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martes, 17 de agosto de 2021

DEVOCIONES A LA DOLOROSA DEL COLEGIO DE QUITO


NOVENA, TRIDUO Y VISTA A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL COLEGIO

 

Venerada en el Colegio de San Gabriel de la Compañía de Jesús de Quito, Ecuador

Impreso por La Prensa Católica: año de 1939

 

 

✠ NOVENA ✠

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Madre Dolorosa!, aquí nos tienes postrados ante tu Sagrada Imagen, deseosos de enjugar tus lágrimas, y proporcionar algún alivio a tu angustiado corazón, traspasado de dolor. Hijos tuyos somos, aunque pecadores, míranos Señora, con ojos de piedad, que nuestras almas lejos de Ti, se encuentran sin aliento, tristes y desvalidas. Felices mil veces aquellos que tuvieron la dicha de ver esos ojos virginales, y contemplar en ellos la manifestación más regalada del amor y ternura que tienes para con tus hijos. Nosotros, reconocidos de tanta bondad, te agradecemos el favor extraordinario que en ellos nos hiciste; pues los saludables afectos de tan cariñosa manifestación redundan en beneficio de todos tus hijos y devotos y nos alientan con la dulce esperanza de gozar aquí de tus caricias maternales, y de llegar un día a contemplar tus ojos purísimos sin temor a perderlos jamás. Amén.

 

DÍA PRIMERO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa! que escogiste esta imagen sagrada, en la que nos manifiestas tu corazón dulcísimo para obrar en singular prodigio, a fin de que entendamos el grande amor de Madre que nos tienes. Te suplicamos, Señora, por el amor que arde en tu purísimo corazón en favor de los hombres, que nos acojas a todos en tu amoroso pecho, y en especial a esta república consagrada a tu Santísimo Corazón, y la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

-Se hace la petición de la gracia que cada uno desea conseguir en esta novena, y se rezan tres Ave Marías en honor de la Dolorosa del Colegio.

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Madre Dolorosa!, por tus lágrimas, por la corona de espinas, por los clavos que llevas en tus manos, por las espadas de dolor con que nuestros pecados traspasaron tu corazón, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y alcánzanos de tu Hijo Santísimo, dolor intenso de nuestras culpas, y vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad. ¡Oh Madre Dolorosa! protege a la Santa Iglesia, protege a nuestra Patria, ampara a la juventud, ampara a la niñez. Amén. 

 

ORACIÓN

¡Oh Madre Dolorosa!, ya que en la persona de San Juan nos engendraste al pie de la cruz a costa de dolores tan grandes, muestra que eres nuestra Madre, míranos con ojos compasivos, y alcánzanos la gracia de vivir y perseverar siempre en el servicio de tu Hijo bendito, a fin de que merezcamos alabarte eternamente en la gloria. Amén.

 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN

¡Oh Madre Dolorosa y Madre de amor! veo en tu corazón una hoguera encendida, que despide llamas de amor divino. Arroja al mío una centella del fuego celestial, que trajo tu Hijo al mundo y haz que se convierta tanto hielo en un horno de amor semejante a tu amor. Sí, alcánzanos, ¡Oh Madre amantísima!, a todos los que hacemos esta novena, un grande amor a tu bendito Hijo en el tiempo y en la eternidad, y la gracia que te pedimos, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa, tan humilde como excelsa!, por la profunda humildad de tu corazón con que te manifestaste a los niños, vuélvenos a mirar Señora, con tus dulces ojos y alcánzanos un corazón humilde, para ser en esta vida del número de tus hijos y de los predestinados, a fin de reinar eternamente contigo en el cielo; y la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

DÍA CUARTO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa!, que nos manifiestas tu corazón atravesado de siete espadas, que significan las graves culpas que nos atrevimos a cometer contra su divina Majestad, y en especial las que se cometen en esta república consagrada al Sagrado Corazón de tu Divino Hijo. Te suplicamos, Señora, que atravieses nuestras almas de un profundo dolor de nuestros pecados, para que no los volvamos a cometer, y nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

DÍA QUINTO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa! que con tus lágrimas nos das a entender el grande dolor que siente tu corazón al ver la perdición de tantas almas, en especial, la de los jóvenes, el poco fruto que sacamos de la pasión de tu Divino Hijo, y finalmente la ingratitud con que hemos pagado tantos beneficios como has derramado sobre este pueblo. Te suplicamos, Madre querida, que uniendo nuestras lágrimas a las tuyas mientras nos dure la vida, no dejemos de llorar nuestras ingratitudes y nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

DÍA SEXTO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa!, veo en tus manos los clavos con que fue enclavado el amor de tu alma, Jesús, en el madero de la cruz, y la corona de espinas que taladró su sagrada cabeza. Ésta es la herencia que te legó tu Hijo Divino, dándonos así a entender que no hay otro camino para la vida eterna que el de la santa cruz. Te suplicamos Señora, nos alcances la gracia de admitir la pobreza, los dolores y humillaciones, rica herencia con que podemos lograr la eterna bienaventuranza y la gracia que te pedimos en esta novena si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa!, veo pintada en tu divino rostro, la profunda amargura y tristeza, causadas no sólo por la pasión y muerte de tu Santísimo Hijo, sino también por los males que sufre la Santa Iglesia por parte de sus perseguidores. Te suplicamos Señora, que nos hagas partícipes de tu aflicción, y nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén. 

 

DÍA OCTAVO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa! aquí te contemplo en la más amarga soledad y desamparo, después de la muerte y sepultura de tu Bendito Hijo; considero también tu profundo dolor al ver cuántas almas se separan de la fe católica y desamparan a la Santa Iglesia por las apostasías. Te suplicamos Virgen Bendita, que acojas bajo tu protección maternal a nuestras familias y a nuestra república y no abandones a ninguna persona durante la vida y particularmente en la hora de nuestra muerte y la gracia especial que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

DÍA NOVENO

ORACIÓN

¡Oh Virgen Dolorosa del Colegio! que, al manifestar tu particular solicitud y amor por la juventud estudiosa, no dejaste de mirar también con tus maternales ojos a todas las clases de la sociedad de esta república consagrada a tu amantísimo corazón. Te suplicamos, oh María, trono de la sabiduría, rectitud de juicio, sencillez de espíritu y docilidad de corazón, para que no se pierdan en los laberintos de una vana ciencia y humildes de corazón, prefieran ante todo la ciencia del divino amor; y a los padres de familia la gracia de educar cristianamente a sus hijos y a todos lo que te hemos pedido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.

 

 

 

✠ TRIDUO ✠

 

ORACIÓN PREPARATORIA

Madre Dolorosa, vengo humildemente a tus plantas para manifestarte mi amor y mi compasión por tus dolores. Te suplico que me hagas partícipe de las dificultades que sentiste al pie de la cruz y en tu soledad. Concédeme que tus lágrimas derramadas entonces, caigan en mi corazón endurecido para llorar mis pecados, causa de la pasión de tu Divino Hijo, mi Redentor. Acuérdate que al pie de la cruz nos concebiste hijos tuyos. Te suplico que, con la ternura y amor de tu corazón de madre, te compadezcas de mí y remedies mis males espirituales y temporales y me alcances la gracia que te pido humildemente en este triduo. (Se hace la petición). ¡Madre Dolorosa!, yo sé que como tu hijo Jesús nos dice a todos: Venid a mí cuantos estáis abrumados y llenos de sufrimientos, que yo os aliviaré. Por esto, convencido de tu amor y de tu poderoso auxilio, amparo y protección, me acerco a ti lleno de fe y de confianza para manifestarte mis penas y derramar ante ti mi corazón. Alcánzame una verdadera conversión, el triunfo de mis pasiones y un encendido amor a Dios, junto con el remedio de las necesidades que depósito en tu compasivo corazón. Tú eres mi esperanza, mi amor y mi consuelo. ¡Sálvame, Oh dulce María! Amén.

-Recemos tres Ave Marías en memoria de las lágrimas que derramó la Santísima Virgen María en la Pasión de Jesús.

 

DÍA PRIMERO

CONSIDERACIÓN

Jamás podremos formarnos una idea cabal de la inmensidad de los dolores que sufrió la Santísima Virgen María en la pasión de su Divino Hijo Jesús. Ninguna inteligencia humana ni angélica podrá describir la amargura de sus dolores. Para ello sería necesario conocer la grandeza del amor de María a Jesús, lo cual sólo Jesús podría conocer y medir. Ese amor inmenso que incendiaba el corazón de María se convirtió en otro inmenso mar de amargura de tu dolor, contemplémoslo de pie junto a la cruz, pálida, trémula, fija su mirada maternal en su Hijo pendiente de la cruz. Sin embargo, firme y llena de resignación adora la voluntad de Dios, como corredentora ofrece su dolor al Eterno Padre por la salvación de los hombres, que son sus hijos. 

 

ORACIÓN

¡Oh Madre Dolorosa! cuando contemplo tus dolores y veo tus ojos arrasados en lágrimas, palpita entristecido mi corazón por la amargura de haber pecado. Cuán culpable me encuentro, Madre, y qué ingrato he sido contigo que tanto me has amado. Madre de bondad escucha mis clamores, recíbeme en el número de tus hijos y alcánzame la gracia que hoy te pido humildemente. Qué misterioso fue el milagro que nos hiciste en tu sagrada imagen, de abrir y cerrar tus amantes ojos. Ni siquiera sospecho tus designios de amor y misericordia; más sin duda fue también para que abriera mis ojos a la luz de la fe, de la esperanza y del amor de Dios. Alcánzame esta gracia, la de ser tu hijo de verdad. Mírame siempre con tus ojos compasivos. Sé la estrella que me conduzca al cielo, en donde espero contemplarte tal como eres, Madre Dolorosa.

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Madre Dolorosa!, por tus lágrimas, por la corona de espinas, por los clavos que llevas en tus manos, por las espadas de dolor con que nuestros pecados traspasaron tu corazón, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y alcánzanos de tu Hijo Santísimo, dolor intenso de nuestras culpas, y vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad. ¡Oh Madre Dolorosa! protege a la Santa Iglesia, protege a nuestra Patria, ampara a la juventud, ampara a la niñez. Amén. 



DÍA SEGUNDO

CONSIDERACIÓN

Fijemos nuestras miradas en el corazón de María, entremos reverentes en ese santuario de amor y de dolor. Nos parece decir lo que Jesús dijo a Santa Margarita María de Alacoque, mostrándole su pecho abierto de par en par: He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, he aquí el corazón de tu Madre que tanto te ama, que por ti ha sacrificado a su Hijo en el ara de la cruz.

 

ORACIÓN

¡Madre Dolorosa!, cuánto has sufrido por cooperar a la salvación de los hombres. ¿Con qué podremos pagar tanto amor y sacrificio? Tú sabes qué pobres e ingratos somos; pero recibe nuestro corazón que desde ahora te consagramos. 

 

 

DÍA TERCERO

CONSIDERACIÓN

Contemplemos a María en su soledad. Su hijo ha muerto. Ella está pálida y triste. Está llorando. La corona de espinas y los clavos son los recuerdos de tantos dolores del Hijo. Era el más hermoso de los hombres, la luz y la alegría del mundo. La misericordia y el perdón descendían siempre de sus labios. Sus palabras eran de vida eterna; donde quiera pasó haciendo el bien. Y ahora su pecho está abierto por la lanzada del soldado. ¡Sí! hemos sido redimidos por el corazón traspasado.

 

ORACIÓN

Te acompañamos, Madre, en tu soledad, y estamos tristes contigo. La muerte de tu Hijo es nuestra esperanza y tus dolores, Madre, son la prenda de nuestra salvación. Alcánzanos el arrepentimiento de nuestros pecados y la verdadera contrición. Unimos nuestras penas a las tuyas y de tu bondad maternal esperamos el remedio de nuestras necesidades. Amén.

 

 

 

✠ VISITA ✠

 

VISITA A LA DOLOROSA DEL COLEGIO

Dejando los quehaceres del trajinar cotidiano vengo junto a ti, Madre Dolorosa, para acompañarte un rato como hijo que te ama. Quiero que me mires, así tranquilamente, como mira la madre a su hijo pequeño. Quiero que tus ojos, que hablan sin palabras, me perdonen tantas cosas, me limpien las huellas del polvo de mi pobre camino. Madre, ayer fue tiempo de siembra y sembramos tantas cosas: proyectos, deseos, recuerdos y una que otra alegría. Madre, dile a tu Hijo que haga crecer para su gloria y nuestro bien todos nuestros anhelos. Y cuando venga el tiempo de la cosecha, queremos que estés allí junto a nosotros... Hay tantas incógnitas en nuestra vida: despéjalas por el camino del cielo. Hay tantos dolores; únelos a los tuyos de Madre Dolorosa, para completar lo que falta a la pasión de tu Hijo. Déjame hablarte en silencio. Así. A lo mejor sin decirte nada. Sólo mirándote. Y dime lo que Tú quieras para mi vida. Amén.

martes, 20 de julio de 2021

UN SACRAMENTAL OLVIDADO

 


EL PEQUEÑO EVANGELIO DEL SANTO NOMBRE

La bolsita, o el Evangelio del Santo Nombre de Jesús, es una devoción católica basada en un sacramental que, según la tradición, fue revelado místicamente por Jesucristo a una monja carmelita descalza, sor María de San Pedro, en 1847, en un monasterio en Tours, Francia.

Consiste en un pequeño panfleto en el que está impreso el breve Evangelio de la Circuncisión, que menciona el nombre de “Jesús”; una imagen de Cristo; las iniciales IHS representan el Santo Nombre de Jesús; y la invocación junto con las líneas, "Cuando Jesús fue nombrado, Satanás fue desarmado". Este folleto está doblado en un pequeño cuadrado, encerrado en una pequeña bolsa y distribuido a los fieles, a quienes se anima a decir con frecuencia: “Bendito sea el Santísimo Nombre de Jesús sin fin” mientras lo llevan puesto.

domingo, 17 de enero de 2021

CINCO DOLORES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


MEMORIA TIERNA Y DEVOTA DE LOS CINCO PRINCIPALES DOLORES, QUE DESDE EL INSTANTE MISMO DE SU ENCARNACIÓN PADECIÓ EL DULCÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS EN LOS TREINTA Y TRES AÑOS DE SU VIDA PASIBLE

 

 

Tomado del Triclinio Doloroso, impreso con las licencias necesarias.

Montevideo, Uruguay.

Año de 1835

 

Y les daré el Corazón para que me conozcan, y sepan que yo soy el Señor, y serán mi pueblo, y yo les seré su Dios: porque se convertirán a mí de todo su corazón.

 

Mírate con desapego

En mi amante Corazón,

Traslada tu imitación

Cruz, Dolores, llagas, fuego.

 

 

ACTOS DE FE, ESPERANZA, CARIDAD, Y PENITENCIA

¡Oh mi buen Jesús, mi Señor y mi Dios! En vos creo para siempre veros; en vos espero para siempre poseeros; y a vos amo para siempre gozaros en el Cielo. Me duelo de corazón, y me angustio por haberos ofendido, jurándote solemnemente con David guardar siempre en adelante tus santísimos mandamientos. Por las setenta y dos angustias de vuestro amorosísimo Corazón, y especialmente por los cinco principales Dolores que en el padeciste desde el momento mismo de tu divina encarnación, te suplico humilde, y ruego confiado, que hagas pronto verdadero, y constante el dolor de mis pecados. Ellos sin duda abrieron en tu blando Corazón, cinco profundas interiores llagas, que causaron los cinco exteriores de tu cuerpo, con las cuales abogas por mi ante vuestro Padre Eterno, Haz, pues Señor, que su memoria taladre y breche en tal manera mi duro corazón, que no solo quede llagado en su interior, como el vuestro, sino que también broten de el al exterior como de una roca animada, copiosos raudales de edificante penitencia, con los cuales obtenga ahora en la tierra por misericordia vuestra gracia, y después en el Cielo por justicia vuestra gloria. Amén.

 


Adoramos Dios de amor

Tu divino Corazón,

Y lloramos los dolores

De tu santa Encarnación.

Si, te adoramos Señor,

Y con tierna compasión,

Los dolores contemplamos,

De tu triste Corazón.

 

 

PRIMER DOLOR

El primer dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue, cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo todos los dolores y tormentos, que su divino Corazón había de padecer por el espacio de treinta y tres años, los cuales habían de terminar en una dolorosa y afrentosa Pasión.

 

SAETA

Si en ti Jesús no hubo instante

Sin padecer por mi amor;

¿Como ha esperado hasta ahora,

A amarte mi corazón?

Padre Nuestro y Ave María

 

Gloria al Padre, gloria al Hijo

Gloria al espíritu consolador:

Gloria al Corazón de Jesús,

Dolorido por mi amor,

¡Oh Corazón de Jesús

De mi amor abrasado

Y por mis culpas herido!

En ti solo esperare

Para no ser confundido

 

COLOQUIO

Oh Corazón Dolorosísimo de Jesús, centro de toda su Pasión interior, más acerba que la exterior; yo te suplico por el dolor que sentiste en el instante mismo de la Encarnación, cuando previo toda la universidad de penas, que, en el alma, y en el cuerpo había de padecer en el dilatado curso de treinta y tres años, que seas para mí una celestial escuela, o universidad, donde estudie, y aprenda todas tus virtudes, especialmente las de la mansedumbre y humildad, y por estas el amor de Dios, y del prójimo, en que consiste la divina ley, grabándola como David con estos caracteres en medio de mi corazón. Amén.

 



 

SEGUNDO DOLOR

El segundo dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo la septena espada de dolores, y angustias., que según Simeón babia de atravesar el ternísimo Corazón de su amabilísima Madre María Santísima, quien después de su Eterno Padre era la prenda mas amada de su divino Corazón.

 

SAETA

O buen hijo de tal madre,

Si es tanta tu estimación;

Dadme amor tierno a María

Dolorosa en tu Pasión.

Padre Nuestro y Ave María

 

Gloria al Padre, gloria al Hijo

Gloria al espíritu consolador:

Gloria al Corazón de Jesús

Herido por nuestro amor,

Y al Corazón de María

Traspasado de dolor.

Oh Corazón de Jesús

De mi amor abrasado,

Y por mis culpas herido,

En ti solo esperare

Para no ser contundido.

Alabad María a Dios

En todo tiempo

No permitas que yo ofenda

A un Dios tan bueno.

 

COLOQUIO

Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, víctima de una mortal tristeza, tedio, y pavor; yo te ruego por el dolor, que sentiste en el instante misino de la Encarnación, cuando previo la septena espada de Dolores, que había de traspasar el tiernísimo Corazón de vuestra Madre María Santísima sintiéndolos más que ella misma: que seas para mí un ejemplar vivo de piedad, y compasión, de modo que, imitándoos, sienta y llore los siete Dolores del Corazón de María, como lloro y siento los cinco dolores vuestros. Amén.

 



 

TERCER DOLOR

El tercer dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue, cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo la condenación eterna de tantas almas., aun del gremio de su Iglesia, que habían de malograr el precio de su sangre, y su abundante redención, privándose de la gracia, y de la gloria que venía a traerle.

 

SAETA

¡Oh cristianos condenados

Cuantos y cuantos sois!

Mas vos corazón divino

Salvadnos por quien vos sois.

Padre Nuestro y Ave María

 

Gloria al padre, gloria al hijo

Gloria al espíritu consolador:

Gloria al corazón de Jesús

Dolorido por mi amor.

Oh Corazón de Jesús

De mi amor abrasado

Y por mis culpas herido.

En ti solo esperare

Para no ser confundido.

 

COLOQUIO

Oh Corazón dolorosísimo de Jesús, Ara divina de cruentos sacrificios: yo tu pido por el dolor, que mentiste en el instante de la Encarnación, cuando previó la condenación eterna de tantos hombres, aun católicos por el malogro del valioso precio de vuestra sangre, y abundante redención, que seas para mí el libro de la vida, en que con letras de oro se escriba mi nombre, como se escribió el de vuestra cliente Margarita; de suerte que vuestro culto me sea una señal cierta de mi eterna predestinación, la cual, según la prevención de vuestro apóstol me dé el consuelo y gozo de que mi nombre se haya escrito en vos, místico cielo. Amén.

 

 

 

 

CUARTO DOLOR

El cuarto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando desde el instante mismo de su Encarnación, previo la traición de Judas, y reprobación de los judíos, los cuales, habiendo sido el pueblo escogido de Dios, por el Gran pecado del Deicidio habían de comprar la eterna condenación de sus almas, y la ruina de su patria, con el precio de poco dinero.

 

SAETA

Si el perderse los judíos,

Tanto mi Jesús te hirió,

¡Ay! de aquellos que son tuyos

Si vienen a perdición.

Padre Nuestro y Ave María

 

Gloria al padre, gloria al hijo,

Gloria al espíritu consolador:

Gloria al Corazón de Jesús

Dolorido por mi amor.

Oh Corazón de Jesús,

De mi amor abrasado

Y por mis culpas herido,

En ti solo esperare

Para no ser confundido.

 

COLOQUIO

Oh Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas escenas; yo te suplico por el dolor, que sentiste en el instante de la Encarnación, cuando previo la reprobación del pueblo judío, el cual siendo el predilecto de Dios había de cegarse en medio de la luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas para mí por tus cinco dolores y llagas de tu cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos, que mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida eterna que consiste en conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a este mundo. Amén.

 

 

 

 

QUINTO DOLOR

El quinto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando vio desde el instante mismo de su Encarnación con la más viva y tétrica imaginación lo que había de padecer en todos los viernes y miércoles de su vida mortal, con la memoria del último viernes, en que había de sufrirla acerba muerte de cruz; y del ultimo miércoles, en que había de pronunciarse la sentencia y despedirse de su tiernísima madre, pidiéndole su licencia y bendición para ir a padecer, y morir por los hombres.

 

SAETA

Si el perderse los judíos,

Tanto mi Jesús te hirió,

¡Ay! de aquellos que son tuyos

Si vienen a perdición.

Padre Nuestro y Ave María

 

Gloria al padre, gloria al hijo,

Gloria al espíritu consolador:

Gloria al Corazón de Jesús

Dolorido por mi amor.

Oh Corazón de Jesús,

De mi amor abrasado

Y por mis culpas herido,

En ti solo esperare

Para no ser confundido.

 

COLOQUIO

Oh Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas escenas; yo te suplico por el dolor, que sentiste en el instante de la Encarnación, cuando previo la reprobación del pueblo judío, el cual siendo el predilecto de Dios había de cegarse en medio de la luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas para mí por tus cinco dolores y llagas de tu cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos, que mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida eterna que consiste en conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a este mundo. Amén.

 


 

ANTÍFONA

El Señor nos recibió en su seno y Corazón, acordándose de su misericordia.

aleluya.

 

L/: Es la misericordia del Señor de generación en generación

R/: Para los que le temen

 

ORACIÓN: Oh Señor Jesús, haz que nosotros seamos vestidos de las virtudes, e inflamados con los afectos de tu santísimo Corazón, para que merezcamos ser conformes a la imagen de tu bondad, y participantes de tu Redención. Amén.


 

miércoles, 13 de enero de 2021

DEVOCIÓN DE LAS GOTAS DE SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

 


DEVOCIÓN A LAS GOTAS DE SANGRE

QUE DERRAMÓ NUESTRO REDENTOR JESÚS EN SU PASIÓN Y MUERTE EN LA CRUZ 

Sevilla, año de 1868

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, dulce y amoroso Padre, enamorado y divino, socórreme y perdonadme, bien se Señor, que mis obras son de muy bajo quilate, pero puestas con las tuyas serán de valor muy grande, confieso que te he ofendido y conozco que no valen mis lágrimas y suspiros, en penitencia agradarte, en penitencia te ofrezco mi Dios tu preciosa Sangre, que, aunque son muchas mis culpas su precio mucho más vale. Amén.

 

 

SALUTACIONES

Por primera vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, y fue en la circuncisión, Niño benigno y afable, y principiaste a padecer, vertiendo preciosa sangres, te suplico me perdones, pue tan temprano empezaste a padecer por mis culpas y yo lo conozco tarde.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Por segunda vez te saludo, mi Dios, que la derramaste y fue en la oración del huerto, orando a tu Eterno Padre, donde con fatigas grandes, pensando en mis grandes culpas, copiosa sangre sudaste, te suplico Jesús mío, por esta oración tan grande, que me des tu gracia y luz para poder conformar mi voluntad con la tuya y que mi oración te agrade.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Por tercera vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, amarrado a una columna con golpes muy desiguales de aquellos fieros sayones, que, con azotes mortales vuestro santo cuerpo hirieron y llenaron de cardenales, aquí pido por todos, mi Dios, no desmaye nadie, que no es justo que se pierda, Jesús, tu preciosa sangre.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Por cuarta vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, y fue cuando te coronaron de espinas muy penetrantes, divino Rey de Reyes, Majestad de Majestades, recreo de los humildes que de los cielos bajaste, para humillar mi soberbia, viendo yo humildad tan grande, te suplico que me hagas humilde de aquí en adelante.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Por quinta vez te saludo, mi Dios, que la derramaste quitándote en el Calvario tus vestiduras reales, te desnudaron, bien mío, para en la cruz enclavarte, te suplico me desnudes de esta mi mala carne, que es mi mayor enemigo, y de ella no puedo librarme.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Por sexta vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, y fue cuando en el Calvario te levantaron en alto, suplícote Jesús mío, que mi alma se abrase en tu amor, y que mis obras a ti solo se eleven, y si me viere caído como flaco y miserable, dulce Jesús de mi vida, ten por bien levantarme.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Por séptima vez te saludo, mi Dios, que la derramaste cuando Longinos partió tu pecho de parte a parte, de aquella cruel lanzada, que con abundancia grande vertiste sangre mezclada con agua para lavarme. ¡Oh que licor tan divino! Dado como fino amante de aquella llaga divina que siempre está firme y constante y por todas, siete veces mi Dios, vuelvo a saludarte, que por todas siete juntas te sirvas de perdonarme.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

 

ORACIÓN A LA SANTÍSISMA VIRGEN

Al pie de la Cruz estaba la Virgen María, triste y desconsolada, sin consuelo ni alegría, porque en sus brazos tenía, la prenda que más amaba, la prenda que más quería, contemplándole en las llagas, que en pies y manos tenía, pero más la del costado, que el corazón le partía. ¡Oh Virgen María! Mi espejo y mi luz, que sola os hallaste al pie de la Cruz, viuda lloras con gran soledad, socorred Señora, mi necesidad. Amén.

 

 

ORACIÓN A JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR

Señor mío Jesucristo, Padre dulcísimo, por el gozo que tuvo tu querida Madre, cuando te le apareciste en la sagrada noche de la resurrección, y por el gozo que tuvo, cuando te vió lleno de gloria, te pido que me alumbres con la luz de la divinidad para que pueda cumplir tu voluntad todos los días de mi vida, Tú que vives y reinas, con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

 

 

ORACIÓN A LA SANTA CRUZ

¡Oh Santísima Cruz! ¡Oh inocente y piadoso cordero! ¡Oh pena grave y cruel! ¡Oh pobreza de Cristo mi Redentor! ¡Oh llagas muy lastimadas! ¡Oh corazón traspasado! ¡Oh sangre de Cristo derramada! ¡Oh muerte de Cristo amarga! ¡Oh dignidad de mi Dios, digna de ser reverenciada! Ayúdame, Señor, para alcanzar la vida eterna en la hora de mi muerte. Amén.


miércoles, 21 de octubre de 2020

VEINTIUNO DE MES A SANTA ÚRSULA

 


VISITA A SANTA ÚRSULA, VIRGEN Y MÁRTIR

PARA EL VEINTIUNO DE CADA MES

¡Oh Gloriosa Santa Úrsula! ¡Bendita Mártir de Jesucristo! Quien despreciaste las riquezas y las dignidades de este mundo por el amor de Dios, y fuiste tan feliz como para dar incluso tu vida por Él, tómame bajo tu poderosa protección, protégeme con tus oraciones de los peligros del mundo, y enséñame con tu ejemplo cómo vencer sus tentaciones. No soy digno de dar mi vida por Aquel que murió por mí; sin embargo, como sé que puedo tener muchas tentaciones de sufrir por el mundo y mis propias inclinaciones corruptas, recurro a ti con confianza, para implorar, por tu intercesión, la fuerza para resistir y vencer a todas; y recordar, en todas las ocasiones, que la vida de un cristiano, si no es entregada por Cristo por el martirio, al menos debe ser sacrificada a su gloria por la penitencia y la abnegación. ¡Tú eres, oh gran santa! Mi Patrona especial, por eso te encomiendo humildemente todas mis empresas, y te ruego, como fuiste tan particularmente dotada por Dios con el poder de persuadir a otros a la práctica de la virtud, para obtener para mí la gracia del amor y los deberes de un cristiano, y esforzarse con el buen ejemplo para comprometer a otros en el servicio de Dios. ¡Oh glorioso mártir! cuya muerte fue un acto de la más perfecta caridad, sé tú mi protectora en mis últimos momentos e intercede por mí ahora, para que pueda prepararme para ellos con la práctica ferviente de esas sólidas virtudes, que son las únicas que proporcionarán terreno para la confianza en la misericordia de Dios en el lecho de la muerte. Obtenedme para mí la gracia del amor y los deberes de un cristiano, y esforzarme con el buen ejemplo para comprometer a otros en el servicio de Dios. ¡Oh gloriosa mártir! cuya muerte fue un acto de la más perfecta caridad, sé tú mi protectora en mis últimos momentos e intercede por mí ahora, para que pueda prepararme para ellos con la práctica ferviente de esas sólidas virtudes, que son las únicas que proporcionarán terreno para la confianza en la misericordia de Dios en el lecho de la muerte. Obtenedme para mí la gracia del amor y los deberes de un cristiano, y esforzarme con el buen ejemplo para comprometer a otros en el servicio de Dios. ¡Oh gloriosa mártir! cuya muerte fue un acto de la más perfecta caridad, sé tú mi protectora en mis últimos momentos e intercede por mí ahora, para que pueda prepararme para ellos con la práctica ferviente de esas sólidas virtudes, que son las únicas que proporcionarán terreno para la confianza en la misericordia de Dios en el lecho de la muerte.

 

 

ANTÍFONA: Oh sangre rubí que fluyó desde lo alto donde la divinidad tocó. Eres una flor que el invierno del aliento de la serpiente nunca puede dañar.

 

L/: Ruega por nosotros ¡Oh Úrsula bendita!

R/: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo

 

ORACIÓN: Oh Dios, que has concedido a las vírgenes dignamente consagradas a Ti, el valor de afrontar, con Úrsula como líder, una lucha maravillosa en la que por la palma del martirio alcanzaron la gloria de la contemplación celestial, te suplicamos que nos concedas ayudado por la oración de aquellos que en este día después de atravesar las puertas de la muerte, Tú has hecho triunfar en el Cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...