lunes, 30 de noviembre de 2020

VISITA DOMICILIARIA DE LA SAGRADA FAMILIA


VISITA MENSUAL DOMICILIARIA DE LA SAGRADA FAMILIA

 

Madrid. 1914

 

 

RECIBIMIENTO

Colocadas las sagradas imágenes en sitio conveniente, puesta de rodillas toda la familia y hecha la señal de la cruz, se recitará con el mayor fervor posible las siguientes preces:

 

FORMULA DE CONSAGRACIÓN DE LAS FAMILIAS

PRESCRITA POR LEÓN XIII

¡Oh Jesús, Redentor nuestro amabilísimo! que viniendo del cielo para ilustrar al mundo con la doctrina y el ejemplo, quisiste pasar la mayor parte de tu vida mortal en la humilde casa de Nazaret, sujeto a María y José, y consagraste aquella familia que había de ser en adelante el modelo de todas las familias cristianas; recibe benigno esta familia que ahora se entrega toda a Ti Protégela y guárdala, y confirma en ella tu santo temor, juntamente con la paz y concordia de caridad cristiana, para que se haga semejante al divino ejemplar de tu Familia todos cuanto la componen, logremos la eterna bienaventuranza.

 

¡Oh amantísima María, Madre de Jesús y Madre nuestra! haz por tu piedad y clemencia que Jesús acepte nuestra consagración, y nos conceda sus beneficios y bendiciones.

 

¡Oh Jesús, custodio santísimo de José y María! Socórrenos con tu intercesión en todas las necesidades del alma y del cuerpo, para que juntamente contigo y la Santísima Virgen María podamos dar eternas alabanzas y gracias a Jesucristo, nuestro divino Redentor. Amen.

Tres Padre nuestros, tres Ave Marías y tres Glorias

 

ORACIÓN

¡Oh Sagrada familia de Nazaret! Vednos aquí postrados humildemente a vuestros pies. Bienvenidos seáis a esta nuestra casa, oh Jesús, María y José. Deseamos manifestar nuestro amor e implorar vuestro poderoso patrocinio. Os reconocemos y confesamos por la familia más santa, más augusta y más poderosa que jamás ha visto ni vera la tierra hasta la consumación de los siglos: el modelo incomparable y perfecto de todas las familias del orbe. Os pedimos Santos Protectores nuestros, echéis una mirada de piedad sobre todos los que constituimos la familia de esta casa. Haced que el Espíritu Santo con el fuego ardiente de su cardad consuma todo aquello que pueda separarnos de vuestro amor. Alcanzarnos aquellas gracias que sabéis necesita nuestra familia y ardientemente desea nuestro corazón. (Aquí se dirá la gracia o gracias que se desean conseguir). Perdonamos si es que nuestra devoción hacia vos no ha sido hasta ahora todo lo viva y ardiente que debiera. Vuestra visita a esta morada sea señal de que nos acogéis bajo vuestro fidelísimo amparo; miradnos como cosa vuestra y protegednos en tos los peligros y adversidades. Amen.

 

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María, haced que descanse en paz el alma mía.

 

Trescientos días de indulgencia cada vez que se repitan estas jaculatorias, y cien por cada una de ellas (Pío VII)

 

 

DESPEDIDA

Cuando las Santas imágenes van a ser conducidas a la familia a quien corresponda el día siguiente, rendidos todos los de la casa, recitarán las preces que van a continuación.

 

ORACIÓN

Sagrada familia, centro de nuestros amores y esperanza; os pedimos rendidamente perdón si no hemos acertado a honraros en este día tal cual merecéis. El honor que nos habéis dispensado con vuestra visita, sea prenda segura de que algún día os veremos en la gloria, donde cantaremos vuestras alabanzas. Os damos gracias por las que nos habéis otorgado, y redoblando nuestras suplicas para que nos concedáis todas las demás que os hemos pedido, si así conviene par nuestro bien espiritual. ¿Cómo nos despediremos de vos, Jesús, María y José, si nuestro corazón no quiere separarse de vuestra amabilísima compañía? No será sin hacer finas protestas de que siempre os veneraremos con encendido amor. Grábense con fuego vuestros dulcísimos nombres en nuestros corazones, y no cesen de invocarles nuestros labios, para que sean nuestro consuelo en las adversidades, nuestro refugio en las tentaciones, nuestro sostén en los decaimientos, nuestro tesoro en las necesidades, el imán de nuestros deseos, el centro de nuestra paz y alegría en la tierra y prenda de nuestra eterna salvación. Amen.

Tres Padres nuestros con tres Ave Marías y tres Glorias.

 

Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía.

Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María, haced que descanse en paz el alma mía.

 

ORACIÓN FINAL

Concédenos, Jesús Señor nuestro, la gracia de imitar constantemente los ejemplos de la Sagrada Familia, a fin de que, en la hora de nuestra muerte, asistidos por tu Madre, la gloriosa Virgen María y por el bienaventurado José, merezcamos ser recibidos por Ti en los eternos tabernáculos. Amen.

 

Doscientos días de perdón que podrá ganar también los no consagrados a la Sagrada Familia (León XIII).

Aprobado por la autoridad eclesiástica.

 

 


 

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