PEQUEÑO DEVOCIONARIO A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
VISITA, TRIDUO, NOVENA, VISITA DOMICILIARIA Y NOVENA DE ENFERMOS
Compuesto por el R. P. Lorenzo de Santa Teresa, O. C. D.
TERCERA EDICIÓN
Editado por la Cofradía del Carmen de Ávila
Nihil obstat
Fr. Secundus a Jesu
Imprimatur:
Sanctus, Episcopus Abulensis
10-Mayo-1962.
Fr. Joseph Antonius a Puero Jesu
Reimprimi potest
10-Mayo-1962
VISITA SEMANAL A LA VIRGEN DEL CARMEN
Por la Señal, etc.
Acto de Contrición
ORACIÓN PREPARATORIA
Quiero amarte, Virgen del Carmen, y porque quiero amarte, he venido a tus plantas para que tú me enseñes el verdadero camino que me lleve a tu amor.Jesús te hizo mi Madre, cuando pendiente de la cruz estaba esperando sus últimos momentos, y tú recogiste ese sagrado legado con todo el cariño; por ello vengo animado a tus plantas porque, aunque soy un alma pecadora, tu corazón no me ha de rechazar.Yo quiero que todo mi ser sea tuyo: mis pensamientos, mis palabras, mis acciones, mi cuerpo y mi alma; porque siendo tuyo sé que soy todo de Jesús y Jesús me dio todo el ser que tengo. ¡Madre mía! No consientas nunca que el pecado manche mi alma y mate en mí tu amor. ¿Qué puedo hacer yo sin Ti, sin tu gracia, sin tu amistad? No me abandones, mírame siempre con ojos de misericordia que necesito de Ti como el hijo pequeñito necesita de su madre. ¡Virgen del Carmen! No me abandones nunca, dame tu amor.
DOMINGO
MEDITACIÓN SOBRE LA CARIDAD
Jesús decía a sus Apóstoles y en ellos a todos nosotros: Un mandamiento nuevo os doy, que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Y el Apóstol del amor, no hacía más que repetir: Amaos los unos a los otros.El amor es el lazo que une los corazones, que los compenetra, que los hace una misma cosa. Porque el Verbo divino nos amó, se unió a nuestra naturaleza humana, elevándola hasta su Divinidad. Porque nos amó quiso quedarse en la Eucaristía para que le recibiéramos y al mismo tiempo nos hiciéramos una misma cosa con Él. ¡Qué grande fue el amor de Jesús! Por amor a los hombres se hizo semejante a ellos.¡Ah! Tengo la obligación de amar a mis hermanos; de sobrellevar sus miserias, sus impertinencias. Jesús me lo ha mandado y mi Madrecita del cielo así lo quiere, pues todos somos sus hijos.Sé muy bien que si no amo a mis prójimos en vano digo que amo a Dios, pues el amor que tengo a Dios he de manifestarlo en el que tenga a mis hermanos.¡Virgen Santísima del Carmen! Con tu gracia propongo cumplir este mandamiento de Jesús.
JACULATORIAS
¡Virgen del Carmen, Madre de Jesús! Haz que siempre viva en su amor.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
¡Madre de la Divina Gracia! Concédeme la gracia de perseverar en la amistad de Jesús.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
¡Madre pura y casta! Contra las tentaciones de mis enemigos defiende la pureza de mi alma.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
¡Madre toda de amor! Tu corazón de Madre esté siempre abierto para mí, pobre pecador.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
¡Refugio de pecadores! No me niegues el perdón cuando vuelva a Ti en busca de misericordia.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
¡Reina de cielos y tierra! Extiende tu poder de Madre y Reina sobre mi corazón.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
¡Reina y Hermosura del Carmelo! Tu Escapulario santo sea mi amparo en vida y prenda de salvación en la muerte.
-Padre nuestro, Avemaría, Gloria.
ORACIÓN FINAL
¡Amorosísima Reina del Carmelo! Confiado en tu maternal protección me retiro de tu dulce presencia; llevo el corazón prendado de tu cariño y en mis labios tu nombre bendito.¡Sí, Madre mía! Quiero estar siempre en tu maternal regazo. Quiero amarte. Quiero ser siempre tu hijo cariñoso y bueno.Aunque llevado por las pasiones muchas veces te haya ofendido, bien lo sabes, Madre, que no ha sido por odio sino por la flaqueza de mis fuerzas naturales. Tu gracia de Madre tiene que alentarme en la lucha contra los que me quieren apartar de Ti y de Jesús. No me lo niegues, Madre, y recibe como despedida mi última plegaria:
-Dios te salve Reina y Madre... etc.
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial princesa,
Virgen Sagrada, María,
te ofrezco desde este día
alma, vida y corazón,
mírame con compasión,
no me dejes Madre mía.
Ave María purísima. Sin pecado concebida
LUNES
MEDITACIÓN SOBRE LA PUREZA
Dios es todo pureza y tanto será un alma más pura cuanto más cerca esté en Dios. Por eso la Santísima Virgen ha sido la criatura más pura, porque tenía que ser la Madre de Jesús y por consiguiente la que más se había de acercar a Dios. María era todo hermosa, según canta la Iglesia, por la pureza de su vida, y de sus costumbres. Nada manchado pudo encontrarse en Ella, que había de aplastar la cabeza de la serpiente infernal, hollándola con su planta de Virgen Inmaculada. Todo el ser de María brillaba por la pureza: Su cuerpo y su alma, sus pensamientos, y sus sentidos, sus deseos y acciones llevaban el sello de la más virginal pureza. También tú, alma cristiana, tienes la obligación de ser pura. A imitación de María no debes consentir ni un pensamiento que manche tu pureza, ni una palabra que pueda herir los castos oídos de tu Madrecita del cielo, ni una acción que degrade tu cuerpo y manche tu alma. Piensa delante de la Madre de toda pureza si tus costumbres en el pensar, en el hablar, en el vestir y en todo lo que haces son dignas de una hija de la Santísima Virgen del Carmen que graciosamente se cubre con la capa blanca en señal de pureza. Besa con fervor el Santo Escapulario cuando te acometan las tentaciones contra esta santa virtud de la pureza e invócala a Ella, a la Santísima Virgen con esta sencilla oración:
Dulce Reina del Carmelo
de los cielos alegría,
con tu Santo Escapulario
guarda pura el alma mía.
MARTES
MEDITACIÓN SOBRE LA HUMILDAD
Porque Dios miró la humildad de la Santísima Virgen, la engrandeció tanto que la elevó a la más alta dignidad, a ser Madre de Dios.No consiste la humildad en despreciar los dones de la gracia y de la naturaleza, sino en reconocer en ellos la bondad de Dios y ver en ellos la miseria que de vosotros mismos tenemos.Todo es de Dios, mío no es nada. Si mi alma está en gracia, si la adornan las virtudes, si tengo inteligencia, si tengo amor, todo se lo debo a Dios. Lo que soy en el cuerpo y en el alma de su bondadosa mano lo he recibido. Gracias, Dios mío, yo no tengo más que miseria, corrupción y pecado. He nacido del polvo y polvo soy. ¡Madre mía del Carmen! Reconozco lo que soy y te pido que me des la humildad para que sepa dar gracias a Dios por todos los dones que me ha concedido. La soberbia desterró del paraíso a nuestros primeros padres y les hizo indignos de morar en aquella mansión de bienestar: la soberbia puede hacerme hijo de Satanás perdiendo la alegría de morar en la casa de mi Dios. No, Virgen del Carmen, quiero morar en la casa de mi Padre y para ello te pido conservar mi alma limpia del pecado de la soberbia y adornada con la virtud de la humildad.
MIÉRCOLES
MEDITACIÓN SOBRE LA CONFIANZA
Tengo la obligación de salvarme, Dios me lo pide y ese es mi destino. La salvación es el problema que tengo que dejar resuelto en el plazo más o menos breve, según los días que cuente de vida. Si muero y no he asegurado mi salvación me condeno. ¡Infeliz de mí entonces, para siempre lejos de Dios y de María; nunca jamás podría volver a llamarla Madre! Pero si he asegurado mi salvación, para siempre con Jesús y con María. ¡Qué felicidad! Pero mis fuerzas en la lucha que tengo que sostener en este valle de lágrimas y de contradicción son muy pequeñas. ¿En quién debo esperar? ¿Quién me dará la confianza de mi salvación? Jesús me ha prometido su gracia, y esta gracia la tengo que recibir de las manos de María. A ella tengo que acudir con la misma confianza con que el niño pequeño corre al regazo de su madre para que le defienda de sus enemigos. ¡Virgen del Carmen! Eres mi Madre y en Ti pongo toda mi esperanza. Quiero unir mi esfuerzo a tu gracia de Madre para tener confianza de mi salvación.
JUEVES
MEDITACIÓN SOBRE LA PERSEVERANCIA
Comenzar a ser buenos es una cosa muy fácil desde el momento en que la gracia de Dios nos levanta del pecado, pero perseverar en el bien es algo más difícil. No todo aquel que comienza el camino del bien lo termina y esto no es por falta de gracia divina, que Dios nos la da a todos porque quiere que nos salvemos sino, por falta de cooperación de nuestra voluntad a esa misma gracia de Dios. Yo sé que soy débil y flaco y por eso debo pedir a Dios su gracia para defenderme de mis enemigos espirituales. Pero si yo me niego a luchar ¿cómo he de vencer? Solo al que lucha se le dará el premio de la victoria.¡Madre mía del Carmen! Yo quiero ser bueno, pero ¡son tantos y tan malos mis enemigos! Vuelve hacia mí esos tus ojos de misericordia para que ellos me ayuden a perseverar en la lucha contra mis pasiones, contra la concupiscencia de la carne, contra el demonio, contra el mundo. ¡Cuántas veces he comenzado el camino de la virtud! Pero también ¡cuántas veces he vuelto a caer en el pecado! Madre mía del Carmen, ya no quiero ser más tiempo ingrato a Ti que eres mi Madre.
VIERNES
MEDITACIÓN SOBRE LOS DOLORES DE MARÍA
Por mí, Jesús sufrió terribles tormentos. Yo, pecador, no podría limpiarme del pecado si Jesús no hubiera vencido al demonio sobre el Ara de la Cruz. Ya estoy rescatado por los tormentos de Jesús y por los dolores de María que quiso unir su sacrificio al de Jesús para redimirme. María ve a su hijo sufrir y como Madre, sufre Ella también agudos dolores en su alma. Los clavos traspasan su corazón, las espinas se clavan en su alma, las ofensas que le hacen llegan hasta Ella para hacerla sufrir. Y todo por mí, por mi alma, para que pueda volar un día al cielo si he sabido aprovecharme de estos dolores y sufrimientos de Jesús y de María. Aquí a tus plantas, Virgen Santísima del Carmen, pienso que he sido ingrato y que no he sabido aprovecharme de tus sufrimientos para purificarme de mis pecados. Al contrario, he vuelto a renovar tus dolores, con mis impurezas, con mis desobediencias, con mi falta de amor al prójimo, con mis pecados que se clavan cual espinas en la frente de Cristo y en tu corazón de Madre. No quiero más ofenderte, Madre mía del Carmen. Ayúdame a no pecar más.
SÁBADO
MEDITACIÓN SOBRE LA DEVOCIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN
La verdadera devoción consiste en imitar las virtudes de las personas o ser a quien se profesa. María es para mí el Ser más amado y venerado después de Dios. Con mucha frecuencia digo que la amo y a pesar de todo no la imito. Esto quiere decir que no la profeso la debida devoción.Si ella es humilde, mi alma debe ser humilde; si Ella es pura, yo debo brillar en esta angelical virtud; si Ella es amable, yo no debo ser desabrido con mis semejantes. Tener verdadera devoción no es sólo rezar, no es sólo venir a visitarla, no es vestir su Escapulario, ni llevar al pecho muchas medallas, ni emblemas. Es hacernos uno con Ella por amor, y esto no se consigue sino es haciendo lo que Ella hace, pensar como piensa y amar como Ella ama. ¡Qué diferente es mi conducta! Ella humilde, yo soberbio; Ella caritativa, yo egoísta; Ella pura, yo manchado con la impureza de mis pensamientos, de mis palabras, de mis deseos; Ella toda bondad, yo todo ingratitud a Dios. ¡Virgen Santísima del Carmen! Yo prometo imitarte en todas las virtudes.
TRIDUO Y NOVENA A LA STMA. VIRGEN DEL CARMEN
ADVERTENCIAS. —Con el fin de que los fieles amantes de la Santísima Virgen del Carmen puedan hacer con verdadera devoción esta novena ponemos aquí estas advertencias.
1.ª Las personas que solo deseen hacer el TRIDUO pueden hacerlo muy bien tomando los tres primeros días de la Novena con las oraciones correspondientes.
2.ª La Novena puede comenzarse cualquier día del año, aunque el tiempo más propio para hacerla es el mes de julio, a Ella consagrado, comenzando el día 8 para terminar el 16.
3.ª Es muy conveniente confesar antes de comenzar la Novena o triduo y comulgar durante los días que se hace la Novena para tener más propicia a la Santísima Virgen en orden a la gracia que de Ella se desea alcanzar.
4.ª Puede hacerse la Novena en casa o en la iglesia, según lo permitan las obligaciones de cada persona, y ante la imagen, cuadro o estampa de la Santísima Virgen del Carmen.Por la señal, etc.
ORACIÓN PREPARATORIA
Dios mío y Señor mío, postrado delante de tu Majestad Soberana con todo mi ser, te reconozco por mi Dios y mi Señor. En Ti creo y creo firmemente en todos los misterios de nuestra Santa Fe Católica. En Ti espero el perdón de todas mis culpas y la gracia de nunca más volverte a ofender. A Ti deseo amar sobre todas las cosas. Pésame de haber pecado. Pésame de haberte ofendido, pésame de haber perdido tu gracia y amor. Yo propongo enmendarme en lo venidero y te pido, mi Señor y mi Dios, me concedas la gracia de hacer con fervor esta Novena (triduo) para honra y gloria de la Santísima Virgen del Carmen y bien de mi alma. Amén.
ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN
¡Madre mía Santísima, Virgen del Carmen! Siempre he encontrado en tu corazón de Madre el cariño que mitiga mis sufrimientos, penas y dolores. Vengo a Ti, dulcísima Reina, con la confianza que me da tu bondad y ser mi Madre para pedirte tu amparo en la lucha contra mis enemigos interiores y exteriores. Bien sé yo que por mis ingratitudes y pecados no merezco tu protección, pero, Madre, no has de mirar a mis méritos sino a tu bondad y a los deseos que Jesús tuvo al hacerte Madre de los pobres pecadores. Confiando en tu bondad, Virgen del Carmen, te pido consuelo en mis penas, una mirada de clemencia y de amor, y la gracia que deseo alcanzar en esta Novena (triduo) si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Así lo espero, dulcísima Madre, y confiado en tu amparo maternal te saludo con los ángeles y los santos diciendo las siguientes deprecaciones:
¡Virgen santa del Carmen! Cuando la débil barquilla de mi alma parezca naufragar en el mar alborotado de la vida, mírame con ojos de piedad y ellos me salvarán.
-Dios te salve, María.. etc.
¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando las tentaciones, las dificultades y los sufrimientos envuelvan mi alma con la tristeza, sean tus manos de Madre las que disipen las tristezas de mi alma.
-Dios te salve, María... etc.
¡Virgen Santa del Carmelo! Cuando mis ojos se tengan que cerrar para siempre y mis labios ya no puedan pronunciar ninguna palabra, con tu dulce nombre y el de Jesús recoge mi último aliento.
-Dios te salve, María... etc.
(Pídase la gracia que se desee conseguir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen).
Estas deprecaciones y las dos oraciones precedentes se dirán todos los días de la Novena. Después se reza la oración propia de cada día.
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
¡Virgen Santísima del Carmen! Yo te bendigo bajo este título tan hermoso con que quisiste ser honrada y manifestarnos tu protección y amparo en cuantas necesidades nos encontramos en la vida. Aquí postrado ante tu imagen, quiero encomendarte mi alma, para que la libres de todas las asechanzas del demonio, del mundo y de la carne que me quieren llevar al pecado. No permitas, Madre mía, que me arrastre por el fango de la maldad. Así lo espero, como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre…
DÍA SEGUNDO
ORACIÓN
¡Amorosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por esa bondad con que honraste a los Carmelitas al darles tu Santo escapulario como señal de protección contra los enemigos que los perseguían; que tu escapulario santo sea para mí una prenda de protección y un escudo que me defienda contra las malas inclinaciones de la carne, contra las asechanzas del demonio y contra las ilusiones del mundo para que nunca pierda la gracia que me dio mi Señor Jesucristo. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre…
DÍA TERCERO
ORACIÓN
¡Amabilísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la amorosa condescendencia que tuviste para con todos los que visten tu Santo Escapulario al prometerles tu protección en todos los peligros de la vida. ¡Cuántos peligros nos rodean, Madre amantísima! ¡Cuántos enemigos nos acechan! Solo tu cariño de Madre puede librarnos de todos ellos. Confiado en tu misericordia espero que nunca me has de abandonar ya que llevo en mi pecho tu Santo Escapulario. Así lo espero dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena (triduo). Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre...
DÍA CUARTO
ORACIÓN
¡Poderosísima Virgen del Carmen! Yo te bendigo por ese inmenso poder que el Señor te ha concedido para que puedas protegernos en todos los peligros de la vida, alejando de nosotros toda suerte de males, dándonos el consuelo y la paz en nuestras tribulaciones y llenando nuestras almas de gracias espirituales para vencer a nuestros enemigos en la lucha contra nuestras pasiones. Tu Santo Escapulario seame un escudo fuerte contra todo lo que me quiera apartar del verdadero camino de la virtud. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve Reina y Madre…
DÍA QUINTO
ORACIÓN
¡Ternísima Virgen del Carmen! ¡Cuánto necesita mi alma de las dulzuras de tu consuelo maternal! Son muchas las espinas y dificultades que encuentro en mi vida, muchas las torturas y dolores morales que vienen sobre mí. Tú sólo puedes ser mi aliento en las penas y tribulaciones a que se ve sometida mi alma. Por eso con todo el cariño de hijo tuyo, te pido, Madre mía del Carmen, que no me abandones aunque algunas veces yo ingrato a tus bondades, quiera apartarme de Ti. Así lo espero, dulce Madre mía así como también tu intercesión poderosa para que me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre...
DÍA SEXTO
ORACIÓN
¡Santísima Virgen del Carmen! Al entregarnos el Santo Escapulario nos prometiste tu protección para que no nos viéramos envueltos por las llamas del infierno. Quiero hacerme partícipe de este privilegio con una vida verdaderamente cristiana, cumpliendo las obligaciones de mi estado, y atendiendo con solicitud a todo lo que se refiere al bien espiritual de mi alma. Pido, Madre, tu aliento en esta empresa de mi salvación, para vencer todas las dificultades que pueda encontrar en el camino. Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre...
DÍA SÉPTIMO
ORACIÓN
¡Amantísima Virgen del Carmen! Bien sé que debo amarte con todas las fuerzas de mi alma, en correspondencia al grande amor que tú me has tenido y manifestado en todos los momentos de mi vida. Sí, Madre mía, quiero ser un verdadero hijo tuyo entregándome todo a tu servicio y amor, para que no apartándome nunca de tu corazón materno me vea siempre al abrigo de los peligros que me acechan para condenarme. El alma que se aparta de Ti está en peligro de perderse para siempre, por eso, Madre mía, quiero estar junto a Ti para que mires por mí como una verdadera Madre.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre…
DÍA OCTAVO
ORACIÓN
¡Misericordiosísima Virgen del Carmen! Tu misericordia es para nosotros un consuelo durante la vida y de una manera especial en la hora de la muerte. ¡Ay, Madre mía! Cuando mis labios no acierten a pronunciar una sola palabra, cuando mis ojos estén próximos a cerrarse a la luz de este mundo, cuando mis oídos no puedan escuchar a los que me rodeen, cuando todo me vaya a faltar en el momento de mi muerte, no me dejes entre las angustias de aquel terrible tormento, sino que tus brazos maternales recojan mi alma para llevarla al cielo.Así lo espero, dulce Madre mía así como también la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre...
DÍA NOVENO
ORACIÓN
¡Divina Virgen del Carmen! Yo te bendigo por la singular prerrogativa concedida a los que visten tu Santo Escapulario de librarles del Purgatorio el sábado después de su muerte. Hasta ese lugar de penas llega tu cariño de Madre para con tus hijos. Esta es una bondad más de tu corazón, la que nunca sabremos agradecer bastante. Quisiera, Madre mía, hacerme digno de esta prerrogativa y para ello te pido que me asistas en todos los momentos de mi vida para que nunca me aparte de tu maternal cariño.Así lo espero, dulce Madre mía, así como también tu intercesión poderosa para que se me conceda la gracia que pido en esta novena. Para más mover tu corazón de Madre, te saludo con todo el fervor diciendo:
-Dios te salve, Reina y Madre...
NOVENA DE LOS ENFERMOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN
Esta novena se hará para pedir por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la curación de alguna enfermedad, en ella debe tomar parte no solo toda la familia sino, si le es posible, el mismo enfermo.
ADVERTENCIA: Todos los días se rezan las oraciones que hemos puesto en la novena ordinaria, excepto la Oración a la Virgen del Carmen y las Deprecaciones, que son como sigue:
ORACIÓN A LA VIRGEN DEL CARMEN
¡Madre mía amantísima del Carmen! Siempre hemos encontrado en tu bondadoso corazón el alivio y curación de nuestras penas; con la confianza que nos da tu cariño maternal venimos a Ti, a pedirte con todo el fervor de nuestras almas el alivio y curación de esta enfermedad. Todo lo esperamos de Ti porque eres nuestra Madre. Cuando tu Divino Hijo vivía entre los mortales, con singular amor curaba toda clase de enfermedades, y nosotros confiamos en Ti, que eres la Madre de Jesús, para que le pidas también la salud perdida, desterrando la enfermedad, si conviene para gloria de Dios y bien de nuestras almas. Así lo esperamos, dulce Madre nuestra, y para más mover tu corazón de Madre te saludamos con todo el fervor diciendo con cariño las siguientes Deprecaciones:
DEPRECACIONES
¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres Madre, con solicitud maternal cura la enfermedad que nos aflige.
-Avemaría, etc.
¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres reina, con el poder que tu divino Hijo te ha dado, líbranos de la enfermedad.
-Avemaría, etc.
¡Virgen Santísima del Carmen! Tú eres la Madre de Dios, y confiamos en tu misericordia, nos has de alcanzar de Él la salud que te pedimos.
-Avemaría, etc.
V/ Ave María purísima.
R/ Sin pecado concebida.
VISITA DOMICILIARIA DE LA VIRGEN DEL CARMEN
ADVERTENCIAS. —En muchas localidades se encuentra establecida la Visita Domiciliaria de la Santísima Virgen del Carmen, siendo un consuelo para las familias poder tener un ratito en su casa la imagen de la Santísima Virgen del Carmen, y derramando Ella abundantes bendiciones sobre los que de este modo la bendicen. Para mayor facilidad de los fieles ponemos aquí esta Visita Domiciliaria con el fin de que puedan saludar y despedir a la Reina del Carmen, tanto al entrar como al salir de sus domicilios. Téngase en cuenta las siguientes advertencias:
1.ª La Virgen ha de ser recibida con toda devoción y puesta en lugar de preferencia, encendiéndola, a poder ser, una lamparilla de aceite.
2.ª No debe retenerse la capilla más del tiempo señalado, pues la capilla tiene que recorrer en el mes treinta casas y si alguna persona la retiene, trastorna el orden y hace que algunas familias no la puedan recibir.
3.ª Todos los miembros de la familia deben esmerarse en obsequiar con oraciones y sacrificios a la Santísima Virgen del Carmen durante el tiempo que la capilla esté en su casa.
SALUTACIÓN
Por la señal... etc.
Señor mío Jesucristo... etc.
¡Oh Virgen del Carmen! Con cuánta devoción te recibimos en estos momentos en que vienes a honrarnos con tu graciosa presencia. Eres nuestra Madre, buena y cariñosa, pues aquí tienes a tus hijos, que postrados a tus plantas quieren saludarte y darte la bienvenida por venir a nuestra casa.Quisiéramos que en nuestros corazones se formara un trono de amor para Ti donde pudiera estar complacida y amorosa; quisiéramos que este hogar fuera para Ti una mansión de delicias donde nuestros obsequios, oraciones y sacrificios pudieran recrearte; quisiéramos nunca separarnos de Ti, porque sabemos que en tu cariño de Madre está nuestro consuelo, nuestra alegría, nuestra paz, nuestro amor.
SALUTACIONES
Seas bienvenida, dulcísima Virgen del Carmen, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la paz.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Seas bienvenida, santa Madre nuestra, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu amor.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Seas bienvenida, Reina del cielo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros tu protección.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Seas bienvenida, Estrella del mar, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la luz que nos guíe por entre los peligros de la vida.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Seas bienvenida, Virgen Inmaculada, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros los blancos destellos de tu pureza.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Seas bienvenida, Santa Madre de Dios, a nuestra morada, con tu visita vengan a nosotros el Reino de tu bendito Hijo Jesús.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
Seas bienvenida, hermosura del Carmelo, a esta nuestra morada, con tu visita venga a nosotros la hermosa blancura de la gracia de Dios.
-Padrenuestro, Avemaría, Gloria.
ANTÍFONA
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos siempre de todos los peligros, oh, Virgen gloriosa y bendita..
V/ Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.
R/ Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN
Oh Dios, que adornaste a la Orden del Carmen con el título singular de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos propicio que los que la veneramos en la tierra, amparados con su poderosa protección, merezcamos llegar a los gozos sempiternos. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.Amén.
V/ Ave María purísima.
R/ Sin pecado concebida
DESPEDIDA
Lo que sigue se leerá puesto de rodillas delante de la Santísima Virgen del Carmen antes de trasladarla a otro domicilio.
Por la señal…
Señor mío Jesucristo…
Aquí venimos, oh Reina y Madre de nuestros corazones para darte gracias por las singulares bendiciones que habrás derramado sobre esta casa. Quisiéramos que nuestros corazones hubieran sido un digno trono para tu corazón de Madre, ese ha sido nuestro deseo y por eso con confianza de hijos te pedimos nos bendigas y nos dejes tu gracia y tu amor.¡Oh Virgen del Carmen! Aunque tenemos que separarnos de esta tu imagen, nunca queremos separarnos de Ti. ¡Cuando el alma se separa de tu maternal regazo, qué triste es su vivir! Por eso, Madre nuestra, un día y otro día volveremos nuestra mirada hacia tu maternal cariño para que nunca nos abandones. Necesitamos de tu protección y amparo, y en todas nuestras dificultades, en nuestras penas, en nuestros dolores, sufrimientos, en nuestras tentaciones.Antes de abandonar nuestra casa, Virgen Santísima del Carmen, llénala de tus bendiciones celestiales, para que en ella haya paz, tranquilidad y amor.
JACULATORIAS
¡Oh, Virgen del Carmen! no nos abandones en nuestros sufrimientos.
-Avemaría, etc.
¡Reina y Hermosura del Carmelo!, llénanos de tus celestiales gracias.
-Avemaría, etc.
Inmaculada Virgen del Carmen, deja en nuestros corazones destellos de tu pureza inmaculada.
-Avemaría, etc.
-Bendita sea tu pureza, etc.
ORACIÓN
¡Oh, Virgen del Carmen, Madre de Jesús y Madre nuestra! Postrados a tus plantas te pedimos la gracia de perseverar siempre en tu amor para que cuides de nosotros con maternal solicitud. Queremos despedirte con la promesa de que nunca te hemos de ofender con el pecado; para ello pedimos tu gracia, y con el corazón prendado de tu bondad te despedimos con todo el fervor de nuestras almas.
-Dios te salve, Reina y Madre…




