martes, 2 de junio de 2020

VIERNES A SAN FRANCISCO DE PAULA



VIERNES CONSAGRADO AL PATRIARCA SAN FRANCISCO DE PAULA


ACTO DE CONTRICCIÓN

Señor mío, Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío, por ser Vos quien sois y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; propongo firmemente nunca más pecar, apartarme de todas las ocasiones de ofenderos, confesarme y, cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Ofrezco, Señor, mi vida, obras y trabajos, en satisfacción de todos mis pecados, y, así como lo suplico, así confío en vuestra bondad y misericordia infinita, que los perdonareis, por los méritos de vuestra preciosísima sangre, pasión y muerte, y me daréis gracia para enmendarme, y perseverar en vuestro santo amor y servicio, hasta el fin de mi vida. Amén.

 

ORACIÓN

¡Oh maravillosa omnipotencia de Dios, que enriqueciendo tanto al ‘abrasado serafín san Francisco de Paula, lo hiciste admirable en lo prodigioso de su vida, elevándolo con tu poder a tan alta jerarquía, que su vida era un puro milagro! Alábente, Dios mío, tus Ángeles y bienaventurados; pero también haz que nosotros acá en la tierra te alabemos, haciendo que estas alabanzas sean con humildad y con el corazón abrasado en amor de infinita bondad, sin que permita tu altísima misericordia que por cosa alguna te ofendamos. Así te lo pedimos y suplicamos por la intercesión de san Francisco de Paula; y pues lo has hecho tan ilustre en los milagros, haz que uno de ellos sea el que salgamos de la esclavitud del demonio, mundo y carne; dirigiendo todas nuestras acciones como las de nuestro Santo, a la mayor honra y gloria tuya, para que así acabemos en paz la peligrosa carrera de nuestra vida. Por. nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que contigo vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén

Aquí se rezan seis Padres nuestros y seis Ave Marías en honra de los seis años que estuvo nuestro Santo en el desierto.


ORACIÓN

Padre mío amantísimo, san Francisco de Paula: yo doy a Dios infinitas gracias de que ya goces en el empíreo de la visión suprema del altísimo misterio de la santísima Trinidad, de nuestro Señor Jesucristo y de María Santísima, de quienes fuiste tan devoto y amante. Por estas tan incomparables delicias te ruego, Santo mío, que con tu intercesión conserves y libres de sus enemigos a la santa Iglesia, que reine la paz entre los príncipes cristianos, que alambre Dios a los infieles, á herejes y a los que están en pecado mortal, para que salgan de tan infeliz miseria, y así ellos como nosotros amemos a Dios con lo íntimo de nuestra alma. Haz, Santo mío, que este corto obsequio lo reciba tu inexplicable caridad; y junto con los méritos de Cristo, los de María santísima, los de los bienaventurados y justos de la tierra, se lo presentes a Dios, y pídele que me escuche.

Se pide la gracia que se desea alcanzar.

Y tú Santo mío, haz porque yo en manera alguna no ofenda a tu Dios y mío. Te encomiendo mi casa, mi familia, las personas todas que están bajo mi jurisdicción y dominio. Mira con ojos de piedad este nuestro Estado. Finalmente, te pido por los enfermos, encarcelados, caminantes de mar y tierra; a todos líbranos de hambres, pestes, rayos, tempestades, de malas compañías y de morir sin los santos Sacramentos, haciendo, Santo mío, que en nuestras obras tengan alivio las ánimas del purgatorio, pues por ellas te ofrecemos cuantas indulgencias hoy ganáremos; y a nosotros danos cuanto necesitamos, cuanto hemos menester y cuanto nos falta para ir a alabar a Dios eternamente en el cielo. Amén.


HIMNO

Cuando se hundía el mundo en sus errores,

diolo Calabria, Paula lo engendraba;

éste que luego, espléndido en milagros,

Francia lo acoge.

 

Quiso en la tierra ser en todo humilde;

«mínimo» siempre, ser por todos dicho.

Sólo así excelso pudo en alto cielo

ser coronado.

 

Quiso a los suyos, Mínimos llamarlos;

quiso que humildes, fuesen sus hermanos;

verlos a todos, junto con los santos

llenos de gloria.

 

Da con frecuencia, donde está enterrado,

vista al enfermo, siempre que le ruega;

da al desgraciado, cuando va a rogarle

don saludable.

 

Ven ya los ciegos, andan los tullidos,

cobra el oído, quien sordo sufría,

muertos se yerguen, tienen ya los mudos

voz en sus bocas.

 

Todos los fieles dan al Señor gracias,

Dios Uno y Trino; y El que da a los justos

dones de dicha y sube hasta los cielos

hombres humildes. Amén.



RESPONSORIO

Si milagros solicitas

Y maravillas pretendes,

En san Francisco de Paula

Los has de hallar eminentes.

 

Pues todo lo imaginable,

La naturaleza y muerte,

(Y aun parece que también

El mismo Dios) le obedecen.

 

El mar rinde su braveza,

Los peñascos se suspenden,

Su ser voraz deja el fuego,

Los muertos a vivir vuelven.

 

La enfermedad se retira,

El peligro desparece:

Díganlo viejos y mozos,

Y los Paulanos lo cuenten.

 

El mar rinde su braveza,

Los peñascos se suspenden,

Su ser voraz deja el fuego,

Los muertos a vivir vuelven.

 

L/: Gloria al Padre, gloria al Hijo, y a su

Espíritu igualmente.

 

El mar rinde su braveza,

Los peñascos se suspenden,

Su ser voraz deja el fuego,

Los muertos a vivir vuelven.

 

¡Oh san Francisco de Paula!

A. Dios por nos intercede,

Para que dignos logremos

Promesas de Cristo alegres. Amén.

 

ANTÍFONA: Imitando san Francisco de Paula en santidad y justicia a Jesucristo, sufrió un dilatado martirio. Mortificó su cuerpo; y peleando fuertemente, venció con su pobreza y humildad al enemigo común, soberbio y arrogante.

 

L/: ¡Oh bienaventurado Padre san Francisco de Paula! ruega por nosotros

R/: Para que seamos dignos de los prometimientos de Jesucristo


ORACIÓN: ¡Oh Dios y Señor nuestro, grandeza de los humildes! que al bienaventurado san Francisco de Paula, tu confesor, lo entronizaste con la gloria de tus santos. Rogámoste, Señor, nos concedas conseguir felizmente, por sus méritos y por su imitación, los premios que a los humildes tienes prometidos. Por Jesucristo Señor nuestro. Amén.


Sois lucero de humildad,

Francisco en Paula nacido:

Mínimo de Dios querido,

Nuevo Sol de caridad.

 

Fuísteis, divino Varón,

Por gran milagro engendrado,

Y de niño aficionado

A virtuosa religión,

Donde con fe y caridad

Continuo habéis asistido:

 

Es Mínimo vuestro nombre

Porque a todo honor mundano

Gustasteis darle de mano

Con tan sabido renombre:

Y en fe de aquesta verdad

Llevamos vuestro apellido:

 

Con trabajo corporal

Un templo a Dios dedicasteis,

Donde milagros obrasteis

Que os tienen hecho inmortal:

Gozando la eternidad

Que el humilde ha merecido:

 

Sois de Cristo tan amado,

Francisco glorioso y santo,

Que cual nave vuestro manto

Pasasteis el mar salado;

Sin que su ferocidad

Ni el viento os haya ofendido:

 

Con tal celo a Dios amasteis,

Que todo temor huyendo,

En medio del horno ardiendo

Sin lesión alguna entrasteis:

Donde por vuestra bondad

Fénix de Cristo habéis sido.

 

Una suprema virtud

Del cielo os fue concedida,

Para dar a muertos vida

Y a los enfermos salud,

Al cautivo libertad,

Contento al ciego y tullido:

 

Día en que Cristo murió,

Quiso Francisco murieseis,

Porque a la gloria partieseis.

Cuando la luz nos faltó;

Mas con nueva claridad

Después habéis parecido:

 

Pues cual nuevo precursor

La caridad nos mostráis,

Y el celo con que le amáis

Os abrasa en vivo ardor,

En cualquiera adversidad

Socorréis al afligido:

 

Y la virtuosa casada

Que con devota oración

El fruto de bendición

Pide a la Reina sagrada:

Por ella nos suplicad

Que le sea concedido:

 

Sois en la tormenta puerto,

Dais lengua al que nació mudo,

Sois contra el demonio escudo.

Y resurrección del muerto;

Y en cualquiera enfermedad

Sois médico esclarecido:

 

Y pues que sois abogado

De todos los pecadores,

Rogad por los bienhechores

Al Verbo eterno encarnado:

Al triste le consolad;

Y restituid lo perdido:



DEPRECACIÓN

¡Oh gloriosísimo Padre mío san Francisco de Paula! que después de haber navegado con seguridad el proceloso mar del mundo, habéis venturosamente arribado al puerto seguro de la ciudad celestial, donde gozáis el fruto de vuestro sudor y la recompensa de vuestras heróicas fatigas; suplícoos, Santo mío, que en medio del gozo y alegría que poseéis en el paraíso, os muevan a piedad mis afanes: yo estoy batallando en la tierra, cuando vos triunfáis en el cielo: yo estoy en el peligro de perderlo todo, cuando vos gozáis una seguridad eterna. Socorredme por medio de vuestra intercesión; animadme con vuestra protección; y supuesto que no podéis perder la felicidad que gozáis, muévaos á compasión un miserable que está incierto de su salud. Ya no tenéis cuidados ni pensiones que es ocupen para merecer la gracia del Señor, pues os estáis saciando de ella en su divina fuente. Empeñaos, pues, por vuestra gran caridad, en procurarla é impetrarla para mí: yo os lo suplico, amante Padre mío, en el nombre del Señor que se ha puesto en el número de los escogidos, y que con tan la gloria os ha hecho feliz por una eternidad.

 

 


MARTES A SAN ANTONIO DE PADUA


MARTES CONSAGRADO AL GLORIOSO SAN ANTONIO DE PADUA


DEPRECACIÓN

Salúdote Antonio Santo, en quien especialmente resplandeció la Omnipotencia de Eterno Padre en las innumerables maravillas con que favoreces y has favorecido á tus devotos, por la gran confianza que tengo en tu intercesión, te suplico con humilde corazón, intercedas por mí, con nuestro gran Dios Criador y Señor del cielo y de la tierra, me conceda la gracia que deseo, y que se haga su santa voluntad, a la cual me remito totalmente por la salud de mi alma. Padre Eterno, Omnipotente Señor y Criador de cielo y tierra a quien humilde y contrito pido misericordia, socorred a esta criatura hechura de vuestras manos; oíd mis ruegos y los de vuestro amado San Antonio de Padua por cuyos méritos os pedimos el remedio de nuestras almas, la grama particular que solicito, y que se haga en toda tu santísima voluntad. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Salúdote Antonio Santo, en quien especialmente resplandeció la sabiduría del Hijo de Dios en la enseñanza, predicación y conversión de herejes y pecadores: por la gran confianza que tengo en tu intercesión, te suplico con humilde corazón intercedas por mí con nuestro gran Dios, de quien espero me has de alcanzar la enseñanza, dirección de mi entendimiento y la gracia particular que solicito, cumpliéndose en toda su santa voluntad, a la cual me remito para la salud de mi alma. Jesús Eterno é infinitamente sabio, a quien humilde y contrito pido misericordia, socorred a esta criatura hechura vuestra, alumbrad mi entendimiento, oíd mis ruegos y los de vuestro amado San Antonio, por cuyos méritos os pedimos el remedio de nuestras almas, la gracia particular que solicito, y que se haga en todo vuestra santísima voluntad. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.


Salúdote Antonio Santo, en quien especialmente resplandeció el amor y caridad del Espíritu Divino, llevándote los afectos de todos, por lo mucho que amaste y estás amando a los fieles, por la grande confianza que tengo en tu intercesión, te suplico con humilde corazón intercedas por mí con nuestro gran Dios, Espíritu consolador, quien os concedió el nombre de Santo por antonomasia, por el cual eres conocido en Padua; y de quien espero me haz de alcanzar un verdadero amor suyo y la gracia particular que solicito, conformándome en todo con su santísima voluntad, a la cual me remito para la salud de mi alma. Espíritu Santo, amantísimo Consolador universal de nuestras almas, a quien humilde y contrito pido misericordia, socorred a esta hechura de vuestras manos, oíd mis ruegos y los de vuestro amado San Antonio de Padua, por cuyos méritos os pedimos el remedio de nuestras almas, la gracia particular que solicito, y que se haga en todo vuestra santísima voluntad. Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

 

Si buscas milagros, mira:

muerte y error desterrados,

miseria y demonio huidos,

leprosos y enfermos sanos.

 

El mar sosiega su ira,

redimense encarcelados,

miembros y bienes perdidos

recobran mozos y ancianos

 

El peligro se retira,

los pobres van remediados;

cuéntenlo los socorridos,

díganlo los paduanos.

 

El mar sosiega su ira,

redimense encarcelados,

miembros y bienes perdidos

recobran mozos y ancianos.

 

L/: Ruega a Cristo por nosotros, Antonio glorioso y santo,

R/: Para que dignos así de sus promesas seamos.

 

ORACIÓN: Haced, ¡oh, Señor!, que la intercesión de vuestro confesor y doctor San Antonio llena de alegría a vuestra Iglesia para que siempre sea protegida por los auxilios espirituales y merezca alcanzar los eternos goces. Por Cristo nuestro Señor. Amén


Pues vuestros santos favores

dan de quien sois testimonio

humilde y divino Antonio

rogad por los pecadores.

 

Vuestra palabra divina

forzó a los peces del Mar

que salieran a escuchar

vuestro sermón y doctrina

y pues fue tan peregrina

que extirpo dos mil errores.

 

En Roma y otras naciones

predicasteis a Latinos

Españoles peregrinos

Alemanes y eslavones

y todos muy claramente

oyeron vuestro favores.

 

Vos sois de tempestad

el amparo milagroso

del incendio rigurosos

agua de la claridad

puesto de seguridad

del mar y de sus rigores.

 

Sanáis mudos y tullidos

paralíticos leprosos

endemoniados furiosos

restituís los sentidos

volvéis los bienes perdidos

y curáis todos dolores.

 

Sanáis de gota Coral

Ciegos contrahechos llagados

consoláis desconsolados

y curáis de cualquier mal

cual médico celestial

a quien hace Dios favores.

 

De tres días ahogados

resucitasteis diez niños

y dos cual bellos armiños

de sinceros desastrados

porque sus padres amados

lloraban por sus amores.

 

De Sena que no creía

que la perdonase Dios

tomasteis vos sobre vos

la pena que merecía

y al tomarla el mismo día

la hizo Dios mil favores.

 

Vos libráis a cualquier reo

de los grillos y cadenas

si el que os clama se enajena

del pecado sucio y feo

y pues sois divino Orfeo

de Jesús flor de las flores.

 

A la que con santo celo

y fervorosa oración

el fruto de rendición

os pide por su consuelo

vos se la alcanzáis del Cielo

y aun otras cosas mayores.

 

Sois de Jesús tan amado

que a solas con El jugáis

haciéndoos porque le amais

su profeta regalado

y luz de los confesores.

 

ORACIÓN: Dios y Señor mío, alegra a tu Iglesia la deprecación votiva de San Antonio tu Confesor, para que siempre se halle fortalecida con socorros espirituales y merezca alcanzar los gozos eternos por los merecimientos de Nuestro Señor Jesucristo que con el Padre y el Espíritu Santo, vive y reina por todos los siglos de los siglos. Amén.

 


MIÉRCOLES A LA VIRGEN DEL CARMEN



MIÉRCOLES CONSAGRADO A MARÍA SANTÍSIMA DEL CARMEN

Hecha la señal de la Cruz, postrado delante de la Sagrada imagen de nuestra Señora del Carmen, se adorará al Santísimo Sacramento, diciendo cinco veces:


L/: Sea infinitas veces bendito y alabado,

R/: Mi Jesús Sacramentado.

Padre nuestro, Ave María, y Gloria Patri...


Creo en Dios: Espero en Dios: Amo a Dios: Pésame en el alma de haber ofendido a Dios, solo por ser quien es.


ACTO DE CONTRICIÓN

Dulcísimo Redentor del linaje humano, Señor mío Jesucristo: yo la criatura más vil de las nacidas, avergonzada con la multitud de mis pecados, me postro en vuestra divina presencia, y humilde pido perdón de todos ellos: los detesto Señor, y me pesa de todo corazón de haberos ofendido; y al mismo tiempo espero vuestra divina bondad que me habéis de perdonar por los méritos é intercesión de María Santísima del Carmen, vuestra Madre y mi abogada, intercesora y mi consuelo, en quien confío me ha de patrocinar y auxiliar, para enmendar mi vida en adelante; lo que prometo ayudado de la divina gracia hasta la muerte. Amén.


ORACIÓN PREPARATORIA

¡Oh dulcísima Señora y Madre mía! honra del Carmelo, alegría de toda la tierra y consuelo de los afligidos; puerto de seguridad para los delincuentes, y especial protectora de tus devotos. Yo, Señora mía, me glorío de ser del número de ellos, aunque el más indigno. Quisiera Madre amabilísima que el corazón se me deshiciera de amor vuestro, y pues por mi nada valgo, hacedme vos digno de serviros, y bendecir vuestro santo nombre. ¡Oh Virgen del Carmen! ostentad cuán poderosa sois para con Dios, y alcanzadme una luz y una divina llama, tan vehemente que, de pecador, me convierta en justo y en un verdadero devoto vuestro; pues yo desde este instante me ofrezco a vuestro servicio, y os consagro mi corazón en agradecimiento del amor que mostraste a los hombres cuando diste a tu siervo Simón la preciosa joya del escapulario. Gracias os doy, Señora, por tanto favor y os ofrezco mi entendimiento, para que conozca siempre el amor que vos merecéis; mi voluntad, para amaros; mi memoria, para acordarme de tus beneficios; y mi lengua, para publicarlos y alabarlos. Yo me glorío, Señora, de que seáis quien sois; dadme vuestra gracia, y hacedme digno de publicar vuestras alabanzas. Tú que, con el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo vives y reinas por eternos siglos. Amén.

Aquí se rezan tres Ave Marías en la forma siguiente:


Yo os saludo, Virgen Santísima, la más feliz entre todas las mugares; y doy infinitas gracias al Eterno Padre, porque os crió para su Hija muy amada.

Dios te salve María…

Yo os saludo, Virgen Purísima, la más feliz entre todas las mujeres; y doy infinitas gracias al Verbo Divino, porque os escogió para su Madre querida.

Dios te salve María…

Yo os saludo, Virgen Castísima, la más feliz entre todas las mujeres; y doy infinitas gracias al Espíritu Santo porque os eligió por su más fidelísima Esposa.

Dios te salve María…

ORACIÓN DEPRECATORIA

Soberana Emperatriz de cielo y tierra, tierna y dulcísima Madre de los desgraciados hijos de Adán; llena eres, Señora, de toda la plenitud de gracia superior a la de todos los ángeles y santos juntos. Modelo el más perfecto de todas las virtudes, y manantial inagotable de portentos: á ti benigna María, recurre hoy mi pequeñez y mi nada, implorado tu poderosa intercesión. Virgen Sagrada, prudentísima Ester que con tus ruegos sabes hacer que se a la que la justicia divina; alcánzame de tu Hijo Santísimo que me sean perdonados mis pecados. ¡Oh María de mi alma, tú que bajo la advocación del Carmen has hecho tantos prodigios; tú que a los que traen consigo el santo escapulario has favorecido, dando vista a los ciegos, salud a los enfermos, salvación en los riesgos, y gracia a los pecadores reconciliándolos con tu Hijo Santísimo y mi amable Redentor: vedme aquí pues, Señora, que, pues traigo la sagrada divisa de tu carmelitano escudo, ¡imploro tu auxilio y protección! Vos. Virgen Sagrada, que por miserable que sea el pecador tenéis para él ternura de Madre, y a nadie desamparas, oye mis ruegos y concédeme el aumento de mi fé, el aliento de mi esperanza el fervor en mi caridad, y la perfección en todas las virtudes, para que haciéndome un fiel esclavo vuestro, me constituya al mismo tiempo un exacto observante del sagrado instituto del santo escapulario que venero en tus Santísimas manos, y traigo en mi pecho como prenda segura de mi salvación, y como un doble vestido con que me habéis cubierto. Concédeme esta gracia, que te suplico, si fuere para mayor honra y gloria de Dios, honor vuestro bien de mi alma y de mis prójimos. Amén.

Aquí se alienta la confianza en la Santísima Virgen, y se le pide con humildad lo particular que se desea.

 

Señor, ten piedad

Cristo, ten piedad

Señor, ten piedad.

Cristo, óyenos.

Cristo, escúchanos.

 

Dios, Padre celestial R/: ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,

Dios, Espíritu Santo,

Santísima Trinidad, un solo Dios,

 

Santa María R/: ruega por nosotros.

Santa Madre de Dios,

Santa Virgen de las Vírgenes,

Madre de Cristo,

Madre de la Iglesia,

Madre de la divina gracia,

Madre purísima,

Madre castísima,

Madre siempre virgen,

Madre inmaculada,

Madre amable,

Madre admirable,

Madre del buen consejo,

Madre del Creador,

Madre del Salvador,

Madre de misericordia,

Virgen prudentísima,

Virgen digna de veneración,

Virgen digna de alabanza,

Virgen poderosa,

Virgen clemente,

Virgen fiel,

Espejo de justicia,

Trono de la sabiduría,

Causa de nuestra alegría,

Vaso espiritual,

Vaso digno de honor,

Vaso de insigne devoción,

Rosa mística,

Torre de David,

Torre de marfil,

Casa de oro,

Arca de la Alianza,

Puerta del cielo,

Estrella de la mañana,

Salud de los enfermos,

Refugio de los pecadores,

Consoladora de los afligidos,

Auxilio de los cristianos,

Reina de los Ángeles,

Reina de los Patriarcas,

Reina de los Profetas,

Reina de los Apóstoles,

Reina de los Mártires,

Reina de los Confesores,

Reina de las Vírgenes,

Reina de todos los Santos,

Reina y Señora del Carmelo.


ANTÍFONA: Santa María, socorro a los necesitados: ayuda a los de flaco y pequeño corazón: consuela a los dignos de lágrimas: ruega por todo el pueblo: interponte a favor del estado eclesiástico: intercede por el devoto sexo femenil; y experimenten tu socorro todos los que celebran tu solemne conmemoración.


L/: Ruega por todos nosotros Santa Madre de Dios.

R/: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.


ORACIÓN: Dios que honrasteis al orden de la dichosísima siempre Virgen María tu Madre, con el título singular del Carmelo, concede benigno que, fortalecidos con las defensas de la que hoy con solemne oficio celebramos su conmemoración; merezcamos últimamente llegar a los goces sin fin de vuestra gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Pues eres madre de amores,

Y de los hombres consuelo;

Ruega por los pecadores

Virgen Reina del Carmelo.

 

¡Oh incomparable María!

Reina de la tierra y cielo,

Que, en el monte del Carmelo,

Fuisteis toda la alegría;

Y pues eres Madre pía

Que nos llenas de consuelo.

 

Eres el iris de paz,

Y la reconciliadora

Que, a los hombres a toda hora,

Les das auxilio eficaz;

Y pues tan gloriosa estás

Con Jesús tu Hijo en el cielo.

 

Eres nube milagrosa,

Que al hombre en este destierro

Le conduces con esmero,

Hasta la patria dichosa;

Y pues eres tan piadosa

Y no es otro tu desvelo.

 

Tú te gozas ¡Oh María!

De ser nuestra intercesora

Nuestra luz, y nuestra aurora

Causa de nuestra alegría;

Y pues eres nuestra guía

Nuestro amor y nuestro anhelo.

 

Como madre te mostraste,

Cuando al dichoso Simón,

Con piadoso corazón

Tu escapulario entregaste;

Y pues por él otorgaste

Tus promesas para el cielo.

 

Tú has prometido, Señora,

Al fiel devoto que tenga,

Sobre su pecho esta prenda,

Protegerlo en la última hora;

Y pues sois la protectora

De los hombres en el suelo.


OFRECIMIENTO

¡Oh gloriosa Señora! postrado a los pies de vuestro trono, os adoro desde este valle de lágrimas, y os doy infinitas gracias por el amor que profesas a los hombres a quienes adoptasteis por hijos vuestros por medio de la Cruz, por esta caridad, y por los muchos favores que hemos merecido de tu liberalidad, te pedimos, no os olvidéis de nosotros. ¡Oh dulcísima Virgen María del Carmen! yo te ofrezco estas oraciones, y te encomiendo mi alma, mi cuerpo, mis pensamientos, mis obras, la vida y la muerte. ¡Oh Señora mía! ayudadme y confortadme en mi última hora contra las asechanzas del demonio; no os desdeñéis de mis humildes súplicas, pues con la confianza que me inspira vuestro maternal afecto, te ruego que mires por la honra y gloria de Dios que tanto os interesa; por la exaltación y propagación de nuestra santa fé católica, en cuya profesión quiero vivir y morir; por la extirpación y total exterminio de la herejía; por la paz y tranquilidad de la Iglesia; por nuestro sumo Pontífice; por la felicidad y acierto del gobierno eclesiástico y político; por todas las necesidades públicas y privadas dela Iglesia, del Estado y de cada uno de mis prójimos; por la conversión de los pecadores, y perseverancia de los justos. Finalmente, por el refrigerio y descanso de las almas detenidas en la Iglesia. purgante: y en particular, por las que fueron cofrades del Carmen. ¡Oh María Purísima! Todo amor, toda misericordia, échanos tu bendición. En nombre de Dios Padre, de Dios Hijo, de Dios Espíritu Santo. Amén.


VISITA A SAN ANTONIO DE PADUA



VISITA A SAN ANTONIO DE PADUA

Puesto delante de una imagen del santo, y hecho un acto de contricción verdadera, dirás lo siguiente:

ORACIÓN

Gloriosísimo y poderoso San Antonio de Padua, vengo a visitarte, venerando esta tu santa imagen, vengo a decirte que te amo, como el amigo más querido y como el protector mas excelente que me ha dado el cielo. Yo sé que escuchas con gusto mis quejas, recoges mis suspiros, enjugas mis lágrimas y socorres con largueza todas mis necesidades, por eso vengo al pie de tus altares con frecuencia a referirte mis necesidades y recibir tus consuelos y tus gracias, necesito decirte que te amo con el tierno cariño del hijo agradecido, y que de aquí en adelante nada podrá negarte mi cariño, así como tu nada me niegas de cuanto necesito siempre que te lo pido con la oración del corazón humilde. Hoy también amargado y afligido, y he venido a saludarte y pedirte nuevos favores, pues me aflige otra necesidad. Te ruego que por el amor del Niño Dios que lograste tener en tus brazos y estrechar en tu pecho, escuches compasivo mis quejas y remedies con largueza mi necesidad. Yo te ofrezco evitar las ocasiones del pecado y no ofender más a este Dios bueno, que tantas gracias te concede para tus devotos. Yo procuraré observar los mandamientos de Dios, y puesto que tu aborreces el pecado, yo te ofrezco también aborrecerlo y trabajar desde hoy por conseguir la enmienda de mi vida para ser bendecido por Dios aquí en la tierra y premiado con gloria allá en el cielo. Amén.

Se pide la gracia que se desea conseguir, y luego se rezan tres padres nuestros, aves María y Glorias y la siguiente:


ORACIÓN

Oh glorioso San Antonio, lirio suave y cándido de virginidad, perla preciosa de pobreza, columna de la Iglesia, predicador de la gracia, azote de los vicios, plantel de virtudes, martillo de los herejes, antorcha luminosa de España, nueva luz de Italia, astro refulgente de Padua, luz de la fé católica y taumaturgo evangélico, Vos Santo bendito, merecisteis estrechar en vuestros brazos al Hijo del Altísimo, el Niño Jesús, vos, con vuestra ardiente palabra encendisteis en las tenebrosas almas de los pecadores la llama de la caridad y del amor divino. En atención a tantos méritos y tantas virtudes, yo miserable pecador, os ruego humildemente que me recibáis bajo vuestra protección y me alcancéis un verdadero dolor de mis pecados, el conocimiento de mi mismo, el don de lágrimas y el ejercicio de la Santa oración y contemplación, Antonio glorioso, ya que sois llama ardiente del divino amor, encended mi corazón tibio y frío en el fuego de la caridad divina, para despreciarme a mi mismo, y adelantar de día en día en la perfección y en las virtudes, a fin de que viviendo santamente, muera con la muerte de los justos, y merezca por vuestros méritos e intercesión, llegue a unirme con los santos en la gloria. Amén.

 

 

 


VISITA A LA VIRGEN DE OCOTLÁN



VISITA A NUESTRA SEÑORA DE OCOTLÁN

(Se venera cerca de la ciudad de Tlaxcala y es patrona de la Diócesis de Puebla.

 

Rezarás el Santo Rosario y luego esta oración

¡Oh Santísima é inmaculada Virgen María, Madre mía! yo el más miserable de todos los hombres, busco hoy en Ti mi refugio, madre de mi Señor, Reina del universo, abogada, esperanza y refugio del pecador. Postrado a tus pies ¡Oh Reina mía! ofrézcote mis homenajes y doite gracias por los beneficios que hasta hoy me has concedido, sobre todo por haberme librado del infierno que tantas veces he merecido. Te amo, oh amantísima soberana, y por el amor que te tengo prometo servirte siempre, en todo tiempo y hacer cuanto esté de mi parte para que seas también amada por los hombres todos. En Ti coloco mi esperanza, entre tus manos encomiendo mi eterna salvación: acéptame como á inútil siervo y acógeme bajo tu manto protector, o h Madre de misericordia; y puesto que tan poderosa eres para con Dios, líbrame de toda tentación o alcánzame la gracia y valor necesario para vencerlas hasta el fin de mi vida. Suplicóte me alcances un verdadero amor a Jesús y por tu intercesión espero conseguir una santa muerte. Oh Madre mía, Ruégote por tu amor a Dios, que no me niegues en ningún tiempo tu poderoso auxilio, pero sobre todo en los últimos momentos de mi vida que serán los que decidan de mi eterna salvación. No me abandones hasta que me veas en el número de los bienaventurados en el cielo, donde te bendiga y cante las alabanzas de tu misericordia por una eternidad de eternidades. Así sea.

 

 


VISITA A LA VIRGEN DE LA SOLEDAD


VISITA A NUESTRA SEÑORA DE LA SOLEDAD

EN SU SANTUARIO

(En las ciudades de México y Oaxaca)


ORACIÓN

Adorada Reina y dulce Madre mía, aquí me tienes postrado a tus pies contemplando tu triste soledad. Vengo a aprender de Ti, a llorar y sentir la muerte de tu amado Hijo y mi Señor: no quites de mí, tus llorosos ojos, tierna Madre, que, aunque yo con el pecado tantas veces he puesto las manos en tu inocente Abel, vengo ya a tu presencia confesando mi cruel ingratitud y terrible maldad. Murió a mis manos tu Jesús querido cuando pequé, dolorosa Madre mía, aquí está el instrumento del sangriento deicidio, que es mi voluntad perversa, Yo he redoblado sus martirios, multiplicado sus llagas, derramado su sangre y herido su corazón. Cuanto me pesa ya, Señora mía, sobre todo al levantar mis miradas hacia esa imagen hermosísima que tan bien retrata tu amarga Soledad. Concédeme madre tiernísima de mi corazón, un vivo dolor de mis culpas y el remedio de mis necesidades por la amargura y desolación que sentiste al ver muerto a tu Jesús, sin persona que lo bajase del madero, por carecer de lienzo en que envolver su sacratísimo cuerpo y un sepulcro en que depositarlo y sobre todo por la soledad en que quedaste. Remedia, sobre todo, mi gran necesidad; la del peligro en que se halla mi alma de perderse para siempre, a fin de que, así como ahora te hago compañía en tu soledad vaya a hacértela después en el cielo.

Se rezan tres Salves en honor de las tres necesidades y siete Ave Marías a sus dolores.

 


VISITA A SANTA RITA DE CASIA



VISITA A SANTA RITA DE CASIA

De rodillas, ante la imagen de la Santa, principia haciendo la señal de la cruz, y rezando devotamente el Acto de contrición.


ORACIÓN

Señor, Dios mío, que abres tus manos y llenas todas las cosas de bendición; y si volvieses tu divino rostro y apartases de la tierra tu espíritu, todo se turbaría volviendo al polvo y a la nada de donde salió. A Ti, Dios misericordioso, que has prometido alejar de nosotros las iniquidades, cuanto dista el oriente del occidente, acudo llena de confianza para que, enviando tu Espíritu Consolador, sea en El renovada toda la tierra. Como se compadece el padre de sus hijos, compadécete, Señor, de nosotros, ya que nadie como Tú conoce nuestra debilidad y pobreza. Y si mi oración no tiene poder bastante para elevarse hasta ti, por salir de un corazón frío y manchado por la culpa, oye a vuestra muy amada esposa santa Rita bajo cuyo amparo y protección me coloco, pues a su imitación quiero ser santo en la tierra para verte eternamente en el cielo. Amén.

Padre Nuestro. Ave María y Gloria.


Pídase por las necesidades de la Iglesia y del Sumo Pontífice; por las de la Diócesis y del Reverendísimo Prelado.


ORACIÓN A SANTA RITA

Gloriosa santa Rita de Casia: al acercarme al trono de mi Dios y Señor, mi corazón tiembla, mi espíritu se turba y todo mi ser queda sobrecogido de pavor. Ni mi inteligencia sabe pensar, ni mi voluntad acierta a amar, ni mis labios pueden articular la menor palabra. ¡Y tanto como necesito pedir! ¡Y tan grandes como son mis necesidades y miserias! Tú, protectora mía, que has hablado ya con Dios y has aprendido el lenguaje de los ángeles, sabrás suplir mi necesidad. Tú sabes lo que yo quiero, porque tú sabes muy bien lo, que necesito: hazlo, pues, presente al Todopoderoso ruega para que no se pierda ninguno de nosotros, sino que reinemos un día en la patria de los que viven, brillando cual fulgentes estrellas en perpetuas eternidades. Amén.

 

Salve, Rita dolorosa,

que entre espinas de dolor

naces bella, como rosa,

y, eres coronada Esposa

de Cristo, tu Salvador.


L/: Señalaste, Señor, a tu sierva Rita.

R/: Con el sello de tu caridad y pasión.


ORACIÓN

Señor y Dios nuestro, que, a la bienaventurada Rita, te dignaste dar tanta gracia, que te imitase en el amor a los enemigos, para que, en su corazón y frente llevase las señales de tu caridad y pasión: te rogamos, nos concedas, por su intercesión y méritos, amar a nuestros enemigos; y, en la espina de compunción y dolor contemplar perpetuamente los dolores de tu pasión: que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


ANOTACIONES

Al hablar sobre la piedad popular, es referirnos a aquellas devociones que antaño se hacían en nuestros pueblos y nuestras casas, cuando se...