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martes, 8 de junio de 2021

NOVENA AL ALMA DE MARÍA SANTÍSIMA

NOVENA QUE EN HONOR DEL ALMA DE MARÍA SANTÍSIMA

COMPUSO UN ECLESIÁSTICO OAXAQUEÑO

 

A petición del C. Elizardo Díaz, quien la da a luz con las licencias necesarias.

Oaxaca

Oficina de Antonio Valdés y Moya, a cargo de Fernando Ortega

Año de 1848

 

PRÓLOGO

Todos los años, en alguna iglesia de esta ciudad, hace el ciudadano Elizardo Días, una función muy solemne al Alma de María Santísima, cuya imagen conserva en una estatua bellísima. Deseando el piadoso devoto, tener una novena propia y especial del Alma de María (pues todos los años se sirve de la de otro título) me rogó que le formara una, y yo la he hecho obsequiando sus religiosos deseos, sin más fin que dar otro testimonio más de mi constante devoción a la Madre de Dios.

Por de contado, este opúsculo será muy despreciable a la bella literatura, más si alguna alma saca de ella los consuelos espirituales que solicita, esto tendré por suficiente recompensa de mis cortos trabajos.

 

-El Autor

 

 

PRACTICA DIARIA MUY CONDUCENTE PARA LOGRAR LOS BIENES QUE SE SOLICITAREN ESTA NOVENA

 

1- Comunión fervorosa por el negocio respectivo.

 

2- Ayuno, por el descanso de las ánimas benditas.

 

3- Limosna por el bien de todos los devotos de María Santísima.

 

4-Comunión por todas las necesidades de la Iglesia.

 

5- Una hora a María Santísima por la Paz.

 

6- Mortificación por los necesitados, especialmente por aquellos que en el orden de la Providencia no se remedian para que detengan su sufrimiento en sus penas.

 

7- Se oye misa por la patria.

 

8- Se reza el viacrucis, implorando la misericordia de Dios.

 

9- Comunión por las necesidades de la Patria.

 

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, verdadero premio y ejemplar de la humanidad, aquí tienes un corazón contrito y humillado, a quien has prometido no desairar. La ingratitud con que correspondí tus gracias, no me hace digno de tu misericordia, pero hasta tu último suspiro fue un suspiro de misericordia, ese suspiro celestial es el que yo deseo recibir hoy de tus labios purísimos, ese suspiro que es y será para siempre el aliento de la vida eterna, ese suspiro, saludable bálsamo que cura las llagas del pecado, ese suspiro de absoluto poder que sacó luz de las tinieblas y haces sacar al pecador de sus errores. Yo lo imploro, y te lo pido en ese madero que, si es el tribunal de tus terribles juicios, también es el trono de la gracia y de la clemencia infinita, criatura tuya soy, soy precio de tu sangre, tu muerte ha sido por mi vida, tus llagas, gloriosos trofeos de tu victoria inmortal, han sido para hermosear mi cuerpo y tu bendita alma, entregada en las manos de tu Padre, es la prenda segura de la salvación de la mía. Habla Señor, una palabra, y mi alma será sana, dime que se me perdonan mis pecados, porque te amo mucho, abre esos labios donde la muerte estampó su sello, y de donde sale la suavísima voz de un Dios que perdona mis culpas. Las mías no tienen número, son más que los cabellos de mi cabeza, pero también infinitamente más son innumerables tus misericordias, apiádate pues de mí, según la multitud de ellas. Yo te ofrezco no volver a ofenderte, porque eres tan bueno, tan santo, tan digno de ser amado. ¡Oh hermosura, siempre antigua y siempre nueva! Críame un corazón nuevo que siempre te ame, bésame con esos labios de rosa, en señal de amistad y dadme con tu divino aliento la preciosa semilla de tus gracias. Así te lo suplico por aquella alma privilegiada como aurora del cielo, y es refugio, vida, dulzura y esperanza nuestra. Amén.

Se rezan cinco Salves.

 

 

DÍA PRIMERO

ORACIÓN

¡Oh Alma llena de virtudes y de recuerdos! que feliz fuiste en la memoria de tu vida inmaculada, siempre recodaste con sumo placer una carrera llena de merecimientos, siempre repasaste el cuadro de tu vida con el gozo inefable de no advertir en el ni una ligera mancha, feliz memoria que nunca se angustió con el recuerdo de la culpa, porque jamás olvidó a Dios que era su dulce y exclusivo objeto. Te suplico Señora, por esa felicidad, que no se olvide jamás mi memoria de la ley de Dios y de sus beneficios, y que cuando recuerde la funesta desgracia de mis caídas, sea para llorarlas y para perpetuar la gratitud a un Dios que me las ha perdonado. No olvides mi suplica, te lo ruego, por la preciosa imagen que tenéis de tu hijo en tu memoria. Amén.

 

Se rezan tres Aves Marías de la forma siguiente:

 

-Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre. Ave María.

 

-Dios te Salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo. Ave María.

 

-Dios te Salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo. Ave María.

 

-Dios te Salve María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad. Gloria Patri.

 

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Alma dichosísima! tu mereciste que todo un Dios te pusiera los ojos, esos ojos infinitos en su poder, en su sabiduría, en sus riquezas se fijaron en ti para crearte como una maravilla, digna de un Dios con quien ibas a contraer las relaciones más intimas e inefables. Según nuestro modo de concebir me figuro a un Dios muy ocupado en tu creación, revolviendo todo el tesoro de sus gracias, para escoger lo más justo y óptimo, lo más sublime de cuanto hay en el cielo y en la tierra, como quien quiere agotar todas sus finezas, y soltar toda la elasticidad de su amor y de su misericordia. Tu ibas a ser el signo de la paz, tu ibas a abrir las puertas del cielo, cerradas tantos siglos, tu habías de calmar la justa cólera del Omnipotente ofendido, tu habías de ser el consuelo de toda la especie humana llena de trabajos y de lágrimas, tu ibas a dar parte de tu cuerpo purísimo para que el Espíritu Santo formara al hombre más grande, que han visto las generaciones, al mismo Hijo de Dios, que se haría hombre para salvarme, tu ibas a ser como la clave del cristianismo, o la fuente perenne donde los mártires bebieran la fortaleza en los tormentos, las vírgenes la constancia en sus combates, los confesores la perseverancia en sus virtudes. En fin, tu ibas a ser por tu Hijo, que es lo esencialmente, el todo en todas las cosas. Que empeño pues, que eficacia no tendría Dios ¡Oh Alma felicísima, para enriquecerte! Falta la imaginación para alcanzar tus privilegios, conocer tus gracias, y medir tus perfecciones.  Pues todo esto, ¡Oh Alma de María Santísima! en cierto modo me lo debes a mí, por redimirme, te escogió mi Redentor para Madre, hazme un verdadero hijo tuyo todos los días de mi vida. Amén.

 

 

GOZOS

Alma bella sin igual

en quien Dios todo se encanta:

Protégenos alma santa

con tu gracia celestial.

 

Siendo tan común la ruina

de nuestra triste desgracia,

fuiste concebida en gracia

por preservación divina.

¡Que gracia tan peregrina!

¡Concepción original!

 

¡María! ¡Dulcísima nombre!

¡Cuánto dice esta palabra!

con pronunciarla se labra

su felicidad el hombre:

Justo es que el mundo se asombre

con el nombre virginal.

 

¡Qué obra! ¿Quién lo explicaría?

falta al concepto la voz,

echó todo el resto Dios

en el alma de María.

Pues esta Madre es muy mía

porque es Madre universal.

 

Cuando Herodes perseguía,

y a Jesús matar emprende

tierra oculta y defiende,

entre sus brazos María

feliz si en tal compañía

huyo del mundo fatal.

 

Acompaña a su Jesús,

hasta el Gólgota sangriento,

y allí en singular sufrimiento

estaba junto a la Cruz,

dame tu gracia a tu luz

¡Oh Virgen sentimental!

 

Recibe amorosa y tierna

el cadáver venerable,

que hizo a los hombres potable

el agua de la vida eterna,

con solicitud materna

mira el nicho sepulcral.

 

Cuál es tu felicidad

Mujer la más agraciada,

cuando estas relacionada

con toda la Trinidad,

siendo fuente de piedad

líbranos de todo mal.

 

¡Que dulcísimo consuelo!

cuantos bienes me atesora

saber que tal protectora,

para mi tengo en el cielo,

bien conozco tu desvelo

por mi vida espiritual.

 

 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN

¡Oh Alma de María Santísima! ¡Oh Alma ilustrada con una luz celestial! tu conociste con la plenitud de tus gracias y de tus dones, cuanto es posible a una pura criatura, todos los misterios y las admirables transacciones entre el cielo y la tierra, garantizadas en un solo Dios Hombre, tu Hijo Jesucristo, tu conocimiento claro adquirió en la misma fuente de la sabiduría, te ha puesto en el mundo como un sol bellísimo, que alumbra a todos los hombres, vagos por las tinieblas y sombras de la muerte. Te suplico, oh luz de mi alma, que disipes de todos mis errores, que des la verdadera ilustración, que mis pensamientos todos, sean santos, para que conozca yo a Dios, y tu Hijo Jesucristo, con esta gracia tendré sin duda la vida eterna. Amén.

 

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN

¡Oh Alma de María Santísima, en quien sin exageración se puede decir que ardía el amor a Dios en su mayor extremo, tu lo amaste sin paralelo! el primer acto de tu voluntad fue de amor a Dios, y el último, después de una escala no interrumpida, correspondió al primero, tu voluntad fue a la de Dios, nunca quisiste sino lo que Dios quería, siempre fuiste una esclava, tu amor fue el más grande de todos los amores. Te ruego, que me comuniques ese fuego vehementísimo, solo el podrá deshacer el hielo de mi voluntad, y quitarles la inclinación tenaz a las cosas de la tierra, de tu cuenta corre desde ahora mi voluntad, dame tu gracia para sofocar el desorden de mis pasiones, no ame yo más que a Dios y a ti ¡Oh Madre de Misericordia! de cuyo amor espero el que me hará feliz para siempre. Amén.

 

 

DÍA CUARTO

ORACIÓN

¡Oh Alma dichosa, que triunfaste de nuestro común enemigo desde el primer instante de tu ser natural! tu viniste al mundo sin terrible pasaporte, prevenida con una redención especial por la muerte futura de tu Hijo, mereciste sin ejemplo la justicia original, con ella naciste, oh purísima María, y el día de tu muerte entregaste esa alma tan linda y tan limpia como la habías recibido. ¡Que contraste formas con mi alma sucia y asquerosa de culpas! Perdida la inocencia, no me queda otra tabla en mi triste sufragio, que el arrepentimiento, dadme tu gracia, para no caer en las tentaciones que el demonio me pone a cada instante, hijo tuyo soy ¿a quién, si no a la madre toca defender a un hijo débil, en la lucha perpetua de un enemigo formidable? Así te lo pido, por la gloriosa victoria con que los llevaste encadenado siempre al carro de tu gloria. Amén.

 

 

DÍA QUINTO

ORACIÓN

¡Oh Alma virtuosísima que tuviste por recreo la pobreza, el retiro y el monte Calvario! Fuiste muy grande para que te hubiera seducido este mundo con sus encantos, de aire y exaltación, no viste en el mundo, sino el destierro del hombre y el triste lugar de su ignominia, no pensaste en el mundo, sino para regarlo con la sangre de tu Hijo y con las lágrimas de tus ojos. Vuelve, Oh Madre de piedad, esos ojos misericordiosos, empotrado en las en las vanas ilusiones de este mundo, me eh rendido a su halago, haz Señora, que, en medio del mundo, forme yo un calvario donde viva siempre crucificado, que vea yo su seducción con los ojos de su desengaño, y que aspire constantemente a vivir en la verdadera patria celestial. Amén.

 

 

DÍA SEXTO

ORACIÓN

¡Oh Alma de María Santísima! pura como el rocío de la mañana, hermosa como el lucero del alba, maestra y ejemplo de todas las vírgenes, la honestidad es tu virtud por excelencia, tu pureza fue angelical, limpia como los rayos del sol, te conservaste intacta en palabras, obras y pensamientos, reuniste con asombre de todos los siglos, los dos títulos más honrosos de una mujer, la virginidad y la maternidad. ¡Cuánto necesito Señora, tu auxilio en el furioso combate de mí carne! inocúlame con esa pureza virginal, simpatízame con ese corazón castísimo, y consígueme de tu Hijo Jesús, que me críe un corazón nuevo, puro, recto, para que este corazón viejo, víctima de los muelles placeres, solo busque las delicias en la virtud que nunca fastidia, y son las únicas que me harán feliz eternamente. Amén.

 

 

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN

¡Oh Alma bienaventurada! que prodigio no verás en la esencia eterna de un Dios, que te crió con esmero, si el bienaventurado mira en su espejo divino todo lo que le corresponde según su estado, tu que perteneces a toda la creación, y que eres madre de todos los hombres, verás sin duda cuanto puede ver una pura criatura. Te suplico Señora, por la visión beatífica que disfrutas sobre todos los ángeles y santos, que me haga un santo por la penitencia, para ver yo también ese rostro en quien desean verse los ángeles, y conocer en su admirable registro todos los misterios que creó y todos los prodigios que me asombran. Ver ese rostro incomprensible en tu felicísima compañía, es la bienaventuranza que espero por tu intercesión. Amén.

 

 

DÍA OCTAVO

ORACIÓN

¡Oh Alma de María Santísima! tu sola sabes el inefable gozo con que Dios recompensa tus penas. Si el gozo beatífico corresponde a los trabajos y pruebas ¿Cuál será el tuyo? ¡Oh Alma la más angustiada y virtuosa de todas! Gózate en ese mar inmenso de las delicias, bien lo merecen tus acervos dolores, y quien tuvo toda la virtud en el monte Calvario atravesada de dolor, tenga todo el premio circundado de gloria. Yo te ruego que me des tu gracia y que me enseñes a sufrir las penas de esta vida, para logra mi alma la fruición de Dios, en donde no hay dolor ni muerte, sino puro placer e interminable vida. Amén.

 

 

DÍA NOVENO

ORACIÓN

¡Oh Alma verdaderamente dichosa, que disfruta en el cielo aquella óptima parte que supiste elegir y que nadie te podrá quitar! Asegurada con la vista de Dios y con el gozo de incomprensible Ser, íntimamente te persuades, que lo tienes no de un modo pasajero y temporal, sino de un modo estable y eterno. Comprendes tu felicidad como interminable y esta garantía firme es el colmo de la misma felicidad. ¡Que dichoso fuera yo también, si después de mi penosa carrera lograra ser comprensor juntamente contigo! ¡Que desgracia será perder este bien! Te ruego amantísima Madre mía, que no olvide yo jamás lo fugaz y engañoso del mundo, para que, con virtudes propias de un hijo tuyo, aspire y logre una felicísima seguridad. Amén.

 

El Ilmo. Sr. D. Antonio Mantecón, Obispo de esta Diócesis, por si y por compromiso, concede, ochenta días de indulgencias a todas las personas que rezaren esta novena.

martes, 4 de mayo de 2021

DEVOCIÓN COTIDIANA AL ALMA DE MARÍA SANTÍSIMA


 

TIERNA Y AFECTUOSA DEVOCIÓN COTIDIANA

EN OBSEQUIO

DEL ALMA DE MARÍA SANTÍSIMA, NUESTRA SEÑORA

Compuesto por D. José Mario Zelar e Hidalgo, clérigo presbítero del Arzobispado de México, y natural de la Ciudad de Querétaro.

Sacada a la luz a devoción de una señora del Real Colegio de Santa Rosa de Viterbo, de la Ciudad de Querétaro.

Reimpresa en Guadalajara, en la oficina de la Viuda de Romiro.

Año de 1825

 

MODO

Puestos de rodillas delante de alguna imagen de María Santísima, se hará lo siguiente:

 

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Dios y Señor Omnipotente! Criador y Redentor de mi alma, Padre y dueño de mi corazón, a quien tanto eh ofendido sin disculpa, sin juicio y sin temor, ultrajando vuestra augusta Majestad con mis culpas y pecados. ¡Oh Dios de Misericordia! Vedme aquí postrado a vuestros divinos pies, y siempre te has mostrado Padre de las Misericordias, nunca con mayor razón que ahora, que tenéis delante de ti a un monstruo, el más horrible de maldad e ingratitud. Peque Señor contra vos, y me pesa de haberos ofendido. Aparte de ti mi corazón, te volví las espaldas y renové con mis culpas tus heridas, pero de esto me duelo en mi corazón, ¡Oh, si tuviera arrepentimiento tan grande como mi maldad! ¡Oh si pudiera pagar con mis lágrimas todas las ofensas que os he hecho!  Pero ya ves tu Señor, que nada puedo sin ti. Añade pues, a tus infinitas misericordias la de darme un dolor verdadero de mis culpas. Añade pues, a tus infinitas misericordias, la de darme un dolor verdadero de mis culpas. Aumentad mi arrepentimiento. Dadme un odio eficaz de todos mis pecados, pues no quiero pecar más, sino amarte y morir en tu amistad y en tu gracia. Amén.

 

ORACIÓN PREPARATORIA

¡Oh Virgen admirable y emperatriz de los cielos, trono de la Divina gracia y esperanza única de los pecadores! A vos recurro, Reina Sacratísima y admirable, portento del Amor Divino, para que hieras el pedernal duro de mi corazón, y hagas con tu patrocinio, que de el broten centellas de fuego de amor de Dios, para que consuman la escoria de mis culpas, destierren mis frialdades y me abrasen todo hasta la muerte, para renacer fénix de amor de mi creador. Haced también, Señora mía, que mis oraciones sean recibidas de vuestro Hijo Divino, de tal suerte, que se hagan agradables a sus divinos ojos, para que, de este modo, alcance yo su amistad, su gracia y su gloria. Amén.

Aquí se rezan tres Aves Marías a nuestra Señora, y luego esta:

 


ORACIÓN

¡Oh Virgen Inmaculada, estrella purísima y luna llena de gracia! cuya alma candidísima fue colmada desde el instante primero de vuestra animación santísima de innumerables dones, gracias y privilegios de que la llenó la Omnipotente diestra del Altísimo, de suerte, que en vos se hallan recopiladas cuantas perfecciones están distribuidas en todas las criaturas. Alégrome Virgen Purísima de vuestra dicha, y le doy al Dios Todopoderoso, infinitas gracias por haber criado vuestra alma santísima tan linda, tan hermosa, llena de gracia y de poder, para servir de consuelo, amparo y protección a los miserables pecadores. Yo te ofrezco, Madre mía, estas tres Aves Marías, pidiéndote, por estos incomparables privilegios, me socorras en la vida con tu maternal amparo, y en la muerte, con una gracia especial, para que, muriendo en ella, pueda bendecir tus misericordias a la Celestial Jerusalén. Amén.

Aquí se reza una Salve.

 


ORACIÓN

¡Oh Virgen Admirable! Salud firmísima de los cristianos y origen de todas las virtudes, a quien el Dios de la Majestad crió toda llena de gracia. Por esta y por vuestra pureza Inmaculada, te pido me libres de la mancha abominable de la culpa, que tan aborrecible me hace a los ojos de mi Dios. Pídote también Señora, por la suprema cabeza de la Iglesia, por la conversión de los infieles y herejes a nuestra Santa Fe, por la paz y concordia entre los príncipes cristianos, por la salud de los pueblos, por la justificación de los pecadores, por la perseverancia de los justos, por el alivio de las benditas almas del purgatorio, y por todas las demás necesidades de la Iglesia, nuestra Madre, y en particular os pido, me asistáis en la última hora de mi vida, para conseguir una muerte dichosa y una gloria sempiterna. Amén.

 

LAVS DEVS

miércoles, 2 de enero de 2019

TRIDUO AL ALMA DE MARÍA SANTÍSIMA






TRIDUO AL ALMA DE MARÍA SANTÍSIMA

Cuya imagen milagrosa se venera en Miacatlán, Moleros, México.


Tiene concedidos 240 días de indulgencia p. r cada palabra de las contenidas en esta Devoción del Alma Santísima de la Virgen María, por el Ilmo. Sr. D. Fr. fosé María de Jesús Belaunzarán.



ORACIÓN A LA BEATÍSIMA TRINIDAD
Trinidad Beatísima, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, tres Personas distintas y un solo verdadero Dios, que siendo en tí mismo esencialmente feliz, quisiste por un impulso de tu amable voluntad, salir ad extra, para comunicar a tus criaturas tus divinas perfecciones, más o menos conforme a la nobleza de su ser: yo te doy infinitas gracias porque con singular cuidado y predilección pusiste tus ojos al eterno en María Santísima, escogiéndola desde entonces de entre todas las criaturas para hacerla tu Hija primogénita, tu Madre y Esposa dilectísima; y como á tal, la colmaste de dones y gracia tan abundante, que excediese en ella no sólo a todos los Santos, sino también a todos los ángeles. Conociendo, pues, Señor, que es gloria tuya el honrar esta criatura privilegiadísima, me postro delante de tu soberana presencia; y después de darte infinitas gracias por la perfección de tu divino ser, te las doy también por las perfecciones casi infinitas de la Alma Santísima de María, suplicándote por ella me concedas la gracia de imitar en lo posible sus altas virtudes, que así me asemejaré a tí, que eres mi Dios único y verdadero, mi Criador y mi Padre, a quien deseo servir por toda la eternidad. Amen.


Tres Ave Marías en honra del Alma Santísima de María, y luego la siguiente:


DIA PRIMERO
¡Oh Alma purísima! ¡Oh Alma Santísima! ¡Oh Alma gloriosisima de mi Señora la Virgen María Soberana Madre de Dios! Yo te alabo, yo te bendigo, yo te glorifico, Alma excelsa, espíritu nobilísimo, que, del divino corazón, encendido y abrasado en amor, saliste por su boca como aliento, como respiración, no sólo para animar el cuerpo más hermoso, más inmaculado» más puro de cuantos ha criado Dios, sino para ser respiración, aliento y vida de todo el linaje humano. Yo te alabo mil veces, Alma regia, espíritu principal, criado por el Omnipotente Señor para dominar en la tierra y en el cielo, para reinar sobre todo lo visible e invisible: mil y mil veces te bendigo, Alma únicamente escogida, sola, perfecta, paloma candidissima do los agrados, de las complacencias, de las caricias de Dios: amada singularmente sobre todas las doncellas, sobre todas las esposas y sobre todas las reinas. Yo, admirado, adoro tu grandeza, Alma excelsa, capaz tú sola de engrandecer al Señor. Bendita seas eterna e inmensamente, que como tú sola te pudiste conocer, pudiste, por los labios de tu santísimo cuerpo, pronunciar estas admirables palabras: "Mi alma engrandece a Dios"
Una Salve a María Santísima.


DEPRECACIÓN
Reina de los cielos, alegría de los ángeles, honra y fiesta de las vírgenes, principio de la vida, puerto, de la eterna gracia, alegría del cielo, gozo de la tierra, concha escogidísima que destila fragancia del divino amor, paraíso ameno de sagrados deleites, tálamo florido del Divino Esposo, sala ilustre y resplandeciente, palacio del Emperador celestial, glorioso lecho y olorosísimo reclinatorio de la Santísima Trinidad. Muéstrame a Jesús, bendito fruto de tu virginal vientre: alcánzame un corazón semejante al suyo: negóciame perdón de todos mis pecados, espíritu bueno, gracia saludable, perfecta mortificación de mis pasiones, que sea perpetuo esclavo de Jesús y el más humilde siervo suyo. Rígeme, ampárame, defiéndeme ahora, siempre, y en la hora de mi muerte. En ella muéstrame tu muy alegre presencia. Consuélame con tus blandos ojos y con tu vista resplandeciente. Dile en aquella hora a mi alma: Yo, la Madre de Dios, a quien amaste y en quien esperaste, hablaré é intercederé por tí. Hazme, Señora mía, cierto entonces de la bienaventuranza, para que confiado en tí acabe la carrera de mi vida, guiándome para la eterna que gozas en el cielo. Amen.


JACULATORIA
Soberana Reina hermosa,
Hija del Eterno Padre,
Do Dios Hijo, digna Madre,
Del Santo Espíritu Esposa:
En mi vida peligrosa,
Miserable y transitoria,
Pues hago de tí memoria
Y tu Concepción bendigo,
Líbrame del enemigo
Y hazme digno de tu gloria.


Dios te salve, María, concebida sin culpa original: Dios te salve, Divina y tierna Madre, Reina de los ángeles y de los hombres, única esperanza de los pecadores; después de tu Santísimo Hijo, remedio de nuestros males, nuestra paz, nuestra alegría, nuestra buena Madre, nuestro consuelo y nuestra vida. Dios te salve, arca del Nuevo Testamento, trono más precioso que el oro más puro, en que se sentó el verdadero Salomón, Cristo Señor nuestro; árbol de la vida que lleva el fruto de la salud, fuente de agua clara, que riega con su corriente toda la superficie de la tierra; arco iris, señal cierta de nuestra paz y de nuestra reconciliación con Dios. En tí, Divina y tierna Madre, admiro con incomparables ventajas la fe de los patriarcas, la caridad de los apóstoles, la fortaleza de los mártires, la constancia de los confesores, el candor y pureza de las vírgenes y la santidad de todos los bienaventurados. Tú, peregrina Madre, eres la candelera de oro macizo, adornado con los siete dones del Espíritu Santo: tú el altar santo en donde Jesús, víctima inocente, se ofrece a su Padre por la salud de los hombres: tú la rosa de Jericó; tú la torre de David; tú la puerta del
cielo; tú el tabernáculo, la casa, el templo de Dios; tú . . .. pero ¿a dónde voy, Divina María, cuando los ingenios más elevados se han quedado cortos en alabarte? ¿Qué elogio podrá decir de tí mi tosca lengua, cuando el mismo Omnipotente que te crió tan pura, exclama: ¡Qué hermosa eres, amada mía, y en tí no hay la menor mancha! Alábote, pues, Madre preciosísima, tú mismo Autor, mientras yo, lleno de confianza, porque eres la distribuidora de todas las gracias del Redentor, te suplico me alcances de. su Divina Majestad el perdón de mis pecados, auxilios eficaces para huir del vicio y practicar las virtudes, y por fin una santa muerte, con la que merezca ir a bendecir y alabarte eternamente en la gloria. Amen.


CUARTETOS
A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN MARIA
ES SU CONCEPCIÓN INMACULADA

¡Virgen, Madre de Dios! ¡Reina del mundo!
De querubes y arcángeles Señora,
Oye el acento de dolor profundo
Con que la tierra tu favor implora.

Tú que el Santo Cordero alimentaste
En tu seno feliz, vuelve tus ojos
A este mundo en que humana vegetaste,
A este valle de lágrimas y enojos.

Tú que el palacio azul de las estrellas
Dichosa habitas con tan gran fortuna,
Y por trono a tus pies triunfante huellas
El óvalo esplendente de la luna.

Por tí nuestra esperanza resucita,
Y no hay consuelo que en tu amor no encuentre.
Santa Madre de Dios ¡tú eres bendita,
¡Y bendito es el fruto de tu vientre!

¡Salve, salve mil veces, peregrina
¡Y bienaventurada bienhechora!
¡Oh Reina de las vírgenes divina!
¡Oh Santa de los ángeles Señora!

Si sois reguladora de mi suerte,
Al término feliz de mi existencia,
Bendeciré pacífico mi suerte,
Sin dudas que desgarren mi conciencia.

Desarma con tu amor de Dios la mano
Que rayo vengador sobre mí apresta,
No dejes que su brazo soberano
Descargue sobre mí su ira funesta.

Porque á tí te ama Dios, Inmaculada,
Y soy feliz si sois mi intercesora,
¡Oh Reina de las vírgenes sagrada!
¡Oh Santa de los ángeles Señora!


DIA SEGUNDO
En ti, en tí, Alma sublime, Alma grande, Alma Santísima, Alma hermosísima; en ti, soberano, excelso, sublimísimo espíritu, resplandece, reluce, aparece toda la grandeza de Dios. Ignora quién es Dios, no conoce cuál y cuánta es la grandeza de Dios quien no te conoce a tí, quien no admira lleno de reverente espanto lo que hizo, lo que puso, lo que obró su magnificencia en tí. En tí, Alma admirable, crió Dios Todopoderoso un mundo especialísimo para sí. Si la tierra es escabel de sus soberanas plantas, tú eres la silla de su asiento, el tálamo de su regocijo, el lecho de su descanso. Tú eres el mar inmenso, el insondable piélago de gracias en quien entran y se refunden copiosas avenidas de dones, de excelencias, de prerrogativas y de perfecciones. Tú eres el aire que sólo recibe todas las iluminaciones divinas, y a todos las comunica. Tú eres el cielo del cielo, y en tí son más innumerables los dones que en el cielo las estrellas. Tú eres el verdadero sol en quien puso Dios su tálamo, y tú eres el mejor empíreo que solas abarcas, comprendes, recibes y gozas más gloria que todo el resto de aquella celestial patria, En tí sola es más bella la guirnalda de la santa virginidad, que en todo el coro purísimo de las Vírgenes: en tí es más lúcida la laureola del magisterio, que en todo el coro sapientísimo de los Doctores: en tí es más preciosa la corona del martirio, que en todo el triunfal coro y escuadrón de los Mártires. Tú, como Reina de los Apóstoles, de los Patriarcas, Profetas, Mártires,
Confesores y Vírgenes, y también de todos los coros y jerarquías angélicas, con superior o incomparable eminencia, gozas las gracias, excelencias y prerrogativas de todos; y todos los cortesanos del cielo, ángeles y hombres, adorando en tí, Alma Santísima, la sublimidad casi infinita de tu gloria, postran, rinden, arrojan a las plantas de tu sacratísimo y gloriosísimo Cuerpo las coronas de la suya. Otras mil veces mil, y otros mil millones de veces, te alabo, te bendigo, te ensalzo, te glorifico, Alma gloriosísima, Alma deificada, Alma sobre todas las de los Santos, y sobre todos los angélicos espíritus llena de Dios: te doy, te rindo, te tributo cuantas alabanzas, cultos y adoraciones te dan todos los bienaventurados, ángeles y hombres, y cuantas te darán por toda la eternidad. Bendígate Dios que te crió, Alma bellísima, que sólo Dios puede dignamente bendecirte: bendígate el Padre Eterno, Alma perfectísima de su primogénita Hija; bendígate Dios Hijo, Alma purísima de su Santísima Madre; bendígate Dios Espíritu Santo, Alma hermosísima de su dulcísima Esposa: engrandece tu Alma Santísima a Dios en la tierra y en el cielo, y por toda la eternidad. Amén.
Una Salve a María Santísima.




DIA TERCERO
Alégrate y regocíjate, Espíritu sublime, en Dios, salud tuya y gloria tuya; y desde ese solio que gozas, superior a todos los celestiales espíritus, inclina esos tus ojos misericordiosísimos a este valle de lágrimas: conviértelos y ponlos en el alma infelicísima de este pobre y miserable pecador, que en tí, vida, dulzura, esperanza y abogada, tiene puesta toda su confianza de que le has de mostrar, después de este destierro, a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Ea, pues, dulcísima María, cielo nuevo, tierra nueva, firmamento y tabernáculo de Dios, templo y casa suya, atrio y tálamo de su gloria, arca del testamento, urna de oro purísimo, maná y vara de Aaron, vellocino de Gedeón misterioso, puerta cerrada de Ezequiel, ciudad santa de Sion, sol, luna y estrella matutina, aurora y luz hermosa de la gracia y de la gloria, monte y fuente cristalina de los huertos, azucena de los valles, desierto y tierra de promisión fertilísima, que manas leche y miel; estrella venturosa de este mar proceloso de miserias: no desdeñes, dulcísima María, mis súplicas; oye benigna mis clamores; recibe piadosa estas mis tibias alabanzas; preséntalas, Madre mía dulcísima, ante el acatamiento divino del que como á Hija, como á Madre y como á Esposa, siempre se empeña en honrarte: avócate mi causa, y toma desde hoy por tu cuenta el librarme del tempestuoso mar de mis pasiones y de las grandes aflicciones que me causan mis espantosos crímenes y delitos: no perezca, no, Madre mía, en aquel tremendo juicio que le espera, quien deposita en tí sus confianzas; antes, purificado y limpio por la gracia merecida por tu intercesión poderosa, por tí y contigo alabe y glorifique a su Dios eternamente en la gloria. Amen.
Una Salve a María Santísima.



ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...