NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE ÁFRICA
Patrona y especial protectora de la ciudad de Ceuta, antemural de España.
Sacada por segunda vez a la luz por la devoción de Don Joseph Díaz de Paredes, capellán del segundo batallón del Regimiento de Infantería de España y capellán de la Santísima Virgen.
Impreso en Barcelona, en la imprenta de Juan Piferrer, en la Plaza del Ángel, año 1735.
APROBACIÓN
del Reverendísimo Padre Maestro Agustín de Castejón, de la Compañía de Jesús.
Por comisión del Señor Doctor Don Cristóbal Damasio, Vicario de la Villa de Madrid, etc., he visto un Novenario dispuesto para promover la devoción de Nuestra Señora de África, cuya imagen se venera en la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Ceuta. No solo no contiene cosa alguna disonante a la pureza de la fe y las buenas costumbres, sino que excita y enciende los corazones para amar y servir a la Santísima Virgen. Por lo cual juzgo que será muy del agrado y obsequio del Hijo y de la Madre que se entregue a la estampa. Este es mi parecer, salvo, etc.
En el Colegio Imperial de la Compañía de Jesús de Madrid, a 15 de julio de 1723.
Agustín de Castejón.
LICENCIA DEL ORDINARIO
Nos, el Doctor Don Cristóbal Damasio, Inquisidor Ordinario y Vicario de esta Villa de Madrid y su partido: Por la presente, y por lo que a Nos toca, damos licencia para que se pueda imprimir una Novena a Nuestra Señora de África que se venera en la Catedral de la ciudad y presidio de Ceuta, compuesta a devoción del Licenciado Don Benito de San Martín, capellán de la Santísima Imagen y natural de la misma ciudad; por cuanto, habiéndose examinado, parece que no contiene cosa que se oponga a nuestra Santa Fe Católica y buenas costumbres.
Hecho en Madrid a 17 días del mes de julio de 1723.
Doctor Don Cristóbal Damasio.
Por su mandado, Sebastián de Herrero.
MODO DE HACER LA NOVENA
Postrados a los pies de María Dolorosa, delante de una imagen suya (si puede ser), hecha devotamente la señal de la cruz, se dirá con fervoroso y entrañable afecto el Acto de Contrición al pie de la letra, tal como lo enseña el catecismo. Acabado este, se dirá la oración siguiente, la cual se repite en todos los días de la Novena después del Acto de Contrición:
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dolorosísima Virgen María, dignísima y verdadera Madre del Unigénito del Padre hecho hombre por nuestro amor en tus purísimas entrañas; postrado humilde y confiadamente a tus pies sacratísimos, te pido y ruego, Señora y Madre mía dulcísima, que si el favor y merced que deseo lograr de tu piadoso corazón en esta Novena ha de ser para gloria de Jesús, tu Hijo crucificado, y bien de mi alma, me lo alcances de su bondad piadosísima; y si no, me concedas lo que tú, segurísima y bondadosa esperanza mía, conocieres ser más conforme a la divina voluntad.
DÍA PRIMERO
Dolorosísima María, único y poderoso asilo de mi corazón y alma, que para dar principio a la Pasión de tu Hijo Jesús, y después de la Cena e institución del Sacramento del Altar, sentiste en tu amoroso y tierno corazón la penetrante herida con que te traspasaron las lágrimas y dulces afectos cariñosos con que se despidió de tu amable compañía, pidiéndote, como verdadero e hijo tuyo, licencia para ir a padecer por nosotros los pecadores: por el inexplicable y vivísimo dolor que sentiste en esta despedida, te suplico me apartes y dividas de todos los afectos que en esta vida mortal me puedan apartar de tu dulce compañía en el cielo; y que me alcances el favor que os pido en esta Novena, si ha de ser para gloria de Dios, tuya, y bien de mi alma.
-Aquí se rezarán tres Avemarías en reverencia a las almas santísimas de tu Hijo y tuyas, y se prosigue hablando con su Majestad la siguiente Oración:
ORACIÓN
Poderosísima Virgen María, fiel y cariñosa Madre de los hijos de la Iglesia que viven en los presidios y países de África: pues con tanta razón eres llamada en los cielos y en la tierra Madre de la Fe y de la Santa Iglesia, triunfadora siempre de la gentilidad, secta mahometana y herejías; por reverencia y amor a aquella sangre preciosísima que Jesús tomó de tu purísimo corazón y entrañas, te pido, divina Africana mía, nos alcances del poder de tu Hijo (que puso y dejó en tus manos la conversión verdadera) la reducción a la fe de todos los herejes y gentiles, la defensa victoriosa contra los bárbaros de este tu presidio y ciudad de Ceuta, el arrepentimiento de las culpas y la perseverancia en gracia de todos sus moradores y soldados tuyos que asisten a su defensa, y a mí la gracia que te suplico en esta Novena. Amén.
DÍA SEGUNDO
Dolorosísima María, mar amargo de penas donde entraron a derramar sus corrientes todos los ríos de los dolores e injurias de tu Hijo Jesús; por aquel dolor agudísimo que atravesó tu espíritu al saber que tu amado Hijo había sido entregado por el traidor Judas con un beso de paz en el Huerto de Getsemaní, y que habiendo sido atado como malhechor fue desamparado de sus discípulos: te suplico, Madre mía, que por las oraciones y sudor de sangre de tu Hijo en el Huerto, aprisiones mi alma y corazón con las ataduras del amor de tu Hijo y tuyo, para que así, siempre prisionero en esta vida, logre la libertad en la eterna; y también te suplico me concedas la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA TERCERO
Dolorosísima María, teatro el más lastimoso de las penas, lágrimas y dolores, que no obstante el inmenso peso de su rigor, seguisteis con espíritu magnánimo e invencible las huellas de la Pasión de tu Hijo, llorando con inconsolable llanto la bofetada que sufrió humilde en casa de Anás, las irrisiones y escarnios en la de Caifás, y el encierro inhumano en el calabozo aquella noche: te pido, Señora y Madre mía, por el imponderable dolor que ocasionó en tu corazón el puñal tres veces sangriento de tus dolores y penas, que arraigues en el mío un verdadero amor y caridad hacia todos mis prójimos y una invencible paciencia en todos los trabajos de esta vida, para lograr tu perpetua vista y compañía en la eterna; y también te suplico la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA CUARTO
Dolorosísima María, inaccesible abismo de lágrimas y amarguras, que después de una noche tan prolija de tormentos de tu Hijo, le visteis salir a las calles públicas llevado ignominiosamente como malhechor por los sayones y verdugos, lastimado y aprisionado con sogas y cadenas, y lleno su hermosísimo rostro de salivas inmundas y asquerosas hasta el Pretorio de Pilatos, donde le visteis y oísteis ser objeto de las calumnias y acusaciones de la ingrata Jerusalén: por aquel dolor tan penetrante y vivo que estampó en tu corazón vista tan lastimosa y tierna, te pido selles en el mío hasta morir la imagen de tu Hijo Santísimo, así dolorido y afeado por mi amor, para que esta celestial amargura me preserve siempre de la corrupción de mi alma. Y también te suplico concedas la gracia que solicito en esta Novena, si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA QUINTO
Dolorosísima María, escollo inmutable y peregrino donde quiebran su furor todas las olas del diluvio de los dolores y penas sin hacer mella en la invencible constancia de tu corazón: por el profundísimo dolor que dividió tu espíritu hasta el último fondo del sentimiento al ver a tu Santísimo Hijo Jesús burlado por Herodes y su ejército, vestido ignominiosamente con el traje y librea de loco e insensato, y pospuesto a Barrabás: te pido humildemente vistas a mi alma hasta la muerte con la túnica y estola blanca de la divina gracia, teñida con la sangre del Cordero Jesús, tu Hijo; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA SEXTO
Dolorosísima María, centro anchuroso a donde caminan y descansan todos los ríos de las penas y tormentos, y de donde salen todas las corrientes caudalosas para llenar las almas de todos los santos; por los vehementísimos dolores que sentiste imponderables en tu tierno corazón y espíritu al descargar la justicia del Eterno Padre el rigor de nuestras culpas con cinco mil y más azotes sobre el delicado cuerpo de tu Hijo: te pido humildemente, Madre mía, riegues mis potencias y sentidos con las lluvias de esa sangre, y con la que a arroyos derramasteis de sangriento llanto con el dolor de mis culpas y compasión a las innumerables heridas y llagas de tu Hijo, para que así, regada la tierra de mi corazón con la sangre de tu inocente Abel, dé el fruto de buenas obras y virtudes que tú deseas y me pides; y también te suplico consiga la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA SÉPTIMO
Dolorosísima María, celestial esfera y elemento donde viven y respiran todas las especies de dolores, cuyo número innumerable, después de Dios, solo te es conocido a ti; por aquel dolor y océano de amarguras que sentiste en los senos más profundos de tu corazón al ver coronar de espinas penetrantes, y vestir de ignominiosa púrpura y cetro al mejor Salomón, Jesús, que viste de hermosura al cielo y la tierra; y por el que también sentisteis al ver llevar a tu inocente hijo Isaac con la dura y pesada cruz a cuestas, arrastrado, caído y afrentado con la compañía de dos ladrones, cegando sus hermosos ojos con la tierra y polvo que le arrojaban, e hiriendo sus oídos con execrables injurias y blasfemias: te pido, Madre mía, de tu divino y hermoso Nazareno, auxilio y fortaleza para llevar las cruces de esta vida, y también la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA OCTAVO
Dolorosísima María, celestial tesoro y depósito de todos los tormentos y penas de la pasión de tu Hijo, espejo purísimo donde reverberan sus amarguras, sus congojas, sus lágrimas, sus tristezas, sus desamparos y agonías: por aquellas tres dolorosísimas horas en que al pie de la Santa Cruz bebió tu sediento y amante espíritu de aquel destrozado árbol de la vida todas las aguas de su Pasión y muerte, clavado tu corazón en la cruz con los mismos clavos con que visteis le puso en ella la impiedad de los judíos: te pido, Madre mía, me alcances de tu crucificado Hijo Jesús gracia eficacísima para vivir y morir crucificado al mundo en la cruz de mi Redentor; y también te suplico la gracia que deseo en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.
DÍA NOVENO
Dolorosísima María, impenetrable abismo donde se recogieron los diluvios de la Pasión y muerte del Hijo del Eterno Padre, después de que a tu vista le viste con voz clamorosa entregar su espíritu en las manos de su piedad y misericordia: por aquel dolor dolorosísimo que traspasó las amorosas telas de tu corazón con el impío golpe de la lanza que penetró el de tu difunto Hijo, y que te redujo a la soledad más desabrida y triste, siendo universal la borrasca de tus penas al ver ya difunto al Divino Nazareno, a quien tienes ante tu vista en el regazo y seno de tus brazos protectores (recibiendo en ellos ríos de sangre que brotan de estas sangrientas llagas y de su cuerpo sacratísimo): te suplico me alcances la gracia que pido en esta Novena, si es para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario