lunes, 15 de noviembre de 2021

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL RAYO

NOVENA EN HONOR DE LA MILAGROSA IMAGEN QUE CON EL TÍTULO 

DE

NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL RAYO

 

Que se venera en la Parroquia de San Miguel Zinacantepec

Compuesta por el

Lic. Don Juan de Dios Revelo,

Cura Juez eclesiástico encargado de dicha Parroquia.

 

El Exemo. y Revmo. Señor Obispo en Acuerdo de hoy ha tenido a bien disponer diga a Ud., como tengo el honor de hacerlo, que como Ud. lo pide. autoriza la reimpresión de la NOVENA EN HONOR DE LA MILAGROSA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DEL RAYO, debiendo observar las correcciones que se han hecho. Póngase en una de las primeras páginas:

 

Nihil Obstat.

Mons. J. Trinidad Ambris,

Censor.

 

IMPRIMATUR

+ Arturo,

Obispo de Toluca.

Toluca, Méx. Marzo 16 de 1962.

 

El Exemo. y Revmo. Sr. Obispo concede 100 días de indulgencia cada día de la Novena.

Zinacantepec, Méx. Diciembre del 2013

 

DEDICATORIA

El consuelo y alegría,

En la Imagen poderosa

Del Rayo, Virgen hermosa,

A la Sagrada María

como a Madre luce pila

con justicia y con razón

Probando con devoción

Zinacantepec su amado,

Le dedica con agrado

Esta pequeña oblación

 

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Dulcísimo Jesús crucificado, amantísimo Padre y Redentor mío, bien conozco que el peso de mis enormes inquietudes me debía apartar de vuestra soberana presencia, avergonzado y confuso al advertir mi delincuente ingratitud. Pero persuadido íntimamente de vuestra infinita misericordia, me acerco arrepentido a vuestros pies, confiando en la bondad con que recibís a toda criatura que pide humilde y contrita el perdón de sus pecados. Yo soy quien os tenga más agraviado con mis culpas. Yo soy el hijo ingrato, que ignorante me he separado vuestra casa. Yo soy la desagraciada oveja, que ciega me he extraviado de vuestro redil. Mas ya conozco lo torcido de mis caminos: ya quiero corresponder a los impulsos de vuestra gracia y ya anegado en un torrente de lágrimas solicito con ansia vuestra amistad. Ea, dulcísimo Padre mío, acábense los enojos: vea yo ese Rostro inclinado en mi favor; suspéndanse los efectos de vuestra justicia, y escúchense los gemidos de mi pobre corazón, que, a pesar del demonio y su poder, con arrepentimiento clama: pequé, Señor ten piedad de mí, pequé, Padre amoroso, tened misericordia de mí. Esta espero y prometo con vuestra gracia no volver a ofenderos. Amén.

 

DÍA PRIMERO

ORACIÓN

¡Oh Señora la más digna del amor y respeto de los hombres! llegó el día feliz determinado en los decretos del Altísimo, para que por medio de un prodigio comenzaras a recibir de estos ingratos hijos tuyos, los humildes homenajes que te habían negado. ¡Cuánto tiempo nos fue desconocida esta tu imagen hermosísima! Yo adoro los ocultos secretos de la Provincia: me avergüenzo al recordar los desprecios y abandono con que fue tratada la belleza de tu simulacro; más en ellos mismos veo tu generosa protección, eres la Soberana bienhechora de los hombres; y deseando manifestarte en todas mis acciones cuánto te amo, acudo a ti animado de los beneficios con que siempre me has favorecido. Tu liberalidad alego: alcánzame lo que te pido, para que, siendo hijo amante tuyo en esta vida, sea tu pequeño compañero en la otra. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías

 

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Hermosísima Reina y Madre mía, que, bajo la advocación consoladora de Nuestra Señora del Rayo, te has dignado favorecer con tanta largueza a este pueblo, dichoso ciertamente por ser tuyo: ¿Quién pudiera corresponder dignamente a los afectos admirables de tu amor? ¿Quién lograra estar en un todo dedicado a tu servicio? ¿Quién pudiera hacer acciones tales que le granjearan el título de hijo digno de tan soberana Princesa? Tú, desde el prodigio en que comenzó nuestra felicidad, has querido derramar a manos llenas sobre todos nosotros los tesoros de tu poder y beneficencia. Tú has puesto aquí tu asiento, como allá en la imagen de Guadalupe, para oír piadosa las peticiones de los que menesterosos te suplicamos. Tú, tierna y compasiva Madre, miras con ternura las lágrimas de tus hijos que imploran tu valimiento. Tú, en fin, has dispuesto ser el baluarte inexplicable, el fuerte escudo y la invencible defensa de este querido pueblo tuyo de Zinacantepec. Pues ahora es tiempo, Señora, que manifiestes más que nunca los impulsos poderosos de tu amor. En otras ocasiones has traído amante las aguas, has calmado poderosa las hambres, has retirado las desgracias, has bendecido los campos y has defendido a tus devotos: pues retira ahora, ahuyenta y aleja de nosotros el azote que tan justamente nos amenaza, ya que arrepentidos nos acogemos a tu favor. Bien conocemos que, irritado Jesucristo por nuestras iniquidades, tiene el brazo levantado para castigar tanta ofensa y tanta ingratitud. Pero dile, que este es tu pueblo; dile, que somos tus hijos; dile que tú eres la defensa para que en nosotros no se ejecute el castigo que merecemos; dile que ayudados con su gracia nunca más volveremos a. pecar. ¡Ah! ya me parece que veo ese Rostro risueño; ya levanto la vista y observo una hermosura, una mansedumbre, un cariño que llena mi corazón de las más completa confianza; ya adquiero nuevos alientos, y ya cuento por conseguido lo que pretendo. Muévante mis lágrimas, muévate mi miseria, y muévate el que en todo momento amante repito: bendita seas, ¡oh Virgen poderosa! bendita seas, tiernísima Madre mía: bendita seas para siempre. Amén.

 

 

GOZOS

Ya que eres la protectora

de este tu pueblo querido,

Escucha el triste gemido

con que tu favor implora.

 

Este pueblo no invocaba

en tu imagen tu poder:

no sabía corresponder

a la que tierna la amaba.

Por ti ya feliz aurora,

de su letargo ha salido:

 

Sin aquel culto especial

que tu imagen merecía

nadie te reconocía

cual remedio universal:

Siempre, Madre, como ahora

tu pueblo te ama rendido:

 

Cuando a ti menos clamó

un rayo horrible espantoso,

qué signo tan prodigioso!

tu dulce amor le advirtió:

Y pues luego, gran Señora

fue tu pueblo distinguido.

 

Desde entonces, con razón

reconoce en tu pintura,

la soberana hermosura,

que roba su corazón.

Y pues como bienhechora

te venera agradeciendo:

 

Ea, Virgen toda hermosa,

Ea, Purísima María,

Ea, Madre dulce y pía,

Ea, Princesa poderosa:

Mira el mal que a otro devora;

mira tu pueblo querido:

 

Y si en cualquier ocasión

que amantes te hemos buscado,

al punto hemos alcanzado

tu amorosa protección:

Osténtate defensora

de un vecindario afligido:

 

Ya conoce que irritado

está el Dios Omnipotente;

advierte que el delincuente

con sus culpas le ha excitado

Pero sus pecados lloran

y se acerca arrepentido:

 

Oh Virgen santa, perdón,

oh Virgen tierna, piedad,

oh Virgen dulce, templad

nuestra pena y aflicción!

Y pues como protectora

el pueblo te ha conocido:

 

Ave, del cielo alegría;

Belleza del firmamento:

Ave, del Rayo escarmiento,

Azote de la herejía.

Ave, Sagrada María:

 

Ave, matizada rosa,

Por excelencia, la hermosa

Hija del mismo Dios Padre

De Dios Hijo, digna Madre,

Del Santo Espíritu Esposa.

 

 

DÍA SEGUNDO

ORACIÓN

¡Oh Madre amantísima! cuando Jesucristo irritado con las maldades y ofensas de este pueblo, parece que iba a tomar venganza de ellas, cubriendo el cielo de espantosas nubes que amenazaban con horribles rayos a todos sus ingratos habitantes; tú tierna y compasiva bienhechora, te interpones entre Dios y los hombres, ruegas, alegas, tu favor, suplicas por los que habían de ser amados hijos tuyos, y sirviendo tu imagen sacrosanta como de un escudo impenetrable defiendes de la indignación divina al desgraciado pecador que la había provocado con sus culpas. Justo era, Madre mía, que desde entonces te miraran como el blanco de su amor y reconocimiento, cuántos no habían tenido la felicidad de corresponder a tus primeros beneficios. Por tan señalado favor te suplicamos, Señora, que, continuando los oficios tiernos de Madre cariñosa, nos alcances del Eterno lo que te pedimos siendo para gloria tuya, honra suya y bien de nuestras almas. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías

 

DÍA TERCERO

ORACIÓN

Emperatriz Soberana de los cielos, en cuyo honor al descargar una deshecha tempestad sobre tu hermosa imagen, quiso Dios dejarnos un testimonio auténtico de respeto y veneración con que debes ser tratada, haciendo que el rayo, sin tocar las perfecciones de tu simulacro, ejerciese su poder en el lienzo que lo contenía, y manifestando así que aun las cosas inanimadas te reconocen como su Reina y Señora: yo te suplico, que encendido mi corazón en amor tuyo y penetrado de aquella sumisión con que los mortales deben venerarte, lo manifieste siempre con mis obras y que, alcanzando en esta vez lo que te pido, me sirva para alabarte y bendecirte en la mansión del cielo Amén.

-Se rezan tres Aves Marías

 

DIA CUARTO

ORACIÓN

¡Oh tierna y afligida Madre de Jesús! Cuantos motivos de vergüenza y confusión se me presentan cuando fijando vista en esta dolorosa imagen tuya, advierto esa cruz, que rayo de una manera casual parecer dejó bien estampada en manto que la cubre. Al observarla en tu pintura, recuerdo los amarguísimos dolores que dividieron tu inocente Corazón, y conozco que me enseñas mortificación y penitencia, gusto y la conformidad en los trabajos, la necesidad en que estamos de la cruz hasta muerte. Ya me conformo, Señora, con las disposiciones del Altísimo, bendeciré mil veces pode rosa mano de mi Padre celestial aún en momentos que enojado por mis culpas castigue. Pero esto no me pide el que, como hijo tuyo verdadero, me acoja en tu soberano patrocinio, para librarme de la pena eterna que tan justamente he merecido. Yo sé, Madre mía, que mis lágrimas mezcladas con las tuyas serán agradables a mi Dios, y que, alcanzándome ahora una sincera penitencia, se convertirán después en el inefable gozo que por tu amor espero. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías 

 

DÍA QUINTO

ORACIÓN

¡Dulcísimo encanto y poderoso imán de nuestro Corazón! Virgen sagrada María, que después de los maravillosos prodigios con que Dios nos obligó a venerarte en la belleza de esta imagen, comenzaste a hacernos más sensible tu poderoso patrocinio para atraerte el Corazón de los que, siendo tuyos por justicia, aún no te habías servido como su Reina y Señora: por esos mismos beneficios te suplico que, entrando yo en el número de los queridos hijos tuyos, a quienes te has dignado proteger singularmente, participe también de los ricos e inagotables tesoros de tu amparo, alcance lo que te pido en esta novena, y que mi corazón, agradecido a tus favores, no ame sino a ti después de Dios, para adorarle en tu compañía en la gloria. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías 

 

 

DÍA SEXTO

ORACIÓN

¡Oh, Excelsa Señora del cielo y de la tierra! tú eres el canal rectísimo por donde Dios derrama, en beneficio del miserable pecador, los inmensos raudales de su misericordia infinita: así lo publican los favores sin número que disfrutamos los que, con efecto de hijos, humilde confianza y constante resignación en las disposiciones del Altísimo, nos acogemos a ti, venerándote en esa tu imagen hermosísima del Rayo. Aun cuando la naturaleza obediente siempre a los decretos de su autor, lucha contra nosotros para castigar nuestras maldades y nos niega las lluvias tan necesarias a los campos para que nos den el alimento indispensable; apenas se implora tu favor, y el corazón humillado se manifiesta arrepentido; cuando enternecidas tus entrañas de dulzura, escuchas con agrado los clamores de los que te invocan. ¡Oh, cuántas veces este venturoso pueblo no ha podido acabar de tributar sus obsequios, por las abundantes lluvias que te has dignado enviarles a sus primeras súplicas! El poder de tus ruegos es inmenso, el amor a tus devotos, sin medida. Yo, pues, confiado en ese mismo amor, espero alcanzar por ti lo que te pido, vivir siempre con arreglo a la ley de Jesucristo, para no provocar su indignación, y conseguir al fin la inmarcesible corona de la gloria. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías 

 

 

DÍA SÉPTIMO

ORACIÓN

¡Oh Madre consoladora de los afligidos! Con qué satisfacción escucho a tantos pobres y necesitados, que, al bendecirte agradecidos, si publican sus miserias e indigencia, publican también las liberalidades de una Madre, que, compasiva y cariñosa, los consuela en su necesidad, y les alcanza cuanto le piden. Cuando más afligidos parece que van ya a perecer en la mendicidad, un socorro inesperado, una limosna no pedida, les hace advertir que los ruegos de su Reina saben inclinar en su favor la inescrutable providencia del Altísimo. Sí, la grandeza de los príncipes del mundo se conoce por la multitud de ricos y poderosos cortesanos que los cercan; la tuya, oh Reina soberana, brilla tanto más agradable y majestuosa, cuanto es mayor el número de personas infelices que confiadas en tus misericordias te rodean. Yo como una de ellas, postrada a tus plantas te suplico, me alcances del señor lo que te pido, y que siendo yo tu pobre en esta vida, sea tu cortesano al rededor del trono que ocupan en el cielo. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías

 

DÍA OCTAVO

ORACIÓN

¡Oh María dulcísima! No puedo menos que derramar las más tiernas lágrimas de regocijo, cuando dirigiendo la vista por la extensión toda del templo, no encuentro más que monumentos clarísimos de la gratitud y reconocimientos de tus hijos, que comprueban hasta la evidencia Lo seguro y poderoso de tu patrocinio. El pobre tullido el triste ciego, el desgraciado enfermo, el miserable afligido, todos publican que de aquí han sacado su alivio, su alegría su salud y su descanso: todos ensalzan tus singulares beneficios al colocar agradecidos sus ofrendas en presencia de tu hermosa imagen. Yo, pues, confío, Señora, que conseguiré lo que te pido en esta vez y que ofreciéndote en presente todo mi corazón en esta vida, quedaré limpio de las asquerosas manchas de mis culpas, y hermoseado con la gracia y las virtudes, poseeré a Dios en la gloria, en donde espero bendecirte eternamente. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías

 

DÍA NOVENO

ORACIÓN

¡Oh, agraciada princesa de los cielos, hija amabilísima del Eterno Padre, no halla mi afectuosa devoción expresiones bastante significativas, para declararte la humilde confianza con que dirijo a ti mis ruegos, en presencia de esta imagen tuya! El recuerdo de los infinitos males que han afligido a nuestra débil y quebradiza naturaleza, me hace formar la más sublime idea de tu poderosa protección. Mientras otros desgraciados pueblos han sufrido otras veces recios golpes de la justicia divina irritada por la culpa, nosotros protegidos singularmente por tu amor y escudados con tu imagen soberana, hemos sido tratados como hijos predilectos, como unos hijos para quienes fueron tiernas miradas de misericordia, lo que para otros eran terribles señales de cólera y de indignación. Ruega, pues, ahora, por nosotros, alcánzanos lo que te pedimos en esta novena; para que siendo felices en este mundo con la felicidad que trae consigo la virtud, lo seamos también en la patria verdadera. Amén.

-Se rezan tres Aves Marías 

 

 

ORACION QUE SE DIRÁ EL ÚLTIMO DÍA

Llegó por último el momento, amada Madre mía, en que se concluyan los humildes reverentes cultos que te hemos tributado. Convencidos de nuestra iniquidad hemos clamado a la presencia de tu prodigiosa imagen, con la dulce confianza que inspira tu poder; hemos implorado tu favor, hemos procurado poner de nuestra parte el arrepentimiento y penitencia. Nuestras peticiones serán bien despachadas, si tú, Virgen clemente, te dignas dirigir hacia nosotros una mirada de piedad. Vuelve, pues, hacia estos desgraciados pecadores que te buscan ese tu rostro amabilísimo; atiende nuestros ruegos, con aquel tierno interés con que una madre escucha a su hijo miserable y afligido. Tú eres la Madre de los pecadores: alcánzanos lo que te pedimos, y, sobre todo, que, creciendo más y más nuestra confianza en ti, te miremos siempre como el remedio universal de nuestros males y logremos al fin de nuestra vida alabar y bendecir a Dios en la mansión del cielo. Amén.


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