sábado, 23 de mayo de 2026

NOVENA A LA VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

 


NOVENA A NUESTRA SEÑORA DE LA ABUNDANCIA

Venerada en el Convento de pobres Madres Capuchinas de la Villa de Agullent.

Ordenada por una religiosa de esta Comunidad:


CON APROBACIÓN ECLESIÁSTICA

MODERNAS GRÁFICAS GUTENBERGALICANTE


PRÓLOGO AL PIADOSO LECTOR

Es ya muy sabido que la Santísima Virgen María es el amparo seguro de los que a Ella recurren. No en vano la Comunidad de Madres Capuchinas de la católica Villa de Agullent ha confiado en el auxilio de la bendita Madre de Jesús con el consolador Título de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA; puesto que hallándose muy necesitadas y empeñadas por ser sumamente pobres y sin recursos materiales por pertenecer a una orden mendicante; y estando muy subidos los comestibles, para subvenir a la vida, la madre Abadesa prometió con fé a la Santísima Virgen de la ABUNDANCIA, que si podía salir de deudas, sin faltar a las necesidades de su pobre Comunidad, haría celebrar la Novena y una Misa cantada con sermón; cuya gracia no se hizo esperar de la generosidad de la Santísima Virgen: puesto que, en el primer año de su Trienio ya pudo devolver lo prestado, y recibió después, de los bienhechores muchas limosnas, con las que pudo remediar y atender las necesidades de las religiosas. 

Mas no sólo se ha mostrado generosa en lo humano y material la excelsa Madre de Dios, sino en lo que es más, en lo espiritual; porque se han visto muy claras las gracias extraordinarias que ha dispensado a esta Comunidad, que agradecida, se complace en venerarla con el glorioso y hermosísimo Título de la ABUNDANCIA, ya que sobreabunda en toda clase de gracias espirituales y corporales, y se digna derramarlas con generosidad sobre cuantos a Ella recurren seguros de alcanzarlas.Por esto estas humildes religiosas, entusiastas amantes e hijas predilectas de María, le han compuesto y dedicado esta pequeña Novena, que si no es tan hermosa y sublime como ellas desearían, es por incapacidad, no por falta de amor y cariño a su buena Madre y excelsa Bienhechora.


ADVERTENCIA

La Novena de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, aprobada y bendecida por la Autoridad Eclesiástica de este Arzobispado de Valencia, en 9 de Febrero de 1923, puede hacerse en cualquier tiempo del año, según las necesidades lo reclamen. Procure cada uno estar en estado de gracia de Dios y recibir los Santos Sacramentos, si es posible, los nueve días o al menos, al empezar o terminar la Novena.


Por la señal…


ACTO DE CONTRICIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Dulcísimo amor mío! Porque sois la suma bondad, belleza infinita y santidad por esencia, me pesa tanto de haberos ofendido, que quisiera Señor, morir de dolor. Ayudadme, Jesús mío con vuestra divina gracia, para que jamás os ofenda. Amén Jesús.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Dios omnipotente y eterno! que te has dignado preparar con la sobreabundancia de tus misericordias el cuerpo y el alma de la gloriosa e inmaculada Virgen María, para que sea Templo sacratísimo de tu augustísima Majestad, Madre purísima del Verbo divino encarnado, y refugio seguro de todos los necesitados; concédenos cuanto te pedimos, ya que tenemos la dicha y honra de glorificarla en este novenario con la consoladora advocación de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, merezcamos por la imitación de sus virtudes cantar en su compañía tus divinas alabanzas, en el Cielo. Amén.


DÍA PRIMERO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como dignísima Madre de Dios y de los hombres.

CONSIDERACIÓN 

I.—María ha sido preparada desde la eternidad, para ser digna Madre de Dios, y asociada a la grande obra de la clemencia divina, realizada por el Verbo encarnado en sus purísimas entrañas, de redimir al mundo. ¡Qué dignidad y qué gloria! ¡Qué respeto, qué admiración y qué alabanzas deben tributarle todas las criaturas!

II. — María Santísima ha recibido de Dios un corazón piadosísimo por haber sido constituida Madre tiernísima de todos los hombres. ¡Oh! ¡Cuánto nos ama! ¡Cuánto debemos amarla nosotros! ¡Y cuán grande confianza debe inspirarnos siempre su maternal generosidad!


ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Con sumo respeto nos postramos en vuestra presencia para veneraros como Madre dignísima de Dios, y con singular gozo, os invocamos para que nos socorráis y amparéis como tierna Madre nuestra. En Vos, Señora, colocamos toda nuestra esperanza y no dudamos que por vuestra intercesión y por los méritos de vuestro dulcísimo Hijo, nuestro Padre celestial, nos concederá cuanto pedimos y nos abrirá un día las puertas del cielo. Amén Jesús.


TRES PETICIONES PARA TODOS LOS DÍAS

Petición 1.ª ¡Madre mía! Por la infinita alegría que inundó vuestra purísima alma, en la Encarnación del Hijo de Dios, os pedimos, Señora, para toda la Comunidad o familia, el don del santo silencio con la caridad fraterna y todas las demás virtudes.

-Dios te salve, María, Virgen purísima antes del parto, llena eres de gracia etc…


Petición 2.ª ¡Reina mía! Por la alegría inmensa que inundó vuestra purísima alma, al ver por primera vez a Jesús e imprimir en su frente divina el casto beso de vuestros purísimos labios, os pedimos Señora, para toda la Comunidad o familia, el cumplimiento de las Constituciones o deberes con la abnegación de la propia voluntad.

-Dios te salve, María, Virgen purísima en el parto, llena eres de gracia…


Petición 3.ª ¡Dulce esperanza mía! Por el sumo gozo que sintió vuestro purísimo Corazón al ver resucitado a vuestro santísimo Hijo, y ser reclinada por Él sobre su amante pecho; os pedimos, Señora, para toda la Comunidad o familia, la fiel observancia de la santa regla y obligaciones aún en las cosas más menudas con la práctica de todas las virtudes y la perseverancia final en el amor y servicio de Dios Nuestro Señor.

-Dios te salve, María, Virgen purísima después del parto, llena eres de gracia etc... y Gloria etcétera…

(Pídase ahora la gracia particular que se desea)


JACULATORIA. — Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra: socorrednos y amparadnos ahora y en la hora de nuestra muerte.

OBSEQUIO.. — Hacer muchos actos de fé y rogar a Dios por las necesidades de la Iglesia.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Acordaos, ¡oh nuestra Señora de la ABUNDANCIA! del poder sin límites que el Padre Eterno os ha conferido sobre todo lo creado. Llenos de confianza en vuestros merecimientos, venimos a implorar vuestra protección. ¡Oh soberana Señora de la ABUNDANCIA! A vos, que sois la Tesorera y depositaria de todas nuestras gracias, os suplicamos, Señora, nos socorráis en todo lo necesario para que podamos vivir según las Reglas o deberes que hemos profesado, sin los afanes de los trabajos materiales; y únicamente nos preocupemos en amar y servir a vuestro Hijo y a Vos, Señora. Amén Jesús.

-Un Credo al Niño Jesús


GOZOS

Pues queréis ser venerada

De estas pobres Capuchinas,

¡OH VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

SED DE TODAS LA ALEGRÍA!


El Título de ABUNDANCIA

Os cae, Virgen, muy bien;

Por llevar en vuestros brazos

Al que en los cielos y tierra

Tiene riqueza infinita.

Al que creó todo ser.


Vos cuidáis como una Madre

De aquesta Comunidad,

Procurando no nos falte

El sustento material,

Ni el pasto espiritual.

Que proporcionáis Vos misma


Os mandan hacer pintar

Por disposición divina,

Por una doncella humilde,

Que en pinturas no entendía:

Y quisisteis que os sacara

Con tanta gracia que admira.


Ya que sois tan buena Madre,

Os pedimos nos concedas

Paz y unión en abundancia

Y alegría verdadera,

Y nos quites la afición

A las cosas de esta vida.


En Vos ponemos, Señora,

El corazón, vida y alma,

Pues con tal Madre y tal Hijo,

No nos puede faltar nada.

Dadnos la perseverancia,

En la caridad divina.


Sois Vos espléndida aurora,

De los cielos hermosura,

Fuente de gracia y dulzura,

Del mundo Corredentora.

De Agullent habéis de ser

Especial Señora y guía.


PUES OS MOSTRÁIS TAN AMABLE

CON ESTAS POBRES MONJITAS

OH VIRGEN DE LA ABUNDANCIA

SED DE TODAS LA ALEGRÍA


V. Ora pro nobis etc

R. Ut digni eficiamur


OREMUS

Grátiam tuam, quæsumus Domine, méntibus nostris infunde; ut qui, Angelo nuntiante, Christi Filii tui incarnatiónem cognovimus, per passiónem ejus et crucem ad resurrectiónis glóriam perducamur. Per eúmdem Christum Dominum nostrum. Amén.


DÍA SEGUNDO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina y modelo de Pureza

CONSIDERACIÓN

I. - María desde los primeros pasos de su vida, consagró a Dios su virginidad; y fué su pureza e integridad corporal y espiritual, que admiró a los Cielos y aventajó a los mismos Ángeles. Por conservar intacto el lirio de su pureza virginal hubiera renunciado a la misma dignidad de Madre de Dios. ¡Oh! Y ¿cómo nos enseña a amar y practicar esta angelical virtud! ¡Cuán grande es la dicha y la gloria de las almas vírgenes y puras.

II.—La pureza virginal de María junto con la profunda humildad y demás heróicas virtudes que embellecieron su alma, agradó tanto a Dios, que la escogió para Madre suya, obrando en Ella uno de los prodigios más grande de su Omnipotencia, cual fué juntar la virginidad más perfecta con la divina maternidad. ¡Bendito sea el Señor, que así ha enriquecido y sublimado a María¡ Y bendita sea esta Virgen Inmaculada e incomparable.


ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Vos sois, Señora, el único lirio inmaculado del Jardín de Dios-Trino, cuya celestial fragancia alegra los Cielos y la tierra y cuya hermosura atrajo a vuestro virginal seno al Unigénito del Padre. Concédenos a todos los que te obsequiamos en esta Novena un amor grande a la santa pureza del cuerpo y del alma, y ayudándonos a alcanzarla y conservarla, velando atentamente sobre nosotros y sobre nuestros pensamientos, palabras y acciones, para que tengamos la dicha de ser participantes de la misma gloria que gozáis en el cielo. Amén-Jesús.

JACULATORIA. — Bendita sea la santa e Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. (300 días de indulgencia).

OBSEQUIO. —Ofrece hoy tu corazón a María, pero adornado de un ramillete de actos de virtudes, que irás practicando todo el día.


DÍA TERCERO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Madre de la Divina Gracia.

CONSIDERACIÓN

I.—María, es, principalmente Madre de la divina gracia; porque es Madre de Jesucristo, Hijo de Dios, en el cual y por el cual han sido hechas todas las cosas; fuente y origen de todo bien, y con el cual nos ha dado el Eterno Padre, juntamente todos sus tesoros y todas sus gracias. ¡Cuanto debemos a esta benditísima Virgen! ¡Cuánto debemos amarla y honrarla!

II. — María es el acueducto por donde Dios comunica a los hombres todas sus gracias. Su divina Majestad ha querido que todas las gracias nos vengan por medio de su amantísima Madre. ¡Qué consuelo para nosotros, pobres y desvalidos! ¡Con qué confianza y con cuanto fervor debemos llamar cada día y cada hora a las puertas de su misericordia, para alcanzar el remedio de todas nuestras necesidades y la vida y salvación de nuestras almas!

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Venimos hoy, Señora, llenos de confianza a Vos que sois Madre de la divina gracia y de la misericordia, vida, dulzura y esperanza de los miserables, pobres y necesitados.Dignáos inclinar vuestros oídos benignísimos hacia nosotros; haced que el celestial rocío de la divina piedad vivifique nuestros corazones; hablad al Corazón amabilísimo de Jesús en favor de todos los pecadores, y abridnos en fin a todos para siempre las puertas del Cielo. Amén Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María, Madre de la divina gracia y fuente de toda piedad! Defendednos de nuestros enemigos y amparadnos en la hora de nuestra muerte.

OBSEQUIO. — Oír la santa misa y, si se puede comulgar sacramental o espiritualmente en honra de la Santísima Virgen.


DÍA CUARTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como asiento de la Sabiduría.

CONSIDERACIÓN

I.—María, es la criatura más rica en dones celestiales, en gracias y en virtudes. Es la más santa, la más sublimada y la más agradable a Dios, de todas las criaturas. Es un espejo clarísimo de las divinas perfecciones, y modelo de la más elevada santidad. ¡Oh! Y ¿cómo glorifica al Señor más que todas las otras criaturas juntas! ¡Bendi-Page 1618to seais para siempre, oh Altísimo Señor, que tantas maravillas habéis obrado en la Virgen María!

II. — María fué constituida verdadero Trono y silla de la Sabiduría increada, cuando el Verbo divino se encarnó en sus purísimas entrañas y reposó en su virginal corazón. María alcanza de Dios para las almas el conocimiento de los divinos misterios y las hace llegar a la visión beatífica de Dios. Sin María las almas permanecerían siempre en tinieblas. ¡Oh Maestra Soberana! iluminadnos, enseñadnos la ciencia de la salvación y llevadnos a la patria de la verdadera luz y de la eterna claridad.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María Nuestra Señora de la ABUNDANCIA! Recurrimos en este día a Vos, que sois la Maestra soberana de todos los hombres, y os suplicamos humildemente, Señora, que ahuyentéis las tinieblas de nuestra ignorancia, y nos iluminéis con los resplandores de la verdadera sabiduría, para que busquemos de veras en ella nuestra verdadera felicidad, que consiste en servir siempre a nuestro divino Salvador Jesús en esta vida, guardando bien su ley santísima para llegar, como por su misericordia y vuestra intercesión lo esperamos, a gozar de su divina presencia y alabarle con Vos eternamente en el Cielo. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María! Enseñadnos la verdadera sabiduría, que consiste en amar a Dios de veras para salvar nuestras almas.

OBSEQUIO. —Visitar a Jesús Sacramentado con frecuencia y evitar las visitas y tertulias, en las que hay peligro de ofender a Dios.


DÍA QUINTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Puerta del Cielo.

CONSIDERACIÓN

I. — María es la Puerta del Cielo, porque el rey de la Gloria, al tomar posesión de su castísimo seno, la constituyó en abogada y guía nuestra que nos acompañe durante nuestra peregrinación y nos introduzca en el Cielo, abriéndonos Ella las puertas del celestial paraíso. ¡Cuán grande honor debemos tributarla!

II. — María es también Puerta del Cielo, porque con el ejemplo de sus virtudes nos enseña el medio único de entrar en el Cielo, porque solamen-Page 1820te por Ella conocemos a Jesús, Hijo de Dios y Salvador del mundo; y porque, según San Bernardo, nadie se salva sino por María. ¡Cómo debemos imitarla y hacernos dignos de su protección! ¡Oh María, Madre mía! Si soy vuestro verdadero devoto, estoy seguro de alcanzar mi eterna salvación.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Os suplicamos, Señora, que llenéis nuestro corazón de fervorosos y eficaces deseos de ir al Cielo, que nos hagáis imitadores de vuestras virtudes, y constantes hasta la muerte en el amor y servicio de vuestro divino Hijo; y en fin, que al salir nuestra alma de este mundo, la recibáis Vos, ¡oh piadosísima Madre! la presentéis en el tribunal del Juez supremo, la defendáis de sus enemigos, y la introduzcáis en las eternas moradas del paraíso. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María! No me abandonéis nunca hasta verme salvo en el Cielo.

OBSEQUIO. —Hacer alguna limosna a los pobres y desprenderse de alguna cosa a que esté apegado el corazón.


DÍA SEXTO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Refugio de los pecadores.

CONSIDERACIÓN

I.—María es verdadero Refugio de pecadores, porque Dios le ha dado el poder de dispensar las divinas misericordias a quien quiere, como quiere y cuando quiere. Ningún pecador se pierde por grandes que sean sus pecados, si la santísima Virgen le protege. ¡Dichosos nosotros, pecadores, si acudimos de todo corazón a buscar en la protección de esta nuestra amantísima Madre, el perdón de todas nuestras culpas y el remedio de nuestras necesidades!

II. — María cumple perfectamente este oficio consolador de Refugio de pecadores, pues Dios le ha dado un corazón tan benigno y compasivo, que no sabe ni puede dejar de socorrer prontamente a cualquiera que le invoca con verdadero deseo de enmendarse. Se apresura a socorrernos y aun muchas veces se adelanta a nuestras súplicas como tierna y cariñosa Madre. ¡Oh Reina de la Misericordia! Vos sois nuestra esperanza, nuestro Refugio, nuestro consuelo y remedio y toda nuestra alegría.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Acordaos, Señora, que jamás se ha oido decir que vos hayáis desamparado a ningún pecador que invocó vuestra protección. Llenos de confianza, alegría y de consuelo, nosotros también nos postramos en vuestra presencia soberana, y os suplicamos ¡oh dulce y único Refugio nuestro! que nos saquéis del abismo de nuestras miserias y nos alcancéis de vuestro divino Hijo la gracia, la esperanza en su divino favor y la constancia en su santo servicio. Amén Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María! Vuestro corazón piadosísimo sea mi Refugio, mi esperanza y remedio y toda mi alegría.

OBSEQUIO. — Hoy se tendrá especial cuidado en mortificar las pasiones y sentidos; sobre todo la lengua y la vista.


DÍA SÉPTIMO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Auxilio de los cristianos.

CONSIDERACIÓN

I.—María santísima es Auxilio de los cristianos porque es Reina, y como tal ha recibido un poder muy grande para cumplir este altísimo cargo. María es la que defiende a la Iglesia de todos sus enemigos, y la que vela sin cesar por la exaltación de la santa Fe Católica. ¡Cuán gloriosas victorias ha alcanzado y alcanza cada día! ¡Con qué tierna solicitud vuela a defender a la Iglesia santa y a salvarla de los peligros! ¡Oh invicta Capitana del pueblo cristiano! Salva también ahora a la Iglesia y humilla a todos sus enemigos.

II.—María, no solamente es Auxilio de la Iglesia sino de todos y de cada uno de los cristianos. Su cualidad de reina y madre nuestra, enciende en su compasivo corazón un vehementísimo celo de la salvación de todos sus vasallos e hijos. Nunca deja de acudir en defensa de los que la invocan. Su amor maternal está siempre vigilante por todos y cada uno. Con sólo invocar su dulcísimo Nombre, tiemblan y huyen nuestros enemigos. ¡Oh, con cuánto amor y gratitud debemos corresponder a los desvelos de tan buena Madre!

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Vos sois, Señora, aquella misteriosa e inexpugnable Torre de David, en la cual Dios haPage 2224puesto innumerables escudos de gracias eficaces, para que con ellas salvéis a todos vuestros hijos y verdaderos devotos. Sin Vos, ¡oh Reina sapientísima y poderosísima! no sabemos ni podemos ni pelear ni vencer. Ayudadnos, y alcanzaremos gloriosa victoria de todos nuestros enemigos y la corona de gloria en el Cielo, en donde eternamente agradecidos cantaremos vuestras misericordias y las divinas alabanzas por todos los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María! Ven en nuestro auxilio, socórrenos pronto en nuestras necesidades, porque si nó pereceremos.

OBSEQUIO. —Ayunar hoy en honra de la santísima Virgen, o hacer otra mortificación, según se pudiere.


DÍA OCTAVO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina de los Ángeles.

CONSIDERACIÓN

I. — María fué desde la eternidad destinada por el Altísimo para ser Reina de los Ángeles. Y asíPage 2325estos soberanos espíritus la sirvieron y asistieron fidelísimamente durante su vida mortal en la tierra. ¡Gocémonos de esta gloria de nuestra benditísima Madre, y aprendamos de los santos Ángeles a venerarla y servirla con todo nuestro afecto y fidelidad constante!

II. — María fué exaltada en el cielo sobre todos los coros de los ángeles. Todos aquellos soberanos espíritus se alegraron íntimamente de verla en trono de tanta gloria, a la derecha de su divino Hijo, y la bendicen con entusiasmo y la obedecen con puntualidad. ¡Oh Reina soberana! También nosotros queremos bendeciros, veneraros y obedeceros siempre.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Os damos mil parabienes por vuestra exaltación en el Cielo sobre todos los Coros de los Ángeles. Oh clementísima Reina; enviad a esos espíritus soberanos que son vuestros vasallos fidelísimos, a defender la santa Iglesia; a su Cabeza visible, a todos los Obispos y Sacerdotes, religiosos de uno y otro sexo y cada uno en particular. Haced, Señora, que con los santos Ángeles cantemos todos vuestras glorias eternamente. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María gloriosa, Reina de los Ángeles! Defended a la santa Iglesia nuestra madre, y destruid el poder de todos sus enemigos.

OBSEQUIO. —Rezar la corona angélica (nueve Ave Marías), y hacer detenidamente examen de conciencia.


DÍA NOVENO

Consagrado a honrar a María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, como Reina de todos los Santos.

CONSIDERACIÓN

I.—María ha merecido ser Reina de todos los Santos, porque recibió todas las gracias y aún más gracias que todos los Santos juntos; porque tuvo las virtudes de todos los Santos y con mucha más perfección que todos y cada uno de ellos; porque su dignidad, sus méritos, su poder y su gloria es superior a la de todos ellos; y porque todos los Santos han recibido la gracia y la gloria por medio de esta celestial Reina y amabilísima Madre.

II. —María, el día de su gloriosa Asunción aPage 2527los Cielos, recibió la Corona de Reina universal de todas las criaturas. El Padre la coronó como a su Hija predilecta, con la corona de omnipotencia; el Hijo, como a su Madre purísima, con la corona de la sabiduría, y el Espíritu Santo, como a su fidelísima Esposa, con la corona del amor. Desde entonces ejerce un imperio universal en el cielo, en la tierra y en los abismos. Todos los moradores de la celestial Jerusalén se felicitan de ser sus vasallos y obedecerla en todo; y la misma beatísima Trinidad se complace en la gloria y hermosura de esta incomparable Reina. Alegrémonos también nosotros de ser sus humildes siervos, procurando servirla y honrarla fielmente en esta vida, para que nos haga participantes de la gloria en el Cielo. Amén-Jesús.

ORACIÓN

¡Oh Inmaculada Virgen María, Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!Sois la Reina gloriosísima de todos los Santos y de todas las criaturas. Vuestra hermosura, Señora, alegra la ciudad de Dios, y vuestra piedad y clemencia consuela a todos los mortales. Admitidnos para siempre por vuestros vasallos, reinad como única Señora en nuestro entendimiento y en nuestra voluntad, defendednos de todos nuestros enemigos; libradnos de todos los peligros y llevadnos a vuestro reino inmortal, dondePage 2628con los Ángeles y Santos os glorifiquemos y ensalcemos por todos los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA. —¡Oh María, Reina de toda la Creación! Defiéndenos y sálvanos, pues queremos ser vuestros siervos.

OBSEQUIO. —Hacer una dolorosa confesión y comulgar con particular fervor; procurando pasar el día en santo recogimiento según la Ley de Dios.


ACTO DE CONSAGRACIÓN

¡Oh María, Reina clementísima, abogada y refugio de los mortales! Llenos de confianza, acudimos a Vos en este último día del Novenario que bajo el Título de Nuestra Señora de la ABUNDANCIA, os hemos dedicado, para demostraros nuestro eterno reconocimiento por las mercedes que nos habéis concedido y atendido tan maternalmente a todas nuestras necesidades. Desde ahora para siempre nos consagramos a Vos y ponemos en vuestras soberanas manos nuestras almas y cuerpos, todas nuestras esperanzas y consuelos; todas nuestras penas y miserias esperando nos seguiréis siempre socorriendo en esta vida para que alcancemos la eterna gloria. Amén-Jesús.

JACULATORIA. —¡Oh María, Madre de la divina clemencia y Reina de la Misericordia! Defiéndenos Tú de nuestros enemigos, y protéjenos en la hora de la muerte. Dadnos, ¡Oh Nuestra Señora de la ABUNDANCIA!, ahora y entonces, vuestra bendición, como prenda segura de que nos la da vuestro divino Hijo que vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén-Jesús.

-Una Salve por la conversión de los pecadores y salvación de tus devotos.


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