miércoles, 29 de abril de 2020

ALABANZAS A MARÍA SANTÍSIMA





AFECTOS Y ALABANZAS
A LA
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

¡Oh María dulcísima!
¡Oh María bellísima!
¡Oh María prudentísima!
¡Oh María ilustrísima!
¡Oh María fidelísima!
¡Oh María profundísima!
¡Oh María purísima!
¡Oh María castísima!
¡Oh María humildísima!
¡Oh María sapientísima!
¡Oh María excelentísima!
¡Oh María serenísima!
¡Oh María Fecundísima!
¡Oh María fortísima!
¡Oh María amantísima!
¡Oh María honestísima!
¡Oh María limpísima!
¡Oh María benignísima!
¡Oh María perfectísima!
¡Oh María sacratísima!
¡Oh María bonísima!
¡Oh María benditísima!
¡Oh María santísima!


Madre Mía.  Alegría mía
Señora mía: Riqueza mía.
Amada mía.  Alba mía.
Abogada min.  Defensa mía.
Protectora mía.  Medianera mía.
Esperanza mía. Consoladora mía.
Estrella mía.  Guía mía
Maestra mía. Rosa mía.
Corona mía.  Reina mía
Azucena mía.  Honra mía.
Fiesta mía. Tesoro mío
Luna mía. Gobierno mío.
Escala mía. Lucero mío
Consuelo mío. Paraíso mío.
Amparo mío.  Puerto mío
Refugio mío.  Norte mío.
Remedio mío. Contento mío.
Descanso mío.

ORACIÓN
Reina de los cielos, alegría de los ángeles, honra y fiesta de las vírgenes, principio de la vida, puerta de la eterna gracia, alegría del cielo, gozo de la tierra, concha escogidísima que destila fragancia del divino amor, paraíso ameno de sagrados deleites, tálamo florido del divino esposo, sala ilustre y resplandeciente; palacio del Emperador celestial, glorioso lecho y olorosísimo reclinatorio de la Santísima Trinidad, muéstrame á Jesús, bendito fruto de tu virginal vientre; alcánzame un corazón semejante al suyo, negóciame perdón de todos mis pecados, espíritu bueno, gracia saludable, perfecta mortificación de mis pasiones, y que sea perpetuo esclavo de Jesús y el más humilde siervo suyo. Rígeme, ampárame, defiéndeme en la hora de mi muerte. Muéstrame en ella tu muy alegre presencia. Consuélame con tus blandos ojos y con tu rostro resplandeciente. Dile en aquella hora a mi alma: yo la madre de Dios, á quien amaste y en quien esperaste, hablaré é intercederé por ti. Hazme, Señora, entonces cierto de la bienaventuranza, para que confiando en ti acabe la carrera de mi vida, guiándome para la eterna que gozas en el cielo. Amén.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...