viernes, 22 de octubre de 2021

MES DE SANTA TERESITA - DÍA VEINTIDOS


DÍA XXII

MEDITACIÓN. — NUESTROS COOPERADORES

Omnes sunt administrato res spiritus in ministerium missi propter eos, qui hereditalent capierü salutls. (S. Pau. ad Hebr., 1-14.)

Todos son administradores de Dios enviados para ayudar a las almas en la difícil empresa de la perfección.

 

La vida espiritual, en cuanto dice relación, elevación sobrenatural, es aquella que Jesucristo, Señor nuestro, vino a salvarnos en la tierra. Yo he venido para darles la vida y una vida exuberante.' (Joan X, 10.) Vida que no pueden en manera alguna disfrutar las almas sino en unión directa con el que es cabeza del cuerpo místico, cuyos miembros son todos los predestinados. Nosotros, aunque seamos muchos, formamos en Cristo — dice San Pablo a los Romanos, — un solo cuerpo, siendo todos recíprocamente miembros los unos de los otros. (S. Pablo, XII 5.) • Dios ha puesto tal orden en todo el cuerpo, que se honra más lo que de suyo es menos digno de honor, a fin de que no haya cisma o división en el cuerpo antes tengan los miembros Ja misma solicitud unos con otros.' (I Cor. XII 25.) Siguiendo la verdad del Evangelio con caridad, en todo Vayamos creciendo en Cristo que es nuestra cabeza, y de quien todo el cuerpo místico de los fieles, trabado y conexo entre si con la re y la caridad, recibe por todos los vasos y conductos de comunicación, según la medida correspondiente a cada miembro, el aumento propio del cuerpo para su perfección, mediante la caridad.' (Ad Ephes, IV, 15.)

Esta comunicación nos viene del Espíritu Santo, que es el corazón de este cuerpo místico, porque Él es el que les da esta vida de gracia, y la causa ellos, y en ellos vive y reina, y los une entre sí con más intimidad que los miembros de un cuerpo, los cuales viven con una vida y son animados con una misma alma. Unión divinizadora por la cual nos hacemos 'participantes de la naturaleza divina• (S. Petrus, I, 4); pues, como nota el apóstol de las gentes «El que se une al Señor se hace un espíritu y en ella y por ella las almas pueden gloriarse con el más puro e inefable de los gozos al ser llamadas con vocación especial a formar sociedad con Jesucristo, hijo de Dios y Señor nuestro».

Para llegar a feliz término en esta unión, especialísima es la protección que prestan los Ángeles y los santos.

La doctrina del Ángel de las escuelas es admirable sobre el particular. Los Santos — dice Santo Tomás — como miembros de un mismo cuerpo, comprenden las necesidades y los peligros a que se ven expuestos los que como ellos pertenecen al mismo cuerpo místico, y, al conocerlas, se mueven a interceder delante de Dios por los que viven en la tierra. (S. Th.

Supl. Q. LXXII.) Y esta intercesión es tanto más poderosa añade el mismo Santo Doctor, — cuanto la perfección de su beatitud lo requiere.  (S. Th. ibídem. al.) Pues la bienaventuranza corno afirma San Juan Crisóstomo, estará en proporción con cl poder de sus méritos, en tal eficacia, que podrán impetrar del Rey de los cielos lo que quisieran.' (Serm. de Juve. et Maxi.)

La Santita de Lisieux tenía verdadera locura por los Ángeles y los Santos, a quienes confiaba la inocencia de su corazón y el buen éxito de sus empresas de perfección. Así, en el capítulo XI de su admirable historia nos dice: Mi locura es esperar que los Ángeles y los Santos me presten auxilio para volar hasta Ti con tus propias alas, Oh águila adorada:»

Pero si era ilimitada la confianza que tenía en la protección decidida de los Santos para alcanzar las gracias necesarias para conseguir el amor de Dios, la que tenía en la protección de la Virgen santísima era inefable. De ella nos dice que, si hubiera sido sacerdote, habría hablado con encomio, pues tiene más de Madre que de Reina. Así hubiera pagado de alguna manera las celestiales sonrisas con las que le acarició. y las maternales gracias con las que protegió su Vida y la llevó por el camino del amor.

La verdad de esta saludable doctrina condujo su alma a concertar aquellos pactos de oraciones, cuyo fin era recabar de Dios por la intercesión de los Santos, gracias de conversión, penitencia y amor para los desgraciados pecadores. Y en el delirio del amor por la salvación dc las almas, que llegó a consumir sus débiles fuerzas físicas, pudo exclamar en la certeza de su intercesión en el cielo: Presiento que mi misión va a empezar, mi misión de hacer amar a Dios corno yo le amo... Una esperanza me satisface y hace latir mi corazón: El amor que recibiré g el que podré comunicar. QUIERO PASAR Ml CIELO HACIENDO BIEN A LA TIERRA.'(Historia C. XII.)

 

 

EJEMPLO

AHORA CREO EN EL DOGMA DE LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS

Leysin (Suiza), 26-3-1916.

Siendo protestante he sido llevada a estudiar el catolicismo en lectura de la vida de Sor Teresita del Niño Jesús. Bajo el impulso de esta alma tan grande, presté mi adhesión a las principales verdades de la Iglesia Romana. Y ahora   sobre todo en el dogma de la Comunión de los Santos. La conmovedora bondad de Sor Teresita ha operado en mi tan Íntimos cambios.

Hace tres años la Fiorella, respondiendo mi grito de angustia, curó a mi hijita. desahuciada por el médico. Desde aquel momento la tomé por protectora y le confié otra inquietud. Mi esposo se entregaba la pasión funesta del Juego. Sin que se diera cuenta de ello, le hice llevar consigo una reliquia de Sor Teresita, pues, aunque católico no hubiera admitido la eficacia de aquel recurso. ¡!Oh benéfica abogada de causas desesperadas! Este nuevo milagro devolvió pronto la alegría a nuestro hogar. Me sería imposible de contar en todos sus detalles la poderosa ayuda que mi Santa querida prestó a mi esposo para hacerle triunfar de tan terrible inclinación. Gracias a Dios está completamente curado. En fin, yo misma he sido objeto de la dulce compasión del ángel del Carmelo. Hace algunos meses estuve muy enferma; mi enfermedad comenzó con fuertes hemoptisis. Lo primero que hice fue exigir colocasen en mi pecho la imagen de Sor Teresita; la invoqué con ardor y quedé, en menos de tres meses, completamente curada, según declararon todos los especialistas de ésta. En agradecimiento, y cumpliendo mi promesa, he hecho conocer todos estos favores al círculo protestante que me rodea, familia y amigos a fin de que todos crean en el poder que Dios le ha dado para ayudar a sus hermanos de la tierra.

 

Jaculatoria: ¡Oh Santita adorada! ya que gozas de la Santidad en el cielo, acuérdate de los que peregrinamos en el mundo y derrama sobre nosotros la lluvia de rosas de tu protección.

 

ORACIÓN PARA ESTE DIA

¡Oh venerada Santita! Los santos fueron para ti verdaderos defensores, te ayudaron con su amistad y por ellos te acercaste al Santo de los santos mereciendo sus tiernas y purísimas caricias. Haz que ellos sean para mi, fervorosos intercesores para que me sea fácil la empresa de mi perfección; y para más obligarte te recordamos tus inefables promesas en favor de tus devotos con las siguientes:

 


 

jueves, 21 de octubre de 2021

MES DE SANTA TERESITA - DÍA VEINTIUNO

 


DÍA XXI

MEDITACIÓN.

LUCHA CONTRA EL FARISEÍSMO

Attendite a fermento Pharisorum, quod est hypocrisis. Luc. XII-I.

No queráis hacer caso de los fariseos, que son hipócritas.

 

Nada hubo en la vida del pacientísimo Maestro que le tuera más opuesto y que turbase la paz de su alma santísima como la hipocresía del fariseísmo. Al ver delante de si a uno de esos seres envidiosos, orgullosos, no podía retener en su corazón has oleadas abominable de indignación que tan repulsivo y le ocasionaban. Contra ellos expresaba su condenación con palabras tan duras, tan ásperas. que al leerlas siéntese uno bajo el peso de la divinidad indignada. Ay de vosotros, Fariseos hipócritas... Sois sepulcros blanqueados, los cuales por de fuera parecen hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda corrupción.

De estos seres despreciables está lleno el mundo, y no hay lugar por más escogido y santo que sea donde no llegue su maléfica influencia. Su pestilencial hedor invade el lugar sagrado y sus efectos quebrantan y destruyen virtudes bien probadas. Por esto no será jamás exagerado el cuidado que las almas tengan en este asunto, guardándose de sus enseñanzas según nos o aconseja el sapientísimo Maestro. «No queráis escuchar la doctrina de los Fariseos, que es doctrina de hipócritas.» Revestidos de la prudencia cristiana y aseverados por el magisterio del Espíritu Santo que se comunica en la oración, sabremos vernos libres de las incursiones de esas fieras que, cual las zorras que señala el profeta Isaías, destruyen los viñedos del Señor.

Por los frutos les conoceréis, nos dice el Señor, pues un árbol bueno no puede producir frutos malos, como el árbol malo no puede hacer germinar frutos buenos.

Los frutos buenos son la humildad, la paciencia y sobre todo la caridad.

Los frutos malos son la soberbia, la intransigencia y la envidia.

Para el fariseo nada de lo que obra su hermano es bueno. todo es defectuoso e imperfecto. Jamás confiesa el bien que se hace en torno suyo. Y, aun cuando lo bueno de su prójimo se le entre por los ojos y sus oídos se vean obligados a escuchar las alabanzas de los sencillos y rectos de corazón, jamás por jamás pronunciarán la palabra de asentimiento que la más elemental regla de educación señala. En su envidiosa soberbia llegan incluso hasta ser ineducados.

Alma cristiana, si te ves expuesta a la envidia farisaica de esos seres ineducados, ármate de la humildad. Juzga que la única felicidad que existe para el hombre con la tierra consiste en ocultarse, en permanecer en completa ignorancia de las cosas creadas». Si te juzgan imperfecta a Esto es lo que hace falta, allí está vuestra ganancia, porque podréis entonces practicar la humildad que consiste no solamente en pensar y decir que estáis llenas de defectos, sino en gozaros de que los demás lo piensen y lo digan. Lo único que no causa envidia es el último lugar; nada hay, pues, fuera de este último lugar, que no sea vanidad y aflicción de espíritu. Con todo, «no está en el solo querer del hombre el dirigir su camino (Imita. lib. I, C. XVI, 4), y a veces vemos con sorpresa que se nos va el corazón tras lo que brilla. Entonces, coloquémonos humil-mente entre los imperfectos reconozcámonos almas pequeñas, que 15ios tiene que sostener a cada instante. Tan pronto como nos vea totalmente convencidas de nuestra nada, tan pronto como le digamos: Mi pie ha vacilado; tu misericordia, Señor, me ha sostenido (Psal. XCIII, 18), nos alargará la mano; pero si pretendemos hacer o grande, aunque sea con pretexto de celo, nos dejará solas. Basta, pues, humillarse y soportar con paciencia las propias imperfecciones: he aquí la verdadera santidad para nosotras.

Convencida de que delante dc Dios eres y vales, lo que eres y vales en verdad, y ante los hombres eres y vales lo que ellos quieren, según sus conveniencias, que seas y valgas, vivirás en santa paz, y la pestilencia del hipócrita envidioso no entrará en tu corazón. En verdad, dice la Santita, que tengo presente que no me causan validadle alguna porque siempre 

su cáliz conserva la florecilla las preciosas gotas del rocío de humillaciones que antes recibió, y esas gotas le recuerdan siempre que es pequeña y débil. Ya pueden las criaturas todas inclinarse hacia ella, admirarla, colmarla de alabanzas; con todo eso no añadirán un átomo de vanagloria al verdadero goce que saborea en su corazón, al ver claramente que, en los ojos de Dios es una pequeña y mísera nada sin precio ni valor alguno.

Sea siempre en tus labios la oración del alma humilde y agradecida que traía en su pecho desde el día de su profesión.

¡Oh Jesús divino Esposo mío, haced que mí vestidura bautismal no pierda jamás su blancura! Llamadme junto a Vos antes de permitir que manche mi alma en la tierra la más ligera falta voluntaria. A Vos solo os busque siempre, V a Vos solo os encuentre. Sean nada para mí las criaturas, y nada sea yo para ellas. Que ninguna cosa de la tierra turbe jamás la paz de ml alma.

¡Oh Jesús, sólo os pido la paz! La paz, y sobre todo el amor, un amor sin límites, sin medida. Haced que muera mártir por Vos, dadme el martirio del corazón o del cuerpo. ¡Ah, dadme mejor entrambos! Haced que cumpla fielmente mis votos, que nadie se cuide de mí, que sea pisoteada y olvidada como un grano de arena. Me ofrezco a Vos, amadísimo Bien mío, para que se cumpla perfectamente en mi vuestra voluntad, sin que jamás las criaturas sean obstáculo para ello. 

 

 

EJEMPLO

CAMINO INTERIOR RADICAL

M. (Italia), 12-7-1913.

Variable y susceptible por naturaleza, la nerviosidad y la anemia acabaron por hacer MI carácter insufrible n los demás. siendo yo misma la primera en sufrir las consecuencias. Los escrúpulos me atormentaban. mi debilidad me impedía obrar y mi alma permanecía en deplorable estado de languidez y nena de amargura. Perdida ya la esperanza de salir de este miserable leí un día, por gracia sin duda de la Providencia divina, la Vida de Sor Teresita del Niño Jesús. Su confianza y abandono en Dios dejaron en mi alma impresión profunda y ver tan gran santidad encerrada en tanta sencillez, renació en mí la esperanza.

Dirigiéndome a nuestro Señor le dije: Por los méritos de tu santa y pequeña Esposa, hazme la gracia de llegar a vencerme y de caminar sobre las huellas de esta Seráfica niña.

Nuestro Señor me ha escuchado: mis escrúpulos han desaparecido, he encontrado la calma, mi naturaleza cesado de variar a momento por la menor cosa, la confianza en Dios es mi felicidad y adelanto en la Vida interior. Este cambio lo debo a la Santita querida, la considero, pues, como mi especial protectora y me esfuerzo en imitar sus virtudes.

                  X.

 

Jaculatoria. F1orecilla de Jesús: vela sobre nosotros para que, prescindiendo do los juicios humanos, obremos sólo por agradar a Dios.

 

ORACIÓN PARA ESTE DIA

 humildísima Santita! que recibiste la revelación de que la única gloria y felicidad para el alma santa consiste en ocultarse, en permanecer en completa ignorancia de las cosas creadas, y en conformidad con esta revelación conformaste toda tu vida conservando en el fondo del cáliz de la florecilla de tu caridad las preciosas gotas del rocío de humillaciones que arrojaban sobre ti las criaturas; haz. piadosa Santita, que sepa yo conformarme en un todo con los juicios de Dios que son los únicos verdaderos; y para más obligarte te recordamos tus inefables promesas en favor de tus devotos con las siguientes

 


miércoles, 20 de octubre de 2021

DIA CUATRO A SAN BENITO DE PALERMO

DÍA CUARTO PARA SOLICITAR EL PATROCINIO DEL SANTO NEGRO SAN BENITO DE PALERMO

 

Compuesto por el P. Fr. Pedro Pablo Patiño

Reimpresa en México en la Oficina de la calle de Santo Domingo y esquina de Tacuba,1802

 

Aunque este día ha de venir cada mes en uno de la semana precedente, pero por haber sido día cuatro de abril su muerte, es necesario distinguirlo cada mes con particulares obsequios en honor del Santo. El modo es el siguiente:

 

OBSEQUIOS

El día cuatro del mes, se oye misa, se socorre a un pobre con alguna limosna, como el santo lo practicaba, y de un mes para otro se practica una virtud, porque es el mejor obsequio que le podemos hacer, y pueden ser en los doce meses del año, las siguientes: Enero: la verdad en todas las palabras. Febrero: la humildad, reconociendo tus defectos. Marzo: la pobreza de espíritu, no teniendo deseo desordenado, ni apego a las cosas temporales. Abril: la castidad, refrenando tus ojos y huyendo de amistados y ocurrencias peligrosas. Mayo: obediencia a tus superiores, a tus padres, o a los que te gobiernan. Junio: paciencia en tus trabajos y sufrimiento de injurias. Julio: misericordia en socorrer a los necesitados, sea en lo espiritual o en lo corporal en cuanto puedas. Agosto: fortaleza en resistir al demonio, mundo y carne. Septiembre: templanza en comida, bebida, sueño y recreaciones. Octubre: la justicia, dando a cada uno lo que es suyo, en lo temporal, pagándole lo que se le debe, en la honra, respetándole cuando está presente, en la fama, no hablando ni pensando mal de nadie. Noviembre: la simplicidad de corazón, que no es tener una cosa en lo interior y otra en lo exterior, y así no has de proceder con doblez y exageración en tus tratos, ni engañar a persona alguna. Diciembre: la paz, procurándola en ti y en los otros, de suerte que tu estés en paz con todos, y en lo que puedas, influyas para que estén en paz los que tienen sentimientos graves entre sí, especialmente entre casados. Llora los defectos que en esta virtud tuvieres cada mes, y no desmayes, sigue practicándolas con el favor de Dios.

 

REZO DEL DÍA CUATRO

Hecho el acto de contrición, dirás lo siguiente:

 

ORACIÓN

Amado protector mío San Benito, a quien adornó el Señor de tantas gracias en todo el tiempo de tu vida, para serviros de modelo, yo me gozo de los excelentes dones con que te enriqueció el Altísimo, y por ellos te pido, me consigas la gracia de que haga yo buenas mis confesiones, y no se manche mi alma con la culpa mortal. Amén.

Padre nuestro, tres Aves Marías y Gloria Patri.

 

ORACIÓN

Amado protector mío San Benito, a quien favoreció el Señor para ejercitar las virtudes en alto grado, floreciendo en tu alma la inocencia, yo me gozo de tu dicha, y por ella te pido, me alcances la gracia de agradar a Dios en mis empleos y ocupaciones, hasta la muerte. Amén.

Padre nuestro, tres Aves Marías y Gloria Patri.

 

ORACIÓN

Piadoso abogado mío San Benito, a quien hizo Dios resplandecer en tantos milagros, hechos por tu intercesión: yo me gozo de tu grande valimiento con el Señor, y te suplico te intereses para el remedio de las necesidades que padezco, en cuanto sea del agrado divino, y me dispongas para que muera yo con consuelo y quietud en mi espíritu. Amén.

Padre nuestro, tres Aves Marías y Gloria Patri.

 

A MARÍA SANTÍSIMA

Oh amabilísima Reina, Madre y Señora mía, a quien tanto agradó mi glorioso San Benito, yo te suplico por su intercesión, tengan mis ruegos el feliz afecto que deseo, y me seas dulcísima protectora en la vida y en la muerte. Amén.

Una salve.

 

CARTA DE ESCLAVITUD

En el nombre de Dios Todopoderoso, y de la Santísima Virgen, María mi Señora, de quien soy esclavo perpetuo, en que me ratifico: digo yo N. N. que en cuanto puedo, sin disminuir en cosa alguna el derecho que en mi tiene la Santísima Reina, por razón de dicha esclavitud, me ofrezco y dedico en segundo lugar, por esclavo de mi amado patrón San Benito de Palermo, y declaro libremente, que está en mi voluntad, y quiero perseverar así hasta la muerte- En fe de lo cual, firme esta mi determinación, en señal y prenda de mi afecto y devoción al Santo.

 

NOTA

El padre de San Benito, llamado Cristóbal, fue esclavo, la madre, llamada Diana, fue libre: ambos eran negros, pero el santo fue libre, porque el amo de sus padres así lo prometió desde antes, diciéndoles que el primer hijo que naciese sería libre, y este fue San Benito. Desde luego en aquel país, aunque los hijos naciesen de madre libre, eran esclavos.

QUINARIO A JESÚS NAZARENO


DEVOTO QUINARIO A JESUS NAZARENO.

En memoria y devoción de lo que Nuestro Padre Jesús Nazareno padeció desde que se pronunció su inicua sentencia hasta que murió crucificado en la Santa Cruz.

 

Escrito por Don Antonio Aguilar y Cano. Imprenta Librería y Encuadernación de J. Estrada Muñoz. Plaza 19. Puente-Jenil. Córdoba, España. Año de 1893.

 

 

El que no tome su cruz y viene en mi seguimiento, no puede ser mi verdadero discípulo. (Lucas 14, 27)

 

 

ACTO DE CONTRICION

Señor mío Jesucristo, vos a quien amo, a quien venero, en quien espero y confío, aquí me tenéis a vuestras plantas que soy indigno de besar, pesaroso y contrito de mis culpas, arrepentido de las graves ofensas que os he inferido, y dispuesto a morir antes que aumentar vuestra pasión con mis pecados. Derramad en mi alma la gracia necesaria para que mi dolor y arrepentimiento se aumenten y me causen la muerte, antes de permitirme volver a la vida del pecado. Abrasad mi corazón en el fuego santo que ahora me consume, haced que mis lágrimas mezcladas con vuestra preciosa sangre sean el alimento de mi triste y pecadora vida. Acogedme bajo vuestro amparo clementísimo, que os pido triste, humillado y contrito. Perdón Jesús Nazareno de mi alma; perdón por la virtud infinita de vuestra sangre preciosísima; perdón por el amor de vuestra Santísima Madre, la Virgen de los Dolores; perdón Dios mío que yo aprendiendo a imitarte en este Santo quinario, te serviré y amaré hasta el fin de mi vida. Amén.

 

 

DIA PRIMERO

En este día se meditará sobre haber puesto los judíos la pesada Cruz en los hombros de nuestros amantísimo Jesús

 

MEDITACION

Mira, alma cristiana, como pronunciada la sentencia de muerte contra el Dulcísimo Jesús, entrega su cuerpo en manos de aquellos infames verdugos, que con furor satánico arrancan la corona de espinas de su preciosa frente, sangrienta y desgarrada: arrebatan el andrajo de púrpura que por burla ciñeron antes a su cuerpo, le visten aquella túnica inconsútil labrada por su Divina Madre, clavan de nuevo las punzantes espinas en sus sienes, rodean su cuerpo con sogas asperísimas y de este modo lo sacan a las puertas del Pretorio donde ya le aguarda la Cruz.

Considera aquel cuerpo flagelado, llagado, atormentado por los medios más crueles; mira sus músculos contraídos por el dolor, sus llagas destilando sangre, sus carnes estremecidas por el martirio; considera a nuestro adorado Jesús bebiendo el amargo cáliz de tanta amargura, rodeado de enemigos implacables, que gozaban en aquellas angustias que habían de estremecer a la naturaleza. Mira alma mía, mira llena de asombro como, sin embargo, aquella mirada divina es solo de amor y perdón; mira aquel semblante lleno de bondad y dulzura; mira en medio de tantos tormentos aquel rostro que promete la felicidad eterna a los mismos que le torturan.

 

¡Bendito seáis mil veces Jesús mío que tanto hicisteis por redimirnos!

 

Considera, cristiano, aquel cuerpo que se encorva bajo la dolorosa pesadumbre de la Cruz, mientras se renuevan sus llagas y se abren sus cruentas heridas: mira como abraza aquel pesado madero, y como alzando los ojos a su Eterno Padre bendice aquel momento en que ha de comenzar la Eterna reconciliación del linaje humano con su Dios. El sumiso e inocente Isaac lleva sobre sus hombros la leña para el sacrificio, pero no sabe dónde está la víctima del holocausto: nuestro Jesús adorado sabe que le esperan los brazos  de aquella Cruz, sabe que ningún ángel suspenderá el decreto del Altísimo, sabe que por voluntad de su Padre será inmolado para redimir la humanidad.

Nuestro Jesús queridísimo siente sobre sus hombros, no el peso de aquella Cruz que le pusieron los verdugos, sino el de aquella otra representada por esta y formada con los crímenes y pecados de los Hombres. Considera hermano mío que la Cruz que lleva Jesús al Calvario son nuestros pecados y nuestras culpas; considera que aquella Cruz, bajo cuya pesadumbre cae a tierra por tres veces, está formada con nuestras malas acciones, obras y palabras; considera, que aquella Cruz en que rinde a Dios su espíritu, está hecha con nuestras abominaciones; considera hermano mío que diariamente cargamos los hombros de Jesús, diariamente le hacemos pasar la calle de la Amargura, diariamente le crucificamos con nuestros yerros y pecados.

 

Considera que somos sus verdugos… ¿y hemos de tener valor para renovar tantas veces su martirio, nosotros que tanto le queremos?

¡Oh Ángeles de paz que lloráis con amargura a vista de la pasión de Nuestro Señor!, enseñadnos a llorar las ignominias que sufrió nuestro Redentor y las graves ofensas que hemos cometido contra su bondad! ¡Oh alma mía! ¿Cómo huyes de la Cruz, viendo que Jesús la abraza tan gustoso? Permitidnos Jesús que os acompañemos y que durante vuestro camino aprendamos de Vos el medio de gozaros eternamente.

 

 

ORACION PARA ESTE DIA

¡Oh Dios supremo y fuerte que por tu amor infinito al hombre permitiste llevar sobre tus hombros sus culpas y pecados, ofreciéndote en holocausto para redimirle! Concédeme tu gracia y enciéndeme con un rayo de tu infinita caridad, para que doliéndome de tu pasión sacrosanta y espantándome de mis abominaciones pueda ayudarte a llevar la Cruz, para entrar asido a ella en la Corte celestial. Amén.

 

-Recemos tres Credos en memoria de las tres dolorosas caídas que dio nuestro Padre Jesús Nazareno en el camino del Calvario.

 

El primero por la salud espiritual y corporal del Sumo Pontífice y necesidades de nuestra Santa Madre Iglesia.

 

El segundo por la conversión de todos los pecadores.

 

Y el tercero por nuestro bien espiritual y alivio y descanso de las benditas almas del Purgatorio, especialmente por las que fueron más devotas de la Sagrada Pasión.

 

 

 

ORACION PARA TODOS LOS DIAS

Misericordiosísimo Jesús que por tu infinito amor al hombre no tan solo perdonaste sus culpas y pecados, sino que consentiste sufrir por él todos los dolores juntos que es capaz el corazón humano, y otros que solo a Dios es dado concebir: tú que por redimirnos quisiste verte escupido y abofeteado, escarnecido y odiado, maltratado, herido y llagado; tú que consentiste abrumar tus fuerzas con el pesado leño en que habían de sacrificarte y permitiste que tu corazón se despedazara viendo a tu dolorida Madre en la calle de la Amargura; tú que por nuestro amor pasaste las angustias de la muerte y muerte de Cruz; concédeme el don precioso de poder asistir con mi alma a tu pasión, de poder ayudarte en el camino del Calvario, siguiéndote los pasos, de poder gustar la hiel que los verdugos acercaron a tus labios, para que llorando por tus dolores y más aún por mis culpas que los produjeron, se deshaga mi vida en llanto y penitencia, encuentre una santa muerte abrazado a tus pies y goce contigo de la gloria eterna. Amén.

 

 

DIA SEGUNDO

En este día se meditará sobre que Jesús cargado con la Cruz salió de la Ciudad para subir al Calvario.

 

MEDITACION

El divino Jesús cargado con el instrumento de su suplicio comienza a recorrer aquella vía de la Amargura que había de conducirle al monte de las Calaveras. Considera, alma mía, qué angustias se apoderarían de su santo cuerpo encorvado bajo el peso enorme de la Cruz; qué dolores recorrerían sus carnes atarazadas y desgarradas por los más impíos verdugos; qué ansias acometerían a su espíritu sabiendo que llevaba sobre los hombros la culpa del linaje humano para lavarla con su sangre en el lugar de la expiación.

Muévante, alma mía, a compasión tormentos semejantes que solo el hijo de Dios pudo sufrir: mírale ante tus ojos como si ahora mismo marchase con su Cruz a cuestas; fíjate en ese cuerpo que tiembla, en esas  piernas que flaquean y se doblan; levanta, alma mía, los ojos a tu Jesús, y mírale que sufre y bendice, desfallece y ama; recibe, espíritu mío, esa mirada que traspasa el corazón, y devuélvela en amoroso culto a esa Santa Víctima que cae en tierra bajo el peso de tu culpa. ¡Ah, Jesús mío, qué ingratos somos contigo, qué olvidado te tenemos,  y qué poco nos fijamos en tus enseñanzas!

 

Sí, alma cristiana: considera que para mayor escarnio y sufrimiento han de llevarle fuera de la Ciudad, a la cima de un monte, para que abrazado a la Cruz su desnudo cuerpo sea pasto de las odiosas miradas de tanto cruel perseguidor; considera que allí ha de verse lejos de todos y abandonado de todos, sintiendo recorrer sus miembros las supremas angustias de la muerte; considera que allí ha de padecer muchos y graves tormentos; considera que su rostro ha de verse surcado por las lágrimas sin que ni los Ángeles que las envidiarían acudan a enjugarlas.

Mírale, alma mía, extendidos los brazos, cómo bendice al género humano implorando de su padre el perdón; considera que por eso sale de la ciudad al campo, para que la redención alcance a todos los pueblos y a las naciones todas para santificar al mundo entero desde el lugar de su suplicio; piensa que esa vía sagrada que recorre nos enseña el camino de la salvación, nos dice que no hay otro que el del Calvario, que debemos ir a él cargados con nuestra Cruz, resignados y consagrados por entero al amor de Dios a quien debemos amar en sus criaturas; medita que en la Ciudad, a espaldas de Jesús, quedaban los goces terrenos, las pompas mundanas, las riquezas y sensualidades, el lujos y sus desórdenes, los escribas y fariseos y su falsa ciencia; piensa que Jesús caminaba hacia un monte estéril, lugar de los suplicios donde no había que esperar ni pasajeros goces, ni mentidas felicidades, donde solo aguardaba la espantosa muerte de Cruz. Pero piensa, alma mía, que desde el suplicio al Cielo no había ya torturas ni sufrimientos, que allí estaba y allí está siempre aguardando a los mártires del mundo, a los imitadores de Cristo, la verdadera gloria, la felicidad eterna y verdadera, la celestial Jerusalén.

 

Sal, pues, alma mía, fuera de la Ciudad, fuera de la Jerusalén terrena, fuera del mundo y de sus pompas y vanidades, con mi Jesús dulcísimo; síguele las pisadas cargadas con sus improperios; aligérale esa carga enorme que rinde un momento sus fuerzas; cambia con él una mirada de amor y consuelo; besa la huella de sus divinos pasos marcada en el camino de espinas de la expiación; enjuga siquiera una de esas lágrimas preciosas; dile, alma mía, cuánto le adoras, que subirás con él hasta el Calvario, que no te apartarás del camino de su pasión y tu penitencia, que participarás de sus angustias en el momento de su muerte.

¡Oh alma mía! ¿Podrá detenerte el mundo insultando tu piedad o burlándose de tus lágrimas? Acuérdate de mí Jesús y síguele. ¿Podrá detenerte el recuerdo de frívolos o perjudiciales placeres? Mira a mi Jesús y síguele. ¿Te avergonzarás de las humillaciones de Jesús para no imitarlas? Sal, alma mía, sal con Jesús, sigue sus pisadas, carga con sus improperios, ve con él al Calvario, que allí premiará tu pasajero sufrir con eternidades de gloria.

 

 

ORACION PARA ESTE DIA

¡Soberano Señor mío! Tú que muriendo fuera de Jerusalén nos enseñaste que morías por todos los hombres y despreciabas las glorias y vanidades de este mundo, imprime en mi alma la fuerza suficiente para que abandonando los vicios y pecados en que he vivido sumergido, tome mi Cruz y salga con ella al camino de la penitencia, siguiendo las divinas huellas que nos dejaste trazadas para alcanzar la gloria eterna. Amén.

 

 

 

 

DIA TERCERO

En este se meditará sobre el encuentro de Jesús con su Santísima Madre en la calle de la Amargura.

 

MEDITACION

Contempla alma devota el espectáculo doloroso que ofrece la calle de la Amargura: Jesús Nazareno está rodeado de una turba de impíos sayones y de un pueblo embrutecido que ansía verle pendiente de la Cruz; a su lado caminan dos ladrones, dos criminales, con los cuales han igualado a aquel Varón justo, que nunca tuvo  mancha; las trompetas clamorosas dominan el murmullo de aquel pueblo deicida; la voz del pregonero se impone y hace resonar los más lejanos ecos con las palabras que anuncian la sentencia; el murmullo se reproduce; Jesús camina poco a poco agobiado su cuerpo, ensangrentado y empolvado el rostro y cubierto de las salivas que osan escupir en su santa faz aquellos malvados. Un rastro de sangre señala su paso, su debilidad aumenta; y en tanto, los verdugos, asidos a las sogas que rodean su cuello y cintura, tiran de ellas para arrastrarle o le detienen con ellas para causarle mayor martirio. Estas violencias le hacen vacilar bajo el peso de la Cruz, da una mortal caída que le causa horribles y dolorosas llagas en sus rodillas; pero lejos de sucumbir, mientras uno de los sayones levanta un poco el instrumento del suplicio, alza sus ojos hermosísimos a su Eterno Padre, le ofrece aquella nueva tortura en expiación del pecado del hombre y con resignación divina se incorpora un poco y abraza lleno de bondad sublime aquel madero en que sabe ha de padecer.

¿Podéis sufrir más, Jesús mío? Sí, que le aguarda otro dolor inconcebible: ha visto a su Madre: ambos se contemplan un momento, sus ojos brillan, un mundo inconcebible de amores divinos tiembla en aquellas divinas pupilas; un dolor más agudo que el frío penetrante de cien dardos al pasar el corazón les causa su despedida; dos lágrimas humedecen los párpados de ambos: María cae desfallecida en los brazos de las piadosas mujeres, y Jesús irguiéndose abraza con más fuerza el instrumento de su martirio.

 

¡Qué ejemplo tan grandioso y qué enseñanza tan grande para el alma cristiana! Contempla de qué suerte Jesús que debe ser nuestro modelo y guía hacia el Calvario no sólo volviendo la espalda a las vanidades del hombre, que nunca pudieron hacerle mella, sino lo que es más grande y doloroso dejando en su camino el amor de su Santísima Madre, aquel verdadero y sin igual bien que solo al Hijo de Dios fue dado disfrutar. ¿Qué obstáculo podrá detenernos en el camino de nuestro Calvario que sea comparable a la prueba sufrida por nuestro Jesús al tener que apartarse de la Divina María? ¿Qué dolor podrá producirnos la penitencia y la expiación que ni aun de lejos sea comparable al de nuestro Señor cuando vio que alejaban de él a su Madre adorada? ¿Qué bienes podríamos hallar en nuestra imaginación para no resignarnos con nuestra Cruz, que no fuera insensato comparar con el amor dulcísimo de esta incomparable María?

¡Ah! No, no; mi alma no discute, se rinde ante la evidencia; se siente traspasada por una mínima parte del dolor que sintieron Jesús y María en la calle de la Amargura; llora con ellos las abominaciones del hombre; se abrazará más fuertemente a su Cruz, y emprendiendo con más ánimo el camino del Calvario, que a todos nos aguarda, rogará a ese Jesús amantísimo ya esa María todo amor, que la recojan después de la muerte en el seno del Padre celestial.

 

 

ORACION PARA ESTE DIA

Amantísimo Jesús que al dirigirte al sacrificio pasaste la angustia suprema de ver a tu adorada Madre, la Virgen María, traspasada de dolor, maltratada y apartada de ti por tus crueles verdugos. Compadécete de mi alma y otórgale la gracia necesaria para que no se detenga en el camino de su salvación por ninguna clase de consideraciones por grandes y legítimas que parezcan. Dame la virtud suficiente para no apartarme de ti y poderte gozar eternamente en otra vida. Amén.

 

 

 

 

DIA CUARTO

En este día se meditará de cuando el Cirineo ayudó a llevar la Cruz a Jesús.

 

MEDITACION

No abandones a Jesús alma cristiana, en su dolorosa marcha hacia el Calvario, considérale cada vez más atormentado y débil, insultado por las turbas que, en vez de compadecerle, le gritan: “¿No eres tú el Hijo de Dios?” “¿No eres capaz de destruir el templo y reedificarlo en tres días?” “¿Cómo siendo tan poderoso sucumbes bajo esa Cruz?”.

Mírale humilde y sumiso arrastrar aquel madero sin llamar en su auxilio las legiones celestiales: mírales entreabierta su santa boca por la cual apenas pasa ya el aliento y no implora el auxilio de su Eterno Padre; mírale hecho una llaga viva, extenuado, lloroso, y no permite hacer un milagro que confunda a la vil muchedumbre que le persigue.

Jesús se deja agobiar por la Cruz, Jesús se deja sucumbir, Jesús permite que su cuerpo se vea atormentado por cruelísimos martirios, más lo hace para que sus verdugos cumplan los decretos de la Providencia, le busquen un auxiliar que cargue con la cruz a la par de Él, y hagan ver a los cristianos que la Cruz del Redentor, es de Jesús y de los hombres, y más de los hombres que de Jesús.

 

Considera, alma mía, que el divino Jesús quiso enseñarte que todos hemos contribuido al peso de aquella Cruz y que todos debemos aligerar la enorme pesadumbre que le agobia. ¡Oh feliz y mil veces feliz Simón, que fuiste elegido para aliviar a Jesucristo! ¡Oh dulce Salvador mío: qué consuelo tan grande para mí el de saber que puedo ayudaros, calmar vuestras angustias y fatigas, y enjugar una parte de ese sangriento sudor que baña vuestro Santo rostro!

¡Oh alma mía! Contempla a tu Jesús y no seas más cruel que sus mismos verdugos; prepárate a llevar tu Cruz; ofrécele tus penas y aflicciones; bendice los contratiempos de la suerte y de la fortuna; forme tu Cruz con esas amarguras que despedazan tu corazón: ponla en tus hombros como deben hacer los escogidos; preséntate con ella a Jesús y dile: “Aquí me tienes Jesús mío, estoy pronto a seguirte, mírame agobiado por los dolores del mundo, mira mi corazón hecho pedazos, tómame bajo tu  protección; tu martirio y tu pasión me conviertan a Dios; iré contigo al Calvario y tú Jesús mío me ayudarás a sufrir y morir por ti”.

 

 

ORACION PARA ESTE DIA

¡Jesús mío adorado! Permite que recordando como aquel extranjero te ayudó a llevar la Cruz en el camino del Calvario, lleve yo la mía por tu amor. Auxíliame para que haga el camino de mi Cruz con humildad y resignación, adorándote y bendiciéndote, hasta que llegada la hora de mi muerte me recojas en tu seno por un sinfín de eternidades. Amén.

 

 

 

 

DIA QUINTO

En este día se meditará sobre el encuentro con las piadosas mujeres y llegada al Calvario.

 

MEDITACION

Considera alma cristiana que ayudado Jesús por Simón Cirineo continuó su marcha hacia el Calvario entre el escarnio y burla del pueblo que le rodeaba. Observa, no obstante que unas piadosas mujeres viéndole caminar sudando el rostro, cuajada la sangre que caía de su frente, llena su Santa Faz de asquerosas salivas, desolladas y acardenaladas sus hermosas mejillas, descalzos y ensangrentados los pies, compadecidas de su estado lloraron amargamente. Piensa cual fue la contestación de Jesús: “No lloréis por mí, hijas de Jerusalén, llorad por vosotras y por vuestros hijos”.

Medita, alma mía, esas palabras de Jesús; no lloréis por mis tormentos les quiere decir, derramad, sí, lágrimas copiosas por los castigos que os amenazan si despreciáis mi sangre; no llorar por mí que soy Dios de fortaleza y triunfaré de la muerte, derramad lágrimas abundantes por vosotras sino triunfáis de las pasiones que os llevarán a la muerte eterna; no lloréis por mí, que soy Dios poderoso y saldré resplandeciente del sepulcro, llorad por vosotras sino salís del sepulcro de vuestros vicios y pecados. Sí, alma cristiana, considera que, si el encuentro con las piadosas mujeres fue un dolor agudísimo para Jesús, que sentía compasión hacia aquel pueblo que se iba a manchar con el deicidio, su dolor se tornó en enseñanza divina al expresarse por los divinos labios del Cordero santo.

 

Llora, pues, alma mía, llora por tu querido Jesús, pero llora más por tus culpas: no te encierres en el sepulcro de tus vicios; apártate de tus vicios; apártate de esas pasiones que te seducen; ven con tu Jesús y ayúdale a levantar cuando casi exánime cae en el camino de la Montaña Santa; besa ese precioso rastro de sangre; llega con Él adonde le aguarda la Justicia divina que ha de inmolarle como víctima: haz que pase por tu rostro la vergüenza que Jesús pasó al ser despojado de sus vestiduras; que tus miembros experimenten aquel dolor que sufrió cuando le descoyuntaron; que tus manos y pies sientan el frío y punzante taladro de los clavos; que se estremezca tu cuerpo a los golpes del martillo y resuene en tus entrañas aquel impío remache; siéntate alma mía elevada sobre la Cruz y llora entonces: llora tus abominaciones que clavaron a Jesús en ella: tus pecados que le tienen pendiente en ella; tus culpas que le producen la agonía que sufrió en ella. Llora tus pasiones y tus crímenes, alma cristiana, porque ese Dios que se levanta en la cima del Calvario no será contigo en el Paraíso sino te arrepientes y lloras; llora más y más, duélete de nuestro amantísimo Jesús a quien has crucificado; pero tiembla por ti misma si con tu arrepentimiento no te haces digna de su protección. ¡Oh Jesús mío, no más pecado, no más vicio, no más sensualidad! Dame tu Cruz, Jesús de mi alma y condúceme al Calvario para alcanzar desde allí la salud eterna.

 

 

ORACION PARA ESTE DIA

Jesús adorado, dulce Jesús de mi vida, Señor y Redentor mío: tú que recomendaste el llanto de sus culpas a las mujeres piadosas, concédeme el don de lágrimas, abrasa mi corazón en divino amor y arrepentimiento infinito: hazme sentir lo inmenso de mi culpa que te tiene clavado en ese madero y concédeme gracia para gozar de tu vista en la mansión celestial. Amén.

 

-Colaboración de Carlos Villaman 

TRIDUO A SAN RAFAEL ARCÁNGEL


TRIDUO DEDICADO AL PRINCIPE Y PREDILECTO ARCANGEL

DE LA CORTE CELESTIAL SEÑOR SAN RAFAEL.

 

PROTECTOR EFICACISIMO PARA LOS VIAJEROS, PARA LOS ENFERMOS Y PARA LOS BUENOS MATRIMONIOS.

Imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, Calle de Santa Teresa número 1.

México. Año 1901.

 

Hecha la señal de la cruz con toda reverencia y ante la imagen del Señor San Rafael, se rezará el siguiente Acto de Contrición.

         Poderoso Señor Sacramentado, Autor y Criador de todo cuanto existe en el vasto espacio del mundo y en el Empíreo Celestial. A ti dirijo mis fervientes preces por la poderosa mediación y suprema influencia del arcángel Señor San Rafael, a quien pongo como mi mejor abogado en el Tribunal de tu sabia calificación y poderosa justicia. El Príncipe y Arcángel Señor San Rafael, es uno de los más allegados al trono celestial y el que obtiene de Su Divina Majestad todas las prerrogativas que pide en favor de los verdaderos cristianos que con fervorosa fe le solicitan en sus tristes y amargas adversidades. Por lo expuesto le dedicamos este triduo, todos los fieles y abogados a su santo nombre, a fin de que nos importa su protección para con su Divina Majestad; y este pedimento lo hacemos muy particularmente, los que viajamos por distintas partes del mundo exponiendo nuestra vida, ya por los malhechores, ya por lo ásperos de los caminos o ya por las acciones de los elementos astronómicos. La misma petición hacemos los que adolecemos de enfermedades graves, tanto espirituales como mundanas, a fin de que lleguemos a la corte celestial limpios y puros de corazón. Igual petición hace los casados que están mal, para que les inspires la verdadera resignación en saber llevar la cruz del matrimonio, haciendo que, de conformidad, los dos seres se unan en uno solo, llevando un solo consentimiento en todas sus ideas y perseverando siempre en sus trabajos y adversidades. Estas tres peticiones las hacemos en el orden antes dicho y según convenga a cada necesitado, poniendo por medianero, repetimos, al glorioso Príncipe Señor San Rafael. Su Divina Majestad se dignará oírnos en honra, gloria, pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

 

PRIMER DIA

 

JACULATORIA

Poderoso San Rafael,

Todos los que caminamos,

Con un fervor sin igual,

Tu protección imploramos.

 

Líbranos del malhechor

En un camino desierto,

Por la oración que en el huerto

Hizo nuestro Redentor.

 

Líbranos de una tormenta

En asperoso camino,

Pues que la fe nos alienta

Y más tu nombre divino.

 

No desoigas nuestro ruego

En tan penosa aflicción,

Pues con fervoroso fuego

Te lo pide el corazón.

 

En ti ponemos, Señor

Nuestra más dulce confianza

Que un contrito pecador

Todo lo que os pide alcanza.

 

ORACION

Amabilísimo y nunca olvidado de nuestro corazón Señor San Rafael, por el ardiente y singular cariño que le tuvisteis al joven Tobías, y con el que hicisteis una larga peregrinación por mar y tierra, con el único objeto de buscar una medicina para el eterno alivio de su querido padre, te suplicamos en este día, nos veáis con esa piedad y clemencia que siempre has mostrado a vuestras criaturas, pidáis a Su Divina Majestad, lo que solicitamos en este contrito y fervoroso triduo. Así os lo rogamos, todos los que viajamos por lugares extraños, lo cual, si nos es concedido, será en honra y gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

-Nueve Padre Nuestros y Ave Marías, una Salve y un Credo, en honor de los padecimientos de Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz.

 

 

 

SEGUNDO DIA

 

JACULATORIA

En el lecho del dolor

Te pido, arcángel sagrado,

Vengas a ser el doctor

Que me saque del pecado.

 

Infunde en mi corazón

Los más santos sentimientos

Y en mis últimos momentos

Tenga una gran contrición.

 

Tu divina protección

Le dará consuelo a mi alma,

Me dará resignación

Y al expirar, santa calma.

 

En mi postrera agonía

Junto a mi lecho estarás

Con Jesús, María y José,

Y por fin me salvarán.

 

Y cuando mi alma entregue

En las manos del Señor,

Ya se hallará limpia y pura

Por ti, Sagrado Doctor. 

 

ORACION

Amabilísimo Señor San Rafael, ante tu divina imagen nos postramos reverentemente, todos los que consagramos nuestro corazón a Su Divina Majestad, en unión con nuestros intercesores, a fin de obtener un restablecimiento total, tanto en lo espiritual como en lo corporal, esperando que no desairarás nuestra ardiente súplica, pues que estando graves de cuerpo y alma necesitamos de tu poderoso auxilio; así te lo pedimos por los amarguísimos y cruentos dolores que padeció María Santísima al ver a su adorado Hijo pendiente de la Cruz. Que esto sirva para honra y gloria de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

-Nueve Padre Nuestros y Ave Marías, una Salve, un Credo, en honor de los dolores que sufrió María Santísima al pie de la Cruz.

 

 

 

TERCER DIA

 

JACULATORIA

Los que en penoso vivir

Sufrimos, Santo adorado,

Te pedimos con fervor

Que nos des un buen estado.

 

Danos la conformidad

Para llevar esa cruz,

Con una santa humildad

Como la llevó Jesús.

 

Y que sea un fiel testimonio

Nuestro modo de vivir,

Para nunca consentir

En las garras del demonio.

 

En nuestros hijos queridos

Infundid el cristianismo

Para que se vean excluidos

De caer en profundo abismo.

 

En fin, adorado arcángel,

Protector de los casados,

Ante tu divina imagen

Enclavijamos las manos.

 

Para pedirte, Señor,

Que nunca nos desampares

Y en nuestros pobres hogares

Seas el celestial doctor.

 

ORACION

A ti, poderosísimo militante de la Iglesia católica; a ti, eficaz auxiliar de los enfermos; a ti, protector eficaz de los caminantes; a ti, singular medianero entre el estado del matrimonio; a ti, salvador de los arrepentidos, nos llegamos a tu divina presencia, para que por tu poderosa influencia, cerca del trono de Su Divina Majestad, como uno de los luceros más refulgentes que le alumbran, como uno de los príncipes más queridos que le asisten, logres por estos preciosos dones, que Su Divina Majestad nos conceda las tres manifestaciones que te hacemos en este devoto triduo, lo cual será en honra y gloria de la Sagrada Pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

-Nueve Padre Nuestros y Ave Marías, una Salve y un Credo, en honor de los crueles golpes que sufrió Nuestro Señor Jesucristo en su santísima Pasión.

 

 

-Colaboración de Carlos Villaman

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...