miércoles, 14 de junio de 2023

NOVENA DEL MILAGRO A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


 NOVENA DEL MILAGRO A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


Oración para todos los días

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! El oro de tu cuadro, el fulgor de tu estrella, el verde azul de tu manto, tu corona de Reina, la luz de tu mirada, tu rostro compasıvo y maternal, tus manos, tu hechizo de Princesa celestial, todo me mueve en esta hora de angustia y de dolor a acercarme a Ti, para pedirte ese favor, este milagro, que tanto anhelo. Tú, mejor que yo, todavía, conoces la pena que me aflige, el peligro que me asedia, la necesidad en que me hallo. Escúchame, Madre mía. Te lo ruego por el inmenso y resignado dolor que se refleja en tu cara. Te lo suplico por el Nino, tu divino Hijo Jesús, que, asustado y tembloroso, busca, como yo, protección y amparo en tu regazo. No me atrevería a pedirte, después de tantos pecados e ingratitudes, este milagro. Pero tu título, tu nombre sin igual de Perpetuo Socorro, me alienta y me da confianza en esta hora. Si, yo creo firmemente que eres Socorro Perpetuo de todo el que te invoca. No desoigas, pues mi oración. Socórreme. Concédeme el milagro que te pido en esta Novena.


DIA PRIMERO

Es posible el milagro

En todos los tiempos han existido fenómenos maravillosos, inexplicables a la luz de las leyes de la naturaleza; fenómenos que han preocupado a las inteligencias no sólo de los sabios, sino también de los sencillos. A esos fenómenos se les ha llamado milagros. ¿Es posible el milagro? Sí. Y jamás la impiedad podrá convencernos de su imposibilidad, pues además de no repugnar en nada a las leyes inmutables de la naturaleza, ni a la sabiduría de Dios, que estableció esas leyes, los milagros son, según nos enseña la Teología, una afirmación más y más evidente de los atributos de la divinidad. La primera condición para alcanzar de Dios un favor es tener fe en Él, en su poder. He aquí lo primero que te pido en este día, Madre del Perpetuo Socorro: fe en tu poder. Fe, para que me concedas el milagro que deseo alcanzar en esta Novena.


-Pida cada quien la gracia que desee conseguir de nuestra Madre del Perpetuo Socorro.


Invocaciones

Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por tu inagotable poder de Madre del Hijo de Dios, R/: Concédeme este milagro.

Avemaría.


Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por tu inmaculada pureza desde el primer instante de tu existencia, R/: Concédeme este milagro.

Avemaría.


Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por tu inagotable bondad de Madre de toda la Humanidad, R/: Concédeme este milagro.

Avemaría.


Oración final

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Todo me encanta en ti, cuando te miro: tu poder, tu pureza, tu hermosura. Más para el pobre, para el necesitado, para el que sufre, no hay nada más dulce que tu misericordia, Eso significa tu nombre de Perpetuo Socorro para mí. Por eso, Madre bondadosa, me dirijo a ti en esta hora triste de mi vida. Socórreme en esta necesidad. No desoigas mi oración. No olvides mi súplica ardiente y confiada. Madre del Perpetuo Socorro! concédeme el milagro que te pido en esta Novena. Así sea.


DIA SEGUNDO

El milagro no se opone a las leyes naturales

Todas las cosas están, en verdad, dotadas por el Creador de leyes que regulan su existencia. Estas leyes son ciertamente fijas y no pueden cambiarse por sí mismas ni por ninguna otra criatura. Así el sol, las plantas, los anímales, tienen leyes que son absolutamente inmutables y necesarias, pues dependen totalmente de la voluntad divina del que las puso; y ya sabemos que el que da una ley puede también derogar o abolirla cuando quiera. El milagro no es suspensión o destrucción de ninguna ley natural, sino solamente un efecto producido independientemente de las leyes naturales puestas por Dios. Tal es el milagro de la Virginidad de nuestra Madre María en el hecho de la Encarnación y nacimiento del Hijo de Dios. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Por el cúmulo inmenso de milagros que Dios Nuestro Señor obró en ti, otórgame el milagro que te pido en esta Novena.


DÍA TERCERO

El milagro no se opone a la Sabiduría de Dios

Dios es sabiduría infinita. Es esta, la Sabiduría, un atributo de la divinidad. Todo cuanto Dios hizo lo realizó con suma sabiduría. Por eso la Divina Escritura pondera con el calificativo de bueno a todo lo que Dios creó. Es, pues, una necedad más de la impiedad el sostener que el milagro se opone a la sabiduría de Dios, siendo así que el milagro es obra exclusiva del poder de Dios. Tal ocurriría si Dios realiza milagros por capricho o bien para corregir una ley suya, pues eso demostraría ligereza o ignorancia en Él, cosa que repugna absolutamente a la naturaleza divina, en la cual no cabe imperfección alguna. No oponiéndose, pues, el milagro a la sabiduría divina, la existencia de éste resulta por el contrario una prueba más de la existencia de ese atributo de Dios. La Virgen Santísima es llamada Trono de la Sabiduría en las Letanías lauretanas. Otro motivo más de confianza para acudir a ella. Madre del Perpetuo Socorro! Si el milagro que te pido ha de ensalzar la Sabiduría de tu divino Hijo, no me lo niegues en esta Novena.


DIA CUARTO

El milagro está de acuerdo con

la fe de los Libros Santos

El hecho de los milagros no es una fábula inventada por los hombres; antes bien es un hecho comprobado por la revelación divina tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. La historia del pueblo de Dios es en el Antiguo Testamento una cadena ininterrumpida de milagros. Así como las plagas de Egipto, el Maná, el paso del Mar Rojo, el agua que brota de la roca. Y en el Nuevo Testamento todavía se multiplican y se agigantan más los milagros. La vida de Jesucristo desde que nace hasta que sube al cielo es una historia de milagros inauditos y maravillosos. La Vida de los apóstoles del Señor es igualmente una prolongación de la historia divina del milagro. Tu propia vida, Madre mía Inmaculada, es un tejido de milagros, mientras viviste en este mundo. Con razón cantaste en el himno de tu reconocimiento al Señor: Dios hizo en Mí cosas grandes. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Concédeme este milagro que te pido para que yo pueda también cantar por ese favor esa misma alabanza de Ti.


DIA QUINTO

El milagro está de acuerdo con

la doctrina de la Iglesia

El milagro es un hecho ante las enseñanzas de la Iglesia Católica. Pues no solo es posible y razonable, como nos demuestra la filosofía escolástica y apologética, sino que además es también objeto de nuestra fe en la teología dogmática. La Santa Iglesia apoyándose en la palabra de Dios, en la palabra no menos cierta y segura de la tradición cristiana, así como en la voz dela razón y de la experiencia, no solo admite los milagros, sino que además nos obliga a creer en algunos, como por ejemplo, en el milagro de la Resurreccón de Jesucristo Nuestro Señor, y nos confirma en la creencia de otros, aunque no nos los propone como objeto de fe. Si el milagro fuera producto de la fantasía o de la superstición, ¿cómo podría una institución tan sabia y tạn santa como es la Iglesia Católica proponernos tales doctrinas? ¡Oh dulce Madre del Perpetuo Socorro! Tú que fuiste y sigues siendo la destructora de las herejías y el sostén de la fe del pueblo cristiano guárdanos siempre la fe en el dogma de la realidad de los milagros y sobre todo, dame a mí la fe y confianza que necesito para alcanzar el que ahora te pido.


DIA SEXTO

El milagro está de acuerdo con las

enseñanzas de la historia

El milagro es un hecho real e indiscutible no solo a la luz de la fe y de la razón, sino también a la luz de la historia. Es un hecho comprobado históricamente, o sea, con la misma objetıvidad y certeza que cualquier otro hecho histórico. Aún prescindiendo de los milagros consignados en las Sagradas Escrituras, hechos por lo demás rigurosamente históricos, bastarianos abrir las páginas del Santoral cristano para asegurarnos de la certeza de este aserto. En todos los tiempos es verdad atendió la Iglesia a este requisito del milagro para permitir el culto de uno de estos héroes cristianos; pero sobre todo desde que el Derecho Canónico exigió como condición indispensable la aprobación de cinco milagros al menos para poderle canonizar, ya no puede caber duda alguna acerca de la autenticidad histórica del milagro. Pues por un lado sabemos que la Iglesia sigue todavía canonizando Santos y por otro es bien conocido de todos el rigor y exigencia que pone en el estudio de los milagros que se le proponen. Mas, ¿para qué acudir a las páginas de los Santos? Tu cuadro bendito Madre del Perpetuo Socorro, es un libro inmenso escrito con letras de millares de milagros. El oro de tu cuadro no es oro, es una constelación de milagros. Madre mía, concédeme que desde hoy brille también en tu cuadro la estrella de este milagro que te pido.


DÍA SÉPTIMO

¿Qué es el milagro?

Son muchos los que no saben bien qué es un milagro. La idea incompleta e indefinida que tienen de él, les hace pecar, unas veces por exceso de credulidad y otras por defecto. Así los muy creyentes confunden una gracia o favor de Dios con un milagro, y en todo quieren ver milagros. Cualquier cosa pedida a un Santo de algo que podía ocurrir como ocurrió que creen que es un milagro, como por ejemplo el sanar de una enfermedad que no era mortal. Otros en cambio no admiten ningún milagro, y niegan, como vimos, hasta la posibilidad de los mismos. Es conveniente, pues, saber, que es un milagro para no equivocarse ni faltar por ninguno de los caminos expuestos. Milagro es un hecho a la vez sensible, extraordinario y divino. Sensible, es decir, que pueda ser apreciado por nuestros sentidos, como es, por ejemplo, el tan conocido de la licuación de la Sangre de San Genaro, que cada año se repite en Nápoles. Extraordinario, o sea, que suceda fuera del orden habitual de los fenómenos de la naturaleza, no de las leyes. Los fenómenos son resultados de las leyes de la naturaleza. El milagro es una fuerza, otra causa que hace que el fenómeno se produzca fuera de lo ordinario de las leyes de la naturaleza. La ley, pues, subsiste. Divino. Para que ese hecho extraordinario y sensible sea milagro ha de ser además divino, o sea, Que bien examinado todo, no pueda atribuirse más que al poder de Dios, o a la influencia divina. ¿Verdad que el Cuadro del Perpetuo Socorro está lleno de estos hechos que llamamos en el verdadero sentido de la palabra milagros? ¿Verdad que por ella reciben los que se encomiendan a Ella infinidad de favores y gracias extraordinarias? Madre querida, no me niegues este favor, esta gracia, este milagro que te pido.


DÍA OCTAVO

Fines del milagro

Dios no obra a ciegas. Todo lo hizo con un fin: la gloria de Dios. El es la luz de las cosas, y las cosas son por El luces que nos permiten conocerlo para servirlo. Por eso el milagro no es un fenómeno ciego, es algo en lo cual ha puesto Dios fines muy elevados, Por eso no se repiten con frecuencia ni están a merced de cualquier voluntad caprichosa que los profane. ¿Y cuáles son esos fines? El milagro en cuanto es obra del poder divino y procede de Dios, tiene un fin remoto universal, apologético, es decir, el milagro es ante todo y siempre una manifestación de poder y de la bondad de Dios, y un testimonio fehaciente de la revelación y de la verdad de la doctrina de Jesucristo y de la religión verdadera. El milagro en cuanto se refiere a nosotros tiene también un fin inmediato, que es el de beneficiar espiritual o temporalmente al hombre, sobre todo espiritualmente. Dios hace los milagros más por las almas que por los cuerpos, y aunque beneficie a éstos, el fin principal es siempre la salvación de las almas. Si este es el fin ¿por qué temer a la Virgen del Perpetuo Socorro pidiéndole un milagro? Madre del Perpetuo Socorro! Ahora que conozco bien lo que es el milagro te lo pido con más confianza y ansia que nunca. No me lo niegues.


 DIA NOVENO

Milagros de la Virgen del Perpetuo

Socorro.

¿Serán leyendas o realidades históricas? No lo sé. Las primeras páginas de la historia del Perpetuo Socorro, desde que sale de Creta hasta que es colocada en su templo de San Mateo, no son sino un relato ininterrumpido de milagros. Los milagros continúan sucediéndose en el Santuario de los Padres Agustinos de forma que los romanos la llaman Virgen milagrosa. En 1866 el Papa Pio IX entrega el Cuadro a los Redentoristas y desde entonces cada hijo de San Alfonso es un testigo cierto de algún milagro de esta Virgen bendita. Esto ya no es leyenda; es una realidad de nuestros días. No existe en el mundo moderno imagen ni más conocida, ni más milagrosa, Por Ella se puede decir que los ciegos ven, como el caso del niño de Huete (España) y el del soldado de Puchseim (Alemania); por Ella los cojos andan, como la niña paralítica de nacimiento que fue curada en Roma el día en que el culto del Perpetuo Socorro se restablece en 1866; por Ella los enfermos sanan, como el niño curado de meningitis en Roma, y el militar tuberculoso de Clonard (Irlanda), y el epiléptico de Puebla de los Ángeles. Por ella los afligidos son consolados como el Obispo lituano libertado de las prisiones rusas; por Ella los pobres son socorridos, los pecadores convertidos. ¡Madre del Perpetuo Socorro! Concédeme que sea yo por esta Norena un nuevo hijo tuyo, que pueda cantar el himno de un nuevo favor recibido de tus milagrosas manos.


NOVENA DE VISITAS A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


 NOVENA DE VISITAS A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


Saludo para todos los días.

Por fin lo he podido dejar todo y aquí estoy a tus plantas, oh Madre mía del Perpetuo Socorro. Sé que me ves, que oyes mis palabras, que sientes los latidos de mi corazón.. ¡Creo! No hay pensamiento más consolador. .¡No estoy solo en el mundo!... Me siguen por todas partes los ojos de la Madre de Dios, que es también mi Madre... Sólo estás esperando que abra mis labios y te cuente mis penas y te diga mi amor.. Y cuántas gracias me das sin que yo te las pida!.. Pensar en tu grandeza y no admirarte es soberbia...: pensar en tus amores y no morir por Ti, es locura. Caer a las plantas de tu misericordia y nơ acudir a tu bondad, es insensatez. Caer a las plantas de tu Perpetuo Socorro y no sentir en el alma el consuelo de la paz y del amor es imposible.. Por eso llego a tus pies. Estoy aquí... Mírame… háblame... sálvame..


PRIMERA VISITA

Madre mía, vengo a verte. 

¡Cuánto tiempo hace que no te veo! ¿Mucho?... ¿Poco?... Esta misma mañana te vi al despertar... Colgaba tu imagen ante mis ojos… y te dirigí la primera mirada de amor. Después Vine a verte aquí. Aquí está tu trono de amor..., aquí el despacho de tus misericordias... es tu casita, aquí recibes a tus hijos... a los que te aman... y a los otros también... Madre mía del Perpetuo Socorro, ¡si no puedo vivir sin Ti! Si necesito de la misericordia tuya, como las flores necesitan de los rayos del sol! Decía un profeta hablando de su amada Jerusalén: Que la lengua se me pegue al paladar si me olvido de ti, ciudad santa de Sión. Yo te digo, vida de mi vida y resumen de mis esperanzas todas... Que vuelva al silencio de la nada, si mi vidą no ha de consumirse ante tus ojos, como la luz de la lámpara que arde ante las puertas del sagrario... Déjame que te mire de nuevo..., una mil veces.. Deja que vea tus Cada día me parecen más misericordiosos. Deja que mire tu rostro... Cada día me parece más de Madre... Quiero llevarte, Madre, grabada en la pupila de los ojos míos, para que todos al verte en mí te amen... como yo... más que yo, no ¡Sólo Dios! Sólo Dios!


Plegaria de amor para todos los días

Madre mía del Perpetuo Socorro, te ofrezco esta visita como homenaje de mi amor, como perfume de mi corazón, como prueba de mi lealtad, como tributo de admiración a tu soberana grandeza y a tus misericordias que no tienen fin..

Ave Maria.


Madre del Perpetuo Socorro, responde Tú a esta Visita mía, humilde y rápida, que yo, no pero sincera y leal, como Tu quieras, con una mirada, con una caricia, con una gracia... Dame la limosnita que escoja tu corazón para mí. Ave Maria.


Madre del Perpetuo Socorro, hasta que te vea en el cielo con un abrazo eterno, con un beso que no tenga fin… en aquella región, donde ya no hay penas, sino la eterna posesión de la paz y de la felicidad. Y ahora, ¡adiós, Madre mía !... Me llaman las obligaciones de la vida... ¡Adiós! Dejaré de pensar en Ti... ¡Y Tú pensarás en mí! Desaparecerá ante mis ojos la dulce figura de tu santa imagen… y tus ojos me seguirán desde las alturas del cielo...! Madre mía, la de las grandes misericordias, la del amor sin límites.., me yoy... Aquí dejo mi corazón... Sálvame de todos los peligros... Ayúdame en todos los momentos... Sé siempre, y en todas partes lo que tienes que ser, Madre del Perpetuo Socorro. .. Dame tu bendición. Ave Maria...

¡Adiós!


VISITA SEGUNDA

Madre mía, vengo a admirarte

Aquí estoy de nuevo... Nunca estás sola... Aquí están siempre los cielos la tierra contemplándote extáticos de admiración... ¡Si hasta el hasta el mismo Dios que te crió tan bella y tan santa ha quedado pasmado de tu hermosura! Qué hermosa eres, ha dicho al verte... no hay mancha alguna en Ti! ¡Qué de extraño que todos los seres, desde los serafines más altos hasta los hombres más viles, siguiendo el ejemplo divino, te proclamen sol de todas las hermosuras y retrato perfectísimo de Dios! En este desfile de adoradores me toca... Y aquí me detengo ahora a pasar mi momento... Y te miro y mi alma queda extática de admiración y te digo, como profeta, que no sé hablar, que no hay ni palabras en el lenguaje humano, ni ideas en la humana inteligencia para decir algo de tu celestial y divina hermosura. Un ángel bajó del cielo y te saludó: Ave María, llena eres de gracia... Sí: estás llena de gracia... Los ángeles y los hombres hemos recibido una gotita de la santidad de Dios... Tú eres el mar que rebosa y cuya profundidad nadie puede medir. Tienes la gracia y con la gracia tienes todos los dones de Dios... La vida es corta para admirarte. Me consuela el pensamiento de que la eternidad la pasaré gozando de la contemplación de tu soberana hermosura.


VISITA TERCERA

Madre mía, vengo a recordar

tus beneficios.

¿Quieres que te los cuente? Por Ti recibí el agua del bautismo y los esplendores de la fe... por Ti la piedad de una familia cristiana… por Ti las enseñanzas salvadoras de una educación cristiana.. por ti el perdón de mis pecados... A esto suma las gracias de todos los la victoria en las tentaciones continuas, el recogimiento en la Misa diaria, la dicha inefable de la frecuente comunión... los anhelos de servir a la esperanza de mi salvación. Y añadiré a todo esto los peligros desconocidos de que me has preservado, las gracias que has dejado caer sobre la frente de todos los que amo, la misericordia que me has manifestado en los momentos más tristes de la vida... No podemos contar las estrellas del cielo... Tampoco puedo contar el número incontable de tus beneficios.. Un corazón es muy poco para suspenderlo como exvoto de gratitud a tus plantas... Quisiera tener a mi servicio tantos ángeles como segundos llevo ya de mi vida, a esos ángeles les diría que se estuvieran aquí dándote gracias, por los beneficios que de tus manos benditas he recibido,  ya que esto es imposible, permite Madre mía del Perpetuo Socorro, que diga ahora ante la faz del cielo y de la tierra, que todas las gracias las recibí de Ti y que sólo quiero vivir para Dios y Ti. Madre mía, mi corazón no puede hacer más. 


VISITA CUARTA

Madre mía, vengo a cantarte.

Solitario está tu templo... callado el órgano... mudos los cantores. Esto es en la iglesia de abajo, que allá arriba tus armonías no cesan nunca eternamente los conciertos de los bienaventurados cantarán tu grandeza y tu misericordia. Hasta este bajo mundo llegan los ecos de aquellos himnos sin fin. El estribillo nos lo dejó el Espíritu Santo en los sagrados libros: Tú eres a gloria de Jerusalén, Tú la alegría de Israel, Tú el honor de los cielos y de la tierra de hacer más También yo tengo corazón y en el corazón unas cuerdas de amor, que te cantan notas de cariño. Yo te canto como David: Cosas gloriosas han sido dichas de, Ti, oh María, ciudad bellísima de Dios. Yo te canto como Salomón en el libro Sagrado de la Sabiduría: Todas las mujeres han reunido algunos detalles de la gracia de Dios... Pero Tú sobrepasas a todas, como se yergue el gigantesco ciprés Yo te canto como te cantaba Santa Isabel cuando en las montañas de Hebrón caía en tus brazos diciéndote que eras la mujer bendita entre todas las mujeres ¡Oh María! ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! quiero cantarte siempre, en las mañanas de luz y en las noches de sombras... en las horas de placer y en los momentos de dolor... con las notas de las lágrimas y con las cuerdas de la alegría... en los pasos enérgicos de la juventud y en el andar vacilante de la ancianidad… Madre mía, quiero cantarte siempre, sobre el tomillo de los campos siempre... siempre... aquí, en la tierra... allá... en el cielo.


VISITA QUINTA

Madre mía, vengo a contarte mis penas.

Al mundo no las puedo contar, no entiende de penas, se ríe de los que sufren... no quiere visitar a los que lloran... le aterra el luto del cuerpo y el duelo del alma. Sólo a viva fuerza v por compromiso acompaña a los muertos. Y yo, Madre mía, estoy de luto... Quizás mi alma está muerta muerta por la culpa. Llevo y arrastro un cuerpo que es el ataúd de mi alma. Murió la desgraciada porque el pecado la fascinó, la sedujo, la cegó y al fin le clavó el puñal de la muerte. Madre mía, estoy de duelo... Tengo en el corazón unas tristezas que me ahogan, unas tentaciones que me envuelven en sombras trágicas; el abismo del infierno me atrae...Oigo una voz de desesperación que me condena. He mirado en derredor mío... Nadie puede entender mi dolor... Y aunque lo pudiera entender, ¿quién lo podrá correr? Todos se han cruzado de brazos y me han dicho con horrible frialdad: Allá tú... nosotros nada podemos hacer.. ¡Nada, nada!... Así son ellos... Todo, todo... eso eres Tú.... Por eso vengo a Ti... por eso clavo en Ti mis ojos que chorrean lágrimas... por eso te ofrezco este corazón que está ahíto de hieles... por eso abro mis labios a tus pies y te cuento mis tristezas. Soy un libro abierto para ti. Mira, Madre mía, mi corazón... Es un libro que no encierra más que páginas de tristeza y dolor. Lee... y después haz lo que quieras.


VISITA SEXTA

Madre mía, vengo a pedirte limosna.

He llamado a muchas puertas y expuse mi angustiosa necesidad. y alargué mi mano suplicante ... Y siempre oí la misma palabra de la impotencia humana: Dios te socorra hermano. Un día me dijeron que había un hombre, más desgraciado que yo, que estaba muriendo en el Gólgota en una cruz.... Subí con la cruz de todas mis penas hasta EI... me acerqué y le reconocí... Era el buen Jesús, el que siempre tuvo palabras de consuelo para todos los desgraciados... Era Jesús, cuyo Corazón procuró remediar todas las penas. Allí estabas Tú también, Madre mía, arrimada a aquel madero y ofreciéndote como víctima por mí.. Vi tus lágrimas... comprendí algo de tus penas inmensas.. Y me acerqué y levanté mis ojos y le dije a aquel mártir divino: Ten piedad de mí cuando Ilėgues a tu reino... porque sólo Tú me puedes socorrer. Y me miró, aún tengo retratada en la retina de mis ojos aquella mirada. Qué dulce era, qué tierna... qué misericordiosa... Y abrió sus labios cárdenos, lívidos y me dijo con voz apagada, pero más dulce que la voz de todas las madres: Ahí tienes a tu Madre... Esa Madre que Jesús me daba eras Tú... Por eso alargo confiadamente la mano y te digo: Una limosnita por amor de Jesús: La limosnita de la fe... la limosnita de la pureza... la limosnita del amor de Dios... y sobre todo la limosnita de tu santo amor... Y me voy rico con la limosnita de tu mirada que me alienta, con el tesoro de tu corazón que nunca me ha de faltar... En Ti, Madre del Perpetuo Socorro, confío. Viviré de limosna.. Un pedazo de misericordia cada día hasta que me des la gran limosna del cielo.


VISITA SÉPTIMA

Madre mía, vengo a encomendarte

los intereses de todos los míos.

Hoy, Madre mía, ni una palabra de mí... ni una súplica para mí.. Hoy vengo a hablarte de los míos... Tengo una familia muy grande y la tengo muy desparramada por el mundo... Soy hijo de la santa Iglesia y mis amores son tan vastos como tus amores. Más allá de los mares, detrás de horizontes muy lejanos hay millones de almas que no conocen a tu divino Hijo, que ha sido su Redentor. Por allá andan misioneros que llevan la cruz que es la única esperanza... Señora y Madre mía, que se extienda el reinado de Jesús a todos los climas... que los misioneros del Evangelio ganen mundos para la verdad cristiana. Y hay también muchos millones que han oído hablar de Jesús, pero que no quieren reconocer por el único y verdadero Dios... Que todos vean que El y EL es camino, verdad y vida... Y se cuentan también por millones los impíamente le odian y le persiguen. Ábreles los ojos y que reconozcan su locura y su impiedad y que sean en adelante sus amigos leales y sus hijos fervorosos. Pero también somos incontables los que conocemos a Jesús, los que le amamos, los que le adoramos... Desde el Pontífice que gobierna la iglesia santa hasta el último creyente que besa una cruz en el rincón de una choza hay una jerarquía santa y divina... Todos te aman y todos te invocan... Madre mía, oye su oración

Sobre todo, Madre mía, te pido por los míos, por los que tenemos la misma sangre y vivimos bajo el techo del mismo hogar... por los que están en el hogar doméstico y por los que han tenido que alejarse del nido familiar.. Madre, juntanos a todos bajo tu manto aquí en la tierra y más tarde en la casa del cielo.


VISITA OCTAVA

Madre mía, vengo a consolarte.

He fijado, Madre mía, mis ojos en los tuyos y he visto que en ellos llevas las huellas del dolor. ¿Por qué has llorado, Madre mía? Lloras porque contemplas la cruz en que va a morir el Hijo de tu alma y la lanza que ha de abrir su Corazón divino... Lloras porque, a pesar de la muerte de tu Jesús, los hombres le ofenden, le persiguen, le odian y se condenan... Lloras porque ves que la santa Iglesia es vilmente perseguida porque los que te aman se ven del mundo despreciados y escarnecidos. Lloras porque ves tus templos quemados, y profanados los sagrarios donde tiene Jesús su casa de amor en esta tierra.. Lloras porque oyes las blasfemias y contemplas las impurezas y presencias los sacrilegios y ves en todas partes conculcada la ley de tu divino Hijo. Lloras porque entre los hombres, tus hijos, no reina la paz y porque a pesar de tu misericordia, se empeñan en perderse y condenarse. Grande como el mar es tu dolor, amargas como la hiel las lágrimas que corren de tus ojos. Permite que mezcle mis lágrimas con las tuyas y que te diga: No, Madre mía, no estás sola en los días del dolor. Aquí me tienes a tu lado. Contigo lloro los pecados de los hombres y las tristezas de Jesús... Madre mía, dame más lágrimas, si con mis lágrimas puedo dar un poco de consuelo a tu maternal corazón...


VISITA NOVENA

Madre mía, vengo a despedirme.

Madre mía, hoy es la novena visita. No tienen número las que te he hecho en toda mi vida… ¡Si, no puedo pasar un dia sin venir a verte! Pero he querido venir nueve días seguidos a visitarte como ofrenda de mi fidelidad y de mi amor... Soy feliz y declaro aquí a tus plantas que sólo a tus pies cncuentro una paz y una alegría que me legan a lo más hondo del alma. Las diversiones del mundo excitan los sentidos, las visitas de la sociedad distraen el espíritu. Pero unos minutos a tus plantas, cuando Tú nos miras y cuando tus hermosos ojos nos sonríen, son minutos de cielo... Aquí tengo anhelos de virtud, deseos de amar a Dios, pensamientos santos, y delicias espirituales que saborea el alma... Aquí mi corazón se desprende de amores que matan y se inflama en amores que elevan y santifican... Pasaron ya los nueve días... Gracias porque me recibiste y gracias porque me miraste y mil gracias porque te dignaste escuchar la narración de mis penas y remediar mis pesares. Pasaron ya los nueve días... Me voy... Qué palabra tan triste! ¡Me voy!... Todos en la vida se van... Se fueron los seres que más amé... Cada día la muerte me arrebata un amor. Sólo Tú no te vas!... Sólo Tú estás siempre a mi  lado!. Por eso, Si me voy, Tú no me dejas. Adiós, Madre y esperanza mía. ¡Adiós! Me voy pero llevo tu retrato en la pupila de mis ojos y tu amor en lo más íntimo del alma... ¡Adiós! Oh Reina del Perpetuo Socorro... Hasta mañana!.


NOVENA DE LA GRACIA A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


 NOVENA DE LA GRACIA O LOS NUEVE MARTES CONSAGRADOS A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO


Oración para todos los días

Oh Santísima Virgen María, que para inspirarnos ilimitada confianza en Vos, habéis querido llamaros y ser para nosotros Perpetuo Socorro en todas las necesidades y tribulaciones de la vida! A Vos, que sois la Omnipotencia suplicante, recurrimos por medio de esta Novena de Martes, día a Vos especialmente consagrado, para alcanzar el remedio de la necesidad en que nos hallamos y la gracia especial que solicitamos, si es para mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Amén.


MARTES PRIMERO

Viene del Oriente

El Oriente es el lugar donde Dios ha puesto sus ojos con predilección especial. En Oriente colocó el origen de la raza humana y el paraíso terrenal. En Oriente desarrolló el pueblo escogido, que había de conservar las revelaciones de Dios. En el Oriente hubo ciudades maravillosas, asombro de arqueólogos y de sabios: Jerusalén, Babilonia, Nínive, Pekín. Del Oriente vino la seda, las maderas incorruptibles, las especias aromáticas. Del Oriente vienen las perlas: nácar, marfil, diamante. Del Oriente viene la luz: la luz material que nos trae el sol en su carro de fuego y la luz espiritual que nos trae Jesús. Del Oriente viene también la Virgen del Perpetuo Socorro.  Su origen se remonta al Siglo XII. Es una copia de la famosa Hodiguitria o de la Strastnaia. El Cuadro del Perpetuo Socorro viene del Oriente como resumiendo todas las riquezas que el Oriente representa para nosotros: el consuelo, la luz, la abundancia. ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! todo lo encuentro en tu Cuadro. Por eso vengo a Ti en esta Novena de Martes. Oyeme, socorreme, sálvame.


-Pida cada quien la gracia que desee conseguir de nuestra Madre del Perpetuo Socorro en este Martes.


-A estas intenciones vamos a rezar tres Avemarías.


Oración Final

Mi amantísima Madre y Madre de todos los necesitados, que en vuestra portentosa Imagen sois la Dispensadora de todas las gracias, socorrednos en todas las necesidades espirituales y temporales que nos afligen, y pues sois nuestra Madre, alcanzadnos el perdón de nuestras culpas, la perseverancia en el servicio de Dios y el favor especial que pedimos en este Martes, si ha de ser para gloria de Dios y vuestra y además para bien de nuestras almas. Amén.


MARTES SEGUNDO

A Roma

Viene la Virgen del Perpetuo Socorro de Creta, la isla que guardara el joyel oriental de su Perpetuo Socorro. De Creta pasa por Mesina y por Capri y llega al puerto de Ostia. De allí a Roma. ¿Por qué la Virgen del Perpetuo Socorro escoge Romna? Porque quería que su Perpetuo Socorro encontrara allí su poderío universal, y eso significaba Roma. Los antiguos romanos la llamaban: Roma eterna. Esa eternidad de poder la condensaban en una frase que decía: Acuérdate, oh romano, que imperarás sobre los pueblos. Junto a esa aureola política, el poderío espiritual. Por mandato de Jesús, San Pedro Ileva a Roma su Credo y establece allí su Cátedra. Desde allí se extiende la Iglesia de Jesús: una, santa, católica y apostólica, es decir, la iglesia universal, la iglesia verdadera. La Virgen del Perpetuo Socorro escoge Roma para establecer desde allí su señorío universal. Universal por su culto. No quiere un templo, ni una sola iglesia; quiere que en todas las iglesias aun las más pobres se le rinda culto. Universal por su difusión. En todas las naciones se venera e invoca su Perpetuo Socorro. Universal en el tiempo. Y ese culto se extenderá a todas las generaciones venideras. El culto del Perpetuo Socorro va creciendo como el grano de mostaza de que nos habla el evangelio. Dijo Jesús: Cuando fuere levantado entre el cielo y la tierra todo lo atraeré a Mí. ¿No puede decir lo mismo la Virgen del Perpetuo Socorro refiriéndose a Roma? Sí, Madre mía del Perpetuo Socorro. Desde Roma has atraído a Ti todos los corazones. Eres el Perpetuo Socorro de todo el mundo. Por eso acudo a Tì y te voco y me pongo bajo tu protección. Soy hijo de la Iglesia católica; soy tu hijo. Oye mi oración.


MARTES TERCERO

Misión de la Virgen del Perpetuo

Socorro.

La Virgen del Perpetuo Socorro va a Roma. ¿A qué? Va como enviada de Jesús a ser testigo de su Iglesia Santa. Jesús escogió doce apóstoles y les dio una misión. Id por el mundo, les dijo, a dar testimonio de Mí. Y los apóstoles se fueron por el mundo a dar testimonio de la Resurrección de Jesucristo. Lo mismo el Cuadro de la Virgen del Perpetuo Socorro. En él ¿no vemos los Instrumentos de la Pasión y la imagen del Redentor? Los ojos de la Virgen ¿no están reventando lágrimas como para indicar que Ella es la Corredentora? El Espíritu Santo desciende sobre los Apóstoles el día de Pentecostés y sella su misión con un sello divino: el milagro. El cuadro del Perpetuo Socorro viene a Roma y viene también acompañado del sello del milagro. Ese será su secreto. En el mar se desata una tempestad y la Virgen del Perpetuo Socorro hace un milagro para indicar su poder extraordinario en las tempestades de la vida. Llega a Roma y sus conquistas las comienza con un quiero omnipotente. Quiero, dice, que mi imagen sea venerada en el templo que se encuentra entre San Juan de Letrán y Santa María la Mayor. Y esa voluntad de la Virgen se cumple. Un hombre terco quiere obstaculizar esa voluntad, y la Virgen lo retira del escenario de los vivos. El Romano muere y la voluntad de la Virgen se cumple. El milagro acompaña el Củadro del Perpetuo Socorro. Tantos milagros hará que bien le podemos aplicar las palabras de Jesucristo a los Apóstoles: El que a vosotros recibe a mi me recibe. ¡Madre del Perpetuo Socorro, Virgen Corredentora, la Virgen de los milagros! Mira mi triste estado y realiza en favor mío uno de esos milagros; pronuncia ese quiero salvador. Señora, si tú quieres, puedes socorrerme. Di quiero y conseguiré la gracia que deseo y mi situación actual cambiará por completo. Virgen del Perpetuo Socorro, en Ti confío.


MARTES CUARTO

Perpetuo Socorro de la humanidad

Fue el Corazón de Jesucristo quien contemplando las lacras de la pobre humanidad exclamó: Venid a Mí todos los. que estáis trabajados; Yo os aliviaré. La misma llamada nos hace desde Roma la Virgen del Perpetuo Socorro: Venid a Mí. Y para inspirarnos confianza, ya no se llamará Hodiguitria ni Strastnaia sino Virgen del Perpetuo Socorro. Una niña le pregunta quién es y Ella responde: Soy la Virgen Perpetuo Socorro. ¡Nombre bendito el nombre del Perpetuo Socorro! ¡Nombre venido del cielo! Y bendito es también aquel día 27 de marzo de 1499, en que la Virgen del Perpetuo Socorro aparece, en el Templo de San Mateo de los Padres Agustinos, para ser desde allí el Perpetuo Socorro del mundo. Aquel día abrió el Perpetuo Socorro de la Virgen una fuente de milagros que le merecieron el título de Virgen milagrosisima. Y a buscar en Ella el remedio de sus males y la elevación moral van al templo las almas a las plantas del Perpetuo Socorro. Desde la cuna hasta el sepulcro todo lo ponen bajo la protección del Perpetuo Socorro. Allí el rico se codea con el pobre y todos renunciando a sus títulos y privilegios sólo piensan en sentirse hijos de la misma Madre que es para todos Perpetuo Socorro. ¡Madre del Perpetuo Socorro! En el mundo muchas veces se imponen los nombres por capricho de los padres o por recuerdos de familia: nunca se, atiende a que representen adecuadamente la persona. En Ti no fue así. Tú misma escogiste tu nombre para que en él encontrara mi alma todas las gracias y maravillas que Dios puso en la tuya. ¡Perpetuo Socorro! Perpetuo Socorro ¡Nombre de esperanza, de consuelo, de amor: nombre santificador! ¡Que tu recuerdo me acompañe siempre! ¡Que la última palabra que pronuncien mis labios al morir sea tu nombre, Madre mía del Perpetuo Socorro!


MARTES QUINTO

Entre San Juan de Letrán y Santa María la Mayor

La Virgen del Perpetuo Socorro escoge el templo de San Mateo y declara su nombre. Y precisamente en ese templo va a tener como capellanes dos congregaciones religiosas, los Padres Agustinos y los Padres Redentoristas, que día y noche montaran guardia ante su cuadro. ¿Por qué la Virgen del Perpetuo Socorro escoge estas dos congregaciones? Porque las congregaciones religiosas han sido consideradas en todo tiempo como la manifestación más bella de la santidad de la Iglesia. Es verdad que todos los fieles están llamados a la santidad, Jesús dijo: Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. San Pablo nos escribe: Cristo nos ha elegido para que seamos santos e inmaculados ante El por amor. Sin embargo, la santidad se manifiesta sobre todo en las congregaciones religiosas. No habéis leído el caso asombroso de San Gerardo? Se marcha de su casa deja sobre su mesa un papel que dice: Voy a hacerme santo. La monjita se retira al claustro; el misionero deja su patria. ¿Para qué ? Para ser santos en una vocación de renunciamiento. La Virgen del Perpetuo Socorro pone sus ojos en la congregación de los Padres agustinos. Entre esos religiosos las crónicas nos hablan de Fray Cristóbal de Barrios, uno de los teólogos de Trento y Superior de San Mateo. Cuando definió Concilio que el culto de la Virgen y de los Santos era muy conveniente y que al que lo contradijera se le declarara anatema, fray Cristóbal pensaría en su Virgen del Perpetuo Socorro y declararía que quien no la amase fuese anatema. Las viejas crónicas nos hablan también de Fray Donato. Dicen que se pasaba los

días y noches ante su cuadro. Qué le diría aquel santo agustino a la Virgen. Pasaron los años; y a San Mateo fue a rezar San Alfonso María de Ligorio entonces obispo, y a San Mateo fue San Clemente María Hofbauer, el gran misionero redentorista. Corrieron más años y el templo de San Mateo fue reducido a escombros por la mordedura de las revoluciones y en aquellos escombros los hijos de San Alfonso construyeron su templo y su residencia. Cosas de Dios! Cuando terminaban de hacerlo vuelve a parecer la Imagen del Perpetuo Socorro y por voluntad de Pio IX vuelve a su templo ahora confiado a los Padres Redentoristas. El entonces Superior general de la Congregación pocos días después de recibir el Cuadro de manos del Papa Pio IX escribía a sus hijos: No sabemos qué tesoro nos ha tocado. Era un tesoro de milagros para la Congregación y para el mundo. Por eso todos los Redentoristas llevan cuadro del Perpetuo Socorro a sus misiones y ponen sus trabajos bajo su protección y es Ella la que da vida y conversiones a los mismos. Los grandes Misioneros Redentoristas están contestes en afirmar que después del día de la Consagración de la Misión a la Virgen del Perpetuo Socorro, la Misión entra en una fase fervor arrollador. ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Permite que yo también una mis voces a las de tus hijos predilectos y diga también ante tu Cuadro: Quien no ame a la Virgen del Perpetuo Socorro sea anatema. Que yo te ame; que te amen todos los de mi casa y familia; que te ame todo el mundo; que todos sientan el influjo de tu Perpetuo Socorro.


MARTES SEXTO

Coronación

Entronizada la Virgen del Perpetuo Socorro en la iglesia de San Alfonso y esparcida la fama de su historia y sus prodigios, las muchedumbres acudieron a rendirle culto y veneración. Todo el año 1866 fue concurridísimo. Tanto se divulgó la fama de su poder que antes de un año el pueblo todo pedía que fuese coronada por el Cabildo Vaticano. El 12 de mayo de 1867 el Cabildo aceptó el cometido y se determinó el día 23 de Junio para esa ceremonia. Los días 20, 21 y 22 fueron de preparación, y el 23 en solemnísima Pontifical se bendijeron las coronas y entre las aclamaciones del público eran colocadas en las sienes de la Virgen y del Niño. La Virgen del Perpetuo Socorro iba a aparecer a los ojos de sus devotos no sólo como Madre, sino también como Reina poderosa. La verán por doquier entronizada. Estampas, medallas, cuadros. En cincuenta años, por poner en ejemplo, se acuñaron más de sesenta millones de medallas. ¿Qué significa todo esto? Significa la manifestación del amor de la Virgen del Perpetuo Socorro, de eso que los teólogos llaman el sacramento de la Virgen: el escapulario. Con él triunfa la Virgen por doquier. Del cielo, obteniendo gracias para sus devotos. Del infierno, arrancando de sus fauces a sus hijos que la invocan. Del purgatorio, sacando de aquel lugar los dolores a sus protegidos. Todos sienten el poder de esta gran Señora. Por eso todos la llaman con toda el alma: Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. El labrador la invoca y bendice sus campos. El comerciante la invoca y bendice su negocio. El enfermo la invoca y se ve curado. El triste la invoca y recibe consuelo. Las familias y las ciudades la invocan y todos hallan la paz. ¡Reina y Madre del Perpetuo Socorro! Te diré con la Iglesia: Socorre a los pobres, sostén a los débiles, consuela a los atribulados, convierte a los pecadores, asiste a los moribundos, intercede por la Iglesia, y sientan tu auxilio los que te invocan.


MARTES SÉPTIMO

Difusión

Escribió  un  pensador:  Nada conozco  más  grato que  escribir una palabra  y tener una seguridad profunda de que aquella palabra dentro  de pocas horas volará a  grandes distancias y vibrarán en  millares de espíritus  para producir una convicción y excitar una simpatía. Esta   convicción   del   gran   filósofo   español   ha   sido  también  la   de  los propagandistas de la Virgen del Perpetuo Socorro. Por  la  pluma  y  por  la   palabra  han  difundido  su   devoción  en  todos  los continentes.   Las  Revistas  del   Perpetuo  Socorro  se   editan  en  todas  las naciones y con elevado número de suscriptores.  Las novenas y devocionarios suman muchos millones.  Los sermones en honor del Perpetuo Socorro son sin número. ¡Oh  Madre del  Perpetuo  Socorro!   ¡Que  contento siente  mi  alma  al verte honrada por doquier!  Que tu  imagen me  acompañe  a todas partes.  Que te lleve sobre todo en mi alma, como meta de mis deseos y ambiciones. Que por ti trabaje, por ti sufra, por ti viva.  Madre del Perpetuo Socorro, Tú serás mi todo.


MARTES OCTAVO

La Archicofradía

El 23 de mayo de 1871 fue erigida canónicamente en Roma la  Asociación  de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro  y  de  San Alfonso. Años más tarde el 31 de marzo de 1876 era elevada al rango de Archicofradía con la facultad de comunicar a otros centros  sus privilegios e indulgencias. Hoy esos centros pasan de 3,200 en todo el mundo con unos seis millones de socios. Los frutos producidos en las almas por la Archicofradía son incalculables. Los archicofrades sienten la obsesión por la Virgen. Su lema es:  Trabajar por Ella, la Virgen del Perpetuo Socorro. Y con ese lema en el alma nada les detiene ni les arredra. Aman a su Virgen con locura, con pasión , sin desfallecer, hasta el sacrificio.  Sólo el Archicofrade del Perpetuo Socorro puede apropiarse las palabras de San Pablo:  ¿Quién me separará de mi Madre del Perpetuo Socorro. ¡Madre mía del Perpetuo Socorro!  Nada ni nadie, será capaz de separarme de Ti. Ni los dolores, ni las persecuciones, ni las torturas, nada ni nadie será capaz de arrancarme del alma el amor que siento por Ti Madre del Perpetuo Socorro.


MARTES NOVENO

La Súplica Perpetua

La Súplica Perpetua es una guardia de honor constante, o vela perpetua ante la imagen del Perpetuo Socorro.  Responde al plan de la Providencia sobre la gracia, es decir, que a un  Perpetuo Socorro  del cielo debe corresponder una Perpetua Súplica de la Tierra. La Súplica Perpetua se inició el 25 de Diciembre de 1878 en Santiago de Chile. Hoy está difundida por todos los continentes y son muchos los devotos del Perpetuo Socorro que hacen esa guardia ante la Virgen para con sus oraciones atraer gracias para el mundo. ¡Oh Madre del Perpetuo Socorro!  Quiero recurrir a Tí con incesante súplica.  Aquí he venido durante nueve días, pero aquí vendré en adelante.  Vendré para contarte mis necesidades y las de mi familia.  Vendré para pedirte por mis compañeros de trabajo, de estudios, de recreos, a fin de que mejoren de condición.  Vendré para que infiltres en mi alma ideales de conquista.  Todos te van a amar como yo te amo.  Yo les hablaré de Ti;  yo rezaré por ellos; yo me sacrificaré por ellos. ¡Madre mía del Perpetuo Socorro!  Lléname de tus gracias y con ellas dame esta del apostolado para que irradie tu nombre, tu luz, tu amor a todos mis hermanos.  Así tu nombre se extenderá cada día más, y mis hermanos los hombres te amarán y Tú pondrás en sus almas y en sus cuerpos el consuelo de tu  Perpetuo Socorro. 


viernes, 26 de mayo de 2023

EJERCICIO DE LOS MARTES A NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO

 




EJERCICIOS DE LOS MARTES

 

POR LA MAÑANA

 

1- CANTO:

¡Oh Reina de clemencia!

 

2-CORONITA DE AMOR:

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro!, porque sois, después de Dios, la criatura más santa y más digna de ser amada.

Avemaría.

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro!, porque sois la Hija de Dios Padre, la Madre de Dios Hijo y la Esposa

de Dios Espíritu Santo.

 Avemaría.

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro, porque sois mi Madre, la más

amante y la más amable de todas las madres.

Avemaría.

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro!, porque me habéis redimido con

Vuestros dolores y con vuestras lágrimas.

Avemaría.

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro!, porque sois, Con Jesús, mi amparo.

Avemaría.

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro!, y quiero amaros con todo mi corazón, cada día más y toda mi vida, para amaros eternamente en el cielo,

Avemaría.

 

Yo os amo, ¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro!, y quisiera que os amasen todos los hombres en la tierra como Dios, los ángeles y los santos os aman en el Cielo.

Avemaría.

 

3-CANTO.

 

Yo te doy

¡Oh Madre querida!

 

4-BREVE PAUSA.

 

Pida cada uno la gracia que desee conseguir en este martes, a este fin rezaremos tres Avemarías a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y tres Gloria Patri a Nuestro Padre S. Alfonso.

 

5-ORACIÓN.

Mi amantísima Madre y Madre de todos los necesitados, que en vuestra portentosa Imagen sois la Dispensadora de todas las gracias, socorrednos en todas las necesidades espirituales y temporales que nos afligen, y, pues soIS nuestra Madre. Alcanzadnos el perdón de nuestras culpas, la perseverancia en el servicio de Dios y el favor especial, que os pedimos en este martes, si ha de ser para gloria de Dios y vuestra, y además, para bien de nuestras almas. Amén.

 

6-LECTURA DE UN PUNTO DE MEDITACIÓN SEGÚN EL MANUAL.

 

7-DESPUÉS DE LA ELEVACIÓN.

CANTO: Te adoro Sagrada Hostia...

 

8-CORONITA EUCARÍSTICA.

 

¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por la alegría que experimentó tu Corazón cuando tu Hijo Divino te reveló el misterio de la Eucaristía, haz que mi alma salte de gozo cuando Jesús me abra las puertas del Sagrario y me invite a su banquete de amor.

Avemaría.

 

¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por aquella inmensa caridad con que te complaciste en que tu Hijo divino nos diera el cuerpo y sangre, que de Ti recibió y permaneciera en el tabernáculo, prisionero de amor, concédeme la gracia de que sea mi cuerpo por la pureza, santuario de su divinidad, y mi corazón, por la humildad, víctima de su caridad.

Avemaría.

 

¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por aquellos deliquios celestiales que sintió tu corazón cuando por vez. primera, viste la Hostia Santa, abriste tus labios y la recibiste en tus purísimas entrañas, dame la gracia de que mi alma salte de gozo santo ahora que voy a tener la misma dicha que Tú tuviste.

Avemaría.

 

¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por aquel fervor inefable con que todos los días recibías la Sagrada Comunión, haz que todos los días venza yo la pereza de mi carne, la vana opinión del mundo y la vanidad de los negocios terrenales, y venga a asistir al sacrificio del altar y a alimentarme de la divina Eucaristía. Avemaría.

 

¡Oh Virgen del Perpetuo Socorro! Por la paz celestial, que inundó tu espíritu, cuando herida de la caridad y próxima a salir de este mundo, recibiste a tu Jesús, que venía a consolarte y a darte la última gracia con su sagrado viático, concédeme la gracia de que, cuando llegue mi última hora, tenga también la dicha de recibir a Jesús y de que El, con el viático de su cuerpo y de su amor, me lleve de los brazos de la muerte al trono del cielo.

Avemaría.

 

9-A LA COMUNIÓN.

 

Rezando en voz alta el "Yo pecador" van todos por el medio a comulgar y al propio tiempo cantan alguna letrilla piadosa.

 

10--DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

Tras breve pausa, para dar gracias, rezan todos la siguiente

 

ORACIÓN

¡Benignísima Señora y Madre del Perpetuo Socorro!, grandes son las tribulaciones y trabajos que padecemos en esta vida, y a Vos acudimos en busca de consuelo y remedio, poniendo en vuestras manos nuestra suerte, nuestra Vida, nuestra muerte y nuestra salvación. Si perpetuas son las penas, que por nuestros pecados merecemos, Perpetuo es también vuestro Socorro, y poderosa para con Dios Nuestro Señor vuestra intercesión. Alcanzadnos, pues, la gracia de vivir santamente, el favor especial, que pedimos en este martes si es para la mayor gloria de Dios, honra vuestra y bien de nuestras almas. Os pedimos, además, la dicha de veros un día en el cielo. Amén.

(Se rezan tres Avemarías).

 

11-ORACIÓN FINAL.

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María, Señora Nuestra y Madre del Perpetuo Socorro!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que se han acogido a Vuestra protección e implorado vuestro Perpetuo Socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado de esta confianza vengo a Vos, soberana Señora, y postrado ante Vuestra prodigiosa Imagen os hago presente mi necesidad y pongo por última con vuestras reales manos, mi petición. No la desechéis, ¡oh Señora y Madre mía!, antes, al contrario, oídme bondadosa y despachad favorablemente esta mi humilde súplica. Amén.

 

12°--DESPEDIDA,

Himno oficial al Perpetuo Socorro.

La música de este y otros himnos puede verse en el librito Melodías populares al Perpetuo Socorro.

 

 

POR LA TARDE

 

1-Exposición de Su Divina Majestad.

 

2-Estación, rosario con misterios cantados, letanías.

 

3-Oración.

(Sacerdote sólo)

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro! Aquí tenéis a vuestros pies a un miserable pecador, que a Vos acude y en Vos confía ¡Madre de Misericordia, tened piedad de mí! Oigo que todos os llaman refugio y esperanza de los pecadores; sed, pues, el refugio y la esperanza mía. Socorredme por amor a Jesucristo. Tended la mana a un miserable caído que a Vos se encomienda y se consagra por vuestro siervo perpetuo. Bendigo y doy gracias a Dios que, por su misericordia, me ha concedido esta confianza en Vos, que yo miro como una prenda segura de mi eterna salvación. Ah infeliz de mí, en el tiempo pasado he caído en la culpa por no haber acudido a Vos, y tengo por cierto que, si a Vos me encomiendo, me ayudaréis y saldré victorioso. Pero este es mi temor, que en las ocasiones de pecar deje de llamaros en mi ayuda y así me pierda. Concededme, pues esta gracia, que ardientemente os pido. Alcanzadme que en los asaltos del infierno siempre recurra a Vos diciendo: ¡María, ayudadme! ¡Virgen del Perpetuo Socorro, no permitas que pierda a mi Dios!

 

4-SÚPLICA.

(todos)

¡Oh Madre del Perpetuo Socorro!, mi Corazón rebosa de confianza en Vos, a causa de este nombre que lleváis. Heme, pues, a Vuestros Pies, Vengo a manifestaros todas las necesidades, así de mi vida como de mi muerte. Vengo a implorar, como remedio a tantas miserias vuestro perpetuo y maternal socorro. Dignaos ¡oh María! ¡oh Madre mía! escuchar compasiva mis humildes súplicas:

 

-En todas mis dificultades, penas y

miserias,

 

-En el momento peligroso de la

tentación para que yo resista,

 

-Después de mis caídas, para que

pronto me levante,

 

-Si algún lazo funesto me encadena al servicio del demonio, para romperlo,

 

-Si tardare en convertirme, para

que al fin me rinda,

 

-Si tuviere la desdicha de vivir en sacrilegio, para que tenga valor de

confesarme bien,

 

-Si me olvidare de acudir a Vos,

para que pronto os invoque,

 

-En el importante deber de la confesión, para que lo cumpla pronto y

bien,

 

-Para que reciba dignamente y con fervor la Sagrada Comunión,

 

-Para que llegue a amar a Dios con

rodo mu corazón,

 

-Para que cumpla fielmente las obligaciones de mi estado,

 

-Si la enfermedad afligiere mi cuerpo y abatiere mi alma.

 

-Si me sintiere agobiado bajo el

del tedio y de la tristeza,

 

-Si alguno de mis prójimos me hiciere sufrir,

 

-Si la Providencia me sujetase a la

pobreza o a los reveses de la fortuna.

 

-Si encontrare en mi familia moti-vos de pena y aflicción,

 

-Para que consiga la salud o el alivio de los que amo,

 

-Para que con mis oraciones alcancen libertad las almas del purgatorio,

 

-Para que coopere a la conversión

de los pecadores,

 

-Cuando llegue mi última enfermedad,

 

-En las últimas tentaciones que precedan y acompañen mi última agonía

 

-En mi último suspiro,

 

-Cuando esté en el Purgatorio.

 

-En todo tienmpo y en todo lugar,

 

-Para que os sirva, os ame y os invoque siempre,

 

-Para que ame a Jesucristo,

 

-Para que lleve a vuestro amor y servicio a muchos cristianos,

 

5-CANTO.

¡Oh María, Madre mía!

¡Oh consuelo del mortal! etc.

 

6-ORACIÓN.

(Todos)

Oh Santísima Virgen María, que para inspirarnos una confianza sin límites, habéis querido tomar el dulcísimo nombre de "Madre del Perpetuo Socorro'" yo os suplico me socorráis en todo tiempo y en todo lugar, en mis tentaciones, después de mis caídas, en mis dificultades, en todas las miserias de la vida y sobre todo en el trance de la muerte. Concededme ¡oh amorosa Madre! el pensamiento y la costumbre de recurrir siempre a Vos, porque estoy cierto de que si soy fiel en invocaros, Vos seréis fiel en socorrerme. Obtenedme pues, esta gracia de las gracias; la gracia de suplicaros sin cesar, con la confianza de un hijo, a fin de que por la virtud de súplica constante obtenga vuestro perpetuo socorro y la perseverancia final. Bendecidme ¡oh tierna y cuidadosa Madre! y rogad por mi ahora y en la hora de mi muerte. Así sea.

 

Pida cada quien la gracia que desee conseguir en este martes

 

(Todos)

A estas intenciones vamos a rezar tres Avemarías a Ntra. Sra. del Perpetuo Socorro y Tres Gloria Patri a S. Alfonso.

 

¡Oh María, Madre del Perpetuo Socorro, rogad por mí! ¡Protector mío, S. Alfonso, haced que en todas mis necesidades

recurra a María!

 

-Lectura de un punto de meditación según el Manual y de los favores otorgados por la Virgen del Perpetuo Socorro.

 

8-ORACIÓN FINAL.

Señor mío Jesucristo, que nos diste a tu Madre Santísima, la Virgen María, para

que la venerásemos con el título insigne de "MADRE DEL PERPETUO SOCORRO" te suplicamos, que los que imploramos con frecuencia su maternal favor, merezcamos participar constantemente de los frutos de tu redención. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

JACULATORIA:

(Todos)

¡Seáis amada, seáis alabada, seáis invocada, seáis eternamente bendita, ¡oh Virgen del Perpetuo Socorro! mi esperanza, mi amor, mi Madre, mi refugio y mi vida. Amén.

 

9-RESERVA.

El sacerdote baja del púlpito; revestido de capa pluvial hace la reserva como de ordinario. Después se quita la capa pluvial y asistido de un acólito con el acetre y el cuadro del Perpetuo Socorro procede a las Bendiciones.

 

10-BENDICIONES.

-Para los niños sanos.

 

Adjutorium nostrunm

Domine, exaudi orationem.

Dominus vobiscum.

 

OREMUS

Domine Jesu Christe, Fili Dei vivi, quiante omnia sæcula genitus, in tempore tamen infans esse voluisti, et hujus ætatis diligis innocentiam; qui parvalos tibi oblatos amanter complexus es, eisque benedixisti; infantes istos præveni in benedictionibus dulcedinis, et præsta ne malitia mutet intellectum eorum, eisque concede ut proficientes ætate, sapientia et gratia, tibi semper placere valeant. Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia sæcula sæculorum. Amen.

 

Pax et benedictio Dei Omnipotentis, Patris et Filii et Spiritus Sancti descendant super vos et maneat semper.

 

(Los rocía con agua bendita)

 

B-Para los niños enfermos.

 

OREMUS

Deus, qui miro ordine angelorum ministeria, hominumque dispensas, concede propitius, ut a quibus Tibi ministrantibus in celo semper assistitur, ab his in terra vita horum puerorum muniatur. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

 

Extendens manns. Super ægros manus imponent et bene habebunt. Jesus Mariæ Filius mundi salus et Dominus, meritis et intercessione Sanctorum Apostolorum suorum Petri et Pauli et omnium Sanctorum sit vobis clemens et Amen.

 

Benedictio Đei Omnipotentis Patris et Fili et Spiritus Sancti descendat super vos et maneat semper. Amen.

 

(Los rocía con agua bendita)

 

C-Para los adultos enfermos.

 

OREMUS

Respice, Domine, famulos tuos in infirmitate corporis laborantes, et animas refove quas crecasti, ut castigationibus emendati, continuo se sentiant tua miseratione salvatos. Per Christum Dominum nostrum. Amen.

 

(Los rocía con agua bendita)

 

11-ÚLTIMA BENDICIÓN.

Se toma un cuadro grande de Ntra. Sra.

del Perpetuo Socorro; se levanta en alto y

con él se traza despacio la señal de la cruz sobre el pueblo diciendo: Que la Virgen del Perpetuo Socorro nos bendiga a todos.

 

El pueblo responde: Así sea.

 

Luego van los fieles desfilan por el

Comulgatorio y se les da a besar un cuadrito de Ntra, Sra. del Perpetuo Socorro.

 

Al retirarse recibe cada quien algunas

Miniaturas para sus enfermos.

 

CANCIONERO DEL DIA DE EJERCICIOS

 

OH REINA DE CLEMENCIA

Coro:

¡Oh Reina de clemencia!

¡Oh Madre del amor!

Tu Perpetuo Socorro

Implora nuestra voz.

 

1-Al corazón benigno de María

Ven sin tardar, ¡oh pobre pecador!

Si en su bondad tu corazón confía

Te alcanzará la gracia del Señor.

 

2-Ven, alma a fiel, humilde y generosa,

Dios amar deseas con fervor:

ven a esta Madre tierna y amorosa.

Y abrasará tu pecho en santo amor.

 

3-Madre de Dios, Patrona Poderosa!

De nuestra patria, ¡oh Reina! ten piedad

Devuélvele su fe pura y hermosa,

Devuélvele su horror a la impiedad.

 

4-Escúchanos, ¡oh Virgen santa y pura,

Madre de Dios, Madre del Redentor!

Gracia, salud y celestial ventura

Alcánzanos piadosa del Señor.

 

 

YO TE DOY

 

Yo te doy, - ¡Oh Madre querida!

Alma, vida, - Cuanto soy!

 

1.-Con ardor - Ofrézcote, Madre

El don suave - Del amor…

 

2.-A tus pies - Benditos postrado

Y humillado - Ya me ves.

 

3.-Sin cesar - Te quiero, María,

Cada día - Invocar.

 

4.-Al morir, - También a Ti quiero,

Como espero, - Acudir.

 

5.-Y elevar - Hacia Ti mi vuelo

Y en el Cielo - Exclamar.

 

 

Tomado del Manual del Perpetuo Socorro, colaboración de Iván Arellano

 


ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...