ORACIONES A LA VIRGEN DOLOROSA POR UN ENFERMO
I. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por aquella espada de dolor que traspasó vuestra alma cuando os fue predicha por Simeón la pasión y muerte acerbísima de vuestro Hijo, haced que el enfermo por quien os rogamos no sea más afligido por los males en el cuerpo, para mayor bien y provecho de la salud de su alma.
-Ave María.
II. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por aquel dolor indecible que sufristeis al tener que huir precipitadamente a Egipto con el Niño Jesús, conceded la gracia al enfermo que os encomendamos, a fin de que vuestra presencia ponga en fuga y disipe los humores desordenados del cuerpo, y redunde siempre en consolación y salud también para su espíritu.
-Ave María.
III. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por aquel acerbo dolor que probó vuestro amantísimo Corazón cuando durante tres largos días anduvisteis en busca de vuestro extraviado Jesús; haced que nuestro enfermo halle finalmente en Vos la perdida salud del cuerpo, unida siempre a la del alma.
-Ave María.
IV. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por aquel intenso dolor que tolerasteis al ver a vuestro Jesús cargado ignominiosamente y oprimido por la pesadísima Cruz sin poder darle socorro; movedos ahora que podéis a aliviar benigna a nuestro enfermo y libradlo ya del insoportable peso de la enfermedad que le aflige.
-Ave María.
V. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por el inestimable dolor que sufristeis contemplando a vuestro Jesús traspasado de manos y pies sobre el infame patíbulo, y la Sangre preciosa que de ellos brotaba a torrentes; ¡ah!, mirad con ojos de madre las penosas angustias que atormentan a nuestro enfermo, y, reprimiendo los humores destemplados del cuerpo, promoved, junto con la eficacia de esa Sangre Divina, la salud de su alma.
-Ave María.
VI. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por aquel amarísimo e incomprensible dolor que experimentasteis cuando, descolgado de la Cruz, recibisteis a vuestro caro Prenda en vuestro adorable regazo; acoged entre vuestros brazos amorosos al enfermo que os presentamos, para que, en vista de los largos espasmos que lo atormentan, le restituyáis benigna aquella calma tanto interna como externa que en vuestro regazo infaliblemente se halla.
- Ave María.
VII. Reina de los Mártires y piadosa Madre María, por el último e inexpresable dolor que redujo vuestro corazón a la extrema desolación, al no poder al menos desahogaros con el llanto sobre los despojos exangües de vuestro Bien entregado al Sepulcro; ¡ah!, haced que cesen ya nuestras lamentaciones por la ineficacia de los remedios del arte médica a favor de nuestro enfermo, y que, obtenida mediante vuestra eficacísima intercesión la curación de sus males, podamos rendiros todas las debidas y afectuosas gracias, tanto en el tiempo como en la eternidad en el Paraíso.
-Ave María.
℣. Ruega por él, Virgen dolorosísima.
℟. Para que sea digno de alcanzar las promesas de Cristo.
OREMUS
Interveniat pro hoc famulo tuo, quaesumus Domine Jesu Christe, nunc, et in hora mortis suae apud tuam clementiam Beata Virgo Maria Mater tua, cujus sacratissimam Animam in hora tuae Passionis doloris gladius pertransivit. Qui vivis et regnas in saecula saeculorum. Amen.
℣. Nos cum Prole pia.
℟. Benedicat Dolorosa Virgo Maria.

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