domingo, 27 de septiembre de 2026

STABAT MATER PARA LOS DÍAS DE LA SEMANA

 


PLANCTUS B. M. V. 

(Llanto de la Santísima Virgen María)


PRIMERA PARTE

Para el domingo, lunes y jueves  


Estaba la Madre dolorosa

junto a la Cruz, llorosa,

mientras pendía el Hijo.

Cuya alma gemebunda,

atribulada y doliente,

fue atravesada por la espada.

¡Oh, qué triste y afligida

estuvo aquella bendita

Madre del Unigénito!

Ella, que se condolía y sufría,

Madre piadosa, mientras veía

las penas de su glorioso Hijo.

¿Qué hombre no lloraría

si viese a la Madre de Cristo

en tan horrendo suplicio?

¿Quién no se entristecería

al contemplar a la Madre de Cristo

dolida junto a su Hijo?

Por los pecados de su pueblo

vio a Jesús en los tormentos

y sometido a los azotes.

Cuando el cuerpo muera,

haz que al alma le sea concedida

la gloria del Paraíso.  



SEGUNDA PARTE

Para el martes y viernes  


Estaba la Madre dolorosa

junto a la Cruz, llorosa,

mientras pendía el Hijo.

Vio a su dulce Hijo

morir desolado,

mientras entregaba el espíritu.

¡Ea, Madre, fuente de amor!

hazme sentir la fuerza del dolor,

haz que llore contigo.

Haz que mi corazón arda

en el amor a Cristo Dios,

para que a Él le sea agradable.

Santa Madre, haz esto:

graba profundamente las llagas del Crucificado

en mi corazón.

De tu Hijo herido,

que tanto se dignó padecer por mí,

comparte conmigo las penas.

Haz que yo llore piadosamente contigo,

que me conduela del Crucificado

mientras yo viva.

Cuando el cuerpo muera,

haz que al alma le sea concedida

la gloria del Paraíso.  



TERCERA PARTE

Para el miércoles y sábado  


Estaba la Madre dolorosa

junto a la Cruz, llorosa,

mientras pendía el Hijo.

Estar contigo junto a la Cruz

y unirme a ti

en el llanto deseo.

Virgen insigne entre las vírgenes,

no me seas ya amarga,

haz que llore contigo.

Haz que lleve la muerte de Cristo,

hazme partícipe de su Pasión

y que venere sus llagas.

Haz que sea herido con sus llagas,

que me embriague con la Cruz

y con la Sangre de tu Hijo.

Para no ser abrasado por las llamas,

por ti, Virgen, sea yo defendido

en el día del Juicio.

Cristo, cuando tenga que salir de este mundo,

concédeme llegar por tu Madre

a la palma de la victoria.

Cuando el cuerpo muera,

haz que al alma le sea concedida

la gloria del Paraíso.  


℣. Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima.

℟. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo.  

OREMOS

Interceda por nosotros, te rogamos, Señor Jesucristo, ahora y en la hora de nuestra muerte, ante tu clemencia, la Bienaventurada Virgen María, tu Madre, cuya alma santísima fue traspasada por la espada del dolor en la hora de tu Pasión. Por ti, Jesucristo, Salvador del mundo, que con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. ℟. Amén.  


-Rezaremos un Padre Nuestro, Ave María y Gloria en honor a los siete Santos Fundadores, a fin de que, así como fueron en la tierra los primeros promotores de esta devoción tan grata a María, nos sean también ante Ella eficaces protectores. Padre Nuestro, Ave María y Gloria.  


-Recitaremos una Salve en honor a la Santísima Virgen de los Dolores por todos nuestros Benefactores vivos y difuntos, y por todos aquellos que frecuentan o desean frecuentar esta santa devoción.  

Salve Regina  


Invocaremos finalmente el patrocinio de nuestra Señora de los Dolores por la conservación del Reinante Sumo Pontífice, por todas las necesidades de la Santa Iglesia y por todos nuestros intereses, tanto espirituales como temporales. Diciendo tres veces:  


℣. Virgen dolorosísima, ruega por nosotros.


℣. Con su piadosa prole

℟. Nos bendiga la Virgen María dolorosa

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