martes, 24 de abril de 2018

NOVENA AL BEATO SEBASTIAN VALFRE









NOVENA AL BIENAVENTURADO SEBASTIÁN VALFRÉ
DEL ORATORIO DE SAN FELIPE NERI


ACTO DE CONTRICIÓN
¿Es posible, amado Redentor mío, que sufras en tu presencia a esta criatura, vil y miserable por su depravada naturaleza, todavía más vil y despreciable por la fealdad de sus culpas? ¡Oh! bien se conoce que eres Padre, y que a pesar detestado lastimoso á que me veo reducido por mis pecados, no solo me permites llegar a tus pies, sino que me ofreces en tu costado abierto, un asilo para mi seguridad y consuelo. ¿Todavía me ofreces el perdón después de haberme hecho sordo tantas veces a tus llamamientos? ¿Todavía muestras abiertas las puertas de tu misericordia, a quien siempre te ha cerrado las de su corazón? ¡Cuán admirable es tu clemencia! Eso mismo me obliga a deplorar con amargo llanto mis culpas, arrepintiéndome deberas de haberte ofendido, siendo como eres, tan digno de ser amado. Perdona Jesús mío, perdona mis iniquidades; acoge mi dolor y mis lágrimas; acepta mi arrepentimiento. Mayor es el precio de tus merecimientos y tu Sangre, que la muchedumbre de mis pecados. Lávalos con ella, para que, de hoy en adelante, no vuelva a ofenderte, y empleé mi vida en amarte con ardor proporcionado a lo mucho que me perdonas, y en la eternidad alabe tus incomprensibles misericordias. Amen.



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Glorioso Sebastián, carísimo protector mío, me tienes postrado a tus pies, para rogarte, que te dignes presentar ante el trono del Altísimo mis humildes peticiones. Estoy plenamente persuadido de la grandeza de tus méritos, y del poder que tienes para con Dios; por lo mismo, espero confiadamente en que tu bondad me alcanzará favorable despacho. Vives ya en las eternidades de la gloria, gozando el premio de tus heroicas virtudes; te olvides, en medio de tanta bienaventuranza, de los muchos peligros, trabajos y adversidades que rodean en este mundo a tus pobres hermanos. Dígnate, pues, dichosísimo Sebastián, dirigirnos desde la cumbre de tu gloria, una de aquellas muchas miradas de compasión y de ternura, con que viviendo en este mundo, enjugaste mil veces las lágrimas de los afligidos, y derramaste en su seno el alivio y el consuelo. Alcánzanos gracia, perseverancia, paz y salud. Alcánzanos la dilatación de la fé católica, la conversión a ella de los herejes é infieles, la verdadera conversión de todos los pecadores, el fervor y adelanto en las virtudes de las almas justas, y el descanso eterno de las almas del Purgatorio. Amen.



DIA PRIMERO
ORACION
Señor Dios, fidelísimo en tus promesas, que has premiado con gloria inefable la heroica fe de tu siervo Sebastián; concédenos por su intercesión y méritos, el aumento y firmeza de la fé á que nos has llamado, su triunfo contra los enemigos que la combaten, y su extensión entre las gentes que no la conocen. Hazlo así por los méritos de Nuestro Señor Jesucristo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.



ORACION A MARIA SANTISIMA
Virgen Santísima María, madre tierna, amante protectora de tu fidelísimo hijo Sebastián, que jamás se puso al confesonario, jamás salió a la calle, ni recibió un novicio, ni emprendió cosa alguna sin encomendarse a ti de todo corazón, como asiento y Madre de la sabiduría increada: dígnate recibir de su mano nuestras preces y oraciones, y presentarlas ante el acatamiento del Altísimo, para recabar de allí las gracias y mercedes que te pedimos. Favorécenos en vida y en muerte. Alcánzanos las gracias que necesitamos para vivir santamente, sin apartarnos un punto de los caminos del Señor. Alcánzanos que seamos perfectos imitadores de la viva fé, de la fortísima esperanza, de la encendida caridad, de todas las virtudes de tu glorioso hijo Sebastián; para que, algún día, con él, alabemos y bendigamos eternamente tus piedades y misericordias. Amen.


HIMNO
Las gloriosas acciones
De Sebastián cantemos,
Admirando las gracias
Que por su mano derramó el Excelso
El fué caritativo
Desde niño muy tierno,
Y en su misericordia,
El indigente siempre halló consuelo
Cuando apenas contaba
De su edad el décimo año
Un poco de pan y agua,
En cuaresma, servíale de alimento.
Era un ángel en carne,
Siempre puro y modesto;
Limpio como la azucena,
Fragante como el nardo bello.
Con crueles disciplinas
Su cuerpo castigaba;
Pues casto ser no puede
Quien consigo mismo es severo.
Al bien de sus hermanos
Aplicaba su gran celo,
Y de Turín apóstol,
Incansable predicaba el Evangelio.
Era de Dios tan amado
Que conseguía su ruego
Dar gracia al penitente
Y súbita salud a los enfermos.
Como padre de todos,
En cualesquiera sucesos,
Con paternal cuidado,
Facilitaba general remedio.
Gloria sea dada al Padre,
Gloria al divino Verbo,
'Y gloria al Espíritu Santo,
Que de honra y gloria coronó
A su siervo.

L/: Ruega por nosotros Bienaventurado Sebastián.
R/: Para que nos libre el Señor, de todo mal.

Te suplicamos ¡Oh Señor! nos concedas, para la salud de las almas, permanecer por siempre y para siempre en tu santo amor, así como te dignaste suscitar, en el Bienaventurado Sebastián, un nuevo Sacerdote fiel y confesor tuyo para la salvación de muchos. Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo. Amen.


DIA SEGUNDO
ORACION
Dios y Señor nuestro, cuyos juicios son inescrutables, atraviesa nuestras almas con el dardo de tu santo temor, y por la intercesión del Beato Sebastián haz que no nos apartemos en esta vida de las sendas de tu justicia, para que, llegando su término, te demos cuenta fiel de los talentos que nos concediste. Hazlo por tu Hijo Jesucristo, que en unión tuya y del Espíritu Santo, vive y reina por todos los siglos. Amen.


DIA TERCERO
ORACION
Dios y Señor nuestro, eterno amor y eterna caridad: dígnate ver con ojos propicios nuestra flaqueza, y por la intercesión de tu amante siervo el Bienaventurado Sebastián, haz descender sobre nosotros el espíritu de tu amor, para que abrazados por durante nuestra peregrinación en el mundo, gocemos de tí en la eterna bienaventuranza. Por Nuestro Señor Jesucristo, que contigo vive y reina en unidad del mismo Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amen.



DIA CUARTO
ORACIÓN

Dios de toda piedad, que pusiste tanta eficacia en las oraciones de tu siervo; haz que, favorecido por ellas ante la Majestad de tu trono, alcancemos las gracias que están prometidas a los que oran y piden sin intermisión y sin descanso. Hazlo por Jesucristo Nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.


DIA QUINTO
ORACION
Dios infinitamente bueno, que así amaste al mundo que entregaste por él a la muerte a tu muy amado Unigénito: haz, por los méritos de tu venerable siervo Sebastián, que, vencidas nuestras malas inclinaciones, nos amemos unos a otros con caridad ardiente y sincera. Te lo rogamos por tu mismo Unigénito Hijo, que contigo y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos.


DIA SEXTO
ORACION
Dios infinitamente bueno, protector seguro de los afligidos y menesterosos: haz que imitemos las acciones misericordiosas de tu glorioso siervo, para que podamos alcanzar misericordia ante tus divinos ojos. Por Jesucristo Nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.


DIA SEPTIMO
ORACION
Soberano Señor de todas las cosas, gloria de los humildes: haz que en todo obtemos según tu santa ley. Vístenos de tu humildad profunda, y haz que con pronta voluntad imitemos la heroica obediencia de tu siervo Sebastián; para que, como él, alcancemos algún día los premios y coronas que tienes prometidos a los humildes. Te lo rogamos por Jesucristo Nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.


DIA OCTAVO
ORACION
Señor mío Jesucristo, que -por nosotros sufriste con divina mansedumbre los improperios de tus enemigos: te suplicamos por los méritos de tu fiel imitador Sebastián, que nos hagamos mansos a la medida de tu corazón, para que con el Padre y el Espíritu Santo, gocemos de tí por toda la eternidad. Amen.


DIA NOVENO
ORACION
Dios de toda pureza, Dios de toda Santidad, que hiciste del corazón de tu siervo el arca fiel del purísimo maná de los ciclos, de la virginal limpieza que tan preciosa es a tus ojos: concédenos, por sus singulares méritos, que conservemos intacta esta blanca azucena según nuestro estado, para que con las vírgenes que siguen el cordero, te alabemos eternamente. Por Jesucristo Nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amen.



QUINARIO A LA VIRGEN NIÑA








QUINARIO A LA DIVINA INFANTITA


DÉCIMA

Este Quinario, Infantita,
te dedico humildemente,
pidiéndote reverente
tu Protección infinita.
Tu intercesión favorita
alcáncenos en la vida,
gracia y salud cumplida,
y remedio en nuestros males;
y pues tú tan mucho vales,
danos al cielo subida.



HIMNO

Salve, moderno luminar del día,
Que embelleces las órbitas del cielo:
Crepúsculo feliz, Pura Infantita,
Que engrandeces las obras del Eterno;
Nítido espejo en que el Criador se mira:
Reclinatorio de su brazo inmenso:
Muy precioso y riquísimo tesoro
Que haces poderoso al m indo entero:
Una mirada tuya, Niña hermosa,
De tus Ojitos bondadosos ruego;
Que ambidiestra naciste paca darnos
Auxilios y socorros verdaderos.
De tu Corazón, el Etna ardiente
Encienda en caridad el tibio pecho
De estos mortales, para que, en la tierra,
Llorando nuestras culpas, te agrademos.
De un Dios omniscio, omnipotente y grande,
Alcánzanos perdón y refrigerio;
Pues tú eres muy valiosa, para darnos
Cuanto en este Quinario pretendemos.
Nos pesa, a tus Piecitos hoy postrados,
El haber quebrantado sus preceptos;
Siendo digno de amor y de alabanza,
De darle el corazón, de no ofenderlo.
¡O tierna Niña! por nosotros ruega,
Y Dios te guarde, para ser consuelo
De estos pobres, sin patria, desterrados,
Que a tu amparo solícito cerremos.
Los Serafines (tu inmortal corona)
Y los Coros, en canto sempiterno,
Entonen, que eres grande y poderosa,
Y que eres Reina sobre todo imperio.
Alaben tu existencia las criaturas.
Engrandezca tu Nombre el firmamento;
Y la tierra, y los mares y los hombres,
Humildes digan ¡Salve! con afecto.

¡Salve Bien nuestro! ¡Salve!
¡Salve Polar Estrella!
¡Salve Criatura bella!
¡Salve Infantita! ¡¡¡Salve!!!



DIA PRIMERO

Miniatura celestial, tesoro exquisito, espejo purísimo, ¿quién sino tú, puede llamarse la más feliz criatura, entre todos los hijos de Adán, Concebida sin el menor contagio (no obstante, la raíz infestada de donde procedes): formada con
todo el empeño de un Dios Omnipotente, ¿quién puede igualarte en pureza, cuando tu animación fué obra singular de la Trinidad Beatísima? Fué obra del
Padre, que destinaba para su bija: fue del Hijo, de quien ibas a ser madre, y fué del Espíritu Santo, que se regocijaba en que fueras su esposa. ¡Oh prenda valiosísima de Ana! ¡Oh Niña Santa! ¡Qué vistoso es tu esplendor! ¡qué suave tu claridad! ¡qué raro el candor de tu pureza! Se inunda el corazón de gozo y alegría, se pasma el espíritu al querer comprender esta excelencia única. Mas supuesto que tú eres la más pura y agraciada después del Criador, concédenos, Niñita inmaculada, que castos sean nuestros pensamientos, castas nuestras palabras, y castas nuestras acciones, para comparecer desde ahora hasta el fin, enteramente limpios en la presencia de nuestro Dios. Amén.
Se rezan cinco Avemarías, con Gloria Patri.


GOZOS

Divina Infantita,
Limpísima Aurora;
Tu luz precursora
Alúmbrenos ya.

Sin la original
Culpa, concebida
Fuiste, sin igual.
¡Oh Niña querida!
Tu pureza es real.

Tú eres el fanal
De nuestra esperanza:
Libradnos de mal,
De toda asechanza,
De caída mortal.



PARABIÉN

¡Oh Joaquín y Ana! gozaos
En este fruto divino,
Tan gracioso y peregrino,
Tan lleno de bendición.
Mil parabienes os damos;
Y en prueba de nuestros gozos,
Recibid, justos esposos,
Nuestra alma, nuestra oración.


SEGUNDO DIA

Aurora hermosísima que llenas de resplandores a los ciclos y tierra: argentina luna: estrella de Jacob, a cuya vista se disiparon las tinieblas del mundo: gloria de Israel: alegría de Sion, ¡Oh cuántos parabienes debemos dar a tus dichosísimos padres en el día de tu feliz Natal! Él es más glorioso que el de todos los patriarcas, más glorioso que el de todos los profetas, más glorioso que
el de todos los Santos. ¡Oh cuantas alabanzas debemos dar al Todopoderoso, cuando contemplamos tu Nacimiento en Nazareth; pues en este memorable día
se regocijaron los Coros de los Ángeles, y apareció aquella vara prodigiosa de la raíz de Jepté, que había de florecer en la tierra y estremecer al abismo... ¿Qué
más dicha podemos desear, que venir al mundo la Reina del cielo, que nacer entre nosotros aquella Niña en quien el Omnipotente tiene depositadas todas confianzas, todo su poder, y a quien llaman bienaventurada todas las generaciones? ¡Oh vida de mi vida! ¡Oh centro de mis caricias! Sea todo gozo, todo contento, todo muy fausto, cuando digamos que Nació la Niñita María. Porque ¿quién no dirá que nació nuestro amparo, que nació nuestra guía y consuelo, que nació nuestra Reina y Madre, que nació en fin, nuestra mejor Medianera, por cuya intercesión esperamos morir al vicio, y vivir solamente para la virtud. Amén.
Las cinco Avemarías.

GOZOS

Divina Infantita,
Lucero del día,
Del mundo alegría,
Pesar del Dragón.

En tí se glorió
Cuando tú naciste
Nuestro mismo Dios,
De quien recibiste
Mil pruebas de amor.

Tú eres resplandor
De los querubines;
Tened, bella flor
De eternos jardines,
De mí compasión.




DIA TERCERO

Rarísimo prodigio entre las maravillas de nuestro Dios: yo me regocijo al nombrarte María; porque María es mar de gracias: María, lo mismo que decir, fuente perenne de misericordias: María, Esposa escogida del Espíritu Santo: María, nombre dulcísimo, porque en él se encierran todas las preeminencias y
favores: Dulcísimo, porque con solo pronunciarlo los justos han perseverado en
la justicia, y los pecadores han detestado su maldad: Dulcísimo (cuanto puede decirse) porque los espíritus celestiales, bienaventurados y almas gloriosas, dulcemente y sin cesar le cantan; y porque todo un Dios se recrea en él, y se complace amoroso. ¡Oh sacratísima Niña, toda tú eres bella, toda eres hermosa! Faja de grana son tus labios: tu voz es más dulce que el trino del inocente pajarito: tu estilo es como el del alba al levantarse: Oleo derramado es tu nombre. ¡Oh qué grande eres! Tu nombre es también terrible para el abismo, porque a su invocación se llena de terror y espanto... ¡Oh! no permitas, Infantita encantadora, que se aparte jamás de mis labios este tu sacro Nombre, sino que, en todos los días de mi vida, viva alabándote, adorándote, y repitiendo
siempre María, hasta la hora de mi muerte. Amén.


GOZOS

Divina Infantita.
Tus hijos, MARIA,
Repiten de día,
De noche también.

Joaquín y Ana ríen
Y adoran tu Nombre,
Pues hallan en él
La dicha de hombre,
Tu gloria y poder.

Tu Nombre, mi Bien,
De la altura vino,
Suave cual miel;
Maná tan divino
Que danos placer.



DIA CUARTO

Incomparable Princesita de mi corazón, sobre cuya frente se miran todas las gracias de un abril florido: Fragantísima flor de Jericó, que hermoseas el principal jardín de los alcázares del cielo: estrellita matutina, cuyo brillo ha sorprendido al universo todo: Hija de Abraham, Hija de David, nobilísima de Judá, amada Niña mía: cuando te considero entre los brazos de la alborozada Ana, con todas aquellas gracias infantiles, que muy particularmente te concedió el pincel del Hacedor supremo: cuando contemplo esos ojitos tan llenos de piedad, y esas manilas inocentes y bienhechoras, reclinadas en una humilde cuna: cuando me figuro tus pequeñitos labios, en la lactancia de aquellos primeros días, en los que el mundo te poseía; se recrea el alma, rebosa en júbilo el corazón, y la naturaleza toda se anima. Recíbeme, pues, a tus plantitas, criatura singular; y con el afecto más sincero te pido, me permitas que hoy te haga en mi corazón aquellos mimos y caricias que en tu tiempo te hicieron los dichosísimos que te palparon, los dichosísimos que te nutrieron, los dichosísimos que te besaron. Permíteme, inocentísima Paloma, que te adore; y que esa tierna edad que hoy me embelesa, sea para mí y para todos tus hijos, el puerto feliz para llegar a la gloria. Amén.
Las cinco Avemarías.

GOZOS

Divina infantita,
Paloma del Cielo.
Vivo eres consuelo,
Nutrición y vid.

Tu labio infantil,
Lactancia recibe;
Esto es por nutrir
Al hombre, que vive
Tan solo por tí.

Yo fuera infeliz
Pin tu creación:
Quiero en Dios vivir:
Toma el corazón.
Nutridlo hasta el fin.




DIA QUINTO Y ULTIMO

Admirados preguntaban los coros de Ángeles: ¿quién es esta que procede tan linda para colocarse en Sien, y descansar en la Ciudad santificada? ¿Quién es esta que parece una Paloma que sale do las riberas de las aguas, con un aroma suavísima en sus vestidos...? ¿no podré yo, linda criatura, Niñita inmaculada, admirarme más y preguntarme: ¿quién es esta enamorada mariposa, esta Virgencita bella que conducen al templo, cuyo rostro despide rayos de luz, ¿semejantes a los más resplandecientes astros? Quién ha de ser, sino la lnfantita
María, que, en medio de sus justos Padres, y seguida de su parentela ilustre, se presenta la más humilde y obediente de todos los hombres, ele todos los ángeles, y de todas las criaturas. Por esta virtud tan relevante que practicaste a la tierna edad de tres años, en cumplimiento del voto de tus venerables Padres, yo me encanto y me lleno de júbilo, y te contemplo como una azucena blanquísima y pura; como una antorcha fúlgida y clara de perenne luz; como un girasol glorioso; como un dechado de santidad y obediencia; y yo te presento mi corazón, y estas mis tibias oraciones que he consagrado a tu divina Infancia las que te ruego eleves al trono de la Majestad augusta. ¡O piísima, Obedientísima
y candidísima Niña! Adquiérenos la gracia, y destierra de nuestras almas todo lo inmundo, para que siempre justificadas merezcan ser dignas de a bienaventuranza. Amén.
Las cinco Avemarías,


GOZOS

Divina lnfantita.
Danos devoción,
Danos contrición
Danos puridad.

Tres años de edad
Tenías, y al templo
Te viste llevar:
¡Oh Niña! qué ejemplo
De conformidad.

Tú de santidad
Eres el modelo:
Danos humildad,
Llévanos al cielo,
Nuestras almas guía.



CÁNTICO

Fraternal y dulce y alegre y precioso
Y maravilloso, de gran santidad
Tu nombre es, María, Divina lnfantita,
Hermosa Nimia-, perlita oriental,
solo tu Nombre, me acojo desde hora;
Porgue en esta mora mi suerte feliz:
Y yo esperanzado y ansioso te sigo,
Glorío y bendigo tu edad Infantil,
ocio de toda bendición del cielo^
Del mortal consuelo y empeño eficaz,
En tí la confianza desde hora ponemos:
Haced que alcancemos, do estás, un lugar,
allí en el empíreo, nuestra alma gloriosa,
Contigo dichosa, sin fin cantará
Preciosas coplitas, de elogios muy lidias,
Cual pueden apenas los hijos de Adán.
Chiquitita, los célicos Coros,
Tus grandes tesoros, tu Nombre y tu ser
Alaben por siempre; y el mundo entretanto
Tu angélico encanto, tu gracia y Niñez.

Concluido el Cántico se reza la Letanía de la Santísima Virgen, diciendo al fin: ¡Viva Joaquín! y ¡Viva Ana! Y se termina con la siguiente Oración:

¡Oh ancianos bienaventurados, Joaquín y Ana, únicos predilectos para el Espíritu Santo para dar a luz esta Arca de la nueva alianza! Por el encargo que tuvisteis para ser Padres de María y Abuelos del Salvador del mundo, nos congratulamos, y os pedimos humildemente, que ese. hechizo, ese encanto que fué el gozo de vuestros días, sea por vuestra intercesión la escala para subir a daros al empíreo, vista a vista, los parabienes y enhorabuenas que os debemos dar, con abundantes himnos y motetes de gloria. Amén.


AFECTOS

Patriarcas tan venturosos,
Índice son del amor,
Pe esta Divina lnfantita
Y de mi Dios y Señor.

¡O Joaquín! Padre amoroso,
Mas feliz que lodo Padre.;
Recréate, anciano glorioso,
En ese Paraíso hermoso
Con la Infantita mi Madre.

¡Oh mi Señora Santa Ana!
De Jesús Abuela, y mía,
Del cielo gran cortesana:
Recréate, feliz anciana,
En mi Infantita María.

LAUS DEO



lunes, 23 de abril de 2018

NOVENA A SAN TELMO







NOVENA A SAN PEDRO TELMO
ABOGADO DE LOS NAVEGANTES

Dispuesta por un devoto del Santo

Tuy 1855


ACTO DE CONTRICIÓN
Dulcísimo Jesús mío, Padre amantísimo de mi alma, que, en medio de vuestra justicia, os acordáis, de vuestra misericordia, y que no desecháis un corazón arrepentido, aquí tenéis el mío que os ama de todas veras, y se duele amargamente de las ofensas que tuve la desgracia de cometer contra Vos, que siendo la misma Majestad de los cielos y de la tierra, os habéis dignado tomar nuestra naturaleza, padecer tormentos acerbísimos y morir en una cruz, para que redimida mi alma con vuestra sangre preciosísima, viviese eternamente. ¡Ah, Señor, cuanto os debo y que mal os eh pagado! Pero ya me pesa en el alma de haber correspondido a tan grandes beneficios con tan repetidas ofensas. ya me humillo en vuestra presencia reconociendo miseria. Confieso, Dios mío, que peque contra Vos, y propongo no volver a pecar.  Os adoro como a mi Creador, mi Redentor, mi Salvador, y prometo no ser ingrato a tanto bien.  Os amo, en fin, como a Padre clementísimo y deseo cual otro hijo prodigo volver a vos, Bondad inmensa, digna de ser infinitamente amada. Admitidme Señor, a vuestra gracia, compadeceos de mi flaqueza, perdonad mis extravíos, y haced que nada de cuanto hay en el mundo vuelva a separarme de Vos, para que de este modo llegue a acompañaros, bendeciros y alabaros por eternidades en la gloria. Amen.


DIA PRIMERO
Amabilísimo Jesús mío, luz verdadera, que ilumináis a todo hombre, que viene a este mundo, pero luz de vida eterna solo para que los que la siguen, como lo experimento en el bendito Telmo, que iluminando por ella en el instante mismo, en que más se apartaba de Vos por un exceso de amor al mundo y sus vanidades, renuncio generoso cuanto tenia, enseñándonos así, a amaros sobre todas las cosas: Haced Señor, que a imitación suya, oiga yo la voz de vuestro cariño que tantas veces me llama, en medio de los excesos de esta vida, a una seria conversión y enmienda de mis extravíos, para que apartándome desde luego de  cuanto pueda servirme de tropiezo  para seguiros, disfrute los bienes temporales que me concedáis, de modo que no pierda por ellos los eternos, que tenéis preparados a los que de veras os aman. Amen.

Se rezará tres veces el Padre nuestro, Ave María y Gloria Patri.


ORACION PARA TODOS LOS DIAS
Bienaventurado Padre mío San Pedro Telmo, honor de las catedrales, gloria de los claustros, alegría de los Tudenses y consuelo de tus devotos, que despreciando los honores y riquezas con que el mundo te convidaba, todo lo dejaste por seguir a Jesucristo en el retiro y pobreza de la vida religiosa, interpón tu valimiento con el dispensador de todas las gracias para que me concedas la de imitar tu humildad ejemplar, tu castidad angélica, tu sufrimiento heroico, tu obediencia singular, tu mortificación extraordinaria y tu oración tan frecuentemente como fervorosa. Bien conozco que tengo ofendido a la Majestad Divinidad, y merecido el castigo de su cólera tan justamente irritada por mis pecados. Pero pídele tú, Santo mío, que, pues una caída fue el principio de tu exaltación, me levante yo de las que eh dado en la culpa, de tal modo que no vuelva a dar otra. Tú, que evangelizaste a los pueblos, propagando la fe, alentando la esperanza y exhortando a la caridad de que estaba tan abrasada tu alma, aumenta en la mía estas virtudes cristianas. Tu que has reducido a tantos pecadores a penitencia, con la sabiduría de tu predicación y con el acierto de sus confesiones, alcánzame en las que yo haga un verdadero dolor de mis pecados. Tú, en fin, que mereciste confirmase el cielo tu santidad con repetidos prodigios en la tierra, en el mar y en el fuego, consígueme que, en el feliz despacho de mis peticiones, vea yo cumplida aquella celestial promesa, que antes de pasar a mejor vida me has hecho de amparar mis ruegos y protegerme en los peligros y socorrerme en mis necesidades. Hazlo así, glorioso Patrono mi amigo, para que, asistido de tu protección, alcance lo que pido en esta novena, si me conviene, y guiado de la luz de tus obras por el borrascoso mar de este mundo, logre arribar felizmente al deseado puerto de la bienaventuranza. Amen.



DIA SEGUNDO
Humildísimo Jesús mío, que siendo el Señor de los señores y Rey de los cielos y la tierra, te acomodaste con mi bajeza, sufriste mis necesidades, y te humillaste hasta servirme, a cuya imitación el bendito Telmo, constituyéndose desde luego siervo de todos, hallaba solo en las humillaciones, sus verdaderas delicias, y pensando siempre de sí mismo con desprecio, ocupándose gustoso en los oficios más bajos y despreciables, supo renunciar generoso cuantos honores y distinciones se ofrecían a su mérito incomparable: hace Señor, que a ejemplo suyo, reconozca mi nada para no engreírme, vea mis defectos, para humillarme, y solo aspire a ser más que otros en la virtud, para que de este modo sea exaltado, como tenéis prometido a los que de veras se humillaren. Amen.


DIA TERCERO
Sapientísimo Jesús mío, que con obras y con palabras nos mostrasteis el camino más corto  y el medio más seguro para unirnos a Vos mismo, enseñándonos a orar y a prender en tan santo ejercicio a serviros y agradaros, como lo experimento el bendito Telmo, que orando día y noche, viviendo continuamente en vuestra presencia logro por ello aquella celestial sabiduría y tesoro de virtudes, que tan en breve lo hicieron idóneo ministro de vuestra palabra, y tal acierto en saber pediros, que sus ruegos jamás desatendidos: haced, Señor, que  viva yo siempre unido con Vos por mis oraciones, sintiendo en ellas mi corazón lo que digan mis palabras, para que siéndoos acepto el sacrificio de mis labios aprenda a serviros en mi estado, adelante en la virtud y aplaque vuestro enojo con el fervor de mis oraciones. Amen.


DIA CUARTO
Amantísimo Jesús mío, que por la excesiva caridad con que amasteis, bajando del seno de vuestro Eterno Padre, no hubo trabajo que no abrazarais por mi amor, con cuyo recuerdo el bendito Telmo, ardiendo en deseos de remediar las necesidades espirituales y corporales del prójimo, abandono la inquietud del claustro y acudió con presteza al remedio de toda clase de necesidades de sus hermanos, sin que ninguno dejara de ser aliviado cumplidamente: Haced Señor, que arda en mi este volcán de amor al prójimo, que lo auxilie con mis consejos, que lo socorra con mis bienes, y me interese de veras en el alivio de sus necesidades, para que desempeñando fielmente de este modo el máximo de vuestros preceptos, logre algún día recibir el premio de mi amor al prójimo. Amen.


DIA QUINTO
Castísimo Jesús mío, que naciendo de una virgen, la más pura de todas las criaturas, nos declarasteis el singular mérito de una virtud, que nos transforma en Ángeles, como experimento el bendito Telmo, que para conservar ileso, en medio de la corrupción del mundo, el precioso tesoro de su castidad, supo vencer, con la más violenta de las penas, la más poderosa de las tentaciones, arrojándose a las llamas para no perderlo, haciéndose por su pureza  admiración de los hombres y aun de los mismos Ángeles: haced Señor, que apreciando yo debidamente mi castidad, me aparte y huya de las ocasiones, en que pueda mancharla, y conservándola en mis pensamientos, la manifiesten mis obras y palabras, para que auxiliado de vuestra gracia, merezca ser colocado algún día entre vuestros escogidos por mi pureza. Amen.


DIA SEXTO
Pacientísimo Jesús mío, que en cambio de vuestras glorias abrazasteis con gozo las ignominias, los trabajos y la misma muerte, a cuya imitación el bendito Telmo, no hubo malos tratamientos, que no llevara con un sufrimiento singular en la larga carrera de sus peregrinaciones, injurias y gravísimas calumnias contra su honor y estimación, que resignado no tolerara, y pagando siempre bien por mal, pidiéndoos de continuo por los que inflamaban, logro con su paciencia purificarse y hacerse perfecto sin fallar en cosa alguna: haced Señor, que llevando yo con la misma flaquezas de mis prójimos, sufra con alegría sus ultrajes, les vuelva bendiciones por maldiciones, y aprenda a agradaros en mis persecuciones, para que bendiciendo la mano, que me la envía por mi provecho, logre la tranquilidad de la otra vida en premio de mi sufrimiento en esta. Amen.



DIA SEPTIMO
Obedientísimo Jesús mío, que para hacer la voluntad de vuestro Eterno Padre os mostrasteis obediente a sufrir la muerte, y muerte de cruz, por lo que el bendito Telmo, desnudo siempre de su propia voluntad y dependiente de la ajena, ponía todo su cuidado en hacer vuestra voluntad santísima y hallaba todas sus delicias en acudir por ella a la conversión de los pecadores, al socorro de los enfermos y al auxilio de los necesitados, presentándose sin replica en alas de su obediencia, y sin conceder a su cuerpo fatigado el preciso descanso, a donde quiera que le llamara vuestra voluntad y el cumplimiento de sus deberes; haced Señor, que llene yo en todos los míos, obedeciendo a mis mayores y respetando los mandatos de mis superiores, para que en la observancia de los vuestros, enseñe a todos a hacer vuestra voluntad en la tierra, para que después la hagamos en el cielo. Amen.


DIA OCTAVO
Dolorosísimo Jesús mío, que tomando sobre vuestros hombres el grave peso de nuestras culpas y satisfaciendo por ellas superabundante, nos enseñasteis el camino de la mortificación, que conduce al cielo, por el que el bendito Telmo se esmeró en seguiros, ofreciéndoos de continuo el agradable sacrificio de su cuerpo, castigándolos con ayunos, crueles cilicios y sangrientas disciplinas, sin permitirle otro descanso que no fuera otro tormento para sujetarlo, como  consiguió a las leyes del espíritu: Haced Señor, que yo también lo consiga por medio de una mortificación saludable, que destruya de luego a luego las armas de la carne, mi mayor enemigo, para que haciendo dignos frutos de penitencia, aligerado por ella de la pesada carga de cuando debo por mis culpas, vuele más fácilmente a las mansiones de la gloria. Amen.



DIA NOVENO
Misericordiosísimo Jesús mío, principio y fin de todas nuestras esperanzas y único termino en cuya posesión hemos de ver cumplidas las celestiales promesas, que tenéis hechas a los que para lograrlas no se desvían del camino de vuestros divinos mandamientos, y en cuyo puntual cumplimiento se cifra el goce de Vos mismo, como lo experimento el bendito Telmo, que confiado, antes de pasar a mejor vida, del premio que en ella le esperaba, lejos de haber sido confundido en sus esperanzas, logra ya en Vos mismo que tenéis preparado a los que bien y fielmente os sirven: Haced, que apartando yo los ojos  de la tierra, los dirija al cielo, donde están mis esperanzas para que siguiendo los pasos en las virtudes de vuestro fiel siervo San Telmo, también vea yo cumplido la esperanza que tengo de alabaros y bendeciros en su compañía, por eternidades en la gloria. Amen.


GOZOS

Pues eres mi protector
Por disposición del cielo
Oh Telmo, dame tu celo
Para ser tu imitador.


Aunque en Fromista naciste
De padre ricos y honrados
Y en Palencia señalados
Destinos, Telmo, tuviste
El azar que allí sufriste
Te dio a conocer mejor:


Con tu ruidosa caída
Enseñaste al mundo entero
Que todo por Dios ligero
Debe dejarse, aun la vida
Pues hay merced más cumplida
Al que siga tu fervor:


Renunciaste con presteza
La dignidad de Deán
El mundo y todo su afán
Por honores y riqueza,
Que a Domingo sin pereza
Te lleva impulso mayor:


Las virtudes en tu pecho
Tal acogida tuvieron
Que desde luego te vieron
Modelo de todas hecho
Sin saberse cual de hecho
En si se vio mayor:


Amor de Dios acreditas
En dejarlo por el todo,
Y del prójimo, de modo,
Que quieto jamás habitas
Ganando con tus conquistas
Almas mil para el Señor:


Los prodigios que en el mar
En la tierra y en el fuego
Y en el aire ostentas luego
Todos son para probar
Tu castidad y tu orar,
Y de tu fe el gran fervor:


Sufrido, obediente a todos,
Humildísimo viviste
De rico pobre te hiciste,
Hecho un todo ´para todos,
Castigando de mil modos
Solo tu cuerpo el rigor:


El premio que merecía
Al fin logro tu esperanza,
Arribando con bonanza
Al puerto que apetecía
Pues es Dios, del que confía
En él, remunerador:


Enfermos, pues y tullidos,
Ciegos y cojos venid,
Todos a Telmo pedid,
No seréis desatendidos
Pues benignos sus oídos,
Oyen aun vuestro clamor:


Y si en tempestad furiosa
Te vieres, o navegante,
Llama a Telmo, que al instante
Veras en calma dichosa
La mar inquieta y undosa
A impulso de su favor:


Por eso en tu protección
Tanta confianza tenemos,
Que al fin alcanzar creemos,
Siguiendo en tu devoción,
Vivir a tu imitación
La gloria por tu favor:



L/: Ruega por nosotros Bienaventurado Pedro.
R/: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.


ORACION: Dios nuestro, que manifestasteis tan singular el auxilio del Bienaventurado Pedro, a los que se ven en los peligros del mar, concédenos por su intercesión, que la luz de tu gracia nos ilumine en las borrascas de esta vida, para que con ella encontremos el puerto de la salud eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.



ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...