NOVENA DEL BEATO PEDRO FABRO DE LA
COMPAÑÍA DE JESÚS
Tomado del Manual Jesuita
Madrid, 1877
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Eterno
Dios y Señor mío, que os complacéis sobremanera en manifestar vuestra gloria,
adornando a vuestros escogidos de excelsas virtudes y ricos méritos; dignaos
concederme luz y acierto para honrar al Beato Pedro Fabro, y darle aquel culto que
agrade a vuestra Divina Majestad, y nos obtenga de vuestra infinita bondad, por
su intercesión poderosa, las gracias que necesitamos para que, siguiendo sus
pasos en la vida, lleguemos al término deseado de la gloria. Amén.
PRIMER DÍA
Bondadosísimo
Señor, que a vuestro querido siervo el Beato Pedro Fabro, desde sus más tiernos
años, le previnisteis con copiosas bendiciones de gracia manifestadas en su
angelical vida y santas prácticas; concedednos a nosotros gracias eficaces que
nos hagan caminar por la senda de la virtud y perfección cristiana hacia la
patria común del cielo. Amén.
Aquí
se rezará un Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri al Beato Pedro Fabro.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dios
y Señor mío, que para recompensar aun en esta vida mortal las virtudes de
vuestros siervos, os agrada dispensar vuestras gracias y favores a los que aún
peregrinamos por este valle de lágrimas; por la intercesión y méritos de estos
héroes gloriosos que invocamos en nuestras necesidades, dignaos escuchar las
súplicas que os dirigimos por vuestro querido y regalado siervo el Beato Pedro Fabro,
que tan fervorosamente os sirvió en esta vida, para que merezcamos acompañarle
en la gloria. Amén.
DÍA SEGUNDO
ORACIÓN
Redentor amorosísimo de las almas, que, abrasado en vivo celo de la gloria de vuestro Eterno Padre, y de la salvación de los hombres, comunicasteis este fuego santo al corazón del Beato Fabro en tan alto grado, que ya desde niño juntaba a sus iguales en el mayor número que podía, y les enseñaba vuestra celestial doctrina, inspirándoles al mismo tiempo sumo horror á la culpa, y grande amor a la virtud; suplicoos, Jesús mío, me deis un vivo celo por mi propia salvación y la de mis prójimos, que me estimule a obrar cuanto bien pueda para lograr tan alto fin. Amén.
DÍA TERCERO
ORACIÓN
Gloriosísimo Beato Pedro Fabro, que deseoso de mortificar vuestras pasiones sujetasteis vuestro cuerpo a rígidos ayunos y ásperas penitencias, y declarasteis guerra incesante á vuestras inclinaciones naturales, aunque inocentes y lícitas; alcanzadnos del Señor odio santo de nosotros mismos, y amor grande a la cruz, que es camino de la gloria. Amén.
DÍA CUARTO
ORACIÓN
Amabilísimo protector mío, Beato Fabro, que teníais tan íntimo trato con Dios, que pasabais largas horas de la noche en profunda oración, haciéndoos insensible al frío y demás molestias de la estación; obtenednos del cielo amor a la oración, y fijeza y devoción en ella, de modo que por este medio logremos las gracias que a la misma están vinculadas, especialmente la de nuestra felicidad eterna. Amén.
DÍA QUINTO
ORACIÓN
Protector
mío amantísimo, Beato Fabro, cuyo amor a la cruz de Cristo fue tan grande, que
todos los días al ofrecer la Hostia santa en el altar, os ofrecíais como
víctima al martirio que deseabais con ardor; haced que nosotros también amemos
la cruz, llevando por lo menos nuestros trabajos con resignación y constancia
hasta la muerte. Amén
DÍA SEXTO
ORACIÓN
Suavísimo
Beato Fabro, que, habiendo tenido la dicha de nacer pobre a imitación de
Cristo, quisisteis serlo toda la vida, aunque vuestros talentos y prendas
naturales os brindaban con posiciones cómodas y ventajosas, siendo vuestro
gusto y placer sumo experimentar los efectos más duros y ásperos de la pobreza;
alcanzadnos del Señor horror grande a las comodidades de la vida, y tierno amor
a la desnudez y pobreza de Cristo, para que por esta virtud lleguemos a la
posesión del reino prometido a los pobres de espíritu. Amén.
DÍA SÉPTIMO
ORACIÓN
Amadísimo
Beato Fabro, que amasteis tanto la humildad, que buscabais ávidamente vuestro
propio desprecio, poniendo vuestra gloria en veros pospuesto y humillado a
todos; haced que yo lleve siquiera con tranquilidad y paz de espíritu, todo lo que
mortifica mi amor propio, y humilla mi soberbia. Amén.
DÍA OCTAVO
ORACIÓN
Ardentísimo ángel de caridad. Beato Pedro Fabro, que, abrasado en este divino fuego, todo trabajo por los prójimos, por duro y repugnante que fuese, se os hacia dulce y suave, y ganasteis miles de almas para Dios con vuestras tareas apostólicas, y raros ejemplos de virtudes heróicas; ojalá logre yo una centella siquiera de ese fuego divino que ardía en vuestro pecho, y a imitación vuestra socorra a mi prójimo en sus necesidades, ya espirituales ya temporales, y asegure así con la pureza de alma mi eterna salvación. Amén.
DÍA NOVENO
ORACIÓN
Dulcísimo
Beato Fabro, que tuvisteis la feliz suerte de morir por obedecer, como el
divino Maestro, así como a imitación suya vivisteis siempre obedeciendo, por lo
cual gozáis hoy de gran gloria, como vos mismo lo revelasteis; haced que yo ame
tan preciosa virtud, contrariando mi voluntad, y gozándome de hacer la de
aquellos que el Señor me ha puesto por representantes suyos en la tierra. Amén.
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