CORONILLA DE SAN LUIS GONZAGA
Tomado
de: “Manual de Piedad”, obra traducida del francés y aumentada por el Pbro.
D.P.J.E. – Barcelona. 1912. Y del “Manual del Devoto de San Luis Gonzaga”,
Impreso en Barcelona, España, Editorial J. Subirana, Vda e Hijos, año 1865.
Oh
Luis Santo adornado de angélicas costumbres! Yo, indigno devoto vuestro os
encomiendo la castidad de mi alma y de mi cuerpo, para que os dignéis
encomendarme al Cordero Inmaculado, Cristo Jesús, y a su purísima Madre, Virgen
de vírgenes, guardándome de todo pecado. No permitáis, Ángel mío, que manche mi
alma con la menor impureza; antes bien, cuando me viereis en la tentación o
peligro de pecar, alejad de mi corazón todos los pensamientos y afectos
impuros; despertad en mí la memoria de la eternidad y de Jesús Crucificado;
imprimid hondamente en mi corazón un profundo sentimiento de temor santo de
Dios, y abrasadme en su divino amor, para que así, siendo imitador vuestro en
la tierra, merezca gozar de Dios en vuestra compañía en la gloria. Amén.
Empezando
con la medalla, se da principio con el acto de contrición y después la señal de
la Cruz.
ACTO DE CONTRICIÓN
¡Señor
mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por
ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me
pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis
castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me
fuere impuesta. Amén.
En
la primera cuenta (grande), se reza un Padrenuestro.
En
las cuentas pequeñas, se reza 23 Avemarías.
Se
concluye en la medalla con la oración que la Iglesia le dirige a Dios en la
fiesta de este santo:
Señor: ya que no pudimos imitar a San Luis en la inocencia, que por lo menos lo logremos imitar en la penitencia. Amén.
ORACIÓN MARIANA DE SAN LUIS GONZAGA
Oh
Señora mía, Santa María: hoy y todos los días y en la hora de mi muerte, me
encomiendo a tu bendita fidelidad y singular custodia, y pongo en el seno de tu
misericordia mi alma y mi cuerpo; te recomiendo toda mi esperanza y mi
consuelo, todas mis angustias y miserias, mi vida y el fin de ella: para que,
por tu santísima intercesión, y por tus méritos, todas mis obras vayan dirigidas
y dispuestas conforme a tu voluntad y a la de tu Hijo. Amen.
LETANÍAS A SAN LUIS GONZAGA
Señor,
tened piedad de nosotros
Cristo,
tened piedad de nosotros.
Señor,
tened piedad de nosotros.
Jesús,
oídnos.
Jesús,
escuchadnos.
Dios,
Padre celestial, tened piedad de nosotros.
Dios,
Hijo, Redentor del mundo, tened piedad de nosotros.
Dios,
Espíritu Santo, tened piedad de nosotros.
Dios,
uno y trino, tened piedad de nosotros.
Santa
María, patrona de san Luis Gonzaga, rogad por nosotros.
San
Luis Gonzaga, rogad por nosotros.
San
Luis, colmado de las bendiciones de Dios, rogad por nosotros.
San
Luis, lleno del Espíritu Santo,
San
Luis, dignísimo confesor de la fe de Jesucristo,
San
Luis, piadoso adorador de la sagrada Eucaristía,
San
Luis, siervo de la bienaventurada Virgen María,
San
Luis, despreciador de las delicias del mundo,
San
Luis, modelo de humildad,
San
Luis, amante de la pobreza,
San
Luis, consumado en la obediencia,
San
Luis, admirable en la paciencia,
San
Luis, poderosísimo en el cielo,
San
Luis, terror de los demonios,
San
Luis, honor y gloria de la juventud,
San
Luis, patrón nuestro,
San
Luis, imitador de la vida evangélica,
San
Luis, espejo de vírgenes,
San
Luis, dulce consolador de afligidos,
San
Luis, salud de enfermos,
San
Luis, honor y ornamento de la Compañía de Jesús,
San
Luis, luz brillante de la Iglesia,
San
Luis, insigne en milagros,
Cordero
de Dios, que quitáis los pecados del mundo, perdonadnos, Señor.
Cordero
de Dios, que quitáis los pecados del mundo, escuchadnos Señor
Cordero
de Dios, que quitáis los pecados del mundo, tened piedad de nosotros.
Jesús,
oídnos.
Jesús,
escuchadnos.
L/: Rogad por nosotros, San Luis Gonzaga.
R/: Para que seamos dignas
de las promesas de Jesucristo.
ORACIÓN:
Dios y Señor nuestro, dispensador de los dones celestiales, que al glorioso y
angelical joven san Luis Gonzaga concedisteis la gracia de unir a una admirable
inocencia una no menos maravillosa penitencia, haced que, por sus méritos y
oraciones, imitemos su penitencia, ya que no hemos tenido la dicha de imitar su
inocencia. Os lo rogamos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
CONSAGRACIÓN A SAN LUIS GONZAGA
Gran
Santo, que por vuestra pureza angelical os hicisteis tan agradable a los ojos
de Dios y tan querido de la Reina de las vírgenes, me pongo bajo vuestra
protección especial, y os escojo en este día, a la faz del cielo y en presencia
de la bienaventurada Virgen María y de toda la corte celestial, por mi patrón e
intercesor para con Dios; os suplico encarecidamente que os dignéis ser el
defensor y tutor de mi inocencia, mi guía y consejero en la elección de estado;
y pues fuisteis acabado modelo de todas las virtudes, alcanzadme la gracia de
imitar vuestro fervor, vuestra pureza, vuestra modestia, y todas las virtudes
que debo practicar en mi estado, siendo constantemente el ángel tutelar de mis
días, y mi guía en el camino de la salvación. Haced, amable bienhechor mío, que
estándoos especialmente consagrada por esta ofrenda que os hago de mí misma,
experimente los efectos de vuestra particular protección en todo el curso de mi
vida, y, sobre todo, en aquel terrible momento que ha de decidir de mi suerte
eterna. Amén.
ORACIÓN PARA ALCANZAR LAS VIRTUDES DE SAN
LUIS GONZAGA
Antífona:
Estaba lleno de bondad y mansedumbre, era modesto en sus miradas, sencillo y
puro en sus costumbres, ejercitándose desde su infancia en la práctica de todas
las virtudes.
L/: Acordaos, amable santo, de los días de
vuestro destierro.
R/: Invocad por nosotros al
Señor, y encomendadle nuestros más caros intereses.
ORACIÓN:
Amable santo, protector de la infancia, modelo de todas las virtudes, dignaos
hacerme sentir, desde la mansión de gloria y de felicidad donde moráis, cuan
propicio sois a los que desde la juventud se esfuerzan en agradar al Señor,
imitando vuestras virtudes. Ayudadme, os ruego, a imitar vuestra humildad,
vuestra mansedumbre, vuestra obediencia, vuestra pureza, vuestra compasión de
los que padecen, y vuestra tierna y sólida devoción a Jesús y María, a fin de
que, bajo vuestros auspicios, tenga la dicha de conservar en la tierra el don
precioso de la inocencia, y de participar con Vos, en los cielos, de la corona
inmortal de la gloria. Amén.
Colaboración de Carlos Villaman
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