sábado, 24 de octubre de 2020

TRIDUO A SAN ANDRÉS AVELINO

 


TRIDUO REVERENTE A SAN ANDRES AVELINO

 

 

DÍA PRIMERO

PUREZA

Glorioso San Andrés, cuya pureza heroica compitió con la angélica; pues desde vuestra primera edad practicasteis diligente las reglas de esta virtud prodigiosa, exponiendo el delicado cuerpo a los tormentos más duros, y despreciando de la vida los más evidentes riesgos, sufriendo gustoso aquellas tres mortales heridas, con que atrevido os maltrató el furor ciego de aquel amante impuro, que intentaba alterar el casto sosiego de las vírgenes esposas de Jesucristo, a vuestro cuidado encargadas: juntando a esta constancia firme, el ofrecer en sacrificio vuestros inocentes ojos para apagar de una mujer atrevida el impuro fuego de un afecto lascivo, con que intentó asaltar vuestro casto corazón, guardando en él hasta la edad decrépita un temor santo, un continuo recelo de perder tanto bien, y tan preciosa joya. Suplicoos, Santo mío, me alcancéis gracia para resistir a los pensamientos impuros, y huir las ocasiones que facilitan el precipicio, para que nunca fluctúe mi alma en el proceloso mar de la incontinencia y sufra con firme constancia cualquiera oposición enemiga, que en la observancia de esta virtud se me ofrezca. Alcanzadme también con vuestra intercesión poderosa la gracia que humilde os suplico, para mayor honra y gloria de Dios, y salvación de mi alma.

 

Se rezará tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri. Y acabados se dirá la oración siguiente.

 

ORACIÓN: Omnipotente y eterno Dios, y amante soberano del corazón más puro, que al bienaventurado San Andrés Avelino adornasteis con la preciosa joya de la castidad, ayudándole para vencer las grandes dificultades que en el engañoso siglo se ofrecen; concededme por su gloriosa intercesión la gracia de observar esta virtud heroica, para que adornada mi alma con esta cándida vestidura os alabe eternamente en la Gloria. Amén.

 

 

RESPONSORIO

Si deseas los milagros:

que Andrés con mano propicia

dispensa, si verte libre

pretendes de apoplejía:

 

Póstrate humilde a sus aras,

invoca a Andrés con fe viva,

su imagen, aceite o flores

toma, y veras maravillas.

 

Si quieres en el forzoso

tránsito de aquesta vida

con los Santos Sacramentos

vencer la última agonía;

 

Gloria eterna sea al Padre,

al Hijo sea infinita,

y al que de entrambos procede

uno en esencia Divina.

 

L/: Por la intercesión de San Andrés Avelino, muerto de un accidente apoplético.

R/: Libradnos Señor de repentina, é improvisa muerte.

 

ORACIÓN: Señor Dios omnipotente, que, por medio de un accidente de apoplejía, piadosamente del ministerio del altar recibiste en el santuario de vuestra eterna Gloria a San Andrés Avelino, concedednos que por sus merecimientos é intercesión, libradnos de los peligros del mismo accidente, y prevenidos con los Santos Sacramentos, merezcamos ser felizmente recibidos en la eterna gloria de vuestros Santos por los méritos de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

 

 

DÍA SEGUNDO

AMOR DE DIOS

Amantísimo protector Andrés Avelino, cuyo amor a la Divina Majestad pudo compararse al de los abrasados serafines, acreditando el ardor de vuestro corazón el resplandeciente fuego que le daba nueva forma, cuando en ella le dejasteis ver à un devoto vuestro , a impulsos de cuyo ardor era siempre vuestra solicitud la mayor honra y gloria de Dios, pidiéndole cada día nuevo tormento que padecer por su amor , envidiando santamente á : los mártires en su padecer glorioso: siendo efecto del mismo ardor vuestra fiel vigilancia a los llamamientos divinos, acreditada maravillosamente al pronunciar tres veces las palabras: INTROIBO AD ALTARE DEI , empezando la misa, cuando os dio el accidente apoplético, como respondiendo a los tres llamamientos del celestial esposo. que expresando tres veces la palabra Veni, convido a vuestra alma al eterno descanso: Os suplico, Santo mío, me alcancéis de aquel amante dueño de las almas, un deseo puro de padecer por su amor, y una resignación constante a su Divina voluntad; para que despreciando cuanto el mundo estima, sea único mi afecto a su bondad infinita. Alcanzadme también la gracia, que os pido para mayor honra y gloria de Dios, y salvación de mi alma.

 

Se rezará tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri.

 

ORACIÓN: Omnipotente y eterno Dios, que al glorioso San Andes concedisteis la virtud grande de una caridad ardiente, resplandeciendo en su corazón abrasado en vivas llamas de vuestro amor concededme por su intercesión poderosa, que arda mi alma en el fuego de vuestro amor divino, para que, apeteciendo, solo el padecer por Vos, esté siempre vigilante en obedecer vuestros divinos mandamientos, y os goce en eternidades de gloria. Amen.

 

 

 

DÍA TERCERO

AMOR DEL PRÓJIMO

Padre celador de las almas, glorioso San Andrés Avelino, pues fue vuestro corazón tan diligente, que abrasado del fuego de caridad del prójimo; eran todas vuestras ansias el celo de su salvación y consuelo, aplicándoos siempre con incesante fatiga para conseguirlo, sin ser impedimento vuestra edad provecta, conservándose maravillosamente en este fuego los ardores de vuestro cadáver en el féretro, cuando a impulsos de la común devoción del pueblo expuesto a su veneración tres días en la iglesia de San Pablo de Nápoles donde vivíais, no solo se mantuvo flexible, y con calor como natural; sino que al día tercero derramasteis líquida, y copiosa sangre, a causa de tres incisiones que por disposición de los médicos con cuidado se os abrieron en la cabeza y oreja, dejando en aquella sangre una medicina general que a su contacto, ú de las redomitas en que se recogió, dona de anualmente en el día de vuestra fiesta se liquida, remedia toda humana dolencia: Os suplico, Santo mío, me alcancéis de la Majestad Divina que solo atienda mi cuidado al especial remedio de mis prójimos, para que empleado en tan caritativo desvelo tribute a la Majestad Divina de tan santo celo el agradable holocausto. Alcanzadme también la gracia que os pido, para honra y gloria de Dios, y salvación de mi alma.

 

Se rezará tres veces el Padrenuestro, Ave María y Gloria Patri.

 

ORACIÓN: Omnipotente y eterno Dios, que en el doloroso teatro de la Cruz mostrasteis amoroso la solicitud y celo de las almas, encomendándolas cuidadoso a vuestra Santísima Virgen Madre: Os suplico, que por la intercesión, y méritos del glorioso San Andrés concedáis á mi alma, que con todas veras atienda al espiritual provecho de mis prójimos, dejándoles en mis palabras y obras un ejemplo vivo de un obrar recto, para que logren ellos la reforma de sus costumbres, y mi alma por vuestra infinita misericordia se emplee en vuestras divinas alabanzas en la Gloria. Amen. Responsorio, y oración.

 

 

GOZOS Á SAN ANDRES AVELLINO

Pues que sois tan bienhechor

y en todo tan peregrino;

R/: Sed San Andrés Avelino,

nuestro especial protector.

 

De niño ya fuisteis tanto,

que avara nuestra fortuna

vos venera en la cuna

por admirable, y por santo;

disteis al infierno espanto,

y al mundo mucho esplendor.

 

Por defender la pureza,

una herida os da villana,

y una hermosura liviana:

os ofrece su belleza;

pero vuestra fortaleza

destierra su torpe amor:

 

En cánones laureado,

defendiendo la inocencia,

temió vuestra gran conciencia

hasta el más leve pecado;

y el empleo ha renunciado

por este santo temor:

 

Buscáis mayor perfección

en observancia extremada,

que se alimenta de nada

fuera de la devoción;

su ejercicio es oración,

y Dios su procurador:

 

Allí con rígido celo

en púlpito y confesiones,

y hasta en las conversaciones

declarabais vuestro anhelo;

encaminabais al Cielo

al más rudo pecador:

 

La apoplejía cruel

os embistió en el altar,

por tres veces porfiar

le costó dar el laurel;

al Cielo subiste fiel

a coronaros de honor.

 

En la gloria colocado

procuro vuestra asistencia,

no falte vuestra presencia

al triste desconsolado;

y al pobre necesitado,

y al que gime con dolor:

 

En partos desesperados

dais feliz alumbramiento,

obráis luego algún portento,

quedando todos pasmados;

y hasta los desalentados

cobran por Vos gran valor:

 

Vengan a Avelino luego

sana el manco, él cojo, el tullido,

el desgraciado, el herido,

el mudo, el sordo у el ciego

el eclesiástico o lego

le hallan remediador.

 

Sepan que a Avellino toca

dar remedio sin medida,

pues hasta darnos la vida

se hallará a pedir de boca;

esta dicha nos provoca

a buscarle con fervor:

 

Dios y su Madre publican,

que busquen los pecadores

en nuestro Santo favores,

porque en él los depositan;

dicen a los que visitan

quieren por él el favor:

 

Pues que sois tan bienhechor,

y en todo tan peregrino;

R/: Sed San Andrés Avelino,

nuestro especial protector.

 

ANTÍFONA: No sea que el día de la muerte nos alcance de repente, busquemos tiempo para el arrepentimiento y no podamos encontrarlo.

 

L/: Por intercesión de San Andrés Avelino sálvanos del mal de apoplejía.

R/: Y de súbita e improvista muerte líbranos Señor.

 

OREMOS: Dios que al Beato Andrés Avelino lo llevaste a tu gloria eterna para que sirviera en el altar de tu santuario; te pedimos nos protejas de la enfermedad de apoplejía; danos por sus méritos e intercesión el evitar el peligro de esa enfermedad y recibamos tus sagrados misterios felizmente en tu santo tabernáculo por toda la eternidad. Por Cristo Señor Nuestro. Amén.

 

Tomado del Libro “Triduo Reverente que en Afectuosas Súplicas consagra la devoción cristiana a San Andrés Avellino, Clérigo Seglar, hijo del gran Padre y Patriarca San Cayetano; Prodigiosísimo con sus devotos y especial abogado en accidentes apopléticos”. Barcelona, Imprenta de la Viuda e Hijos de Brusi. Año 1824.

 

 

Colaboración de Carlos Villaman


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