viernes, 31 de mayo de 2019

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS DE NAUCALPAN





NOVENA DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LOS 

REMEDIOS DE NAUCALPAN


Para impetrar su Patrocinio á el remedio de las enfermedades y buscar su amparo. Dispuesta por D. Francisco de Góngora.


ACTO DE CONTRICCIÓN
A Tus aras, mi Dios crucificado,
Humilde un pecador hoy ha
llegado,
A pedirte afligido
El perdón que le tienes pro
metido,
Y en lágrimas deshecho,
De pesar, y dolor se rasga
el pecho,
Como lo hace ahora
Quien de haberte ofendido
gime y llora.
Proponiendo enmendar con
eficacia
Tan torpe vida, si le das tu
gracia.
Tú mi Jesús, tan herido,
¿Y en aquesta Cruz fijado?
Tú con tan grande cuidado,
¿Y yo con tanto descuido?
Que es lo que me ha sucedido,
¿Enamorado Pastor?
Pues ya conozco mi error,
Y pues mi maldad se ve,
Contra Vos, Señor, pequé,
Misericordia, Señor.



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Excelsa, y Soberana Virgen María de los Remedios, Rio caudaloso y manantial perenne de divinas misericordias, a quien los Ángeles adoran, y los Santos veneran: a vuestra presencia, y con profunda reverencia se postra la más ingrata criatura, para suplicaros uséis de piedad con este devoto vuestro: y para obligaros más, purísima Madre de pecadores, consuelo de afligidos, y socorro de todas las necesidades, yo me confieso vuestro Esclavo: contenedme y amparadle, para que os sirva, y consiga lo que os pido en este Novenario, si es del gusto de vuestro Hijo Jesús, y si ha de ser para honra y gloria vuestra. Amén.


DIA PRIMERO
Reina Soberana, Madre de misericordia, y Señora de todo consuelo, Ornato de las Vírgenes, y la más pura de todas: yo te saludo, alabo y glorifico, porque fuiste anunciada de un Ángel a tus dichosísimos Padres, y concebida en gracia, desde el instante primero de tu purísimo Ser: otórgame, Señora, por esta tan singular prerrogativa, que por tu piadosa intercesión sea libre del pecado, y conciba mi corazón; vivos deseos de servir a tu Hijo, y mi Criador, y á Tí Señora mía, y el favor que te pido en este Novenario, si ha de ser para gloria de Dios, y honra tuya. Amén.

ORACIÓN FINAL
Virgen María Reyna de los Cielos, Señora, Madre de Dios, yo os suplico con el más profundo y humilde rendimiento, me alcancéis de vuestro precioso Hijo, la gracia que solicito, comunicando Fé viva a los Infieles, aumento a la Santa Iglesia, a los Fieles constante firmeza, a los Reyes y Cristianos Príncipes paz, a los enfermos salud, valor a los que agonizan, a los tiempos benignidad, fin a todas las enfermedades, progreso a los bienes, a la virtud amor, aborrecimiento a los vicios, prevención en la muerte, y en la estrecha cuenta vuestro favor, y vuestra sacrosanta bendición, para que con vuestra dulce compañía en el Cielo, en donde con el reinas para siempre, merezcamos gozarle con vuestro Patrocinio en compañía del Padre y Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.

DÍA SEGUNDO
Virgen María de los Remedios, hermosísima y prudentísima Abigail, perfecto ejemplo de los Confesores, y más perfecta que todos: yo te saludo y alabo, porque naciste como bellísima y clara Aurora, anunciando la venida del Divino Jesús tu amantísimo Hijo, y nuestro Redentor: concédeme, Señora, que alumbre mi alma tu clarísima luz, feliz precursora de tu Hijo precioso, por cuyo medio me haga digno de recibirlo, y tenerlo conmigo eternamente; logrando lo que en este Novenario os pido, si es de su divino agrado, que vive y reina con el Padre en unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.


DÍA TERCERO
Clementísima María Madre amorosa y benignísima, sapientísima Maestra de todos los Doctores, y la más alumbrada con Divina ciencia, que todos ellos: yo te saludo y alabo, porque fuiste presentada en el Templo del Señor, siendo Tú, divina Señora bellísimo y digno Templo de la Santísima Trinidad: por el inexplicable gozo con que hallaste a tu Hijo precioso entre los Doctores del Templo, te suplico, benigna Señora, me presentes a su Majestad en esta vida, para que le ame, y sirva, y en la otra, para que le alabe eternamente: otórgame, Señora, el favor que te suplico en este Novenario, si es del agrado de Dios.


DÍA CUARTO
Poderosísima María, firme fortaleza de los Mártires, y la más valerosa de todos: yo te saludo y alabo, porque por divina disposición fuiste desposada con el dichosísimo Patriarca Señor S. Joseph, haciendo una vida celestial: suplícote, Señora, por los grandes méritos de tu casto Esposo, me alcances de tu Hijo, que llegue mi alma a tal pureza, que merezca ser su esposa por la gracia, y morar en tu apacible compañía, y eternamente te cante cánticos de alabanza en la Gloria. Amén.


DÍA QUINTO
Virgen Santísima, coronada de Estrellas, benigna Madre de los Bienaventurados Santos Apóstoles, escogido vaso, más excelente que ellos: yo te saludo y alabo, porque fuiste escogida para ser Madre del divino Verbo, quien se hizo hombre en tus purísimas y virginales Entrañas, subiéndote a tan alta dignidad, cuando, Soberana Reyna, te decías Esclava: por este Misterio altísimo te ruego, Señora, me concedas parte de la humildad con que mereciste ser Madre de Dios, por cuya medio merezca yo ser hijo suyo por gracia, y el favor que pido, si ha de ser para honra de Dios.


DÍA SEXTO
Virgen Santísima, pura, clara y resplandeciente luz de los Profetas, órgano del Espíritu Santo, más suave y sonoro que ellos: yo te saludo y alabo, Peregrina Virgen, por la gran caridad, con que a las montañas fuisteis en busca de tu Prima Santa Isabel, y del gran Profeta y Precursor de tu hijo San Juan Bautista, haciendo que por tu medio quedase santificado, y su Madre llena del Espíritu Santo: ruégote, Señora, me visites con tu protección, para que con tu benigna vista se destierren las sombras funestas de la culpa, y merezca ser lleno de la luz del Divino Espíritu, y el favor que te pido.


DÍA SÉPTIMO
Amabilísima Virgen María, llena de infinitas gracias, honra de los Patriarcas, y más fecunda que todos; yo te saludo y alabo, por la ciega obediencia con que obedeciste á el Edicto del Emperador, y ya llegada a Belén con suma pobreza, pariste á el Rey de las eternidades, Unigénito Hijo de Dios, y tuyo, en una desamparada Gruta, y en lo incomodo de un pesebre, desde donde llenaste de júbilos á los Cielos y la tierra, y de regocijo y alegrías a los Ángeles y hombres: por el inexplicable gozo, que en esta hora dichosa sintió tu purísima Alma, te suplico, Soberana Reyna, me concedas parte de tu obediencia y el desprecio de las cosas de esta vida, y el favor que te pido en este Novenario.


DÍA OCTAVO
Gloriosísima Virgen María, Virgen llena de gracia, Reyna y Señora de los Ángeles, más aventajada en virtud y prerrogativas, que todos: yo te saludo y alabo, porque después de haber estado desterrada en Egipto, fuiste avisada por un Ángel, para que en compañía de tu casto Esposo y de tu divino Hijo, volvieses á Nazaret: yo te suplico, Soberana Esther, qué pasados los trabajos, angustias y destierro de esta vida, me conduzcas a la Patria de los Bienaventurados, seguro Puerto de la Gloria, y el favor que te pido en este Novenario. Amén.


DÍA NOVENO
Dulcísima, y Soberana Emperatriz de los Cielos María Santísima, y Madre de nuestro Señor Jesucristo, más santa y encumbrada que todas las Jerarquías, yo te saludo y alabo con fervoroso afecto de mi Corazón, por aquella celestial vida que viviste, hasta, que llegó el dichoso día en que llena de gloria, y majestad, fuiste llevada al Trono que te previno la Santísima Trinidad donde te coronó con perpetua gloria por Reina y Señora de todos los Ángeles y Santos; por los grandes júbilos que sintió tu purísima Alma, te ruego, me alcances de tu amantísimo Hijo, que mi vida sea tal, que imite, en cuanto me sea posible, la tuya para merecer entrar a ver tu resplandeciente Rostro y adorarte en el celestial Palacio de la Gloria, y el favor que te pido en este novenario. Amén.



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