lunes, 25 de mayo de 2026

NOVENA A LA VIRGEN DOLOROSA PARA OBTENER UNA BUENA MUERTE

 


NOVENA A MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES, PARA LOGRAR BUENA MUERTE

Con Licencia: En Madrid

En la Imprenta de Blas Román, Plazuela de Santa Catalina de los Donados.

MODO DE HACER LA NOVENA

En todo tiempo viene bien este gratísimo obsequio a nuestra Señora, para obtener lo que se desea en cualquiera pretensión de alma, o para bien del cuerpo. Más el propio tiempo es desde el jueves quinto de Cuaresma, hasta el viernes sexto, que es el día propio de los DOLORES. El día que empieza, o a lo menos el que se acaba, se ha de confesar y comulgar, aunque en ambos será razón ejecutarlo. Todos los días de ella se ha de leer por espacio de media hora algún libro espiritual, y sea de la Pasión de Cristo, o Dolores de Nuestra Señora, quien los tuviere; o ya que no se hagan penitencias especiales, dense a lo menos limosnas, y visítense los altares después de la Misa, que ha de oírse cada día: y las muchas indulgencias, que por la visita de altares se ganan, y mucho más en Cuaresma, aplíquense por las Santas Ánimas más devotas de los Dolores. Será esta limosna espiritual de gran conducencia, para que la Señora Dolorosísima nos alcance lo que pedimos; y por la compasión de los tormentos del Hijo, y dolores acerbísimos de la Madre, sea en su Novena el mayor esmero de sus devotos huir cuanto en divertimientos, conversaciones, empleos, y mucho más paseos, festines, etc. puede ser ocasión de ofensa divina, aunque no sea grave, y el examen de la conciencia antes de acostarse; y quien se habituare a hacerle de hora a hora, hallará un gran provecho para su alma, y será ese el obsequio más agradable a nuestra Señora para oírnos, y favorecernos. La meditación estos días debe ser el dolor que toca, según la distribución que de ellos se hace en la segunda oración, que es la que solamente se diferencia, y empieza siempre: Tristísima y Dolorosísima Virgen María. 

El Eminentísimo Señor Cardenal Arzobispo de Toledo concedió cien días de indulgencia a cualquiera persona que hiciere esta santa Novena; y hecha con verdadero afecto, es medio admirable, según lo contestan innumerables favores, y sucesos portentosos, para conseguir de MARÍA Santísima lo que se desea, y más para lo que más importa, y más desea su Majestad en nosotros, que es la mudanza de vida, y una buena muerte. Para esta, y en ocasiones de mayor aflicción, o de algún empeño arduo, será muy del agrado de la Señora la Novena de los sábados, siguiendo el mismo método de los nueve días siguientes.

En presencia de una imagen de María Santísima se dirá:

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío: por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, como a bondad infinita, me pesa, Señor; pésame mi Dios, de haberos ofendido, por ser Vos quien sois, y propongo firmemente, con vuestra divina gracia, de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofensa vuestra, y de confesarme enteramente de todas las mías. Por vuestra Madre afligidísima con tantos penetrantes cuchillos en su corazón, como he cometido culpas contra Vos, perdonadme, Señor, que yo espero en vuestra infinita misericordia, que por sus dolores santísimos me habéis de admitir a vuestra gracia, y me la habéis de dar para enmendarme, y para perseverar en vuestro santo servicio, y en el de vuestra Madre Dolorosísima, y mi Señora, hasta la muerte. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS 

Dolorosísima y Purísima Virgen MARÍA, Madre del mejor Hijo, y la más afligida de todas las madres del mundo; postrándome a vuestros pies, os ruego humildemente, Señora, que si este favor que pido ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma, me le alcancéis de su divina piedad; y si no, que se haga en todo su santísima voluntad.


DÍA PRIMERO 

ORACIÓN

Tristísima y Dolorosísima Virgen MARÍA, mi Señora, que siguiendo los pasos a vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, con la Cruz a cuestas por la calle de la Amargura, llegasteis al Monte Calvario, adonde os convidó, como a monte de mirra, el Espíritu Santo: abrazad, Señora, juntos todos los dolores que os esperan, y ofrecedlos al Eterno Padre, padecidos en el cuerpo de vuestro Hijo, y puestos en vuestro corazón, para que se ablande la dureza del mío. Y alcanzadme el favor que pido en esta Novena, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma.Soberana Virgen María, y mi amantísima Madre, y de todos los pecadores, que tenéis en el ara de la Cruz a vuestro Unigénito Hijo: ofrecedle al Eterno Padre en agradable sacrificio, para el remedio de los hombres, y satisfacción entera y superabundante de sus culpas, y pedidle, Señora, que mire a su Hijo crucificado, y a Vos amantísima Madre suya; y se duela de los infieles y herejes, y los traiga al gremio de su Santa Iglesia. Señor mío Jesucristo crucificado, no permitáis que se condene alma alguna, pues nos pusisteis debajo del amparo y protección de vuestra Madre amantísima, como hijos de sus dolores, nacidos entre sus lágrimas, principalmente, Señor, los que estamos juntos haciendo esta su santa Novena, en agradecido recuerdo de sus dolores: y publicamos a pesar del infierno ser hijos y esclavos suyos, señalados con sus lágrimas, y bañados con vuestra sangre, para que en la hora de nuestra muerte nos recibáis como hijos suyos. Amén.


SALUTACIÓN A LAS SANTÍSIMAS LLAGAS


AL DEL PIE IZQUIERDO

Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella me perdonéis cuanto os he ofendido con todos mis pasos y movimientos.

-Padre nuestro y Gloria Patri.


AL DEL PIE DERECHO

Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella, me perdonéis cuanto os he ofendido con todas mis acciones y palabras.

-Padre nuestro y Gloria Patri.


A LA DE LA MANO IZQUIERDA

Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella me perdonéis cuanto os he ofendido con mi vista y demás sentidos.

-Padre nuestro y Gloria Patri.


A LA DE LA MANO DERECHA

Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella me perdonéis cuanto os he ofendido con el mal empleo de mi memoria, entendimiento y voluntad.

-Padre nuestro y Gloria Patri.


A LA DEL SANTÍSIMO COSTADO

Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella que así como fue herido vuestro corazón con el hierro de la lanza, y el de vuestra Madre Dolorosísima con el cuchillo de su dolor, así penetren el mío vuestras soberanas luces, para siempre amaros y nunca más ofenderos, queriendo antes morir que pecar. Amén.

-Padre nuestro y Gloria Patri.


ORACIÓN DE SAN FRANCISCO JAVIER

Domine Jesu Christe, Deus cordis mei, per quinque illa vulnera, quae in Cruce, & per innumera, quae in Passione tibi nostri amor inflixit: miserere quaesumus, & subveni famulis tuis, quos pretioso Sanguine redemisti, & deduc nos in vitam aeternam. Amen.


Traducida:

Dios de mi corazón, y mi Señor Jesucristo, por las cinco llagas que en la Cruz, y por las innumerables que en la Pasión os imprimió nuestro amor: os pedimos, que según vuestra misericordia favorezcáis a los que redimisteis con vuestra preciosa sangre, y nos conduzcáis a la vida eterna. Amén.



DÍA SEGUNDO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que puesta en pie delante de la Santa Cruz, en que estaba crucificado vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, le mirabais padecer y agonizar por los pecados del mundo: volved, Señora, esos purísimos ojos vuestros bañados en lágrimas, y miradme para compadeceros de mí, viendo cuál me tiene la culpa; y alcanzadme de vuestro Hijo crucificado misericordia, y el favor que os pido, si ha de ser para su gloria, y bien de mi alma. Amén.


DÍA TERCERO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, a quien vuestro Unigénito Hijo, antes de espirar, hizo Madre del género humano en cabeza del virgen Juan, para que miraseis a los hombres como hijos nacidos de vuestros dolores, adoptados por el amor of de Jesús, y encomendados a vuestro cuidado: recibidme por hijo, Madre dulcísima, y encaminad a Dios mis palabras, obras y pensamientos; y alcanzadme de vuestro Hijo Santísimo este favor que os pido, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma. Amén.


DÍA CUARTO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que entre la muchedumbre de escribas y fariseos que rodeaban a vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, oíais aquellas afrentosas palabras, injurias y blasfemias con que baldonaban su divina inocencia, y le visteis espirar con aquella sonora voz: purificad, Señora, mis labios para que yo le desagravie con amor; y oíd los suspiros de mi corazón, que dicen que es mi Dios y Señor, suma santidad, suma bondad, suma inocencia y suma verdad; y alcanzadme de su misericordia este favor que os pido, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma. Amén.


DÍA QUINTO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que después de haber entregado el espíritu al Eterno Padre en la Cruz vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, cuando parecía haberse acabado los tormentos, visteis a un soldado levantar la lanza y romper su Santísimo Costado, hiriendo el amante corazón del crucificado difunto, quedando abierta la puerta para la salvación de los hombres: bañadme, Señora, en esa sangre y agua; entradme por esa puerta a la eternidad de la gloria; y alcanzadme de Dios este favor que os pido, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma. Amén.


DÍA SEXTO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que al pie de la Santa Cruz estabais viendo desclavar a vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, y recibisteis en vuestras manos la corona de espinas y los clavos bañados en su sangre preciosísima: poned, Señora, esas punzantes espinas sobre mis ojos; esos agudos clavos sobre mi corazón, para que yo sienta algo de lo mucho que sentisteis, y vaya a la parte en vuestros dolores, aborreciendo más que la muerte la culpa que fue causa de tantos males; y alcanzadme de vuestro Hijo, con el perdón de todas las mías, este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria suya, y bien de mi alma. Amén.


DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que después de haber adorado y besado la corona y clavos de vuestro Hijo, recibisteis en vuestros delicados virginales brazos su Santísimo Cuerpo: mirad, Señora Dolorosísima, esas heridas que abrió la crueldad; mirad esa sangre que cuajó el aire; mirad ese cuerpo bellísimo que formó el Espíritu Santo, ya tan desfigurado a rigores: regadle, Señora y Madre mía, con vuestras lágrimas, y compadeceos de mí, miserable pecador, para que, arrepentido de haberos ocasionado tanto dolor y haber puesto así a vuestro Hijo y mi Señor, se deshaga mi corazón en llanto; y alcanzadme este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.


DÍA OCTAVO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que anegada en lágrimas, con ellas lavasteis el cuerpo tan afeado de vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo; le aplicasteis su divino rostro a vuestro rostro purísimo; le ungisteis y amortajasteis para conducirle al sepulcro, donde con él dejasteis vuestro amantísimo corazón: dadme, Señora, licencia para que yo vaya como criado, el más humilde de vuestra familia, acompañando el entierro de mi Señor; y para que nunca me aparte de su sepulcro el dolor de mis culpas, que le han puesto en él; y alcanzadme de su bondad este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria suya, y bien de mi alma. Amén.


DÍA NOVENO

ORACIÓN 

Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, ya queda vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, sepultado, y Vos, Señora, os volvéis sola, sin la luz de vuestros ojos, y sin la vida de vuestro corazón. Todos los espíritus del Cielo os acompañen, oh María Dolorosísima, que a mí me pesa de haberos dado tantos quebrantos con mis culpas: yo he sido, Madre amantísima, el malhechor, yo el cruel homicida; yo con ellas he quitado la vida a vuestro Hijo dulcísimo. A vuestros pies me postro porque me valga toda vuestra piedad, aun habiendo sido tan cruel contra Vos; en vuestra suma misericordia confío, para esperar por los dolores mismos que yo os he ocasionado, el perdón que no merezco. Propongo, Señora y Madre mía afligidísima, firmemente la enmienda; y empezar nueva vida, para que me valga vuestro sagrado, y por él lograr en vuestra compañía la eterna, con este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.


ORACIÓN PARA OFRECERSE POR ESCLAVOS

Señora y Madre Dolorosísima, con humildísimo rendimiento me postro a vuestros sagrados pies, y adoro vuestro amantísimo corazón, herido con tantos penetrantes cuchillos como fueron vuestros santísimos dolores: a cuya veneración me consagro desde hoy, suplicándoos que os dignéis de admitirme por esclavo en una Congregación tan dichosa, que tiene por fin una buena muerte. Así lo espero, Dolorosísima Madre; y para lograrla, me ofrezco a serviros con todas mis potencias y sentidos, con la confianza de que, por vuestros dolores y la Pasión de vuestro Santísimo Hijo, he de lograr perdón de mis pecados, y tener entrada en el Cielo, para ser participante en la felicidad eterna de aquella gloria singular con que Dios premia a los que sirven y veneran a su Madre Dolorosa. Amén.


LAUS DEO


NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA DE CEUTA

 




NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA
Patrona y especial protectora de la ciudad de Ceuta, antemural de España.

Sacada por segunda vez a la luz por la devoción de Don Joseph Díaz de Paredes, capellán del segundo batallón del Regimiento de Infantería de España y capellán de la Santísima Virgen.

Impreso en Barcelona, en la imprenta de Juan Piferrer, en la Plaza del Ángel, año 1735.

APROBACIÓN 
del Reverendísimo Padre Maestro Agustín de Castejón, de la Compañía de Jesús.
Por comisión del Señor Doctor Don Cristóbal Damasio, Vicario de la Villa de Madrid, etc., he visto un Novenario dispuesto para promover la devoción de Nuestra Señora de África, cuya imagen se venera en la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Ceuta. No solo no contiene cosa alguna disonante a la pureza de la fe y las buenas costumbres, sino que excita y enciende los corazones para amar y servir a la Santísima Virgen. Por lo cual juzgo que será muy del agrado y obsequio del Hijo y de la Madre que se entregue a la estampa. Este es mi parecer, salvo, etc.

En el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, a 15 de julio de 1723.
Agustín de Castejón.

LICENCIA DEL ORDINARIO
Nos, el Doctor Don Cristóbal Damasio, Inquisidor Ordinario y Vicario de esta Villa de Madrid y su partido: Por la presente, y por lo que a Nos toca, damos licencia para que se pueda imprimir una Novena a Nuestra Señora de África que se venera en la Catedral de la ciudad y presidio de Ceuta, compuesta a devoción del Licenciado Don Benito de San Martín, capellán de la Santísima Imagen y natural de la misma ciudad; por cuanto, habiéndose examinado, parece que no contiene cosa que se oponga a nuestra Santa Fe Católica y buenas costumbres.
Hecho en Madrid a 17 días del mes de julio de 1723.

Doctor Don Cristóbal Damasio.
Por su mandado, Sebastián de Herrero.


MODO DE HACER LA NOVENA
Postrados a los pies de María Dolorosa, delante de una imagen suya (si puede ser), hecha devotamente la señal de la cruz, se dirá con fervoroso y entrañable afecto el Acto de Contrición al pie de la letra, tal como lo enseña el catecismo. Acabado este, se dirá la oración siguiente, la cual se repite en todos los días de la Novena después del Acto de Contrición:

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dolorosísima Virgen María, dignísima y verdadera Madre del Unigénito del Padre hecho hombre por nuestro amor en tus purísimas entrañas; postrado humilde y confiadamente a tus pies sacratísimos, te pido y ruego, Señora y Madre mía dulcísima, que si el favor y merced que deseo lograr de tu piadoso corazón en esta Novena ha de ser para gloria de Jesús, tu Hijo crucificado, y bien de mi alma, me lo alcances de su bondad piadosísima; y si no, me concedas lo que tú, segurísima y bondadosa esperanza mía, conocieres ser más conforme a la divina voluntad.

DÍA PRIMERO
Dolorosísima María, único y poderoso asilo de mi corazón y alma, que para dar principio a la Pasión de tu Hijo Jesús, y después de la Cena e institución del Sacramento del Altar, sentiste en tu amoroso y tierno corazón la penetrante herida con que te traspasaron las lágrimas y dulces afectos cariñosos con que se despidió de tu amable compañía, pidiéndote, como verdadero e hijo tuyo, licencia para ir a padecer por nosotros los pecadores: por el inexplicable y vivísimo dolor que sentiste en esta despedida, te suplico me apartes y dividas de todos los afectos que en esta vida mortal me puedan apartar de tu dulce compañía en el cielo; y que me alcances el favor que os pido en esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios, tuya, y bien de mi alma.
-Aquí se rezarán tres Avemarías en reverencia a las almas santísimas de tu Hijo y tuyas, y se prosigue hablando con su Majestad la siguiente Oración:

ORACIÓN
Poderosísima Virgen María, fiel y cariñosa Madre de los hijos de la Iglesia que viven en los presidios y países de África: pues con tanta razón eres llamada en los cielos y en la tierra Madre de la Fe y de la Santa Iglesia, triunfadora siempre de la gentilidad, secta mahometana y herejías; por reverencia y amor a aquella sangre preciosísima que Jesús tomó de tu purísimo corazón y entrañas, te pido, divina Africana mía, nos alcances del poder de tu Hijo (que puso y dejó en tus manos la conversión verdadera) la reducción a la fe de todos los herejes y gentiles, la defensa victoriosa contra los bárbaros de este tu presidio y ciudad de Ceuta, el arrepentimiento de las culpas y la perseverancia en gracia de todos sus moradores y soldados tuyos que asisten a su defensa, y a mí la gracia que te suplico en esta Novena. Amén.

DÍA SEGUNDO
Dolorosísima María, mar amargo de penas donde entraron a derramar sus corrientes todos los ríos de los dolores e injurias de tu Hijo Jesús; por aquel dolor agudísimo que atravesó tu espíritu al saber que tu amado Hijo había sido entregado por el traidor Judas con un beso de paz en el Huerto de Getsemaní, y que habiendo sido atado como malhechor fue desamparado de sus discípulos: te suplico, Madre mía, que por las oraciones y sudor de sangre de tu Hijo en el Huerto, aprisiones mi alma y corazón con las ataduras del amor de tu Hijo y tuyo, para que así, siempre prisionero en esta vida, logre la libertad en la eterna; y también te suplico me concedas la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA TERCERO
Dolorosísima María, teatro el más lastimoso de las penas, lágrimas y dolores, que no obstante el inmenso peso de su rigor, seguisteis con espíritu magnánimo e invencible las huellas de la Pasión de tu Hijo, llorando con inconsolable llanto la bofetada que sufrió humilde en casa de Anás, las irrisiones y escarnios en la de Caifás, y el encierro inhumano en el calabozo aquella noche: te pido, Señora y Madre mía, por el imponderable dolor que ocasionó en tu corazón el puñal tres veces sangriento de tus dolores y penas, que arraigues en el mío un verdadero amor y caridad hacia todos mis prójimos y una invencible paciencia en todos los trabajos de esta vida, para lograr tu perpetua vista y compañía en la eterna; y también te suplico la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA CUARTO
Dolorosísima María, inaccesible abismo de lágrimas y amarguras, que después de una noche tan prolija de tormentos de tu Hijo, le visteis salir a las calles públicas llevado ignominiosamente como malhechor por los sayones y verdugos, lastimado y aprisionado con sogas y cadenas, y lleno su hermosísimo rostro de salivas inmundas y asquerosas hasta el Pretorio de Pilatos, donde le visteis y oísteis ser objeto de las calumnias y acusaciones de la ingrata Jerusalén: por aquel dolor tan penetrante y vivo que estampó en tu corazón vista tan lastimosa y tierna, te pido selles en el mío hasta morir la imagen de tu Hijo Santísimo, así dolorido y afeado por mi amor, para que esta celestial amargura me preserve siempre de la corrupción de mi alma. Y también te suplico concedas la gracia que solicito en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA QUINTO
Dolorosísima María, escollo inmutable y peregrino donde quiebran su furor todas las olas del diluvio de los dolores y penas sin hacer mella en la invencible constancia de tu corazón: por el profundísimo dolor que dividió tu espíritu hasta el último fondo del sentimiento al ver a tu Santísimo Hijo Jesús burlado por Herodes y su ejército, vestido ignominiosamente con el traje y librea de loco e insensato, y pospuesto a Barrabás: te pido humildemente vistas a mi alma hasta la muerte con la túnica y estola blanca de la divina gracia, teñida con la sangre del Cordero Jesús, tu Hijo; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA SEXTO
Dolorosísima María, centro anchuroso a donde caminan y descansan todos los ríos de las penas y tormentos, y de donde salen todas las corrientes caudalosas para llenar las almas de todos los santos; por los vehementísimos dolores que sentiste imponderables en tu tierno corazón y espíritu al descargar la justicia del Eterno Padre el rigor de nuestras culpas con cinco mil y más azotes sobre el delicado cuerpo de tu Hijo: te pido humildemente, Madre mía, riegues mis potencias y sentidos con las lluvias de esa sangre, y con la que a arroyos derramasteis de sangriento llanto con el dolor de mis culpas y compasión a las innumerables heridas y llagas de tu Hijo, para que así, regada la tierra de mi corazón con la sangre de tu inocente Abel, dé el fruto de buenas obras y virtudes que tú deseas y me pides; y también te suplico consiga la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA SÉPTIMO
Dolorosísima María, celestial esfera y elemento donde viven y respiran todas las especies de dolores, cuyo número innumerable, después de Dios, solo te es conocido a ti; por aquel dolor y océano de amarguras que sentiste en los senos más profundos de tu corazón al ver coronar de espinas penetrantes, y vestir de ignominiosa púrpura y cetro al mejor Salomón, Jesús, que viste de hermosura al cielo y la tierra; y por el que también sentisteis al ver llevar a tu inocente hijo Isaac con la dura y pesada cruz a cuestas, arrastrado, caído y afrentado con la compañía de dos ladrones, cegando sus hermosos ojos con la tierra y polvo que le arrojaban, e hiriendo sus oídos con execrables injurias y blasfemias: te pido, Madre mía, de tu divino y hermoso Nazareno, auxilio y fortaleza para llevar las cruces de esta vida, y también la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA OCTAVO
Dolorosísima María, celestial tesoro y depósito de todos los tormentos y penas de la pasión de tu Hijo, espejo purísimo donde reverberan sus amarguras, sus congojas, sus lágrimas, sus tristezas, sus desamparos y agonías: por aquellas tres dolorosísimas horas en que al pie de la Santa Cruz bebió tu sediento y amante espíritu de aquel destrozado árbol de la vida todas las aguas de su Pasión y muerte, clavado tu corazón en la cruz con los mismos clavos con que visteis le puso en ella la impiedad de los judíos: te pido, Madre mía, me alcances de tu crucificado Hijo Jesús gracia eficacísima para vivir y morir crucificado al mundo en la cruz de mi Redentor; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

DÍA NOVENO
Dolorosísima María, impenetrable abismo donde se recogieron los diluvios de la Pasión y muerte del Hijo del Eterno Padre, después de que a tu vista le viste con voz clamorosa entregar su espíritu en las manos de su piedad y misericordia: por aquel dolor dolorosísimo que traspasó las amorosas telas de tu corazón con el impío golpe de la lanza que penetró el de tu difunto Hijo, y que te redujo a la soledad más desabrida y triste, siendo universal la borrasca de tus penas al ver ya difunto al Divino Nazareno, a quien tienes ante tu vista en el regazo y seno de tus brazos protectores (recibiendo en ellos ríos de sangre que brotan de estas sangrientas llagas y de su cuerpo sacratísimo): te suplico me alcances la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

sábado, 23 de mayo de 2026

NOVENA A LA VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

 


NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA ABUNDANCIA

Venerada en el Convento de pobres Madres Capuchinas de la Villa de Agullent.

Ordenada por una religiosa de esta Comunidad:


CON APROBACIÓN ECLESIÁSTICA

MODERNAS GRÁFICAS GUTENBERGALICANTE


PRÓLOGO AL PIADOSO LECTOR

Es ya muy sabido que la Santísima Virgen María es el amparo seguro de los que a Ella recurren. No en vano la Comunidad de Madres Capuchinas de la católica Villa de Agullent ha confiado en el auxilio de la bendita Madre de Jesús con el consolador Título de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA; puesto que hallándose muy necesitadas y empeñadas por ser sumamente pobres y sin recursos materiales por pertenecer a una orden mendicante; y estando muy subidos los comestibles, para subvenir a la vida, la madre Abadesa prometió con fé a la Santísima Virgen de la ABUNDANCIA, que si podía salir de deudas, sin faltar a las necesidades de su pobre Comunidad, haría celebrar la Novena y una Misa cantada con sermón; cuya gracia no se hizo esperar de la generosidad de la Santísima Virgen: puesto que, en el primer año de su Trienio ya pudo devolver lo prestado, y recibió después, de los bienhechores muchas limosnas, con las que pudo remediar y atender las necesidades de las religiosas. 

Mas no sólo se ha mostrado generosa en lo humano y material la excelsa Madre de Dios, sino en lo que es más, en lo espiritual; porque se han visto muy claras las gracias extraordinarias que ha dispensado a esta Comunidad, que agradecida, se complace en venerarla con el glorioso y hermosísimo Título de la ABUNDANCIA, ya que sobreabunda en toda clase de gracias espirituales y corporales, y se digna derramarlas con generosidad sobre cuantos a Ella recurren seguros de alcanzarlas.Por esto estas humildes religiosas, entusiastas amantes e hijas predilectas de María, le han compuesto y dedicado esta pequeña Novena, que si no es tan hermosa y sublime como ellas desearían, es por incapacidad, no por falta de amor y cariño a su buena Madre y excelsa Bienhechora.


ADVERTENCIA

La Novena de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, aprobada y bendecida por la Autoridad Eclesiástica de este Arzobispado de Valencia, en 9 de Febrero de 1923, puede hacerse en cualquier tiempo del año, según las necesidades lo reclamen. Procure cada uno estar en estado de gracia de Dios y recibir los Santos Sacramentos, si es posible, los nueve días o al menos, al empezar o terminar la Novena.


Por la señal…


ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Dulcísimo amor mío! Porque sois la suma bondad, belleza infinita y santidad por esencia, me pesa tanto de haberos ofendido, que quisiera Señor, morir de dolor. Ayudadme, Jesús mío con vuestra divina gracia, para que jamás os ofenda. Amén Jesús.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios omnipotente y eterno! que te has dignado preparar con la sobreabundancia de tus misericordias el cuerpo y el alma de la gloriosa e inmaculada Virgen María, para que sea Templo sacratísimo de tu augustísima Majestad, Madre purísima del Verbo divino encarnado, y refugio seguro de todos los necesitados; concédenos cuanto te pedimos, ya que tenemos la dicha y honra de glorificarla en este novenario con la consoladora advocación de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, merezcamos por la imitación de sus virtudes cantar en su compañía tus divinas alabanzas, en el Cielo. Amén.


DÍA PRIMERO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como dignísima Madre de Dios y de los hombres.

CONSIDERACIÓN 

I.—María ha sido preparada desde la eternidad, para ser digna Madre de Dios, y asociada a la grande obra de la clemencia divina, realizada por el Verbo encarnado en sus purísimas entrañas, de redimir al mundo. ¡Qué dignidad y qué gloria! ¡Qué respeto, qué admiración y qué alabanzas deben tributarle todas las criaturas!

II. — María Santísima ha recibido de Dios un corazón piadosísimo por haber sido constituida Madre tiernísima de todos los hombres. ¡Oh! ¡Cuánto nos ama! ¡Cuánto debemos amarla nosotros! ¡Y cuán grande confianza debe inspirarnos siempre su maternal generosidad!


ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Con sumo respeto nos postramos en vuestra presencia para veneraros como Madre dignísima de Dios, y con singular gozo, os invocamos para que nos socorráis y amparéis como tierna Madre nuestra. En Vos, Señora, colocamos toda nuestra esperanza y no dudamos que por vuestra intercesión y por los méritos de vuestro dulcísimo Hijo, nuestro Padre celestial, nos concederá cuanto pedimos y nos abrirá un día las puertas del cielo. Amén Jesús.


TRES PETICIONES PARA TODOS LOS DÍAS

Petición 1.ª ¡Madre mía! Por la infinita alegría que inundó vuestra purísima alma, en la Encarnación del Hijo de Dios, os pedimos, Señora, para toda la Comunidad o familia, el don del santo silencio con la caridad fraterna y todas las demás virtudes.

-Dios te salve, María, Virgen purísima antes del parto, llena eres de gracia etc…


Petición 2.ª ¡Reina mía! Por la alegría inmensa que inundó vuestra purísima alma, al ver por primera vez a Jesús e imprimir en su frente divina el casto beso de vuestros purísimos labios, os pedimos Señora, para toda la Comunidad o familia, el cumplimiento de las Constituciones o deberes con la abnegación de la propia voluntad.

-Dios te salve, María, Virgen purísima en el parto, llena eres de gracia…


Petición 3.ª ¡Dulce esperanza mía! Por el sumo gozo que sintió vuestro purísimo Corazón al ver resucitado a vuestro santísimo Hijo, y ser reclinada por Él sobre su amante pecho; os pedimos, Señora, para toda la Comunidad o familia, la fiel observancia de la santa regla y obligaciones aún en las cosas más menudas con la práctica de todas las virtudes y la perseverancia final en el amor y servicio de Dios Nuestro Señor.

-Dios te salve, María, Virgen purísima después del parto, llena eres de gracia etc... y Gloria etcétera…

(Pídase ahora la gracia particular que se desea)


JACULATORIA. — Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra: socorrednos y amparadnos ahora y en la hora de nuestra muerte.

OBSEQUIO.. — Hacer muchos actos de fé y rogar a Dios por las necesidades de la Iglesia.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acordaos, ¡oh nuestra Señora de la ABUNDANCIA! del poder sin límites que el Padre Eterno os ha conferido sobre todo lo creado. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, venimos a implorar vuestra protección. ¡Oh soberana Señora de la ABUNDANCIA! A vos, que sois la Tesorera y depositaria de todas nuestras gracias, os suplicamos, Señora, nos socorráis en todo lo necesario para que podamos vivir según las Reglas o deberes que hemos profesado, sin los afanes de los trabajos materiales; y únicamente nos preocupemos en amar y servir a vuestro Hijo y a Vos, Señora. Amén Jesús.

-Un Credo al Niño Jesús


GOZOS

Pues queréis ser venerada

De estas pobres Capuchinas,

¡OH VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

SED DE TODAS LA ALEGRÍA!


El Título de ABUNDANCIA

Os cae, Virgen, muy bien;

Por llevar en vuestros brazos

Al que en los cielos y tierra

Tiene riqueza infinita.

Al que creó todo ser.


Vos cuidáis como una Madre

De aquesta Comunidad,

Procurando no nos falte

El sustento material,

Ni el pasto espiritual.

Que proporcionáis Vos misma


Os mandan hacer pintar

Por disposición divina,

Por una doncella humilde,

Que en pinturas no entendía:

Y quisisteis que os sacara

Con tanta gracia que admira.


Ya que sois tan buena Madre,

Os pedimos nos concedas

Paz y unión en abundancia

Y alegría verdadera,

Y nos quites la afición

A las cosas de esta vida.


En Vos ponemos, Señora,

El corazón, vida y alma,

Pues con tal Madre y tal Hijo,

No nos puede faltar nada.

Dadnos la perseverancia,

En la caridad divina.


Sois Vos espléndida aurora,

De los cielos hermosura,

Fuente de gracia y dulzura,

Del mundo Corredentora.

De Agullent habéis de ser

Especial Señora y guía.


PUES OS MOSTRÁIS TAN AMABLE

CON ESTAS POBRES MONJITAS

OH VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

SED DE TODAS LA ALEGRÍA


V. Ora pro nobis etc

R. Ut digni eficiamur


OREMUS

Grátiam tuam, quæsumus Domine, méntibus nostris infunde; ut qui, Angelo nuntiante, Christi Filii tui incarnatiónem cognovimus, per passiónem ejus et crucem ad resurrectiónis glóriam perducamur. Per eúmdem Christum Dominum nostrum. Amén.


DÍA SEGUNDO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina y modelo de Pureza

CONSIDERACIÓN

I. - María desde los primeros pasos de su vida, consagró a Dios su virginidad; y fué su pureza e integridad corporal y espiritual, que admiró a los Cielos y aventajó a los mismos Ángeles. Por conservar intacto el lirio de su pureza virginal hubiera renunciado a la misma dignidad de Madre de Dios. ¡Oh! Y ¿cómo nos enseña a amar y practicar esta angelical virtud! ¡Cuán grande es la dicha y la gloria de las almas vírgenes y puras.

II.—La pureza virginal de María junto con la profunda humildad y demás heróicas virtudes que embellecieron su alma, agradó tanto a Dios, que la escogió para Madre suya, obrando en Ella uno de los prodigios más grande de su Omnipotencia, cual fué juntar la virginidad más perfecta con la divina maternidad. ¡Bendito sea el Señor, que así ha enriquecido y sublimado a María¡ Y bendita sea esta Virgen Inmaculada e incomparable.


ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Vos sois, Señora, el único lirio inmaculado del Jardín de Dios-Trino, cuya celestial fragancia alegra los Cielos y la tierra y cuya hermosura atrajo a vuestro virginal seno al Unigénito del Padre. Concédenos a todos los que te obsequiamos en esta Novena un amor grande a la santa pureza del cuerpo y del alma, y ayudándonos a alcanzarla y conservarla, velando atentamente sobre nosotros y sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones, para que tengamos la dicha de ser participantes de la misma gloria que gozáis en el cielo. Amén-Jesús.

JACULATORIA. — Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. (300 días de indulgencia).

OBSEQUIO. —Ofrece hoy tu corazón a María, pero adornado de un ramillete de actos de virtudes, que irás practicando todo el día.


DÍA TERCERO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Madre de la Divina Gracia.

CONSIDERACIÓN

I.—María, es, principalmente Madre de la divina gracia; porque es Madre de Jesucristo, Hijo de Dios, en el cual y por el cual han sido hechas todas las cosas; fuente y origen de todo bien, y con el cual nos ha dado el Eterno Padre, juntamente todos sus tesoros y todas sus gracias. ¡Cuanto debemos a esta benditísima Virgen! ¡Cuánto debemos amarla y honrarla!

II. — María es el acueducto por donde Dios comunica a los hombres todas sus gracias. Su divina Majestad ha querido que todas las gracias nos vengan por medio de su amantísima Madre. ¡Qué consuelo para nosotros, pobres y desvalidos! ¡Con qué confianza y con cuanto fervor debemos llamar cada día y cada hora a las puertas de su misericordia, para alcanzar el remedio de todas nuestras necesidades y la vida y salvación de nuestras almas!

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Venimos hoy, Señora, llenos de confianza a Vos que sois Madre de la divina gracia y de la misericordia, vida, dulzura y esperanza de los miserables, pobres y necesitados.Dignáos inclinar vuestros oídos benignísimos hacia nosotros; haced que el celestial rocío de la divina piedad vivifique nuestros corazones; hablad al Corazón amabilísimo de Jesús en favor de todos los pecadores, y abridnos en fin a todos para siempre las puertas del Cielo. Amén Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María, Madre de la divina gracia y fuente de toda piedad! Defendednos de nuestros enemigos y amparadnos en la hora de nuestra muerte.

OBSEQUIO. — Oír la santa misa y, si se puede comulgar sacramental o espiritualmente en honra de la Santísima Virgen.


DÍA CUARTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como asiento de la Sabiduría.

CONSIDERACIÓN

I.—María, es la criatura más rica en dones celestiales, en gracias y en virtudes. Es la más santa, la más sublimada y la más agradable a Dios, de todas las criaturas. Es un espejo clarísimo de las divinas perfecciones, y modelo de la más elevada santidad. ¡Oh! Y ¿cómo glorifica al Señor más que todas las otras criaturas juntas! ¡Bendi-Page 1618to seais para siempre, oh Altísimo Señor, que tantas maravillas habéis obrado en la Virgen María!

II. — María fué constituida verdadero Trono y silla de la Sabiduría increada, cuando el Verbo divino se encarnó en sus purísimas entrañas y reposó en su virginal corazón. María alcanza de Dios para las almas el conocimiento de los divinos misterios y las hace llegar a la visión beatífica de Dios. Sin María las almas permanecerían siempre en tinieblas. ¡Oh Maestra Soberana! iluminadnos, enseñadnos la ciencia de la salvación y llevadnos a la patria de la verdadera luz y de la eterna claridad.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Recurrimos en este día a Vos, que sois la Maestra soberana de todos los hombres, y os suplicamos humildemente, Señora, que ahuyentéis las tinieblas de nuestra ignorancia, y nos iluminéis con los resplandores de la verdadera sabiduría, para que busquemos de veras en ella nuestra verdadera felicidad, que consiste en servir siempre a nuestro divino Salvador Jesús en esta vida, guardando bien su ley santísima para llegar, como por su misericordia y vuestra intercesión lo esperamos, a gozar de su divina presencia y alabarle con Vos eternamente en el Cielo. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María! Enseñadnos la verdadera sabiduría, que consiste en amar a Dios de veras para salvar nuestras almas.

OBSEQUIO. —Visitar a Jesús Sacramentado con frecuencia y evitar las visitas y tertulias, en las que hay peligro de ofender a Dios.


DÍA QUINTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Puerta del Cielo.

CONSIDERACIÓN

I. — María es la Puerta del Cielo, porque el rey de la Gloria, al tomar posesión de su castísimo seno, la constituyó en abogada y guía nuestra que nos acompañe durante nuestra peregrinación y nos introduzca en el Cielo, abriéndonos Ella las puertas del celestial paraíso. ¡Cuán grande honor debemos tributarla!

II. — María es también Puerta del Cielo, porque con el ejemplo de sus virtudes nos enseña el medio único de entrar en el Cielo, porque solamen-Page 1820te por Ella conocemos a Jesús, Hijo de Dios y Salvador del mundo; y porque, según San Bernardo, nadie se salva sino por María. ¡Cómo debemos imitarla y hacernos dignos de su protección! ¡Oh María, Madre mía! Si soy vuestro verdadero devoto, estoy seguro de alcanzar mi eterna salvación.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Os suplicamos, Señora, que llenéis nuestro corazón de fervorosos y eficaces deseos de ir al Cielo, que nos hagáis imitadores de vuestras virtudes, y constantes hasta la muerte en el amor y servicio de vuestro divino Hijo; y en fin, que al salir nuestra alma de este mundo, la recibáis Vos, ¡oh piadosísima Madre! la presentéis en el tribunal del Juez supremo, la defendáis de sus enemigos, y la introduzcáis en las eternas moradas del paraíso. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María! No me abandonéis nunca hasta verme salvo en el Cielo.

OBSEQUIO. —Hacer alguna limosna a los pobres y desprenderse de alguna cosa a que esté apegado el corazón.


DÍA SEXTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Refugio de los pecadores.

CONSIDERACIÓN

I.—María es verdadero Refugio de pecadores, porque Dios le ha dado el poder de dispensar las divinas misericordias a quien quiere, como quiere y cuando quiere. Ningún pecador se pierde por grandes que sean sus pecados, si la santísima Virgen le protege. ¡Dichosos nosotros, pecadores, si acudimos de todo corazón a buscar en la protección de esta nuestra amantísima Madre, el perdón de todas nuestras culpas y el remedio de nuestras necesidades!

II. — María cumple perfectamente este oficio consolador de Refugio de pecadores, pues Dios le ha dado un corazón tan benigno y compasivo, que no sabe ni puede dejar de socorrer prontamente a cualquiera que le invoca con verdadero deseo de enmendarse. Se apresura a socorrernos y aun muchas veces se adelanta a nuestras súplicas como tierna y cariñosa Madre. ¡Oh Reina de la Misericordia! Vos sois nuestra esperanza, nuestro Refugio, nuestro consuelo y remedio y toda nuestra alegría.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Acordaos, Señora, que jamás se ha oido decir que vos hayáis desamparado a ningún pecador que invocó vuestra protección. Llenos de confianza, alegría y de consuelo, nosotros también nos postramos en vuestra presencia soberana, y os suplicamos ¡oh dulce y único Refugio nuestro! que nos saquéis del abismo de nuestras miserias y nos alcancéis de vuestro divino Hijo la gracia, la esperanza en su divino favor y la constancia en su santo servicio. Amén Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María! Vuestro corazón piadosísimo sea mi Refugio, mi esperanza y remedio y toda mi alegría.

OBSEQUIO. — Hoy se tendrá especial cuidado en mortificar las pasiones y sentidos; sobre todo la lengua y la vista.


DÍA SÉPTIMO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Auxilio de los cristianos.

CONSIDERACIÓN

I.—María santísima es Auxilio de los cristianos porque es Reina, y como tal ha recibido un poder muy grande para cumplir este altísimo cargo. María es la que defiende a la Iglesia de todos sus enemigos, y la que vela sin cesar por la exaltación de la santa Fe Católica. ¡Cuán gloriosas victorias ha alcanzado y alcanza cada día! ¡Con qué tierna solicitud vuela a defender a la Iglesia santa y a salvarla de los peligros! ¡Oh invicta Capitana del pueblo cristiano! Salva también ahora a la Iglesia y humilla a todos sus enemigos.

II.—María, no solamente es Auxilio de la Iglesia sino de todos y de cada uno de los cristianos. Su cualidad de reina y madre nuestra, enciende en su compasivo corazón un vehementísimo celo de la salvación de todos sus vasallos e hijos. Nunca deja de acudir en defensa de los que la invocan. Su amor maternal está siempre vigilante por todos y cada uno. Con sólo invocar su dulcísimo Nombre, tiemblan y huyen nuestros enemigos. ¡Oh, con cuánto amor y gratitud debemos corresponder a los desvelos de tan buena Madre!

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Vos sois, Señora, aquella misteriosa e inexpugnable Torre de David, en la cual Dios haPage 2224puesto innumerables escudos de gracias eficaces, para que con ellas salvéis a todos vuestros hijos y verdaderos devotos. Sin Vos, ¡oh Reina sapientísima y poderosísima! no sabemos ni podemos ni pelear ni vencer. Ayudadnos, y alcanzaremos gloriosa victoria de todos nuestros enemigos y la corona de gloria en el Cielo, en donde eternamente agradecidos cantaremos vuestras misericordias y las divinas alabanzas por todos los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María! Ven en nuestro auxilio, socórrenos pronto en nuestras necesidades, porque si nó pereceremos.

OBSEQUIO. —Ayunar hoy en honra de la santísima Virgen, o hacer otra mortificación, según se pudiere.


DÍA OCTAVO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina de los Ángeles.

CONSIDERACIÓN

I. — María fué desde la eternidad destinada por el Altísimo para ser Reina de los Ángeles. Y asíPage 2325estos soberanos espíritus la sirvieron y asistieron fidelísimamente durante su vida mortal en la tierra. ¡Gocémonos de esta gloria de nuestra benditísima Madre, y aprendamos de los santos Ángeles a venerarla y servirla con todo nuestro afecto y fidelidad constante!

II. — María fué exaltada en el cielo sobre todos los coros de los ángeles. Todos aquellos soberanos espíritus se alegraron íntimamente de verla en trono de tanta gloria, a la derecha de su divino Hijo, y la bendicen con entusiasmo y la obedecen con puntualidad. ¡Oh Reina soberana! También nosotros queremos bendeciros, veneraros y obedeceros siempre.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Os damos mil parabienes por vuestra exaltación en el Cielo sobre todos los Coros de los Ángeles. Oh clementísima Reina; enviad a esos espíritus soberanos que son vuestros vasallos fidelísimos, a defender la santa Iglesia; a su Cabeza visible, a todos los Obispos y Sacerdotes, religiosos de uno y otro sexo y cada uno en particular. Haced, Señora, que con los santos Ángeles cantemos todos vuestras glorias eternamente. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María gloriosa, Reina de los Ángeles! Defended a la santa Iglesia nuestra madre, y destruid el poder de todos sus enemigos.

OBSEQUIO. —Rezar la corona angélica (nueve Ave Marías), y hacer detenidamente examen de conciencia.


DÍA NOVENO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina de todos los Santos.

CONSIDERACIÓN

I.—María ha merecido ser Reina de todos los Santos, porque recibió todas las gracias y aún más gracias que todos los Santos juntos; porque tuvo las virtudes de todos los Santos y con mucha más perfección que todos y cada uno de ellos; porque su dignidad, sus méritos, su poder y su gloria es superior a la de todos ellos; y porque todos los Santos han recibido la gracia y la gloria por medio de esta celestial Reina y amabilísima Madre.

II. —María, el día de su gloriosa Asunción aPage 2527los Cielos, recibió la Corona de Reina universal de todas las criaturas. El Padre la coronó como a su Hija predilecta, con la corona de omnipotencia; el Hijo, como a su Madre purísima, con la corona de la sabiduría, y el Espíritu Santo, como a su fidelísima Esposa, con la corona del amor. Desde entonces ejerce un imperio universal en el cielo, en la tierra y en los abismos. Todos los moradores de la celestial Jerusalén se felicitan de ser sus vasallos y obedecerla en todo; y la misma beatísima Trinidad se complace en la gloria y hermosura de esta incomparable Reina. Alegrémonos también nosotros de ser sus humildes siervos, procurando servirla y honrarla fielmente en esta vida, para que nos haga participantes de la gloria en el Cielo. Amén-Jesús.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Sois la Reina gloriosísima de todos los Santos y de todas las criaturas. Vuestra hermosura, Señora, alegra la ciudad de Dios, y vuestra piedad y clemencia consuela a todos los mortales. Admitidnos para siempre por vuestros vasallos, reinad como única Señora en nuestro entendimiento y en nuestra voluntad, defendednos de todos nuestros enemigos; libradnos de todos los peligros y llevadnos a vuestro reino inmortal, dondePage 2628con los Ángeles y Santos os glorifiquemos y ensalcemos por todos los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María, Reina de toda la Creación! Defiéndenos y sálvanos, pues queremos ser vuestros siervos.

OBSEQUIO. —Hacer una dolorosa confesión y comulgar con particular fervor; procurando pasar el día en santo recogimiento según la Ley de Dios.


ACTO DE CONSAGRACIÓN

¡Oh María, Reina clementísima, abogada y refugio de los mortales! Llenos de confianza, acudimos a Vos en este último día del Novenario que bajo el Título de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, os hemos dedicado, para demostraros nuestro eterno reconocimiento por las mercedes que nos habéis concedido y atendido tan maternalmente a todas nuestras necesidades. Desde ahora para siempre nos consagramos a Vos y ponemos en vuestras soberanas manos nuestras almas y cuerpos, todas nuestras esperanzas y consuelos; todas nuestras penas y miserias esperando nos seguiréis siempre socorriendo en esta vida para que alcancemos la eterna gloria. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María, Madre de la divina clemencia y Reina de la Misericordia! Defiéndenos Tú de nuestros enemigos, y protéjenos en la hora de la muerte. Dadnos, ¡Oh Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!, ahora y entonces, vuestra bendición, como prenda segura de que nos la da vuestro divino Hijo que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén-Jesús.

-Una Salve por la conversión de los pecadores y salvación de tus devotos.


DEVOCIONARIO A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


PEQUEÑO DEVOCIONARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

VISITA, TRIDUO, NOVENA, VISITA DOMICILIARIA Y NOVENA DE ENFERMOS

Compuesto por el R. P. Lorenzo de Santa Teresa, O. C. D.

TERCERA EDICIÓN

Editado por la Cofradía del Carmen de Ávila


Nihil obstat

Fr. Secundus a Jesu

Imprimatur:

Sanctus, Episcopus Abulensis

10-Mayo-1962.

Fr. Joseph Antonius a Puero Jesu

Reimprimi potest 

10-Mayo-1962


VISITA SEMANAL A LA VIRGEN DEL CARMEN

Por la Señal, etc.

Acto de Contrición

ORACIÓN PREPARATORIA

Quiero amarte, Virgen del Carmen, y porque quiero amarte, he venido a tus plantas para que tú me enseñes el verdadero camino que me lleve a tu amor.Jesús te hizo mi Madre, cuando pendiente de la cruz estaba esperando sus últimos momentos, y tú recogiste ese sagrado legado con todo el cariño; por ello vengo animado a tus plantas porque, aunque soy un alma pecadora, tu corazón no me ha de rechazar.Yo quiero que todo mi ser sea tuyo: mis pensamientos, mis palabras, mis acciones, mi cuerpo y mi alma; porque siendo tuyo sé que soy todo de Jesús y Jesús me dio todo el ser que tengo. ¡Madre mía! No consientas nunca que el pecado manche mi alma y mate en mí tu amor. ¿Qué puedo hacer yo sin Ti, sin tu gracia, sin tu amistad? No me abandones, mírame siempre con ojos de misericordia que necesito de Ti como el hijo pequeñito necesita de su madre. ¡Virgen del Carmen! No me abandones nunca, dame tu amor.


DOMINGO

MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD

Jesús decía a sus Apóstoles y en ellos a todos nosotros: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Y el Apóstol del amor, no hacía más que repetir: Amaos los unos a los otros.El amor es el lazo que une los corazones, que los compenetra, que los hace una misma cosa. Porque el Verbo divino nos amó, se unió a nuestra naturaleza humana, elevándola hasta su Divinidad. Porque nos amó quiso quedarse en la Eucaristía para que le recibiéramos y al mismo tiempo nos hiciéramos una misma cosa con Él. ¡Qué grande fue el amor de Jesús! Por amor a los hombres se hizo semejante a ellos.¡Ah! Tengo la obligación de amar a mis hermanos; de sobrellevar sus miserias, sus impertinencias. Jesús me lo ha mandado y mi Madrecita del cielo así lo quiere, pues todos somos sus hijos.Sé muy bien que si no amo a mis prójimos en vano digo que amo a Dios, pues el amor que tengo a Dios he de manifestarlo en el que tenga a mis hermanos.¡Virgen Santísima del Carmen! Con tu gracia propongo cumplir este mandamiento de Jesús.


JACULATORIAS

¡Virgen del Carmen, Madre de Jesús! Haz que siempre viva en su amor.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre de la Divina Gracia! Concédeme la gracia de perseverar en la amistad de Jesús.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre pura y casta! Contra las tentaciones de mis enemigos defiende la pureza de mi alma.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Madre toda de amor! Tu corazón de Madre esté siempre abierto para mí, pobre pecador.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Refugio de pecadores! No me niegues el perdón cuando vuelva a Ti en busca de misericordia.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Reina de cielos y tierra! Extiende tu poder de Madre y Reina sobre mi corazón.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

¡Reina y Hermosura del Carmelo! Tu Escapulario santo sea mi amparo en vida y prenda de salvación en la muerte.

-Padre nuestro, Avemaría, Gloria. 


ORACIÓN FINAL

¡Amorosísima Reina del Carmelo! Confiado en tu maternal protección me retiro de tu dulce presencia; llevo el corazón prendado de tu cariño y en mis labios tu nombre bendito.¡Sí, Madre mía! Quiero estar siempre en tu maternal regazo. Quiero amarte. Quiero ser siempre tu hijo cariñoso y bueno.Aunque llevado por las pasiones muchas veces te haya ofendido, bien lo sabes, Madre, que no ha sido por odio sino por la flaqueza de mis fuerzas naturales. Tu gracia de Madre tiene que alentarme en la lucha contra los que me quieren apartar de Ti y de Jesús. No me lo niegues, Madre, y recibe como despedida mi última plegaria:

-Dios te salve Reina y Madre... etc.


Bendita sea tu pureza

y eternamente lo sea

pues todo un Dios se recrea

en tan graciosa belleza.

A Ti, celestial princesa,

Virgen Sagrada, María,

te ofrezco desde este día

alma, vida y corazón,

mírame con compasión,

no me dejes Madre mía.

Ave María purísima. Sin pecado concebida



LUNES

MEDITACIÓN SOBRE LA PUREZA

Dios es todo pureza y tanto será un alma más pura cuanto más cerca esté en Dios. Por eso la Santísima Virgen ha sido la criatura más pura, porque tenía que ser la Madre de Jesús y por consiguiente la que más se había de acercar a Dios. María era todo hermosa, según canta la Iglesia, por la pureza de su vida, y de sus costumbres. Nada manchado pudo encontrarse en Ella, que había de aplastar la cabeza de la serpiente infernal, hollándola con su planta de Virgen Inmaculada. Todo el ser de María brillaba por la pureza: Su cuerpo y su alma, sus pensamientos, y sus sentidos, sus deseos y acciones llevaban el sello de la más virginal pureza. También tú, alma cristiana, tienes la obligación de ser pura. A imitación de María no debes consentir ni un pensamiento que manche tu pureza, ni una palabra que pueda herir los castos oídos de tu Madrecita del cielo, ni una acción que degrade tu cuerpo y manche tu alma. Piensa delante de la Madre de toda pureza si tus costumbres en el pensar, en el hablar, en el vestir y en todo lo que haces son dignas de una hija de la Santísima Virgen del Carmen que graciosamente se cubre con la capa blanca en señal de pureza. Besa con fervor el Santo Escapulario cuando te acometan las tentaciones contra esta santa virtud de la pureza e invócala a Ella, a la Santísima Virgen con esta sencilla oración:

Dulce Reina del Carmelo

de los cielos alegría,

con tu Santo Escapulario

guarda pura el alma mía.


MARTES

MEDITACIÓN SOBRE LA HUMILDAD

Porque Dios miró la humildad de la Santísima Virgen, la engrandeció tanto que la elevó a la más alta dignidad, a ser Madre de Dios.No consiste la humildad en despreciar los dones de la gracia y de la naturaleza, sino en reconocer en ellos la bondad de Dios y ver en ellos la miseria que de vosotros mismos tenemos.Todo es de Dios, mío no es nada. Si mi alma está en gracia, si la adornan las virtudes, si tengo inteligencia, si tengo amor, todo se lo debo a Dios. Lo que soy en el cuerpo y en el alma de su bondadosa mano lo he recibido. Gracias, Dios mío, yo no tengo más que miseria, corrupción y pecado. He nacido del polvo y polvo soy. ¡Madre mía del Carmen! Reconozco lo que soy y te pido que me des la humildad para que sepa dar gracias a Dios por todos los dones que me ha concedido. La soberbia desterró del paraíso a nuestros primeros padres y les hizo indignos de morar en aquella mansión de bienestar: la soberbia puede hacerme hijo de Satanás perdiendo la alegría de morar en la casa de mi Dios. No, Virgen del Carmen, quiero morar en la casa de mi Padre y para ello te pido conservar mi alma limpia del pecado de la soberbia y adornada con la virtud de la humildad.


MIÉRCOLES 

MEDITACIÓN SOBRE LA CONFIANZA

Tengo la obligación de salvarme, Dios me lo pide y ese es mi destino. La salvación es el problema que tengo que dejar resuelto en el plazo más o menos breve, según los días que cuente de vida. Si muero y no he asegurado mi salvación me condeno. ¡Infeliz de mí entonces, para siempre lejos de Dios y de María; nunca jamás podría volver a llamarla Madre! Pero si he asegurado mi salvación, para siempre con Jesús y con María. ¡Qué felicidad! Pero mis fuerzas en la lucha que tengo que sostener en este valle de lágrimas y de contradicción son muy pequeñas. ¿En quién debo esperar? ¿Quién me dará la confianza de mi salvación? Jesús me ha prometido su gracia, y esta gracia la tengo que recibir de las manos de María. A ella tengo que acudir con la misma confianza con que el niño pequeño corre al regazo de su madre para que le defienda de sus enemigos. ¡Virgen del Carmen! Eres mi Madre y en Ti pongo toda mi esperanza. Quiero unir mi esfuerzo a tu gracia de Madre para tener confianza de mi salvación.


JUEVES

MEDITACIÓN SOBRE LA PERSEVERANCIA

Comenzar a ser buenos es una cosa muy fácil desde el momento en que la gracia de Dios nos levanta del pecado, pero perseverar en el bien es algo más difícil. No todo aquel que comienza el camino del bien lo termina y esto no es por falta de gracia divina, que Dios nos la da a todos porque quiere que nos salvemos sino, por falta de cooperación de nuestra voluntad a esa misma gracia de Dios. Yo sé que soy débil y flaco y por eso debo pedir a Dios su gracia para defenderme de mis enemigos espirituales. Pero si yo me niego a luchar ¿cómo he de vencer? Solo al que lucha se le dará el premio de la victoria.¡Madre mía del Carmen! Yo quiero ser bueno, pero ¡son tantos y tan malos mis enemigos! Vuelve hacia mí esos tus ojos de misericordia para que ellos me ayuden a perseverar en la lucha contra mis pasiones, contra la concupiscencia de la carne, contra el demonio, contra el mundo. ¡Cuántas veces he comenzado el camino de la virtud! Pero también ¡cuántas veces he vuelto a caer en el pecado! Madre mía del Carmen, ya no quiero ser más tiempo ingrato a Ti que eres mi Madre.


VIERNES

MEDITACIÓN SOBRE LOS DOLORES DE MARÍA

Por mí, Jesús sufrió terribles tormentos. Yo, pecador, no podría limpiarme del pecado si Jesús no hubiera vencido al demonio sobre el Ara de la Cruz. Ya estoy rescatado por los tormentos de Jesús y por los dolores de María que quiso unir su sacrificio al de Jesús para redimirme. María ve a su hijo sufrir y como Madre, sufre Ella también agudos dolores en su alma. Los clavos traspasan su corazón, las espinas se clavan en su alma, las ofensas que le hacen llegan hasta Ella para hacerla sufrir. Y todo por mí, por mi alma, para que pueda volar un día al cielo si he sabido aprovecharme de estos dolores y sufrimientos de Jesús y de María. Aquí a tus plantas, Virgen Santísima del Carmen, pienso que he sido ingrato y que no he sabido aprovecharme de tus sufrimientos para purificarme de mis pecados. Al contrario, he vuelto a renovar tus dolores, con mis impurezas, con mis desobediencias, con mi falta de amor al prójimo, con mis pecados que se clavan cual espinas en la frente de Cristo y en tu corazón de Madre. No quiero más ofenderte, Madre mía del Carmen. Ayúdame a no pecar más. 


SÁBADO

MEDITACIÓN SOBRE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN

La verdadera devoción consiste en imitar las virtudes de las personas o ser a quien se profesa. María es para mí el Ser más amado y venerado después de Dios. Con mucha frecuencia digo que la amo y a pesar de todo no la imito. Esto quiere decir que no la profeso la debida devoción.Si ella es humilde, mi alma debe ser humilde; si Ella es pura, yo debo brillar en esta angelical virtud; si Ella es amable, yo no debo ser desabrido con mis semejantes. Tener verdadera devoción no es sólo rezar, no es sólo venir a visitarla, no es vestir su Escapulario, ni llevar al pecho muchas medallas, ni emblemas. Es hacernos uno con Ella por amor, y esto no se consigue sino es haciendo lo que Ella hace, pensar como piensa y amar como Ella ama. ¡Qué diferente es mi conducta! Ella humilde, yo soberbio; Ella caritativa, yo egoísta; Ella pura, yo manchado con la impureza de mis pensamientos, de mis palabras, de mis deseos; Ella toda bondad, yo todo ingratitud a Dios. ¡Virgen Santísima del Carmen! Yo prometo imitarte en todas las virtudes.



TRIDUO Y NOVENA A LA STMA. VIRGEN DEL CARMEN

ADVERTENCIAS. —Con el fin de que los fieles amantes de la Santísima Virgen del Carmen puedan hacer con verdadera devoción esta novena ponemos aquí estas advertencias.

1.ª Las personas que solo deseen hacer el TRIDUO pueden hacerlo muy bien tomando los tres primeros días de la Novena con las oraciones correspondientes.

2.ª La Novena puede comenzarse cualquier día del año, aunque el tiempo más propio para hacerla es el mes de julio, a Ella consagrado, comenzando el día 8 para terminar el 16.

3.ª Es muy conveniente confesar antes de comenzar la Novena o triduo y comulgar durante los días que se hace la Novena para tener más propicia a la Santísima Virgen en orden a la gracia que de Ella se desea alcanzar.

4.ª Puede hacerse la Novena en casa o en la iglesia, según lo permitan las obligaciones de cada persona, y ante la imagen, cuadro o estampa de la Santísima Virgen del Carmen.Por la señal, etc.


ORACIÓN PREPARATORIA

Dios mío y Señor mío, postrado delante de tu Majestad Soberana con todo mi ser, te reconozco por mi Dios y mi Señor. En Ti creo y creo firmemente en todos los misterios de nuestra Santa Fe Católica. En Ti espero el perdón de todas mis culpas y la gracia de nunca más volverte a ofender. A Ti deseo amar sobre todas las cosas. Pésame de haber pecado. Pésame de haberte ofendido, pésame de haber perdido tu gracia y amor. Yo propongo enmendarme en lo venidero y te pido, mi Señor y mi Dios, me concedas la gracia de hacer con fervor esta Novena (triduo) para honra y gloria de la Santísima Virgen del Carmen y bien de mi alma. Amén.


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Madre mía Santísima, Virgen del Carmen! Siempre he encontrado en tu corazón de Madre el cariño que mitiga mis sufrimientos, penas y dolores. Vengo a Ti, dulcísima Reina, con la confianza que me da tu bondad y ser mi Madre para pedirte tu amparo en la lucha contra mis enemigos interiores y exteriores. Bien sé yo que por mis ingratitudes y pecados no merezco tu protección, pero, Madre, no has de mirar a mis méritos sino a tu bondad y a los deseos que Jesús tuvo al hacerte Madre de los pobres pecadores. Confiando en tu bondad, Virgen del Carmen, te pido consuelo en mis penas, una mirada de clemencia y de amor, y la gracia que deseo alcanzar en esta Novena (triduo) si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Así lo espero, dulcísima Madre, y confiado en tu amparo maternal te saludo con los ángeles y los santos diciendo las siguientes deprecaciones:


¡Virgen santa del Carmen! Cuando la débil barquilla de mi alma parezca naufragar en el mar alborotado de la vida, mírame con ojos de piedad y ellos me salvarán.

-Dios te salve, María.. etc.


¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando las tentaciones, las dificultades y los sufrimientos envuelvan mi alma con la tristeza, sean tus manos de Madre las que disipen las tristezas de mi alma.

-Dios te salve, María... etc.


¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando mis ojos se tengan que cerrar para siempre y mis labios ya no puedan pronunciar ninguna palabra, con tu dulce nombre y el de Jesús recoge mi último aliento.

-Dios te salve, María... etc.


(Pídase la gracia que se desee conseguir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen).

Estas deprecaciones y las dos oraciones precedentes se dirán todos los días de la Novena. Después se reza la oración propia de cada día.


DÍA PRIMERO

ORACIÓN 

¡Virgen Santísima del Carmen! Yo te bendigo bajo este título tan hermoso con que quisiste ser honrada y manifestarnos tu protección y amparo en cuantas necesidades nos encontramos en la vida. Aquí postrado ante tu imagen, quiero encomendarte mi alma, para que la libres de todas las asechanzas del demonio, del mundo y de la carne que me quieren llevar al pecado. No permitas, Madre mía, que me arrastre por el fango de la maldad. Así lo espero, como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA SEGUNDO

ORACIÓN 

¡Amorosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por esa bondad con que honraste a los Carmelitas al darles tu Santo escapulario como señal de protección contra los enemigos que los perseguían; que tu escapulario santo sea para mí una prenda de protección y un escudo que me defienda contra las malas inclinaciones de la carne, contra las asechanzas del demonio y contra las ilusiones del mundo para que nunca pierda la gracia que me dio mi Señor Jesucristo. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA TERCERO

ORACIÓN 

¡Amabilísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la amorosa condescendencia que tuviste para con todos los que visten tu Santo Escapulario al prometerles tu protección en todos los peligros de la vida. ¡Cuántos peligros nos rodean, Madre amantísima! ¡Cuántos enemigos nos acechan! Solo tu cariño de Madre puede librarnos de todos ellos. Confiado en tu misericordia espero que nunca me has de abandonar ya que llevo en mi pecho tu Santo Escapulario. Así lo espero dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 


DÍA CUARTO

ORACIÓN 

¡Poderosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por ese inmenso poder que el Señor te ha concedido para que puedas protegernos en todos los peligros de la vida, alejando de nosotros toda suerte de males, dándonos el consuelo y la paz en nuestras tribulaciones y llenando nuestras almas de gracias espirituales para vencer a nuestros enemigos en la lucha contra nuestras pasiones. Tu Santo Escapulario seame un escudo fuerte contra todo lo que me quiera apartar del verdadero camino de la virtud. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve Reina y Madre…


DÍA QUINTO

ORACIÓN 

¡Ternísima Virgen del Carmen! ¡Cuánto necesita mi alma de las dulzuras de tu consuelo maternal! Son muchas las espinas y dificultades que encuentro en mi vida, muchas las torturas y dolores morales que vienen sobre mí. Tú sólo puedes ser mi aliento en las penas y tribulaciones a que se ve sometida mi alma. Por eso con todo el cariño de hijo tuyo, te pido, Madre mía del Carmen, que no me abandones aunque algunas veces yo ingrato a tus bondades, quiera apartarme de Ti. Así lo espero, dulce Madre mía así como también tu intercesión poderosa para que me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 


DÍA SEXTO

ORACIÓN 

¡Santísima Virgen del Carmen! Al entregarnos el Santo Escapulario nos prometiste tu protección para que no nos viéramos envueltos por las llamas del infierno. Quiero hacerme partícipe de este privilegio con una vida verdaderamente cristiana, cumpliendo las obligaciones de mi estado, y atendiendo con solicitud a todo lo que se refiere al bien espiritual de mi alma. Pido, Madre, tu aliento en esta empresa de mi salvación, para vencer todas las dificultades que pueda encontrar en el camino. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre...


DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN 

¡Amantísima Virgen del Carmen! Bien sé que debo amarte con todas las fuerzas de mi alma, en correspondencia al grande amor que tú me has tenido y manifestado en todos los momentos de mi vida. Sí, Madre mía, quiero ser un verdadero hijo tuyo entregándome todo a tu servicio y amor, para que no apartándome nunca de tu corazón materno me vea siempre al abrigo de los peligros que me acechan para condenarme. El alma que se aparta de Ti está en peligro de perderse para siempre, por eso, Madre mía, quiero estar junto a Ti para que mires por mí como una verdadera Madre.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre…


DÍA OCTAVO

ORACIÓN 

¡Misericordiosísima Virgen del Carmen! Tu misericordia es para nosotros un consuelo durante la vida y de una manera especial en la hora de la muerte. ¡Ay, Madre mía! Cuando mis labios no acierten a pronunciar una sola palabra, cuando mis ojos estén próximos a cerrarse a la luz de este mundo, cuando mis oídos no puedan escuchar a los que me rodeen, cuando todo me vaya a faltar en el momento de mi muerte, no me dejes entre las angustias de aquel terrible tormento, sino que tus brazos maternales recojan mi alma para llevarla al cielo.Así lo espero, dulce Madre mía así como también la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre...


DÍA NOVENO

ORACIÓN 

¡Divina Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la singular prerrogativa concedida a los que visten tu Santo Escapulario de librarles del Purgatorio el sábado después de su muerte. Hasta ese lugar de penas llega tu cariño de Madre para con tus hijos. Esta es una bondad más de tu corazón, la que nunca sabremos agradecer bastante. Quisiera, Madre mía, hacerme digno de esta prerrogativa y para ello te pido que me asistas en todos los momentos de mi vida para que nunca me aparte de tu maternal cariño.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:

-Dios te salve, Reina y Madre... 



NOVENA DE LOS ENFERMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

Esta novena se hará para pedir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la curación de alguna enfermedad, en ella debe tomar parte no solo toda la familia sino, si le es posible, el mismo enfermo. 

ADVERTENCIA: Todos los días se rezan las oraciones que hemos puesto en la novena ordinaria, excepto la Oración a la Virgen del Carmen y las Deprecaciones, que son como sigue:


ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡Madre mía amantísima del Carmen! Siempre hemos encontrado en tu bondadoso corazón el alivio y curación de nuestras penas; con la confianza que nos da tu cariño maternal venimos a Ti, a pedirte con todo el fervor de nuestras almas el alivio y curación de esta enfermedad. Todo lo esperamos de Ti porque eres nuestra Madre. Cuando tu Divino Hijo vivía entre los mortales, con singular amor curaba toda clase de enfermedades, y nosotros confiamos en Ti, que eres la Madre de Jesús, para que le pidas también la salud perdida, desterrando la enfermedad, si conviene para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Así lo esperamos, dulce Madre nuestra, y para más mover tu corazón de Madre te saludamos con todo el fervor diciendo con cariño las siguientes Deprecaciones:


DEPRECACIONES

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres Madre, con solicitud maternal cura la enfermedad que nos aflige.

-Avemaría, etc.

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres reina, con el poder que tu divino Hijo te ha dado, líbranos de la enfermedad.

-Avemaría, etc.

¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres la Madre de Dios, y confiamos en tu misericordia, nos has de alcanzar de Él la salud que te pedimos.

-Avemaría, etc.


V/ Ave María purísima.

R/ Sin pecado concebida.



VISITA DOMICILIARIA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

ADVERTENCIAS. —En muchas localidades se encuentra establecida la Visita Domiciliaria de la Santísima Virgen del Carmen, siendo un consuelo para las familias poder tener un ratito en su casa la imagen de la Santísima Virgen del Carmen, y derramando Ella abundantes bendiciones sobre los que de este modo la bendicen. Para mayor facilidad de los fieles ponemos aquí esta Visita Domiciliaria con el fin de que puedan saludar y despedir a la Reina del Carmen, tanto al entrar como al salir de sus domicilios. Téngase en cuenta las siguientes advertencias:

1.ª La Virgen ha de ser recibida con toda devoción y puesta en lugar de preferencia, encendiéndola, a poder ser, una lamparilla de aceite.

2.ª No debe retenerse la capilla más del tiempo señalado, pues la capilla tiene que recorrer en el mes treinta casas y si alguna persona la retiene, trastorna el orden y hace que algunas familias no la puedan recibir.

3.ª Todos los miembros de la familia deben esmerarse en obsequiar con oraciones y sacrificios a la Santísima Virgen del Carmen durante el tiempo que la capilla esté en su casa.


SALUTACIÓN

Por la señal... etc.

Señor mío Jesucristo... etc.

¡Oh Virgen del Carmen! Con cuánta devoción te recibimos en estos momentos en que vienes a honrarnos con tu graciosa presencia. Eres nuestra Madre, buena y cariñosa, pues aquí tienes a tus hijos, que postrados a tus plantas quieren saludarte y darte la bienvenida por venir a nuestra casa.Quisiéramos que en nuestros corazones se formara un trono de amor para Ti donde pudiera estar complacida y amorosa; quisiéramos que este hogar fuera para Ti una mansión de delicias donde nuestros obsequios, oraciones y sacrificios pudieran recrearte; quisiéramos nunca separarnos de Ti, porque sabemos que en tu cariño de Madre está nuestro consuelo, nuestra alegría, nuestra paz, nuestro amor.


SALUTACIONES

Seas bienvenida, dulcísima Virgen del Carmen, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la paz.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, santa Madre nuestra, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu amor.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Reina del cielo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu protección.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Estrella del mar, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la luz que nos guíe por entre los peligros de la vida.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Virgen Inmaculada, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros los blancos destellos de tu pureza.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, Santa Madre de Dios, a nuestra morada, con tu visita vengan a nosotros el Reino de tu bendito Hijo Jesús.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

Seas bienvenida, hermosura del Carmelo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la hermosa blancura de la gracia de Dios.

-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.


ANTÍFONA 

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos siempre de todos los peligros, oh, Virgen gloriosa y bendita..


V/ Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.


ORACIÓN

Oh Dios, que adornaste a la Orden del Carmen con el título singular de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos propicio que los que la veneramos en la tierra, amparados con su poderosa protección, merezcamos llegar a los gozos sempiternos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.


V/ Ave María purísima.

R/ Sin pecado concebida



DESPEDIDA

Lo que sigue se leerá puesto de rodillas delante de la Santísima Virgen del Carmen antes de trasladarla a otro domicilio.


Por la señal…

Señor mío Jesucristo…

Aquí venimos, oh Reina y Madre de nuestros corazones para darte gracias por las singulares bendiciones que habrás derramado sobre esta casa. Quisiéramos que nuestros corazones hubieran sido un digno trono para tu corazón de Madre, ese ha sido nuestro deseo y por eso con confianza de hijos te pedimos nos bendigas y nos dejes tu gracia y tu amor.¡Oh Virgen del Carmen! Aunque tenemos que separarnos de esta tu imagen, nunca queremos separarnos de Ti. ¡Cuando el alma se separa de tu maternal regazo, qué triste es su vivir! Por eso, Madre nuestra, un día y otro día volveremos nuestra mirada hacia tu maternal cariño para que nunca nos abandones. Necesitamos de tu protección y amparo, y en todas nuestras dificultades, en nuestras penas, en nuestros dolores, sufrimientos, en nuestras tentaciones.Antes de abandonar nuestra casa, Virgen Santísima del Carmen, llénala de tus bendiciones celestiales, para que en ella haya paz, tranquilidad y amor.


JACULATORIAS

¡Oh, Virgen del Carmen! no nos abandones en nuestros sufrimientos.

-Avemaría, etc.

¡Reina y Hermosura del Carmelo!, llénanos de tus celestiales gracias.

-Avemaría, etc.

Inmaculada Virgen del Carmen, deja en nuestros corazones destellos de tu pureza inmaculada.

-Avemaría, etc.

-Bendita sea tu pureza, etc.

ORACIÓN

¡Oh, Virgen del Carmen, Madre de Jesús y Madre nuestra! Postrados a tus plantas te pedimos la gracia de perseverar siempre en tu amor para que cuides de nosotros con maternal solicitud. Queremos despedirte con la promesa de que nunca te hemos de ofender con el pecado; para ello pedimos tu gracia, y con el corazón prendado de tu bondad te despedimos con todo el fervor de nuestras almas.

-Dios te salve, Reina y Madre…








ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...