viernes, 24 de febrero de 2023

SIETE VIERNES A JESÚS DE LAS TRES POTENCIAS



SIETE VIERNES A LA VENERADA IMAGEN DE JESÚS NAZARENO DE LAS TRES POTENCIAS


Con Licencia Eclesiástica

Guatemala, 1ro. Dic. 1927


ACTO DE CONTRICIÓN

Humilde y soberano Jesús, que coronaste tu martirio clavado en la cruz, en la cumbre del Monte Calvario, donde exhalaste el último suspiro, que tu amada Madre, la Purísima Virgen María, con los ojos anegados en lágrimas, recogiera en lo más íntimo y lacerado corazón. Por los dolores que sufriste, por los crueles y penosos tormentos a que fuiste sometido, por los ultrajes que recibiste de aquellos malvados que no creyeron o no quisieron creer en ti, yo te pido, Señor, prometiéndote enmendarme en todos mis actos, mientras continúe mi tortuoso paso por esta vida terrena, me perdones todas mis faltas y pecados, con los que, a semejanza de los que coronaron de espinas tu inocente y límpida frente, te he hecho sufrir y padecer inicuamente. Que, en tu infinita bondad, piadosísimo Jesús, encuentre eco la súplica que humildemente, hacia tu excelsa y soberana Majestad elevo, y, que tus santas bendiciones no escaseen, para que este infeliz pecador que fervorosamente implora tu gracia y protección. Amén. 

-Padre nuestro, Ave María y Gloria.


PRIMER VIERNES

Consideremos el gozo y tristeza que experimentó Jesús, al hacer acompañado de sus discípulos, su entrada triunfal a Jerusalén. Gozo al verse rodeado de innumerables niños, que cariñosos, regaban flores a su paso, gozo y tristeza porque, conforme a la voluntad de su Eterno Padre, que sabía que entraba a aquella ciudad, para salir de ella, días después, camino al Monte Calvario, llevando sobre sus sagrados hombros, el pesado madero en que debía sucumbir crucificado por la redención de la humanidad. Asociemos el dolor que experimentó en aquel entonces Jesús, y roguémosle devotamente que conceda lo que en este día le pedimos.

-Se hace la petición.


RUEGOS A JESÚS NAZARENO

(Para todos los viernes)

-Amantísimo Jesús: Escucha nuestros ruegos (Ave María y Gloria)

-Amantísimo Jesús: Purifica mi alma (Ave María y Gloria)

-Dulce Jesús: Consuela a los atormentados (Ave María y Gloria)

-Piadoso Jesús: Remedia nuestras necesidades espirituales y corporales (Ave María y Gloria)

-Misericordioso Jesús: Ampara a los desvalidos (Ave María y Gloria)

-Paciente Jesús: Ten piedad de los moribundos (Ave María y Gloria)

-Humilde Jesús: Permite la salvación de nuestras almas (Ave María y Gloria)


ORACIÓN

(Para los siete viernes)

Dulce Jesús crucificado por mi amor, aquí tienes postrado a tus plantas al que tantas veces te ha ofendido, quisiera morir de dolor. Por tu Santa Pasión, por los dolores que atormentaron el corazón de tu angustiada Madre, la reina de los cielos, concédeme la gracia de aborrecer el pecado como Tú lo aborreces. Inspírame tal horror a lo malo, que pueda hacerme detestar las más ligeras faltas y debilidades, considerando cuanto puedan desagradarte y hacerte padecer. Asísteme, fortaléceme, otórgame la gracia de invocarte siempre, divino Jesús mío. Y Tú, Madre de amor, inflámame en el corazón de tu Humilde y Santísimo Hijo, acá en la tierra, para que pueda algún día adorarle en tu compañía, por los siglos de los siglos. Amén. 



SEGUNDO VIERNES

Consideramos la angustia y tristeza que invadieron el alma de nuestro Redentor, cuando acompañado de Pedro, Santiago y Juan, se disponía a orar en el Huerto de Getsemaní. “Triste hasta la muerte está mi alma, les dijo, permaneced aquí y velad conmigo” Adelantándose, se apartó de ellos y empezó a orar. Volviendo poco después a sus discípulos, les encontró dormido. Así nosotros, a semejanza de ellos, nos dormimos, nos olvidamos de nuestro Redentor. Su sufrimiento no podía ser mayor, iba a separarse de sus discípulos amados, aquella era la noche señalada por la providencia. Reflexionemos ante el dolor que aquella noche experimentó nuestro Redentor, y llenos de fe, roguémosle nos conceda su divina gracia. 



TERCER VIERNES

“¡Oh Judas! ¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?” Estas fueron las palabras de Jesús, con el corazón transido de dolor, pronunciara al ser entregado por el discípulo traidor a sus verdugos. ¿Cuánto pudo haber sufrido nuestro humilde Señor en aquellos instantes? A semejanza, ¿Cuánto podré sufrir, cuando cada uno de sus hijos, aquí en la tierra, por los que derramó su preciosa sangre, le traicionan? Meditemos un momento, y haciendo voto de firme arrepentimiento, enmendémonos en nuestros actos, pidiéndole a la vez, nos de fuerza de voluntad para dominar nuestras malas pasiones, para que, siendo buenos, lleguemos algún día a gozar con Él en su eterna gloria.



CUARTO VIERNES

Al ser aprehendido el Señor, por escribanos, soldados y fariseos, sus discípulos huyeron, abandonándole. Cuán inmensa no sería la tristeza de nuestro Redentor, al ver que los seres más amados por él, le dejaban solo, en medio de aquella turba de verdugos. Comparemos esa tristeza con la que pueda sentir al que nosotros le abandonamos, que, ingratos, nos olvidamos de Él, para entregarnos desmedidamente a los placeres que el mundo nos brinda, y, prometiéndole volver sobre nuestros pasos, supliquémosle nos conceda la salvación del alma.



QUINTO VIERNES

Jesús fue llevado a la casa de Anás, y este le envió a casa de Caifás. Una mujer que salía de la residencia de este pontífice, viendo a Pedro sentado cerca de algunos, alrededor de una hoguera, dijo: “He aquí uno que iba con el Nazareno” Pedro, lleno de estupor lo negó, y le negó dos veces más, al tiempo que cantaba un gallo. Jesús, que en esos momentos era conducido a la cárcel, pasó frente a él y le dirigió una mirada tristísima. Pedro recordó entonces lo que el Señor le había dicho: “Antes de que el gallo cante dos veces, tres veces me negarás” y saliendo fuera, lloró amargamente y lleno de arrepentimiento. Así, al igual que Pedro, cuantos por temor negamos pertenecer a la Iglesia de Jesucristo. Avergoncémonos de nuestra debilidad y lloremos llenos de arrepentimiento sincero, que Dios habrá de ser misericordioso y perdonará nuestros pecados, para que así, limpios de corazón, podamos gozar de su eterna gracia.



SEXTO VIERNES

Jesús, cargando sobre sus santísimos hombros la dura cruz de su martirio, vejado, ultrajado de las más viles maneras, camina hacia el calvario donde va a ser crucificado. Consideremos su dolor entonces, cae y se levanta para luego volver a caer, es azotado y escarnecido rudamente, y, a sus sufrimientos materiales se suman los espirituales que le aniquilan y le restan fuerzas. No hagamos nosotros, con nuestros horrorosos pecados, más excesivo el peso de esa Cruz, sino que, caminando por la senda que conduce al cielo, hagámosle más llevadera, a fin de poder alcanzar lo que pedimos y rogamos a Dios nuestro Señor en este día.



SÉPTIMO VIERNES

Jesús esta crucificado en la cumbre del Monte Calvario. Su grandiosa obra ha sido pacientemente coronada. Va a expirar en medio de los más atroces dolores y crueles sufrimientos, por la redención del linaje humano. Cuanto amor hacia nosotros le ha inspirado, ni los tormentos previstos, ni el mismo amor de su angustiada Madre pudieron apartarle del camino de la gloria. Cuanta es la iniquidad de nosotros, viles pecadores, que olvidados de todos los tormentos que nuestro Salvador padeció, ingratos, alejados de él, le ofendemos grandemente. Recapacitemos, volvamos hacia Él, y humildemente, arrepentidos, postrados de rodillas a sus plantas, pidámosle el perdón de nuestras innumerables faltas, para que, en un no lejano día, lleguemos a gozar con Él y con su Santísima Madre, de su eterna gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 


Colaboración de Miguel Morales

miércoles, 8 de febrero de 2023

NOVENA A SAN SIMÓN APÓSTOL Y MÁRTIR

 


Novena a San Simón Apóstol

"Simón Cananeo"


Rezar primero EL CREDO de los Apóstoles… Luego el Acto Preparatoria.


ACTO PREPARATORIA 


Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Criador, Padre y Redentor mío, por ser vos quien sois,

y por que os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; y propongo firmemente la enmienda, de nunca más pecar, de apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, de confesarme, y cumplir la penitencia que me fuere impuesta; Por vuestro amor perdono a todos los que me hubieren ofendido. Ofrézcoos mi vida, obras y trabajos en satisfacción de todos mis pecados; y así como os lo suplico confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que me los perdonareis por los merecimientos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte y me daréis gracia para enmendarme y perseverar a vuestro santo servicio hasta la muerte. Amén


Oración para Todos los Días


Simón Apóstol tu que pusiste la confianza y misericordia en Dios, comprendiste que para él nada es imposible. Por eso, te pide que ores por la humanidad, para que con la fuerza del Espíritu Santo podamos ser fieles al evangelio y estar cerca de todo aquel que nos necesite. Te lo pido por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


PRIMER DÍA


Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu. (Efesios 2,19-22)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


Luego la Oración Final.


SEGUNDO DÍA

Jesús Les dijo: “No lleven nada para el camino: ni bolsa colgada para el bastón, ni pan, ni plata, ni siquiera vestido de repuesto. Cuando los reciban en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar. Pero cuando no los quieran recibir, no salgan del pueblo sin antes sacudir el polvo de sus pies: esto será un testimonio contra ellos”. Ellos partieron a recorrer los pueblos; predicaban la buena nueva y hacían curaciones en todos los lugares.   (Lucas 9,3-6)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


Así como el primer día.


TERCER DÍA


Al atardecer llegó Jesús con los doce. Y mientras estaban a la mesa comiendo, les dijo: “les aseguro que uno de ustedes me va a entregar. Uno que comparte mi pan”. Ellos se entristecieron mucho al oírle, y empezaron a preguntarse uno a uno: ¿Seré yo? Él les respondió: “Es uno de los doce. Uno que moja el pan conmigo”. (Marcos 14,17-20)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


CUARTO DÍA


Yo ya no estoy más en el mundo, pero ellos se quedan en el mundo, mientras yo vuelvo a ti. Padre Santo, guárdalos en ese Nombre tuyo que a mí me diste, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo los cuidaba en tu Nombre, pues tú me los habías encomendado, y ninguno de ellos se perdió, excepto el que llevaba en sí la perdición, pues en esto había de cumplirse la escritura. (Juan 17,11-12)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


QUINTO DÍA


Jesús se acercó y les habló así: “me ha sido dada toda autoridad en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”. (Mateo 28,18-20)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


SEXTO DÍA 


Después de hablarles el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios. Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban. (Marcos 16,19-20)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


SÉPTIMO DÍA 


Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los olivos, que dista de la ciudad como media hora de camino. Entraron en la ciudad y subieron a la habitación superior de la casa donde se alojaban. Allí estaban Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago hijo de Alfeo, Simón el Zelote, y Judas hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban juntos en la oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. (Hch 1,12-14)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


OCTAVO DIA


Por obra de los apóstoles se producían en el pueblo muchas señales milagrosas y prodigios. Los creyentes se reunían de común acuerdo, en el pórtico de Salomón, y nadie de los otros se atrevía a unirse a ellos, pero el pueblo los tenía en gran estima.


Más aún, cantidad de hombres y mujeres llegaban a creer en el Señor, aumentando así su número. La gente incluso sacaba a los enfermos a las calles y los colocaba en camas y camillas por donde iba a pasar Pedro, para que por lo menos su sombra cubriera a algunos de ellos. (Hch 5,12-15)


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri.


NOVENO DÍA


Oh Glorioso San Simón apostol, gloria a ti, que de los 12 escogidos el honor tuviste ante los ojos de Jesús. Gratitud y gloria a ti, San Simón Apóstol. No permitas que te olvide, no dejes que mi ingratitud sea más grande que el gozo de reconocerte como el apóstol amado del Altísimo y al cual ninguna petición le es negada. Me pregunto, con qué palabras puedo expresarte, con qué clase de amor puedo amarte oh fiel Apostol del Señor Jesucristo.


Oh Dios, que os servisteis de los bienaventurados apóstoles Simón y Judas Tadeo para conducirnos al conocimiento de vuestro santo Nombre, haced que celebremos su gloria eterna avanzando en la virtud, y que avancemos en la virtud celebrando su gloria. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.


Reza un Padre Nuestro, un Avemaría y Gloria Patri


ORACIÓN FINAL


¡Oh glorioso San Simón, fiel apostol, que eres primo de Jesús y también un fiel seguidor devoto. Te pedimos nos obtengas la gracia de estar dispuestos a dar nuestra vida por Cristo y a trabajar por la libertad y la paz que solamente Dios puede dar. Ayúdanos a entregarnos a nosotros mismos a Dios aqui en la tierra y ser recibido por él para gozar de la dicha eterna en el cielo. Amén.


Reza 2 Padre Nuestro, 2 Avemaría y Gloria Patri.



martes, 7 de febrero de 2023

NOVENA AL CORAZÓN AGONIZANTE DE JESÚS

 


NOVENA AL CORAZÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS


Esta novena es para honrar al Sagrado Corazón el primer viernes de cada mes.


Con licencia eclesiástica


Guatemala

Tipografía Sánchez y de Guiar

1922


LICENCIA

El Ilmo. y Rev. Sr. Obispo diocesano, concede licencia para que pueda reimprimirse esta novena, y concede 50 días de indulgencias, por el rezo devoto de ella en cada día.


San Salvador, 14 de diciembre, 1912

Roque Orellana.



ACTO DE CONTRICIÓN

¡Oh Corazón de mi dulce Jesús! Postrado me tienes en tu divina presencia, lleno de confusión por mis muchos pecados. Señor, cuando yo ingrato quería alejarme de ti, Tú, como bondadoso Pastor, me buscabas por los montes espinosos de mis culpas, subiste al doloroso árbol de la Cruz, y extendiendo tus cansados brazos e inclinando tu cabeza, me señalarse tu Costado abierto para que entrara en esa puerta de salvación, y asegurará la esperanza de la vida eterna. Amén.


DÍA PRIMERO

CONSIDERACIÓN

Considera la amargura del Corazón de Jesús, al salir del Cenáculo en aquella tristísima noche, llevando en su compañía a sus discípulos, y en su triste y afligido Corazón, el dolor de ver el empeño de Judas en venderle. 

¡Oh Corazón amargadísimo de mi Dios! Y como sentirías la traición mía y mirabas mis muchos pecados, por los cuales había de negarte con nefanda ingratitud. Yo te suplico, Corazón Afligido de Jesús, me perdones, para así tener el consuelo de verte en el cielo. 


-Aquí se hace la petición, y luego se rezan tres Padres nuestros, y después las siguientes oraciones.



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Corazón angustiado de mi adorable Redentor! Por aquella sangre que corrió gota a gota por tu cuerpo virginal, vengo a pedirte la conversión de los pecadores, la moralidad del mundo católico, una mirada de compasiva misericordia para el clero, que todos sean corderos de un mismo rebaño, gobernados por un solo Pastor, para que así den gloria a Dios y consuelo a la Santa Iglesia, para este ingrato el perdón de sus pecados. 


ORACIÓN A LA VIRGEN DE LOS DOLORES PARA TODOS LOS DÍAS

Afligidísima Madre mía, por el dolor que traspasó tu Purísimo Corazón, cuando estabas al pie de la ensangrentada Cruz, viendo brotar del despedazar cuerpo de tu Santísimo Hijo las últimas gotas de su Purísima Sangre, vengo a pedirte extiendas tus compasivas miradas a los pecadores. No olvides Señora, que valen tanto cuanto vale la muerte de todo un Dios, y juntando el mérito de tus penas, tengo derecho a pedirte tres cosas: la primera, que le des a la Iglesia sacerdotes de sanas costumbres, la segunda, que los padres y madres den buen ejemplo a sus hijos, y la tercera, una mirada de misericordia a las almas del Purgatorio. Amén. 


-Se reza una salve a la Virgen de los Dolores, pidiéndole una contricción perfecta para la hora de Nuestra muerte. 



DÍA SEGUNDO

CONSIDERACIÓN

Considera la amargura y tristeza del Corazón amorosísimo de Jesús al separarse de sus discípulos, y decirles por última vez aquellas sentidas palabras: "Velas y orad conmigo para que no entréis en tentación" y diciendo esto se separó de ellos para entregarse a la oración. ¡Oh Dulcísimo Salvador mío! Que en esta ocasion me diste una lección: que para encontrarte a Ti, debemos estar lejos del mundo y de las pasiones. ¡Oh Dios mío! ¿Y como haré yo, miserable criatura, para separarme de mis vicios y pasiones? Sólo tu Señor, que en ese huerto sufres tanto por mi amor, puedes perdonarme tantos pecados, para que pueda tomarte algún día. Amén. 


DÍA TERCERO

CONSIDERACIÓN

Considera a Nuestro Divino Salvador, que puesto de rodillas y con las manos juntas sobre el pecho, dice: "Padre, si es posible, que pase de mi este Cáliz" pero Jesús mío, tienes que pagar mis muchos pecados y que sólo mis delitos son más que suficientes para afligir tu tierno Corazón. No rehuses pues, Señor, la amargura de tu Pasión, antes bien, ten en cuenta a las almas puras e inocentes que te han de amar con ternura, y por el amor de ellas te pido me perdones. Amén.



DÍA CUARTO

CONSIDERACIÓN

Considera al Divino Redentor en el huerto de los Olivos, comenzando de nuevo su oración, y es tanto lo que sufre su afligido Corazón al verse responsable de tanta inocuidad. Sí, amorosísimo Jesús, eres tú la víctima donde se descarga la divina Justicia, tienes que pagar con tu cuerpo virginal el castigo que merece el pecado inmundo, que según San Pablo, no debe nombrarse entre los cristianos, y por desgracia, Dios mío, es una de las pasiones que más alimenta la juventud. ¡Ojalá sólo en esa parte de la sociedad estuviera! El mundo entero está cubierto de esa asquerosa lepra. Po4 tu sangre preciosa, líbranos de semejante vicio. Amén.



DÍA QUINTO

CONSIDERACIÓN

Considera la humanidad de nuestro Señor Jesucristo entregada a una mortal agonía. Su rostro pegado a la tierra, brotando por todo su cuerpo su sangre preciosa, esa sangre Señor, que llegará a ser tormento para el impío irreverente en el templo, y consuelo para las almas puras e inocentes, y de las que en las borrascas de las pasiones no han podido salvarse, y confiando en tu Misericordia, han vuelto a ti confusas y arrepentidas a implicar el perdón de sus culpas. No nos desprecies Señor, por tu Sagrada Pasión. Amén. 



DÍA SEXTO

CONSIDERACIÓN

Considera al Redentor Divino levantarse de la oración, su rostro bañado en Sangre, para buscar algún consuelo y ¡Oh Dolor! El cielo y la tierra se lo niegan, y entonces alza sus ojos buscando misericordia en su Padre, y le encuentra enojado, los vuelve a la tierra y encuentra a sus queridos discípulos dormidos. ¿Que hay entonces Jesús mío? La naturaleza te niega el consuelo, la luna apenas esparce sus tristes rayos sobre sus olivos, y es tanta la amargura de tu Corazón, qur un profundo gemido es el único desahogo de tanta tribulación. ¡Oh Corazón Dulcísimo de Jesús! ¡Quién me diera como poderte consolar! Pero ¿qué consuelo esperar de esta ingrata criatura, que sólo ella tiene gran parte de tus penas? Perdona pues, Señor, a este tu ingrato que te ofendió, para poder esperar gozarte en el cielo. Amén.



DÍA SÉPTIMO

CONSIDERACIÓN

Considera alma mía al Maestro Divino, salir al encuentro de los que venían a prenderlo, y adelantándose al traidor Judas, cariñosamente lo besa. ¿No sientes en tus inmundos labios la sangre que, gota a gota, ha brotado de ese Divino Rostro? Señor, Señor, esa sangre que en tu mortal agonía has derramado, Dios mío, ha de ser la que lave mis muchos pecados, no olvides pues, Señor, que tenga derecho a tus amarguras. ¡Oh Corazón Afligido de Jesús, tus dolores son la esperanza del ingrato pecado! Amén.



DÍA OCTAVO

CONSIDERACIÓN

Considera alma mía, que viéndose el Divino Jesús en presencia de sus enemigos, les pregunta: ¿A quién buscan? Y responden: ¡A Jesús Nazareno! Y al decirles: ¡Yo soy! Caen en tierra, y lleno de bondad les permite levantarse. ¡Oh Divino Jesús, amoroso Padre! Alárganos tu mano misericordioso para levantarnos de la culpa. ¡Tu,  Dios mío, sabes hasta donde llega la deslocalización del mundo! Sólo tu poder puede levantarbos de Nuestra iniquidad, salvanos por tu Sangre Preciosa. Amén.



DÍA NOVENO

CONSIDERACIÓN

Considera alma mía, el sufrimiento del Corazón Afligido de Jesús, al salir del huerto en aquella triste y silenciosa noche, oyendo el rumor de las ramas de olivo, que suavemente las mece el viento. El, con serena y triste mirada, buscaba a sus discípulos, y estos habían huido. Sólo, abandonado estas, Dios mío, entre tus enemigos. ¡Oh Corazón Agonizante de Jesús! ¡Víctima Divina que va a ser sacrificada en la Cruz! Que consuelo fuera para ti saber que tu afrentosa muerte sirvió para salvarnos a todos, pero esto es lo que más atormenta a tu Corazón, saber el desprecio que han de hacer los pecadores de tus tormentos. ¡Oh Dios de mi corazón, yo tambien tengo parte en esta desgracia! Perdóname Señor, olvida mis infidelidades, para poder gozar algún día. Amén. 

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...