viernes, 24 de enero de 2020

EJERCICIO DE LAS CUARENTA HORAS



VISITA
AL SANTÍSIMO SACRAMENTO EN EL JUBILEO CIRCULAR DE LAS 40 HORAS

I. CONSIDERACIÓN
¡Alma mía! considera cuanto te ha favorecido Jesús en el Sacramento. No quiso que tuvieras razón de envidiar a los judíos que tuvieron la dicha de conversar con El en los días de su vida mortal. — Por eso está contigo. — En el día y en la noche, en el invierno y en el verano siempre vive e n la Eucaristía para ser nuestro compañero. — Oh amigo fidelísimo, Oh Jesús cuyo amor no tiene límites pues que tus delicias son estar con los hijos de los hombres, haz que también las mías sean el estar en tu compañía. Yo te doy gracias de lo íntimo de mi corazón por este tan exquisito favor, ¿qué podré temer si tengo ese escudo de defensa, si puedo refugiarme dentro de esa torre de fortaleza, sí puedo ponerme bajo la protección de Jesús Sacramentado, que ampara a todos los que á El acuden, como la gallina cobija a sus polluelos debajo de sus alas? Haz que a ti acuda en todos los peligros para gozar de superarlos y tu presencia cara a cara en el cielo. Amen.

II.
Alma mía, considera el segundo beneficio de infinito valor que te ha hecho Jesús desde el Sacramento. No solo se quedó para ser tu compañero, tu guía, tu amigo en esta peregrinación, sino que quiso también quedarse para ser el alimento de tu alma. ¿Como pagarás tan inestimable favor? Mucho fue haberte dado sus consejos, su Evangelio, sus ejemplos, su sangre en el árbol de la cruz; pues no contento con eso en la Eucaristía te da su cuerpo para que te sirva de alimento espiritual en esta vida, de viático para la eternidad de prenda de la dicha sin fin.

ORACIÓN
Como te agradeceré debidamente oh Jesús mío tan inestimable don? ¿Mi vida entera será digna recompensa de este amor sin límites? ¡Ah! no ciertamente que no; pero tú mismo eres la Acción de gracias, viva y perenne y por eso este Sacramento, llámase Eucaristía. Así pues, en agradecimiento de tan inmenso favor, yo me acercaré al altar de Dios, yo recibiré con frecuencia este sacramento. Haz oh Señor que lo reciba dignamente para que sea para mí la garantía de la eterna felicidad. Amen.



III.
Alma mía; no solo Jesús en el tabernáculo es tu compañero y tu alimento; sino que es la hostia de propiciación por tus pecados. ¡Oh caridad infinita! ¡Oh amor sin límites! Todos los días se ofrece y se sacrifica en el altar una oblación y un sacrificio inmaculado. Otro motivo de gratitud que tienes para con tu buen Jesús.

ORACIÓN
Oh Víctima sacrosanta que te inmolas todos los días sobre nuestros altares y aplacas la ira de tu Padre celestial justamente irritada por nuestras culpas, yo te bendigo, te adoro y te doy cuantos agradecimientos me son posibles, por haber instituido el santo Sacrificio de la Misa. Yo me propongo asistir a él con toda la frecuencia que me sea posible y con toda la devoción de que sea yo capaz. Haz, oh Señor, que de esa asistencia seque innumerables frutos. Y ahora ¡oh Jesús mío! No me dejes levantarme de este santo lugar, sin antes haberme atado a tu servicio con los lazos de tu santo amor, y concedido cuantas gracias te pido para mí, para mis parientes, amigos y encomendados a mis oraciones (se hace la petición). Consérvanos a todos en tu santa gracia, haznos verdaderos devotos de la Eucaristía y reúnenos a todos en el cielo. Amen.

Se reza la Estación mayor y se concluye con las siguientes preces:


ANTÍFONA
Oh Sagrado convite en el que se toma a Cristo, se renueva la memoria de su Pasión, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la futura gloria.

L/:  Nos has dado pan del cielo.
R/: Que contiene toda clase de deleites.

ORACIÓN
Oh Dios que bajo los velos del admirable Sacramento nos dejaste la memoria de tu Pasión, concédenos que de tal manera veneremos los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que percibamos constantemente los frutos de tu Redención. Te lo pedimos a Ti que vives y reinas con el Padre en unión del Espíritu Santo, Dios por todos los siglos de los siglos. Amen.





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