miércoles, 27 de marzo de 2024

TRIDUO A JESÚS, DIVINO PRESO


 TRIDUO EN HONOR DE JESÚS 


DIVINO PRESO


Que se venera en el Templo de Jesús María


ACTO DE CONTRICIÓN

Eterno Dios, Omnipotente y Santo,

Cuyo poder y amor es infinito:

Mira a tus pies vertiendo amargo llanto

A un gran pecador, mas ya contrito.


Tiemblo, Señor, al verme en tu presencia,

Como tiembla ante el juez el delincuente,

Porque tengo manchada mi conciencia

Y temo tu justicia omnipotente.


He pecado, Señor, yo te he ofendido;

Mis crímenes me tienen agobiado;

Pero vengo a tus pies arrepentido

A confesarte humilde mi pecado.


Oh, si borrar pudiera mis, delitos 

Con la sangre que corre por mis venas!

Pero indeleblemente están escritos 

En el sagrado libro que tu ordenas.


No intento disculparme. Tu conoces

Oh Juez Supremo, mi maldad impía;

Y mi conciencia con secretas voces

También me acusa de la culpa mia.


Tu puedes confundirme y sepultarme

En las negras cavernas del infierno;

Mas tu inmensa bondad puede salvarme

Y librarme, Señor, del fuego eterno.


¡Piedad, piedad, piedad! Si mis maldades

Merecen el castigo, Padre mío,

El inmenso raudal de tus bondades

Nunca lo encuentra el pecador vacío.


Perdón para tu pobre creatura

Que con inmenso amor Tú redimiste;

Con esa sangre sacrosanta y pura

Que en la cumbre del Gólgota vertiste.


PREPARACIÓN 

Nos acercamos a Ti, Oh Jesús Nazareno, para acompañarte por unos instantes en esa desolación agobiante, en esa humillación profunda, en ese paso de tu pasión dolorosísima. Cuánta pureza de cuerpo y de alma se requiere para contemplarte tras de esas rejas, en esa prisión donde pasaste la noche del primer Jueves Santo, olvidado de los tuyos y odiado de tus enemigos. Ahora se levantan como terroríficos fantasmas mis innumerables pecados, mis culpas horrendas, que fueron la causa de tu santísima pasión; mis ojos se resisten a mirarte, y mi alma se estremece de pura vergüenza. Mas Tú eres un Dios de Misericordia, y la fuente inagotable de tus bondades nunca la encuentra exhausta el pecador arrepentido, Dame la gracia del arrepentimiento sincero; para que reconociendo la gravedad de mis culpas, sienta una grande contrición; y ya purificada mi alma, pueda acompañarte en tu prisión con las debidas disposiciones; y alcance de tus bondades la gracia y el favor que quiero pedirte en este Triduo.



PRIMER DÍA 

Misterio de Soledad

¡Oh Jesús Adorable! El misterio de esta noche nos llena de espanto. Acaban de traerte preso desde el Getsemaní, donde uno de tus Apóstoles, el Traidor, Te entregó a tus enemigos. Te han llevado a la presencia de Caifás; allí has recibido quizá la mayor afrenta, la bofetada; allí fuiste declarado blasfemo y mandado encerrar en una pocilga. Tus discípulos han huido, te han abandonado. Aquellos que te aclamaron y te glorificaron llamándote Hijo de David y Enviado del Señor, se han vuelto contra Tí; ni siquiera aquellos a quienes devolviste la salud del cuerpo y del alma vienen a hacerte compañía en tu amarga soledad. Todos te han abandonado. Nosotros venimos a hacerte compañía en esta noche; mas, somos pecadores, somos indignos de estar en Tu divina presencia. Pero si Tu nos perdonas, y nos perdonarás porque eres Dios de bondad, nos acercaremos con grande confianza a derramar en tu presencia una lágrima de arrepentimiento, y decirte una palabra de consuelo. Aquí estamos los pecadores que venimos a confiarte los secretos de nuestro corazón.

-Se hace la petición.


Alma de Cristo, santificame,

Cuerpo de Cristo, sálvame,

Sangre de Cristo, embriagame,

Agua del costado de Cristo,

lávame,

Pasión de Cristo, confórtame,

Oh mi buen Jesús, óyeme,

Entre tus llagas, escóndeme,

No permitas que me separe de Ti,

En la hora de mi muerte llámame,

Y mándame ir a Tí,

Para que con tus Santos te alabe,

Por los siglos de los siglos, Amén.


SEGUNDO DÍA 

Misterio de Humillación

¡Jesús Nazareno preso por nuestros pecados! Estás olvidado y abandonado de todos. Nosotros venimos a contemplarte en el misterio inconcebible de tus humillaciones. Tu allá en el Cielo estás acompañado de todos Coros Angélicos, y aquí estás solo en esa prisión. Tu, cuya inmensidad no alcanzan a encerrarla los espacios inconmensurables, estás encerrado en esa estrecha prisión. Qué lección de humildad nos has dejado en este paso de tu vida dolorosa. Dános la gracia de la humildad; sabemos que sin ella es imposible agradarte; dános el ser humildes sin quejarnos, antes bien, sentirnos satisfechos de poderte imitar en esta vida, y así poder gozarte en la eternidad. Así sea.

-Petición. Alma de Cristo, y la Oración final.


TERCER DÍA 

Misterio de Dolor

Cuándo comprenderemos las excelencias del dolor? Tu fundaste la escuela del Dolor; desde que veniste al mundo en tu carne mortal, tu vida fue siempre de Cruz y de martirio. Pero el mundo no ha aprendido tu lección. Y no sabe sufrir por que no sabe amar. Tú lo dijiste: "si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, tome su cruz diariamente, y sígame" En esta noche, Jesús Nazareno, en que nos has dado las primicias de tus dolores santísimos en esa prisión, dános la gracia de amar el sufrimiento; para que nuestros dolores, unidos a tus dolores, tengan algún mérito; y sufriendo contigo en esta vida, vayamos a gozar en la gloria por toda la eternidad. Así sea.

-Se hace la petición, y se reza el Alma de Cristo


ORACIÓN FINAL

Cómo descansa el corazón en tu divina presencia, Jesús Nazareno. Este corazón que viene huyendo del mundo de quien recibió tan mala paga, donde solo encontró envidias y traiciones, rencores y venganzas, solo aquí ha encontrado la paz. Y cómo se siente consolado al sentir que Tu le perdonas. Señor, de aquí en adelante solo quiero vivir en tu divina amistad, quiero saborear las dulzuras de una vida de unión contigo. Solo te pido la perseverancia en el bien, y que en tu amor me abrace y me consuma, hasta llegar a tu divina presencia allá en la eternidad. Así sea.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...