NOVENA A MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES, PARA LOGRAR BUENA MUERTE
Con Licencia: En Madrid
En la Imprenta de Blas Román, Plazuela de Santa Catalina de los Donados.
MODO DE HACER LA NOVENA
En todo tiempo viene bien este gratísimo obsequio a nuestra Señora, para obtener lo que se desea en cualquiera pretensión de alma, o para bien del cuerpo. Más el propio tiempo es desde el jueves quinto de Cuaresma, hasta el viernes sexto, que es el día propio de los DOLORES. El día que empieza, o a lo menos el que se acaba, se ha de confesar y comulgar, aunque en ambos será razón ejecutarlo. Todos los días de ella se ha de leer por espacio de media hora algún libro espiritual, y sea de la Pasión de Cristo, o Dolores de Nuestra Señora, quien los tuviere; o ya que no se hagan penitencias especiales, dense a lo menos limosnas, y visítense los altares después de la Misa, que ha de oírse cada día: y las muchas indulgencias, que por la visita de altares se ganan, y mucho más en Cuaresma, aplíquense por las Santas Ánimas más devotas de los Dolores. Será esta limosna espiritual de gran conducencia, para que la Señora Dolorosísima nos alcance lo que pedimos; y por la compasión de los tormentos del Hijo, y dolores acerbísimos de la Madre, sea en su Novena el mayor esmero de sus devotos huir cuanto en divertimientos, conversaciones, empleos, y mucho más paseos, festines, etc. puede ser ocasión de ofensa divina, aunque no sea grave, y el examen de la conciencia antes de acostarse; y quien se habituare a hacerle de hora a hora, hallará un gran provecho para su alma, y será ese el obsequio más agradable a nuestra Señora para oírnos, y favorecernos. La meditación estos días debe ser el dolor que toca, según la distribución que de ellos se hace en la segunda oración, que es la que solamente se diferencia, y empieza siempre: Tristísima y Dolorosísima Virgen María.
El Eminentísimo Señor Cardenal Arzobispo de Toledo concedió cien días de indulgencia a cualquiera persona que hiciere esta santa Novena; y hecha con verdadero afecto, es medio admirable, según lo contestan innumerables favores, y sucesos portentosos, para conseguir de MARÍA Santísima lo que se desea, y más para lo que más importa, y más desea su Majestad en nosotros, que es la mudanza de vida, y una buena muerte. Para esta, y en ocasiones de mayor aflicción, o de algún empeño arduo, será muy del agrado de la Señora la Novena de los sábados, siguiendo el mismo método de los nueve días siguientes.
En presencia de una imagen de María Santísima se dirá:
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador y Redentor mío: por ser Vos quien sois, y porque os amo sobre todas las cosas, como a bondad infinita, me pesa, Señor; pésame mi Dios, de haberos ofendido, por ser Vos quien sois, y propongo firmemente, con vuestra divina gracia, de nunca más pecar, y de apartarme de todas las ocasiones de ofensa vuestra, y de confesarme enteramente de todas las mías. Por vuestra Madre afligidísima con tantos penetrantes cuchillos en su corazón, como he cometido culpas contra Vos, perdonadme, Señor, que yo espero en vuestra infinita misericordia, que por sus dolores santísimos me habéis de admitir a vuestra gracia, y me la habéis de dar para enmendarme, y para perseverar en vuestro santo servicio, y en el de vuestra Madre Dolorosísima, y mi Señora, hasta la muerte. Amén.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Dolorosísima y Purísima Virgen MARÍA, Madre del mejor Hijo, y la más afligida de todas las madres del mundo; postrándome a vuestros pies, os ruego humildemente, Señora, que si este favor que pido ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma, me le alcancéis de su divina piedad; y si no, que se haga en todo su santísima voluntad.
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen MARÍA, mi Señora, que siguiendo los pasos a vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, con la Cruz a cuestas por la calle de la Amargura, llegasteis al Monte Calvario, adonde os convidó, como a monte de mirra, el Espíritu Santo: abrazad, Señora, juntos todos los dolores que os esperan, y ofrecedlos al Eterno Padre, padecidos en el cuerpo de vuestro Hijo, y puestos en vuestro corazón, para que se ablande la dureza del mío. Y alcanzadme el favor que pido en esta Novena, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma.Soberana Virgen María, y mi amantísima Madre, y de todos los pecadores, que tenéis en el ara de la Cruz a vuestro Unigénito Hijo: ofrecedle al Eterno Padre en agradable sacrificio, para el remedio de los hombres, y satisfacción entera y superabundante de sus culpas, y pedidle, Señora, que mire a su Hijo crucificado, y a Vos amantísima Madre suya; y se duela de los infieles y herejes, y los traiga al gremio de su Santa Iglesia. Señor mío Jesucristo crucificado, no permitáis que se condene alma alguna, pues nos pusisteis debajo del amparo y protección de vuestra Madre amantísima, como hijos de sus dolores, nacidos entre sus lágrimas, principalmente, Señor, los que estamos juntos haciendo esta su santa Novena, en agradecido recuerdo de sus dolores: y publicamos a pesar del infierno ser hijos y esclavos suyos, señalados con sus lágrimas, y bañados con vuestra sangre, para que en la hora de nuestra muerte nos recibáis como hijos suyos. Amén.
SALUTACIÓN A LAS SANTÍSIMAS LLAGAS
AL DEL PIE IZQUIERDO
Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella me perdonéis cuanto os he ofendido con todos mis pasos y movimientos.
-Padre nuestro y Gloria Patri.
AL DEL PIE DERECHO
Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella, me perdonéis cuanto os he ofendido con todas mis acciones y palabras.
-Padre nuestro y Gloria Patri.
A LA DE LA MANO IZQUIERDA
Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella me perdonéis cuanto os he ofendido con mi vista y demás sentidos.
-Padre nuestro y Gloria Patri.
A LA DE LA MANO DERECHA
Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella me perdonéis cuanto os he ofendido con el mal empleo de mi memoria, entendimiento y voluntad.
-Padre nuestro y Gloria Patri.
A LA DEL SANTÍSIMO COSTADO
Salúdote, oh Santísima Llaga de mi Señor Jesucristo, y os pido, Señor, por ella que así como fue herido vuestro corazón con el hierro de la lanza, y el de vuestra Madre Dolorosísima con el cuchillo de su dolor, así penetren el mío vuestras soberanas luces, para siempre amaros y nunca más ofenderos, queriendo antes morir que pecar. Amén.
-Padre nuestro y Gloria Patri.
ORACIÓN DE SAN FRANCISCO JAVIER
Domine Jesu Christe, Deus cordis mei, per quinque illa vulnera, quae in Cruce, & per innumera, quae in Passione tibi nostri amor inflixit: miserere quaesumus, & subveni famulis tuis, quos pretioso Sanguine redemisti, & deduc nos in vitam aeternam. Amen.
Traducida:
Dios de mi corazón, y mi Señor Jesucristo, por las cinco llagas que en la Cruz, y por las innumerables que en la Pasión os imprimió nuestro amor: os pedimos, que según vuestra misericordia favorezcáis a los que redimisteis con vuestra preciosa sangre, y nos conduzcáis a la vida eterna. Amén.
DÍA SEGUNDO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que puesta en pie delante de la Santa Cruz, en que estaba crucificado vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, le mirabais padecer y agonizar por los pecados del mundo: volved, Señora, esos purísimos ojos vuestros bañados en lágrimas, y miradme para compadeceros de mí, viendo cuál me tiene la culpa; y alcanzadme de vuestro Hijo crucificado misericordia, y el favor que os pido, si ha de ser para su gloria, y bien de mi alma. Amén.
DÍA TERCERO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, a quien vuestro Unigénito Hijo, antes de espirar, hizo Madre del género humano en cabeza del virgen Juan, para que miraseis a los hombres como hijos nacidos de vuestros dolores, adoptados por el amor of de Jesús, y encomendados a vuestro cuidado: recibidme por hijo, Madre dulcísima, y encaminad a Dios mis palabras, obras y pensamientos; y alcanzadme de vuestro Hijo Santísimo este favor que os pido, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma. Amén.
DÍA CUARTO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que entre la muchedumbre de escribas y fariseos que rodeaban a vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, oíais aquellas afrentosas palabras, injurias y blasfemias con que baldonaban su divina inocencia, y le visteis espirar con aquella sonora voz: purificad, Señora, mis labios para que yo le desagravie con amor; y oíd los suspiros de mi corazón, que dicen que es mi Dios y Señor, suma santidad, suma bondad, suma inocencia y suma verdad; y alcanzadme de su misericordia este favor que os pido, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma. Amén.
DÍA QUINTO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que después de haber entregado el espíritu al Eterno Padre en la Cruz vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, cuando parecía haberse acabado los tormentos, visteis a un soldado levantar la lanza y romper su Santísimo Costado, hiriendo el amante corazón del crucificado difunto, quedando abierta la puerta para la salvación de los hombres: bañadme, Señora, en esa sangre y agua; entradme por esa puerta a la eternidad de la gloria; y alcanzadme de Dios este favor que os pido, si ha de ser para gloria suya, y bien de mi alma. Amén.
DÍA SEXTO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que al pie de la Santa Cruz estabais viendo desclavar a vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, y recibisteis en vuestras manos la corona de espinas y los clavos bañados en su sangre preciosísima: poned, Señora, esas punzantes espinas sobre mis ojos; esos agudos clavos sobre mi corazón, para que yo sienta algo de lo mucho que sentisteis, y vaya a la parte en vuestros dolores, aborreciendo más que la muerte la culpa que fue causa de tantos males; y alcanzadme de vuestro Hijo, con el perdón de todas las mías, este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria suya, y bien de mi alma. Amén.
DÍA SÉPTIMO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que después de haber adorado y besado la corona y clavos de vuestro Hijo, recibisteis en vuestros delicados virginales brazos su Santísimo Cuerpo: mirad, Señora Dolorosísima, esas heridas que abrió la crueldad; mirad esa sangre que cuajó el aire; mirad ese cuerpo bellísimo que formó el Espíritu Santo, ya tan desfigurado a rigores: regadle, Señora y Madre mía, con vuestras lágrimas, y compadeceos de mí, miserable pecador, para que, arrepentido de haberos ocasionado tanto dolor y haber puesto así a vuestro Hijo y mi Señor, se deshaga mi corazón en llanto; y alcanzadme este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.
DÍA OCTAVO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, que anegada en lágrimas, con ellas lavasteis el cuerpo tan afeado de vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo; le aplicasteis su divino rostro a vuestro rostro purísimo; le ungisteis y amortajasteis para conducirle al sepulcro, donde con él dejasteis vuestro amantísimo corazón: dadme, Señora, licencia para que yo vaya como criado, el más humilde de vuestra familia, acompañando el entierro de mi Señor; y para que nunca me aparte de su sepulcro el dolor de mis culpas, que le han puesto en él; y alcanzadme de su bondad este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria suya, y bien de mi alma. Amén.
DÍA NOVENO
ORACIÓN
Tristísima y Dolorosísima Virgen María, mi Señora, ya queda vuestro Unigénito Hijo, mi Señor Jesucristo, sepultado, y Vos, Señora, os volvéis sola, sin la luz de vuestros ojos, y sin la vida de vuestro corazón. Todos los espíritus del Cielo os acompañen, oh María Dolorosísima, que a mí me pesa de haberos dado tantos quebrantos con mis culpas: yo he sido, Madre amantísima, el malhechor, yo el cruel homicida; yo con ellas he quitado la vida a vuestro Hijo dulcísimo. A vuestros pies me postro porque me valga toda vuestra piedad, aun habiendo sido tan cruel contra Vos; en vuestra suma misericordia confío, para esperar por los dolores mismos que yo os he ocasionado, el perdón que no merezco. Propongo, Señora y Madre mía afligidísima, firmemente la enmienda; y empezar nueva vida, para que me valga vuestro sagrado, y por él lograr en vuestra compañía la eterna, con este favor que os pido, si ha de ser para mayor gloria de Dios, y bien de mi alma. Amén.
ORACIÓN PARA OFRECERSE POR ESCLAVOS
Señora y Madre Dolorosísima, con humildísimo rendimiento me postro a vuestros sagrados pies, y adoro vuestro amantísimo corazón, herido con tantos penetrantes cuchillos como fueron vuestros santísimos dolores: a cuya veneración me consagro desde hoy, suplicándoos que os dignéis de admitirme por esclavo en una Congregación tan dichosa, que tiene por fin una buena muerte. Así lo espero, Dolorosísima Madre; y para lograrla, me ofrezco a serviros con todas mis potencias y sentidos, con la confianza de que, por vuestros dolores y la Pasión de vuestro Santísimo Hijo, he de lograr perdón de mis pecados, y tener entrada en el Cielo, para ser participante en la felicidad eterna de aquella gloria singular con que Dios premia a los que sirven y veneran a su Madre Dolorosa. Amén.
LAUS DEO

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