lunes, 14 de marzo de 2022

CORONA DE LAS CINCO LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

FORMULA PARA REZAR LA CORONA DE LAS CINCO LLAGAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO CON DEVOCIÓN Y PROVECHO

 

Tomado de “Memorias tiernas, despertador afectuoso, y devociones prácticas con los Dolores de la Santísima Virgen”

 

Dedícalo el P. José Vidal de la Compañía de Jesús, prefecto de la Congregación de los Dolores, en el Colegio de San Pedro y San Pablo de México.

Con licencia en México, por Dña. María Benavides, Viuda de D. Juan de Ribera, en el Empedradillo.

Año de 1686

 

ORIGEN Y MODO

Como el glorioso Patriarca Santo Domingo y su esclarecida religión inventó, y con su vigilancia ha adelantado la devoción del Rosario de la Santísima Virgen con singular progreso, y utilidad de las almas, la Compañía de Jesús, en honra de las cinco Llagas de Nuestro Señor Jesucristo, sacó su corona, y para rezarla, en Nápoles y en otras varias partes, se fabricaron Rosarios particulares de cinco quinarios, con sus medallas de las cinco llagas, los cuales aprobó la Santidad de Paulo V.

Esta Corona se compone de cinco partes, y en cada una de ellas se reza cinco veces el Padre nuestro. Cada parte se remata con una medalla en que se reza un Ave María, que todas juntas hacen cinco, para que, considerando los dolores del Hijo, no se olviden los de su Madre. Y si quiere sacar mucho fruto de este breve, pero útil ejercicio, medite con atención cada llaga, y después haga los ofrecimientos siguientes, en los cuales hace eco, y corresponde el sentimiento de Cristo al Dolor de la Santísima Virgen.

 

A LA LLAGA DEL PIE IZQUIERDO

Señor mío Jesucristo, yo adoro la santísima Llaga de vuestro pie izquierdo, os doy muchas gracias por el dolor que padeciste con tanta caridad y amor, siento vuestras penas y los excesivos dolores de vuestra Santísima Madre: os suplico, me concedáis el perdón de mis pecados, de los cuales me pesa sobre todo pesar, por ser ofensas vuestras. ¡Oh Bondad Infinita! Ya no quiero más pecar. Convertid Señor a todos los pecadores a vos, y dadles a conocer la gravedad, la fealdad y la maldad del pecado mortal. Amén.

-Se rezan cinco Padres nuestros y un Ave María y Gloria Patri.

 

A LA LLAGA DEL PIE DERECHO

Señor mío Jesucristo, adoro la santísima Llaga de vuestro pie derecho, os doy gracias por el dolor que en ella sufriste, con tanta caridad y amor, compadézcome de vuestras penas, y del grave martirio de vuestra Santísima Madre, y os suplico, que por ellas me concedáis fortaleza en todas las tentaciones, y perfecta obediencia y conformidad con la voluntad divina. Consolad, buen Jesús, a todos los pobres afligidos y perseguidos. Gobernad, oh Justísimo Juez, a todos aquellos que se emplean en bien de las almas, así entre los fieles, como entre los infieles. Amén.

-Se rezan cinco Padres nuestros y un Ave María y Gloria Patri.

 

A LA LLAGA DE LA MANO IZQUIERDA

Señor mío Jesucristo, adoro la santísima Llaga de vuestra mano izquierda, os doy gracias por el dolor que en ella sufristeis, con tanta caridad, siento vuestros dolores, y los de vuestra Santísima Madre, y por ellos os ruego, me concedáis paciencia en todas las adversidades de esta vida, y os ofrezco todos mis trabajos, aflicciones interiores, como exteriores, en satisfacción de mis pecados, por los cuales tantas veces he merecido el inmenso castigo por todos mis enemigos, a los cuales perdono con todo mi corazón, dan paciencia y salud a los enfermos, aliviad a todos los agonizantes con asistencia de vuestra gracia, para que no perezcan. Amén.

-Se rezan cinco Padres nuestros y un Ave María y Gloria Patri.

 

A LA LLAGA DE LA MANO DERECHA

Señor mío Jesucristo, adoro la santísima Llaga de vuestra mano derecha, os agradezco el dolor que ella sufristeis con tanto amor y caridad, compadézcome de vuestras penas y de las de vuestra Madre Santísima, y por ellas os suplico, me concedáis una firme y determinada voluntad de buscar mi eterna salvación, y perseverancia final en la gracia, para asegurar el gozo que vos me habéis alcanzado con vuestra santísima Sangre. Dad, buen Jesús, verdadero descanso a las almas del purgatorio, perfeccionad más las almas santas y a vos agradables, que viven en este mundo y que se ejercitan en esta devoción. Amén.

-Se rezan cinco Padres nuestros y un Ave María y Gloria Patri.

 

A LA LLAGA DEL SANTÍSIMO COSTADO

Señor mío Jesucristo, adoro la santísima Llaga de vuestro Costado, os doy gracias por las muestras de tan entrañable amor que me habéis dado, abriéndome vuestro encendido corazón: compadézcome de vuestra afrenta y del dolor de vuestra Santísima Madre, y por su intercesión os ruego, me concedáis vuestro puro y santo amor, y perfecta caridad, para que, amándoos Dios mío sobre todas las cosas, y a ellas por vos, y en vos, merezca esta alma por más indigna y miserable que sea, aspirar y ser recogida en vuestro dulcísimo corazón. Asistid, mi buen Jesús, a la Santa Iglesia, Esposa vuestra, al Sumo Pontífice, y al clero, unidos todos en el vínculo de la divina voluntad, confundid a los herejes, cismáticos e infieles, alumbradlos, para que conozca, adoren y amen vuestra sola y eterna verdad. Amén.

-Se rezan cinco Padres nuestros y un Ave María y Gloria Patri.

 

Madre llena de dolor

Haced que cuando expiremos

Nuestras almas entreguemos

En las manos al Señor.

 

OFRECIMIENTO A LAS CINCO LLAGAS

Jesús de amores sagrario

Vuestras llagas veneremos,

Y en ellas contemplemos

Las rosas de este Rosario.

 

AL PIE IZQUIERDO

Llorad ojos los pecados

Que mis pasos cometieron

Pues que llorar sangre hicieron

De Cristo, los pies sagrados.

 

Sea yo por ese raudal

Del pie izquierdo perdonado,

Y goce el derecho lado

En la sentencia final.

 

AL PIE DERECHO

Porque el camino siniestro

Llevé siempre del pecado,

Ya tu mi Jesús me has dado

Camino por el pie diestro.

 

Pues esta Llaga es ya abierta

Por ella saldré del mundo,

Saldré de aqueste profundo

Laberinto, por su puerta.

 

A LA MANO IZQUIERDA

Siniestras mis obras fueron

Las que con hierro inhumano

En vuestra siniestra mano

Llaga dolorosa abrieron.

 

Cerrarla a mi bien quería

Mi culpa, yo la confieso,

Pero manirrota al peso

Del yerro más bien se abría.

 

A LA MANO DERECHA

Esta Llaga penetrante

Que en tu mano diestra está.

Alas y manos me da

Finezas y amor constante.

 

Yo mismo la Llaga abrí

De mi culpa al duro acero,

O muera cuando no muero

De acordarme que os herí.

 

AL SANTO COSTADO

A Jesús muerto, y María

Viva, el corazón abrí,

A mí me pesa, ay de mí

Ciego era cuando esto hacía.

 

Pero válgame el Sagrario

Que yo mismo profané

En el mi Dios entraré

Con este Santo Rosario.

 

Esta corona en honra de las cinco Llagas, que se compone de veinte y cinco Padres nuestros y cinco Aves Marías y cinco veces el Gloria Patri. Está aprobada por Inocencio VI, León X y Sixto V, que juntamente concedieron varias gracias, e indulgencias a los que rezaren. Paulo V, en el año 1611, concedió cien días de indulgencias a los que rezasen dicha corona.

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