que os invocan llena de piedad y de compasión. Esta hora espero ya para comenzar a serviros y amaros de veras, y no acabar más hasta que llegue a veros en el trono de vuestra gloria.

-Salve



DÍA SEXTO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido y casi difunto Corazón, que viendo sepultar el cuerpo difunto de vuestro Hijo, la prenda más amada de vuestro Corazón y el único consuelo que podíais tener para alivio en vuestras penas y dolores; aquella losa que cubrió su cuerpo y el sepulcro en que se depositó el tesoro de vuestro amor, os dejó viva para el sentimiento y con alma para el dolor, para que en aquellos tres días sintierais amargamente la falta y ausencia de su vista. Haced, Señora, que muera yo a todo amor creado, y que, sepultando mis pasiones y afectos en el sepulcro de un perpetuo dolor, os acompañe en vuestras penas, para que merezca algún día ver triunfante y glorioso a mi Redentor.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¿Con qué fuerte de confusión es debido que yo me presente delante de vos, oh dolorosa Virgen, si tanta parte he tenido en vuestros tormentos y en los de mi Redentor? Mas si me habéis sufrido cuando pequé, ¿cómo puedo temer no hallar en vos compasión cuando os busco arrepentido? Oh Corazón de la Reina de los Mártires, sumergida en una avenida de penas superiores a todo entendimiento creado, ¿qué hubiera sido de mí si no hubierais aprendido de mi Salvador a volver bien por mal y a interceder por el perdón de quien no merecía sino castigo? Yo os doy gracias con el afecto de todas las criaturas y os ofrezco en recompensa aquellas alabanzas, aquellos obsequios que en honra de vuestro nombre gozáis en el cielo y en la tierra, y aquella obediencia misma que os rindió vuestro amado Jesús como a su Madre. Quisiera tener un corazón que valiera por todos los corazones para amaros en lugar de aquellos infelices que no os aman. Quisiera una lengua que valiera por todas las lenguas para publicar en todo el mundo vuestra grandeza. Si poseyera yo todas las riquezas de la tierra, todas las empleara voluntariamente en levantaros nuevos templos, en solemnizar más vuestras fiestas, en socorrer con más caridad vuestros devotos los pobres. Si tuviera todos los señoríos y reinos, los haría todos tributarios de vuestro dominio; y si pudiera lícitamente gozar de todas las delicias, de todas me privara por daros gusto. A esto, y mucho más, me habéis obligado con vuestras lágrimas derramadas tan copiosamente por mí en la muerte de vuestro amado Hijo Jesús. Oh lágrimas preciosas, que os unisteis a la sangre de mi Redentor para lavar las manchas de un mundo entero, purificad este mi corazón tan inmundo, ablandad su dureza dándole una contrición igual a mis culpas. Yo lo extiendo para recibir en todo la compasión que han tenido de vos los fieles y todo aquel dolor que han concebido todos los verdaderos penitentes, deseando por este camino no ser del todo ingrato a la Madre de mi Señor y a su muerte, dolores y penas. Oíd pues, Madre mía, mis súplicas y concededles como podéis. Si tanto os doléis de los corazones ingratos, librad el mío de su ingratitud y desterrad esta parte tan odiosa a vuestra presencia. ¿De qué me servirá haber sido tan amado de vos si no llego a corresponderos? ¿De qué me servirá vuestro llanto si quedo endurecido en mis pecados? Ah, Señora, que no sois severa sino con los soberbios; y así, mientras yo me viere tan miserable, no perderé la confianza que tengo puesta en vos. Sé a quién me acojo cuando imploro vuestra intercesión; y así, esperando la gracia de poder llorar mientras viviere las injurias que os he hecho a vos y a vuestro difunto Hijo, esperaré daros las gracias por una eternidad en el cielo. Amén.

-Se dice la Salve



DÍA SÉPTIMO

Con profunda reverencia y amor, adoro y venero, tristísima Señora, vuestro afligido Corazón, que padeciendo las penas y dolores que con nuevos tormentos quitaron la vida a vuestro muy amado Jesús por el bien de los hombres, conociendo cuántos por su malicia e ingratitud se habían de perder eternamente y malograr el fruto de la pasión y muerte de todo un Dios. Esta consideración era un penetrante dolor para vuestro Corazón, que solo era capaz de consuelo y alivio con la salvación de los hombres y fruto de aquella sangre derramada por todos con tanto amor. Haced, Señora, que en mí se logre una muerte tan costosa como la de mi Redentor, y unas penas tan sensibles como las de vuestro Corazón, para que así entre yo a la parte de vuestro consuelo, como lo he ido de vuestras penas y dolores.

-Siete Avemarías.


ORACIÓN

¡Oh Abogada universal del género humano! ¡Oh Madre de piedad! ¡Oh Refugio de pecadores! Mirad la bella ocasión que tenéis de contentar a vuestro Corazón tan amoroso con remediar mi miseria. Vos sois la Primogénita de mi Redentor, la primera de todos los predestinados en su eternidad, la compañera fiel de sus fatigas, la copia más viva de todas sus virtudes: vos sola entre todas las criaturas habéis sido la primera en dar al Criador, dándole aquel ser creado que no tenía. Vos habéis suplido abundantemente por toda la ingratitud de los hijos de Adán, y en vuestro Corazón felicísimo habéis preparado un paraíso tan delicioso al Verbo Divino, que del seno de su Padre descendió para habitar en el vuestro, y os ha constituido el primer personaje después de sí. ¿Y acaso por ser tan sublime os habéis olvidado de nuestra miseria? ¿O vuestro Corazón, del todo semejante al de vuestro Hijo, aborrece a aquellos ríos que para sí solos quieren todas las riquezas? A vos os agrada dobladamente vuestra felicidad porque podéis darnos parte a nosotros, miserables criaturas de quienes os compadecéis tanto, que si vuestro estado os lo permitiera, sentiríais más vivamente nuestros males que los sentimos nosotros mismos. Veis aquí, Señora, que lleno de confianza me presento ante vos y os ofrezco mi corazón, no como tributo digno de vuestra grandeza, mas como un desierto de espinas infructuoso que no sabe hacer más que sacar mal del bien, volver ingratitudes por el amor y compensar los beneficios con pecados. Mudadlo, Señora, en un lugar de amenidad donde pueda venir a recrearse vuestro Divino Hijo. Vos lo puedes hacer con una sola palabra. Mas ¿porque para hacer tanto habéis menester mi voluntad? Yo protesto aborrecer sobre todo mal las traiciones que he hecho con mis culpas a mi Dios, y que si pudiera con esto deshacerlos, de modo que jamás hubieran sido, eligiera aun el aniquilarme y no ser más en el mundo. Con esto deseo que vuestro Corazón, lleno de todas las virtudes, me sirva de escudo para reparar los golpes de la Divina Justicia; para este fin yo lo adoro y reverencio con todos los Bienaventurados del cielo y con todos vuestros devotos de la tierra, a fin de confesar con ellos plenamente que sois digna de toda honra, y a fin de dedicarme con ellos a vuestro obsequio de tal suerte, que yo esté siempre pronto a dar la vida en defensa de vuestra dignidad incomparable, de vuestra pureza virginal y de todos vuestros dones; porque seréis reverenciada por toda la eternidad de los escogidos, y espero en vuestra intercesión ser uno de ellos en la gloria. Amén.

-Salve

NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO

 


NOVENA A LA MILAGROSA Y ANTIQUÍSIMA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO

Que se venera en la ilustre Villa de Abejar, Diócesis de Osma. Por el Licenciado Don Bernardo de la Torre, natural de dicha Villa.


INTRODUCCIÓN

Deseando que todos los fieles se ejerciten en las alabanzas de esta santísima y devotísima imagen de Nuestra Señora, y que tengan algún modelo por donde en las aflicciones y trabajos imploren su celestial patrocinio, he dispuesto esta Novena. La que por ser más breve que otra impresa por un Padre Carmelita, y singularmente rememorativa de los gozos y penas que tuvo María Santísima, espero sea grata a su Majestad y conduzca al bien de las almas que se dedicaren a hacerla como conviene; para lo cual deberán observar las advertencias siguientes.


ADVERTENCIAS PARA HACER BIEN ESTA NOVENA

Primera: Confesar y comulgar antes de comenzar la Novena.

Segunda: Tener gran fe y confianza en que María Santísima le ha de alcanzar lo que le pidiere, si le conviene.

Tercera: No pedir cosas temporales, sino en cuanto conduzcan al bien de su alma; y siempre con resignación en la voluntad de Dios.

Cuarta: Procurar ordenar y hablar con Dios y su Madre Santísima más con el corazón y afecto que con las palabras, para lo cual puede repetir esta coplita:


A vuestros gozos y penas,

Con el alma y corazón

Abrasada en devoción

Os ofrezco esta Novena



Puesto de rodillas delante de alguna estampa de esta Santísima Imagen, se persigna, dice atentamente el Acto de Contrición o confesión general, y después las oraciones siguientes.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Virgen Santísima y Madre dulcísima del Camino! Postrado a vuestras plantas llego a implorar vuestra divina misericordia; para que como guía y norte de los que por este valle de lágrimas navegan, encaminéis mi súplica a vuestro santísimo Hijo, y me alcancéis de su piedad dirija mis pensamientos, gobierne mis sentidos, alumbre mis potencias, inflame mis afectos y ordene mis deseos. Camino sois, Virgen gloriosa, por donde nos vino todo lo bueno; y pues yo, pobre y desvalido, no tengo otra cosa que males y miserias, tened compasión de mí y alcanzadme gracia para llorar mis culpas, luz para caminar por la senda de los divinos preceptos, y lo que os suplico en esta devota Novena, si es para gloria de tu Hijo y vuestra, y bien de mi alma. Amén.


DÍA PRIMERO

ORACIÓN

Santísima Virgen del Camino y Reina escogida de las vírgenes, que por consagrarte a Dios desde niña caminaste fervorosa a su sagrado Templo, donde hecha holocausto de ti misma, fuiste creciendo cada día en las virtudes con que mereciste ser Templo vivo y purísimo de su Unigénito Hijo. Suplícoote, Madre dulcísima, por el gozo singular que sintió tu bendita alma en este dichoso camino, encamines y guíes la mía por las sendas amables de las virtudes, para que caminando siempre hacia mi Dios y Criador, merezca ser digna morada de su habitación, en que le goce aquí por gracia y después en tu compañía por eternidades de gloria. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora como sigue.


-Después de rezada la letanía, se dice lo siguiente:


Kyrie eleison.

Christe eleison.

Kyrie eleison.


Christe audi nos, etc.


V. Salvos fac servos tuos.

R. Deus meus sperantes in te.


V. Ora pro nobis Sancta Dei Genitrix.

R. Ut digni efficiamur promissionibus Christi.


V. Domine exaudi orationem meam.

R. Et clamor meus ad te veniat. 


ORACIÓN

Clementísimo Dios y Padre Eterno dulcísimo: conceded a este vuestro siervo, por los méritos y ruegos de María Santísima del Camino, y por la pasión y muerte de su precioso Hijo, perpetua salud en el alma y en el cuerpo, y juntamente gracia para vencer mis pasiones y enemigos; para que, caminando seguro por la senda de tus mandamientos, merezca ser guiado por Madre e Hijo en esta vida, hasta llegar a gozar de su presencia y la vuestra eternamente en el Cielo, donde vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Alabado sea Dios y su Madre


DÍA SEGUNDO

ORACIÓN

¡Soberana Señora y Virgen gloriosa del Camino! Que llevando en tus entrañas al Hijo Unigénito de Dios, te dignaste caminar muchas leguas por consolar a tu prima Isabel y santificar al niño Juan. Ruégote, Madre divina, por aquella ardientísima caridad con que hiciste esta jornada, vuelvas los ojos de tu piedad sobre esta pobre alma y la saques de las tinieblas de las culpas e ignorancias en que está sumergida; para que llena de la divina gracia, camine como él, constante a la virtud, y así, dando cada hora nuevos pasos en la perfección, merezca teneros por Madre y guía de todas mis acciones y movimientos, y alcanzar por vuestro medio lo que pido en esta Novena, siendo para mayor bien mío, gloria vuestra y de vuestro santísimo Hijo. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora


DÍA TERCERO

ORACIÓN

¡Madre de Dios y del Camino Santísima! Por el gozo singular que tuviste cuando ibas a Belén llevando en tus entrañas al Hijo de Dios bendito, sirviéndole de carroza en que caminaba gustoso a nacer en un portal para remedio del mundo: te suplico humildemente consigas de su piedad renazcan en mi alma nuevas luces de su gracia, con que mejorando las costumbres, pueda ser digno hospedaje de su grandeza, y en compañía de los Ángeles y pastores merezca adorarle, como ellos lo hicieron, en tus brazos, ofreciéndole mil veces el corazón, para que lo encamine en la senda de sus divinos preceptos, y me conceda por tu medio lo que deseo y pido en esta Novena, si es para gloria suya y vuestra. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora.


DÍA CUARTO

ORACIÓN 

¡Santísima y divina Madre de Dios y del Camino! Que acompañada de San José y de los Ángeles caminaste a purificarte al Templo, llevando en tus brazos al Niño Dios para ofrecerlo al Eterno Padre en víctima sagrada que santifica las almas. Ruégote, Señora y Madre mía, por el gozo singular que recibiste al oír que Simeón y Ana lo publicaban por luz del mundo y Redentor del género humano, me alcances de su divina clemencia espíritu ferviente que purifique mis labios, alma y corazón, para que empleado todo en sus divinas alabanzas, camine siempre en su amor, mereciendo así el logro de lo que ahora os suplico, y después la dicha de adorarle cara a cara en el Templo de su gloria, donde en compañía vuestra vive y reina por siempre jamás. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora.


DÍA QUINTO

ORACIÓN

¡Gloriosa Virgen del Camino y Madre de Dios verdadera! Por el dolor y fatiga que sentiste cuando pobre, incomodada y en el rigor del invierno, ibas caminando a Egipto por librar a tu santísimo Hijo de la crueldad de Herodes y de sus fieros ministros: te ruego encarecidamente mires compasiva la aflicción en que me veo y la remedies con misericordia, para que confortado mi corazón con este socorro, huya de las asechanzas de sus enemigos, y sufra constante los trabajos y persecuciones de esta vida, y así camine seguro a la eterna, donde juntamente con vuestro Hijo sois gozo y descanso perpetuo de todos los que imitan vuestros pasos en esta peregrinación afligidos. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora


DÍA SEXTO

ORACIÓN

¡Devotísima Virgen y Madre de Dios del Camino! Que por venerar a Dios en su Templo y darle cultos en su Santuario, caminaste a Jerusalén con suma religiosidad y afecto, en compañía de Jesús tu Hijo y de tu esposo San José. Ruégote, Madre piadosísima, por aquella tierna devoción con que hiciste esta jornada, infundas afectos dulcísimos en mi alma que la inflamen y enciendan en reverencia de Dios y de sus Santos Sacramentos, para que recibiéndolos con fruto, camine siguiendo tus huellas siempre para su Majestad, y alcance lo que por Vos le suplico por ahora, y después adorarle y venerarle en vuestra compañía en el trono augusto de su gloria. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora.


DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN

¡Virgen del Camino y Madre de Dios inocentísima! Que habiendo perdido a tu santísimo Hijo, lo buscaste triste y dolorida caminando por tres días. Interceded por mí, pecador, y alcanzadme lágrimas de verdadera contrición para buscar sin cesar a mi Dios, a quien conozco perdí por mis gravísimas culpas. Ea, Virgen gloriosa, ayudad mi flaqueza, que ya me pesa de todo corazón de haberle ofendido, y propongo con vuestro amparo la enmienda: no más pecar, Señora, no más pecar. Concededme gracia para guardar inviolables sus santos mandamientos, pues siendo estos el camino para la gloria, y caminando yo por ellos, estaré siempre con Jesús mi Criador, alcanzaré lo que al presente le suplico, y después me guareceré con su vista y la vuestra por eternidades en la gloria. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora.


DÍA OCTAVO

ORACIÓN

¡Reina del Camino y Madre de misericordia! Por aquella pena grande con que seguiste a tu santísimo Hijo en el tiempo y años de su sagrada predicación, solicitando reducir con Él las almas al camino de la verdad: te suplico humildemente encamines la mía y la pongas en carrera de salvación, para que purgada del cieno de sus culpas, logre el fruto de tus penas y la luz de aquella divina predicación, con la cual ordene todas mis acciones y deseos a servir y amar a mi Redentor y a Vos, Madre suya y mía santísima, que tantos caminos penosos se dignó andar por mi amor. Oíd, Madre piadosa, mi suplica, y alcanzadme el despacho de lo que os pido en esta Novena, si es, como deseo, para gloria suya, honor vuestro y bien de mi salvación eterna. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora.


DÍA NOVENO

ORACIÓN

¡Amabilísima Señora y Madre dulcísima del Camino! Por la suma acerbidad de penas que traspasó tu amante corazón cuando seguiste a tu santísimo Hijo caminando al Monte Calvario para ser en él crucificado por la libertad del género humano: te suplico endereces mis torcidos pasos y los dirijas por las sendas de las virtudes, para que imitando en la paciencia a Vos y a mi dulce Redentor, camine gustoso con la cruz de los trabajos y dolores que me vengan en esta vida, y así consiga abundantemente los frutos de su copiosa Redención, y también lo que os suplico en esta Novena, siendo para servicio suyo, obsequio vuestro y mayor bien de mi pobre alma. Amén.

-Se rezan tres Avemarías y la Letanía de Nuestra Señora.



GOZOS A NUESTRA SEÑORA DEL CAMINO


Pues sois Camino, Señora,

para la Patria divina,

a todos nos encamina,

como Madre y Protectora.


Por tu Camino dirige

a los pobres desvalidos,

pues si caminar perdidos,

el caminar los aflige:

Solo tu poder corrige

nuestros desvíos, Señora.


Apenas en este Trono

subsiste, dulce María,

por abogada y por guía

os venera el mundo todo:

En Vos tiene su tesoro,

que utiliza a cada hora.


El camino de esta vida,

para todos tan penoso,

halla en tu pecho amoroso

alivio con la guarida:

Por esto el alma perdida

a ti clama, gime y llora.


El caminante ajustado,

a Vos su camino ordena,

que el camino no da pena

llevándoos a su lado:

Celebre siempre tu cuidado,

halle en sus dichas mejora.


Por experiencia sabemos,

sois en todo singular,

y en milagros tan sin par,

que sin guarismo los vemos:

Cualquiera mal que tenemos

por tu piedad se minora.


Mancos, cojos y tullidos,

ciegos, sordos y quebrados,

de ti salen mejorados,

si a ti llegan afligidos:

Sois camino de perdidos,

que toda gracia atesora.


El enfermo desahuciado,

si se acoge a tu camino,

halla socorro divino,

que lo saca de cuidado:

Por este camino han dado

muchas treguas a su hora.


En los aprietos mayores

socorres más liberal,

abriendo camino real,

con mil gracias y favores:

Por esto los pecadoresos 

aclaman valedora.


Tu Camino a los mortales

ofrece seguro Puerto,

que por la muerte es ya cierto

a los gozos celestiales:

Por tu gracia pasos tales

esperamos dar, Señora.


Con amante devoción,

y devotos regocijos,

hoy, María, vuestros hijos

os rinden el corazón:

Llévanos a salvación,

a donde tu Hijo mora.




lunes, 6 de octubre de 2025

NOVENA AL SANTO NIÑO DE LA GUARDIA

 


NOVENA DEL SANTO INOCENTE MÁRTIR CRISTÓBAL, NIÑO DE LA GUARDIA

A HONOR SUYO Y AUMENTO DE LA DEVOCIÓN

DEDICADA AL SANTO NIÑO POR UN DEVOTO PRESBITERO PREBENDADO DE LA SANTA IGLESIA DE TOLEDO, PRIMADA DE LAS ESPAÑAS 

CON UN BREVE RESUMEN DE LA HISTORIA DEL SANTO NIÑO INOCENTE CRISTOBAL

Que se venera en la capilla de La Balesquida. 

Calle de San Juan - OVIEDO

CON LICENCIA

IMP. CARDIN Y ROJO CALLE G. DEL VALLE, 11-OVIEDO

Año de 1931


Puestos de rodillas ante la Imagen del Santo Niño, se dice el Acto de Contrición Señor mío Jesucristo, y se da principio a la Novena como sigue:

INVOCACIÓN 

¡Dios Santo! ¡Dios eterno! ¡Dios inmortal! ¡Uno en esencia y trino en Personas! En confesión de esta fe invocamos vuestro sacrosanto nombre, y reconociéndoos como único y verdadero Dios y Señor infinitamente bueno, sabio, poderoso, principio y fin de todas las cosas, imploramos el auxilio de vuestra gracia para alabaros, bendeciros y glorificaros, glorioso en vuestro siervo el inocente Niño Cristóbal, recordando y celebrando vuestra sagrada pasión y muerte, renovada e imitada en el martirio de este inocente Niño en esta devota Novena que le consagramos para conseguir de vuestra Divina Majestad las gracias que os pedimos por su intercesión, diciéndole Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS 

¡Salve, inocente Niño Cristóbal! ¡Niño inocente! ¡Niño mártir! ¡Niño bienaventurado!, flor de los mártires, ¡como mártir el más semejante al ejemplar de los mártires, Cristo Jesús, en el modo de tu martirio!, dignate recibir estas salutaciones que te dirigen vuestros devotos en medio de la más grande admiración, tributándote el más justo homenaje que nace del fuego de sus corazones al contemplaros en tu admirable singular martirio. Tu eres aquel inocente Niño, que la dañada mano del hijo de la cruel sinagoga, arrebatado en la tierna edad de tres años, cual naciente rosa a impulso del fuerte torbellino, y desarraigado del seno de tu madre, cual tierna planta a impulso del arado, fuiste conducido para dar el buen olor de tu paciente inocencia a aquel monte de mirra semejante al Gólgota, en el que exhalaste el último suspiro pendiente en una cruz. Tú eres el Mártir más ejemplar y práctico en todo tu martirio, en tu pasión y muerte a nuestro Redentor Jesucristo en su sacratisima pasión y muerte. Tú eres el cordero sin mancilla, que en la mayor semejanza seguiste al cordero de Dios, que quitó los pecados del mundo, que sufrió pasión y muerte hasta expirar en el Gólgota en el leño sacrosanto de la cruz. Tú fuiste quien en tu tierno cuerpecito sufriste la grande y recia tempestad de tu prisión, de malos tratamientos, falsas acusaciones, copiosas blasfemias, execrables dicterios, crueles bofetadas, asquerosas salivas, dolorosos azotes, corona de punzantes espinas, horrenda crucifixión con penetrantes clavos en tus tiernas manos y pies, y para colmar tanta maldad, tanto crimen de parte de los hijos de la reprobada sinagoga, sufriste el rasgar tu tierno pecho hasta arrancarte y extraer tu inocente corazón sin mancilla. Tú así exhalaste tu último suspiro, ofreciendo desde aquella cruz como en una ara el holocausto de tu vida en olor de santidad en honor de aquel que es el autor de la santidad y de la vida, Cristo Jesús, que a la letra lo padeció a los treinta y tres años en el Gólgota para redimirnos del pecado y librarnos de la eterna muerte, pagando así la deuda a que el género humano era deudor a tu eterno Padre. Así fuiste tan insigne Mártir y su tan fiel imitador. Al considerar nosotros tanto tormento, tanto martirio como padeciste en aquella noche de tu pasión, se abisma nuestro entendimiento, que no alcanza a penetrar su grandeza en los pérfidos fines de la saña y ceguedad de los obstinados hijos de la sinagoga; y solamente hace pie en medio de tanta admiración, implorando, puestos a tus pies, tu protección, tu amparo y tu intercesión, diciéndote en reconocimiento de tus virtudes y santidad, y confesándote con fe piadosa caminando tu alma (y aún tu cuerpo) desde el árbol de tu cruz el alto solio del empireo. ¡Oh, glorioso niño inocente Cristóbal!, dígnate ser nuestro ángel tutelar, nuestro insigne protector, nuestro benéfico patrono en tantas calamidades y tribulaciones como por todas partes nos circundan en este valle de lágrimas. Alcánzanos del Padre de las misericordias el remedio eficaz en los peligros de la vida, la salud de alma y cuerpo, el don de la paz de nuestro reino y de nuestras familias, la regularidad de las estaciones, la abundancia de nuestros campos en los frutos de la tierra. Ahuyenta las pestes terribles, los violentos huracanes, los espantosos terremotos, los rayos que arroja el espíritu de las tempestades la horrible hambre, las malhadadas guerras y las espantables muertes repentinas. Disipa el espiritu del error, de la herejía del cisma y de la impiedad e incredulidad, que pulula y se acrecienta en demasia. Y por último, consíguenos del Dios de la verdad el don tan apreciable de la fe, para que iluminados con tan superior luz, caminemos sin declinar a la diestra ni a la siniestra, vivamos y muramos con la observancia de los divinos mandamientos en nuestra sacrosanta religión católica apostólica romana. Amén.

Aquí se rezará un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, pidiendo al Señor la gracia que cada uno intente conseguir del Señor en esta Novena por la intercesión del Santo Niño inocente Cristóbal.


DÍA PRIMERO

PRENDIMIENTO Y ROBO DEL SANTO NIÑO

ORACIÓN 

¡Oh, glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! Al considerarte en el atrio de la puerta del Perdón de la Santa Iglesia Primada de las Españas en la gran festividad de la Asunción que consagra en 15 de Agosto a la venerable imagen de Nuestra Señora del Sagrario, en compañía de los demás niños y el innumerable concurso que allí acudieran, no podemos menos de dirigirnos a aquel fiero judío Juan Franco, que para consumar el pérfido proyecto de su gente, estaria avizorando la víctima que había de llevarse para el sacrificio de muerte; y echando su sañuda vista y sacrilega mano sobre ti, te sorprendió con arteria, cual lobo carnicero que arrebata al inocente cordero de en medio de la grey, para llevarte al sitio de tu prisión. No sin fundamento creemos que a impulso de la naturaleza, como el cordero que bala al separarle de la leche de su madre, llamarías con voz trémula y balbuciente a tu tierna madre, que lejos en su pobre morada Parroquia de San Andrés, no podía oir la voz de su querido hijo, ni acudir a su llamamiento; y entre la zozobra y llanto sucumbirías por miedo a aquel fiero sayón. ¡Lance doloroso para ti que le pasaste y para nosotros que le repasamos! Por él, pues, ¡oh inocente Niño Cristóbal! os pedimos nos alcances del autor de todo don, que nos separemos de grado de todos los vinculos de la carne y de la sangre, vistiendonos con el escudo de la fortaleza para resistir a los impulsos del fiero dragón que anda alrededor para devorarnos, inclinando nuestros sentidos para las obras de la carne y de la sangre, y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


GOZOS AL SANTO NIÑO CRISTOBALITO DE LA GUARDIA


De Jesus trasunto hermoso

sobre ser tan pequeñito

Niño Juan Cristobalito

sed nuestro amparo glorioso.


Vuestra madre ya de edad

por sucesion suspirando,

a San Juan de Mata orando,

logró la fecundidad,

a la Sacra Trinidad

debió fruto tan dichoso.


Nacisteis fragante flor,

mas deshojaros intenta

la parca menos atenta

muy presto con su rigor;

y el Hábito Redentor

de ella os libra milagroso.


De muy tiernecitos años

unos Judíos os prenden

lo que en su casa pretenden

callan con muchos engaños;

mas despues allí los daños

llevais cual Cristo amoroso.


Un Angel os confortó

para entrar en la pasion,

y un terrible bofeton

un fiero Judío os dió,

en el rostro os escupió

sin mostraros vos medroso.


En una columna atado,

tantos azotes os dieron,

que como á Cristo os pusieron

el cuerpo desfiguradó,

y todo despedazado,

lo que sufrís valeroso.


Con espinas coronado,

burlado y escarnecido,

sois á Jesus parecido.

y mas con la cruz cargado,

en la que sois enclavado

como su retrato hermoso. 


Vuestro tierno pecho abrió

el bote de una lanzada,

y la sangre derramada

á vuestra madre curó,

pues la vista le volvió

con milagro portentoso.


Por la puerta del costado

el corazon os buscaba

el Judio y no lo hallaba,

hasta haberle vos mostrado;

mas despues el desalmado

os lo arrancó furioso.


Ya despues de sepultado,

buscándoos la devocion,

ni cuerpo ni corazon

pudo ser jamas hallado;

que al cielo sois trasladado

puede pensar el piadoso. 


En Sagunto venerado,

y en la guardia muy querido,

sois en Valencia aplaudido,

y en Toledo muy honrado;

porque por vos remediado

se encuentra el menesteroso..


Los Cofrades admirados

de los milagros que haceis,

que á enfermos convaleceis,

y sanais a los quebrados,

todos os rinden postrados

culto por tan milagroso.


Los niños, de alferecía

de mal de corazon,

con vuestra proteccion,

alcanzan la mejoría;

y de vos la salud confia

todo enfermo y achacoso.


Ya que sois tan poderoso

aunque seais tan pequeñito:

Niño Juan Cristobalito

asistidnos amoroso.


L/: Signasti Domine servum tuum Christophorum.

R/: Signis redemptionis nostræ.


OREMVS

Deus, ad cujus Unigeniti Fitii imitationem innocens martir Christophorus toleravit opprobria, sustinut irrisiones, flagella non timuit, crucemque subirit: concede propitius, ut crucem ferrendo passioni ipssius conformari mereamur. Per eundem… 


DÍA SEGUNDO

ESTANCIA EN LA GUARDIA

ORACIÓN 

¡Oh glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! Ya te vemos salir de Toledo para la Guardia, lugar dispuesto para tu sacrificio por los pérfidos judíos sin tú saber nada, en manos del hipócrita judío Juan Franco, que semejante al alcón con la inocente avecilla entre sus uñas, o león hambriento con la presa entre sus garras para saciar su hambre en la caverna, te lleva a su casa a merced suya, asegurado de la victima para el día del sacrificio según su ley de Moisés. Allí en su propia casa a su vista, en tu lóbrega secreta estancia, por espacio de siete meses te sustenta con el pan de lágrimas y el agua de la tribulación, aumentando tu dolor con palabras injuriosas, con denuestos y feos dicterios, y de vez en cuando, agitado por el espíritu malo de odio al ungido del Señor Cristo Jesús, con crueles golpes dirigidos contra tu tierno cuerpo en persona del mismo Jesús en tan largo hospedaje, sufriéndolo todo con inalterable paciencia. Alicionados, pues, nosotros en esta tu escuela, os pedimos que nos alcances del Dios de la paciencia la tolerancia en los malos tratamientos del mundo, y la mas perfecta sumisión para sufrir los azotes con que la mano de Dios nos castiga como Padre a queridos hijos, y además la gracia que intentamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA TERCERO 

SALIDA PARA EL MARTIRIO

ORACIÓN 

¡Oh glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! Corrió el círculo del tiempo y se acercó la llena de la luna de Marzo día 14, en cuya víspera de la gran pascua de los judíos era necesario matar el cordero para el sacrificio solemne según la ley de Moisés. Y huyendo de la luz del sol, ya por temor, ya como avergonzados los judíos de tamaña maldad, te sacan de la casa del pérfido judío Juan Franco y te conducen por el camino áspero, escabroso y espinoso hacia la parte del que se nombra Carreto caña, al monte en dó está la gruta y cueva que siendo abrigo de pastores en las incomodidades de las estaciones, va a ser el atrio de Anás, Caifás, Herodes y Pilato, en donde se va a formar en una noche el expediente de tu pasión, muerte y muerte de cruz, todo en acto seguido. No podemos, por más que lo consideramos, penetrar los límites de la sorpresa y congoja que aquejaría a tu alma en medio de la razón pueril (si ya no es que Dios te adelantó su uso) al ver y oir el conjunto de circunstancias de tiempo, lugar, personas y medios que presentaba en aquel momento aquella horrible y oculta gruta; pero siempre tenemos por cierto que tu tristeza, si no te hizo brotar sangre por todos los poros de tu cuerpecito, te traspasaría el dolor tu tierno corazón, al ver que ya se preparaba y comenzaba el sacrificio de la víctima. Aunque tristes al considerar tu dolor, nos consuela al ver que en él y por él tenemos el apoyo de tu protección, pidiéndoos nos alcancéis del Señor, que consuela a los desconsolados, el espíritu de resignación y alegría en los dolores que en todo momento nos afligen y aquejan en la carrera de nuestros años en el cuerpo y en el alma, para lograr como tú el gozo eterno de la gloria, y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA CUARTO

IMPROPERIOS E INSULTOS

ORACIÓN 

¡Oh glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! ¿Cuál es la causa de tanta saña de los judíos para meditar tan vanas tramas con sus hechizos, mancomunándose en el conciliábulo de la prueba contra el Señor y su Cristo? No otra que no pudiendo crucificar otra vez al que resucitó para no volver a morir, el renovar al menos su pasión y muerte en tu tierna persona. Así es que acuden a una a esta cueva los judíos, que representando en escena a los pérfidos pontifices y principes Anás, Caifás, Herodes y Pilato, y tomando cada cual de ellos el oficio de cada cual de éstos, empiezan a aguzar sus lenguas de serpientes, apellidándote alborotador, endemoniado, traidor, embaucador, profeta falso y demás improperios que sus padres dieron a nuestro Señor Jesucristo, dando así principio a tu dolorosa pasión; y no siendo tu respuesta otra que el profundo silencio, diste ejemplo de imitar a tu Maestro, que no abrió su boca para contestar a tamaños improperios. Alcánzanos, Santo Niño, de la Divina Majestad el buen uso de nuestra lengua para que siendo universidad de iniquidad, la hagamos la universidad de la santidad con el saludable remedio de un santo silencio, y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA QUINTO

SALIVAS Y BOFETADAS

ORACIÓN 

¡Oh, glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! De las palabras, pasaron aquellos infames judíos a las obras. Y hé aquí, que empiezan por el vituperio de escupir y llenar de inmundas salivas tu inocente cuerpecito, en señal del oprobio más feo que intentaran contra tí. Y no contentos con esta infame burla, levantan con la mayor insolencia sus crueles y pesadas manos, castigandote cada cual a su antojo, dándote crueles bofetadas y golpes descomunales en tu tierno cuerpecito. Cuál sería tu dolor, nosotros lo consideramos, no obstante de ver el sufrimiento y tolerancia con que los sufriste, y deseando imitaros en tu resignación; y para ello suplicamos nos consigas la paciencia y sufrimiento en tantos goipes como el mundo apresta a todos y en todo momento para seguir tus huellas edificantes, y además, la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA SEXTO

AZOTES

ORACIÓN 

¡Oh, glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! No apagaron los judíos la sed rabiosa contra Jesucristo en tu persona, con los baldones y golpes que sobre ti descargaron, y armados de cuerdas y varas cargan de nuevo sobre tu delicado cuerpecito una, la más recia tempestad de azotes, capaces de abatir al más fuerte de los hombres, y que solo pudiste sobrellevar fortalecido con la divina virtud, que te daba fuerzas para conservar tu vida hasta la consumación de ella en la cruz. Asi sufriste tamaño castigo con resignación inaudita en tu edad de tres años, imitando a tu divino Maestro cuando fué azotado en la columna por orden de Pilato, diciendo prácticamente... Heme aquí, preparado para los azotes... Dignaos, pues, oh Santo Niño, por estos tus azotes alcanzarnos del que fué azotado por nuestros pecados Cristo Jesús una perfecta resignación como tú tuviste en tan terrible castigo para sufrir los azotes con que el Padre de las misericordias nos castiga en esta vida para la enmienda de ellos y para evitar así los que tiene preparados en la eternidad para los pecadores impenitentes, y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA SÉPTIMO 

CORONA DE ESPINAS

ORACIÓN 

¡Oh, glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! Para no dejar sana parte alguna de tu tierno cuerpecito, aun faltaba un castigo singular en tu delicada cabeza. Y una corona formada de ahulagas, abrojos y demás yerbas punzantes que brotan en el terreno de aquel monte, fué la insignia de honor con que la ornaron los judíos, tan crueles enemigos, en seguida a tus azotes, y cuyas punzantes espinas taladraron en rededor tu delicada cabeza, ajena de todo vicio de soberbia, vanidad y vanagloria, y solo asiento de la verdadera inocencia de los párvulos, de quienes es el reino de los cielos. Por tanto dolor como sufriste en esta parte como asiento y centro de la sensibilidad y del dolor, os rogamos con las mayores veras, nos alcances del que fué coronado de espinas en su sagrada pasión Cristo Jesús, el espiritu de humildad para resistir los estímulos de la soberbia, de la vanidad, de la ira y vanagloria, para conseguir el reino celestial que está prometido a los humildes de corazón y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA OCTAVO

CRUCIFIXIÓN

ORACIÓN 

¡Oh, glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! Ya no restaba en tu tierno cuerpecito parte alguna que atormentar a tus crueles enemigos los judíos, y para llevar a cabo su rabia y odio a Jesucristo Redentor nuestro, en tu persona forman una tosca cruz para en ella crucificarte como lo hicieron sus padres con el Salvador del mundo en el horrendo deicidio. No desisten de su bárbaro proyecto y ese, tu tierno cuerpecito plagado a golpes, desgarrado a fuerza de los azotes, y exánime por tanta sangre vertida, es colocado en ella, traspasando tus pies y manos con penetrantes agudos clavos. Ya pendès en ella, ¡oh, inocente Niño!, asemejado a tu divino ejemplar y Redentor en el madero de la Cruz pendiente en ella. Postrados, pues, ante ese trono, a la sombra de ese santo árbol nos acogemos con la más ferviente devoción bajo tu protección poderosa, y con la más firme confianza esperamos conseguir del Señor el auxilio de su gracia santificante para crucificar todas nuestras pasiones, despojándonos de todos los hábitos del hombe viejo según la carne y revestirnos de los del hombre nuevo en el ejercicio de las virtudes cristianas y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


DÍA NOVENO

EXTRACCIÓN DEL CORAZÓN

ORACIÓN

¡Oh, glorioso inocente Niño Mártir Cristóbal! Aún no habéis concluído la carrera del martirio. Resta aún el holocausto de esa victima la total destrucción con el acto más horrendo e inaudito que jamás vieran los hijos de los hombres en la historia universal. Y tus últimos alientos vitales van a acabar con el fin más trágico y horrendo que jamás se ha visto en la carrera de tantos siglos como cuenta la creación del mundo. Tu inocente corazón va a ser la parte última, que será quemada en holocausto en honor al Dios de la vida. El cuchillo en la mano del judío Benito García de las Mesuras rasga inhumanamente tu tierno pecho, contra su sacrilega mano, le arranca, extrae y le entrega a Mosen Franco, que le recibe en un lienzo para la confección del soñado hechizo, que inventaron los hijos de la sinagoga para el exterminio de los cristianos. ¿Quién jamás vió u oyó cosas más horribles que esta, que ha cometido en demasía la reprobada para siempre sinagoga por mano de sus hijos?, acabemos. Acabaste tú, ¡oh, Santo Niño!, tu carrera en el corto espacio de solos tres años de tu vida. Consumaste tu inaudito martirio apurando el cáliz de tu pasión hasta sus heces. Si. Acabaste, ¡oh, Santo Niño!, tu martirio; pero que no acabe (os rogamos) tu protección a favor de tus devotos, que te invocan e imploran tu patrocinio. Proteged este tu reino, manteniéndole en la profesión de la Santa Fé Católica, Apostólica y Romana. Proteged tu suelo natal, la imperial Toledo. Proteged el suelo de tu martirio, la villa de la Guardia, que por espacio de más de tres siglos te honra con culto religioso como a su patrono. Y alcanzanos a todos la verdadera paz en esta vida y la eterna en la gloria, y además la gracia que esperamos conseguir del Señor por medio de esta devota Novena, a gloria suya, culto vuestro y bien de nuestras almas. Amén.


Nihil obstat

Fr. Esteban G. Vigil, O. P.

Oviedo 16 de junio de 1931.


Imprimatur

+JUAN, Obispo

 de Oviedo.


ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...