Nuestra misión es rescatar la tradición y la piedad católica, contenida en las formas de expresión hacia Cristo, María, los Angeles y los Santos: Las Novenas, Triduos, Quinarios y aquellas devociones que enriquecen nuestra fe.
viernes, 9 de junio de 2023
martes, 17 de agosto de 2021
DEVOCIONES A LA DOLOROSA DEL COLEGIO DE QUITO
NOVENA,
TRIDUO Y VISTA A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL COLEGIO
Venerada
en el Colegio de San Gabriel de la Compañía de Jesús de Quito, Ecuador
Impreso
por La Prensa Católica: año de 1939
✠ NOVENA ✠
ORACIÓN
PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh
Madre Dolorosa!, aquí nos tienes postrados ante tu Sagrada Imagen, deseosos de
enjugar tus lágrimas, y proporcionar algún alivio a tu angustiado corazón,
traspasado de dolor. Hijos tuyos somos, aunque pecadores, míranos Señora, con
ojos de piedad, que nuestras almas lejos de Ti, se encuentran sin aliento,
tristes y desvalidas. Felices mil veces aquellos que tuvieron la dicha de ver
esos ojos virginales, y contemplar en ellos la manifestación más regalada del
amor y ternura que tienes para con tus hijos. Nosotros, reconocidos de tanta
bondad, te agradecemos el favor extraordinario que en ellos nos hiciste; pues
los saludables afectos de tan cariñosa manifestación redundan en beneficio de
todos tus hijos y devotos y nos alientan con la dulce esperanza de gozar aquí
de tus caricias maternales, y de llegar un día a contemplar tus ojos purísimos
sin temor a perderlos jamás. Amén.
DÍA
PRIMERO
¡Oh
Virgen Dolorosa! que escogiste esta imagen sagrada, en la que nos manifiestas
tu corazón dulcísimo para obrar en singular prodigio, a fin de que entendamos
el grande amor de Madre que nos tienes. Te suplicamos, Señora, por el amor que
arde en tu purísimo corazón en favor de los hombres, que nos acojas a todos en
tu amoroso pecho, y en especial a esta república consagrada a tu Santísimo
Corazón, y la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de
Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
-Se
hace la petición de la gracia que cada uno desea conseguir en esta novena, y se
rezan tres Ave Marías en honor de la Dolorosa del Colegio.
ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Madre Dolorosa!, por tus
lágrimas, por la corona de espinas, por los clavos que llevas en tus manos, por
las espadas de dolor con que nuestros pecados traspasaron tu corazón, vuelve a
nosotros esos tus ojos misericordiosos y alcánzanos de tu Hijo Santísimo, dolor
intenso de nuestras culpas, y vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad. ¡Oh
Madre Dolorosa! protege a la Santa Iglesia, protege a nuestra Patria, ampara a
la juventud, ampara a la niñez. Amén.
ORACIÓN
¡Oh
Madre Dolorosa!, ya que en la persona de San Juan nos engendraste al pie de la
cruz a costa de dolores tan grandes, muestra que eres nuestra Madre, míranos
con ojos compasivos, y alcánzanos la gracia de vivir y perseverar siempre en el
servicio de tu Hijo bendito, a fin de que merezcamos alabarte eternamente en la
gloria. Amén.
DÍA
SEGUNDO
¡Oh
Madre Dolorosa y Madre de amor! veo en tu corazón una hoguera encendida, que
despide llamas de amor divino. Arroja al mío una centella del fuego celestial,
que trajo tu Hijo al mundo y haz que se convierta tanto hielo en un horno de
amor semejante a tu amor. Sí, alcánzanos, ¡Oh Madre amantísima!, a todos los
que hacemos esta novena, un grande amor a tu bendito Hijo en el tiempo y en la
eternidad, y la gracia que te pedimos, si es para mayor gloria de Dios, honor
tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
TERCERO
¡Oh
Virgen Dolorosa, tan humilde como excelsa!, por la profunda humildad de tu
corazón con que te manifestaste a los niños, vuélvenos a mirar Señora, con tus
dulces ojos y alcánzanos un corazón humilde, para ser en esta vida del número
de tus hijos y de los predestinados, a fin de reinar eternamente contigo en el
cielo; y la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria de
Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
CUARTO
ORACIÓN
¡Oh
Virgen Dolorosa!, que nos manifiestas tu corazón atravesado de siete espadas,
que significan las graves culpas que nos atrevimos a cometer contra su divina
Majestad, y en especial las que se cometen en esta república consagrada al
Sagrado Corazón de tu Divino Hijo. Te suplicamos, Señora, que atravieses
nuestras almas de un profundo dolor de nuestros pecados, para que no los
volvamos a cometer, y nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, si
es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
QUINTO
ORACIÓN
¡Oh
Virgen Dolorosa! que con tus lágrimas nos das a entender el grande dolor que
siente tu corazón al ver la perdición de tantas almas, en especial, la de los
jóvenes, el poco fruto que sacamos de la pasión de tu Divino Hijo, y finalmente
la ingratitud con que hemos pagado tantos beneficios como has derramado sobre
este pueblo. Te suplicamos, Madre querida, que uniendo nuestras lágrimas a las
tuyas mientras nos dure la vida, no dejemos de llorar nuestras ingratitudes y
nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria
de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
SEXTO
ORACIÓN
¡Oh
Virgen Dolorosa!, veo en tus manos los clavos con que fue enclavado el amor de
tu alma, Jesús, en el madero de la cruz, y la corona de espinas que taladró su
sagrada cabeza. Ésta es la herencia que te legó tu Hijo Divino, dándonos así a
entender que no hay otro camino para la vida eterna que el de la santa cruz. Te
suplicamos Señora, nos alcances la gracia de admitir la pobreza, los dolores y
humillaciones, rica herencia con que podemos lograr la eterna bienaventuranza y
la gracia que te pedimos en esta novena si es para mayor gloria de Dios, honor
tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
SÉPTIMO
ORACIÓN
¡Oh
Virgen Dolorosa!, veo pintada en tu divino rostro, la profunda amargura y
tristeza, causadas no sólo por la pasión y muerte de tu Santísimo Hijo, sino
también por los males que sufre la Santa Iglesia por parte de sus
perseguidores. Te suplicamos Señora, que nos hagas partícipes de tu aflicción,
y nos concedas la gracia que te pedimos en esta novena, si es para mayor gloria
de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
OCTAVO
ORACIÓN
¡Oh
Virgen Dolorosa! aquí te contemplo en la más amarga soledad y desamparo,
después de la muerte y sepultura de tu Bendito Hijo; considero también tu
profundo dolor al ver cuántas almas se separan de la fe católica y desamparan a
la Santa Iglesia por las apostasías. Te suplicamos Virgen Bendita, que acojas
bajo tu protección maternal a nuestras familias y a nuestra república y no
abandones a ninguna persona durante la vida y particularmente en la hora de
nuestra muerte y la gracia especial que te pedimos en esta novena, si es para
mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
DÍA
NOVENO
ORACIÓN
¡Oh
Virgen Dolorosa del Colegio! que, al manifestar tu particular solicitud y amor
por la juventud estudiosa, no dejaste de mirar también con tus maternales ojos
a todas las clases de la sociedad de esta república consagrada a tu amantísimo
corazón. Te suplicamos, oh María, trono de la sabiduría, rectitud de juicio,
sencillez de espíritu y docilidad de corazón, para que no se pierdan en los
laberintos de una vana ciencia y humildes de corazón, prefieran ante todo la
ciencia del divino amor; y a los padres de familia la gracia de educar
cristianamente a sus hijos y a todos lo que te hemos pedido en esta novena, si
es para mayor gloria de Dios, honor tuyo y bien de nuestras almas. Amén.
✠ TRIDUO ✠
ORACIÓN
PREPARATORIA
Madre
Dolorosa, vengo humildemente a tus plantas para manifestarte mi amor y mi
compasión por tus dolores. Te suplico que me hagas partícipe de las
dificultades que sentiste al pie de la cruz y en tu soledad. Concédeme que tus
lágrimas derramadas entonces, caigan en mi corazón endurecido para llorar mis
pecados, causa de la pasión de tu Divino Hijo, mi Redentor. Acuérdate que al
pie de la cruz nos concebiste hijos tuyos. Te suplico que, con la ternura y
amor de tu corazón de madre, te compadezcas de mí y remedies mis males
espirituales y temporales y me alcances la gracia que te pido humildemente en
este triduo. (Se hace la petición). ¡Madre Dolorosa!, yo sé que
como tu hijo Jesús nos dice a todos: Venid a mí cuantos estáis abrumados y
llenos de sufrimientos, que yo os aliviaré. Por esto, convencido de tu amor y
de tu poderoso auxilio, amparo y protección, me acerco a ti lleno de fe y de
confianza para manifestarte mis penas y derramar ante ti mi corazón. Alcánzame
una verdadera conversión, el triunfo de mis pasiones y un encendido amor a
Dios, junto con el remedio de las necesidades que depósito en tu compasivo
corazón. Tú eres mi esperanza, mi amor y mi consuelo. ¡Sálvame, Oh dulce María!
Amén.
-Recemos
tres Ave Marías en memoria de las lágrimas que derramó la Santísima Virgen
María en la Pasión de Jesús.
DÍA
PRIMERO
CONSIDERACIÓN
Jamás
podremos formarnos una idea cabal de la inmensidad de los dolores que sufrió la
Santísima Virgen María en la pasión de su Divino Hijo Jesús. Ninguna
inteligencia humana ni angélica podrá describir la amargura de sus dolores.
Para ello sería necesario conocer la grandeza del amor de María a Jesús, lo
cual sólo Jesús podría conocer y medir. Ese amor inmenso que incendiaba el
corazón de María se convirtió en otro inmenso mar de amargura de tu dolor,
contemplémoslo de pie junto a la cruz, pálida, trémula, fija su mirada maternal
en su Hijo pendiente de la cruz. Sin embargo, firme y llena de resignación
adora la voluntad de Dios, como corredentora ofrece su dolor al Eterno Padre
por la salvación de los hombres, que son sus hijos.
ORACIÓN
¡Oh
Madre Dolorosa! cuando contemplo tus dolores y veo tus ojos arrasados en
lágrimas, palpita entristecido mi corazón por la amargura de haber pecado. Cuán
culpable me encuentro, Madre, y qué ingrato he sido contigo que tanto me has
amado. Madre de bondad escucha mis clamores, recíbeme en el número de tus hijos
y alcánzame la gracia que hoy te pido humildemente. Qué misterioso fue el
milagro que nos hiciste en tu sagrada imagen, de abrir y cerrar tus amantes
ojos. Ni siquiera sospecho tus designios de amor y misericordia; más sin duda
fue también para que abriera mis ojos a la luz de la fe, de la esperanza y del
amor de Dios. Alcánzame esta gracia, la de ser tu hijo de verdad. Mírame
siempre con tus ojos compasivos. Sé la estrella que me conduzca al cielo, en
donde espero contemplarte tal como eres, Madre Dolorosa.
ORACIÓN
FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh
Madre Dolorosa!, por tus lágrimas, por la corona de espinas, por los clavos que
llevas en tus manos, por las espadas de dolor con que nuestros pecados
traspasaron tu corazón, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos y
alcánzanos de tu Hijo Santísimo, dolor intenso de nuestras culpas, y vivos
sentimientos de fe, esperanza y caridad. ¡Oh Madre Dolorosa! protege a la Santa
Iglesia, protege a nuestra Patria, ampara a la juventud, ampara a la niñez.
Amén.
DÍA
SEGUNDO
CONSIDERACIÓN
Fijemos
nuestras miradas en el corazón de María, entremos reverentes en ese santuario
de amor y de dolor. Nos parece decir lo que Jesús dijo a Santa Margarita María
de Alacoque, mostrándole su pecho abierto de par en par: He aquí el Corazón que
tanto ha amado a los hombres, he aquí el corazón de tu Madre que tanto te ama,
que por ti ha sacrificado a su Hijo en el ara de la cruz.
ORACIÓN
¡Madre
Dolorosa!, cuánto has sufrido por cooperar a la salvación de los hombres. ¿Con
qué podremos pagar tanto amor y sacrificio? Tú sabes qué pobres e ingratos
somos; pero recibe nuestro corazón que desde ahora te consagramos.
DÍA
TERCERO
CONSIDERACIÓN
Contemplemos
a María en su soledad. Su hijo ha muerto. Ella está pálida y triste. Está
llorando. La corona de espinas y los clavos son los recuerdos de tantos dolores
del Hijo. Era el más hermoso de los hombres, la luz y la alegría del mundo. La
misericordia y el perdón descendían siempre de sus labios. Sus palabras eran de
vida eterna; donde quiera pasó haciendo el bien. Y ahora su pecho está abierto
por la lanzada del soldado. ¡Sí! hemos sido redimidos por el corazón
traspasado.
ORACIÓN
Te
acompañamos, Madre, en tu soledad, y estamos tristes contigo. La muerte de tu
Hijo es nuestra esperanza y tus dolores, Madre, son la prenda de nuestra
salvación. Alcánzanos el arrepentimiento de nuestros pecados y la verdadera
contrición. Unimos nuestras penas a las tuyas y de tu bondad maternal esperamos
el remedio de nuestras necesidades. Amén.
✠ VISITA ✠
VISITA
A LA DOLOROSA DEL COLEGIO
Dejando los quehaceres del trajinar cotidiano vengo junto a ti, Madre Dolorosa, para acompañarte un rato como hijo que te ama. Quiero que me mires, así tranquilamente, como mira la madre a su hijo pequeño. Quiero que tus ojos, que hablan sin palabras, me perdonen tantas cosas, me limpien las huellas del polvo de mi pobre camino. Madre, ayer fue tiempo de siembra y sembramos tantas cosas: proyectos, deseos, recuerdos y una que otra alegría. Madre, dile a tu Hijo que haga crecer para su gloria y nuestro bien todos nuestros anhelos. Y cuando venga el tiempo de la cosecha, queremos que estés allí junto a nosotros... Hay tantas incógnitas en nuestra vida: despéjalas por el camino del cielo. Hay tantos dolores; únelos a los tuyos de Madre Dolorosa, para completar lo que falta a la pasión de tu Hijo. Déjame hablarte en silencio. Así. A lo mejor sin decirte nada. Sólo mirándote. Y dime lo que Tú quieras para mi vida. Amén.
martes, 20 de julio de 2021
UN SACRAMENTAL OLVIDADO
EL PEQUEÑO EVANGELIO DEL SANTO NOMBRE
La bolsita, o el Evangelio del Santo Nombre de Jesús, es una devoción católica basada en un sacramental que, según la tradición, fue revelado místicamente por Jesucristo a una monja carmelita descalza, sor María de San Pedro, en 1847, en un monasterio en Tours, Francia.
Consiste en un
pequeño panfleto en el que está impreso el breve Evangelio de la Circuncisión,
que menciona el nombre de “Jesús”; una imagen de Cristo; las iniciales IHS
representan el Santo Nombre de Jesús; y la invocación junto con las líneas,
"Cuando Jesús fue nombrado, Satanás fue desarmado". Este folleto está
doblado en un pequeño cuadrado, encerrado en una pequeña bolsa y distribuido a
los fieles, a quienes se anima a decir con frecuencia: “Bendito sea el
Santísimo Nombre de Jesús sin fin” mientras lo llevan puesto.
domingo, 17 de enero de 2021
CINCO DOLORES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
MEMORIA
TIERNA Y DEVOTA DE LOS CINCO PRINCIPALES DOLORES, QUE DESDE EL INSTANTE MISMO
DE SU ENCARNACIÓN PADECIÓ EL DULCÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS EN LOS TREINTA Y TRES
AÑOS DE SU VIDA PASIBLE
Tomado
del Triclinio Doloroso, impreso con las licencias necesarias.
Montevideo,
Uruguay.
Año
de 1835
Y
les daré el Corazón para que me conozcan, y sepan que yo soy el Señor, y serán
mi pueblo, y yo les seré su Dios: porque se convertirán a mí de todo su corazón.
Mírate
con desapego
En
mi amante Corazón,
Traslada
tu imitación
Cruz,
Dolores, llagas, fuego.
ACTOS
DE FE, ESPERANZA, CARIDAD, Y PENITENCIA
¡Oh mi buen Jesús, mi Señor y mi Dios! En vos creo para siempre veros; en vos espero para siempre poseeros; y a vos amo para siempre gozaros en el Cielo. Me duelo de corazón, y me angustio por haberos ofendido, jurándote solemnemente con David guardar siempre en adelante tus santísimos mandamientos. Por las setenta y dos angustias de vuestro amorosísimo Corazón, y especialmente por los cinco principales Dolores que en el padeciste desde el momento mismo de tu divina encarnación, te suplico humilde, y ruego confiado, que hagas pronto verdadero, y constante el dolor de mis pecados. Ellos sin duda abrieron en tu blando Corazón, cinco profundas interiores llagas, que causaron los cinco exteriores de tu cuerpo, con las cuales abogas por mi ante vuestro Padre Eterno, Haz, pues Señor, que su memoria taladre y breche en tal manera mi duro corazón, que no solo quede llagado en su interior, como el vuestro, sino que también broten de el al exterior como de una roca animada, copiosos raudales de edificante penitencia, con los cuales obtenga ahora en la tierra por misericordia vuestra gracia, y después en el Cielo por justicia vuestra gloria. Amén.
Adoramos
Dios de amor
Tu
divino Corazón,
Y
lloramos los dolores
De
tu santa Encarnación.
Si,
te adoramos Señor,
Y
con tierna compasión,
Los
dolores contemplamos,
De
tu triste Corazón.
PRIMER
DOLOR
El
primer dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue, cuando desde el primer
instante de su Encarnación, previo todos los dolores y tormentos, que su divino
Corazón había de padecer por el espacio de treinta y tres años, los
cuales habían de terminar en una dolorosa y afrentosa Pasión.
SAETA
Si
en ti Jesús no hubo instante
Sin
padecer por mi amor;
¿Como
ha esperado hasta ahora,
A
amarte mi corazón?
Gloria
al Padre, gloria al Hijo
Gloria
al espíritu consolador:
Gloria
al Corazón de Jesús,
Dolorido
por mi amor,
¡Oh
Corazón de Jesús
De
mi amor abrasado
Y
por mis culpas herido!
En
ti solo esperare
Para
no ser confundido
COLOQUIO
Oh
Corazón Dolorosísimo de Jesús, centro de toda su Pasión interior, más acerba
que la exterior; yo te suplico por el dolor que sentiste en el instante mismo de
la Encarnación, cuando previo toda la universidad de penas, que, en el alma, y en
el cuerpo había de padecer en el dilatado curso de treinta y tres años, que seas
para mí una celestial escuela, o universidad, donde estudie, y aprenda todas tus
virtudes, especialmente las de la mansedumbre y humildad, y por estas el amor de
Dios, y del prójimo, en que consiste la divina ley, grabándola como David con estos
caracteres en medio de mi corazón. Amén.
SEGUNDO
DOLOR
El segundo dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando desde el primer instante de su Encarnación, previo la septena espada de dolores, y angustias., que según Simeón babia de atravesar el ternísimo Corazón de su amabilísima Madre María Santísima, quien después de su Eterno Padre era la prenda mas amada de su divino Corazón.
SAETA
O
buen hijo de tal madre,
Si
es tanta tu estimación;
Dadme
amor tierno a María
Dolorosa
en tu Pasión.
Gloria
al Padre, gloria al Hijo
Gloria
al espíritu consolador:
Gloria
al Corazón de Jesús
Herido
por nuestro amor,
Y
al Corazón de María
Traspasado
de dolor.
Oh
Corazón de Jesús
De
mi amor abrasado,
Y
por mis culpas herido,
En
ti solo esperare
Para
no ser contundido.
Alabad
María a Dios
En
todo tiempo
No
permitas que yo ofenda
A
un Dios tan bueno.
COLOQUIO
Oh
Corazón dolorosísimo de Jesús, víctima de una mortal tristeza, tedio, y pavor;
yo te ruego por el dolor, que sentiste en el instante misino de la Encarnación,
cuando previo la septena espada de Dolores, que había de traspasar el tiernísimo
Corazón de vuestra Madre María Santísima sintiéndolos más que ella misma: que
seas para mí un ejemplar vivo de piedad, y compasión, de modo que, imitándoos,
sienta y llore los siete Dolores del Corazón de María, como lloro y siento los
cinco dolores vuestros. Amén.
TERCER
DOLOR
El
tercer dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue, cuando desde el primer instante
de su Encarnación, previo la condenación eterna de tantas almas., aun del
gremio de su Iglesia, que habían de malograr el precio de su sangre, y su abundante
redención, privándose de la gracia, y de la gloria que venía a traerle.
SAETA
¡Oh
cristianos condenados
Cuantos
y cuantos sois!
Mas
vos corazón divino
Salvadnos
por quien vos sois.
Gloria
al padre, gloria al hijo
Gloria
al espíritu consolador:
Gloria
al corazón de Jesús
Dolorido
por mi amor.
Oh
Corazón de Jesús
De
mi amor abrasado
Y
por mis culpas herido.
En
ti solo esperare
Para
no ser confundido.
COLOQUIO
Oh
Corazón dolorosísimo de Jesús, Ara divina de cruentos sacrificios: yo tu pido
por el dolor, que mentiste en el instante de la Encarnación, cuando previó
la condenación eterna de tantos hombres, aun católicos por el malogro del
valioso precio de vuestra sangre, y abundante redención, que seas para mí
el libro de la vida, en que con letras de oro se escriba mi nombre, como se escribió
el de vuestra cliente Margarita; de suerte que vuestro culto me sea una señal
cierta de mi eterna predestinación, la cual, según la prevención de vuestro apóstol
me dé el consuelo y gozo de que mi nombre se haya escrito en vos, místico
cielo. Amén.
CUARTO
DOLOR
El
cuarto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando desde el instante mismo
de su Encarnación, previo la traición de Judas, y reprobación de los judíos,
los cuales, habiendo sido el pueblo escogido de Dios, por el Gran pecado del
Deicidio habían de comprar la eterna condenación de sus almas, y la ruina de su
patria, con el precio de poco dinero.
SAETA
Si
el perderse los judíos,
Tanto
mi Jesús te hirió,
¡Ay!
de aquellos que son tuyos
Si
vienen a perdición.
Padre
Nuestro y Ave María
Gloria
al padre, gloria al hijo,
Gloria
al espíritu consolador:
Gloria
al Corazón de Jesús
Dolorido
por mi amor.
Oh
Corazón de Jesús,
De
mi amor abrasado
Y
por mis culpas herido,
En
ti solo esperare
Para
no ser confundido.
COLOQUIO
Oh
Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas escenas; yo te suplico por el dolor,
que sentiste en el instante de la Encarnación, cuando previo la reprobación
del pueblo judío, el cual siendo el predilecto de Dios había de cegarse en medio
de la luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas para mí por tus
cinco dolores y llagas de tu cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos,
que mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis
tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida eterna que consiste
en conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a este mundo. Amén.
QUINTO
DOLOR
El
quinto dolor del Corazón Santísimo de Jesús, fue cuando vio desde el instante
mismo de su Encarnación con la más viva y tétrica imaginación lo que había de
padecer en todos los viernes y miércoles de su vida mortal, con la memoria del último
viernes, en que había de sufrirla acerba muerte de cruz; y del ultimo miércoles,
en que había de
pronunciarse la sentencia y despedirse de su tiernísima madre, pidiéndole su
licencia y bendición para ir a padecer, y morir por los hombres.
SAETA
Si
el perderse los judíos,
Tanto
mi Jesús te hirió,
¡Ay!
de aquellos que son tuyos
Si
vienen a perdición.
Padre
Nuestro y Ave María
Gloria
al padre, gloria al hijo,
Gloria
al espíritu consolador:
Gloria
al Corazón de Jesús
Dolorido
por mi amor.
Oh
Corazón de Jesús,
De
mi amor abrasado
Y
por mis culpas herido,
En
ti solo esperare
Para
no ser confundido.
COLOQUIO
Oh
Corazón de Jesús, teatro lúgubre de trágicas escenas; yo te suplico por el dolor,
que sentiste en el instante de la Encarnación, cuando previo la reprobación
del pueblo judío, el cual siendo el predilecto de Dios había de cegarse en medio
de la luz, perder su patria, y desconocer a su Mesías; que seas para mí por tus
cinco dolores y llagas de tu cuerpo, aquellos cinco soles misteriosos,
que mostrasteis a vuestra siena Margarita, cuyas luces disipen todas mis
tinieblas, me hagan disfrutar mi patria, y me den la vida eterna que consiste
en conocer al padre celestial, y a su Cristo que envío a este mundo. Amén.
ANTÍFONA
El
Señor nos recibió en su seno y Corazón, acordándose de su misericordia.
aleluya.
L/:
Es la misericordia del Señor de generación en generación
R/:
Para los que le temen
ORACIÓN:
Oh Señor Jesús, haz que nosotros seamos vestidos de las virtudes, e inflamados con
los afectos de tu santísimo Corazón, para que merezcamos ser conformes a la
imagen de tu bondad, y participantes de tu Redención. Amén.
miércoles, 13 de enero de 2021
DEVOCIÓN DE LAS GOTAS DE SANGRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
DEVOCIÓN
A LAS GOTAS DE SANGRE
QUE DERRAMÓ NUESTRO REDENTOR JESÚS EN SU PASIÓN Y MUERTE EN LA CRUZ
Sevilla,
año de 1868
ACTO
DE CONTRICIÓN
Señor
mío Jesucristo, dulce y amoroso Padre, enamorado y divino, socórreme y
perdonadme, bien se Señor, que mis obras son de muy bajo quilate, pero puestas
con las tuyas serán de valor muy grande, confieso que te he ofendido y conozco
que no valen mis lágrimas y suspiros, en penitencia agradarte, en penitencia te
ofrezco mi Dios tu preciosa Sangre, que, aunque son muchas mis culpas su precio
mucho más vale. Amén.
SALUTACIONES
Por
primera vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, y fue en la circuncisión,
Niño benigno y afable, y principiaste a padecer, vertiendo preciosa sangres, te
suplico me perdones, pue tan temprano empezaste a padecer por mis culpas y yo
lo conozco tarde.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Por
segunda vez te saludo, mi Dios, que la derramaste y fue en la oración del
huerto, orando a tu Eterno Padre, donde con fatigas grandes, pensando en mis
grandes culpas, copiosa sangre sudaste, te suplico Jesús mío, por esta oración
tan grande, que me des tu gracia y luz para poder conformar mi voluntad con la
tuya y que mi oración te agrade.
Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Por
tercera vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, amarrado a una columna con
golpes muy desiguales de aquellos fieros sayones, que, con azotes mortales vuestro
santo cuerpo hirieron y llenaron de cardenales, aquí pido por todos, mi Dios,
no desmaye nadie, que no es justo que se pierda, Jesús, tu preciosa sangre.
Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Por
cuarta vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, y fue cuando te coronaron de espinas
muy penetrantes, divino Rey de Reyes, Majestad de Majestades, recreo de los
humildes que de los cielos bajaste, para humillar mi soberbia, viendo yo
humildad tan grande, te suplico que me hagas humilde de aquí en adelante.
Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Por
quinta vez te saludo, mi Dios, que la derramaste quitándote en el Calvario tus
vestiduras reales, te desnudaron, bien mío, para en la cruz enclavarte, te
suplico me desnudes de esta mi mala carne, que es mi mayor enemigo, y de ella
no puedo librarme.
Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
Por
sexta vez te saludo, mi Dios, que la derramaste, y fue cuando en el Calvario te
levantaron en alto, suplícote Jesús mío, que mi alma se abrase en tu amor, y que
mis obras a ti solo se eleven, y si me viere caído como flaco y miserable,
dulce Jesús de mi vida, ten por bien levantarme.
Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Por
séptima vez te saludo, mi Dios, que la derramaste cuando Longinos partió tu pecho
de parte a parte, de aquella cruel lanzada, que con abundancia grande vertiste
sangre mezclada con agua para lavarme. ¡Oh que licor tan divino! Dado como fino
amante de aquella llaga divina que siempre está firme y constante y por todas,
siete veces mi Dios, vuelvo a saludarte, que por todas siete juntas te sirvas de
perdonarme.
Padre
nuestro, Ave María y Gloria.
ORACIÓN
A LA SANTÍSISMA VIRGEN
Al
pie de la Cruz estaba la Virgen María, triste y desconsolada, sin consuelo ni
alegría, porque en sus brazos tenía, la prenda que más amaba, la prenda que más
quería, contemplándole en las llagas, que en pies y manos tenía, pero más la
del costado, que el corazón le partía. ¡Oh Virgen María! Mi espejo y mi luz,
que sola os hallaste al pie de la Cruz, viuda lloras con gran soledad, socorred
Señora, mi necesidad. Amén.
ORACIÓN
A JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR
Señor
mío Jesucristo, Padre dulcísimo, por el gozo que tuvo tu querida Madre, cuando
te le apareciste en la sagrada noche de la resurrección, y por el gozo que tuvo,
cuando te vió lleno de gloria, te pido que me alumbres con la luz de la
divinidad para que pueda cumplir tu voluntad todos los días de mi vida, Tú que
vives y reinas, con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo por los siglos de
los siglos. Amén.
ORACIÓN
A LA SANTA CRUZ
¡Oh Santísima Cruz! ¡Oh inocente y piadoso cordero! ¡Oh pena grave y cruel! ¡Oh pobreza de Cristo mi Redentor! ¡Oh llagas muy lastimadas! ¡Oh corazón traspasado! ¡Oh sangre de Cristo derramada! ¡Oh muerte de Cristo amarga! ¡Oh dignidad de mi Dios, digna de ser reverenciada! Ayúdame, Señor, para alcanzar la vida eterna en la hora de mi muerte. Amén.
miércoles, 21 de octubre de 2020
VEINTIUNO DE MES A SANTA ÚRSULA
VISITA
A SANTA ÚRSULA, VIRGEN Y MÁRTIR
PARA
EL VEINTIUNO DE CADA MES
¡Oh
Gloriosa Santa Úrsula! ¡Bendita Mártir de Jesucristo! Quien
despreciaste las riquezas y las dignidades de este mundo por el amor de Dios, y
fuiste tan feliz como para dar incluso tu vida por Él, tómame bajo tu poderosa
protección, protégeme con tus oraciones de los peligros del mundo, y enséñame
con tu ejemplo cómo vencer sus tentaciones. No soy digno de dar mi vida
por Aquel que murió por mí; sin embargo, como sé que puedo tener muchas
tentaciones de sufrir por el mundo y mis propias inclinaciones corruptas,
recurro a ti con confianza, para implorar, por tu intercesión, la fuerza para
resistir y vencer a todas; y recordar, en todas las ocasiones, que la vida
de un cristiano, si no es entregada por Cristo por el martirio, al menos debe
ser sacrificada a su gloria por la penitencia y la abnegación. ¡Tú eres,
oh gran santa! Mi Patrona especial, por eso te encomiendo humildemente
todas mis empresas, y te ruego, como fuiste tan particularmente dotada por Dios
con el poder de persuadir a otros a la práctica de la virtud, para obtener para
mí la gracia del amor y los deberes de un cristiano, y esforzarse con el buen
ejemplo para comprometer a otros en el servicio de Dios. ¡Oh glorioso
mártir! cuya muerte fue un acto de la más perfecta caridad, sé tú mi
protectora en mis últimos momentos e intercede por mí ahora, para que pueda prepararme
para ellos con la práctica ferviente de esas sólidas virtudes, que son las
únicas que proporcionarán terreno para la confianza en la misericordia de Dios
en el lecho de la muerte. Obtenedme para mí la gracia del amor y los
deberes de un cristiano, y esforzarme con el buen ejemplo para comprometer a
otros en el servicio de Dios. ¡Oh gloriosa mártir! cuya muerte fue un
acto de la más perfecta caridad, sé tú mi protectora en mis últimos momentos e
intercede por mí ahora, para que pueda prepararme para ellos con la práctica
ferviente de esas sólidas virtudes, que son las únicas que proporcionarán
terreno para la confianza en la misericordia de Dios en el lecho de la
muerte. Obtenedme para mí la gracia del amor y los deberes de un
cristiano, y esforzarme con el buen ejemplo para comprometer a otros en el
servicio de Dios. ¡Oh gloriosa mártir! cuya muerte fue un acto de la
más perfecta caridad, sé tú mi protectora en mis últimos momentos e intercede
por mí ahora, para que pueda prepararme para ellos con la práctica ferviente de
esas sólidas virtudes, que son las únicas que proporcionarán terreno para la
confianza en la misericordia de Dios en el lecho de la muerte.
ANTÍFONA: Oh
sangre rubí que fluyó desde lo alto donde la divinidad tocó. Eres una flor
que el invierno del aliento de la serpiente nunca puede dañar.
L/:
Ruega por nosotros ¡Oh Úrsula bendita!
R/:
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo
ORACIÓN: Oh Dios, que has concedido a las vírgenes dignamente consagradas a Ti, el valor de afrontar, con Úrsula como líder, una lucha maravillosa en la que por la palma del martirio alcanzaron la gloria de la contemplación celestial, te suplicamos que nos concedas ayudado por la oración de aquellos que en este día después de atravesar las puertas de la muerte, Tú has hecho triunfar en el Cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con Dios Padre, en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos.
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