martes, 26 de mayo de 2020

CORONA AL SANTÍSIMO SACRAMENTO



CORONA DE VEINTICUATRO ADORACIONES EN HONOR DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO PARA REPARAR LAS INJURIAS QUE SE LE HACEN EN LAS VEINTICUATRO HORAS DEL DÍA

Obra escrita en francés por el Abate Sylvain. Traducido al castellano por María de Echarri. Aviñón. 1900.


I. Yo os adoro, Divinidad escondida, y os reconozco digna de todo honor; yo os ofrezco en reparación de las impiedades cometidas en vuestra presencia, las adoraciones que os rindió la Santísima Virgen, vuestra Madre, en el primer instante de vuestra Concepción en sus purísimas entrañas, y os ruego me hagáis la gracia de poder decir y cantar con ella por toda la eternidad: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

II. Yo os adoro, Humanidad sagrada, y os proclamo infinitamente amable: os ofrezco en expiación de las irreverencias cometidas en vuestra presencia, los respetos de todos los Ángeles y Arcángeles con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el santísimo Sacramento del Altar.

 

III. Os adoro Jesús, dulce Salvador mío, y os reconozco esencialmente eterno. Os ofrezco en reparación de las blasfemias que se pronuncian delante de vos, las alabanzas de todos los coros de los Principados, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el santísimo Sacramento del Altar.

 

IV. Os adoro, Soberano Señor del universo, y os reconozco totalmente independiente de otro alguno. Os ofrezco, en reparación de mis faltas de devoción cometidas en vuestra presencia, los piadosos afectos de las Dominaciones, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el santísimo Sacramento del altar.

 

V. Os adoro, verdadero Rey de mi corazón, y os reconozco único rey de los siglos. Os ofrezco en reparación de los actos de ira cometidos en vuestra presencia, el celo de los Tronos, con los que espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el santísimo Sacramento del Altar.

 

VI. Os adoro, vigilante Pastor de mi alma, y os reconozco infinitamente bueno y amable. Os ofrezco, en reparación de las ignorancias groseras y culpables con que os ofendemos diariamente, la sabiduría de los Querubines, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el santísimo Sacramento del Altar.

 

VII. Os adoro, amado y único Esposo de mi alma, y os reconozco inviolablemente fiel. Os ofrezco, en reparación de todas las tibiezas cometidas en vuestra presencia, el entusiasmo de los Serafines, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el santísimo Sacramento del Altar.

 

VIII. Os adoro en la Santa Hostia, Amigo afectuoso y sincero, y os reconozco único inmortal e inmutable. Os ofrezco, en reparación de mi inconstancia, las esperanzas de todos los Santos Patriarcas con los que quiero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

IX. Os adoro, amabilísimo Padre mío, y os reconozco principio de todo mi ser. Os ofrezco en reparación de las palabras pronunciadas contra vos, la fe de los Apóstoles, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

X. Os adoro, equitativo Juez mío, y os reconozco infinitamente misericordioso. Os ofrezco, en reparación de las dudas que se han tenido sobre vuestra presencia real en el Santísimo Sacramento, la firmeza de los Evangelistas, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XI. Os adoro, caritativo Pastor de mi alma, y os reconozco infinitamente pacífico. Os ofrezco, en reparación de las venganzas concebidas en vuestra presencia, la paciencia de los Mártires, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XII. Os adoro, benévolo Abogado, y os reconozco infinitamente poderoso. Os ofrezco, en reparación de las negligencias cometidas en vuestra presencia, el cuidado que de las almas han tenido los Pontífices, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XIII. Os adoro, Hostia sacratísima, y os reconozco como fuente de las gracias y bendiciones que afluyen a nuestras almas. Os ofrezco, en reparación de todos los robos efectuados en vuestra presencia, las limosnas hechas por todos los santos Papas, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XIV. Os adoro, dignísimo e incomparable Maestro mío, y os reconozco infinitamente sabio y bueno. Os ofrezco, en reparación de todos los escándalos que se han cometido delante de vos, el celo de todos los santos Predicadores, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XV. Os adoro, verdadero autor y conservador de mi vida, y os reconozco eternamente glorioso. Os ofrezco, en reparación de todos los sacrilegios cometidos en vuestra presencia, la devoción de todos los santos Confesores con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XVI. Os adoro, verdadero pan eucarístico, y os reconozco más agradable que todas las dulzuras de la tierra. Os ofrezco, en reparación de los juramentos pronunciados en vuestra presencia, las palabras santas que por vuestra gloria han dicho los santos Doctores de la Iglesia, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XVII. Os adoro, alimento celestial y divino, y os reconozco más delectable que todos los frutos de la tierra. Os ofrezco, en reparación de los excesos cometidos delante de vos, la sobriedad de los santos Anacoretas, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XVIII. Os adoro, Hostia divina de propiciación, y os reconozco el más liberal de los hombres. Os ofrezco, en reparación de las burlas que se han hecho de vuestros sacerdotes, los homenajes que os rinden los demás Religiosos, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XIX. Os adoro, precioso y saludable antídoto, y os reconozco infinitamente poderoso para sanar a los pecadores. Os ofrezco, en satisfacción de todas las distracciones tenidas delante de vos, los éxtasis y arrobamientos de todos los santos Ermitaños, con los cuales, espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XX. Os adoro, sagrado y eterno Sacerdote, y os reconozco digno de todos los homenajes de los hombres. Os ofrezco, en reparación de las injurias hechas a vuestras vírgenes, el amor de las Vírgenes santas, con las cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XXI. Os adoro, incomparable sacrificador y sacrificio, y os reconozco más digno del respeto que todos los sacrificadores que os han precedido. Os ofrezco, en reparación de todas las acciones indecorosas cometidas durante la santa Misa, los actos de amor y de respeto de las santas Viudas, con las cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XXII. Os adoro, fuego inmortal, y os reconozco capaz de abrasar en vuestras llamas los corazones de todos los hombres. Os ofrezco, en reparación de todas las inmodestias cometidas ante vos, la pureza de todas las almas santas, con las cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

XXIII. Os adoro, Dios y Redentor mío muy amado, y os reconozco como Salvador de todos los hombres. Os ofrezco en reparación de todos los malos pensamientos concebidos en vuestra presencia, el continuo pensamiento de vuestro santo amor en que se ocupan los Bienaventurados, con los cuales espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.


XXIV. Os adoro, Verbo divino escondido en la sagrada hostia, y os reconozco único objeto digno de mi amor. Os ofrezco, en reparación de todas las ingratitudes cometidas en vuestra presencia, el agradecimiento que os tiene la gloriosa Virgen María, con la cual espero decir y cantar: Sea por siempre alabado el Santísimo Sacramento del altar.

 

 


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