jueves, 3 de febrero de 2022

NOVENA A SAN BLAS DE SEBASTE


NOVENA EN HONOR DEL ESCLARECIDO OBISPO E INVICTO MARTIR SAN BLAS

 

COMPUESTA POR UN DEVOTO SUYO

 

Imprenta de Salvador Isuar, Calle del Ángel, No. 1. Tortosa, Cataluña.

España. Año 1852.

 

 

MODO DE HACER LA NOVENA

Puesto de rodillas delante del altar o imagen del Santo, avivando la fe, como quien está delante la presencia de Dios y recogiendo los sentidos hará la señal de la cruz, y dirá de todo corazón el siguiente:

 

 

ACTO DE CONTRICION

Señor mío Jesucristo, Dios У hombre verdadero, Criador, Padre, y Redentor mío, por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa en el alma de haberos ofendido; y propongo firmemente, ayudado de vuestra gracia, nunca más pecar, huir las ocasiones de ofenderos, buscar las de serviros, y amaros hasta la muerte. Amen.

 

 

ORACIÓN PREPARATORIA Y COMÚN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh esclarecido San Blas! gran protector de todos vuestros devotos, que siendo aún seglar erais ya un dechado de virtudes; que fuiste un Obispo celoso, y anacoreta penitente y contemplativo, acariciado de las fieras de la tierra y alimentado por las aves del cielo: celebre en todo el mundo por el cruel y prolongado martirio que padeciste por la fe del Crucificado, y el sin número de milagros que por vuestra mediación ha obrado el Altísimo: siempre favorecido por Dios en los peligros y trabajos que se acumularon para afligiros; abogado especial contra las enfermedades de garganta, y protector benévolo de los devotos que os invocan. Conozco muy bien que mis culpas me hacen indigno de los abundantes favores que dispensáis a las almas justas que os invocan; mas aquellos brillantes rasgos de virtud y poder, que serán todo el objeto de mi contemplación en estos nueve días, me inspiran aliento para implorar humilde el poderoso auxilio de vuestra intercesión, esperando conseguir por este medio la salvación de mi alma, con todas las gracias y auxilios, que son indispensables para el logro de la eterna felicidad; juntamente con aquellos favores particulares que os pediré en esta santa novena, si han de ser para la mayor gloria de Dios y mi provecho espiritual.

 

 

DIA PRIMERO

SAN BLAS EN EL ESTADO DE SEGLAR

Habiendo hecho nuestro Santo en sus primeros años grandes progresos en el estudio de la Filosofía y ciencias naturales, no obstante, de ser aun seglar, era ya una antorcha luminosa que despedía de si rayos brillantes de virtud y de santidad. Los fieles de la ciudad de Sebaste veían en el, pintadas al vivo todas aquellas bellas calidades, que según escribe San Pablo en sus cartas a Timoteo y a Tito, deben adornar a un Obispo: que no debe ser soberbio, violento ni pleitista, ni tener tacha alguna que pueda mancillar su reputación; sino dulce y afable, sobrio, prudente, grave y modesto, casto, amante de la hospitalidad, é irreprehensible en todas sus acciones. Por este carácter era conocido San Blas en Sebaste; y tan solo el resplandor de su santidad, y sus religiosos procederes fueron los agentes que le abrieron el camino para ascender a la alta dignidad de Obispo. El pueblo se le había aficionado por sus grandes conocimientos y heroicas virtudes y sin más motivo que este le pidió unánime por prelado suyo.

 

-Medítese un poco y pídase el favor que se desea.

 

 

DEPRECACION

Glorioso San Blas, cuya pureza de vida os elevó a la silla episcopal de Sebaste, a petición de todos los fieles de aquella ciudad, sin haber precedido un milagro que anunciase ser esta la voluntad de Dios, como aconteció después en las elecciones de los Santos Nicolás y Ambrosio: Yo os suplico que me alcancéis de la divina Majestad un conocimiento claro y exacto del grande mérito de la virtud, de la que si carece el hombre, aunque por otra parte sea un sabio consumado, un rico poderoso, y prudente según la estimación del siglo; todo este buen parecer nada tiene de solidez, y no es más que una decoración teatral hecha para fingir objetos que no existen: a fin de que, prevenido con este conocimiento, huya de las apariencias de hombría de bien , de las que se valen los hipócritas para engañar a sus semejantes ; y corra solicito en pos de la sólida y verdadera virtud que hace perfecto a un cristiano, y es el medio más seguro para ser amado de Dios y apreciado de los hombres: único camino para llegar un mortal a la cumbre del honor, y afianzarse en ella contra todas las oposiciones del mundo.

 

-Ahora se dirán tres Padre nuestros y tres Avemarías con un Gloria Patri, y después la oración:

 

 

ORACIÓN PARA DAR FIN A LA NOVENA EN TODOS SUS DÍAS

¡Oh Santo glorioso!; aquel alto grado de gloria al que os han elevado en el cielo vuestros relevantes méritos os han constituido un abogado poderoso para con Dios; al paso que el tierno cariño que profesáis a vuestros devotos no os permite el mostraros sordo a sus ruegos. Bajo este doble título de abogado poderoso y protector compasivo, acudo confiado a la sombra de vuestro patrocinio suplicándoos que me alcancéis un verdadero arrepentimiento de todas mis culpas, con una firme intención de no volverlas jamás a cometer, perseverando en este santo propósito hasta el fin de mi vida; solicito siempre en procurar adquirir todas las virtudes cristianas, y constante en practicarlas; no dejándome seducir jamás de los halagüeños encantos con los que me instigan a ofender a Dios los tres enemigos de mi salvación el mundo, el demonio, y la carne. Amen.

 

 

 

DIA SEGUNDO

SAN BLAS UN OBISPO PERFECTO Y CELOSO

La elección de San Blas a la silla Episcopal de Sebaste tan uniforme y a gusto de sus fieles en la que tan solo se había atendido a los conocimientos, a la pureza de costumbres y candor del elegido, prendas que dieron materia a nuestra consideración en el día de ayer, debía presagiar un gobierno feliz en lo espiritual, durante todo el Pontificado de San Blas; y en efecto en sus principios llenó a satisfacción las esperanzas que de él tenían concebidas los fieles de Sebaste; pues que no contento el nuevo Obispo con santificarse a sí mismo, atendía con tanto celo al bien espiritual de sus ovejas que llenaba a colmo todas las partes de un Obispo perfecto y celoso, ocupado siempre en llevar su grey a los pastos saludables; trabajando día y noche en desarraigar abusos; en exterminar los vicios y plantar las virtudes; mas habiéndose levantado contra los cristianos aquella terrible y cruel persecución de Diocleciano, a pesar de arder Blas en vivos deseos de padecer martirio por Jesucristo, creyó deber retardar el sacrificio, a fin de que muriendo él no se acabase en Sebaste la cristiandad: resolución prudente, resolución que fue tomada por una inspiración del cielo, y que la aprobó con estupendos milagros.

 

-Medítese un poco y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

¡Oh modelo completo de Obispos perfectos y celosos!, en quien fue tan poderoso el deseo del bien espiritual de la grey que Dios os había recomendado, que, no obstante, el ardoroso deseo de verter vuestra sangre por Cristo en la persecución que afligía a su iglesia, lo dilatasteis retirándoos a un desierto, para poder desde aquella soledad instruir y corroborar vuestros fieles, cuyo riesgo era tan eminente en aquella desgraciada época. Yo que no puedo negar la falta de aquel celo fervoroso del que debe estar animado todo cristiano para enseñar y corregir a sus prójimos, singularmente a aquellos sobre los que tiene alguna autoridad, acudo a vuestra protección para que me alcancéis del Altísimo un celo activo, pero prudente de la mayor gloria de Dios, y salvación de las almas, que venciendo mi negligencia y descuido en cumplir con esta obligación me haga desde hoy solicito y activo en enseñar a todos mis dependientes las obligaciones que incumben a un buen cristiano exhortándolos a abrazar la virtud y a huir del vicio; precaviendo en tiempo oportuno que no digan palabra mala, ni hagan acción indecente, a fin de que la corrupción de costumbres no llegue a señorearse de la juventud incauta.

 

 

 

DIA TERCERO

SAN BLAS FUE UN ANACORETA PENITENTE Y CONTEMPLATIVO

Retirado San Blas en la sombría cueva del monte Arjeo, sin olvidarse de las obligaciones de un celoso Obispo, ni de enviar desde el desierto a sus fieles diocesanos aquellos socorros de doctrina, de los que tanto necesitaban durante la persecución; cercada su cueva de montes y peñascos abrió un camino a los penitentes, un camino para llegar a la perfección, que trillaron después los Antonios y Onofres con un sin número de Anacoretas. Solitario en aquel áspero retiro desahogaba los deseos que ardían en su espíritu de padecer por Cristo, macerando su cuerpo inocente con ayunos, vigilias, mortificaciones y penitencias, mientras que se ejercitaba su mente en contemplaciones elevadas y fervorosas oraciones. Entre la espesura de los árboles se consideraba siempre delante la Divina presencia; y fija su consideración en Dios, cada yerba, cada flor, y cada insecto, con todas las producciones de la naturaleza elevaban su alma a la contemplación de los divinos atributos: bendecía al Criador, y convidaba a todas las criaturas a alabarle.

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

¡Oh penitente y contemplativo San Blas!, cuya santidad adquirió tantas creces en la soledad del monte Arjeo, por las grandes austerezas de vuestra vida penitente y mortificada, y la no interrumpida contemplación de los divinos atributos; os suplico con humildad que me alcancéis del Creador de la naturaleza, que abrazándome con la cruz de la penitencia, mortifique en adelante todas mis pasiones y sentidos; a fin de que libre mi entendimiento de toda impresión terrena, aquellas admirables producciones del campo, de los jardines, y bosques, que hasta el presente no he mirado con los ojos de la fe, y no me han servido más que de recreo y disipación de espíritu, me sirvan en lo sucesivo de estímulo para elevar mi consideración al Dios del cielo que las ha criado y adorar su omnipotencia, su sabiduría, su bondad y providencia, de las que depende todo lo criado, más bien que de las causas segundas que les dan el ser.

 

 

 

DIA CUARTO

SAN BLAS EN SU SOLEDAD REVERENCIADO DE LAS FIERAS Y OBSEQUIADO POR LAS AVES

Si las heroicas virtudes del solitario San Blas, durante su retiro, no podían brillar entre los fieles de Sebaste, fueron acatadas en el desierto por las fieras del bosque, y merecieron la atención de las aves del cielo. El fiero león, el tigre cruel, y el lobo voraz, con todas las demás fieras de las selvas, aunque enemigas de los hombres, y en perpetua guerra las unas con las otras, se volvían mansas, y se hermanaban para hacerle todas juntas la corte a San Blas: venían a su cueva tan atentas, que si lo hallaban orando se mantenían quedas como pegada la lengua a sus labios, y no se volvían a sus guaridas sin haber recibido primero la bendición del Santo: Las aves le suministraban la comida: a la hora de tomar el preciso alimento bandadas de palomas le traían granos de trigo en sus picos, y aceitunas los tordos: los cuervos a su vez le prestaban las mismas atenciones que habían usado con los Antonios y Onofres, trayéndole higos para su sustento, corroborando con este milagro aquella sentencia de David: El Señor provee de alimento a sus siervos en el tiempo más oportuno. (Salm. 144. V. 15.)

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

¡Oh solitario privilegiado y distinguido en todas vuestras cosas!, que fuiste acariciado de las fieras, convertidas en corderos a vuestra presencia y socorrido por las aves: os suplico me alcancéis de aquel Dios, a quien bendicen todas las bestias y animales, la gracia y fortaleza que necesito para domar las pasiones de mis sentidos que son las fieras que pugnan contra mis buenas intenciones, y para detener el vuelo a mis altos pensamientos de soberbia y orgullo, que cual aves ligeras se remontan más allá de lo que es justo. Abridme también los ojos, que he tenido cerrados hasta el presente, a fin de que ilustrado por las verdades que nos enseñó Jesucristo en su Santo Evangelio, vea cuan vanas son las solicitudes de aquellos hombres necios que colocan tan solo en la industria y trabajo la seguridad de su subsistencia para pasar esta vida mortal; y que poniendo toda mi confianza en la siempre segura Providencia de aquel divino Padre, que no descuida de la más mínima criatura, sea mi principal solicitud servirle con fidelidad, y buscar el mantenimiento de mi alma con preferencia al del cuerpo; no dando jamás entrada en mi corazón al vicio execrable de la codicia.

 

 

 

DIA QUINTO

SAN BLAS MARTIR INVICTO

Llegó por fin el día tan deseado de San Blas, en el que se le presentó ocasión para poder ofrecer su vida a Jesucristo por medio del martirio. Hallándose orando en su cueva, divisa desde lejos aquellas tropas que el presidente Agricolao enviaba para prenderle. Ya se hallaba nuestro Santo sabedor, por una revelación de aquella noche, de sus dañadas intenciones; sin embargo, las recibe con dulzura y agrado, diciéndoles lleno de gozo: Seáis bienvenidos hijos míos; vamos en nombre del Señor. En Sebaste conducido a la presencia del presidente, no se acobarda; antes bien le habla con una libertad evangélica, por la que es apaleado, y encerrado en una cárcel oscura en donde el hambre debía acabar sus días, a no haberle socorrido una piadosa viuda. Parece que la cárcel había dado nuevos bríos al coraje de San Blas; por los que enfurecido el presidente mandó colgarle en un madero, y azotarle cruelmente con cadenas de hierro y despedazarle sus carnes con peines y garfios acerados. La serenidad y constancia con las que San Blas sufría tan crueles tormentos irritaron al bárbaro Agricolao, en términos que le hizo arrojar en una grande laguna, con una piedra atada al cuello para que sumergido en las aguas, fuese devorado de los peces, de la que habiendo salido vencedor con la muerte de sesenta y ocho infieles, por medio de un doble milagro completó su glorioso y prolongado martirio muriendo degollado.

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

¡Oh mártir esclarecido y constante!, siempre victorioso, a quien nunca espantaron los más crueles tormentos, ya que la paz que nos concede la divina misericordia no me expone al presente a padecer el martirio por Jesucristo; alentad por lo menos con vuestra mediación mi paciencia y resignación; para que sepa sufrir con formado aquellos infortunios y trabajos que el Señor tenga a bien enviarme, recibiéndolos como favores de este Padre amoroso, que no aflige a los suyos en este mundo, sino para tejerles nuevas coronas de gloria con las que premiará en el cielo su resignación y paciencia. Así deseo conocerlo ¡Oh campeón invicto de Jesucristo!, y aun que en el estado presente se halle mi corazón tan saboreado con las conveniencias y placeres de la tierra, que se desfallece a la sola idea de sufrir penalidades, quisiera que un rayo de luz celestial me hiciese conocer, que todas cuantas penalidades se pueden padecer en este mundo miserable, si se toleran con paciencia son muy inferiores a la grandeza del premio que nos está esperando por una eternidad en el cielo; y del que ya estáis vos gozando por vuestra nunca vencida constancia acá en la tierra.

 

 

 

DIA SEXTO

SAN BLAS INSIGNE POR SUS MỤCHOS Y GRANDES MILAGROS

Aquellos relevantes méritos que había contraído San Blas por sus heroicas virtudes, y el sufrimiento constante de tan crueles tormentos, parece le daban un cierto derecho a esperar del Altísimo, que obrase algún portento, a fin de que fuese glorificado ante los hombres. Los milagros que en honor de San Blas ha obrado Dios por su intercesión son muchos y muy señalados. Portentoso fue el respeto que en la soledad le tuvieron las fieras, y la comida que las aves le ofrecieron. El andar Blas sin hundirse sobre aquella grande laguna que el presidente había mandado arrojarle, con tanta seguridad como si caminase por un suelo enlosado, y sin más prevención que el haber hecho la señal de la cruz sobre las aguas, milagro fue y milagro muy señalado con el que las aguas, a pesar de repugnarlo su natural fluidez, le prestaron un sólido obsequio; y no fue menor prodigio el sepultarse ahogados aquellos sesenta y ocho infieles, que confiando en la soñada protección de sus mentidas deidades, creyeron poder como Blas andar seguros sobre las aguas. La curación de los enfermos de toda aquella comarca fue un multiplicado milagro; y sería imposible el contar todos cuantos prodigios ha obrado Dios por intercesión de San Blas en varios tiempos y lugares.

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

¡Oh celoso Obispo y mártir esclarecido de Jesucristo por cuya intercesión Dios ha obrado tan portentosos prodigios!, dando la salud temporal a innumerables enfermos que yacían en el lecho del dolor; interceded os suplico a favor de los infelices pecadores muertos por la culpa, a fin de que Dios los resucite mediante la divina gracia. La conversión de un pecador es también un milagro, en aquel sentido por el que llamamos milagros generalmente todas aquellas cosas que tan solo pueden ser producidas por la Omnipotencia divina. En un milagro de esta naturaleza, aunque llame, menos la atención pública que la curación de un enfermo desahuciado, resplandecerán más la Omnipotencia de Dios, y vuestro poderoso valimiento que en dar la salud a un enfermo de peligro; supuesto que una enfermedad por más que sea grave se cura a veces por la pericia de un médico, o por la robustez del doliente; más para volver la vida al que ya murió, preciso es que intervenga un milagro; y los pecadores no están menos muertos en la vida moral, faltándoles la gracia, que lo está el cuerpo en la física, si de él se separa el alma si una vez pues que tomáis tanto interés para la curación de las enfermedades corporales de aquellos que os invocan, si alguno de vuestros devotos tiene la desgracia de hallarse muerto por la culpa, rogad a Dios por él, para que se digne volverle la vida de la gracia.

 

 

 

DIA SEPTIMO

SAN BLAS FAVORECIDO POR DIOS EN TODOS SUS TRABAJOS

Aquel Dios, cuya providencia universal y vigilante se extiende hasta al más vil de los insectos, no podía olvidar al justo Blas, de quien era tan bien servido, ni dejar de socorrerle en todos sus trabajos. Nunca dejó de ser favorecido del padre de las misericordias; pues que si se multiplicaban los trabajos que padecía nuestro Santo, crecían también a la par los favores que Dios le dispensaba. Cuando Blas, en la soledad del monte Arjeo se hallaba privado de las complacencias que lleva consigo la compañía de nuestros semejantes, Dios le deparó una sociedad desconocida, una sociedad de fieras irracionales, que le acariciaban y respetaban con más sencillez que los hombres: si carecía allí del alimento necesario a la vida del hombre se lo prestaron las aves. Cuando puesto a la presencia del tirano necesitaba más de un valor constante para defender la religión de Jesucristo que profesaba Dios le infundió una heroicidad fuera del orden natural para responderle sin balancear un punto en la firmeza de su fe, y una constancia a toda prueba para sufrir aquel diluvio de tormentos que padeció en su cruel y prolongado martirio. Condenado a morir de hambre en una cárcel, Dios inspiró a una piadosa viuda que le trajese de comer: las aguas de la laguna en la que el presidente había mandado arrojarle se volvieron sólidas a sus pies; y allí mismo tuvo el consuelo de oír la voz de un Ángel que le decía de parte de Jesucristo: Sal de esas aguas, y ven a recibir la corona de inmortal gloria que te tiene Dios preparada en el cielo.

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

A vos recurro San Blas glorioso: a vos que fuiste constantemente favorecido por Dios en todos vuestros trabajos; suplicándoos humilde y confiado que me alcancéis una sólida confianza en la providencia siempre vigilante de aquel divino Padre que en todos tiempos se halla preparado a socorrer a sus fieles que gimen trabajados en este valle de lágrimas, con tal que cumplan con exactitud sus divinos mandatos. Abridme los ojos del entendimiento, para conocer que no es imposible gozar en este mundo alguna parte de aquellas grandes mercedes que Dios ha prometido a los justos, ni que es imposible su goce en este valle de lágrimas, y que ya en esta vida mortal sus fieles servidores son siempre favorecidos de su divina bondad, que les presta consuelos, con los que se endulzan aquellos trabajos y penalidades de las que no podemos dispensarnos durante este penoso destierro; a fin de que deponiendo a la demasiada confianza que he puesto hasta ahora en lo caduco de las riquezas, en la inconstante benevolencia de los amigos, o en la agudeza de mi ingenio y la robustez de mi salud más frágil en sí y más quebradiza que el vidrio, en todos mis trabajos y aflicciones tan solo ponga mi esperanza en aquel Padre amoroso que está en el cielo, y que no me ha criado para hacerme infeliz en este mundo mientras que le sirva y adore con filial respeto.

 

 

 

DIA OCTAVO

SAN BLAS SINGULAR ABOGADO CONTRA LAS ENFERMEDADES DE GARGANTA

Una madre afligida presentó a nuestro Santo su hijo mancebo, a quien comiendo de un pescado se le había atravesado una espina en la garganta que le estaba ahogando, y se hallaba ya muy pronto a espirar: compadecido San Blas de las lágrimas de la madre y de los padecimientos del hijo, pidió a Dios que sanase aquel joven y a cuantos devotos suyos le invocasen para ser socorridos cuando padeciesen este mal. El joven paciente quedó sano de repente, y desde esta curación milagrosa, San Blas ha sido reconocido en todo el mundo como el medico más hábil y poderoso para sanar las enfermedades de la garganta, singularmente para desalojar de nuestras fauces los huesos y espinas más rebeldes. Seria materia prolija, y aun imposible el contar los muchos devotos de San Blas que han arrojado, mediante el Santo, alguna espina o hueso que tenían atravesado en su garganta. Su beneficencia y amor para con los devotos que se ven atacados de semejante enfermedad, ha sido tan conocida en todas las naciones del globo, que Aecio medico griego de nación, y muy antiguo no dudó en señalar la protección de San Blas, como el remedio más seguro para este género de enfermedades. Merece mucha consideración la receta que dejó escrita para su curación, concebida en las siguientes palabras dichas por el paciente a la espina o hueso: Blas mártir y siervo de Jesucristo manda que subas o bajes.

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

¡Oh medico ilustre y portentoso!, y el más acreditado en la curación de las enfermedades de garganta: ya que tanto interés tomáis en el alivio de vuestros  devotos cuando gimen oprimidos del dolor que llevan consigo las dolencias de la garganta; a vos pido, y espero de vuestra intercesión la salud del cuerpo si ha de ser para la mayor gloria de Dios y bien espiritual de mi alma, pero ante todo suplico con instancia fervorosa que miréis con ojos compasivos las muchas enfermedades morales que está padeciendo este vuestro devoto. Confieso que la soberbia ha producido en mi corazón una hinchazón tan asquerosa que ofende a Dios y a los hombres, que la calentura maligna de la lujuria oscurece las luces de mi entendimiento hasta hacerle delirar, que la envidia me pone pálido haciendo desaparecer de mi rostro el color natural, que la avaricia me causa una comezón irritante, y que la menor injuria me inflama sin dejarme apenas libertad para reprimir la ira y el espíritu de venganza. Enfermedades tan graves y de tanto peligro tan solo pueden ser curadas con las medicinas de Dios. Vos sois poderoso ¡Oh Blas!, y tan querido de Dios y de los hombres para impetrármelas; y este es el favor que principalmente deseo alcanzar por vuestra mediación en esta novena.

 

 

 

DIA NOVENO

LA BENEFICENCIA DE SAN BLAS PARA CON SUS DEVOTOS ES UNA BENEFICENCIA UNIVERSAL

La beneficencia de San Blas para con sus devotos no se limita a alcanzarles la curación en las enfermedades de garganta; este círculo es demasiado reducido para contener los fogosos ardores del amor que profesa San Blas a los devotos que le invocan. Es muy consoladora para todos los devotos de San Blas aquella solemne pro mesa que hizo a la viuda piadosa que le había traído de comer estando en la cárcel, asegurándole que no solamente a ella más a todos sus devotos procuraría vivo y muerto socorrerlos en sus necesidades: no es menos consolante los devotos de San Blas que le invocan con fe y esperanza, aquella oración que hizo a Dios hallándose ya arrodillado para ofrecer su cuello al cuchillo del verdugo: en ella suplicó al Señor que protegiese a cuantas personas le habían ayudado en sus trabajos, y a cuantas en los siglos venideros reclamasen su patrocinio: oración que fue oída con agrado por el Señor que se le apareció visiblemente, y con una voz clara y oída de todos los circunstantes le contestó, que quedaba otorgada la demanda. Ni son tan solo las urgencias temporales en las que los devotos de San Blas hallan socorro en su patrocinio; pues que por su intercesión poderosa recibieron la fe de Jesucristo aquellas siete mujeres que recogían piadosas las gotas de sangre que destilaban sus llagas, y una fe tan firme y constante que en su defensa ofrecieron gustosas sus cuellos al bárbaro cuchillo; rasgo de valor varonil que dejó admirados a todos los espectadores de tan sangriento sacrificio.  

 

-Medítese un rato y pídase el favor que se desea.

 

DEPRECACION

Oh esclarecido Obispo, mártir invicto de Jesucristo y esperanza de quien os invoca! bien conozco que el medio más seguro para hacerme digno de vuestra protección, no es el gloriarme de ser contado en el número de vuestros devotos; sino el hacerme una firme resolución de imitaros en la práctica de vuestras heroicas virtudes, velando siempre solícito en poner freno a las inclinaciones viciosas que me arrastran al mal y a reprimir mis pasiones, enemigos temibles, que si no combaten la fe que he recibido en el Bautismo, hacen siempre oposición a la moral cristiana: enemigos domésticos que viviendo dentro de mí mismo, no puedo separarme de ellos. Yo bien quisiera a imitación vuestra seguir constante aquellas reglas que Jesucristo ha dejado trazadas en su Evangelio para hacer preciosa delante de Dios la carrera de mi vida; mas tengo muy pocos motivos para esperar con fundamento el ver cumplidos mis deseos, si por medio de vuestra poderosa protección no cobra nuevo vigor mi natural flaqueza: aquellos rasgos brillantes de santidad que han dado materia a mi meditación en estos nueve días encantan mi imaginación, y acrecientan mis devotos deseos; socorredme pues; Oh Santo glorioso!, de quien espero conseguir este singular favor; ya que vuestra piedad jamás se olvida de cuantos devotos la imploran con sinceridad y confianza.

 

 

 

GOZOS DEL GLORIOSO OBISPO Y MARTIR SAN BLAS

Pues que os exalta el Señor

En dar al cuello salud:

Cantará vuestra virtud

Nuestro cuello con fervor.

 

Sebaste bien conoció

Ser vos de virtud modelo,

Y el puro, encendido celo

Que vuestro pecho inflamó.

Por su Obispo os eligió

Segura con tal Pastor:

 

Un impulso soberano

Os guía a la soledad,

Para huir la crueldad

Y las furias de un tirano.

Solo al veros queda ufano

El monte, la planta y flor:

 

Sucesos muy portentosos

El destierro han cambiado

En un ameno poblado

De habitantes fervorosos.

Todos vuelan presurosos

De vuestra fama al olor:

 

Si una espina traspasó

De un infeliz la garganta,

Y entre congoja tanta

A vuestro amparo acudió;

Gozoso luego quedó

Ya libre de aquel dolor:

 

Cual Apóstol predicáis

Y las sombras se disipan;

Los fieles se multiplican

Con los avisos que dais.

A todo el mundo anheláis

Ganar para el Salvador:

 

Agricolao irritado,

De su Dios viendo el ultraje,

Se enciende en vivo coraje

Por dejarle vindicado.

Pero quedará burlado

Por lo fiel de vuestro amor:

 

Entre tormentos crueles,

Cuya sola vista espanta

Nuestro Blas victoria canta,

Y se carga de laureles.

Anima a todos los fieles

Su constancia y su valor:

 

Por aquella gran bondad,

Que la virtud galardonó,

Vuestro nombre se pregona

En Templo de Trinidad

Aquí todos ensalzad

Al más dulce protector:

 

Los prodigios siempre obrados,

Que los dolientes publican,

Al mundo entero predican

Ser por vos todos curados.

Nos claman afortunados

Con tal favorecedor:

 

Pues del cielo vuestro amor

Alcanza nuestra salud:

Cantará vuestra virtud

Nuestro cuello con fervor.

 

 

V. Ruega por nosotros San Blas.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo. Amén.

 

OREMOS. Dios, que nos diste a tu siervo San Blas mártir como pontífice, concédenos propicio a aquellos que celebramos su solemnidad anual y cuya fiesta conmemoramos, que nos ayude con su intercesión y protección. Por Cristo Señor Nuestro. Amén.

 

LAUS DEO.

 -Colaboración de Carlos Villaman 


 

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